RECUERDOS ROBADOS
CAPÍTULO 3
MENTE EN BLANCO
Makoto, quien se sentía ajena a ese nombre que todos aseguraban que era el que actualmente le correspondía en lugar de Lita, había pasado muy mala noche sin poder dormir; así que más de una vez se levantó de la cama para inspeccionar sus aposentos en casa del Príncipe Endymion y la Princesa Mars, o más bien de Rei y Darien, y ver si de esa manera recobraba sus recuerdos de la vida actual; sin embargo, su mente era como un lienzo en blanco, pues a su memoria sólo venían recuerdos en el castillo Ios en Jupiter, otros tantos en el Palacio en la corte en la Luna o sus paseos por alguno de los planetas de la Liga Interplanetaria.
Bien le habría gustado salir de la habitación e ir a despertar a Rei para que como en lo que llamaban "la vida anterior", le hiciera compañía y la escuchara como solía hacerlo cuando estaba angustiada, pero sabiendo que la senshi del fuego estaba embarazada y que además había tenido un malestar poco antes de irse a dormir, decidió no molestarla.
Al final, había conseguido quedarse dormida cuando el alba apareció en el firmamento, sin embargo, sabía que debía haber dormido poco, pues cuando escuchó un golpe en la puerta seguido de la voz de Rei, seguía cansada y somnolienta, sin embargo, respondió con un "Adelante", invitando a su amiga a que pasara, y por suerte, se llevó una agradable sorpresa, pues al abrirse la puerta, Rei no estaba sola, sino acompañada por quien en otra vida fuera la princesa de Venus, o ¿Cómo era que se llamaba en esta vida?
—¡Afrodita!— Exclamó Makoto emocionada al verla y corriendo para encontrarse con su amiga en un abrazo.
Quien fuera la princesa de Venus, la miró con cara de desconcierto, pero correspondió a aquel abrazo que sentía que tanto le hacía falta.
—Entonces es verdad— Dijo la senshi de venus.
Cuando rompieron aquel abrazo, Makoto recorrió con la mirada a la senshi de Venus, quien al igual que Rei, estaba vestida de una manera que le parecía extraña; pues la forma en que siempre recordaba verlas vestidas, era o con sus trajes de guerreras o con vestidos propios de las mujeres de la realeza.
—Afrodita, ¿Es cierto que el Milenio de Plata se extinguió y que esta es otra era?— preguntó Makoto esperanzada de que la senshi del amor le dijera que todo lo que veía a su alrededor era una ilusión o un mal sueño y que pronto despertaría viendo el mundo tal como lo conocía, o más bien lo recordaba.
La senshi de Venus la miró con tristeza, y negó con la cabeza.
—Ven, siéntate conmigo y con Rei—Dijo Mina tomándola del brazo e invitándola a que se sentara en la cama a su lado.
Makoto, se sentó en la cama en medio de sus dos amigas; Rei a la izquierda, y la senshi de Venus a la derecha, pero fue esta última quien dirigió la conversación.
—Rei y Darien no te mintieron, amiga— Dijo Minako con pesar— Y para empezar, no soy más Afrodita ni la Princesa de Venus. En esta Era, mi nombre es Minako Aino, pero me suelen llamar Mina.
—Minako, ¿Te puedo dejar un momento con Mako?— Interrumpió Rei— Iré a la cocina a ayudar a Darien a preparar el desayuno. ¿Podrías ayudar a Makoto a vestirse? En el guardarropa de esta recamara tengo ropa que no cabe en mi recamara.
Minako asintió, y cuando Rei salió de la habitación dejándolas solas, retomaron la conversación.
—Afrodi… digo, Mina— Se corrigió Makoto— ¿Qué fue lo que me pasó? ¿Por qué dicen que estamos viviendo en otra Era que no es el Milenio de Plata y yo no recuerdo nada?— preguntó Makoto preocupada.
—No lo sé, Mako— Respondió Mina— Hace dos días estabas normal— Contestó— Estábamos celebrando tu despedida de soltera porque se supone que dentro de cinco días es tu boda con Andrew y…
—¿Por qué acepté casarme con Andrew?— preguntó Makoto.
