Descargo de responsabilidad: Ya saben que Pucca y sus personajes no me pertenecen, pues de hecho es del rey Boo Kyoung Kim. Yo sólo huso sus personajes para entretener, dándoles historias que les diviertan, así que la trama de este relato sí es mía.

000

"Besos: son dulces contactos dóciles entre dos personas que sólo se le proporciona a la persona amada."_perlapuccabf

Es una mañana tranquila en la aldea de Sooga, en donde un ninja de pelo negro, 17 años de edad, tez blanca, cejas pobladas, ojos grandes y azabaches, labios gruesos carnosos y pijama azul claro con blanco. Se encontraba acostado en su cama durmiendo con tranquilidad, mientras que soñaba con peleas en donde restauraba el honor de su familia.

Hasta que su delicado reloj de pared, sonó con un sigiloso y casi silencioso (Cu-cu, Cu-cu, Cu-cu) En aquella casa sencilla, modesta y tranquila, allá en el gran bosque de bambú.

Que, al escuchar con sus desarrollados oídos de ninja, él sólo abrió los ojos con lentitud. Bostezando aún soñoliento por el cansancio que aún tenía, estirándose para así poder desperezarse y bajarse de la cama.

Parándose de la cama con un sigiloso, estratégico e impresionante salto ninja, para dirigirse hacia su baño con tranquilidad. Para después de unos minutos salir ya vestido de ahí, dirigiéndose a su tocador con pasos serenos y así arreglarse para salir.

No porque él fuese vanidoso ni mucho menos, Sino porque un ninja siempre debe salir presentable para cualquier ocasión que se presente. así sea una batalla o sólo un entrenamiento, él tenía que estar arreglado, armado, alerta y bien presentable.

Así que con una seriedad propia de Garu, él sólo tomó el peine negro con su mano derecha. Sujetándolo muy firme, mientras se pasaba el peine por su cabello negro lacio desde las puntas.

Para desenredar su pelo con cuidado, dejándolo completamente liso y sin ningún nudo visible. Colocándose sus 2 coletas bajas, junto a sus 2 listones rojos que completaban su traje ninja.

Y así de esa manera, salir de su pequeña, humilde y modesta casa. Hacia el gran y frondoso bosque de bambú, para meditar con calma. Hasta que le dieran las 12:00 del mediodía y así ir a comer en su restaurante favorito.

Sentándose en el pasto del bosque tranquilo, para así en pesar su meditación y de esa forma tener la paz interior que tanto deseaba. cerrando los párpados para así comenzar, esperando que no lo molestaran como siempre pasaba.

000

Y así después de 6 horas de estar meditando en el bosque de bambú, sin ninguna distracción por parte de alguien indeseado. Garu sólo se levantó con calma, caminando despacio hacia el restaurante Goh Rong.

Para así comer con serenidad, para poder pasar un poco de tiempo con su mejor amigo Abyo. Antes de continuar su entrenamiento de ninja, yendo a la casa de Ching con decisión.

Mientras notaba la tranquilidad del bosque, sin que Pucca lo estuviera persiguiendo de un lado al otro con insistencia. Pues ella no había aparecido en toda la mañana, por lo que el lugar estaba demasiado tranquilo para él.

Aunque pensándolo bien, ¿En dónde estaba? Pues si no estuvo persiguiéndole por el bosque, como ella siempre lo hacía al verlo pasar, meditar, entrenar o sólo al estar junto a sus amigos, entonces, ¿En donde se encontraba? Pensando algo angustiado por aquello, mientras seguía caminando por el bosque.

(Pero entonces, ¿En dónde se encuentra Pucca ahora mismo? ¿Le habría pasado algo malo? ¿No estaría herida? O ¿tal vez se cansó de perseguirme? Aunque eso no lo puede hacer, definitivamente no puede hacerlo. Pues Pucca está enamorada de mí y creo que perseguirme le parece bastante divertido, ¿O no?)

