NA: Sé que he tardado, me disculpo por ello.
La lanzadera aterrizó sin problema alguno en el espaciopuerto del cuartel de la GAG, Han y Julissa no se movieron de sus asientos, ella miró a Han, quien mantenía su vista en la pista de aterrizaje.
—¿Qué piensas hacer?
Han era consciente que había tomado un camino que ya no tenía vuelta atrás, un camino que estaba seguro de que sus padres estarían decepcionados pero ya no podía arrepentirse, tenía que salvar a Merrin y esa era la única manera.
—Han.
—¿Qué? ¿Qué haré ahora? —preguntó Han, más para sí mismo que para ella—Crearé una ilusión Fallanasi, nos verán bajar con ella y la enviaré a una misión a otro planeta donde murió emboscada por el grupo extremista corelliano. Responsabilizaremos a ellos y Nina tendrá un funeral.
—Parece buen plan.
—Antes de bajarnos, quiero preguntarte algo ¿Alema también está involucrada con Moonstone?
Julissa parpadeó, pero no se sorprendió por la pregunta aunque no se lo esperaba que lo hiciera pero era lo que se podía esperar.
—Sí, ella fue entrenada por Moonstone y actualmente está en una misión que no puedo hablar de ello, no estoy autorizada.
—Vaya. Realmente no me extraña, la guerra grysk sí que nos quedó heridas internas. Algo que mi madre y los maestros Jedi se han vuelto "ciegos" en ello, aconsejando que deben meditar para arreglar esta "rotura" pero están ciegos.
—Ellos mismos se provocarán su exterminio—exclamó Julissa negando con la cabeza—Moonstone nos ayudó a sobrellevar este dolor.
Han recordó que Vergere hizo lo mismo cuando estuvo en Taris, aprendiendo de ella y que ella misma se reveló como una Jedi Oscura.
—Moonstone quiere contar contigo para una eventual Purga Jedi.
Han se sorprendió cuando oyó el comentario de Julissa, él no tenía intención de exterminar a los Jedi a pesar de que tenía desacuerdos con ellos. Tenía algunos amigos, su propia madre e incluso su melliza, no se veía eliminándolos a ellos. Ese no era su objetivo, pero decidió no comentárselo.
—Debemos bajar.
Se puso de pie, creó a Nina ilusoria, entonces Julissa se puso de pie y siguió a Han en silencio hacia la rampa. No volvió abrir la boca en todo el trayecto hacia las oficinas, con Nina siguiéndolos.
Cuando Finn entró a la sala de meditación, vio a Rey sentada en la posición de loto, con las manos juntas y a centímetros de los cojines donde estaba sentada. Se aprestaba a retirarse para no interrumpir su meditación, pero ella abrió los ojos y volvió a sentarse en los cojines. El maestro Jedi se acercó, y entonces vio la preocupación en su rostro.
—¿Pasó algo?
—La sentí, Finn. No sé dónde está pero la sentí y reconocí su aura oscura y corrupta, no hay dudas. Hannah Moonstone ha vuelto.
—Oh…debemos andarnos con cuidado.
—Debemos ser rápidos, Finn. Debemos hallarla antes que sea demasiado tarde.
Entonces Finn se humedeció los labios.
—Y entonces…
—Solo un maestro Jedi debe detenerla y con detenerla me refiero a matarla. Está lejos de toda redención posible.
—Bien, estoy de acuerdo. ¿A que maestro le asignarás esta tarea? —preguntó Finn, lo cual Rey se mantuvo en silencio.
—Déjame reflexionar sobre esto. La Fuerza me guiará y me ayudará a tomar esta decisión crucial— exclamó, aunque en el fondo sentía que debía ser ella, ya que se enfrentó una vez contra la Sith.
Rey se puso de pie y avanzó hacia su viejo y cercano amigo.
—Debemos irnos a Onderon, la Fuerza me dice que vaya ahí. Tal vez para hablar con su gobernante.
Finn asintió, entonces Rey siguió avanzando hacia la entrada, seguida del maestro Jedi.
Shara salió del turboascensor y caminó por el pasillo alfombrado de gris, hasta detenerse en la puerta. Tocó.
Jats abrió un par de minutos después, con una gran sonrisa y ella lo saludó dándole un beso en la mejilla.
—Buen día, Jats.
