Todo comenzó como un día normal en Konoha, donde un pequeño Naruto de 6 años se movía velozmente por la aldea. Tenía pensado gastar un par de bromas a la gente con el fin de echarse unas risas y hacerse notar. Mientras corría, la gente en las calles lo miraban con desagrado y lo insultaban, algunos en voz baja, otros en voz no tan baja.

A un mismo tiempo, una mujer llegaba a la aldea con una ligera sonrisa, era una chica normal de un pequeño pueblo del territorio, pero desde pequeña se sintió interesada y fascinada por los shinobis, así que, con sus 18 años camino de 19, había conseguido ahorrar lo suficiente para permitir ir a la aldea de Konoha y pasar unos días ahí, tal vez con un poco de suerte y hasta podría encontrar un trabajo en ese lugar y quedarse.

Caminando sin un rumbo fijo, tuvo la suerte o la desdicha de encontrarse en el foco de la broma de Naruto, y aunque no le tiró el agua a ella, salió salpicada al estar cerca del blanco de su gamberrada.

-Maldito demonio - exclamó el hombre empapado.

La joven no entendió a qué venía ese insulto, vale que el niño había hecho mal, pero tampoco era un demonio por ello, pensó la mientras veía al niño moviéndose por los tejados.

Un impulso le dijo que lo siguiera, y así lo hizo, no estaba segura de por qué, tal vez para regañar al niño por su mala acción, tal vez para descubrir por qué ese hombre lo había llamado demonio, la cuestión es que lo persiguió , y después de unos minutos, consiguió darle alcance y cogerlo por la parte trasera de su camiseta.

-Oye tú, no está bien que mojes a la gente - le dijo la joven al niño, el cual intentó escapar, pero no pudo - ¿dónde están tus padres? - le preguntó la joven, quería hablar con ellos, no entendía por qué un niño tan pequeño estaba solo y sin supervisión, no le echaba al pequeño más d años.

El niño dejó de moverse, su alegría por la broma y la necesidad de huir se fueron para ser sustituidos por tristeza.

-Soy huérfano - dijo Naruto con una voz muy tenue.

-Bueno, pues tu tutor legal - dijo la joven vacilando en sus palabras, ante el silencio del niño siguiente - ¿el orfanato donde te encuentras? - el niño negó, a lo cual la joven frunció aún más el ceño - alguien debe de encargarse de ti, ¿no? - dijo, a lo cual el niño asintió débilmente - ¿podrías indicarme dónde está? - preguntó suavemente, toda la molestia que podría haber tenido antes había desaparecido.

Naruto le dijo algunas indicaciones a la joven, pero como no lo tenía muy claro, cogió al pequeño en en le dijo que él le indicaría. Al principio Naruto no sabía qué pensar, nadie en la aldea a excepción del tercer hokage lo había cogido en brazos nunca, por lo que se puso rígido, pero al poco se relajó, estaba claro que la mujer que lo llevaba no tenía intenciones de hacer daño, así que aprovecharía esa oportunidad, se aferró al cuerpo de ella hundiendo su cabeza en su pecho. La joven se enterneció ante ese acto, adoraba a los niños, en su pequeño pueblo natal había sido la niñera de muchos niños del lugar.

Después de un rato, ya que Naruto la estaba llevando por el camino más largo, llegaron frente al edificio del hokage. La mujer frunció el ceño, era su primera vez en la aldea y no conocía el lugar, pero supuso que en ese edificio debe estar la persona que se hacía cargo del pequeño en sus brazos, aunque en su opinión no estaba haciendo un buen trabajo.

Al entrar y llegar a recepción, el pequeño Naruto saludó con alegría a la recepcionista, ella era una de las pocas personas en la aldea que no lo trataba como un demonio.

-Hola Tara - saludó alegremente Naruto.

-Hola Naruto - le saludó de vuelta Tara.

-Hemos venido a ver a jiji - dijo el pequeño. La recepcionista asintió y los dejó pasar.

Naruto siguió indicándole el camino a la joven, así llegaron a la puerta y Naruto llamó aún estando en los brazos de la joven.

-Adelante - oyeron del otro lado.

