Date a Live: El Hilo del Destino
Capítulo 6: La Resurrección.
-Une tus labios con los míos, para finalizar nuestra cita, y comenzar nuestra relación.
Cerró instintivamente sus ojos, y acató con gusto su petición. Aunque, ya no estaba ahí, se encontraba arrodillada. Ya no estaba rodeada por los brazos que tanto amaba, no estaba acogida por las palabras que tranquilizaban sus emociones, no estaba a punto de besar a su alma gemela…Estaba sola.
Miró a sus alrededores, y todo su ser le dolía. Quería llorar, gritar, enfurecerse, puesto que su amado yacía en el piso con un enorme charco de sangre que dejaba ver una herida de bala. Se levantó, con una rabia incontrolable, invocando a Sandalphon una vez ubicó a su perpetradora.
-¡¿Cómo pudiste?!-Repetía una y otra vez usando su arma como impulso para llegar hasta allí.-¡Jamás te lo perdonaré!
Su corazón, se había llenado de oscuridad.
-¡SHIDO!-Gritó desesperada Kotori con lo que quedaba de su café derramado sobre sus piernas.-¡Contestame, por favor!
-Comandante…-Interrumpió Murasame.-Él está…
-¡Cállate!-Le contestó.-¡No puedo aceptarlo! ¡Él TIENE que seguir vivo!
-Eso es imposible…Itsuka Shido no es un espíritu, nuestra prioridad ahora debería ser "La Princesa".
-¡La Princesa puede esperar, ahora lo más importante es Shido!-Se levantó de la silla.-¡Manden un equipo de emergencia a buscarlo, ahora!-La menor Itsuka cayó arrodillada al instante.-¡Maldita sea, ¿Por qué estoy tan débil?!
-Usted lo sabe muy bien, Comandante.
-Te perdoné la vida una vez…
Yatohgami Tohka hizo contacto visual con Tobiichi Origami, quién seguía en estado de shock por el acto que acababa de cometer; había asesinado por error a Itsuka Shido.
-Ahora…-Levantó su espada.-¡Pagarás por lo que hiciste!
Mientras la mujer del AST permanecía inmóvil, sus superiores enviaron refuerzos. Su traje tenía activado un campo de fuerza especial para francotiradores, por lo que los ataques de la enfurecida mujer iban a ser inútiles; al menos durante unos minutos.
-Maté a Itsuka Shido…
Repetía sin cesar esas palabras, sin prestarle atención a la amenaza que tenía en frente, la cual enviaba ondas de choque a través de su espada gritando desconsoladamente.
Tendido en el suelo, con los restos de la bala impregnadas en su pecho, el cuerpo de aquel joven lentamente se iba regenerando por medio de un fuego azul que iba cerrando la herida. Al poco tiempo, solo iba a ser notable por la cicatriz que portaba tanto en su torso como en su espalda.
Estaba recuperando la conciencia, sentía sus manos, sus nervios, sus ojos iban tomando color, estaba regresando.
-¿D…Dónde estoy?
Se levantó, miró a sus alrededores, desconcertado. Su memoria estaba difusa. Su cabeza le dolía, preguntándose como había llegado hasta este lugar. Pequeños flashes le pasaban por la mente, estaba con alguien, que había conocido hace poco, la cual se había despedido de él por miedo a represalias, y él…La había detenido.
-¡La Princesa!
Había llegado aquí acompañando a La Princesa, a la que llamó Yatohgami Tohka, para mostrarle la tan hermosa región en la que vivía. Pero cuando giró su cabeza, solo vio destrucción. Aquel hermoso lugar, estaba totalmente apabullado, aquella brisa que recorría los pastos, se había transformado en una corriente de humo que le molestaba al respirar, aquel aire nostálgico se había perdido por completo.
-¿Dónde está?
Su intercomunicador se había desprendido de su oreja, lo había tocado con la mano al sentarse. Se lo colocó con la esperanza de que funcione.
-¡Shido, estás vivo!-Su hermana hablaba con un claro alivio en su voz.
-Eso parece.
-Shin.-Esta vez no era ella, era Murasame.-La Comandante está en un muy mal estado, pero no ha querido irse de su asiento desde que te dispararon.
Hubo una pequeña pausa después de eso.
-Sé que tienes muchas preguntas, y tengo una teoría para contestartelas. Sin embargo, ahora debes calmar a La Princesa.