—Pasa, Shara.
Cuando ingresó a su apartamento, vio a una mujer sentada en el sillón con un datapad apoyado en el escritorio, el rostro de la chica se iluminó.
—¡Shara!
Se puso de pie y se acercó rápidamente hacia la Dama Jedi, quien se le hacía muy familiar pero no lograba ubicarla.
—Shara, ella es Iella Harik.
—¿Iella? Vaya…cuanto tiempo.
Abrazó a Iella, quien es la hija menor de Kaydel Ko Connix con Rafan Harik, recordó que la última vez que la vio fue justo después de la guerra grysk.
—Es bueno volver a verte.
—¿Eres agente de la IG?—preguntó Shara al ver el uniforme azul oscuro y el logo del fénix estelar en el pecho.
—Sí, quise ser como papá—exclamó con una gran sonrisa que recordaba al de su madre. Iella es solo cuatro años menor que Shara.
—Contacté con Iella porque es la más confiable para hacer nuestro trabajo—exclamó Jats acercándose a las dos mujeres—Bueno, en realidad busqué a su padre y él me recomendó a su hija.
—Jats me puso al tanto—asintió mientras los tres se sentaban en los sillones.
—Entonces ¿Cómo nos ayudarás? —preguntó Shara—Creo que esto es peligroso.
—Soy espía de la IG, estoy consciente del peligro. Estoy entrenada para ello pero no podré acompañarlos en su viaje ya que necesitan a alguien que los ayude de forma remota. Necesitan que alguien cubra sus huellas.
—¿Podrás ubicar a Alema Rar?
—No exactamente pero sabré los lugares que pasó y eso nos dirá su posible trayectoria de llegada. Por lo visto, no sabe cubrir sus huellas, la guardia local de Chandrila han descubierto dos cuerpos con quemaduras, como producidas por un sable luz.
—Entonces, empecemos por ahí—exclamó Shara.
—Además, también tiene un trabajo adicional—exclamó Jats mirando a Iella, quien asintió—Le pedí que investigara al Gran Moff Deknan.
Shara abrió los ojos, ya que no imaginaba que un piloto imperial pidiese algo así en contra de su gobernante.
—¿Por qué?—preguntó perpleja.
—Porque sospecho que él sugirió al Aristocra que sea yo el encargado de buscar a Alema, sabiendo que solo soy un piloto y ella, es, evidentemente, una usuaria de la Fuerza. Además, como embajador, no estoy incluido en sus reuniones y quiero saber por qué.
—Esto será muy complicado, porque tendré que esquivar varios "ojos" de la Inteligencia Imperial.
—Y por ello te daré esta tarjeta de datos—exclamó Jats, entregándole una tarjeta a Iella, quien lo recibió y se lo conectó a su datapad.
—Bien, esto es todo—exclamó la joven mujer poniéndose de pie—Iré a un lugar más seguro para trabajar. ¿Esta tarjeta me ayudará a moverme por su intricada red imperial? —preguntó y él asintió—Bien, me comunicaré con ustedes mediante un holo encriptado.
Agitando la mano, se retiró del apartamento, dejando a Shara aturdida, quien rápidamente agitó la mano para despedirse de Iella, luego volvió su atención a Jats, quien se reclinaba en su asiento.
—¿Estás seguro de lo que haces? ¿No estás arriesgando tu carrera?
—Sí, lo hago y mi padre lo sabe también. Él está descontento como los moffs están llevando las cosas y le dije a él: quiero ser moff y convertirme en Gran Moff.
—¿Quieres ser Gran Moff?—preguntó Shara, ya no tan perpleja—Si que te gusta soñar en grande.
Jats se acercó a Shara, juntándose en el asiento.
—Tengo un proyecto personal, solo le contado a mi padre y te lo contaré. Mi proyecto se llama "Victoria sin guerra" y consiste en Imperio para la gente: unidad, justicia e igualdad de oportunidades. Sé que estoy pecando de soñador pero la idea me gusta y mi padre está de acuerdo, aunque él está más al lado chiss. Yo quiero un Imperio que realmente se preocupe por su gente y no solo un grupo de viejos gordos sentados, haciéndose más ricos.
—Suena bien. Ayudar a la gente, justicia a los necesitados, es algo que haría un Jedi—sonrió.
