Capítulo 1: Prólogo
Era una nueva mañana en la Torre Titan, el amanecer cautivó miradas por sus colores diversos y normalmente cálidos, pese a la lluvia torrencial de la noche anterior, la humedad en el ambiente todavía estaba presente aunque no parecería causar un mayor problema.
Por lo tanto, no debería haber un motivo claro por el que el líder Titan se despertó un poco enfermo. Por supuesto, fue bueno ocultandolo, pero el dolor muscular simplemente no era normal en él, atribuirlo a la batalla o simplemente al clima debería ser indiferente. Enfurruñado ligeramente, saludó a su equipo para iniciar el día con el desayuno preparado para cada uno, notó en silencio que había sido el último en despertar pero trató de ignorarlo, así también las miradas extrañadas de los demás quienes al final lo dejaron de lado.
Con el silencio poco habitual, esa mañana se asomaba tranquila y escasamente cómoda. Hasta que comenzaron con sus actividades diarias, Cyborg y BB empezaron con su nuevo videojuego atribuidos por gritos de competencia mutua, con llegadas de aclamaciones victoriosas o de pérdida y nuevas revanchas. Por otro lado, Starfire acompañó en la lectura de Raven, la de piel pálida inusualmente con la paciencia suficiente para escuchar la palabrería curiosa de la tamerana, parecía no ser el único en notar la calma de ese día.
Con todos los miembros de su equipo ocupados en sus actividades hasta que la alarma de combate los llame, Robin volvió a su dormitorio, sin ganas para entrenar o unirse a los demás, ya sea para clamar un entrenamiento sorpresa que normalmente pediría o simplemente disfrutar de su compañía.
El dolor latente en su cabeza no era intolerable, pero lo sentía sumamente molesto, tanto así que tan solo pensar lo engullía en una neblina espesa. Buscó al fondo en el cajón de su mesa de noche, encontró una pequeña caja y al considerar unos síntomas tomó una píldora, no se permitiría caer enfermo, en especial, en estos días, sabiendo que las noticias de hace unos meses provenientes de Gótica todavía no fueron totalmente digeridos.
Frunció el ceño al solo pensamiento, y suspiró hondo, su comportamiento se volvió un poco más irritante y exigente con sus compañeros de equipo debido a la llamada que hizo a Batman por las noticias que le llegó del periódico. Si no fuese por la curiosidad de Starfire por las noticias de Gotham que no llegaban hasta Jump, y pedir al menos un envío, nunca lo hubiese sabido.
¿Cuánto tiempo tomaría para que Batman se lo dijera?
Negó con la cabeza, esos asuntos personales no debían afectarlo. Se dijo a sí mismo que no tenía por qué desahogarse con los demás, pero ese niñato insultando y diciendo que su equipo era inepto para la criminalidad a comparación de los villanos en Gotham, fue suficiente para hacerlo estallar, y con ello, volver a pelear con Batman.
Pese a que sus acciones impulsivas, más por haber sido ofendido, desde su punto de vista, al darle a alguien más el papel de Robin cuyo nombre le pertenecía, puesto que fue su madre quien se lo había dado, fue suficiente para llamarlos olvidando las razones por las que Batman lo despidió de su lado y luego de Gotham. Así que pelearse con su nuevo hermano, sólo consiguió que el mayor se lo echara en cara nuevamente.
No sé percató el momento en que arrojó el vaso de vidrio, anteriormente con agua, hasta que lo escuchó quebrarse en pedazos en la pared contraria. Bajó la mirada, enfurecido por no controlar su temperamento, cerró los puños y volvió a sus ejercicios de respiración que aprendió de niño, poco a poco pudo calmarse, aunque ciertamente no recordaba que debía costarle tanto tiempo.
El dolor punzante de la cabeza lo golpeó de nuevo, maldijo por lo bajo ante ese incremento menos esperado. Se dirigió a limpiar su desastre cuando la alarma sonó y coloreó su habitación de rojo.
