En los próximos días mientras Kagome e Inuyasha viajaban por los alrededores en busca de algún fragmento; Karin se quedaban en la aldea junto a la anciana Kaede, ya que era bastante malo que Inuyasha protegiera a su hermanita todo el tiempo y ella no quería ser otra molestia, por lo que se quedaba en la aldea para entrenar sus poderes espirituales.

En ese momento, se encontraba sentada debajo del Árbol Sagrado mientras se concentraban en su meditación. Admitía que el silencio del bosque era relajante y estar cerca ese antiguo árbol la reconfortaba, la hacía sentir en casa.

«Recuerda, Karin, cuando concentres tu poder espiritual no es solo meditar y despejar tu mente, la clave para que estés relajada en respirando hondo.»

La joven azabache abrió los ojos desconcertada por haber escuchado una voz desconocida en su cabeza, le daba la sensación de que era un recuerdo perdido, aunque era extraño porque no reconocía la voz de esa persona.

—Mierda, soy demasiado joven para tener esquizofrenia —susurro para ella misma.

«Recuerdo perfectamente que, en unas de mis clases, mencionaron que la esquizofrenia en los hombres suele comenzar entre a principios y a mediados de los veintes mientras que en las mujeres es a finales de los veintes, pero puede haber excepciones». Pensó mientras que su rostro se mostraba horrorizado.

Luego de varios segundos en silencio y reflexionando solamente le quedaba hacer una cosa.

—Mientras nadie se entere que me estoy volviendo loca, no estaría mal hacerle caso a la voz de la experiencia —expreso con sarcasmos refiriéndose a la voz de su mente.

Nuevamente cerro los ojos y recordando lo que había dicho la desconocida voz respiro hondo para luego soltarlo lentamente, repitió el procedimiento varias veces hasta que comenzó a sentir una extraña calidez recorrer por todo su cuerpo. Al abrir nuevamente los ojos se desconcertó al ver que estaba siendo rodeada por un aura violácea.

—¡Ja! Comme prévu je suis un génie (Como esperaba soy un genio)—revelo en francés con cierto tono de arrogancia, extrañaba hablar ese idioma ya que se había acostumbrado en su estadía en Suiza, unos de los requisitos que necesitaba para realizar su viaje de intercambio era aprender un idioma y como el idioma oficial en Ginebra era el francés tenía que aprenderlo.


Al día siguiente, Karin se encontraba practicando con su arco y flecha dándose cuenta que su puntería no era tan mala como pensaba, ya que en su época de escuela la habían obligado a que hiciera un deporte. Obviamente que en ese tiempo no estaba interesada en hacer actividad física que le provocara falta de aire y sudor, por lo que encontró la arquería un deporte decente y para nada cansador. Esperaba el momento de ver a Kagome para presumirle de su puntería, porque sabía que su hermana menor perdía la paciencia cuando presumía con arrogancia, por lo que le encantaba molestarla.

Ese mismo día después de haber practicado su puntería, ayudo a la sacerdotisa Kaede en la aldea y para sorpresa de ella presencio un trabajo de parto. Como estudiante de tercer año de medicina sabía muy poco de obstetricia, pero tenía leves ideas de los requisitos que se necesitaba para recibir un niño. Por otro lado, en la rama de la medicina que ella quería especializarse era en la pediatría porque amaba a los niños y más porque tenía un recuerdo latente de años atrás cuando estuvo en el hospital y accidentalmente estuvo en el piso de pediatría donde había varios niños que padecían enfermedades y hacían tiempo que estaban internados allí. Su corazón dio un vuelco de angustia a presenciar tales escenas y fue ahí cuando pensó a futuro que intentaría estudiar medicina.

Luego de haber recibido a una hermosa y sana niña, dio un paseo por la aldea donde sorpresivamente se encontraba con que Kagome e Inuyasha ya habían vuelto del pequeño viaje y para sorpresa estaban acompañados de un niño.

—No esperaba verlos tan rápido —menciono Karin acercándose a su hermana e Inuyasha—. ¿Encontraron algún fragmento?