—Y por ello es que necesito ser moff para ser el Gran Moff y ser el embajador es un paso importante ¿me ayudarías en cumplir mi sueño, Shara?
—Claro, cuenta conmigo.
Entonces Jats sonrió.
—Gracias, eso significa mucho para mí. Eres una buena amiga.
—Para eso están los amigos ¿verdad? Vamos, debemos prepararnos para irnos a Chandrila.
—Si, debemos hacer eso. ¿Nos vemos en el recibidor o te busco?
—Búscame, piloto.
Han miró su crono, aún faltaba ocho horas para anunciar la muerte de Nina por una emboscada perpetrada por los corellianos pero sabía que debía buscar una compañera para la GAG, y Julissa le recomendó un nombre que ya conocía: Ava Brek. Al igual que él, Alema y la misma Julissa, ella estaba emocionalmente "rota", aun afectada por la muerte de su mejor amigo, el hermano menor de Han. Podía usar eso para convencerla a unirse, para ayudarlo a moldear una galaxia donde los seres amados no muriesen de forma tan injusta.
Había aterrizado en el hangar del Templo más grande, en Yavin IV, donde previamente había hablado con ella por medio del comunicador. La clave era que no tenía que ser visto por ningún maestro.
Se paseó por el hangar, pero no usó su ilusión porque no tenía problemas en ser visto por otros Jedi de menor rango e incluso por droides mecánicos. Entonces la vio acercarse, y la esperó hasta que llegase a él.
—Han, me sorprendió cuando me contactaste aunque no fuiste muy hablador que digamos.
—Lo que no quería decirte por comunicador te lo diré ahora, únete a mí, únete a la GAG.
—¿A la GAG?
—¿Julissa no te habló de ella?
—Sí, lo mencionó—exclamó mientras se cruzaba de brazos, mirando a Han con curiosidad—¿Por qué?
—Sé que la muerte de mi hermano te afectó mucho y siento no haber estado ahí para consolarte. Yo lo amaba también y encontré la GAG un verdadero propósito en esta vida, la GAG salvó mi vida, Ava. Estoy seguro de que te ayudaremos a encontrar un lugar para ti.
—A nadie le importó como me sentía, o si estaba bien—exclamó con cierto tono resentido—A excepción de Julissa ¿Dices que encontraré mi lugar?
—Sí, nuestro objetivo es buscar una galaxia segura—exclamó Han, acercándose a la Jedi de cabello rubio, colocó sus manos en los hombros de ella—Una galaxia donde nuestros seres amados no mueran de manera injusta e impune. Una galaxia ordenada y justa, eso es lo que busco.
Ava asintió porque sentía que la muerte de Kai fue tan injusta que lloró días por él, sentía que a nadie le importaba lo que sentía y apenas se daban cuenta de su existencia. Sentía que la Orden Jedi le había dado la espalda tal como le decía Julissa. Él también había perdido a su hermano menor y comprendía el dolor.
—Me uniré, quiero hacer la diferencia. Buscaré mis cosas y me uniré a ti.
—Bien, Ava—sonrió Han, quien luego la abrazó con firmeza, sintió como las manos de Ava se paseaban por su espalda y ella contuvo las ganas de sollozar bajo su hombro—Te esperaré aquí y no te encuentres con ningún maestro.
—Lo haré—exclamó Ava asintiendo, mientras se separaban. Ella notó un aura extraña en él pero no indagó más.
—¿Viste a mi madre aquí?
—Ella está en Coruscant o al menos eso escuché. Pensé que te encontró allá.
—Escuché eso sí, pero inventé cualquier excusa para no verla. Ella no entiende lo que estoy sintiendo y no entiende nuestros sentimientos y del dolor que pasamos con los grysk. Te esperaré aquí.
—De acuerdo.
Han vio Ava darse la vuelta, dejándolo solo en el hangar, aunque podía escuchar el sonido de los droides astromecánicos que se paseaban por el lugar. Lo habían informado que la maestra Skywalker estaba en la GAG pero en ese entonces estaba en el viaje a Foundry. Hizo bien en rechazar su visita, ella no podía salvar a su hija y solo Moonstone podía hacerlo.
Después de varios minutos, Han se puso de pie después de estar sentado en una caja cuando vio a Ava acercarse con un morral, y esta vez, no se dijeron nada. Ambos se dirigieron a la lanzadera del caballero Jedi y con algunos testigos como Jedi aprendices, se fueron tan rápidamente como llegó.
