Los caballeros y damas Jedi, viéndose frente a frente, alzaron sus sables de luz, formando un pasillo en el templo Jedi de Yavin IV.
En ambos lados había gente sentada, unos eran Jedi y otros, solo eran pilotos de la AG, en el pasillo, caminaba Rori, con su traje Jedi de colores ocre y marfil, bajo el brazo de su padre Finn. Tallie estaba en la tarima, sonriente y con su elegante uniforme de gala azul de piloto de la AG, Ayal Spur, un maestro Jedi zabrak, los aguardaba pacientemente cuando llegó Rori.
En lado de Rori, estaba Shara, quien era su dama de honor y bajo sus pies, estaba BB—8. Rori y Tallie colocaron sus manos en la esfera azul, apoyada en una columna de mármol, aquella esfera se podía ver luces relampagueantes.
—Bienvenidos todos a esta ceremonia, gracias a la Fuerza—empezó Ayal moviendo las manos y luego miró a Rori—Rori Carlissian ¿aceptas a Tallie Syndulla, como tu compañera de vida, tanto en la salud y en la enfermedad?
—Sí, acepto—exclamó Rori, Jannah se aferró al brazo de su esposo, sin poder contener las lágrimas. Poe y Rey sonrieron al mirarse.
—Tallie Syndulla ¿acetas a Rori Carlissian como tu compañera de vida, tanto en la salud y en la enfermedad?
—Sí, acepto—exclamó Tallie, Jacen abrazó por encima del hombro a su esposa Jess Pava, mientras Luke, su hermano, no podía dejar de sonreír.
—Por medio de la Voluntad de la Fuerza y del poder que me fue otorgado, los declaro Unidos por la Voluntad de la Fuerza.
BB-8 rodó hacia las novias, de su cabeza, salió una pequeña plataforma donde estaban los anillos, Rori los atrajo con la Fuerza y lo colocó en el dedo anular de Tallie y Tallie hizo lo mismo en el dedo anular de Rori.
Entonces la piloto jaló a Rori hacia ella y la besó apasionadamente, mientras las manos de Rori se apoyaban en el rostro de su nueva esposa. Los invitados se pusieron de pie y prorrumpieron en un atronador aplauso.
Cuando se separaron, agitaron las manos a modo de saludo y bajaron de la tarima, los y las Jedi levantaron sus sables de luz y las recién casadas pasaron por el pasillo iluminado de diversos colores.

Después de la ceremonia, los invitados fueron hacia los jardines del Templo, cubiertos bajo un toldo y largas mesas de bocaditos, además había una barra donde estaba un droide bartender, que surtía bebidas alcohólicas y otras que no lo eran, a los invitados que se acercaban. Cerca de ellos, había una tarima donde estaban un grupo de músicos bith que tocaban sus melodías.

Shara se acercó a las novias, que estaban siendo felicitadas. Finn abrazó a su hija.
—Me alegro por ti, Rori. Estoy orgulloso de ti—exclamó Finn.
—Lo sé, papá.
—Te queremos, mi pequeña. Estoy contentísima—exclamó Jannah dando otro abrazo a su hija, mientras Jacen lo hacía con Tallie. Poe colocó su brazo por encima del hombro de Shara, luego ella lo abrazó por la cintura.
—¡Felicidades, Tallie!
—¡Felicidades, Rori!

Shara observaba a cada amiga de Tallie acercarse así como también a los compañeros que formaron parte del clan de estudios de Rori. Cuando fue su turno, le dio un gran abrazo.
—Felicidades, Rori.
—Gracias, Shara. Pensé que Han estaría aquí.
—Esta retrasado—exclamó Shara—Pero vendrá.

Sonrió a su prima, luego abrazó a Tallie, quien luego se lo agradeció por el mensaje amable, unas mujeres piloto se acercaron a Tallie, en medio de risas, la tiraron del brazo.
—Parece que es el momento de lanzar el ramo. Nos vemos después. Recuerda que debes cantar.
—Claro, sí.

Shara observó como Rori seguía a su esposa, quien se colocaba a la espalda de un grupo de chicas, la dama Jedi se alejó hacia la mesa de bocaditos. Vio a su padre a lo lejos hablando con Jess, luego a su madre con Finn en otro lado pero ellos se veían muy serios.
—¿Has vuelto a tener otra pesadilla, Rey?—preguntó Finn con copa en mano, Rey negó con la cabeza.
—Es confuso pero no creo que Poe esté en peligro, siento que no es sobre él.

