CAPÍTULO 3. Su decisión
Comentarios de los reviews:
Sandy97: Gracias por tus palabras *o*. Me alegra saber que te está gustando su desarrollo *o* Y sí, esta historia va a ser cortita, así que se va a acabar antes de que os asentéis, jajajaja. Pero bueno, siempre puedes echar un ojo a las otras historias que tengo que son más largas que esta ^_^º
Gracias por los reviews y vuestros Favs para una historia que recién empieza (porque el primer capítulo, en realidad, no era de ellos ^_^º). Espero que os siga gustando ;-D
CAPÍTULO 3. Su decisión
Por mucho que después regresaran al tema del rescate, Ochaco ya no pudo hacerles caso. De hecho, si no se levantó del sitio fue porque llamaría demasiado la atención entre sus compañeros. Pero nada más terminar, y mientras aún sus compañeros intercambiaban discrepancias sobre la entrevista, ella se excusó con salir fuera a tomar un poco el aire.
No sabía qué le había impactado más: si pensar que Deku se convirtiera en el objetivo de un montón de fanáticas o que él dijese que ninguna tenía esperanzas con él y se sintiera tan aliviada.
Era mezquino, pensó con inquietud. Había sido su decisión no pelear por él. No debería alegrarse por que la recompensa a su cobardía fuese que él se quedara solo.
Sacó su móvil y miró la pantalla apagada, con el conocimiento claro de lo que allí se encontraría. De hecho, lo tenía tan claro, que por eso no había entrado en el perfil de Deku desde que vio la imagen en la que reanimaba a Tokage. Tal y como había mencionado la periodista, aquello debía ser un hervidero…
Y lo era.
Había citaciones de esa imagen por todos lados y los comentarios iban desde que querían ser Tokage hasta que ella lo había hecho apropósito para aprovecharse del inocente Deku.
Había que estar muy mal de la cabeza para decir eso, pensó con hastío. Tokage había estado a punto de morir. Era increíble que hubiese locas que dijeran que estaba inconsciente y sin varias de sus extremidades de forma premeditada para conseguir algo con Deku.
Pero si se obviaba a las estúpidas, la mayoría de los mensajes escritos por el público femenino trataban de lo mismo: o lo querían para ellas o elogiaban la buena pareja que hacían ellos dos. «Si hasta tenían el mismo color de pelo y ojos».
Ochaco resopló ante ese pensamiento porque, sí, era increíble la de veces que había leído eso. ¿Cómo podía ser la gente tan superficial? Ni que tuvieran que combinar como la ropa.
Se detuvo en su camino cuando ese incipiente enfado se esfumó al seguir leyendo el resto y se sentó en el banco más cercano para hacerlo con tranquilidad… o, mejor dicho: para cocerse en sus celos sin chocarse contra una farola.
Todas sus esperanzas estaban puestas en que aquello se le pasara una vez se graduaran, por mucho que ella lo percibiera tan lejano incluso cuando ese día llegara. Aunque muchos de sus compañeros se empecinaban en decir que mantendrían el contacto, ella era realista con ese tema. La gran mayoría no se volverían a ver más allá de actos en los que coincidiesen. Era ley de vida. Le había pasado con sus amigos de primaria, le había pasado con los amigos de secundaria… y estaba segura de que le pasaría con sus amigos de la UA.
Cada uno iría por su lado y, en especial, aquellos que tenían más proyección laboral.
Como Deku.
«Si alguien sabe cuál es su ruta de patrulla, que informe de ello. Iré a tirarme delante para que me salve así.
»Ponte a la cola, bonita.
»De cola nada, es única y exclusivamente mío…».
Ochaco dejó de leer y deslizó el dedo por la pantalla para que pasaran rápido los comentarios. Había un montón de ellos recientes. Ni siquiera era profesional, pero tenía muchísimos seguidores ya, y, en especial, seguidoras.
