¡Saludos querido lectores!
Lamento mucho la tardanza. Para los que siguen La leyenda del eclipse, ya habrán leído mi discurso al respecto de mi tardanza y no lo repetiré por aquí, pero si diré que intentaré no volver a tardar mucho con la actualización.
Sin más, los dejo con el segundo capítulo de esta historia n.n
Los chicos se esforzaron mucho en preparar el espectáculo de Halloween e hicieron propaganda por todas las redes, prometiendo una gran sorpresa e incluso Hozuki pagó un paquete de publicidad por internet.
Cuando el día llegó, se dirigieron a la mansión un par de horas antes del espectáculo para afinar detalles y en ese momento fue la primera vez que Karin vio en persona la mansión.
—¿Y? ¿Hay algo? —preguntó Juugo cuando Karin permaneció inmóvil mirando la fachada.
—Hay muchos, pero no parece haber demonios.
—Entonces ¿Entrarás?
—No quiero, pero si no los hacemos enfadar, puedo manejarlo —respondió con resignación poco convencida, pero no dejaba de pensar en la indemnización y su deuda.
—¡Ey! ¡Vengan a ayudar! —gritó Suigetsu mientras que, con ayuda de Sasuke, acomodaban unos cables.
—Me iré a cambiar —comentó Karin, quien no quería entrar en la casa sino hasta que empezaran a transmitir— ¿Sasuke? ¿Trajiste mi paquete?
El joven sacó dos paquetes del maletero y le entregó uno a la chica, quien montó un vestidor portátil y se metió para ponerse el disfraz que había prometido.
Cuando Karin salió del vestidor vestida de vampiresa con un top y minifalda rojos, Suigetsu se le acercó mirándola descaradamente de arriba abajo pensativo.
—No está tan mal, pero habría funcionado más que te pusieras un babydoll y unas orejas de algún animal.
—¡Esto es un vídeo de terror, no una porno! —gritó Karin cacheteando al albino— Si quieres hacer porno, hazlo tú solo.
—¿También te cambiarás? —preguntó Juugo y el par miró a Sasuke entrar al vestidor con el otro paquete, pero él no respondió y sólo entró.
—No vayas a tardarte, ya casi es la hora. Debemos alejarnos lo suficiente para que cuando empecemos la transmisión, los fans crean que apenas estamos llegando —replicó Hozuki sobándose la cara.
Y si, Sasuke no tardó, pero fue sorprendente para el equipo ver qué el chico más estoico de los cuatro también se había puesto un disfraz de vampiro que hacía juego con el de la pelirroja.
—¿Compraron disfraces en pareja o algo así?
—¿Qué? ¡No! Yo sólo le pedí a Sasuke que recogiera mi disfraz de la tienda porque no tenían servicio de envío por la demanda —comentó Karin tratando de ocultar la emoción que le nació.
—Disfrazado, es más difícil que la gente me reconozca. ¿Nos vamos? —dijo sombrío y nadie quiso indagar más en el tema a pesar de que el disfraz no ocultaba demasiado de él. Ni siquiera Suigetsu se atrevió a insistir, pues no quería irritar al azabache por temor a que se arrepintiera del espectáculo y perdieran el dinero.
Hebi, como se hacían llamar en el canal de Youtube, subió al carro, se alejó varios metros y cuando retomaron el camino de regreso a la mansión, Suigetsu tomó el volante e inició la transmisión.
—Buenas noches queridos fans, como lo prometido es deuda, hoy les daremos un gran espectáculo o al menos eso espero porque la mansión a la que vamos tiene fama de estar embrujada desde hace años. Mientras llegamos, no olviden suscribirse y compartir para que este video llegué a más gente —decía el albino mientras conducía y Karin era quien movía el celular— Por supuesto, esta investigación no estaría completa sin mis ayudantes, Juugo, nuestro médium y nuestro belleza Karin, quien aunque siempre dice que no cree en fantasmas, demonios y duendes, viene disfrazada de una sexy vampiresa.
—Quiero unirme al espíritu del Halloween —Karin forzó una sonrisa.
—¡Claro que la verán en su disfraz de cuerpo completo! —siguió Suigetsu como si hubiese adivinado los comentarios que aparecían en pantalla— Y también tenemos una sorpresita para los ojos femeninos.
—¡Oh querida! No quieres ver a Suigetsu sin camisa, desde que dejó la natación, lo único bueno que tenía ya lo perdió —Karin contestó a una de las fans recibiendo las miradas de sorpresa de los varones, porque era la primera vez que ella le hacía algún halago al albino.
El resto del camino entretuvieron a su público respondiendo a sus preguntas y comentarios que se centraron en querer saber cómo es que Karin sabía aquél dato de su compañero y al mismo tiempo, trataban de adivinar cuál sería la sorpresa que tanto habían estado anunciando. Sin embargo, fueron ambiguos en sus respuestas, lo que alimentaba la curiosidad de los espectadores.