Olvidando lo demás, tomó su báculo bō desplegable y salió de su habitación.
Tomó poco tiempo hasta que llegaron al lugar, un almacén industrial abandonado desde hace un par de años, Cinderblock volvió a causar desastre por doquier, Robin llamó a los titanes a la batalla esperando que el enfrentamiento con el villano conocido no llevara mucho tiempo, el aire fresco todavía presente con un aliento frío llenó sus pulmones y dio una punzada de dolor.
Robin se detuvo un momento cuando su respiración se volvió agitada, con un nuevo dolor en la garganta y músculos adoloridos, como si hubiese corrido una maratón sin descanso.
Era la segunda batalla en ese día, y el anochecer cayó en Jump City, pero nunca antes se había sentido tan enfermo y sin energía de dar otro paso más, sabiendo que el enfrentamiento anterior nisiquiera debió haberle hecho sudar; quiso descartar sobre el clima, porque bien sabía que su cuerpo no se enfermaba por cosas tan banales, incluso luego de batallas bajo una gran tormenta no eran suficientes para darle este tipo de síntomas y menos que lo dejaran agotado de un día para otro.
Giró a ver a su equipo escondido tras unos tubos de concreto partidos, los demás en perfectas condiciones se las arreglaron para acorralar al hombre hecho de concreto, asintió ligeramente para sí mismo, habían mejorado bastante desde la primera vez que lo enfrentaron.
Con un nuevo aliento de energía que esperaba conservar, se puso de pie, junto a esa imagen estoica de líder, pero antes de correr para acompañar a los demás titanes un movimiento por el rabillo del ojo lo detuvo en seco. Confundido por ese sentimiento que atravesó su cráneo y dejándolo en blanco cuando vio un pequeño movimiento entre las grietas de la pared por la que entraron.
Volteó con cuidado, con las alarmas de alerta llenando sus sentidos, apenas notó que la batalla fue desviada por otro camino alejándose de su posición, no obstante, toda su atención quedó plasmada en ese sentir. Atraído, pero precavido, se acercó, las sombras todavía cubrieron su mayor parte, y aunque esa emoción desapareció tan rápido como apareció, sus ojos se clavaron en una silueta apenas iluminada por la luna entre los escombros.
Con toda la lentitud y cuidado que jamás puso, tomó con delicadeza aquella pluma de buen tamaño y totalmente blanca entre sus guantes, tan suave y encantadora entre la suciedad y el polvo del lugar. Simplemente radiante.
Parpadeó desconcertado, de pronto, volviendo a sus sentidos por completo, movió la cabeza como para aclarar aquella neblina de la que no vio el momento en que fue envuelto. Girando la cabeza a su posición anterior y volviendo a la pluma que sostenía, cubrió su sorpresa y desconcierto que por un momento se mostró en su rostro. Examinó la pluma, y supo de inmediato el ave perteneciente, aunque nunca había visto uno igual tan cerca, también ignoró el hecho de saberlo sin siquiera pensarlo con detenimiento.
Chistó un poco los labios ante la ausencia de imperfecciones de la pluma, como si fuese de plástico, sin embargo, se veía muy bien cuidada.
De repente, giró al bosque a unos metros de la fábrica, con árboles capaces de ensombrecer su interior bajo la luz natural, no pudo evitar el escalofrío que recorrió su cuerpo de imprevisto.
Quiso actuar de inmediato cuando la voz de Starfire llamándolo al otro lado de la habitación lo detuvo, guardó sin pensar la pluma en uno de los bolsillos de su cinturón, sin desear arruinarlo, y apartó la mirada del bosque, con profundos pensamientos por lo que acaba de suceder cambió su rostro y ánimo para enfrentar a su compañera, pero sin dejar de pensar en que su silueta fue seguida por una mirada escondida bajo las sombras de esos árboles hasta que se perdió de vista.