Volvió de nuevo para arriba y pinchó en el perfil de la chica que quería tirarse delante de él. Reconocía que a veces se sentía como una masoquista por visitar las cuentas de aquéllas que le habían convertido en su objetivo. Y decía ser masoquista porque, por lo general, esos perfiles no tenían por dueñas a mojigatas. Eran chicas que sabían lo que querían y eran conscientes de que podían conseguirlo.
Como ésa…
Ochaco se mordió los labios cuando vio la galería de imágenes. No sabía cuántos perfiles como ése había visto ya. Chicas que tenían sus galerías llenas de fotos suyas en poses y vestimentas sugerentes. Además, tenía varias fotos con Deku en distintos momentos, luego le había encontrado varias veces para sacárselas.
No podía entender cómo martirizarse así había acabado convirtiéndose en su rutina. Pero ésa había sido su decisión y debía convivir con ella. La había tomado hacía más de dos años y medio, cuando había desechado sus sentimientos y priorizado su meta de convertirse en heroína.
Sin embargo, eso no le servía de consuelo cada vez que se preguntaba cuánto tiempo tendría que pasar para poder entrar en los comentarios de sus fans y no angustiarse; o cuánto tiempo tendría que pasar para dejar de entrar en perfiles de fanáticas sin sentir que el mundo se le hacía cuesta arriba. Ni mucho menos le servía cuando se fustigaba pensando cuánto tiempo de margen le daría Deku para enterrar sus sentimientos antes de que sus palabras se las llevase el viento y apareciera asociado a una relación.
Porque pasaría… y lo único que sabía con certeza era lo mucho que eso la destrozaría ahora mismo. Por eso esperaba poder quitarse aquello cuanto antes… lo deseaba como ninguna otra cosa. Era su ferviente esperanza para vivir su vida sabiendo que tomó la decisión correcta.
Ochaco miró su foto de perfil y se quitó una lágrima furtiva. Era una foto de estudio, igual que la que tenían todos los héroes profesionales, incluida ella misma. La tenía guardada por lo especialmente bien que salía en ella y sabía que, en unos meses, eso sería lo único que le quedaría de él.
Llevaba varios meses obsesionándose con esa idea. El primer año en la UA se esforzó en que sus sentimientos no fuesen a más. El segundo año los aceptó, pero decidió tragárselos. Y el tercer año se convirtió en un túnel cuya salida era un punto minúsculo que se le hizo eterno alcanzar. Porque todas sus esperanzas estaban puestas en esa separación natural que se daría una vez se graduaran.
Y, sin embargo, ahora que se acercaba ese momento, sentía la imperiosa necesidad de volver atrás. Fotos era lo único que le quedaría. Quizás incluso algún mensaje en épocas señaladas. Pero eso era lo único que le quedaría de aquel que fue su primer amor.
Pero ésa había sido su decisión, se repitió, con las lágrimas desbordándosele. No podía ahora arrepentirse de ella.
—¡Mierda! —se descargó por fin. Tres años arrastrando ese amargo amor para llegar a eso.
—¿Uraraka? —Ochaco casi se cayó del banco cuando escuchó la voz de la persona que menos esperaba en ese momento—. ¿Qué ha pasado? —se alteró Deku al verla llorar.
Ochaco apagó el móvil como pudo e intentó recomponerse quitándose las lágrimas con las manos.
—No es nada…
—Cómo va a ser nada. ¡Mírate!
—De verdad que no es nada. —Ochaco compuso una sonrisa forzada y desvió deliberadamente la conversación—. ¿Ya habéis terminado? Vuestra entrevista ha ocupado más de diez minutos de espacio. Bakugo estaba que se subía por las paredes —añadió divertida.
Deku se sentó a su lado con un claro inconformismo. Siempre estaba atento al estado de ánimo de la gente. Era una de sus virtudes y, al mismo tiempo, de sus defectos. No quería que la sondeara cuando se sentía tan vulnerable; no quería que viese la tormenta emocional que tenía ahora mismo dentro.
¿Había hecho lo correcto?
