Descargo de responsabilidad: ya saben que Pucca y sus personajes no me pertenecen, pues de hecho es del rey Boo Kyoung Kim. Yo sólo huso sus personajes para entretener, dándoles historias que les diviertan.
000
"Calor: es la dulce sensación de cariño, amor o afecto que una persona demuestra a otra." _perlapuccabf
Es un hermoso día brillante en la hermosa aldea Sooga; y un joven ninja de coletas bajas, regresaba a ella con alegría de volver a su casa. Después de un viaje de 10 largos días, que lo habían cansado mucho, por lo que él deseaba entrar a su acogedora y hogareña casa a descansar.
Pero que sin embargo, no se arrepentía de haber hecho ese viaje. Pues lo había fortalecido y estaba seguro, que esta única vez y sólo por esta única vez, él podría escapar de Pucca con mucha facilidad.
Aunque ahora mismo no la viera por ningún lado, pero cuando la viera por ahí. Porque la vería, pues Pucca sabía que hoy Garu volvería a casa y él estaba seguro que a ella no sé le olvidaría.
Así que el azabache probaría sus nuevas habilidades ninjas con ella; y entonces y sólo entonces, el valiente Garu podría escapar de Pucca con velocidad; y ya no sería de nueva cuenta atrapado por los fuertes brazos de la chica de chongos.
Así que mientras andaba por la aldea con tranquilidad, comprando cosas importantes del hogar. Garu sólo miraba por todos lados con la guardia arriba, para que así Pucca no lo sorprendiera.
Topándose con habitantes amables de la aldea, que lo saludaban al pasar con mucha felicidad. Entrando a una de las tiendas de Santa Claus, para así comprar lo más indispensable en su casa.
Tomando lo que el ninja reconocido requería, dirigiéndose así con el hombrecillo de traje rojo. Poniéndolo en el mostrador, mientras escuchaba lo que le decía Santa amablemente.
–¡JOJOJO! Supongo que eso será todo, ¿verdad, Garu?
Asintiendo con la cabeza completamente calmado, para así pagarle al hombre de barba blanca. saliendo del gran local bastante feliz, para ver un poco alarmado como Pucca ingresaba a este.
Dándose toda la vuelta, al verla entrar al lugar. Para de esa manera entrar de nuevo al edificio, pero esta vez, entrando detras de Pucca, sin que Garu supiera por qué hacía todo aquello.
Mirándola comprar cosas diferentes, para así cocinar le a alguien o así ayudarle a sus tíos a preparar los fideos de Yang Yang. Pagando todos sus artículos a santa rápido y así salirse de ahí, sin enterarse que alguien la estaba espiando.
Haciendo sentir a Garu ignorado por ella, considerándose completamente ofendido por aquello. para sólo pensar molesto, al ver como Pucca se iba, sin que Garu la dejara de mirar muy atento.
(¡VAYA! ¡PERO QUE GROSERA!)
Saliendo veloz de nueva cuenta del local, para que así Garu siguiera espiando a Pucca con sigilo. Sin que supiera porqué actuaba de esa forma, perdiéndola de vista en el camino cuando corría.
Para así encontrarse a Abyo y a Ching en el camino, parando de golpe con rápida prontitud. Parándose casi enfrente de sus 2 amigos, observando hacia todos lados con mucha atención.
Para ver que Pucca estuviera por ahí, distrayéndose de su búsqueda, al oír los saludos de los chicos, que miraban a Garu muy alegres.
–Hola, Garu, qué bueno que has vuelto de tu entrenamiento.
–Así es viejo, qué bueno que hallas regresado de tu viaje. Pues yo también he entrenado mucho y estoy enteramente seguro de que esta vez, yo sí te ganaré en una pelea. Pero antes dinos, Garu, ¿Cómo te fue en tu entrenamiento y meditación?
Preguntó Abyo emocionado, pues quería ver como su amigo de traje bicolor contaba su viaje. Mirando como fruncía el ceño molesto, al no poder sentir la presencia de Pucca a las cercanías.
Desconcertando a sus amigos Ching y Abyo, al ver como Garu movía su cabeza de un lado a otro. Para de esa manera ver si Pucca pasaba por ahí, escuchando como Abyo le decía algo molesto.
–Garu, pero, ¿Qué es lo que buscas? ¿Acaso se te perdió algo?
