Hola! Bueno este es mi primer fic ay no! Estoy nerviosa créanme, pero ya no podía soportarlo, quiero más fics Saito/Misao, y talvez si ahorita en 2022 hago uno, y más con el regreso de RK talvez se animan más autor@s a hacer más fics de ellos jiji bueno solo a las que les gusta esta pareja obviamente, bueno les dejó el fic, no sean tan duros, please!

PD en este fic no pasó ni creo que pase lo de Enishi, para que Saito jamás se haya ido a Hokkaido.

Rurouni Kenshin no me pertenece, le pertenece a Nobuhiro Watsuki.


Este era uno de esos días en los cuales Misao se preguntaba porque fijaba su atención solo en su Aoshi-sama habiendo chicos de su edad que fácilmente podrían suplantarlo, es más, ya hasta la habían intentado cortejar pero ella se aferraba al frío Okashira.

Ya habían pasado unos meses desde lo acontecido con Shishio, pero nada había cambiado entre ella y Aoshi, él seguía tan frío y estoico como siempre.

Y desde hace unas semanas ella se había empezado a notar cambios notorios tanto en su físico como en sus pensamientos, notó que sus caderas estaban redondeandose más y eran más notorias en contraste con su cintura que seguía siendo estrecha, su pecho se había hinchado un poco más, por fin podía llenar más su traje ninja, no se veía tan extravagante como Okon pero era un cambio notorio, tal vez porque pronto cumpliría los diecisiete.

Y ahora en su pensar, en eso sí cambio mucho, ahora notaba más el cuerpo masculino, notaba los brazos y pechos tonificados, no podía evitar observar hasta a Shiro cuando se quitaba la camisa para cargar los sacos de comida hacia la cocina, 'Ojalá su Aoshi-sama lo hiciera también' pensaba desvergonzadamente, se sonrojó al saber que estaba en "la edad" le había dicho Okon, la edad donde las hormonas se disparan a mil, creía recordar como había dicho que se llamaba… PUBERTAD si así le dijo, pero esto de la pubertad si le estaba cayendo fuerte, jamás creyó que a los hombres también se les podría apreciar su cuerpo, siempre que observaba a su Aoshi-sama notaba su hermoso rostro y lo amaba porque era a quien admiraba y su primer enamoramiento, pero ahora lo observaba y solo quería verlo como Dios lo trajo al mundo y estar entre sus brazos, oh no y siempre que pensaba en cosas así sentía el calor que se le empezaba a formar en el vientre como en este momento, pero había algo más que Misao aún no identificaba en su atractivo, algo que lo hacía tan atrayente para ella.

Sumida en sus pensamientos la chica hiperactiva iba de arriba para abajo ayudando en la cocina para todas las órdenes que habían pedido.

—Misao ¿quieres regresar ya a la tierra? ¡Las órdenes aumentan a cada minuto!— dijo frustrada la despampanante ninja.

—tranquila Okon ya estoy llevándolas.—

Okon suspiró, sabía en que estaba pensando, como siempre en su líder Aoshi, a esta hora ella ya estaría preparando su almuerzo y su infaltable té verde, '¿hasta cuándo dejará de tener esperanzas de enamorar a un tempano de hielo?' pensó con preocupación —sabes creo que ya le toca a Shiro servir, si quieres puedes tomarte un pequeño descanso— Dijo sabiendo que seguiría la rutina de siempre.

—¡Oh gracias Okon Entonces te veo luego!— dijo apresuradamente 'le llevaré su bandeja al señor Aoshi' pensó con su rostro resplandeciente de solo pensar en ir a su encuentro.

Aunque… su ánimo cayó repentinamente al recordar que todos estos días se habían vuelto hasta monótonos, ella llegaba con su almuerzo y su té verde, el solo le respondía con un asentimiento o un cortante "gracias" si tenía suerte, terminaba y ella se retiraba para dejarlo en su meditación y no interrumpirlo, al ser alguien muy inquieta solo lo distraería.

Notó que en todos estos meses, el no progresaba en su comunicación para con ella, ni siquiera lo intentaba a pesar de todos sus esfuerzos, y esto solo le traía amargos pensamientos como el que él nunca la vería como una mujer, no le prestaba atención ni quería intentar entablar una charla con ella, ni siquiera le preguntaba cómo estaba o cómo estuvo su día…

'Tal vez debería cambiar de rumbo hoy, tal vez al fin así me pondrá algo de atención notando mi ausencia' pensó decaída.

Cambió su rumbo y se dirigió al mercado a ver qué encontraba de bonito, tal vez ir de compras le subiría el ánimo, 'podría encontrar algo para el señor Aoshi tal vez' pensó mientras caminaba con la cabeza ligeramente agachada viendo el hacia el suelo.

Levantó la vista y observo que ya había llegado, por supuesto como el mercado estaba a unas cuadras del Aoiya siempre era fácil venir aquí.