Sin importar nada, de lo que Hebi estaba seguro, era que Suigetsu sabía muy bien cómo mantener al público interesado y de no ser que con ello pagaban sus deudas, no le seguirían la corriente.
—¡Ya llegamos! ¿Ven esa mansión? Ahí estaremos transmitiendo el especial de Halloween —decía acercando el carro a la propiedad— La mansión es conocida como "La casa del diablo", pero antes de contarles la leyenda, aún falta alguien por presentarles —el equipo salió del carro, Suigetsu tomó la cámara y enfocó al azabache— Este muchacho, es un amigo nuestro que no quiere que demos su nombre, pero lo trajimos aquí porque no nos cree cada que le hablamos de nuestras experiencias paranormales —el albino sonreía de oreja a oreja al ver los comentarios— Él es más duro de convencer que Karin y decidimos traerlo para que viva la experiencia. Él dice que no se asustará y que si es algún truco nuestro lo descubrirá —se dirigió a Sasuke— ¿De verdad piensas que nada sobrenatural existe? ¿Qué tipo de trucos piensas encontrar?
—Todo tiene una explicación. Seguramente hay hilos o audios.
—Pues tú mismo lo comprobarás y tendrás bastante tiempo para convencerte, porque estaremos cinco horas transmitiendo. Así es amigos, estaremos cinco horas en la mansión —había regresado la mirada a la cámara— Y no sólo eso, también tendremos cámaras en varias habitaciones que estaremos monitoreando desde una laptop. La verdad esperamos mucho movimiento sobrenatural esta noche.
—Para poder hacer una transmisión tan larga, hemos traído previamente una planta de luz —explicaba Karin— Así que cada cuarenta minutos nos mantendremos en la habitación de la planta.
—Antes de entrar, les contaré la leyenda de esta mansión. Así entenderán mejor el nombre y se darán una idea de lo que podríamos encontrar —cambió su tono de voz acorde a la ocasión— Está mansión tiene 98 años y fue mandada a construir por la familia Kesshō. La mansión pasó de generación en generación y se cuenta que en los años 60, el dueño de la casa perdió a su esposa y a su hijo cuando ella daba a luz. El hombre quedó tan devastado con la pérdida que echó a todos los sirvientes y se encerró en la mansión —hizo una pausa dramática— Se cuenta que un año después, los vecinos comenzaron a oír gente en la casa, principalmente la voz del dueño, de la que recordaban de su esposa y de un bebé. Los ruidos continuaron un año y en todo ese tiempo, salvo por siluetas en las ventanas y las voces, nadie nunca vio a la mujer ni al bebé.
—Así es, es una leyenda muy conocida de este pueblo —contestó Karin a varios de los comentarios— Pero saben que nunca negamos ni confirmamos el nombre de los lugares a los que vamos.
—Después de un año de oír ruido en la mansión, un día, de repente, dejó de oírse como si la casa estuviera vacía. Tampoco vieron entrar o salir a nadie —siguió Suigetsu poco contento con la interrupción— La gente estaba bastante intrigada por ello, pero sus dudas no se dispersaron sino hasta que un par de ladrones, pensando que la casa había sido abandonada, entraron a hurtadillas para ver qué podían llevarse —enfocó la casa— Hallaron al dueño muerto en el comedor de la casa con una tabla ouija frente a él. Según las pruebas forenses, murió de un paro al corazón —hizo otra pausa dramática— La gente cree que el hombre recuperó a su esposa e hijo a cambio de su alma y al concluir el lapso de tiempo, el diablo cobró el pago.
—La casa no volvió a ocuparse desde entonces porque la gente cree que el demonio que el dueño invocó, sigue en la propiedad. Por eso la llaman la mansión del diablo —continuó Karin cansada de cómo su compañero se llevaba su tiempo para contar las cosas.
—Nosotros vamos a comprobar si hay demonios en la casa y trataremos de confirmar la historia que la gente cuenta —siguió Hozuki enojado con la chica— O quizá haya pasado algo más, pero primero vamos a preguntarle a nuestro médium a ver qué dice —miró a Juugo— ¿Percibes fuerzas demoníacas en la mansión? ¿Crees que haya algo sobrenatural en la mansión?
—No veo demonios, pero parece que hay muchos fantasmas —comentó Juugo, lo que sorprendió al azabache porque no era parte del guión y ni qué decir de Suigetsu que intentaba no mostrar su enojo.