No, no podía hacerse eso. No podía martirizarse con el consabido «¿y si…?» cuando no había forma de revertirlo.
Rompió a llorar.
Era muy deprimente para ella que las cosas fuesen a acabar así; que estas últimas semanas de angustiosa inminente separación fuesen lo último que le quedaran de aquel que admiraba y era su inspiración. Una vez se graduaran en menos de tres semanas, su agenda sería imprevisible. En esos momentos sólo se veían porque vivían en el mismo sitio, pero una vez volvieran a sus casas, el trabajo de héroes no les dejaría mucho tiempo. Y entonces, empezaría la distancia. Quizás no el primer mes, quizás tampoco el segundo… pero llegaría.
No podía parar de llorar y saber que eso le estaba inquietando hacía la bola más grande.
—Deku…
Se inclinó hacia él y le abrazó buscando el consuelo en aquel que le estaba causando la aflicción. Pero ya nada importaba; él mismo lo había dicho: estaba enfocado en su meta de convertirse en héroe. Y ahora, tenía más que claro que cada vez que le viera en la televisión o fortuitamente, no podría pensar en otra cosa que en «¿y si hubiera luchado por él?».
Aunque tenso, Deku le devolvió el abrazo mientras se desahogaba. «Tranquila, todo va a ir bien…». Si no fuese por el torrente de emociones que estaba expulsando se habría reído por tratarla como a la víctima de un ataque. Pero no podía controlarlo. Quería ser firme; no arrepentirse de sus decisiones… pero sentía que ya empezaba a hacerlo.
La acarició con suaves masajes hasta que poco a poco se tranquilizó. Y cuando al fin la separó, él mismo se encargó de limpiarle las lágrimas. Se le veía algo aturdido y con los ojos rojos de quien pretende evitar echarse a llorar. Pero, aun así, intentó esbozar una sonrisa tranquilizadora que, en su conjunto, más que tranquilizarla, consiguió que se echara a reír.
—¿Estás mejor? —se preocupó.
—No sonrías así… das miedo…
—Lo siento… Nunca te había visto llorar así y no sabía qué hacer. ¿Qué ha pasado?
—Ya te he dicho que no es nada —repitió, aunque era bien consciente de que él no lo dejaría correr. Así que salió por la ruta fácil—. Sólo pensaba en lo que sucederá cuando nos graduemos. Os voy a echar mucho de menos.
—¿Estabas llorando así por eso? —se sorprendió—. Verás cómo seguiremos viéndonos todos —la intentó animar.
—Ya… —dijo sin convicción.
Deku lo notó y se puso serio. En el fondo, Ochaco creía que todos eran conscientes de esa realidad. Quizás algunos pudieran llegar a mantenerlo, pero en gran medida sería si trabajasen juntos. Era difícil mantener una amistad regular con héroes que trabajaban en distintas agencias. Los turnos rotativos hacían que fuese difícil coincidir agendas.
—No me has dicho qué tal ha ido al final. Dijeron que os iban a publicar también un artículo, ¿no?
—Bueno… Como les pedimos que para la entrevista en directo no mencionaran el tema de la reanimación de Tokage, lo han hecho para el artículo escrito y… hemos tenido un momento duro.
—Pero ella parecía estar bien…
—Siempre he pensado que, si no le fuese bien como heroína, podía probar como actriz —le dijo con un tono divertido—. Es muy buena interpretando su papel de heroína provocadora. Pero fue un momento trágico para ella: se quedó atrapada entre las llamas y no tenía suficiente energía para salir. Realmente pensó que se moría.
—Pero ¿ella está bien?
—Sí, sólo que no quiere andar rememorándolo. Va a estar unos días de reposo en la residencia hasta que lo vaya superando.
—Así que por eso habéis hecho la entrevista allí —dedujo Ochaco. Deku asintió—. Pues será mejor que no se le ocurra entrar en Internet. Entre las que la odian porque te ha robado y las que piensan que lo ha hecho para aprovecharse de ti, se iba a deprimir.