'¿Por qué debe gustarme solo él? ¿Es que acaso no existían más hombres?' 'de seguir así voy a llegar a la edad donde seré una solterona y no me casaré con nadie' pensó distraídamente a la vez que subía su mirada para ver a su alrededor y ver a muchos de los muchachos que habían por esos lares de Kyoto, desde que pasó lo de Shishio, no había salido a pasear por la emoción de tener a su Aoshi-sama con ella de nuevo, hizo una mueca al pensar en ello mientras.

Ah, ya se recordó del porqué no le gustaban otros chicos, muchos de estos chicos (por no decir todos en su opinión) se miraban muy…ingenuos, escualidos, enclenques o inexperimentados, no le aportaban nada de seguridad ni atracción, no se sentía atraída como lo sentía hacia su señor Aoshi, podrían parecerle agradables a la vista pero al verlos por un buen rato se daba cuenta que les hacía falta algo del porte que su alto okashira poseía, tal vez el único que se le acercaba pero no lo suficiente para siquiera considerarlo era Himura, se le notaba por encima la madurez, la experiencia y los años que…

Los años…

¡Quizás por eso era! Tal vez no le gustaban los chicos de su edad, quería a un hombre fuerte, alto, que la abrazara y la hiciera sentir segura… quien lo imaginaría, pensó mientras se sonrojaba y miraba los bazares tenía frente a ella.

Pero tampoco quería portarse como muchas de las chicas de su edad estando con hombres muy mayores por su estatus económico, Jiya estaba necio de que quería casarla ahora que estaba en "la flor de la juventud" 'aveces decía cosas muy extrañas' puso los ojos en blanco, mientras pensaba esto vio a lo lejos a cierto policía de ojos color ámbar.

Nunca había puesto especial atención en Saito. Es cierto era un sádico, psicópata y un sarcástico de mierda que le encrispaba los nervios rápidamente, pero nunca lo había visto sin su abrigo del uniforme, estaba muy atractivo en realidad, o tal vez las hormonas la tienen tan enloquecida que estaba viendo al psicopolicia con otros ojos.

No, esto no podía estar pasando, ¿ponerse nerviosa por Saito? En su vida creería que algo así sería posible.

Pero, no podía dejar de verlo, estaba tan fuerte, sus brazos estaban musculosos y tonificados, su mentón fuerte y cincelado y sus magníficos ojos salvajes y atrayentes '¡Oh no está caminando hacia acá!' sus ojos esmeralda se abrieron al ver que caminaba en su dirección, parecía que peleó con alguien que si le dio calaña, para llegar al punto de quitarse su chaqueta y verse algo agitado, se miraba tan… sexy.

El Miburo si estaba caminando en su dirección, pero no exactamente hacia ella, se acercó más, la volteó a ver un instante y reconoció a la chica revoltosa del Aoiya, pasó por su lado y aún la siguió observando después siguió su camino y la pasó de largo.

Misao sintió que la respiración se le había detenido y sintió que sus pulmones habían vuelto a funcionar '¿Que fue eso?¿Por qué tuvo esa reacción con Saito? Y más aun ¿Por qué el muy idiota solo la pasó de largo? ¿Es que acaso no tenía modales? Hasta la volteó a ver, la reconoció, lo vió en su rostro y aún así no siquiera la saludo o le dio un asentimiento de su parte' pensó furiosa.

Con el ceño marcado impulsivamente se volteó a encararlo y gritarle unas cuantas verdades, pero cuando se volteó el ya no estaba ahí, miro a las calles, 'quizás cruzó a la otra calle, hm' total no era su asunto, que se joda, pensó la menuda chica.


Ya era de tarde y Misao regresaba al Aoiya, observo que en la puerta su Jiya estaba hablando con alguien, oh qué sorpresa era el estúpido policía.

–Estaré a la espera de noticias sobre este caso, si consiguen buena información sobre este traficante serán recompensados por el gobierno lo sabes– con semblante serio terminó la conversación listo para irse.

Cuando observo a lo lejos a la chiquilla de hoy de nuevo, había notado cuando la vio a medio día que creció y estaba más diferente, ahora ya no parecía tanto una chiquilla en realidad, por eso tardó en reaccionar para reconocer que era la chica comadreja a la que pasó de largo tan mal educadamente, aunque igual el no se caracterizaba por ser alguien amable o algo por el estilo, dejando eso de lado ella también parecía muy extraña cuando pasó cerca de ella, parecía muy nerviosa –¿Qué haces afuera tan tarde chica comadreja? ¿Shinomori te deja salir a estas horas?– Preguntó sarcásticamente al acercarse a la chica ya que iba de salida obligadamente tenía que pasar junto a ella, y como no aprovechar para molestarla un poco

–¡¿Qué?! ¿Qué dijiste? Deja de molestar lobo ¿Es que acaso no tienes oficio? ¡Vete a otro lado a hacer algo productivo o a molestar a alguien más! – mientras decía esto volteaba su rostro con los ojos cerrados de indignación hacia un lado –Te ví hoy en la tarde y pasaste juntos mi y me viste y aún así me ignoraste como si no me conocieras ¡Aparte de psicópata eres un grosero! ¡Quien te crees eh!– volteó a verlo con sus esmeraldas furiosas.

