NA: FELIZ AÑO a todos!
La Guardia de la Alianza Galáctica (GAG) fue fundada cuatro años atrás por el Jefe de Estado, Uro Tash y Frokko Shabis, como una fuerza de orden e interrogatorios de sospechosos, en vista de las crecientes protestas y ataques de extremistas corellianos. Aunque también hacían trabajos de vigilancia de sospechosos y no siempre operaban de manera ética, usando muchas veces la violencia y las torturas para conseguir información, era la policía secreta de la AG, muy diferente de la Inteligencia galáctica.
Shabis contactó a Han Dameron para liderar el cuerpo policial bajo el rango de Coronel, y él trajo consigo dos compañeras Jedi para ayudarlo en su trabajo: Julissa Lang y Nina Stern.
La fábrica de blasters en Belsavis sufrió un atentado, destruyendo la mayor parte de sus almacenes, esto era una razón para que Han y Nina fuesen al planeta para investigar
e interrogar a los sobrevivientes. Se sospechaba que el ataque fuese perpetrado por un grupo extremista corelliano.
La lanzadera de mando aterrizó en las afuera de la fábrica, sus grandes alas se replegaron hacia arriba y la rampa tocó el suelo. Un hombre joven descendió de ella, vestido con un peto negro de plasticero, botas, guantes y una larga capa, todos de color negro como la noche. Su nombre es Han Dameron, quien observó el lugar de manera atenta, había muchos deslizadores, tanto de paramédicos y policías. Un oficial se acercó a Han, quien lo miró.
—¿Coronel Dameron?—preguntó el oficial saludando marcialmente, el aludido asintió.
—Estoy buscando a Balbur, el administrador de esta fábrica.
—Lo llevaré ante él.
Detrás de Han, bajó Nina y sin decir ni una palabra, lo siguió por las calles de permacreto hacia la entrada de la fábrica.
El patio estaba ocupado por cuerpos cubiertos con una sábana, Han podía sentir el olor a muerte y fuego, se abrió a la Fuerza, pudiendo captar diversos sentimientos de rabia, tristeza y confusión entre los sobrevivientes que estaban siendo atendidos en el exterior.
El techo estaba destrozado, las paredes quemadas y derruidas, finalmente llegando a su destino, a lo que antes era una oficina pero ya no tenía paredes y techo.
—Administrador Balbur, el agente de la GAG está aquí.
Balbur, un givin de piel gris y aspecto nervioso, se puso de pie rápidamente, acercándose hacia donde estaba Han.
—Agradezco su presencia.
—Soy el coronel Han Dameron y mi compañera, es la sargento Nina Stern. Estamos aquí para investigar el lugar del atentado.
—Sí…sí. Los corellianos han hecho esto, están saboteando nuestras fábricas.
—Sí, son un grupo de desadaptados que no respetan la autoridad—exclamó Han mirando el lugar, avanzando lentamente—¿Dónde fue la explosión?
—En el almacén norte, no está muy lejos de aquí—exclamó Balbur señalado otra habitación, donde era fácil verlo, ya que no había pared.
—Nina, ve ahí.
—Sí, coronel.
Nina, una zeltron de piel magenta, salió raudamente de la oficina con la capa ondeando al viento. Han seguía mirando el lugar hasta detenerse en el umbral. Y entonces usó la Corriente Blanca, retrocediendo varias horas atrás, donde vio un grupo de trabajadores caminar con tranquilidad por los pasillos hacia el almacén donde fue Nina.
Los siguió y vio que colocaban una bomba debajo de una repisa, tenía la forma de un peluche de rancor. Ellos se fueron, entonces, minutos después, todo se vio envuelto en fuego.
Cuando Han abrió los ojos, nuevamente estaba en la oficina, se giró y vio a al givin con una estatuilla en la mano, parecía estar contento de verla completa pero había algo en ella que captó la atención del caballero Jedi.
