Naomi observaba como su hija mayor sorbía su taza de té mientras sus ojos azules mostraban un sentimiento de preocupación. Desde que Karin y Kagome habían vuelto de la Era Feudal, su hija mayor se encontraba silenciosa y a veces cuando se encontraban ella dos solas, parecía como si le quisiera decir algo.

—¿Hay algo que quieras decirme, Karin? —pregunto ella de forma repentina mientras que su hija daba un sobresalto llamando su atención.

Al escuchar la pregunta, Karin evadió la mirada de su madre mientras que jugaba con sus dedos nerviosas, hacía días que quería hablar con ella y no sabía cuál sería su reacción antes sus planes.

—M-Mamá —llamo con nerviosismo—, sé qué hace poco volví de mi intercambio, pero después de haber tenido una experiencia de ciencia ficción. Tengo pensado de atrasar un poco mi tercer año en medicina—declaro y rápidamente se justificó al ver que su madre se mantenía aun en silencio—. ¡Antes que me mates tengo una buena justificación! Pensé esto porque no puedo dejar que Kagome viaje al pasado sola, estuve con ella en unos pocos días en el pasado y hay muchos más peligros que en esta época y claramente no confió mucho en las personas de allí.

—¿Estas seguras de hacerlo? —pregunto nuevamente Naomi.

La joven azabache asintió vigorosa.

—Atrasar mi año en la carrera no lo pensé a la ligera —explico seriamente—, estar en la universidad consume todo mi tiempo para que pueda, aunque sea viajar una vez a la Era Feudal. Claramente, no podría concentrarme en mis estudios cuando pienso en Kagome y en los posibles peligros que podría enfrentar para recolectar unos fragmentos de una maldita perla. Soy la mayor mamá, me siento responsable de cuidar a mis hermanos pequeños. Además, planeo conseguir un trabajo de medio tiempo y con mis ganancias serán para ayudar en la casa o comprar comida, no pienso quedarme de vaga ni aquí y ni tampoco allá —expreso refiriéndose a sus visitas en la Era Feudal.

Naomi soltó una pequeña risa causando que Karin inclinara la cabeza hacia un costado confundida.

—Relájate un poco, cariño —comento divertida—, no eres una señora de mediana edad. Entiendo tus razones y las acepto, pero tiene que pensar un poco más en ti misma. Proteges a los demás, pero quien te protege a ti —inquirió seria.

Karin le dio una triste sonrisa.

—Papá me protegía, pero gracia a él también aprendí a cuidarme sola —contesto ella—, no necesito que nadie me proteja. Por cierto, si Kane viene y pregunta por mí, dile que yo me comunicare con él cuándo esté disponible —cambio rápidamente de tema para que el ambiente no se tornara sentimental, ya que eso es algo que le incomodaba de sobremanera.

La mujer arqueo una ceja ante en cambio repentino de tema Karin, pero no hizo mención alguna. Entendía perfectamente que ella fue la más afectada por la muerte de su padre y muy pocas veces hacía mención de Katsuya, por lo que pacientemente iba a esperar para cuando ella estuviera preparada para hablar.

—¿Kane? ¿Paso algo entre ustedes?

En el rostro de Karin apareció un notable rubor que hasta Naomi noto.

—Antes de irme a Suiza, Kane confeso sus sentimientos hacia mí y yo le dije que cuando volviera le daría su respuesta, claro si el aun sentía algo por mí —revelo ella con vergüenza y luego saco su celular del bolsillo y le mostro un mensaje—. Y ayer él me envió este mensaje.

Naomi leyó el mensaje con atención y luego sus ojos se posaron en su hija quien escondía su rostro todo avergonzado. Sonrió con dulzura al presenciar una pequeña muestra de lo que era el amor joven.

—Al parecer el aún sigue enamorado de ti.

—¡No lo digas así! —Karin miro a su madre con el ceño fruncido—. ¡Él no está enamorado!

—¿Y cómo quieres que le llame?

—Es una simple atracción física entre dos jóvenes hormonales de veinte años.

—Solo tu arruinas el concepto del amor —declaro Naomi con diversión—. Esto es más que una atracción física por parte de Kane quien espero por un año.

Karin hizo una mueca, no es que no quisiera a Kane admitía que lo consideraba atractivo, pero era su mejor amigo y compañero de carrera no quería arruinar una hermosa amistad por algo como el "amor". No era apta para estar en una relación romántica y tampoco sabría cuando estaría preparada. Su primer novio fue a los diecisiete y fue un fiasco, el desgraciado la engaño con una persona que consideraba "su mejor amiga" y ella termino perdiendo su virginidad con el mejor amigo de su ex. Obviamente, en esa época ganaba su gran estupidez para hacer algo tan imprudente como perder su virginidad por venganza y más con una persona cercana a su ex.

—¿Karin? Karin —llamo varias veces Naomi a su hija mayor, viendo que se encontraba sumida en sus pensamientos.

Al escuchar que su madre la llamaba varias veces, salió de sus pensamientos y luego la miro.

—Solo dile a Kane lo que te dije —dijo ella levantándose de su asiento—, por cierto, pienso irme ahora para la "nave del tiempo" y viajar por la historia —menciono con cierto sarcasmo.

—¿Iras a la Era Feudal?

