Han empezaba a entender a Kylo Ren, esas voces que escuchaba, además de sentirse solitario debido a las obligaciones de su madre y la conducta estricta de su maestro Luke. Han captó que el Lado Oscuro ya estaba latente en él y que Snoke supo cómo explotarlo.
Aun viajando, caminó en la Supremacía, siguiéndolo por los pasillos de duracero e ingresó a una habitación donde vio a su padre en una camilla.
—No intimidarás a la Resistencia.
Su padre, Poe Dameron, tenía mal aspecto, aferrado, podía sentir el miedo en él a pesar de que luchaba para no mostrarle ese terror ante el enmascarado. Esperaba sentirse mal verlo siendo torturado, pero no sintió nada.
Kylo Ren buscaba un mapa y con la Fuerza, vio en la mente del piloto que el mapa estaba en un droide, BB-8. Él se fue raudamente, pero Han se mantuvo en su lugar, acercándose lentamente hacia la camilla, donde su padre cerraba los ojos.
—Perdóname, padre por lo que voy a hacer.

Minutos después, la puerta se abrió, Han se giró y vio a un de soldado de asalto, quien sacó a Poe de sus ataduras, quien confundido siguió a aquel hombre de traje blanco. Han los siguió pero luego recordó que ya conocía esa historia, cuando vio que se sacaba el casco, notando lo joven que se veía el tío Finn. Su padre ya lo contó una vez cuando era niño, entonces, envolviéndose en una bruma blanca, volvió a la habitación donde vio a su madre, también atada en el camilla.
Asustada y nerviosa, eran los sentimientos que podía captar en ella, Han se sorprendió de ver lo joven que se veía, miró los tres moños en su cabeza y recordó a Shara usarlo una vez en su tierna infancia. Sonrió con los labios debido a la nostalgia, pero nuevamente volvió en sí cuando vio a Kylo Ren sacarse la máscara, luego él se acercó a ella e intentó entrar en su mente, ella se resistió todo lo que podía.
Pero no necesitaba ver más, ya sabía de lo que pasaba a continuación.
Percibía que Kylo Ren era tentado a la luz pero se aferraba al Lado Oscuro, donde podía demostrar su poder, cometiendo terribles crímenes. Pero aun así, notó que su madre creía que podía traerlo a la luz e incluso, él la engañó, usándola para destruir a Snoke y proclamarse como el Líder Supremo.
Pero fue en Kef Bir, donde Kylo Ren volvió a la luz después de ser herido y curado por Rey, en una pelea bajo las olas violentas y una gran tormenta. Ella se fue, pero Han solo vio a Kylo Ren de pie, mirando el embravecido mar y lanzó su sable de luz.

Entonces, nuevamente, se sumergió en las brumas blancas hasta aparecerse en Exegol, donde vio a Palpatine, quien intentaba drenar la Fuerza en Ben Solo y Rey.
Él lo había usado para tener un recipiente, volvió a la luz para ayudar a Rey a detenerlo, dándose cuenta de sus errores. Tarde pero él estaba ahí, ayudando a su madre hasta que fue lanzado a un precipicio.
—¡Soy todos los Jedi!
Han, quien estaba escondido en la columna, vio la destrucción definitiva de su bisabuelo y sintió a Rey morir cuando cayó de cara al suelo. Se acercó a ella, pero no se arrodilló pero cuando alzó la vista, vio a Ben correr a ella, se sentó en el suelo y la colocó en su regazo.
Han entendió lo que iba a pasar a continuación, él daría su energía vital para revivirla. Entonces ella despertó, vio a Ben Solo y ambos sonrieron.
Pero su instinto le decía que debía irse, entonces se vio envuelto en una bruma blanca y lo último que vio fue a su madre tocando el rostro de Ben.

Regresó al presente, aun en posición de loto mientras Moonstone lo observaba con interés.
—Ben Solo era un chico solitario, que se debatía entre la luz y la oscuridad—exclamó Han poniéndose de pie—No soy como él, estoy firmemente convencido de que no existe lados. Mi método de la Fuerza salvará a la galaxia.
—De acuerdo—exclamó Moonstone—¿Algo más?
—Supongo que sabes que él mató a este sujeto llamado Snoke y que fue Palpatine que estaba detrás de esto. Quería usar a mi madre como recipiente e intentó drenar su energía a los dos.
—Eso lo sospechaba.
—Pero él no es mi familia—exclamó Han frunciendo el ceño—¿Empezamos?