—Bueno, de todas formas, traje algo que podrá ayudarnos a descifrar el enigma —contestó Suigetsu dándole la cámara a Karin para sacar una bolsa del carro que había estado abrazando durante el camino sin decirle a nadie lo que llevaba— Pero ya que usarlo es muy peligroso en una mansión como esta, sólo lo usaremos si llegamos a diez mil likes o las donaciones llegan a cinco mil ryō, lo que pase primero —fingía sacarse el número de la mente mientras dejaba ver una tabla ouija dentro de la bolsa— Así que ya saben qué hacer si quieren que juguemos dentro de la mansión.
—¡Eres un… ! —Karin quiso golpear a Suigetsu, pues era algo que él había planeado solo aún cuando sabía de antemano que ella jamás aceptaría jugar. Sin embargo, Sasuke la detuvo abrazándola por la cintura para disimular la agresión, algo que la descolocó.
—Recuerden que si hay un demonio en la mansión, nos ponemos en riesgo jugando la ouija, especialmente en Halloween. En esta fecha todos los duendes, demonios, monstruos y fantasmas andan sueltos y con más poder —recalcó el albino.
—Empecemos con esto —pidió Juugo casi en súplica, porque temía que el ambicioso de Suigetsu sacara más sorpresas.
Suigetsu entró con su equipo a la mansión avisando que empezarían instalando las cámaras y mostrando lo captado por la laptop a través de ellas. Los primeros minutos el equipo anduvo por la casa y el albino no dejó de preguntarle a Juugo de vez en cuando si percibía algo. Entre tanto, Karin estaba bastante callada pegada a Sasuke y vigilando los números de likes y donaciones porque aunque a ella le convenía que subieran, no quería jugar a la ouija aún si estaba truqueada. En cuanto a Sasuke… él sólo los seguía en silencio.
Poco a poco los trucos que tenían preparados comenzaron a accionarse según lo planeado empezando por golpes suaves y crujidos de la madera para que Sasuke alegara que no eran nada.
—Es extraño —murmuró Karin cuando al ver los números estancados, comenzó a relajarse con ese tema y prestar más atención a su alrededor.
—¿Qué ocurre? —preguntó Sasuke que la había escuchado.
—Na… nada.
—Parece que los fantasmas y demonios no quieren cooperar. Tal vez están afuera celebrando Halloween.
—No, pienso que están guardando fuerzas —Juugo siguió con su papel, que básicamente era decir el guión que se aprendió hablando como siempre lo hacía— Estoy seguro que veremos muchas manifestaciones a la hora de las brujas.
—Faltan veinticinco minutos para las tres, así que apenas viene lo bueno —Suigetsu había mirado el reloj— Hagamos nuestra primera parada para cargar el equipo.
—Tengo un muy mal presentimiento —Karin le murmuró a Suigetsu cuando dejó a Juugo y Sasuke frente a la cámara para que "debatieran" la existencia de lo sobrenatural. Algo bastante aburrido para los espectadores dadas las personalidades de ambos— Dejemos esto.
No, Karin no podía darse el lujo de tener una deuda y pagar una indemnización tan alta, pero realmente estaba muy asustada. Tenía un mal presentimiento desde que no vio actividad en la casa y desgraciadamente ella nunca se equivocaba al respecto.
—¿Estás loca? Invertimos mucho en esto, vamos a ganar mucho y tú y Sasuke necesitan el dinero más que Juugo o yo. También debes recordar la indemnización.
—Escucha, cuando llegamos ví que habían muchísimos fantasmas en la mansión, es más, jamás había visto tantos en un solo lugar y cuando entramos, es como si no hubiera nada. Es Halloween, se supone que ronden por el lugar con más fuerza y no están.
—¿No debería ser eso bueno? La última vez que trabajamos en un lugar con fantasmas, casi delata los trucos.
—¡Idiota! ¿No estás entendiendo? ¡Algo están planeando!
—¿Los fantasmas planean? Bueno, no importa, si pasa algo real, lo grabaremos y tendremos rating.
—¡Le diré a tu hermano que te hale de los pies de noche si no nos vamos ahora mismo! —advirtió Karin con la amenaza que siempre usaba.
—Hazlo, si ganamos esos dos millones no tendré que levantarme temprano por trabajo un tiempo.
—Suigetsu… —quiso llamarlo pero el albino volvió frente a la cámara ignorándola por completo.
—Faltan cinco minutos para la hora del diablo y volveremos a recorrer la casa. Recordemos que nuestro médium dijo… —la puerta detrás de los chicos rechinó mientras se abría lentamente— Creo que se adelantaron un poco, pero eso ya es una buena señal.
—Ya está empezando —Karin dijo en voz alta.
—Fue el viento, alguien debió dejarla mal cerrada —habló Sasuke acercándose a la puerta y la cerró. Al dar media vuelta para volver con los demás, oyó la perilla girar y de nuevo, la puerta se abrió lentamente.
—¿Estás seguro que la cerraste bien? —Suigetsu le preguntó a Sasuke que en primera instancia se vio sorprendido, pues estaba seguro de haberla cerrado y no había algo así planeado para la noche, pero pensó que quizá Suigetsu había preparado otros trucos para espantarlo a él.