Se acercó rápidamente y extendió la mano.
—¿Puedo verla?
El givin dio un sobresalto cuando vio a Han delante de él, parecía muy alto a pesar de que no lo era en realidad. Tenía la mano extendida y con la mandíbula recta, Balbur no entendía nada pero aun así, le entregó temblorosamente.
—Es solo una estatuilla, se cayó en la explosión y estuve buscándola. Me alegra verla bien.
La estatuilla media 34 cm de alto, parecía estar hecho de duracero, tenía una forma humana con un sable encendido, muy cerca del rostro. En la base estaba tallado una frase "Para ti, con cariño"
Han supo que no se trataba de cualquier baratija que podría encontrarse en una feria, la figura estaba encapuchada pero podía verle el rostro, no estaba seguro si era un Jedi o relacionado a ellos. Su intuición le decía que debía investigarlo.
—¿Qué es esto?—preguntó Han, observando los detalles de la estatuilla—Y no me digas que es una estatuilla.
—Es…bueno, un regalo de una amiga muy cercana.
Han levantó las cejas y le mostró la estatuilla, casi pegándole en la cara.
—¿Tu amiga tiene conocimiento sobre los Jedi? Esta figura parece ser un Jedi.
—No lo sé—exclamó el givin, moviendo las manos para tomar la estatuilla pero Han le apartó de la cara—Ella me regaló hace dos meses como una muestra de nuestra amistad. Nunca me dijo si está relacionada con los Jedi o si es una aficionada a ello.
—¿Tiene nombre?—preguntó Han levantando la vista hacia el givin, Nina apareció en el umbral y se acercó hacia donde estaban ellos, su vista fue hacia la estatuilla.
—Es una empresaria llamada Anna Stone. Me dijo que es una entusiasta coleccionista de esculturas.
—Anna Stone—repitió Han.
—¿Qué es eso?
—Es una estatuilla, Stern. Observa ¿Qué es lo que te llama la atención? —preguntó Han, mostrándole la figura hacia su compañera, quien observó con cuidado, se sorprendió.
—¿Tiene un sable de luz? La capucha sobre la cabeza…parece ser un Jedi.
—Esto hay que investigarlo. Me lo llevaré.
—¿Me lo devolverá?
—Sí—mintió Han dándole la espalda, luego procedió a abandonar la oficina, dejando a Balbur frotándose las manos del nerviosismo.
Una vez que se sentó en la cabina de pilotaje de la lanzadera plateada, Han observó la estatuilla, por la visión periférica vio a Nina sentarse en el lado del copiloto.
—Es interesante ¿verdad?—exclamó Nina observando la estatuilla hasta que Han le pasó, entonces la zeltron empezó a observarlo con más atención. El caballero Jedi encendió la lanzadera.
—Estoy bastante intrigado por el origen de esta estatuilla—exclamó Han, maniobrando la nave estelar, cuyas alas se desplegaron y dio una vuelta completa antes de salir al espacio.
—Parece ser muy antiguo ¿Tal vez es una reliquia Jedi?
—Puede ser.
—Entonces ¿lo consultamos con el maestro Karr Nuq Sim?
—Recuerda que los Jedi han mostrado su desacuerdo que estemos en la GAG—argumentó Han mientras la lanzadera saltaba al hiperespacio—No, no lo consultaremos. Lo haría yo si tuviera la habilidad de ver ecos de la Fuerza.
—Cierto—exclamó apenada Nina.
—Pero aun así, estoy invitado a la boda de mi prima. Seguro que recibiré muchas miradas reprobatorias de los ancianos pero ¿A quién le importa? Estaré ahí por mi prima— y miró a Nina, quien estaba un poco sorprendida por los comentarios de Han pero no podía culparlo pero aun así, sentía que era inútil que sigan molestos con Han debido a sus acciones en la luna Ekibo, acaecido cinco años atrás.—Llévale la estatuilla a Julissa. Estoy seguro de que ella podrá encontrar a la mujer empresaria, necesitamos saber dónde vive para interrogarla.