Moonstone sonrió, podía notar que estaba algo alterado y ansioso, sentía la ira y pensar que ver al hijo de su enemiga, convertido en un Sith, la destruiría. Aunque también percibía que había algo más en su pedido, no todo giraba en torno a su hermano fallecido.
—Bien, empecemos ahora, tyro.


El yate estelar plateado, conocido como Sirio Prime, dio una vuelta sobre el espacio puerto antes de aterrizar. Jats, quién era el piloto del yate, estaba ocupado en apagar los controles cuando sintió una mano sobre su hombro.
—¿Hemos llegado?
—Sí, debemos ir a la estación policial de Chandrila—exclamó Jats mientras se giraba—¿Quién te llamó?
—Mamá, solo quería hablar conmigo y le hablé de lo que estamos haciendo. Le dije que estoy buscando a Alema y ella me ha dado el visto bueno, pero también le preocupa Han.
—¿Qué le pasa?
—Tiene un mal presentimiento sobre él, pero solo ve sombras arremolinándose sobre él—exclamó Shara, frunció los labios, siendo un gesto que hacía para pensar—Yo también sentí algo extraño en mi hermano, cuando quiero contactarme con él, solo me encuentro con una muralla.
—Debe estar ocupado con sus cosas de la GAG—exclamó Jats poniéndose de pie y agarró la mano de Shara por unos segundos—Vamos, debemos buscar a esa estación. Seguro que no es nada.
Ambos salieron del yate estelar, cuando ella alzó la vista notó que el cielo se teñía de un azul pálido. Y como toda ecumenópolis, los deslizadores cruzaban las calles y los grandes rascacielos empezaban a iluminarse.

Cuando llegaron a la estación policial, ambos notaron que había pocos guardias en el lugar, pero el piloto sabía lo que hacía, ya que avanzó por el pasillo iluminado hasta llegar a una sala amplia, con mesas redondas, un proyector holográfico que pasaban las noticias por holored y un grupo de guardias.
—Buenas noches ¿Han visto al agente Comey? —preguntó Jats preguntando a un guardia que resolvía un crucigrama, el hombre alzó la vista.
—Mmm…creo que fue a una reunión pero eso fue hace horas. Debe estar por llegar.
—De acuerdo, gracias—exclamó Jats, luego notó que Shara se acercaba a la holored, entonces avanzó hacia ella, y su vista fue hacia el titular de las holonoticias: "Guardia de la GA muere en emboscada" pero la noticia ya estaba muy avanzada, Shara no tenía mucho contexto.
—La conozco—exclamó la Jedi mirando a su amigo—Ella es Nina.
Luego notó a dos guardias que miraban la holored, entonces se acercó a ellos.
—¿Qué pasó con ella?—señaló la holored, donde nuevamente pasaban la Holo foto de Nina Stern.
—Fue terrible—exclamó el guardia con un gran bigote, mientras negaba con la cabeza.
—Murió en una emboscada perpetrada por extremistas corellianos. Al menos eso dijo el coronel Dameron—se bebió un trago de su bebida gasificada.
—Él dejó en claro que la GAG no dejará pasar esto—exclamó el guardia del bigote—Dicen que el coronel es un Jedi al igual que la zeltron fallecida.

Eso ya lo sabía Shara, quien se alejó de la mesa pero Jats estaba cerca de ella, aun poco conmocionada por la noticia. El piloto apoyó su mano en el hombro de ella.
—¿Cómo estás?
—No lo sé…confusa, conmocionada. Aunque no diré que éramos muy amigas, pero la conocía, cruzamos palabras—luego miró a la holo pantalla, donde ahora pasaban un holodrama—Es extraño que muriese en una emboscada…quiero decir, fue una Jedi ¿No sintió una trampa que se le avecinaba?
—No sé qué decir—exclamó Jats—¿Se habrá distraído con algo?

Pero Shara no contestó, ya que aun asimilaba la noticia, luego recordó que su madre no mencionó esta muerte y se preguntó si ella estaba al tanto de eso. Luego sintió la mano de Jats tocando su brazo, sacándola de su ensimismamiento. Era un toque para decirle que el hombre que buscaban se acercaba ellos.
—Disculpen la tardanza, soy el agente Comey.
—No hay problema—exclamó Jats estrechando la mano del hombre, tal vez un par de años mayores que ellos—Soy el embajador Jatson Irard y ella es mi compañera, la dama Jedi Shara Dameron.

Ella saludó estrechándole la mano de él, el oficial sonrió con cierta galantería. A ella le sorprendió un poco pero no se sintió incómoda.
—Siempre es un gusto conocer a una Jedi.

