Aimi estaba bastante molesta, el hokage le había informado de que Sasuke había intentado que ella fuera su jonin sensei, algo que nunca permitiría, y aunque Hiruzen respetó su decisión, los malditos ancianos y gran parte del consejo, en especial los civiles, querían forzarla a entrenarlo.

Intentaron convencerla/obligarla, con argumentos que, a su parecer, eran realmente estúpidos, como el hecho de que era el último Uchiha de la aldea y debían mantenerlo contento para asegurar su lealtad, y como vieron que eso no funcionaba, la amenazaron sutilmente con negar su solicitud de trabajar en el hospital y con dañar a Naruto.

Cabe decir que ella montó en cólera y los amenazó sin tapujos, diciéndoles que como le pusieran un solo dedo encima a su hijo, ella misma los mataría y se iría de la aldea con su hijo, y nunca más los volverían a ver.

Ante esas palabras, todos en la sala callaron, pues sabían que las palabras de Aimi nunca estaban vacías, y si la joven aseguraba que haría eso, ni todos los shinobis de la aldea podrían detenerla, menos cuando la seguridad de su hijo estaba por en medio.

Finalmente tuvieron que dejarla en paz, pues no la querían como enemiga, además de que tenía de su lado al jinchuriki del kiubi, y si ella le decía que se fueran, él la seguiría sin dudar, y entonces no solo perderían a la kunoichi más fuerte, sino también a su jinchuriki.

Danzo y los ancianos estaban molestos con el resultado de la reunión, más Danzo, ya que él quiso reclutar a Aimi a sus filas, para así tener un miembro fuerte entre sus reclutas y tener cierto control sobre Naruto, pero ella se negó en banda y amenazó con acabar con sus fuerzas si la molestaban.

El viejo fósil, como le llamaba la joven, no hizo caso de su advertencia, mandó a una veintena de sus hombres a secuestrar al rubio para poder controlarla, y solo consiguió que esos 20 anbus que había mandado, más otros 50 que estaban desplegados por la aldea, fueran asesinados y sus restos aparecieron en medio de sus instalaciones con una nota recordándole su advertencia.

Después de eso, Danzo no tuvo más remedio que desistir si quería conservar a sus hombres, además que la joven avisó al hokage sobre ese incidente, e Hiruzen le avisó que Aimi no jugaba ni exageraba cuando se trataba de la seguridad de su hijo.

-Aimi sensei - oyó la joven detrás de ella sacándola de sus pensamientos.

Se dio la vuelta y vio a Naruto corriendo hacia ella con una inmensa sonrisa. El humor de Aimi mejoró considerablemente y sonrió también, su mañana no había sido la mejor, pero ver a su hijo siempre la alegraba.

-¿Qué pasó en la reunión? - le preguntó el rubio al estar a su lado y mientras se dirigían al área de entrenamiento.

-Nada, solo que algunos miembros del consejo intentaron obligarme a que entrenara al Uchiha, y bueno, ya imaginarás lo que pasó - le respondió la joven.

Naruto asintió, él sabía muy bien qué opinaba ella de Sasuke, y también cómo se ponía cuando intentaban controlarla y amenazaban su seguridad. A su mente le vino algunos recuerdos de gente en el hospital por razones similares, por lo que se mordió el labio para evitar reír ante esos pensamientos.

A pesar de que empezaron un par de horas después de lo que tenían planeado, siguieron con su entrenamiento normal, ya que Aimi no pasaría a hacer ningún otro ejercicio hasta que dominara ese, y no tenía pensado aceptar misiones hasta dentro de una semana, ya que en ese momento estaba en transición para entrar a trabajar al hospital, y dentro de una semana más o menos empezaría, y entonces preferiría que Naruto hiciera misiones de rango D bajo la supervisión de un clon.

Debido a que ella no era una jonin sensei como tal, no tenía ese sueldo, pero como había tomado a su hijo como alumno y quería enseñarle bien, había pedido el puesto en el hospital para no tener que hacer misiones fuera de la aldea, así todo sería más sencillo, y salvo las misiones de rango c y algunos entrenamientos específicos, mandaría a un clon, pero estaría cerca por cualquier cosa.