Finn miró a su mejor amigo, quien charlaba animadamente con Jess y Jacen, el caballero Jedi estaba al tanto de lo que le contó su amiga cercana. La experiencia de la Base Starkiller fue la peor de lo que podía recordar y estaba seguro de que también lo era para ella.
—Entonces ¿de qué crees que se trate?
—Tal vez es una advertencia sobre Moonstone. Ella está libre por ahí y hasta ahora no la hemos podido ubicarla.
—Sí, es lo más probable—exclamó Finn, luego la visión de Rey fue hacia la izquierda suya cuando vio a Han acercarse a ella, rápidamente y con la capa negra ondeando al viento. Rey sonrió a su hijo cuando llegó a ella y lo abrazó.
—Han, justo a tiempo. Te perdiste la ceremonia—exclamó Finn estrechándole la mano.
—Siento mucho la tardanza, tío Finn. El trabajo me ha mantenido muy ocupado.
—Sí, lo entiendo—exclamó Rey cuidando su tono cuando lo dijo, Finn adoptó una postura jovial.
—Seguro que eres el siguiente en casarte—bromeó.
—No, creo que lo hará Shara—bromeó, luego miró a su madre—¿Qué tal la boda?
—Muy bonita ¿Cómo te fue en el trabajo?
—Nada interesante que contar—exclamó Han mirando entre el público, luego a su madre—Si te preocupa los rumores de la fuerza excesiva que usamos, son solo rumores, mamá. Soy un Jedi, hay dos Jedi conmigo, conocemos el límite e impedimos cualquier injusticia que cometan nuestros guardias.
—De acuerdo—exclamó Rey poco convencida—Solo que no me gusta ese aura de "policía secreta". Es muy…Primera Orden.
—No es así—sonrió Han jovialmente—Somos severos, como un padre con su hijo. Creo que vi a Rori, iré a saludarla.

Han se despidió agitando la mano, dejando solos a los dos veteranos Jedi, Finn miró con atención a la maestra Jedi.
—¿Te da esa impresión de la Primera Orden?
—He visto los holovids y me recuerda tanto a los oficiales de la Primera Orden. Aunque no me extrañaría si se inspiraron del Imperio. A Poe tampoco le gusta y cree que con la IG es suficiente.

Después de saludar y disculparse con Rori, la vista de Han fue hacia la mesa donde estaba Shara y Zath, notando cierta incomodidad en su hermana y se acercó lo más rápido que pudo pero Zath se fue pisando fuerte.
—¿Todo está bien?—preguntó.
—¡Han! Hola—saludó Shara sonriendo y abrazando a su hermano, quien solo le dio un par de palmadas en la espalda.
—¿Zath está siendo un idiota?
—No es nada.
—Bueno, pero puedes contar conmigo para lo que sea. Hablaré con él—exclamó Han pero Shara quería cambiar de tema.
—De acuerdo pero hablemos nosotros. Siento que ha pasado toda una vida sin verte—sonrió mientras daba otro sorbo a su bebida—¿Cómo te va como guardia?
—Me va bien pero aun esta ese asunto de los extremistas corellianos. Nos están dando mucho trabajo.
—Bueno, sí, he escuchado sobre eso. ¿Hablaste con mamá?
—Sí, no le gusta lo que hago pero las cosas se tienen que hacer, aunque no sea agradable.
—Lo sé pero ¿No estarás usando fuerza excesiva? ¿Es cierto de lo que se dice?
—Shara, solo quiero distraerme y no hablar del trabajo—exclamó Han cogiendo un vaso de espumante y dando un sorbo, su hermana solo asintió.
—Solo ten cuidado.
—Siempre lo tengo.

Rori se acercó hacia los mellizos, tocando los hombros de Shara, quien giró su cabeza hacia su prima.
—Estamos listos para escucharte—exclamó Rori—El señor Shalobi te entregará el micrófono y el hallikset cuando subas a la tarima.
—Genial—exclamó Shara y luego miró a su hermano—Hablamos después.
—De acuerdo.
Han solo observó cómo su melliza iba directamente hacia el pequeño escenario, los presentes se giraron, quedándose en silencio; la dama Jedi recibió el instrumento de cuerda y se acercó al micro.
—Hola a todos, buenas noches. Esta canción se la dedicaré a las dos maravillosos seres humanos, mi prima Rori y su esposa Tallie. La canción se llama "Como dos soles de Tatooine" de la gran Kashiuna Gooral.