—Es una casa vieja, seguramente ya no sirve —contestó Sasuke volviendo a cerrar la puerta y fingiendo que sí había oído el giro de la perilla.
—¿Tu qué opinas Juugo?
—No creo que sea lo único que veamos hoy. Sólo es...
—¡Te dije que venían! —chilló Karin corriendo hacia Sasuke para abrazarlo, pero antes de que alguno pudiera reaccionar, no sólo la puerta sino las ventanas de la habitación se abrieron de golpe y todas las lámparas que llevaban se apagaron— ¡Tenemos que salir de aquí!
—Dime que fuiste tú —preguntó Suigetsu al azabache con una risa nerviosa, pues en el momento en que las luces se apagaron, sintió unas manos que lo agarraron por los hombros. Por supuesto, esperaba que fuera un truco de su amigo, pero la distancia no era tan corta como para que Sasuke lo tocara.
Sasuke, con tranquilidad revisó su lámpara y como si hubiese sido sólo un fallo de las pilas, ésta prendió sin problema.
—No puedo moverme contigo así —musitó a la pelirroja que obviamente no tenía intenciones de soltarse. Le ofreció la lámpara encendida a Suigetsu— Asómate por las ventanas. Debe ser el aire.
Hozuki le dió la lámpara y la cámara a Juugo y se acercó a Sasuke tanto, que el único motivo por el que aún no se tocaban, era porque Suigetsu temía que el azabache lo empujara para alejarlo.
—Yo lo hago —comentó Juugo y con la cámara mostró las afueras de la casa. El clima era templado aún para ser otoño de madrugada y todo estaba callado.
—Cambiemos las pilas de las lámparas y pongamos a cargar éstas mientras hacemos el otro recorrido —comentó Sasuke, pero cuando ni Suigetsu ni Karin se movieron, le lanzó una mirada dura de advertencia al primero y tomó a la segunda por los hombros para hacerla mirarlo a él— No podemos salir de aquí sin las lámparas, así que cambiemos eso y te llevaré afuera.
Karin miró a Sasuke algo confundida porque esperaba que él simplemente se quejara por haberse abrazado de esa forma a él, e incluso que le reprochara por temerle a algo que, según él, no existía, pero en su lugar, le hizo ver que en efecto, sin las lámparas no podrían salir de allí, pues la casa no tenía energía eléctrica, era muy oscura y a Suigetsu se le había ocurrido poner su base de descanso en la habitación más alta y remota de la mansión. La habría puesto en el ático de no ser que dudaron que la madera aguantara el peso de todos junto al equipo.
—¡Ey! ¡Que las pilas no se van a cambiar solas! —replicó Suigetsu que estaba muy apurado por tener más luz— Y les recuerdo que tenemos una transmisión de cinco horas qué hacer.
Al voltear hacia donde el albino, Karin vio la cámara que apuntaba hacia ellos y sintió desazón de pensar que Sasuke se había portado comprensivo como parte de la actuación.
—No, Karin es soltera, pero eso es irrelevante en esta situación —Juugo contestó a los fans sin entender el motivo de la pregunta— Si, él también es soltero.
—Y discutiremos un sorteo para tener una cita con alguno de ellos en otro momento —habló Suigetsu olvidándose de su miedo— Ya pensaremos en una dinámica. Quizá hagamos una subasta o… ¡Ay!
—¿Te pisé? Lo siento —se disculpó Karin en tono inocente.
—Deja de decir estupideces y empecemos el recorrido —advirtió Sasuke al albino, tomó a Karin por la muñeca y la llevó al pasillo.
—¿No crees que él está raro de unos días para acá? —Suigetsu le preguntó a Juugo.
—Y tú eres el responsable —le aseguró Juugo yendo detrás de los otros dos con el celular.
—¿Yo? Espera, explícate… —Suigetsu fue tras Juugo, pero cuando los cuatro estaban en el pasillo, un fuerte ruido proveniente del ático llamó la atención del grupo— ¿Qué fue eso?
—Algo mal puesto debió caerse —aseguró Sasuke sin darle importancia.
—Si, debe ser eso.
—¿No deberíamos ir a comprobarlo? —preguntó Juugo cuando Suigetsu intentaba seguir andando cuando vio que Karin se había escondido tras Sasuke.
—Será aburrido si sólo se cayó algo —río el albino nervioso.
—Tenemos que ir a ver. Si algo se rompió, somos los responsables —Juugo insistió— Además, los fans quieren que vayamos.
Todos se miraron como buscando a la persona que habría de subir a fijarse y Sasuke, al notar la renuencia de sus compañeros, rodó los ojos, tomó el celular con el que transmitían y subió al ático con una lámpara.