Shara sonrió un poco cohibida, luego sintió un extraño humor agrio que venía de Jats, proveniente de la Fuerza. El agente hizo el ademán de seguirlo, entonces ella miró de reojo al piloto, quien se mantenía serio pero su acritud se disipaba. Se mordió la mejilla inferior para no reírse.

Llegaron a la oficina del agente Comey, de tamaño medio, el hombre fue hacia un archivador, sacó una especie de estuche, quien luego lo conectó a su proyector de holos.
—Este es uno de los casos más extraños que tenemos. Me sorprendió cuando me comunicó por medio de Holo mensaje, señor embajador.
—El hecho que una de las victimas parezca que tiene una herida producida por un sable de luz, llamó mi atención—exclamó Jats, el agente activó su holo, donde empezó a mostrar imágenes del caso.
—Hombre de mediana edad, con un abrasión en la espalda. No coincide con ninguna arma que conozcamos—luego pasó a otra diapositiva—Este tiene la misma abrasión, pero en forma diagonal, cruzando el pecho.
—Son heridas de sable de luz—exclamó Shara cruzándose de brazos— ¿Por qué? ¿Qué conexión tienen estas víctimas?
—Por lo que sabemos, ellos nunca se conocieron pero son secretarios de algunos senadores de Chandrila.
— ¿Por qué haría eso?
— ¿Tienen un sospechoso?
—Tengo una—exclamó Jats—Una twi'lek llamada Alema Rar. Es peligrosa y está armada con un sable de luz ¿Tiene alguna imagen de su nave o de cualquier transporte?
—Nuestros registros no captaron ninguna nave, ya sea ingresando por el espacio puerto o de manera furtiva.
—Tengo la sospecha que ella se mueve en esa esfera—exclamó Shara mirando a Jats, quien asintió.
—Es lo más probable y eso complica las cosas. Un objeto volador orgánico es difícil detectarlo por radares.
—Pero es sintiente—exclamó Shara—Si capto alguna señal, sabré que ella está ahí.
—¿Quién es Alema Rar?—preguntó el agente, confundido por la charla de ellos dos. Shara no estaba segura decirle que era una Jedi Oscura, no sabía si él conocía las diferencias.
—Una usuaria del Lado Oscuro, usa la Fuerza para hacer daño.
—Vaya—exclamó el agente mirando nerviosamente a cada uno de ellos—Esto evidentemente está fuera de nuestras manos. Pero ¿Por qué ella mataría a estos señores?
—Posiblemente, su intención es hacerlos pasar como asesinados por corellianos—contestó Jats.
—¿Qué? ¿Ella tiene algo que ver con este problema?
—No me sorprendería si fuera cierto, es solo especulación.
—A bueno, entonces ¿Se encargan ustedes?
—Sí, déjanos una copia—exclamó Jats.

Entonces, el agente sacó el estuche donde luego lo conectó en su datapad. Colocó otro objeto similar al primero y los datos los transcribió. Luego entregó el estuche con las copias a Jats, quien agradeció, luego se giró con la Jedi y se retiraron de la oficina. El agente Camey se sentó en su sillón, aun sorprendido y sacó una gran exhalación.


Uro Tash se preguntaba porque Murlima Faan tardaba tanto, el togruta daba vueltas por su oficina con las manos a la espalda, luego se acercó al gran ventanal donde podía observar los deslizadores más veloces. Quería zanjar ya de una vez el tema corelliano antes que la bola de nieve siga creciendo.

Escuchó el sonido de la puerta deslizándose, entonces se giró rápidamente pero no era la bith que tanto esperaba, era una mujer de cabello amarrado, discretamente vestida pero su rostro estaba muy serio. Tardó en darse cuenta de que se trataba de la señora Shabis, la esposa del almirante, quien recordaba que estaba bastante alterado en la reunión.
— ¿Señora Erin? No recuerdo que la estuviera esperando.
Erin Shabis se acercó hacia el togruta, mirándose frente a frente, sus labios en línea recta, se curvó en una sonrisa.
—Y no me recordará después de esto—exclamó Erin, dejando confundido a Uro Tash—Es demasiado arriesgado darle la independencia. Un bloqueo comercial bastará—exclamó, dejando que sus palabras taladrasen la mente del togruta.
—Un bloqueo comercial—repitió con la mirada perdida.
—Pensándolo bien…un bloqueo general. Ocupa Corellia y se olvidarán esta tontería de la independencia.