Shara respiró hondo, luego empezó a tocar el hallikset y empezó a cantar la canción escrita y compuesta por una cantante famosa, la miriliana Gooral. El ritmo empezó pausado y luego empezó a ganar más fuerza, una melodía alegre para el momento que estaban viviendo los presentes.
Han vio a su tío Finn llorar en el hombro de Poe, Rori y Tallie tarareaban juntas, entonces el caballero Jedi recibió un pitido de su comunicador, reconociendo el número de Julissa. Entonces se alejó del ruido y de la gente, y contestó la llamada.
—¿Han? ¿Estás ocupado?
—No, solo estaba viendo a mi hermana cantar ¿Qué tienes?
—Encontré a nuestra sospechosa. Anna Stone es una coleccionista de esculturas y cuadros artísticos. Vive en Foundry en la mansión Stone. Puede ser la mujer que estamos buscando.
—Sí, podría ser—susurró Han—Estaré un rato aquí pero nosotros iremos a interrogarla.
—Sí, coronel Dameron.
—Bien, vuelve a lo tuyo, Lang.
Cortó la comunicación, luego volvió a la fiesta, como si nada hubiera pasado.

Cuando Shara terminó de cantar, hubo una ronda de aplausos mientras ella bajaba de la tarima, y los bith nuevamente volvieron a tocar sus instrumentos. La joven Jedi se acercó a Rori, quien le agradeció con un abrazo, luego se acercó a sus padres.
—Muchas gracias por dedicarnos esta canción, Shara—exclamó Tallie en el tarima mientras recibía la atención de los invitados—Ahora podemos pasar a las mesas, la cena está por servir.

En la mesa asignada, el matrimonio Carlissian compartió con el de los Dameron, Han se sentó al lado de su hermana, esto incluía también a las recién casadas. Un droide camarero se acercaba con una bandeja de platillos.
—¡Por Tallie y Rori!—brindó Finn levantando una copa de espumante, el resto lo imitó, luego empezaron a conversar entre ellos, Han solo se quedó en silencio, solo oyendo lo que decían hasta que oyó que su padre y Finn hablaban del problema corelliano.
—…Corellia debería irse si no se sienten a gusto—exclamó Poe—La AG no debería presionarlos, obligándolos a quedarse en la Alianza.
—Eres almirante ¿No puedes hablar con el Jefe de Estado?—preguntó Jannah.
—Él no escucha a los militares.
—No estoy de acuerdo, papá; Corellia es demasiado valiosa para dejarlos irse—exclamó Han, logrando que varias caras lo mirasen pero mantuvo firme—Después de Mon Cal y Bothawui, tienen el mejor arsenal bélico. Dejarlo irse seria el peor error.
—Pero lo que está logrando es que haya estos enfrentamientos. Los corellianos están cansados de estar aquí—exclamó Poe pero Han negó con la cabeza.
—¿Te refieres a Punto Central?—preguntó Shara—Solo debe dar su palabra que no lo usaran para su beneficio…
—¿En serio te crees eso? Los corellianos usarán el arma para si mismos, no lo compartirán con nadie ¿Estás a favor de la independencia?
—Sí, soy de la idea de que no podemos obligar a nadie a quedarse en un lugar donde no están cómodos—contestó Shara, Han apretó la mandíbula.
—¿Soy el único que está de acuerdo con que Corellia debe mantenerse en la AG?
—Posiblemente sí, con ese trabajo que tienes—acotó Poe frunciendo el ceño—No me gusta que estés dando palizas a cualquiera que proteste, hijo.
—Yo no doy palizas, papá; son los guardias lo que los hacen, y lo hacen en defensa propia. No se van a dejar que esos vándalos les agredan.
—Si te hace sentir mejor, dos compañeros de mi escuadrón están de acuerdo contigo pero no con la GAG—exclamó Tallie, Han chasqueó la lengua, no estaba muy seguro si ela estaba siendo sarcástica.
—La GAG es orden y justicia, los valores que los Jedi siempre han defendido. No les den crédito a esos comentarios difamatorios, expresados por un grupo extremista corelliano.
—Los estudiantes que se plantaron frente al Senado no eran extremistas, Han—exclamó Jannah—No tenían por qué lanzarles lacrimógenas y disparar láseres aturdidores.
—Esas órdenes no vino de mí—se excusó mirando a su tía, mientras Rori y Shara miraban la discusión con incomodidad, Poe negaba con la cabeza, disconforme y en totalmente en desacuerdo.
—Ver eso por la holored me ha recordado esos antiguos vids cuando el Imperio reprimía…
—¡Por favor! No somos el Imperio, papá.
—Entonces ¡deja de vestirte como Kylo Ren!
—Es suficiente. Estamos aquí para pasarla bien y celebrar la unión de Tallie y Rori, dar la bienvenida a Tallie a la familia. Dejemos la política para otro momento—exclamó Rey, Han resopló mientras Poe miraba con severidad a su hijo. En un momento a otro llegó Jacen y Jess a la mesa, sentándose, mientras miraba extrañados los rostros incómodos.
—¿Pasó algo?—preguntó Jess.
—Hablábamos de política—soltó Tallie, Jacen asintió, comprendiendo el clima que se respiraba.
—Bueno, es un día importante. Hablemos de otra cosa más alegre.
El droide llegó con los platos principales, y entonces, Jannah abrió un tema más agradable mientras Han se mantuvo en silencio en toda la cena.