El chico buscó y rebuscó desde la puerta del ático cualquier cosa que pudiera haber causado el ruido tan estruendoso que se oyó hacía sólo algunos momentos, pero no parecía haber nada fuera de su lugar. Incluso, la gruesa capa de polvo indicaba que nada se había movido en mucho tiempo.
—Tal vez el ruido vino de otro lado —sugirió Uchiha cuando bajó, pues aunque no recordaba que algo como eso estuviera planeado, él debía seguir su papel de escéptico hasta que se accionara el último truco media hora antes de que terminara la transmisión.
—¿De otro lado? En serio, debes admitir que eso se oyó aquí arriba —insistió Hozuki— Aunque no creas en fantasmas y no encontraste de donde vino el ruido, no puedes negar que vino del ático.
—Es una casa muy vieja, seguro hay juegos acústicos.
—Vámonos, tengo un muy mal presentimiento —pidió la pelirroja angustiada mirando para todos lados.
—Llevemos a Karin afuera y sigamos con la exploración —sugirió Sasuke comenzando a caminar rumbo a las escaleras.
—Los fans quieren que te quedes —Suigetsu seguía a la pelirroja que caminaba tras de Sasuke y trataba de hablarle de la indemnización sin mencionarlo frente a la cámara, ya que no era buena idea que sus fans supieran del contrato— Si te quedas afuera, creerán que tú eres la que hace los ruidos —insistía el albino leyendo los comentarios— Además prometimos jugar a la ouija.
—¡No, tú prometiste jugar a la ouija a cambio de likes y donaciones! Y aún ni siquiera llegamos al objetivo y no creo que lo hagamos —Karin se había dado media vuelta para replicarle a Hozuki— Además, si no quieres morirte de miedo, es mejor que todos salgamos de aquí antes de que las cosas se pongan peor.
—Tenemos que cumplir con los espectadores, pero no tienes que quedarte —habló Juugo— Podrías transmitir desde nuestro canal secundario fuera de la casa —sugirió— Así los espectadores podrán comprobar si hay gente afuera de la mansión provocando los ruidos.
—No podemos irnos —Suigetsu decía entre dientes.
—Mientras esté dentro de la propiedad, no importa si está fuera o dentro de la casa —contestó Sasuke que tampoco quería pensar en la indemnización, pero podía darse cuenta de que la chica realmente estaba asustada.
—Sasuke, de verdad, no deben quedarse —Karin miró suplicante al chico.
—¡Claro que Juugo es el medium! —exclamó Suigetsu que veía los reclamos del público que hacían evidente que Karin no era escéptica y que se veía muy asustada por poca cosa— Karin sólo está alterada porque está en sus días.
Tanto Juugo como Sasuke esperaban que el albino no pudiera terminar la frase por algún golpe bien merecido por parte de la pelirroja, pero ella estaba tan asustada que le valía madres las estupideces del chico. Incluso el propio Suigetsu se sintió descolocado por la falta de reclamo por parte de su compañera.
—Olviden el comentario de Suigetsu, no lo dice en serio —contestó Juugo viendo los comentarios negativos, la mayoría de mujeres, por lo dicho anteriormente— Él dice cualquier tontería para llamar la atención de Karin.
Cuando el resto del grupo oyó aquello, detuvieron sus pasos y voltearon a ver al naranjizo con un gesto que preguntaba "¿qué mierda estás diciendo?". Se había visto tan sincronizado, que en el chat comenzaron dos debates, uno de sí todo estaba preparado y el otro, sobre con quién debería estar Karin de novia.
—¡Apurémonos! —exclamó Sasuke tomando a Karin nuevamente de la muñeca y halándola para sacarla rápidamente de la mansión, pero cuando estaban a punto de bajar por las escaleras, todas las luces se apagaron.
—Esto no es normal —se oyó la voz de Suigetsu titubeante que estaba seguro que todas las baterías de las lámparas que llevaban se habían cambiado por nuevas.
—Me cortas la circulación —Juugo se quejó, pues Hozuki se había abrazado con fuerza de la extremidad de su compañero.
—¿A dónde vas? —se oyó la voz de Sasuke cuando Karin intentaba seguir con su camino a tientas aunque sin soltar al chico.
—Tenemos que irnos —insistió Karin con la voz temblorosa, pero el azabache la detuvo.
—Es peligroso bajar sin luz.
—¡Es más peligroso quedarse aquí! —ella quiso seguir avanzando, pero el chico, quien tenía más fuerza, se lo impidió. Cuando ella iba a protestar, la voz del albino llamó su atención.
—Si, ya sé que es raro que todo se haya apagado menos el celular que transmite, pero de verdad, pusimos pilas nuevas a todo —Suigetsu había vuelto a cambiar de humor cuando muchos espectadores señalaban el supuesto error del espectáculo.