Poe abrió la puerta, ingresando a la sala de comando militar de la AG, donde los doce militares de alto rango estaban reunidos alrededor de una mesa rectangular, donde a la cabeza, estaba Uro Tash.
—Disculpen la tardanza—se disculpó Poe acercándose a una silla vacía, siendo objeto de varias miradas de los militares, sentando en el medio de Lawra y Zay.
—Estuvimos esperándolo, almirante Dameron—exclamó Tash sin reproche pero se le veía muy cansado y estresado, Murlima, su vice Jefa estaba sentada a su costado, un poco alejada de la mesa.
—Ahora que todos estamos aquí ¿Hablaremos sobre Corellia? —preguntó Frokko Shabis, moviendo el pie izquierdo.
—Como habrán escuchado, me reuní con la maestra Skywalker, hemos hablado sobre la situación corelliana. Me dijo que debo escuchar a los corellianos y ellos están realmente hartos de nosotros.
—Ellos no saben lo que es bueno para ellos—soltó Shabis frunciendo el ceño—¿Qué ha hecho, Jefe de Estado?
—Aún no hago nada, comandante Shabis. Lo he pensado y llegué a la conclusión para evitar una nueva guerra, le daré la independencia a Corellia, todas sus industrias serán parte de ellos y el Punto Central es una estación corelliana.
Hubo diversas emociones en la sala, sorpresas, indignaciones y algunos asentimientos de cabeza. Shabis apretó los dientes, y sus leales se miraron entre sí.
—Es una decisión sensata, Jefe Tash—exclamó Poe.
—¿Quién le ayudará a redactar la declaración? —preguntó Zay.
—Murlima Faan me ayudará con esto.
Poe notó que la bith no estaba contenta con la decisión y se preguntó si era buena idea contar con alguien que no estaba de acuerdo con la decisión de Uro Tash.
—¿Puedo sugerir a Silen Mein?
—¿Esa senadora de un planeta traidor? —exclamó el comandante Dawes, mirando a Poe totalmente molesto.—Ni siquiera debemos escuchar lo que dicen los kuati.
—Te recuerdo que Sesh fue la traidora, no los kuati—exclamó Lawra.
—¡Basta! No más discusiones aquí. Lo dije porque debía hacerlo y deben tener conocimiento de esto, porque es probable que haya levantamientos, solo les pido que estén alertas.
—Ni siquiera sometió a votación—exclamó Shabis poniéndose de pie bruscamente, luego se retiró de la sala, segundos después, le siguieron seis militares.
Poe resopló de cansancio, nuevamente se sentía viejo y pensó si fue buena idea aceptar el rango de almirante en vez de solicitar una baja de retiro. Imaginarse cosechando en la huerta de la cabaña que le perteneció a su padre en Yavin IV, le atraía demasiado. Pasar el resto de su vejez al lado de su amada esposa Rey, le parecía mejor que estar sentado. "Porque ser almirante tiene buen plan de jubilación" pensó.
—¿Qué haremos?—preguntó Lawra, sacando de sus pensamientos al antiguo piloto.
—Se darán cuenta con el tiempo que fue la mejor decisión—exclamó Tash—Están enfadados pero ya se les pasará. Dudo muchísimo que los corellianos usen esa estación contra nosotros. La reunión se terminó, pueden regresar a sus puestos.
El resto de los militares se pusieron de pie tras terminar las palabras del Jefe de Estado, Poe se retiró rápidamente.
.
Frokko cerró la puerta de su despacho, se aseguró que nadie estuviera en los pasillos y activó el sistema de insonorización, su esposa estaba sentada en el sillón con las piernas cruzadas y el zabrak se giró hacia sus leales, quienes lo miraban expectantes.
—Bueno, supongo que la reunión no salió bien—se aventuró Erin, mirando a su marido.
—No, le darán la independencia a Corellia.
—Nos mencionaste que nos dirías algo después de la reunión.
—Sí—confirmó Shabis—Fue idea de mi esposa. Vamos a tomar por la fuerza, expulsaremos a Tash de su asiento.
—¿Cómo haremos eso?—preguntó un militar de cabello gris.
—Con la ayuda de la GAG, el coronel Han Dameron nos ayudará y él es un caballero Jedi.