Como pudo sin soltar a Naruto, la joven abrió la puerta y se encontró con el hokage detrás de su escritorio. La joven se puso rígida, era obvio quién era ese hombre, y pasó de rígida a sorprendida cuando Naruto lo saludó llamándolo jiji.

-Hola Naruto, ¿qué te trae por aquí? - preguntó el hombre mayor con una sonrisa dirigida a ellos.

-Pues bien, verás, em, ¿cómo te llamas? - le preguntó Naruto a la joven.

-Aimi - respondió la joven intentando restaurar la compostura.

-Eso, pues Mimi quería hablar contigo - dijo Naruto sin desvanecer su sonrisa.

-Bueno, tengo tiempo, ¿de qué quieres hablar? - preguntó el hokage con amabilidad.

Aimi tartamudeó un poco e intentó bajar a Naruto, lo cual no consiguió porque el pequeño se negaba a soltarla.

-No - gritó Naruto negándose a bajar, lo cual solo consiguió que Aimi suspirara, no quería usar la fuerza para separarlo, dañar a un niño iba contra sus principios morales.

Al final se dio por vencida y volvió a suspirar. El hokage solo veía la escena divertida, le alegraba ver a Naruto así.

-Bueno, da igual - dijo finalmente la joven, lo cual sonreír aún más a Naruto.

-¿De qué quieres hablar? - volvió a preguntar el hokage.

-Verás - dijo y se detuvo, no estaba muy segura de qué decir - me lo encontré en la calle después de que le echara agua a un tipo desde un tejado, y teniendo en cuenta su edad, no debería estar solo por las calles.

Ambos adultos pudieron escuchar la risilla de Naruto al escuchar lo de su broma, ese hombre era un amargado que siempre le llamaba demonio. El hokage suspiró, esa era la tercera vez que lo hacía en esa semana, y solo estaban a martes.

-Lo lamento si le ha causado alguna molestia, Naruto es huérfano y tiene mucha energía - se disculpó el hokage.

-Pero, ¿y los cuidadores del orfanato?, se supone que tienen que vigilar a los niños - dijo Aimi molesta, podría haberle ocurrido algo.

-Desgraciadamente, Naruto fue expulsado del orfanato hace unos meses - expresó el hokage.

-¿Qué ? - medio gritó Aimi en estado de shock - ¿me está diciendo que un niño d años está viviendo solo ? - preguntó sin poder creérselo, para ella era inaudito.

-Me temo que así es, los aldeanos no le tienen un especial cariño, y debido a mi estado de hokage, no tengo tiempo para hacerme cargo de él.

Aimi miró al rubio en sus brazos, él estaba acurrucado contra su pecho, pero aún así pudo apreciar que ya no estaba sonriendo, eso le partió el corazón.

-Yo me haré cargo de él - afirmó sin dudar, ganándose una mirada de incredulidad del hokage y de Naruto.

Naruto fue el primero en reaccionar, y rápidamente se puso a gritar de emoción.

-Sí, sí, por favor jiji, di que sí.

El hokage lo pensó, estaba claro que esa mujer era nueva en la aldea, desconocía el secreto sobre Naruto. Estuvo tentado a decir que no, pero ver la sonrisa y la ilusión en los ojos de Naruto, le hizo suspirar y decir que sí.

-Gracias, gracias - gritaba Naruto muy contento.

-Pero si no te importa - continuó el hokage dirigiéndose a la joven - antes de que tanto tú como yo tomemos una decisión tan importante, me gustaría que hubiera un mes de prueba para comprobar que pueden convivir bien.

Aimi no tuvo problemas con ello, era consciente de que era una completa desconocida, también de que él se preocupada por el pequeño rubio y quería asegurarse de que ella lo tratase bien, pero estaba claro que Naruto no había llegado a esa conclusión, ya que comenzó a quejarse de por qué tenía que haber un periodo de prueba, por qué no podía ser su mamá y punto.

Aimi se puso roja ante su declaración, había dicho que se haría cargo de él, pero en ningún momento habló de adoptarlo, se veía muy joven para ser madre, niñera sí, tutora legal tal vez, pero no como madre. No sabía que ese mismo día marcaría su vida de una forma radical.