Deku abrió la boca sorprendido, aunque terminó por cerrarla con el ceño fruncido. No le extrañaba su reacción. Era muy protector con las víctimas de un altercado, pero si encima una amiga se convertía en una, la cosa aumentaba.
—Le escribiré un mensaje por si acaso, aunque creo que ella tampoco lee los comentarios de sus cuentas.
Ochaco alzó una ceja ante esa elección de palabras.
—¿Tú no los lees?
Deku sonrió.
—No tendría tiempo suficiente —respondió con vergüenza—. Dejé de hacerlo cuando pasé de los doscientos mil suscriptores.
Ochaco le miró atónita. Eso no se lo esperaba. Deku siempre seguía las noticias de los héroes y estaba metido en Internet a la mínima para revisarlas. Y esa cantidad de suscriptores —a la que ella no había llegado, pero para él ya era irrisoria—, la había superado tras la persecución que había sufrido por All For One.
—Pero yo he visto que contestas mensajes.
—Ah, ya… —dijo con una sonrisa nerviosa—. La agencia de Endeavor tiene todo un departamento de Community Manager que se encarga de las redes sociales de los héroes. Como decía, si tuviera que llevarlas yo, no tendría tiempo suficiente en el día.
Ochaco le miró con la boca abierta cuando de una forma fugaz le vino a la mente la de horas que había perdido torturándose leyendo sus redes y viendo lo que ponían sus fanáticas. Y todo para enterarse de que él ni siquiera estaba al tanto de ellas.
Se rio, entre aliviada y cansada por lo estúpida que se sentía. Porque al menos, aumentaban sus esperanzas de que el margen que le daría Deku para deshacerse de sus sentimientos fuese bien amplio.
Deku se levantó y ella le miró más tranquila.
—Empieza a hacer frío; deberíamos volver —le propuso.
—Ve tú… yo me quedo un poco más a respirar el aire.
Necesitaba estar unos momentos a solas para recomponerse y eso no lo conseguiría rodeada de toda una clase preguntándole cosas a Deku por su entrevista.
Deku asintió, pero sólo dio dos pasos antes de girarse de nuevo a ella.
—Uraraka…
Ochaco le miró algo extrañada por la repentina seriedad que mostraba. Supo que iba a decirle algo, pero se arrepintió, porque le vio expulsar el aire con cansancio y componer una tibia sonrisa.
—Yo quiero seguir viéndote.
En un primer instante, Ochaco no supo de qué le estaba hablando y frunció el ceño por el desconcierto. Pero sólo necesitó de dos segundos para saber que había retomado una conversación partida. Sonrió afectada, sabiendo que su suposición era correcta y sus compañeros eran tan conscientes como ella de esa separación natural. Y a Deku también le afectaba.
—Y yo —respondió.
Deku asintió y por fin se marchó, aunque su petición de contacto futuro seguía sin llenar ese pozo vacío que sentía en su interior.
Eran las consecuencias de su decisión… y ya no podía arrepentirse de ella.
— * —
Fin del Capítulo 3
9 Enero 2022
Notas finales:
¡Uy, que no! Tienes suerte de estar metida en un fic cortito que te he hecho con Deku, porque si no... las penurias que te habría hecho pasar habrían sido legendarias ^o^ . Me habrías suplicado clemencia a mitad de la historia, muajajaja (- MAEC echándose el pegote porque en realidad es una blanda y no les habría hecho nada T_T, pero hay que generar una imagen XD).
Bah... pero hablando en serio, la verdad es que a mí me cuesta hacer sufrir a esta pareja. Son tan inocentes y tiernecitos que no sabría cómo enturbiar su relación para convertirlo en un dramón ^_^º. Así que, Ochaco, no te preocupes que este «mini-disgusto» sólo te va a durar dos días XD. Si es que soy una blanda TT_TT
Espero que os haya gustado el capítulo ;-D
¡Saludos!