–Tranquilízate, Abyo. Garu, ¿Qué es lo que te pasa? ¿Qué es lo que estás buscando?
Ching tranquilizó a Abyo y Garu, notando como él dejaba de buscar desesperado con la mirada. Para centrar la vista en su par de amigos, preguntando con sus ojos y un sonido desesperado.
El cual significaba, que si de pura casualidad, alguno de ellos dos no había visto a Pucca. Explicándoles lo que pasó y lo que ahora estaba haciendo.
–¿¡Hmmm!?
–¡ESPERA! Quieres decir , que tu estabas persiguiendo a Pucca, por lo que ahora la estás buscando, ¿Y eso por qué? ¿Acaso te has vuelto loco? Y sólo con ir a ese viaje de entrenamiento de 10 días. Oye, pues entonces que bueno que yo no fui a ese viaje.
Contestó Abyo con gran extrañeza y burla, notando como Garu lo fulminaba con la mirada. Estallando así de la risa, para el colmo del ninja casi imperturbable.
Exclamando molesto a sus amigos con un sonido, mientras Ching todavía le prestara atención. Para que alguien le entendiera, volviendo hacer la misma pregunta de antes. Pero esta vez, un tanto molesto.
–¡Argh!
–La verdad es que no hemos visto a Pucca, Garu. Pero de seguro ha de estar ayudando en el restaurante Goh Rong, así que si la buscas allá, seguro que la encuentras.
Respondió Ching con seriedad, aun manteniendo la extrañeza en su expresión junto a su fiel y dulce gallina Gwon. Viendo como Garu se retiraba de ahí, pensando mientras se alejaba del lugar.
(Pero, ¿Qué rallos me pasa? ¿Por qué yo estoy haciendo esto? me estoy comportando como Pucca y eso no es ni un poquito honorable.)
Alejándose más del lugar, caminando confundido. Después de pensar eso extrañado de sí mismo, sin dejar de escuchar como Abyo reía y Ching sólo lo trataba de tranquilizar.
–¡JAJAJA! Garu buscando a Pucca, pero que extraño ¡ja ja ja! es-es que no puedo creerlo, Ching.
–Abyo, por favor tranquilízate. Yo sé que eso es muy extraño, pero no tienes porqué reír así. Además, eso no es gracioso. Mas bien, es muy tierno que Garu haga eso de querer buscar a Pucca y que piense en ella, con sólo unos cuantos minutos de haber llegado a Sooga.
Dijo Ching totalmente emocionada, sin dejar de tratar de calmar las fuertes carcajadas de Abyo. Perdiéndose Garu entre las cortas calles de Sooga, dejando así de escuchar a Abyo y a Ching.
Caminando tranquilo por las calles el lugar, hasta que vio de nuevo a Pucca correr hacia él. Asustándose otra vez, al verla a lo lejos.
Para de nueva cuenta ser esquivado he ignorado por ella, haciéndolo enfurecer a él aún más. Pues nadie ignoraba a Garu de esa forma tan descarada y aunque a él lo hiciera sonar egocéntrico y orgulloso, él le enseñaría a no ignorarlo de esa forma tan grosera, haciendo que Pucca notara que él ya había llegado a la aldea y así no se olvidara de Garu.
Siguiéndola para que así lo notara de una buena vez, empezando una persecución casi cotidiana, pero esta vez, Completamente diferente a la habitual, pues era Garu quien seguía a Pucca veloz, en lugar de que fuera Pucca quien persiguiera a Garu rápidamente.
Extrañando así a todos los aldeanos, que los veían pasar por el lugar con gran velocidad. notando como la chica más querida de la aldea huía desesperada y el ninja más serio de Sooga, iba rápido detrás con insistencia.
000
Andando Garu así desde que llegó, hasta la tarde del mismo día. Sin lograr nada en absoluto, excepto hacer que ella se hartara.
Creando así un pequeño movimiento en la tierra, al pisar duramente el suelo con gran fastidio. Para de esa manera alejar a Garu de sí, perdiéndolo de vista con ese fuerte y rápido movimiento.
Aventándolo algo lejos de donde estaban, mientras un Garu agotado se preguntaba mentalmente y una Pucca apresurada se iba rápido de ahí, sin siquiera mirar atrás por un segundo.
(¡AY, VAYA! Pero, ¿Cómo puede correr tanto para seguirme, sin siquiera cansarse un poco por ello? Oh más bien, en este caso, ¿Cómo es que yo no puedo alcanzarla a pesar de mi viaje de entrenamiento?)
