Capítulo 2: La entrevista

—¿Por qué han decidido hacer la entrevista en la residencia de la clase 3-B? Normalmente lo suelen hacer aquí.

—En cierta forma, ella también merece que le hagan las entrevistas en su residencia. —Kirishima miró a su lado y sonrió con malicia—. Y porque ya saben lo que pasa cuando Bakugo está fuera de una noticia en la que sí está Midoriya.

—¡¿Quieres morir?! —le recriminó el aludido al instante—. A mí me importa una mierda si está él o no en un altercado. El maldito problema es que justo el día anterior hice yo la ronda por ese sitio. El muy inútil ha tenido mucha suerte.

—Es mejor así —intentó tranquilizarle Todoroki—. Ese villano tenía una singularidad parecida a la tuya. Si llegáis a coincidir, en vez de explotar un edificio, lo mismo habríais acabado con el barrio entero.

—¡A ti sí que te voy a explotar! —le gritó fuera de sus casillas—. Además, tú también has perdido la oportunidad.

Ochaco desvió su atención a la televisión mientras dejaba a los chicos seguir con su disputa. Todos sus compañeros que estaban presentes en la residencia estaban en el salón a la espera de que saliera la entrevista. Y los que no lo estaban, o bien la verían allí donde estuvieran o lo harían cuando tuviesen un rato libre. Era como un ritual: si alguno de sus compañeros tenía repercusión mediática, los demás lo veían en apoyo.

Y la actuación de Deku y Tokage había sido lo suficientemente llamativa como para conseguir una entrevista exclusiva…

Una entrevista justo antes de graduarse.

Imaginaba que de ahí venía el cabreo de Bakugo. A él no le gustaba la prensa, pero tampoco era estúpido: eran el medio por el cual ganaban popularidad entre la ciudadanía. Y en menos de tres semanas, ellos saldrían al mercado laboral y entrarían a «jugar» en el ranking de héroes.

—¡Ya empieza, ya empieza! —la sacó de sus pensamientos Mina, quién estaba sentada a su lado y le había dado varias palmaditas en el brazo para que pusiera atención.

Lo cual agradeció, porque, a pesar de estar mirando la televisión, se había abstraído en su mente y ni se había dado cuenta de que aparecían en pantalla sus compañeros.

«… ayer en el centro comercial de Musutafu. A pesar de aún no ser héroes profesionales, son bien conocidos por los ciudadanos gracias a sus actuaciones. Ellos son Deku y Lizardy. Buenas tardes, a los dos.

»Buenas tardes —contestaron».

—Parece menos tenso que de costumbre —le susurró Ochaco a Mina.

—Pero sigue sudando un montón. Da igual cuántas clases demos con Mount Lady: eso no se le va a quitar.

Ochaco sonrió por el comentario. Deku siempre había tenido muchos problemas con la prensa. Uno de los motivos por los que se implementó la asignatura de Comunicación, fue precisamente para conseguir tratar a la prensa sin bloquearse o, peor: decir cosas inadecuadas.

A Deku, Todoroki y Bakugo les había venido especialmente bien. Mineta, por su parte, era caso perdido.

Se contuvo de reír cuando le hicieron un primer plano. Sabía por experiencia que, cuando tenían una entrevista concertada, traían a una estilista para que se preocupara de maquillarles y evitar los brillos y sombras por las luces. Con Tokage había hecho un trabajo estupendo, pero Deku había tirado por tierra su labor. Por mucho que estuvieran vistiendo el uniforme escolar de invierno, dentro de los edificios no hacía tanto calor como para que sudara así.

Al menos —se consoló mientras veía avanzar la entrevista—, había controlado la tartamudez. No lo había hecho hasta después de empezar el tercer año. Y no se podía decir que hubieran salido poco en los medios. Deku, Todoroki y Bakugo habían estado involucrados en un montón de misiones desde que iniciaron sus prácticas en la agencia de Endeavor. Los tres tenían la carrera más prometedora de su curso. A diferencia de otros compañeros, ellos no tendrían problemas en continuar con su meta cuando terminaran las clases.

—Es que ellos siempre se han entendido bien —dijo de pronto Todoroki como si contestara a una pregunta o conversación a la que obviamente ella no estaba prestando atención.