—No tiene caso que les discutas, mejor volvamos dónde está el equipo para revisar las lámparas, por lo menos ahí está la planta de luz —sugirió Juugo, pero antes de que alguien dijera algo más, comenzaron a oírse pasos que venían de una de las habitaciones y se aproximaban a la puerta.
—Son ustedes dos ¿Verdad? —preguntó Hozuki con inquietud, esperando que fuera un juego de la acústica de la casa como Sasuke había dicho. En ese momento se oyó la puerta que tenían al lado rechinar al abrirse y los pasos se siguieron escuchando caminando hacia las escaleras. El albino pasó saliva— ¿Chicos?
—¡Vámonos! —chilló Karin y todos alcanzaron a oír los pasos bajar al menos tres peldaños antes de que tronara la madera con estrépito y la luz de las lámparas volvió.
—¡Se los tragó el fantasma! —Gritó Suigetsu con miedo cuando no vio al par, además, estaba prácticamente encima de Juugo.
—Estamos aquí —se oyó la voz de Sasuke y tanto Juugo como Suigetsu caminaron hasta donde se oía la voz.
Cuando Karin oyó los extraños pasos acercarse hacia ellos, empujó a Sasuke lejos de la escalera hacia uno de los pasillos laterales. Fue sorprendente para el Uchiha notar que la pelirroja obtuvo suficiente fuerza a causa del pánico para moverlo a pesar de que él intentaba detenerla y calmarla e incluso, aún ahora lo sostenía con fuerza al punto de no dejarlo mover para acercarse a sus compañeros.
—Las escaleras están rotas —señaló Juugo que al caminar del pasillo principal al lateral dónde estaban Sasuke y Karin, inevitablemente pasaron frente a las escaleras y justamente dónde habían oído los últimos pasos, fue donde los peldaños se rompieron.
—¡¿Cómo chingados pasan a creer que Sasuke o Karin rompieron la escalera?! —exclamó Suigetsu a los espectadores— ¡Ni siquiera traen herramientas! Y aunque Karin a veces parece…
—Hacer que nos crean o no, no es la prioridad —Juugo lo interrumpió— Con las escaleras así, no podemos salir.
—Tendremos que suspender la transmisión y llamar a los bomberos para que nos saquen —comentó Sasuke con Karin aferrada a su cuerpo, pero él no movía ni un músculo para alejarla— Esperemos que ellos puedan identificar el motivo de que se rompieran o nos cobrarán la reparación a nosotros.
—¡¿En serio quieres terminar la transmisión?! —gritó Suigetsu separándose, finalmente, de Juugo para reclamar al azabache, no sin antes entregarle el celular al más alto— ¡Acaba de pasar algo sobrenatural a tu lado y crees que tiene explicación!
—La casa es muy vieja. Quizá tiene termitas, nosotros estuvimos subiendo el equipo y seguramente las escaleras finalmente colapsaron —explicaba Sasuke— Incluso eso explicaría el otro ruido que creímos, venía del ático. Tal vez algo más se derrumbó.
—¿Ah sí? ¿Y cómo explicas los pasos que se oyeron dentro de la habitación, la puerta que se abrió y luego que siguieron caminando hasta las escaleras?
Sasuke miró acusadoramente al albino, pues si bien aquello no era parte de lo que tenían planeado como equipo, el azabache estaba seguro que Hozuki habría escondido uno o dos trucos más para tratar de espantarlos al sorprenderlos.
—El público dice que escondimos a alguien en las habitaciones y fue el que hizo el ruido y rompió las escaleras —comentó Juugo— Que nosotros debimos apagar las lámparas a propósito para que no pudieran verlo y que seguro ya está abajo o se escondió en alguna de las otras habitaciones.
—¡Maldita sea! —exclamó agarrándose la cabeza como si fuera a arrancarse el cabello— ¡Karin, diles!
—¡Cancela la transmisión y vámonos! —fue la respuesta de la pelirroja.
—También creo que deberíamos irnos —siguió Juugo— Esto podría ponerse peor.
—Aún faltan menos de tres horas para cumplir las cinco horas que prometimos —insistió el albino que no quería dejar su dinero esfumarse— Además, recuerden que si no cumplimos con las cinco horas… —por poco se le salía decir lo del contrato. Se cruzó de brazos y miró a Sasuke y Karin— Ustedes saben que habrán consecuencias y son los menos indicados para negarse.
Karin pedía con la mirada al azabache que abandonaran el proyecto, estaba segura que el que las escaleras se rompieran cuando iban a salir de la casa no era coincidencia, lo que hacía más preocupante el asunto paranormal, pero a pesar de que Sasuke también quería largarse, necesitaba el dinero.
—Si algo más vuelve a colapsar, nos iremos —declaró el azabache— Sus fans deberían poder entenderlo.