La mano de la mujer se paseó por el rostro del togruta, sonrió con desprecio y luego se retiró lentamente, borrando toda evidencia de su presencia. El togruta parpadeó varias veces, volviendo de su ensimismamiento.
No recordaba de lo que había pasado pero había algo en su mente y sentía que debía hacerlo cuanto antes: bloquear a Corellia.


Moonstone observaba en silencio a Han, quien entrenaba con droides armados con bastones. El tyro o aprendiz Sith, se movía con rapidez para evitar los golpes rápidos y certeros de los droides, maniobró su bastón electrificado para bloquear un ataque frontal, luego le propinó un puntapié para hacerlo retroceder, luego usó la Fuerza para empujar al segundo droide.

Respiraba agitadamente, se retiró el sudor de la frente pero aún su vista se mantenía en el tercer droide que se acercaba, usando un mazo de cortosis.
Tal como decía su maestra, debía usar la rabia para acabar una pelea antes que se prolongase demasiado.
—Usa tu ira, joven tyro.

El droide de gran tamaño se acercó rápidamente, pero esquivó cuando Han intentó usar la Fuerza y levantó su mazo, golpeándole el brazo derecho. Cayó al suelo, pero rápidamente esquivó, justo antes que el golpe tambalease el suelo.

Los dos droides se recuperaron, uno de ellos se lanzó a sus pies, pillándolo de sorpresa mientras el otro, le golpeó en la espalda.
—No descuides tu defensa, tyro.
Moonstone solo observó impasiblemente como su aprendiz era agredido por los droides, en el suelo mientras buscaba su arma pero ellos no dejaban de golpearlo con sus armas. La maestra Sith se giró cuando vio a dos Sables Sith arrodillarse ante ella.
—Deténgase—exclamó Moonstone a los tres droides sin mirarlos—Tyro, descansa y medita sobre tus errores tontos.

Han gruñó encolerizado, colocándose en gatas, mirando con rabia a su maestra pero luego, respirando hondamente, se sentó.
—¿Qué noticias me traen?—preguntó a sus dos Sables.
—Punto Central está en una luna de Corellia—exclamó Drost Artom.
—Está custodiada por dos cruceros corellianos. Además, Erin me informó que implantó una orden mental en Tash. En cualquier momento, el planeta será bloqueado—explicó Nil Langtree.
—Muy bien—exclamó Moonstone sonriendo, luego sintió la ira hirviendo en su tyro, sintiendo como su vista se clavaba en su espalda pero no le importó. El odio solo le hacía más fuerte—Ahora, quiero que capturen la estación espacial. Esa arma debe ser nuestra y pronto será de mi tyro.
—A la orden, maestra.

Los dos se pusieron de pie, luego se retiraron. Moonstone se giró hacia donde estaba su aprendiz, quien tenía los ojos abiertos.
—¿Seré apaleado, maestra?
—Continúen.

Entonces los droides levantaron sus armas, Han rodó hacia atrás, y convocó su bastón de cortosis. Entonces extendió la mano hacia el droide más cercano, logrando aplastar sus sensores, mientras caía al piso, dio un gran impulso al otro que se acercaba.

Tirándolo al suelo, colocó su mano en la cara del droide, el impacto de la Fuerza hizo lo suyo mientras el grandote se acercaba con rapidez.
Han esquivó arrastrándose en el suelo, luego giró su bastón hacia la cabeza de su rival, luego giró sobre sus manos y lo atravesó.

Moonstone sonrió complacida al ver a su pupilo, podía sentir el Lado Oscuro asentándose en él, sentía mucha rabia pero esto se diluía en segundos.
Han se limpió el sudor con la toalla, aun adolorido por los golpes pero sabía que eso era parte del entrenamiento, tal como le decía Vergere "Haz que el dolor sea parte de ti"
—Maestra, debo irme.
—¿Te vas? Julissa te está cubriendo en tu ausencia. Eres el coronel, no creo que estén haciendo demasiadas preguntas sobre tu ausencia.
Han no quería ir a Coruscant, su intención era ir a Miktraland, ya que era demasiado tiempo que no veía a su hija. Pero no pensaba revelar este dato a su maestra.
—Shabis y yo estamos planeando un golpe de estado—exclamó Han colocando la toalla sobre sus hombros—Miktraland será un gran aliado para nosotros, por ello debo ir a ese planeta para tener una conversación con la Condesa.