—Porque lo amas— Respondió Minako.
De nuevo, la senshi de Venus le había dado la misma respuesta que Rei. ¿Cómo es que podía amar a aquel hombre? Para empezar, no olvidaba la manera en que le había gritado la primera vez que lo vio, o más bien, en el primer recuerdo que tenía de él en su memoria, porque para ser su prometido, obviamente debía haberlo visto desde antes, mucho antes.
—¿Cómo es que se extinguió el Milenio de Plata?— Preguntó Makoto— ¿Me casé con Neflyte y morí de anciana? ¿Tuve hijos con él? ¿Tú te casaste con Kunzite?
Minako se sorprendió al escuchar las preguntas de Makoto, pues luego de la batalla contra Sailor Galaxia, ellas habían recuperado sus recuerdos de aquella época extinta de la que no había registros en los libros de historia.
—¿No lo recuerdas?— Preguntó sorprendida— Pero si tiempo después de la batalla contra Sailor Galaxia recuperamos nuestras memorias del Milenio de Plata.
—No lo recuerdo— Respondió Makoto preocupada.
—¿Me puedes resumir qué es lo que recuerdas?— preguntó Minako.
—Mi infancia en el castillo Ios en Jupiter— Respondió Makoto— El día que fui a la corte en la Luna y las conocí a Rei, Minerva…
—Quien fue Minerva ya no se llama así— La interrumpió Minako— Su nombre ahora es Ami, pero continúa .
—Bueno, recuerdo el día en que las conocí a ustedes y a la princesa de la Luna— Dijo Makoto— También recuerdo el día en que se organizó la fiesta de compromiso de la Princesa. Ese día fue que conocí a mi amado Neflyte— Agregó Makoto curvando sus labios en una sonrisa.
Minako, se extrañó al ver el brillo en los ojos de su amiga y su sonrisa al pronunciar el nombre de quien en su vida anterior fuera su prometido; pues al reencontrarselo en esta nueva vida, Makoto había sido muy tajante dejando de manifiesto no querer convivir con él para absolutamente nada.
—¿Tu amado Neflyte?— Cuestionó Minako.
Los ojos verde esmeralda y los azules como el cielo de Makoto y Minako se encontraron, ambas mirándose con desconcierto.
—Sí — Respondió Makoto— Yo lo amo— Dijo con seguridad— Lo siento en mi corazón, y por eso no me cabe en la cabeza cómo es que lo rechacé para casarme con ese que dicen que es mi prometido.
—Mako querida. ¿Estás segura de lo que estás diciendo?— preguntó Minako.
—Totalmente.
Minako inhaló y exhaló. Aquello no le estaba gustando nada.
—¿Qué recuerdas de tu relación con Masato, Neflyte o como quiera que se llame?
—El día que lo conocí en la corte— Respondió Makoto con mirada soñadora— El día en que nuestras miradas se cruzaron, nuestro primer baile juntos, los besos ocultos en los jardines del palacio.
—¿Y no recuerdas algo que te haya…— Minako no terminó su pregunta, pues de pronto, como si hubiera perdido la capacidad del habla, las palabras dejaron de salir de su garganta pese a que sus labios se seguían moviendo.
—¿Minako?— Susurró Makoto desconcertada al ver que los labios de su amiga se movían pero que de estos no salía palabra alguna.
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—Aquí tiene, señora Chiba— Dijo Darien poniendo una taza de té sobre la barra de la cocina frente a la que se encontraba sentada su esposa.
—Gracias, cariño— Susurró Rei dejando de lado la fruta que hasta hace unos minutos estaba cortando con un cuchillo para dar un sorbo al té de manzanilla que su marido le había preparado— ¿Cómo te sientes, cariño?— preguntó Darien dejando la mezcla de harina de hot cakes que hasta hace poco estaba batiendo para sentarse a un lado de su esposa.