Uchiha había dicho lo último más bien refiriéndose al hombre que les extendió el contrato y no a las fans, pues aunque habían muchos que sostenían que todo era una farsa, también había muchos otros preocupados por el equipo.
—Sasuke…
La pelirroja quiso protestar nuevamente, pero a ella le fue suficiente notar su expresión para saber que estaba dispuesto a hacer un esfuerzo más para conseguir el dinero y olvidarse de todo eso.
—Los fans sugieren que recorramos todas las habitaciones de este piso nuevamente para demostrarles que no hay nadie más con nosotros —habló Juugo— También sugieren que nos separemos en dos equipos. Quieren que uno entre a las habitaciones y el otro se mantenga transmitiendo en el canal secundario desde las escaleras.
Unos golpes que sonaron como quien llama a la puerta, atrajeron la atención de los chicos, pues sonaban justamente en la habitación que más cerca tenían.
Juugo y Suigetsu voltearon a ver a Karin cuando oyeron el ruido y al ver su cara de espanto, no sé atrevieron a moverse de su sitio. Sin embargo, Sasuke, que seguía pensando que era un truco del albino, decidió abrir la habitación para complacer a los espectadores, quienes seguramente bombardeaban el chat con esa petición.
—¡No vayas! ¡Por favor, vámonos! Te prometo que buscaremos otras opciones —la chica lo detuvo suplicante, pero al ver que el joven no estaba dispuesto a escucharla, ella tomó el celular con el que transmitían, trató de componerse un poco y se dirigió a los fans— Les tengo una propuesta que estará vigente en cada transmisión de toda la semana siguiente.
—¿Qué haces? —preguntó Sasuke por lo bajo, pues por la forma tan coqueta en que intentaba hablar pese al miedo, él podía darse una idea de lo que pretendía.
—Quien done más dinero durante cada transmisión, podrá elegir a quien de ellos tres besaré al terminar la emisión y si alguien dona más de cinco mil ryō, besaré a esa persona en la siguiente transmisión que vendrá de invitado.
—¡No digas tonterías! ¿Qué harás si más de uno hace esa donación? —replicó el azabache quitándole el celular y dándoselo a los otros dos— Además, sabes la responsabilidad que representa traer invitados.
—¿Cuántas personas crees que donarían esa cantidad? —Karin le quitó importancia, pues no creía que una sola persona diera esa cantidad por un beso y asistir a una transmisión en vivo, sin embargo, el dar la posibilidad alentaba al público a donar.
—¿Y si alguien lo hace? —insistió el azabache bastante serio y convencido de que, si ya había salido un extraño millonario que los había contactado, entonces podría aparecer alguien que pagara esa cantidad por un beso de la chica.
—Podemos hacernos cargo de un invitado por transmisión —aseguró la chica muy segura de sí misma, principalmente porque pensaba que lidiar con un vivo que con un montón de fantasmas que le daban mala espina porque actuaban sospechoso, sería más sencillo.
Sasuke tomó a Karin de la muñeca y la acercó hacia él para que lo viera a los ojos, pero no se atrevió a hacer ni decir nada, lo que confundió a la chica, pues si bien entendía que el chico temía que la farsa que tenían se cayera por un invitado, sentía como si él estuviera más enojado que en otras ocasiones en que se sugirió la idea.
—Los espectadores creen que su discusión es sólo para darle tiempo al que está dentro de la habitación para que se esconda —Juugo interrumpió el silencio que se prolongó pues aunque Suigetsu habría sido el primero en hacerlo, la mitad del público suplicaba que esos dos se besaran, así que el albino esperaba que esa tensión aumentara el rating y quizá las donaciones, pues estaba seguro que el azabache no la besaría.
—Debemos volver a lo que hacíamos. Tenemos que explorar la casa —comentó Suigetsu acercándose al par y los separó parándose entre ambos fingiendo estar descontento para alentar las emociones de los fans haciendo parecer que estaba celoso y que las donaciones subieran. Sin embargo, él no se atrevía a abrir la puerta.
—Sólo vámonos, de todos modos, aunque abramos la puerta no nos creerán porque ya dijeron que creen que dimos tiempo —Karin quiso dejar de lado lo que había ocurrido con Sasuke y no porque no tuviera dudas, sino porque no quería preguntar frente a sus compañeros en medio de una casa embrujada teniendo público en línea.
—No —Sasuke habló tajantemente y abrió la puerta dispuesto a seguir con el espectáculo.
Juugo, quien tenía la cámara, entró a la habitación tomando cada ángulo de ésta para demostrar que no había nadie. Incluso se acercó a la ventana para que los espectadores vieran que la única forma de escape de la habitación, no permitía una huida sencilla.
