Un juego de cosquillas que al principio sabía que ganaría, a pesar de que su cuerpo está fabricado con receptores sensoriales, Gregory es demasiado sensible, y en unos cuantos minutos perdió la batalla siendo atacado aún más fuerte por las cosquillas de Freddy, riendo a carcajadas al punto de las lágrimas.
—Ya, ya me rindo. Para —dijo Gregory entre risas. Freddy inmediatamente se detuvo.
—¿Me pasé? —expresó con preocupación.
—Un poco —admitió mientras se sentaba—, pero ganaste... ¿Qué quieres como premio? —Freddy pensó unos segundos antes de decir su propuesta.
—¿Podemos besarnos?
—¿Eh? —Fue lo único que pudo expresar Gregory antes de que su rostro se sonrojara.
—L-Lo siento, creo que fui muy lejos.
—No, Freddy, solamente me tomaste de sorpresa...
—¿Estás seguro? Me preocupa tu frecuencia cardíaca.
—¡Estoy bien, lo juro! —exclamó tratando de calmar la angustia del animatrónico.
—Si tu lo dices...
—Sí, estoy completamente bien.
La mano temblorosa de Gregory tomó la de Freddy apretando su agarre, este cerró el puño con cuidado para no lastimarlo y lo miró a los ojos, provocando que el adolescente se pusiera más nervioso.
—Aquí voy, cierra los ojos.
—Está bien —dijo obedeciendo, experimentando un poco de nerviosismo en cada segundo de espera.
Gregory miró a ambos lados, lo cual era estúpido, estaban en la parte trasera del vehículo donde nadie podía verles, aún así tenía ese impulso de querer escapar de esta situación tan vergonzosa. El chico se acercó a Freddy, este sintió sus movimientos y su maquinaria comenzó a sobrecalentarse poco a poco, sus orejas se movieron impacientes. Hasta que el beso llegó, sintió la ligera presión en el hocico por unos segundos, y luego Gregory se separó.
Cuando abrió los ojos se encontró a Gregory tapando su cara con la mano que tiene libre, tan avergonzado y con su corazón latiendo a mil, esa imagen se le hizo tierna y decidió soltar la mano del adolescente para abrazarlo con cuidado, temía que el sobrecalentamiento de su cuerpo quemara a Gregory por error, pero este se dejó abrazar sintiendo el calor como un tipo de señal de que el animatrónico seguía correspondiendo sus sentimientos.
Y sonrió. No es que el beso hubiera sido la gran cosa, sino que le hizo feliz compartir ese momento con alguien a quien quiere tanto. Freddy alcanzó a ver esa sonrisa y se quedó en paz pensando que tal vez sí está haciendo las cosas de manera correcta.