Parándose luego de segundos del suelo, entristeciéndose al no ver a Pucca por ningún lado. Caminando lento hacia su casa, mientras creía que ella ya no lo quería como antes lo hacía.
Aunque en realidad él no sabía el porqué, pues sólo se había ido de la aldea para entrenar 10 días y Pucca llevaba profundamente enamorada de Garu, desde que él tenía 10 hasta que cumplió 16.
Por lo que el ninja no podía entender, que con sólo con 10 cortos días la chica dejara de amarlo. Pues era inexplicable que pase eso con pocas semanas, sólo porque él se fue por un tiempo.
Al menos de que, ese tonto riquillo Lazlo Gozalotovich regresara junto a su serio sirviente Jasper. Para de esa forma contarle lo qué él hiso cuando niño; y así provocar el odio de Pucca hacía Garu.
Aunque eso él lo creía muy poco probable, pues ese riquillo junto a su mayordomo hace tiempo que no se sabían nada de él. Aunque si lo pensaba muy bien, tal vez no era Lazlo Gozalotovish.
Pero sí que pudo haber sido Ronnye Kim, quien le metiera muchas tonterías en la cabeza a su Pucca y que por eso, ella lo ignorara de esa forma, lo esquivara tan cruelmente y lo dejara de querer, como ahora le pasaba.
Aunque como es cantante y viaja por el mundo, dudaba que en esos días pudiera llegar a Sooga y convencer a Pucca, para que estuviera con él y así se olvidara de Garu.
Aunque ellos dos no eran los únicos chicos odiosos, que estaban enamorados de la tierna mesera.. Si no que también estaban el príncipe Octo, el engreído de Casano, posiblemente el frío Dandy, esa copia barata desonorable de él mismo y también aquel alguacil parecido a él del lejano oeste, aunque algunos de ellos no habían aparecido de nuevo y con aquel príncipe Octo, Casano y Dandy no interactuaba tanto con ellos. Por lo que se quedaba como estaba, sin ningún tipo de explicación tras la actitud de Pucca..
Cansándose de pensar y pensar en eso, para que así Garu subiera la vista hacia el cielo. Notando como la tarde se empezaba a oscurecer, suspirando con algo de decepción por lo que había pasado el día de su llegada a Sooga.
Dándose cuenta de que no había descansado como lo planeó, al ir tras la chica de chongos. Escuchando como su estómago gruñía con fuerza, apenándose y arrepintiéndose de no ir a casa a comer algo primero, antes de ir tras de Pucca y sufrir así esa decepción brutal.
Bajando la vista a lo que había comprado por esta misma mañana, que milagrosamente estaba totalmente intacta. Gracias a la habilidad del ninja, de mantener las cosas a salvo.
Llegando a su casa completamente cansado, para así entrar en esta algo rápido. Dirigiéndose hacia la cocina con las luces apagadas, empezando a escuchar así unas risitas divertidas en plena obscuridad.
–Ji ji ji.
Asustándose con una gran rapidez, al seguir oyendo aquellas risitas por toda su enorme casa. Comenzando a creer que el fantasma parecido a Pucca volvía por él, llegando con susto a la cocina.
Para así encender veloz la luz de esta, dejando sus compras de esta mañana en la mesa del lugar. Empezando a oler un aroma delicioso por el sitio, revisando así toda la cocina, desde cacerolas, tazones, platos, vasos, ollas y sartenes, deduciendo así, que aquel olor exquisito no provenía de la cocina, si no que venía de otra parte de la casa.
Apagando la luz de lugar, para así salir de ahí con temor. Caminando por el pasillo de la morada, esquivando las trampas ocultas que el ninja había puesto, mientras olfateaba el olor de una deliciosa comida con un ligero aroma de ser esa que lo atraía.
Llegando así a la sala de estar de la casa, para ver una silueta delgada de mujer, que bien conocía, Atrás de unas velas blancas que la alumbraban y de donde provenía el aroma delicioso a ser esas.
Acercándose ágilmente al apagador de la sala de estar, para así prender la luz algo impactado. Volteando a ver a la chica y las velas que estaban ahí, pues Garu no se podía creer que Pucca estuviera sentada ahí en su sala.
No después de estarla persiguiendo todo el día y que ella lo ignorara así de esa manera en la que lo ignoró, pero ahí estaba sentada la adorable Pucca, alegre y sonriente como siempre parecía estar.