Moviendo su cabeza frenéticamente con gran disgusto, de un lado a otro en forma negativa. Ante aquellos pensamientos totalmente angustiantes, que pasaban por su mente con prisa.

Sin que de verdad el ninja lo deseara Y que, por cierto, Garu no quería tener en su cabeza ahora. Pues le parecía absurdo, Ya que muy aparte de que Pucca es irremediablemente fuerte, también era audaz y podía protegerse solita.

Y, además, él en realidad no quería ni sabía cómo diablos aquellos pensamientos de preocupación y angustia. Habían llegado así de repente, tan sólo de recordar que la de pelo negro no lo había perseguido como siempre hacía.

Porque, ¿Qué caso tenía angustiarse por Pucca? Si según Garu no la quería, al menos de que muy en el fondo, Él no le fuera tan indiferente como decía.

Aunque en realidad no podía sentir eso, ya que Garu tenía una importante misión que cumplir. La cual era recuperar el honor de su familia y no podía distraerse con la chiquilla de chongos, aunque su corazón tanto lo quisiera.

Aunque bueno, siendo sinceros. Eso sólo se lo decía él, no obstante, Garu no se lo podía creer.

Pues sin que el ninja lo supiera bien, la dulce niña lo había enamorado profundamente y de eso. Ya no hay vuelta atrás, bueno... eso según su mejor amigo Abyo.

Aunque a pesar de saber todo eso, negándose otras tantas cosas más. Que aparte Garu no sabía ni le interesaba saber, aunque muy en el fondo él ya sabía.

Él no se podía dejar de repetir, una y otra y otra vez completamente firme. Sin ningún cansancio aparente en su cara. Mientras caminaba al Goh Rong con calma. Esperándola ver trabajar en el restaurante de sus 3 tíos Ho, Dumpling y Linguini.

(No, tranquilo. Todo estará bien, Pucca es evidentemente fuerte. Así que entraré al Goh Rong y ella estará ahí alegre. Esperándome con su sonrisa de lado a lado y sus besos empalagosos que nunca llegan a faltar.)

Llegando al restaurante con la calma de un pacifista, mientras abría la puerta con seriedad. Caminando unos cuantos pasos hacia adentro del establecimiento, antes de ser tacleado por una chica de vestido rojo bastante poderosa.

Dejándolo inmóvil en el suelo, mientras lo llenaba de ruidosos besos por todo su rostro. Desapareciendo su preocupación de no haberla visto en el día, sin que supiera ¿por qué en realidad? Pues, al fin y al cabo, no eran novios, ¿O tal vez i lo eran?

Aunque realmente extrañaba sus besos..., bueno, sólo un poco. pero, al fin y al cabo, ya era algo.

Aunque, aun así, y mientras Pucca lo asfixiaba con sus besos empalagosos. Garu pudo sentir como sus 2 amigos Ching y Abyo lo miraban algo alegres y extrañados a la vez. Pues el casi no se movía ni pataleaba para liberarse.

Pareciendo sometido ante la joven con la cara totalmente ruborizada, sin que ella dejara de mimarlo. Mientras su amigo decía con algo de burla y fastidio en su voz, mirándolo junto a Ching con atención.

–Cielos Garu, si yo en realidad fuera tú, no me dejaría ser besado ni manipulado por una chica, aunque esta me gustara. Pero si a ti en verdad te gusta, entonces, ¿Yo que puedo hacer? ¿Cierto, Ching?

–Pero, ¿Por qué no, Abyo? Bueno, entiendo que no quieres ser forzado a nada de eso. Pero, aun así. Quiero que me digas, ¿Qué tienen de malo los besos? Si son tan románticos para todos los que son pareja de enamorados, llenándote de amor si es la persona indicada. Además, ¿Qué sentirían Garu y tú en realidad si Pucca y yo vezáramos a otros chicos que no fueran ustedes?