-¿H-hacia donde voy?
-Solo sigue el rastro de destrucción, y la encontrarás.
Más de 20 unidades habían saltado contra ella, y las había noqueado como si fueran moscas. No le interesaba acabar con ellas, solo tenía un objetivo en mente: Tobiichi Origami.
-¡Malditas gusanas insolentes, muevanse!-Giró en el aire para deshacerse de las que la perseguían con un corte vertical de su hoja, y luego usó ese impulso para descender unos metros torciendo su cuerpo en vueltas de derecha a izquierda como si fuera un tornado, para impactar con esa fuerza extra sobre el campo de la homicida, al cual desintegró al instante.
-¡Quién se atreva a acercarse, cargará con la culpa de que la haya asesinado!
-Mátame…-Le suplicó una voz.
Yatogami levantó una ceja, visiblemente enojada.
-¿Disculpa? Repite eso.
-Mátame…-Volvió a suplicarle.
Tohka apretó los dientes, y la tomó de su armadura.
-¡Solamente buscas el beneficio propio, basura!-Le apoyó a Sandalphon en su cuello, con pequeños hilos de sangre bajando a través de su cuerpo.-¡Dime, ¿Cuántas veces intentaste asesinarme estando él en frente mío? Cuántas veces pensaste que en una de esas podías descuidarte y darle por error?! ¡Por tu estupida arrogancia es que ahora YO voy a MATARTE!
Origami, impotente, cerró sus ojos; incapaz de contestarle, con su espada poco a poco yendo hacia su garganta.
-¡Esto es lo que te mereces, compartir su destino sin tener un segundo más de vida!
-¡Espera, Tohka!
Desde la humareda, una figura conocida se iba acercando. No podía creerlo. Soltó a Tobiichi sobre el enorme cráter que había sobre el suelo, y fue volando hacia su presencia. No sabía ni entendía cómo, solo agradecía sin parar que él, no esté muerto. Sin siquiera pensarlo, solo dejándose llevar por lo que sentía, lo abrazó tan fuerte que a los segundos el mencionado pedía que bajara la intensidad por miedo a romperse las costillas. Hundió su rostro en su pecho, suavemente.
-Shido…Estás vivo…
-Sí…vamos a otra parte, Tohka.
Por recomendación de Kotori a través del intercomunicador, acabaron en un edificio abandonado. Esta, era incapaz de soltarlo, lo que lo hizo enrojecer de los pies a la cabeza.
-¡¿To…Tohka?!-Sentir su cuerpo tan íntimamente cerca era un lujo y a su vez una maldición, tener que contenerse era demasiado difícil. A eso le siguió un abrazo, diferente al anterior, con pequeños temblores de por medio que lo estremecían.
-…hido…
-¿Tohka…?
-¡Shido!-Lloró sobre su hombro.
Había sentido una fuerte punzada en su corazón, sin lugar a dudas, esta mujer era diferente a todas las que había conocido. Era especial, era, probablemente la chica de sus sueños hecha realidad.
-Shido…-Su hermana seguía sin despegarse del micrófono.-Sabes que estoy en contra de esto…Pero veo que no aguantas más. Besala de una vez antes de que vomite del asco.
Y así lo hizo, sus brazos eran tan fuertes, tan cálidos, y su mano le tocaba el pelo con caricias tan suaves, que era como si ella lo considerara tan frágil que debía protegerlo para que nadie más lo dañe.
-Sé lo que dije, pero…Ahora tengo una razón para quedarme en este mundo.
Si ya de por sí era difícil no aprovecharse del momento, lo siguiente parecía un golpe de karma enviado por Dios. Sus apasionados sentimientos provocaron que las vestimentas de "La Princesa" se evaporaran como si nunca las hubiera llevado. Del otro lado escuchaba las carcajadas de la gente de Ratatoskr, quiénes lo consideraban un ingenuo. Claro, todos menos Itsuka Kotori, que arremetió contra Murasame furiosa por lo ocurrido.
Fin del capítulo.
Espero que les haya gustado, me tardé más de lo esperado ya que estuve buscando referencias para ver cómo planteaba las escenas siguientes. Ahora comienza lo que probablemente sea lo más difícil, acercarnos al arco más importante, Kotori y su conflicto con Tobiichi Origami.
Gracias por leer, nos vemos en el siguiente.