—Bien— Respondió Rei desconcertada por la pregunta, pues hace pocos días le habían hecho análisis y un ultrasonido y todo había arrojado que tanto ella como su bebita estaban perfectamente; además de que para no preocuparlo, había omitido decirle sobre la punzada que el día anterior había tenido en el vientre— Un poco preocupada por Makoto, pero confío en que…
De pronto, la conversación se vio interrumpida cuando hasta la cocina escucharon un grito de espanto de Minako. Ambos se pusieron de pie alarmados, pero rápidamente Darien le pidió a su mujer que mantuviera la calma.
—Tú quédate aquí, mi amor. Yo me hago cargo— Le pidió él, pues no le gustaba que en su estado tuviera preocupaciones, sin embargo, la senshi del fuego que no solía seguir indicaciones de nadie, lo siguió.
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Cuando Darien llegó a la habitación donde habia estado durmiendo Makoto y abrió la puerta, se encontró con que Minako estaba hincada en el piso, agarrándose la garganta con las manos mientras respiraba agitadamente, a su vez que Makoto estaba a su lado, preguntándole asustada que era lo que tenía.
—Minako. ¿Qué te sucede?— preguntó Darien preocupado mientras ayudaba a la senshi de Venus a ponerse de pie.
—¿Qué es lo que pasa aquí?— preguntó Rei alarmada, quién había llegado poco después que Darien a la habitación.
—Estábamos charlando, y de pronto fue como si se quedara sin voz— Dijo Makoto asustada.
—Minako. ¿Estás bien?— preguntó Rei asustada sentándose a un lado de la senshi de Venus.
—No sé — Respondió la senshi de Venus mientras su respiración se normalizaba— Estaba charlando con Makoto, y de pronto me quedé muda, luego sentí como si un cuchillo me atravesara la garganta y…
Minako comenzó a llorar asustada ante lo que había pasado.
—Voy por el maletín—Dijo Darien
Minutos después, Darien llegó a la habitación con su maletín médico y comenzó a hacerle un chequeo rápido, encontrando que todo aparentemente se encontraba bien.
—Minako, tranquila— Susurró Darien tratando de dar confort a la senshi de Venus— Ahora que vayamos al hospital puedo pedir que te hagan unos estudios. Tal vez no sea algo grave, aunque es normal que muchos cantantes lleguen a tener la necesidad de visitar a un foniatra.
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Preocupados como estaban por la pérdida de memoria de Makoto y aquel dolor inesperado que había afectado a Minako, no desayunaron, aunque Rei a regañadientes comió un poco de fruta ante la insistencia de Darien que hacía hincapié en que no debía descuidar su alimentación, mucho menos ahora que estaba embarazada y debía cuidar no solo de ella misma, sino también de Hanabi, aquella bebé que se gestaba en el vientre de la senshi del fuego y a quien le habían elegido el nombre desde que supieron que Rei estaba embarazada.
Al salir por primera vez a la calle, Makoto miró con extrañeza todo a su alrededor; pues aquel paisaje lleno de edificios y objetos que parecían moverse por sí solos dentro de los cuales había personas, le parecían ajenos a lo que estaba acostumbrada a ver; y ni hablar de aquel pantalón ceñido a su cuerpo y la blusa roja que Rei le había prestado para que se vistiera y que le parecía tan extraño.
Con extrañeza, miró que Darien se dirigía a una de esas máquinas como las que circulaban por la avenida, y se sorprendió cuando tras abrir la puerta, Rei subió y luego las invitó a ellas a subir a la parte trasera.
—¿Qué es esto?— preguntó Makoto sorprendida.
—Mi auto— Respondió Darien desconcertado— ¿No recuerdas los autos tampoco?
Makoto se quedó sin habla, pero entonces Minako tiró de su mano, y al ver que su rubia amiga subía con confianza y sin temor, hizo lo mismo, sentándose junto a ella.
—¿Cómo te sientes, Mina?— Preguntó Makoto
—Ya estoy bien— Respondió Minako, y aunque ciertamente el malestar había pasado, en el fondo estaba preocupada— Pero no hablemos de mí, mejor dime. ¿En serio no recuerdas ni los autos?