Ni siquiera se quedó para la hora del baile general, cuando su prima salió a la pista de baile con su esposa, Han se retiró del lugar y se fue sin decir una palabra más, sintiéndose solo.


Mientras tanto en el Senado galáctico se celebraba una sesión de votación sobre Corellia. Uro Tash se subió al pod junto con Murlima Faan, la vice jefa de estado cuando su asistente se le acercó.
—Señor, hemos recibido noticias de Corellia de último momento.
—¿Qué ha pasado?—exclamó mientras se sentaba y su asistente hacia lo mismo, se veía muy estresado.
—La gobernadora se ha proclamado Jefa de Estado de Corellia. Es posible que los senadores tomen esto como un desafío.

Uro Tash se quedó en silencio, el pod fue impulsado lentamente hacia arriba, donde se vio rodeado de otros pods donde estaban los senadores. Las voces fueron acallándose de a pocos.
—Senadores de la Alianza Galáctica, el jefe de Estado Uro Tash entra en sesión—exclamó Murlima poniéndose de pie.
Aplausos pero la otra mitad no lo hicieron, algunos lanzaron puyas cuando Uro Tash se acercó al amplificador.
—Senadores, bienvenidos todos. Sé que han sido días muy difíciles y comprendo sus posiciones políticas sobre Corellia pero es inaceptable el hecho que la gobernadora de Corellia se haya autoproclamado Jefa de Estado, siendo yo el legítimo Jefe de Estado.—exclamó Uro Tash cuando vio que el senador de Onderon se puso de pie.
—Si no actúa rápido, pronto veremos este tipo de movimientos, señor Tash. Dele la independencia a Corellia ¡ya!

Varios aplausos que fueron ahogados por los abucheos, Tash respiró hondamente.
—Es intolerable que los corellianos estén ejecutando ataques furtivos contra nuestras instalaciones—exclamó Mein Silen, una nagai senadora de Kuat, su ayudante tomó notas en su datapad, un humano llamado Adran Harik.
—Acusamos y deslindamos a este grupo extremista—exclamó el senador corelliano poniéndose de pie—Nuestro general Sunspot está tras la pista del líder de este grupo. Rechazamos sus ataques, nuestro objetivo es lograr la independencia de nuestro sistema.
—Someteré a votación para zanjar este tema de una vez y pasar a otro de más urgencia. Esta será la última votación, senador de Corellia. Acepte los resultados, sea cual sea—anunció Uro Tash, entonces se bajó una pantalla holográfica y las votaciones empezaron. Parecía que ganaba el "Sí" pero fue lentamente superada por el "No, quedando a solo dos puntos de diferencia. Tash asintió cuando vio el resultado final, Corellia se quedaba en la Alianza Galáctica, provocando un ensordecedor aplauso
—Corellia seguirá formando parte de la AG—anunció Murlima mirando el pod del senador corelliano, quien golpeaba el tablero—Si la gobernadora Cira Raneca no rectifica su posición, enviaremos un contingente de la GAG.
—¡Esto es suficiente!—gritó Bonteri, el senador de Onderon—¡No solo obliga a Corellia a quedarse en una organización indeseable con una estúpida votación, si no también que amenaza con enviar a sus matones de la GAG!
—Jefe de Estado Tash, el sistema Togoria expresa su indignación y decepción por este resultado, y por la presente, expreso nuestra renuncia a pertenecer a una moribunda Alianza. ¡Togoria no formará parte de la Alianza Galáctica!

