Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es fanficsR4nerds, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is fanficsR4nerds, I'm just translating her amazing words.
Thank you Ariel for giving me the chance to share your story in another language!
Gracias a Yani por ser mi beta en esta historia.
.: Cuatro :.
Corro hacia el prado, mi mente se acelera mientras intento entender qué demonios acaba de pasar.
—¡Edward! —grito—. ¡Edward!
No hay respuesta. ¿Cómo pudo desvanecerse, así como así?
Corro hacia la línea de árboles, la desesperación me vuelve imprudente. Los árboles parecen un presagio, pero me lanzo hacia ellos, buscando con frenesí algún sendero; alguna manera de marcar hacia dónde se fue.
Los árboles son gruesos, densos, y ralentizan mi frenética búsqueda de forma considerable.
Empujo hacia adelante, sigo y sigo, hasta que capto un vistazo de un rayo de sol a través de los impenetrables matorrales. La esperanza explota en mi pecho y me lanzo hacia enfrente, rezando por haber llegado a un prado. Tal vez hay una carretera. Tal vez…
Salgo a través de la línea de árboles y la angustia se hincha dentro de mí.
Es un prado circular, rodeado de árboles densos con una sola cabaña de troncos en el centro.
La cabaña de troncos de la que acabo de escapar.
Desafía a la lógica y la razón, pero en mi corazón sé que es la misma.
Eso no me detiene de correr otra vez.
Una y otra vez corro hacia los árboles, las lágrimas caen por mi rostro cada vez que me veo de regreso en este prado. Es como si estuviera atrapada en alguna especie de encantamiento, atada a este lugar y maldecida para nunca irme.
Maldigo el nombre de Edward una y otra vez, deseando conocer su nombre verdadero para poder maldecirlo también.
Eventualmente me encuentro demasiado cansada para intentar seguir corriendo. Tengo los pies cortados a causa de las afiladas ramitas y las piedras en el bosque, estoy cubierta de lodo, sudor y savia.
Regreso a la cabaña, desalentada pero no del todo derrotada. Este es un juego y una vez que conozca las reglas podré jugarlo mejor.
Eso espero.
Sigo vestida con mi disfraz y cuando bajo la vista me doy cuenta de que está casi arruinado. Me lo quito mientras me dirijo al baño con la esperanza de que haya más ropa ahí.
Dejo que mi mente divague mientras lleno la pequeña tina.
Edward no es humano. No sé exactamente qué es, pero lo sé con certeza. Parece imposible, frustrantemente ridículo, pero también sé que este mundo no es del todo lo que aparenta.
Yo soy evidencia suficiente de eso.
No sé si es algo inherente, tal vez un rasgo genético o si es más al azar que eso. Nunca nadie lo ha explicado; siempre ha sido solo algo que sé.
Las brujas no eran lo que la mayoría pensaban; al menos yo no montaba una escoba bajo la luna llena. Me conocen por cacarearme, pero en realidad eso solo es mi risa rara.
En su mayor parte soy igual a las otras personas, excepto que hay algo solo un poco extraordinario en mí.
Hueles a poder, Pequeña.
Él lo olió en mí. La pequeña cantidad de poder que me permite no necesitar nunca de un minutero cuando estoy horneando, o que me deja elegir las colas más cortas. El poder que hace crecer plantas un poco más fuertes y hierve el té un poco más poderoso. El poder que me despertó sudando frío hace dos años, indicándome el momento en que mis padres murieron en un accidente de auto a más de tres mil millas de distancia.
Él pudo olerlo y, por alguna razón, lo quiere.
Me remuevo en la pequeña tina, y el agua caliente me quema mi piel dañada. Paso unos cuantos minutos con las rodillas pegadas al pecho, tallándome los dedos, limpiándome la sangre y el lodo.
Averiguaré qué es lo que quiere y encontraré una manera de salir de esta prisión. Incluso si eso me mata.
…
Pasan cinco días. No hay escapatoria. He registrado cada esquina del bosque, cada borde que existe. Estoy atrapada aquí, bien y por completo.
La cabaña también debe estar encantada, ya que afortunadamente está abastecida de comida, aunque es comida rara, queso duro y tarros de miel con hogazas de pan blanco. Cada mañana aparece fruta fresca en la mesa, pero algo me advierte contra eso. Se ven demasiado bien, demasiado tentadoras.
En vez de eso me como el pan, la miel y el queso, y lo acompaño con moras dulces que puedo encontrar en una zarza de moras detrás de la cabaña.
Paso mis días tratando de encontrar una manera de salir del prado, pero cuando eso resulta inútil, regreso mi atención hacia donde estoy. Hay plantas con las que estoy familiarizada, pero muchas que no conozco, rodeando la cabaña, están tan precisamente metidas entre el bosque que tengo que preguntarme si han sido plantadas.
Hay algunas plantas que nunca he visto en esta región, haciéndome cuestionarme sobre el encantamiento del valle.
Porque estoy muy segura de que ya no estoy en Nueva York. Sí, grandes franjas del estado son verdes y para nada parecidas a mi apartamento en Brooklyn, pero este lugar ni siquiera se siente como la parte norte. La magia permea el aire aquí y aunque razonablemente sé que es otoño, la cabaña no se siente en otoño. Ni siquiera estoy segura de que siga en mi mundo.
Ese pensamiento es preocupante y me brinda claridad cada vez que mis emociones hacia Edward empiezan a volverse más fuertes. Él es lo suficientemente poderoso para eliminarme de la existencia; no es alguien o algo por quien sentir lujuria o con quien enojarse.
Su contrato no me da respuestas. Está escrito en un lenguaje que no entiendo y aunque veo ahí mi firma, sé que nunca puse ninguna clase de pluma sobre el papel. El documento huele a magia y me pregunto si es una manifestación de algo más, algo más oscuro y profundo y mucho más vinculante que cualquier otra cosa que me haya encontrado antes.
No sé cuál es el juego de Edward, pero sí sé esto. Cualquiera que sea, debo tener cuidado.
Porque la única cosa que sé con certeza es que mi vida depende de mantenerme inteligente cerca de él.