—Sí, de acuerdo—asintió Nina, entonces Han volvió su atención hacia la cabina de pilotaje.
—¿Sabes Han? Solo son un par de maestros que no están de acuerdo con tu decisión de formar parte de la GAG. Algunos de nosotros te apoyamos, estamos contigo en esto.
—Sí, lo sé—exclamó Han estirándose, luego se puso de pie—Iré a meditar.
Se puso de pie y abandonó la cabina, Nina volvió su vista hacia el transpiacero, donde aún podía ver las líneas blancas del túnel hiper espacial.
Después de una hora de viaje, Nina avisó a Han que estaban a punto de salir del túnel hiperespacial, entonces el caballero Jedi apareció después de unos minutos. Coruscant estaba delante de ellos y el Jedi se sentó, maniobrando con gran velocidad.
Aterrizaron en el espaciopuerto asignado, perteneciente a los cuarteles de la GAG.
Han bajó la rampa y se giró hacia Nina, quien aún tenía la estatuilla en mano.
—Las dejo a cargo de la investigación. Ve con Julissa.
—Claro, nos vemos Han. Solo relájate en la fiesta—exclamó Nina sonriendo abiertamente, luego se giró y fue directamente hacia la puerta. Han soltó un resoplido y buscó su Ala X, que estaba apostado a unos metros de ahí.
Se subió en su caza, lo encendió y maniobró con gran rapidez, saliendo del espacio puerto, mientras sus pensamientos lo envolvían. Pensó en su hija, a quien no veía hace cinco años, aunque si se comunicaba con ella mediante mensajes de audio encriptados.
Esperaba verla poco después de la boda de su prima en Yavin IV, entonces colocó las coordenadas y su caza estelar saltó al hiper espacio.
Nina se cruzaba con varios agentes de la GAG, los saludaba con un asentimiento de la cabeza. Sentía que los maestros tenían razón sobre el comportamiento de los guardias; eran demasiados severos, incluso para una Jedi como ella. Se había unido pensando que era una buena forma de ayudar a los necesitados. Lo que podía admitir era que nunca usó la fuerza bruta, siempre ayudando con amabilidad.
Entonces, cuando se detuvo en la puerta de la oficina, lo pensó, este sería su último mes como guardia de la AG. Tocó dos veces y escuchó la voz de Julissa, e ingresó.
Julissa estaba escribiendo en su datapad, quien se giró al ver a Nina ingresar y acercarse a su escritorio. Le mostró la estatuilla.
—Fuimos a Belsavis. Han confirmó que el ataque fue perpetrado por extremistas corellianos y encontramos esto.
—¿Una estatuilla? —exclamó Julissa tocando la figura, observando cada detalle—Parece que usa un sable de luz.
—Esto nos tiene intrigados. El givin nos dijo que fue regalo de una amiga suya, Anna Stone, y Han quiere saber dónde vive para preguntarle sobre esto.
—¿Dónde está él?
—Fue a la boda de su prima, Rori.
—Oh, cierto, Rori se casa hoy—exclamó Julissa con cierto desinterés sin dejar de mirar la estatuilla.
—Han quiere que tu seas la que investigues esto. Saldré un rato a la cafetería.
Entonces Nina abandonó la oficina sin esperar una respuesta de parte de Julissa, quien observó a la zeltron cerrar la puerta. Sonrió de medio lado cuando dejó la estatuilla en la mesa.
Cerciorándose que estaba sola, sacó de su bolsillo, un pequeño dispositivo donde envió un mensaje encriptado a su antigua maestra "Lo ha encontrado".
Lo guardó rápidamente, y se quedó observando la estatuilla con fascinación, porque sabía a quien le pertenecía realmente y sabía dónde estaba la verdadera dueña.
La estatuilla es una antigua escultura Sith.