—Bueno, si contamos con la GAG, nos irá bien—exclamó un sullustano—Una vez que se consuma, debemos saber quiénes están de nuestro lado.
—O irán a prisión—exclamó Shabis, acercándose a la mesa donde todos se arremolinaron alrededor de él, su esposa se deslizó suavemente, quedando a su costado. Entonces el zabrak abrió un holo mapa—Bueno, trazaremos el plan.
Erin sonrió complacida, solo era cuestión de tiempo para que la AG caiga y ellos asumir el poder.
Nuevamente Han se hallaba en la mansión en Foundry. Había pasado horas desde la última vez que estuvo, dejó a Ava en el cuartel, donde Julissa estaría mostrándole el lugar y haciendo tareas de reconocimiento.
Tocó la puerta, y el mayordomo muun se asomó, entreabriéndola.
—Ah…señor Dameron. La señora lo está esperando.
Han ingresó sin siquiera mirar al muun, avanzó por el recibidor, escuchó al mayordomo decirle que ella estaba en su estudio pero era innecesario, la podía sentir en la Fuerza.
Moonstone miraba las noticias en la holored, Han se vio a si mismo en ella, dando un pequeño discurso, la mujer mayor se giró hacia él y le sonrió.
—Conmovedoras palabras, joven Dameron—exclamó Moonstone apagando el holo. Han Dameron había informado de la muerte de Nina a manos de una emboscada corelliana.
—Tenía que hacerlo.
—"Les prometo que esta muerte no quedará impune, los culpables serán castigados. Nuestra compañera Nina Stern vivirá por siempre…"—recitó Moonstone—¿Fue difícil?
—Sí, no le mentiré. Ella iba a hablar de esto a mi madre y no podía permitirlo.
—Te entiendo, en algunas veces, tenemos que tomar decisiones difíciles y tendremos que vivir con ello. Siéntate, joven Dameron.
Han caminó por el estudio, donde había gabinetes con figuras extrañas, un escritorio y reposapiés. Se sentó en una silla.
—Mi madre te está buscando pero apenas sé de ti, sin exceptuar que luchaste con ella en Ithor.
—Eso es cierto—exclamó Moonstone juntando las manos sobre su regazo—Fui maestra de los pretorianos. Cuando cayó el Emperador y la Primera Orden, reuní a los pretorianos sobrevivientes en Yinchorr y nos opusimos al nuevo orden. Por supuesto, perdí y los pretorianos, los últimos que quedaban, fueron ultimados por los amigos de tu madre.
—Sí, lo mencionó. El tío Finn y la tía Jannah. Entonces ¿Eras de la Primera Orden?
—Me infiltré para espiarlos, quería saber si Snoke era un usuario de la Fuerza pero supe del Emperador demasiado tarde. Conocí a Kylo Ren pero coincidíamos muy poco.
—Kylo Ren—exclamó Han asintiendo—Madre me habló de él, de la manera de cómo le salvó la vida pero no dio más detalles. Pero sí de como derrotó al Emperador Palpatine.
—Y tienes su sangre—exclamó Moonstone sonriendo a su nuevo aprendiz, quien solo asintió.
—Fue difícil para ella decirnos esto a mi melliza y mi hermano, pero éramos lo suficiente grande para entenderlo. Ella es hija de un clon y de una mujer sin nombre, abandonada en Jakku para protegerla del Emperador. Y soy su bisnieto.
—El linaje te llama—exclamó Moonstone—Asi como la herencia del Lado Oscuro llamó a Kylo Ren ¿Sientes ese llamado?
Han se quedó en silencio, la historia de Anakin Skywalker y su caída, solo conocía por medio de su madre, sabía que fue Darth Vader y que fue la mano derecha de Palpatine. Su redención a manos de su hijo fue contada por su madre. De igual manera podía decirlo de Ben Solo, el nieto de Anakin.
Realmente poco le importaba su linaje con Palpatine, quería usar el Lado Oscuro para salvar a su hija a pesar de que no creía que existiese ese lado.
—No, no siento ningún llamado—exclamó Han—Pero escuché que viste tu futuro.
—Puedo viajar en la Corriente, tal como lo hiciste tú—exclamó, sorprendiendo a Han—El Lado Oscuro me da esa habilidad, joven Dameron, aunque no vi lo que viste.