—Por supuesto que si —dijo Kagome mostrándole a su hermana los fragmentos que obtuvieron.

—¡Keh! Fue pan comido conseguirlos —contesto Inuyasha con indiferencia.

La azabache mayor miro a Inuyasha con una ceja arqueada.

—¿A sí? —insinuó sonriendo divertida y luego miro al pequeño niño que se encontraba escondido detrás de Kagome—. ¿De dónde salió ese niño?

—Karin, él es Shippo —presento Kagome— es un demonio zorro.

Karin se agacho para estar a la altura de Shippo y lo miro con atención encontrando que la apariencia de este era muy tierna. Su instinto de hermana mayor hizo que tuviera el impulso de abrazarlo.

—¡Pero si eres una cosita tan tierna! Un gusto de conocerte Shippo —comento Karin mientras lo abrazaba.

Shippo confundido, pero a la vez gustoso acepto el abrazo de la extraña desconocida; para ser una humana que veía a un demonio era bastante impulsiva. Sin embargo, no se quejaba porque era un abrazo reconfortante que necesitaba después de haber perdido a su padre.

—Lo siento, Shippo —se disculpó Kagome viendo la mirada confundida del zorrito—. Tengo una hermana trastornada.

—¿Hermana? —Shippo miro a Kagome.

—¡No me insultes, Kagome! Respeta a tus mayores —regaño Karin y luego se separó de Shippo—. Soy Karin, Shippo, la genial hermana mayor de Kagome y recientemente también de Inuyasha.

A la distancia los tres escucharon el bufido de Inuyasha.

—¡Te escuche, Inuyasha! ¡Acéptalo!

Shippo miro a las tres personas que había conocido recientemente encontrándose feliz de haber hecho una buena elección estar ahí con ellos.


Merde, Kagome, qu'avez-vous fait pour être kidnappée? (Mierda, Kagome, ¿Qué hiciste para que te secuestraran?) —exclamo Karin en francés, al escuchar la "pequeña" aventura de acción que habían tenido su hermana, Inuyasha y Shippo. Desde que habían llegado a la Era Feudal, Kagome era secuestrada por diferentes personas, primero unos bandidos y ahora estos hermanos Relámpago.

Había maldecido de todas las formas posibles a esos hermanos por haber asesinado al padre de Shippo, al enterarte de eso, nuevamente abrazo al pequeño demonio zorro sabiendo que ahora era huérfano mientras que este se iba acostumbrando de sus efusivos abrazadas sorpresas. Luego al saber la forma en que los había derrotado Inuyasha, lo felicito haciendo que este se hinchara de orgullo como un niño mientras que Kagome mirara a su hermana con negación.

—No te entiendo, hermana —dijo Kagome frotándose las cienes—. Te dije que no me hables en francés.

—¿Qué clase de demonio estas invocando? —pregunto Inuyasha incrédulo, por las extrañas palabras que salían de la boca de Karin.

—No lo sé—contesto Shippo que se encontraba al lado de Inuyasha—, pero nunca escuche algo como eso.

—Está bien, no lo hago más —respondió Karin mirando a su hermana—, pero prepárate porque en los próximos días iré con ustedes porque no pienso morirme de angustia sabiendo en todos los peligros que hay, tengo que proteger a mi hermanita, no corrección, a mis hermanitos menores.

—Puedo protegerme solo —informo Inuyasha.

—¡No soy un bebe, Karin! —se quejó Kagome.

—Para mí lo eres —revelo Karin— y tú no discutas —miro a Inuyasha.

Shippo solto una risa silenciosa, encontraba divertida la escena que presenciaba.

—Sí que eres molesta —revelo Kagome.

Je suis une nuisance de fierté (Soy una molestia con orgullo).

Ante la interacción de ambas hermanas, tanto Inuyasha como Shippo se encontraban mudos.

«Sí que son raras». Pensaron ambos.


¿Y que les pareció? ¿Algún Reviews?

¡Hasta el próximo capitulo!