El togoriano de rostro felino descendió su pod ante abucheos pero hubo aplausos de un sector de considerable tamaño, Tash estaba estupefacto al igual que Murlima.
—Sé que mi antepasado fue que permitió que Onderon se uniera a la Antigua República, un ente ya hace mucho dejó de existir. Y creo que llegó el momento para que nosotros estemos por nuestra cuenta y mostramos al pueblo corelliano nuestra solidaridad. Onderon abandona de forma unánime a la Alianza Galáctica—exclamó el senador Bonteri, Tash se sentó en su sillón, el togruta no sabía que hacer y esperaba que esto no acarrearse otra renuncia, Murlima miró al Jefe de Estado y se le acercó mientras se escuchaba aplausos.
—¿No harás nada, Tash?—preguntó, entonces Uro se puso de pie y fue rápidamente hacia el amplificador.
—La Alianza Galáctica no admitirá más renuncias de sistemas estelares. Soy de la idea de que podemos seguir trabajando juntos. Sé que la guerra contra los grysk nos ha dejado heridas que están tardando en cicatrizar, ha pasado ya once años desde que los grysk se han retirado de la galaxia, creo que es hora de sanar y pasar página. Corellia ¿Qué podemos hacer por ti que no sea darte la independencia? Eres un planeta valioso para todos nosotros, si tan solo pudieras decirnos lo que necesitas y podemos ayudarte.
—Queremos nuestras propias leyes y autonomía completa, control total de nuestros recursos, tanto militares o económicos. Queremos una Corellia libre—exclamó el senador, quien sabia que no podía renunciar como lo hicieron sus colegas de Onderon y Togoria, si lo hacía, tendría que devolver toda su industria a la AG, todo lo que producía le pertenecía a la Alianza y solo un puñado era para ellos. Era más valiosa que Onderon y Togoria, aunque también tendría que ver si la AG aceptaba sus renuncias en un holo y Tash no había mencionado sobre ello. Era como no haber salido nunca de la AG.

Uro Tash asintió con tristeza luego Murlima dio por finalizada la sesión, si Onderon y Togoria habían dejado oficialmente la AG aún estaba por verse, todo dependía de Uro, quien parecía dispuesto a no aceptar las renuncias.


Habiendo escuchado por las holonoticias, Rey y Finn se miraron con preocupación, Jannah apagó el holo, entonces la gran Maestra Jedi se puso de pie.
—Parece que la AG no aceptará la renuncia de Onderon y Togoria.
—No han aceptado la independencia de Corellia ¿Ya cuantas van? —preguntó Finn—¿Qué sientes?

Rey meditó mientras se masajeaba la barbilla.
—Siento…que esto nos llevará a un camino oscuro. Si la AG se mantiene firme en su decisión, esto saldrá mal, Corellia está armada y tiene aliados importantes.
—Esta fue la última votación—exclamó Jannah cruzándose de brazos—¿Qué podemos hacer? Siento que es nuestro trabajo prevenir un conflicto de grandes dimensiones.
—Esto es importante, no podemos enviar a caballeros Jedi a solucionarlo, no desde lo de la luna Ekibo—acotó Finn.
—Finn y Jannah, vayan a Corellia; yo iré a Coruscant a hablar con Tash. Veré si podemos llegar a un consenso y evitar que esto se complique aún más.
—Sí, vamos.

Los maestros Jedi se pusieron de pie y abandonaron la sala de comunicaciones del Templo Jedi, la visión de Rey solo correspondía a un ser oscuro pero no vio una guerra inminente, pero descartó la idea de que Moonstone esté detrás de esto, puesto ya lo habría sentido.

Tenía la intención de evitar otra guerra civil.