«… de modo que os dividisteis las tareas casi sin hablarlo», oyó decir a la entrevistadora.

«No había realmente nada que hablar —contestó Deku mientras sonreía a Tokage—. Lizardy tiene un excelente control de área. Nadie habría podido desalojar a la gente de una forma tan efectiva.

»Vas a hacer que me sonroje —replicó juguetona ante la adulación.

»Es la verdad… Fue una gran suerte para las personas que estaban en el centro comercial que estuvieras allí.

»Sin embargo, lo interesante de mi pregunta es el hecho en sí. No hace mucho, era raro que dos héroes se coordinaran de esa manera —repuso la entrevistadora—. Los héroes tendían a pelearse por conseguir vencer al villano y ganarse la gloria.

»Por suerte, eso es algo que está cambiando —dijo Tokage—. La UA se toma en serio la formación de los futuros héroes. En una situación de crisis debemos emplear nuestros esfuerzos en salvar a la gente; no pensar en un ranking.

»Y, sin embargo, sigue siendo importante para los héroes —contrarrestó la mujer.

»Porque lo es. Yo quiero convertirme en el número uno —respondió categórico Deku—. Pero no pondría a gente en peligro por ello.

»Hablando del ranking, en unas semanas os habréis graduado y como héroes profesionales estaréis en ella. Las encuestas dicen que los cuatro elegidos de Endeavor vais a entrar fuerte en ella. De hecho, vosotros dos habéis subido de un día para otro debido a vuestro propio rescate —añadió la mujer con los ojos iluminados—. Internet ha ardido con vuestras imágenes y la especulación que había de vosotros se ha hecho más intensa. ¿Tenéis algo que contarnos?».

Si hasta ese momento estaba viendo la entrevista con la agradable sensación de ver a Deku sobreponiéndose a las cámaras, a Ochaco se le estrujó el pecho cuando hizo esa pregunta, por muy mentalizada que estuviera a que saldría. Deku se puso tan rojo como el pelo de Kirishima, mientras que Tokage esbozó una sonrisa pícara que le revolvió el estómago.

Hacía meses que había surgido ese rumor por las redes. Cuando leía los comentarios de la cuenta de Deku, las fans se dividían en tres grupos: las normales que elogiaban sus hazañas, las que fantaseaban con liarse con él y las que conjeturaban que Deku y Tokage estaban juntos.

Vio cómo Tokage le puso unos dedos provocativos en el brazo e hizo el gesto de caminar con ellos hasta llegar a su hombro.

«Yo lo intento, pero aún no se deja —respondió ella con tono sensual».

Esos gestos eran precisamente los que habían originado el rumor. Pero para su desconcierto, sólo los veía en pantalla. Desde que en segundo curso Endeavor hubiera acogido a la alumna recomendada de la clase B para sus prácticas, no era raro ver a los cuatro hablando de sus cosas por los pasillos o la cafetería. Pasaban mucho tiempo juntos durante sus prácticas y hacían turnos rotativos que les hacía coincidir muchas horas solos los dos.

—Pues yo creo que es teatro —le dijo Mina a la televisión.

—¡Claro que es teatro! —exclamó Bakugo como si fuese algo obvio—. Tokage es muy lista. Sabe que un lío amoroso atrae mucho la atención de los fans. Pero debería usar a alguien que la necesite, no al inútil que ya va bastante alto —gruñó.

—¿Acaso te duele que le pueda catapultar más alto de lo que ya le dan las encuestas? —le aguijoneó Kirishima.

Bakugo le fulminó con la mirada, pero sólo consiguió que su objetivo se riera.

—El próximo ranking es en dos meses; es el primero en el que estaremos. —Y señaló con énfasis hacia la pantalla—. Como esos dos estén por encima de mí, los descuartizo.

—Deberías ser más amable con el público —le aconsejó Todoroki.

—¡Tú cállate!

Ochaco intentó hacer caso omiso de la discusión mientras miraba el televisor. Que Bakugo corroborara que sólo era una estratagema de Tokage, no llenaba el pozo vacío que tenía en su corazón. A fin de cuentas, quizás no fuese ella, pero acabaría siendo otra. Había muchas chicas que le codiciaban y esa lista sólo iría en aumento cuanto más alto escalara en la carrera profesional.