—Es lo que acabo de decir, mamá.

—Lo siento, cariño, pero no entiendo tu sarcasmo.

—En que mundo cruel vivo.


Cuando salió del pozo, se dirigió a la aldea en busca de su hermana e Inuyasha y la sorpresa que se llevo fue que esos dos no estaban por ninguna parte y ningún aldeano los habia visto. No lo pensó mucho, ya que tal vez ellos estaban dando un paseo para "reforzar" la amistad, por lo que dejo de preocuparse y fue en busca de la sacerdotisa Kaede para que el explicara como usar sus poderes espirituales que recientemente sabía que tenía.

Si su yo del pasado la viera en ese mismo momento y la escuchara hablar sobre viajes en el tiempo, demonios y poderes espirituales, optaría por pensar que se fue al lado malicioso de las drogas.

Kaede le explico que tanto ella como Kagome poseían sus poderes espirituales, de su hermana menor era lógico porque es la reencarnación de esa tal Kikyo que fue una poderosa sacerdotisa. Pero el hecho de que ella también tuviera poderes era absurdo e ilógico, aunque tenía que aceptarlo y aprender a manejarlos para no ser un estorbo.


Al mirar el reloj en su muñeca izquierda noto que paso dos horas desde el momento que le pidió a Kaede que le enseñara manejar sus poderes y dos horas que también Kagome e Inuyasha estaban desaparecidos.

Su entrenamiento con Kaede fue leve hasta el momento ya que ella le sugirió que meditara mucho para concentrar sus poderes espirituales, y notaba que meditar era difícil porque al cerrar sus ojos su mente infantil no estaba completamente despejada y se ponía a crear canciones como una tonta.

Sin embargo, al terminar de meditar fue a buscar por los alrededores a Kagome e Inuyasha y nadie sabían dónde estaban. Al estar alejada de la aldea siguió buscando a su hermana menor hasta que el cielo empezó a comportarse de forma extraña y de repente un agujero se abrió de este y diviso a Kagome e Inuyasha salir de ahí.

«¡¿Esto tiene que ser una broma?! ¿Ahora los abdujeron los aliens?». Pensó mientras que intentaba no entrar en una crisis existencial.

—Me quieren explicar... ¿¡Que carajos acaba de pasar?! —reclamo Karin acercándose a Kagome e Inuyasha—. ¿Dónde estaban?

Inuyasha con nerviosismo al ver el rostro molesto de Karin, disimuladamente se ubicó detrás de Kagome mientras que esta veía a su hermana mayor con normalidad.

—Es una larga historia —explico Kagome con simpleza.

Karin miro su reloj y luego su hermana menor.

—Perfecto, aún tenemos tiempo —revelo ella—. Ahora hermanita más te vale que empieces a cantar como un pájaro —luego miro a Inuyasha quien se encontraba detrás de su hermana—. Tú no te escondas Inuyasha también vas a explicar lo que paso.


En menos de una hora tanto Kagome como Inuyasha le habían explicado a Karin por lo que habían pasado. Karin estaba incrédula por lo que escuchaba, Inuyasha tenía un hermano mayor mejor dicho "medio-hermano" y encima era un psicópata y por la descripción de su hermanita parecía ser un demonio completo y poderoso. Y lo absurdo de la historia es que ambos hermanos habían peleado por una espada vieja que pertenecía a su difunto padre.

—¡¿Dónde está ese desgraciado?! —exclamo Karin molesta—. Nadie le toca un solo cabello a mi hermana.

—Mejor cálmate, Karin —dijo Kagome a su hermana mayor—. No necesitamos más problemas con Sesshomaru.

Karin respiro hondo intentando calmarse y luego miro a Inuyasha con lastima mientras que esta miraba la con los ojos entrecerrado desconociendo las razones por la que la chica lo miraba así.

—Tranquilo, Inu —dijo ella de forma afable mientras abrazaba al chico mitad bestia por los hombros—. Si ese tal Sesshomaru no asume su papel de hermano mayor, yo te adoptare como mi hermanito.

—Tu sí que eres una hermana mayor molesta —comento Kagome mirando a Karin con negación.

—No te necesito —menciono Inuyasha con frialdad separándose de Karin—, estoy perfecto solo.

Karin estallo en carcajada haciendo que Inuyasha la mirara desconcertado mientras que Kagome suspiro soltando un "aquí empezamos de nuevo".

—Cariño, tienes que saber que no acato ordenes de los demás y muchas veces no soy buena escuchando —argumento—. Asiqué tarde, ya te adopté y si tienes algún problema cuéntaselo a tu nueva hermana mayor —pidió mientras que apretaba las mejillas de Inuyasha con diversión.

—¿Sabes que lo que acabas de decir suena algo contradictorio, no?

—¡Cállate Kagome!

Inuyasha se sonrojo y se separó del firme agarre que Karin ejercía en sus mejillas.

—¡Keh! Haz lo que quieras.

—Es lo que estoy haciendo —revelo Karin con obviedad.

«Mierda, voy a tener que entrenar mucho. Si ese Sesshomaru es tan poderoso habrá muchos demonios como que él. ¡Carajo!». Reflexiono ella con preocupación. «¿El abuelo tendrá incienso para atraer las buenas vibras?»


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¡Hasta el próximo capitulo!