Mirándolo con una emoción conmovedora, perfectamente maquillada, con un lindo vestido rojo y un peinado un poco diferente, saludándolo como si nada hubiera pasado hace unas horas atrás, haciendo que Garu frunciera el ceño con enojo.
Mirando a la chica fijamente bastante ofendido, para así cruzar los brazos buscando una explicación. Ya que el ninja en serio no la podía entender, pues primero lo ignoraba con descaro y ahora estaba en su casa como si nada hubiese pasado, mirándole y sonriéndole con inocencia completamente inmóvil.
Provocando que Garu se quejara de su actitud, sin dejar de observar a la chica con detenimiento. demostrando de esa manera su enfado, reprochándole al enseñarle su actitud.
–Brrr.
Para después de esa manera notar, como Pucca le mostraba una cara de arrepentimiento. Parándose del lugar en donde estaba sentada, acercando se a Garu despacio con una sonrisa ahora apenada.
Llegando hacia él con delicadeza, para así abrazarlo con fuerza y mucho amor. Besándolo en los labios tiernamente, haciendo sonrojar al ninja de coletas notablemente.
Separando sus labios de los de él, para así verlo con cariño. Sin que la dejara de mirar enojado, pues con ese pequeño beso, no le iba a quitar el extraño sentimiento de creer haberla perdido.
Además de que, Garu aún quería una explicación, que por cierto Pucca aún no le daba, pero que aún él esperaba que le diera.
Por lo que, sólo golpeo el piso con desesperación. Exigiendo con su expresión esa justificación por su actuar, aun teniendo a Pucca muy abrasada y pegada a él.
–¡Hmmm!
Mientras tanto, Pucca sólo lo soltaba del abrazo en el que lo tenía. Sonriéndole adorablemente, para así separarse de él. Dándole un beso en la mejilla derecha, dirigiéndose de nuevo a su lugar.
Tomando algo de la silla en donde estaba, para así voltearse de nuevo hacia donde está Garu. Levantando lo que agarró de la silla, mostrándole un gran cartel que decía en letras mayúsculas. Sin dejar de sonreírle con afecto, dando todas las explicaciones que Garu necesitaba de Pucca.
[¡FELIZ LLEGADA A LA ALDEA SOOGA, MI QUERIDO GARU! ESPERO QUE TE HALLA HIDO MUY BIEN EN AQUEL VIAGE, YA QUE YO TE EXTRAÑÉ DEMACIADO Y QUERIA IR POR TI.]
Llegando a Garu una gran oleada de calor y alivio por todo su cuerpo, al leer aquel dulce cartel, Notando así cada corazón rojo, cada letra escrita, cada mínimo detalle, hasta el lindo dibujo de él y Pucca besándose muy bien dibujado, que seguramente la chica se tardó en realizar con tiempo y que aclaraba la actitud de hoy de ella.
Ruborizándose aún más, para así poner una cara de jaque. Ocultando así el alivio y el calor que sentía, para de esa manera sentarse en frente de Pucca serio.
Viendo como ella bajaba el cartel de bienvenida, sentando se en su lugar con algo de gracia. Haciendo que ambos se vieran fijamente a los ojos, conectando con cariño sus miradas azabaches.
Para empezar con la cena de su regreso a casa, aliviándose al saber que todo era un malentendido y que Pucca no se había olvidado de él y que obviamente todavía lo seguía y lo seguirá amando, pues se lo demuestra a diario siempre que puede.
Sintiéndose como un tonto al creer lo contrario, al hacer un inútil berrinche por creerse ignorado, evidenciando lo sentimientos que tiene por Pucca.
Dándose cuenta de la locura que hiso durante el día, rodando los ojos por lo que se le vendría. Viéndola de soslayo asustado de esa manera, para así notar que entre bocados ella le sonreía feliz.
Así como si Pucca supiera en lo que él estaba pensando, tragando cada bocado con mucha fuerza. Al entender el significado de aquellas sonrisas y en lo mucho que tendría que correr de ella veloz, pero con la seguridad de que nunca tuvo el riesgo de perderla.
Sonriendo lebe por el calor y el alivio que siente en este dulce momento, en el que ambos comparten una cena a la luz de las velas con la persona que poco a poco está aprendiendo a amar.
.
.
.
28 de Enero de 2022