Tokage se acercó más a él para incomodarle hasta que al final Deku la separó de él con un gesto gentil mientras negaba.

«¿Eso quiere decir que no hay nada o que no queréis hacerlo público? —interrogó la mujer.

»Es cuestión de tiempo que sea lo segundo… —arguyó Tokage».

—Pero qué asco da… —protestó Bakugo por la artimaña de la chica.

—Deberías usar otros adjetivos para elogiar a una compañera —replicó Todoroki con diversión.

—Pero ¡mírala! —siguió—. Esta mañana aún estaba algo tocada por lo sucedido y ahora ante la cámara está como si nada.

—A Tokage siempre se le han dado bien las entrevistas. Y, sobre todo —remarcó en tono significativo—, sabe interpretar su papel. Es una heroína: no puede salir desmoronada en pantalla por un incidente, por muy grave que sea.

—¿Y eso no te da más asco? —se quejó con mayor ímpetu.

Ochaco perdió el hilo de la conversación —y la entrevista— cuando las insinuaciones de la chica subieron de nivel. No podía obviar el criterio de sus compañeros en referencia a la habilidad de Tokage como actriz. Ellos la conocían mucho mejor que ella. Pero por mucho que lo aseguraran, no podía dejar de sentir esa inquietud cuando los veía juntos. Y mucho menos, cuando Deku jamás lo desmentía. Se limitaba a dar evasivas con una evidente sonrisa incómoda que, en esos momentos, sólo alentaba las fantasías de la entrevistadora.

«Supongo, entonces, que esta tarde vuestros fans estarán recibiendo una mala noticia —concluyó la mujer cuando pareció no conseguir la confirmación de una relación entre los futuros héroes del momento—. Pero, por otro lado, eso quiere decir que vuestros más férreos admiradores aún tienen esperanzas —especuló la periodista con un brillo en los ojos».

Ochaco vio a Deku ponerse visiblemente tenso. No era ajena a esas manipulaciones periodísticas para conseguir titulares. Si no conseguía una confirmación de su relación, intentaría ensalzarles para aumentar las esperanzas platónicas de sus seguidores. Esa mirada de triunfo era el indicativo de que la mujer sabía que, por una cosa u otra, conseguiría que esa tarde las redes echasen humo de nuevo. A fin de cuentas, toda la vida había visto cómo los temas del corazón copaban portadas en revistas de héroes. Y, por supuesto, Mount Lady les había advertido sobre cómo manejarlo, cosa que Deku había estado haciendo…

Hasta ese momento.

«No, no las tienen —repuso contundente él, cortando el júbilo de la mujer…».

Y algo más profundo en Ochaco. Inspiró con cuidado, como si esas palabras fuesen un rechazo. Por un momento pensó en si otras chicas con un interés romántico en él lo habían sentido igual que ella o era algo exclusivo por el hecho de ser consciente de su oportunidad perdida. A diferencia de las demás, ella había estado con él durante tres años, pero había decidido centrarse en su meta de convertirse en heroína dejando lo demás de lado.

«¿No me digas que ya te has casado con tu trabajo con sólo dieciocho años? —inquirió la entrevistadora desconcertada.

»Si lo quieres ver así…».

Era un poco triste encontrar cierto consuelo en esa respuesta. Pero era realista con sus circunstancias: no llevaría nada bien verle de pronto con una pareja, así que prefería que se centrara en su trabajo de héroe.

Pero, por supuesto, la entrevistadora entendió esa contestación como la mina de oro que suponía para ella. Ochaco observó cómo cambiaba el semblante de la mujer y abría sus ojos con grata sorpresa. Porque Deku era demasiado ingenuo para entender el melón que acababa de abrir.

«Creo que no sabes muy bien cómo va esto —mencionó divertida la entrevistadora—. Porque estoy segura de que acabas de convertirte en el reto de una parte importante de tus seguidoras».


— * —


Fin del Capítulo 2

2 Enero 2022


Notas finales del fic:

No, desde luego, Deku no tiene ni idea de cómo van esas cosas. ¡Con la cantidad de lunáticas que tendrá por seguidoras! »_«

Pues nada, segundo capítulo y, ya sí, nos metemos en las circunstancias de la pareja. Ya me diréis que os parece ;-D

¡Saludos!