—No— Respondió Makoto— ¿Para qué sirve esto?
Cuando Darien subió y encendió el motor, Makoto pegó un grito.
—Es para transportarnos de un lugar a otro— Respondió Rei desde su lugar.
—¿Y por qué que simplemente no nos teletransportamos o vamos a caballo?— preguntó Makoto desconcertada.
—Teletransportarnos en la vida cotidiana va contra las reglas— Dijo Minako— Además no podemos andar a caballo en una avenida llena de tanto tráfico.
Minako de pronto escuchó el sonido de su móvil, y suponiendo que quizá era Yaten, lo sacó de su bolsa, pero lo que le sorprendió fue ver que en la pantalla aparecía una burbuja de messenger con la foto de Rei.
¿Por qué querría Rei decirle algo por messenger cuando estaban juntas? Y lo más extraño, a través de una conversación individual cuando entre las cinco amigas solían decirse todo en un grupo que tenian donde se contaban todo para evitar tener que repetirlo a cada una de manera individual; sin embargo, sabía que si su amiga le mandaba un mensaje era porque quizá quería decirle algo que no quería que ni Darien ni Makoto escucharan.
—¡Ay, Yaten me acaba de mandar un mensaje!— Mintió poniendo cara de felicidad.
—¿Quién es Yaten?— Preguntó Makoto
—Mi novio— Respondió Minako
Conversación a través de Line entre Rei y Minako
Rei: Minako, por favor no vayas a decirle a Darien lo que te voy a decir y sigue fingiendo que te mensajeas con Yaten.
Minako: De acuerdo, pero me estás asustando. ¿Qué pasa?
Rei: Primero tranquilízate porque lo que te paso no tiene nada que ver con un problema en tu salud. Si quieres puedes hacerte estudios para estar más tranquila, pero te puedo asegurar que eso que te sucedió tiene otro tipo de explicación y que médicamente estas bien.
Minako: ¿Cómo lo sabes?
Rei: Mejor dime tú. ¿Qué estabas haciendo antes de que te quedarás muda?
Minako: Me di cuenta de que Makoto sólo recuerda cosas agradables de nuestra vida en el Milenio de Plata. Iba a contarle cosas que no recuerda, y fue entonces que me quedé muda y sentí ese horrible dolor atravesandome la garganta.
Rei: Ayer yo me di cuenta de que hay cosas que no recuerda, y cuando estaba a punto de hablarle de esos sucesos en el Milenio de Plata sentí una fuerte punzada en el vientre. Como si mil cuchillas me lo atravesaran, pero sé que médicamente mi niña y yo estamos bien.
Minako: ¿Qué estás queriendo decir?
Rei: Creo que te lo imaginas. ¿No?
Minako: Entonces tenemos que advertirles a Ami y a Serena.
Rei: Si. Y por favor ni una palabra de esto a Darien. No quiero preocuparlo.
—¿Qué es eso?— preguntó Makoto al ver que Minako movía sus dedos rápidamente sobre un pequeño aparato que tenía entre sus manos.
—Es un móvil— Le contestó Minako— ¿Tampoco los reconoces?
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Al entrar a aquel edificio que Rei le comentó que se llamaba Hospital y que era donde buscarían cual era la causa de aquella pérdida de memoria que la estaba aquejando, Makoto se quedó sorprendida al ver que dentro del lugar había hombres y mujeres que iban y venían vestidos de bata blanca al igual que Darien.
—¿Por qué todos visten igual?
—Son médicos— Respondió Rei
De pronto, entre la multitud de personas, miró a su prometido, vistiendo de la misma manera; y cuando sintió la mirada de él sobre la suya volteó a otro lado.
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La noche anterior después de salir de la casa de Darien, Andrew no había podido dormir bien, en mayor parte por la preocupación que tenia ante lo que le estaba ocurriendo a su prometida, pero también, aunque sonara un poco egoísta, por el dolor que le había causado verla prodigándole palabras de amor a aquel individuo que desde que apareció se había proclamado el hombre destinado para Makoto, y el cual su prometida había rechazado y con quien él había tenido algún par de enfrentamientos en algunas ocasiones.