El tranquilamente observo su rostro furioso, era tan fácil enojarla que le divertía mucho, medio sonrió al pensar en ello, la vio sobresaltarse un poco ante su expresión – Tranquilízate comadreja, no te reconocí de inmediato si no hubiera aprovechado para hablarte sobre una tarea que les dejé a los del Aoiya– mientras decía esto encendió un cigarrillo que se llevó a los labios.

Ella se sobresalto al ver la media sonrisa que tenía, en realidad era atractivo cómo no lo había notado antes, tal vez las hormonas le ayudarán por lo menos a ver otros más que a Aoshi pero ¿Qué había dicho? –¿Oh? ¿Qué tarea?– sus ojos mostraron su curiosidad al lobo solitario.

–Le dije a Okina que necesito información de una pandilla escurridiza qué anda aquí en Kyoto esparciendo el caos y están llevando comercializando a las mujeres y más si son de tu edad– dijo tratando asustarla –¿Vives aquí y no has visto lo que ha estado a u alrededor? – arqueó una ceja mientras la observaba y esperaba su respuesta.

–Ah no he salido mucho ahora, yo si tengo un trabajo que me tiene ocupada durante el día– cerrando sus ojos al mentirle ya que en realidad estaba tan ensimismada con su Aoshi-sama que no salía casi nunca.

–hm– cortantemente contesto mientras exhalaba el humo de su cigarro –Bien– Empezó a caminar por su lado en dirección afuera del Aoiya.

–¡Alto ahí! ¡Ya no me dijiste por qué fuiste un grosero en el mercado!– se interpuso en su camino, no sabía muy bien por qué pero quería de la atención de Saito.

–Que lenta eres comadreja, ya te dije que no te reconocí, ahora sí me disculpas– dijo empezando a rodearla.

–¿Qué? Oye dime ¿Por qué no me reconociste?– sintió curiosidad aunque será que… en realidad… quizás…

–Cambiaste comadreja, tendré que decirte ahora "mujer comadreja" y ya no "chica comadreja"–dijo mientras retomaba su camino, volteó a verla para ver su furia para burlarse de ella de nuevo más no sé esperaba verla más bien sonrojada mientras su fleco cubría sus ojos, se detuvo sorprendido por su reacción, pero rápidamente retomó su compostura –Hah pareces un tomate deberías verte– se burló.

Misao estaba atónita, solo podía pensar en que al fin alguien notó su cambio, alguien al fin le dijo que creció, que era diferente, que ya no parecía niña, no esperaba que fuera Saito quien se lo dijera, ni en un millón de años, pero retomó el rumbo al ver a Saito aún mirándola –¡Ya cállate chimenea humana, y no creas que te ayudaré en este caso no ayudaría a un psicótico como tú!– cerró los ojos y caminó rápidamente hacia adentro del Aoiya, ojalá no haya notado su sonrojó pensaba secretamente.

Saito solo siguió fumando mientras la observaba irse, este día fue muy extraño, nunca había hablado tanto con la pequeña comadreja, y esa mirada en sus ojos esmeraldas de hoy fue muy inusual, pero ya está bien no tenía tiempo para tonterías habían muchas cosas que atender aún hoy y el resto de su semana.


Misao pasó de largo a todos los del Aoiya sin recordarse si quiera que Okon le había dado "un rato" de descanso, no todo el día, pero ella no tenía espacio para esos pensamientos ahora, su mente divagaba en el poseedor de unos exóticos ojos lobunos.

'Dijo que estaba cambiada, me notó diferente y él está tan atractivo, o bueno ahora lo notó así' se mordió el labio pensando en ello mientras veía hacia su techo.

Pero había un pequeño detalle que Misao no recordaba y es que el lobo de Mibu es un hombre casado.


Y hasta ahí llega el primer capítulo! ¿Que les pareció? Cuéntenme en los Reviews en qué debo mejorar, si me salí de el personaje de alguno y si quieren aportarme ideas son bienvenidas ya sea en PM o en los Reviews si lo desean porque créanme me costó dos días escribir este cap jajaja y perdonen por haber puesto que a Misao le gustaban mayores, en Facebook bromeaba mucho con que a Kaoru y a Misao les gustaban mayores y pues porque no usar eso aquí para este Misao/Saito poniendo de título para este capítulo "Me gustan Mayores" como la canción xd jaja bueno sin más que agregar l@s dej@

Bye