Hubo, nuevamente, una discusión en el chat sobre si los llamados a la puerta habían sido reales o no y aún había varios comentarios sobre "el drama romántico" que había sucedido antes de que entraran. Sin embargo, antes de que el equipo volviera a meterse en una discusión sobre cuál sería su siguiente paso, volvieron a oír que tocaban una puerta.
—Eso viene del armario ¿verdad? —preguntó Hozuki incrédulo y Karin, aunque esta vez no se había abrazado al azabache, seguía muy cerca de él bastante asustada.
—Debe ser el fantasma que nos atrajo a la habitación —comentó Juugo volviendo a su papel de médium, pero antes de que cualquiera mencionara que alguien debía abrir el armario para ver qué había, Sasuke ya lo estaba haciendo.
—No hay nada —dijo cuando en efecto, no había nada más que algunas telarañas, polvo y lo que parecía una gabardina vieja.
—¡No la toques! —exclamó Karin en pánico cuando el azabache iba a tomar la prenda para mostrar al público que no había nada oculto ahí.
—Podría ser peligroso si lo tocas. Las almas dejan su energía en las cosas que dejaron en vida y esa prenda despide negatividad.
Sasuke se vio confundido por la reacción de la chica, especialmente porque ella lo había halado para evitar que tocara la prenda, pero cuando Juugo habló, pensó que sólo era parte del espectáculo. Es decir, Uchiha no entendía del todo la dinámica del equipo, él había llegado mucho después de que ellos abrieran el canal de Youtube, pero era común que en los vídeos, cuando Karin hacía alguna advertencia, Juugo le daba una explicación sobrenatural al público.
—Es sólo ropa —musitó tomando la prenda antes de que Karin pudiera detenerlo nuevamente y la sacudió para demostrar que no había nada.
Karin y Suigetsu dieron un gritito ahogado cuando Sasuke tocó la prenda, pero cuando fue sacudida, el equipo entero comenzó a toser y estornudar por la cantidad de polvo que salió de allí.
—Tienes que admitir que eso fue extraño —decía el albino en pausas por la tos y estornudos— El ruido venía del armario y no había nada.
Sasuke no contestó, al principio por los efectos del polvo y después pareció que intentaba quitarse algo de la cara, pero cuando Suigetsu lo volteó a ver buscando una respuesta, el azabache sólo se encogió de hombros y comenzó a caminar hacia la salida.
—Hagamos lo que pide el público y dividámonos en dos equipos. Yo iré con Karin a las habitaciones y ustedes dos se quedarán en el cruce los pasillos —ordenó el azabache con mucha seguridad tomando a Karin de la cintura y provocándole un extraño escalofrío. Ante ello, el equipo se miró entre sí, como para confirmar si la sensación que les daba de que él parecía extraño, no era sólo su impresión— Cuando terminemos de recorrer las habitaciones, veremos si las donaciones suben para jugar a la ouija como quedamos. Karin y yo elegiremos la habitación para eso cuando terminemos.
—¿Te sientes bien? —preguntó la pelirroja dudosa, inquieta y sonrojada por su acción.
—Si, sólo quiero terminar con esto rápido —contestó Uchiha ya en un tono reconocible para los demás mientras soltaba a la chica y salió de la habitación.
—Tal vez fue una reacción alérgica al polvo que ya se le pasó —contestó Suigetsu queriendo dar una explicación aunque fuese absurda. El comentario sólo hizo que Juugo y Karin lo mirarán mal— ¿Qué? ¿O me van a decir que está poseído? —con la pregunta, el gesto de la pelirroja se descompuso— ¡No! Aún faltan algunas horas de transmisión y si él está poseído, entonces …
—¿Karin? —Llamó Juugo esperando una respuesta, pero no se suponía que ella hablara como la médium del grupo.
La chica negó con la cabeza y mientras caminaban para alcanzar a Sasuke, les alcanzó a murmurar que jamás había visto a alguien poseído, que sería mejor comprobar si él volvía a actuar extraño antes de separarse y no mencionar el tema frente a él, pues si realmente había una entidad controlándolo, quién sabe qué haría si sabía que ellos se habían dado cuenta.
De las últimas hisotorias que he subido, esta es la que apenas ha tenido público. Admito que ello me entristece un poco. Para los que también escriben, me entenderán cuando les digo, que una vez que empezamos a escribir una historia nueva, nos imaginamos qué tanto alcance podría tener, si, incluso yo misma me he imaginado que una u otra historia podrían ser ignoradas. Es por esto, que me siento un poco triste, porque de esta historia en particular, esperaba más público.
Espero que próximamente haya más público y aunque no sea el caso, lo cierto es que yo no escribo ni dejo de escribir por la cantidad de lectores, votes, favs, comentarios y demás, así que si los pocos que han leído la historia piensan que podría dajar de escribirla por ese motivo, les aseguro que no será así n.n
Sin más, agradezco su apoyo, no sólo a esta historia, sino a mis escritos en general n.n