Al verla llegar al hospital, quiso tener la esperanza de que quizá ella hubiera recuperado sus recuerdos tan fácil como los perdió, sin embargo, al visualizarla a lo lejos, notó como ella parecía sentir rechazo por él, pues tan pronto sus miradas se encontraron, ella volteó hacia otro lado.
Tratando de mantener la compostura, se acercó hacía donde estaba Darien, su prometida y las chicas, y tras saludarlos, se dirigió a su prometida.
—Mako ¿Cómo estás?— Le preguntó.
—Bien— Respondió Makoto cortante.
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Parte de la mañana se había ido en el hospital, pues Makoto, acompañada en todo momento de Rei, y por desgracia, de su prometido, estuvo en la consulta de distintos especialistas que solicitaron diferentes tipos de estudios para encontrar el problema a su caso; los cuales le hicieron inmediatamente.
Debido a que en el hospital sabían que era la prometida de Andrew, inmediatamente se le dio prioridad a su caso, así que al llegar la tarde, los resultados ya habían pasado por las manos de Andrew, Darien, y otros colegas de distintas especialidades; quienes al igual que ellos encontraron que la salud de Makoto estaba en perfectas condiciones, y que no había motivo para que ella hubiera perdido la memoria.
—¡Qué carajos!— Exclamó Andrew preocupado, mientras sentado en la silla giratoria de su consultorio releía una y otra vez los resultados de los análisis y de los distintos estudios que se le hicieron a su prometida.
Darien, quien estaba sentado frente a él, inhaló y exhaló; exhausto también, y sintiéndose impotente por no poder ayudar a quien no solo había sido una de sus compañeras de batallas, sino también prometida de su mejor amigo, y una de las grandes amigas de su mujer.
—¿Recuerdas que Rei había dicho que creía que la causa del problema no la encontraríamos a través de la ciencia y que no creía que se debiera a un problema de salud?— preguntó Darien.
—¡Fue el imbécil de Neflyte, Masato o como quiera que se llame!— Gruñó Andrew furioso.
—Eso no es posible—Le respondió Darien— Los poderes que tenía no funcionan así.
—¿Y si encontró la manera de….
—¡Andrew, cálmate!— Pidió Darien— Sé como te sientes, pero tu opinión sobre él es poco objetiva y bastante visceral.
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Andrew tomó una bocanada de aire, mientras posaba su mirada en el cuadro que estaba sobre una esquina de su escritorio, dentro del cual estaba una fotografía que se había tomado junto a su amada Makoto el año pasado cuando él concluyera la residencia médica que lo convirtió oficialmente en Médico especialista en Neurocirugía 9.
Mentalmente estaba exhausto; pues la angustia por lo que ella estaba viviendo y el miedo a perderla lo carcomía por dentro.
—Creo que la boda tendrá que esperar por un tiempo— Comentó Andrew— Al menos hasta que se recupere
—Yo creo que sí— Respondió Darien
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Poco después de salir del hospital, de nuevo Minako y Makoto regresaron junto con Rei a su casa; y un poco más tarde, llegaron de visita Serena y Ami, de las cuales, Makoto se enteró que la primera era educadora, y la segunda, médico, al igual que Darien y su prometido.
Al estar al lado de todas ellas, quiso saber sobre su vida, y aunque las chicas habían tratado de tener tacto, Makoto no pudo evitar romper en llanto cuando le dijeron que en esta época no tenía familia sanguínea, puesto que sus padres habían muerto en un accidente aéreo cuando ella era sólo una niña de seis años; y ni que decir, cuando le dijeron que en la época en que vivía ya no había registros de vida existente en los otros ocho planetas de la vía láctea; que todas ahora habitaban la Tierra, y que la forma de vida era distinta que la que ella alguna vez conoció.