Se lo había oído decir a Ching con seriedad a su amigo, notando como Abyo y él se tensaban, al oír la pregunta firme de ella. Pensando con seriedad, miedo y preocupación, ante ese cuestionamiento serio de su amiga espadachín.

(¿Pucca amando y besando a alguien más que no sea yo? ¡IMPOSIBLE! ¡ESO ES EN VERDAD INSÓLITO! Ella me quiere bastante, aunque es muy cierto que no me esperará por siempre. ¡NO! Pero, ¿¡Qué me pasa!? ¿Qué rallos estoy diciendo? Sólo tengo que calmarme, pues eso nunca pasará y sólo estoy pensando tonterías, ya que ni siquiera somos nada.)

Así que al sentir que Garu ya no se movía, Pucca sólo se apartó un poco de él. Arqueándole una ceja con duda en sus ojos, mientras carraspeaba un poco.

Para así llamar su atención con delicadeza, pues ella no sabía que le pasaba y en verdad quería saber qué es lo que en realidad le sucedía a su novio, ya que no le gustaba ver a Garu con la vista perdida.

–Ajam.

Así que al escuchar que ella aclaraba su garganta, Garu sólo regresó a la normalidad de golpe. Viéndola atento, observando su ceja arqueada y sus ojos llenos de duda.

Mientras leía su mirada, entendiéndola con total perfección. Pues llevaba una pregunta preocupada, que él logró interpretar.

~¿Te pasa algo, Garu?~

Moviendo su cabeza en forma negativa, mientras la miraba fijo. Diciéndole con una diminuta he imperceptible sonrisa, que Pucca no tardó en comprender bien.

~Sí, tranquila, yo estoy bien.~

Pues Garu le pedía de favor que se tranquilizara, ya que él estaba muy bien. Mintiéndole un poco, pues sus pensamientos eran otros.

Convenciéndola con su expresión de imperceptible felicidad, tratando así de quitarse esas reflexiones caóticas de su mente. Mientras ella le entendía con alegría, haciendo que la mesera del lugar sólo retomara con ímpetu sus besos acaramelados.

Besuqueándole de esa forma con dulzura por toda la cara, mientras él se volvía a retorcer entre los brazos fuertes de ella. Quejándose una y otra vez, aunque por dentro se sentía aliviado de que sólo lo besaran a él sin saber por qué. Mientras sus amigos se arreglaban solos, perdiéndose entre los abrazos y besos de Pucca.

–Bueno Ching, la verdad es que creo que no hay que caer en extremos. Además, no creo que los besos sean tan importantes como dices. De todas maneras, ¿Por qué lo serían?

–¡Claro que lo son, Abyo! lo que en realidad sucede, es que tú nunca has sentido un beso real. Como se lo suelen dar Pucca y Garu, así que lo que a ti te falta. es sentir uno bien y verdadero. Pues los besos, son aquellos dulces roses que sólo se pueden dar a la persona amada. Y tal vez tú, no los has querido sentir bien.

Y al decir eso con alegría, Ching sólo besó a Abyo con dulzura. Sonrojando al chico a un nivel extremo para él, separándose de él con una sonrisa.

Mientras el moreno la miraba sorprendido, diciéndole con asombro. Mientras se rompía la camisa, viéndolo ella sonrojada por el beso que le dio.

–¡JA Y YA! Pero, ¿Qué rayos fue eso? ¿Eh, Ching?

–¡Ash! Sólo digamos que fue una demostración.

Le había dicho algo fastidiada, mirando a Abyo con seriedad. Pues en verdad no podía creer la torpeza he ingenuidad de aquel chico exhibicionista, que le robaba los suspiros a diario, aunque él no lo viera.

Girando la cabeza junto al artista de kung fu, para así ver como en pesaba la típica persecución de sus amigos. Porque sí, los besos son totalmente necesarios. Para así unir a los que se aman y expresar sin palabras lo que se siente Por el otro.

.

.

.

23 de enero de 2022.