—La galaxia se sumirá en el caos si no soy entrenado por usted. Muchas vidas se perderán.
—Lo entiendo perfectamente.
Entonces Han se percató que podía viajar en la Corriente para ver las caídas al Lado Oscuro de Ben Solo y Anakin Skywalker. Lamentó no haberlo hecho antes.
—Háblame de Vergere—exclamó Moonstone, Han asintió. Vergere le había salvado la vida y estaba agradecido por ella.
—Empieza en la guerra grysk, fui a Myrkr para destruir la cuna de los voxyn. Mi hermano murió, estaba rodeado de esas criaturas, entonces pensé usar las bombas bajo mis pies cuando apareció esta fosh llamada Vergere. Me llevó a Taris, ocupada por los grysk y los Avergonzado, donde me habló de la Fuerza Unificadora, me torturó días para aceptar el dolor y hacerlo mío. Nunca le dije a mi madre, que Vergere me torturó. Ella no confiaba en ella, pero sus lágrimas nuevamente le salvaron la vida, entonces ella empezó a aceptarla, y me acompañó mi viaje por la galaxia. Vergere fue una Jedi Oscura.
—¿Una Jedi Oscura? A veces me pregunto si Skywalker está ciega.
—Para ser justos, Vergere era buena ocultando su sensibilidad, excusándose como un mecanismo de defensa en contra de los grysk. Los Jedi nunca supieron que cobijaron a una Jedi Oscura. Ella dice que vio grandeza en mí, en una de sus visiones.
—Y lo serás. Y ¿a qué mundos han ido?
Han mencionó los mundos que visitó con la fosh, luego recordó que ella entrenó a Alema y que la twi'lek usó la esfera de meditación de acuerdo con el relato de su melliza.
—También estuve en Ziost—exclamó Han, la Sith arqueó las cejas—Ahí conocí una esfera de meditación Sith, él se hacía llamar Nave. ¿Alema Rar lo está usando?
—Sí, Nave la eligió su acompañante—explicó Moonstone, Han solo asintió—Ziost tiene tantos misterios que merecen ser explorados. Mi maestra me decía siempre que ahí había algún tipo de "llave" que permite ir de un punto a otro de la galaxia, a mundos inexplorados. Una fantasía.
—Mencionaste que venias de una Tribu.
—Ese tema no te contaré hasta que te recibas de Sable Sith—exclamó Moonstone endureciendo su vista, Han notó que su buen humor bajaba. Se preguntó si tenía algún problema personal con su Tribu, especuló que ella estaba haciendo esto por su cuenta.
—Lo siento.
—Bien, la primera lección, viajarás en la Corriente para estudiar a Kylo Ren.
Han se sorprendió, aunque él lo pensaba hacerlo en su soledad pero si lo hacía antes, sentía que era lo mejor. Entonces se puso de pie, y se sentó en posición de loto. Moonstone nuevamente recuperó su buen humor, observando a Han cerrar los ojos.
El caballero Jedi se vio envuelto en una bruma blanca, todos los objetos de su alrededor desaparecieron y cuando lo abrió, se percató que estaba de pie en lo que parecía ser una pradera. Estaba oscuro, y a lo lejos había una cabaña, luego vio a un hombre con capucha acercarse a ese lugar, entonces lo siguió rápidamente.
Era una cabaña pequeña, el hombre se bajó la capucha, aunque Han no lo reconocía pero alguien dormía en una vieja cama.
Podía sentir las diversas emociones que pasaban por la mente del hombre, a la que supuso que era un maestro Jedi, Han rodeó al hombre; mirando su rostro, quien miraba directamente al chico que dormía.
Encendió su sable de luz, Han se sorprendió un poco, ya que recordó un episodio que le contó su madre, de cuando Luke, lleno de dudas, apuntó con su sable a su sobrino.
Parecía dudar, miraba el sable de luz pero cuando alzó la mirada, vio a Ben mirándolo.
Ben Solo se sintió traicionado y furioso, encendió su arma, luego atacó a Luke y la cabaña se fue abajo.
Han se hallaba de pie, en medio de los escombros, observando como Ben Solo destruía el Templo Jedi.
Sintió oscuridad y el Lado Oscuro envolvió el ambiente.
Y este no sería su último viaje.