Por supuesto, sus amigas también trataron de explicarle cómo funcionaba el mundo en esta nueva era, sin embargo, era demasiada información como para que recordara todo y se adaptara; y una vez más rompió en llanto, cuando además de decirle que no tenía familia, le dijeron que su hogar era la casa que desde hace casi tres años compartía con su prometido. ¡Con ese tipo que le había gritado y que no le provocaba ningún sentimiento más que rechazo!
—Tranquila, amiga— Dijo Serena— Si de momento no quieres vivir con Andrew eres bienvenida a mi casa. A Seiya no le molestará que vivas con nosotros.
—También en mi casa eres bienvenida— Dijo Ami— Aunque yo tengo una relación con Richard, cada uno vive en su propia casa, así que si te molesta estar viviendo con personas que no recuerdas te puedes quedar en mi casa, aunque te quedarías sola casi todo el día porque me la paso trabajando.
—¿Cuándo dicen que se supone que me iba a casar?— preguntó Makoto de pronto.
—El sábado—contestó Rei— De hecho faltan cinco días.
—Necesito hablar con Albert para cancelar la boda— Respondió Makoto.
—¿Albert?— preguntó Minako desconcertada.
—Se le olvida el nombre de Andrew— Aclaró Rei— Y sí. Yo creo que lo mejor será que se suspenda la boda por un tiempo. hasta que…
El sonido del timbre de pronto interrumpió la conversación, provocando que Rei bufara fastidiada.
—Tranquila, Rei— Dijo Serena tratando de calmar la molestia de su amiga— Yo abro
Al abrir la puerta y encontrarse con Masato Sanjoi, todas las presentes, a excepción de Makoto, no pudieron disimular el fastidio que sentían al verlo.
—¿Qué haces en mi casa sin ser invitado?— Gruñó Rei con el poco tacto que tenía.
Makoto miró molesta a su amiga, pues no comprendía porque la actitud grosera de Rei; sin embargo, no quería discutir con ella después de que le estaba dando alojo en su casa sin pedir nada a cambio, así que se guardó sus palabras, y con una sonrisa en los labios se puso de pie y fue al encuentro de su amado.
—No te preocupes, Rei— Dijo Makoto—Conversaremos afuera.
Tras salir del departamento, Makoto cerró la puerta, y una vez a solas con el único hombre que recordaba amar, se dejó estrechar entre sus brazos, aspirando aquel aroma varonil que hacía que el corazón le palpitara emocionado.
—Lamento haber hecho enojar a tu amiga— Dijo Neflyte— Pero no me aguante las ganas de verte y…
—No tienes porque disculparte— Respondió Makoto— Es ella la que es una grosera. ¿Por qué te trata así si todos somos amigos? Al menos lo éramos durante el Milenio de Plata.
Neflyte llevó una de sus manos al rostro de Makoto, acariciando una de sus mejillas.
—Tiene preferencias por el hombre que es tu prometido— Dijo Neflyte— Recuerda que Darien y él son amigos, así que es obvio para donde se inclina la balanza.
—¿Por qué no me buscaste de nuevo en esta Era?— Pregunto Makoto— Porque te rendiste tan fácil. Yo no hubiera priorizado a otro hombre que no fueras tú.
—Te veías feliz con él— Respondió Neflyte— ¿Quién era yo para meterme en tu vida cuando ya había alguien más? Pero si ahora me dices que me amas, entonces yo…
—Te amo— Susurró Makoto.
Neflyte, Masato, o como quiera que se llamara, se inclinó un poco para atrapar sus labios en un cálido beso; pero de pronto, escucharon las voces de Darien y Andrew acercándose, asi que Makoto rápidamente se apartó de Neflyte, pues no quería que hubiera otro conflicto entre quien consideraba el amor de su vida y su prometido.
—¿Otra vez tú aquí?— Cuestionó Andrew fastidiado cuando al llegar a las afueras del departamento de Darien, miraron que afuera estaba Neflyte, quien al parecer había acudido para visitar a Makoto.
—Neflyte, que ayer no te haya llamado no significa que seas bienvenido en mi casa siempre— Aclaró Darien molesto.