Moonstone entrecerró los ojos, indagó en su mente pero solo encontró neblina y un muro impenetrable. Pero confiaba en su juicio, si pensaba conseguir la ayuda de la condesa, entonces le estaba permitido retirarse.
—Bien, ve. Pero regresa, tu entrenamiento no ha terminado.
—Lo haré, maestra.
Han se retiró de la sala de entrenamiento, aun aferrándose al bloqueo mental. Porque no solo a su hija ardía en verla, también en su amante, la condesa Tara Chal.


La misión de Ava era captura al senador sullustano, ya que de acuerdo con las pruebas que le entregó Julissa, él estaba apoyando en secreto a los extremistas corellianos. Tenía información de ellos y esta era una misión encubierta.

Agazapada en unos matorrales, Julissa observaba la mansión con unos binoculares, luego miró a Ava.
—Él está rodeado de guardas en cada punto de la mansión, además, tiene a un mandaloriano como guardaespaldas.
—¿Un mandaloriano?
—Si lo pillamos de sorpresa, podemos matarlo.
Ava nunca había luchado contra un mandaloriano pero sabía que eran grandes guerreros.
—Es de noche—exclamó Julissa—El viejo sullustano debe irse a la cama. Yo me ocuparé de los guardias, especialmente por la parte trasera, donde tú ingresarás.
—De acuerdo.

Ava usaba la Fuerza para controlar sus nervios, pero se sentía lista para ejecutar su misión. Entonces observó cómo su compañera de la GAG, con gran rapidez, hundía su daga en el cuello del guardia que se detenía para beber algo.
Con un asentimiento, Julissa desapareció entre la sombra, entonces Ava se puso de pie, impulsándose con la Fuerza, corrió hacia la puerta trasera. Se encaramó y cayó al patio trasero, aun encorvada, avanzó lentamente hacia la puerta.
Usó un tipo de tapa, donde lo colocó en el pad del costado de la puerta, y este artilugio hizo un "clic" suave, entonces ella empujó la puerta.

Expandiéndose a la Fuerza, podía sentir la sed violenta de Julissa, además del sullustano que dormía piso arriba pero también otro que la observaba en silencio. El cosquilleo de peligro era algo que no podía ignorar.
Cruzó la sala, escondiéndose detrás de un sillón y entonces se iluminó el lugar.
—Ponte de pie.

Callum Wren, sobrino de la legendaria mandaloriana Sabine, apenas había tenido tiempo de ponerse la armadura, ya que solo tenía el peto y las hombreras, despintadas. El hombre de cabello gris le apuntaba con su blaster.
Disparó pero ella desvió los disparos con su sable de luz, luego dio un gran salto, quedando a centímetros del mandaloriano, quien esquivó una estocada de Ava. Luego, levantó su arma, pero nuevamente Ava, giró su sable de luz, cortando el cañón del blaster.

Callum retrocedió pero Ava se aferró a su arma, dejando que su ira la rodease, tal como le había dicho Julissa cinco años atrás. Fue directamente hacia él, con la apuntando hacia el vientre de su rival pero él esquivó por los pelos.
Ava usó la Fuerza para lanzarle los objetos que estaban en la sala, Callum esquivó un par pero luego recibió varios, dejándolo aturdido y adolorido.

Ava se acercó a él en una velocidad que no podía captar el ojo humano, hundiendo su sable de luz en el centro del pecho de Callum. El mandaloriano abrió los ojos y cayó de espaldas.
Ava tardó en darse cuenta de lo que había hecho, apagó su sable de luz, totalmente conmocionada.
—Eras tú o él—exclamó Julissa caminando por la sala de lo más tranquila—No será el primero pero te acostumbrarás.
—Maté…
—A un mandaloriano, posiblemente no sea un hombre inocente. Debe ser un mercenario o algo peor. Busca al senador.

Ava, aun con la imagen del rostro de Callum en su mente, subió rápidamente por las escaleras. Usando la Fuerza, sentía miedo y terror en una habitación, donde pateó la puerta. El sullustano estaba escondido en su armario, entonces Ava lo agarró del cuello de la camisa y lo tiró al suelo.
—Baja.

El sullustano, tembloroso se puso de pie, entonces Ava colocó el cañón del sable de luz en la espalda, como una manera de amedrentarlo. El sullustano no dijo nada pero temblaba como una hoja cuando ambos llegaron a la sala.
—Genial—exclamó Julissa—Vayamos al jardín, un equipo de extracción llegará para sacarnos de aquí. Por ahora, ponle estos grilletes. Yo iré a eliminar las grabaciones.

Ava colocó los grilletes del asustado senador, entonces en silencio, lo llevó a los jardines.


Buen fin de semana!