Para Andrew no pasó desapercibida aquella mueca burlona en el rostro de Masato Sanjoi. Le quedaba claro que se estaba aprovechando de la situación de Makoto para querer meterse en su relación.
—Alexander, tenemos que hablar— Pidió Makoto.
—¿Alexander?— preguntó Andrew desconcertado.
—Bueno, Albert o ¿Cómo es que te llamas?
De la garganta de Masato escapó una risita burlona, sin embargo la reprimió; y Andrew se tuvo que tragar las ganas de írsele encima.
—Andrew—Le aclaró a su prometida— Me llamo Andrew— Le repitió.
—Si gustan pueden pasar— Dijo Darien— Me refiero a ustedes dos— Aclaró para dejar en claro que la invitación era para Makoto y Andrew.
—Aquí afuera podemos hablar— Dijo Makoto— Sólo me gustaría que nos dejen a solas.
—Como gustes— Dijo Darien— Si desean pasar, tocan el timbre.
—¿Qué? ¿No escuchaste que dijo a solas?— Se dirigió Andrew de mala gana a Masato.
—Por favor, Neflyte— Pidió la chica hablándole con ternura a quien fuera su prometido en el Milenio de Plata.
—Como gustes, nena— Dijo Neflyte— Pero si este imbécil te hace algo, sólo tienes que…
—Te aseguro que conmigo estaría más segura que contigo, idiota— Aclaró Andrew.
—¡Basta ya!— Exclamó Makoto
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—Y bien, mi amor ¿De qué quieres hablar?— preguntó Andrew con temor de lo que fuera a decirle su prometida, luego de que Masato Sanjoi los dejara a solas.
Makoto inhaló y exhaló. Pese a que sus amigas le decían que se había comprometido con el hombre frente a ella porque lo amaba, en su corazón no lo sentia así; pero de cualquiera manera, romper el compromiso le estaba resultando incómodo por mucho que no tuviera sentimientos por él y desconociera las razones de porque el estaba a su lado.
—Alexander
—Andrew
—Andrew— Pronunció ella su nombre— No me quiero casar.
—Lo entiendo—Dijo Andrew— Creo que lo mejor será suspender la boda por un tiempo hasta que estés mejor y…
—No quiero suspender la boda por un tiempo, Andrew— Aclaro Makoto— Lo que quiero decirte es que no me quiero casar contigo ni en cinco días ni nunca.
Notas de autora: Bueno, como podrán ver, Makoto ya tomó partido, jaja. Ya dejó a Andrew por Neflyte. ¿Cómo lo tomará Andrew? Pues ya lo verán en el siguiente capítulo, jeje. Se que Andrew originalmente es un tipo cortes, amable y de muy buen carácter, y en este fanfic lo sigue siendo; solo que no me parecio muy creible que luego de lo que esta pasando con su prometida este tan de buenas, ademas ya verán porque con Neflyte se encabrona cada que se lo encuentra, jaja.
Aracox: Supongo que al final de este capítulo debe estar bien contenta ¿Verdad? ¡Disfrutalo! Jajaja.
Marijo San Lucar: ¿Como ves lo que le paso a Minako en este capítulo y lo que le paso a Rei en el anterior? ¿Ya te vas haciendo una idea de que sucede?
Hospitaller Knight: Pues ya alguien acaba de salir de corazón partido, jaja. Y bueno, como podrás ver, a Minako le pasó algo en este capítulo por breves instantes, al igual que a Rei en el anterior.
Clarissa de Shields: Espero que te guste este capítulo. Aquí tu querida Rei va a tener mucha presencia.
Aurora Silva: Así que ya sospechas de Neflyte, jeje, pero que mujer tan malpensada, jajaja.
Paula Mercedes Barraga: Gracias por los votos en wattpad.
Lectores anónimos: Gracias por leer, y sin miedo animense a comentar.
En fin. Deseo pasen bonito fin de semana, y ya saben, me encantará saber si les gusto el capítulo.
Edythe