La semana pasó, por lo que Aimi se fue a trabajar al hospital, no antes de hacer dos clones de sombra, uno para que fuera con Naruto a hacer las misiones rango D, y otro para vigilar desde lejos, pues después del día de la reunión, había sentido al Uchiha cerca en alguna ocasión, y no quería que molestara a su hijo.

Sasuke, por su parte, estaba muy enfadado y molesto, su sensei no le había enseñado nada, siempre llegaba tarde y ponía excusas patéticas, su compañera no dejaba de pedirle citas, y Kiba se la pasaba molestándole y queriendo enfrentarse con él todo el rato. Sentía que no mejoraría nunca si seguía así.

Había intentado espiar al Uzumaki en sus entrenamientos, pero pronto descubrió que el área de entrenamiento donde ellos estaban estaba protegido y no podía entrar ni observar nada, y cuando los intentaba pillar fuera del área, era como si se los tragase la tierra, pues en cuanto estaba un poco cerca de ellos, desaparecían como si nada.

Naruto estaba yendo hacia la oficina del hokage junto a un clon de sombra de su madre, de lo cual era muy consciente, aunque no del otro clon, y cuando llegó a la oficina de Hiruzen, este le dio su primera misión de rango D, la cual consistía en quitar las malas hierbas del jardín de una pareja de ancianos.

El rubio se estuvo quejando todo el camino, lo cual fue bastante divertido para la joven, pues ella le había avisado que eso pasaría, pero él no quiso creerlo y consideraba que esos no eran trabajos para un shinobi.

Al llegar, Naruto hizo 15 clones de sombra, y gracias a eso, pudo terminar la misión muy rápidamente, así que volvió a la oficina de Sarutobi a por la paga y otra misión, esperando que fuera mejor que la anterior, pero se encontró con otra misión de rango D, esta vez, pintar una valla.

El Uzumaki se quejó aún más, pero hizo la misión, otra vez con clones de sombra, y otra vez que terminó muy rápidamente y volvió a la oficina, hecho por el cual Aimi se estaba divirtiendo mucho, y no solo ella, también la oficinista, ya que ella sospechaba que vería mucho al rubio ese día.

Después de la tercera misión, una de trabajo de campo, la joven convenció a su hijo para comer antes de ir a por otra, pues sabía cómo pensaba su hijo, y sabía que estaba haciendo todo eso con la esperanza de que le mandaran una misión de mayor categoría, pero también sabía que tardaría un tiempo antes de que el hokage le diera una misión de rango C.

Al final del día, Naruto volvió agotado a casa, donde su madre le esperaba con la cena hecha, y al disipar sus clones, pudo saber que todo había ido bien, y negó con la cabeza al saber que su hijo había hecho 7 misiones ese día, todo el rato usando sus clones, lo cual le había dejado casi drenado de chacra.

-A este ritmo, creo que nos volveremos ricos - dijo Aimi divertida e intentando contener la risa.

Naruto solo resopló y se quejó, diciendo que esas cosas no eran de shinobis, y que él además era fuerte y para él era una pérdida de tiempo.

-¿No podrías convencer a Jiji de que me permita hacer una misión de rango C? - preguntó el rubio suplicante a su madre, la cual volvió a negar divertida.

-Por ahora no, además de que para esas misiones preferiría ir en persona, por lo que tendrás que esperar a mi día libre - le dijo Aimi a su hijo.

Naruto asintió a regañadientes, pues era muy consciente de su situación especial, y aunque le gustaba que ella fuera su sensei, en cierta forma, le gustaría formar parte de un equipo genin normal, y así todo sería más fácil.

La joven suspiró sabiendo lo que pensaba su hijo, y le gustaría que las cosas fueran diferentes, pero por el momento, sabía que no sería así, por lo que le propuso a su hijo que mañana entrenarían, y ya al día siguiente volverían con las misiones, aunque también le dijo que se lo tomara con más calma y no intentara forzar las cosas.

El rubio aceptó la propuesta de su madre, más en su mente pensaba que si hacía muchas misiones y conseguía mucho dinero, su madre no tendría que trabajar en el hospital para tener un sueldo fijo, y así podrían hacer misiones de mayor nivel, aunque no tenía pensado decírselo, pues igual que ella lo conocía muy bien, él la conocía muy bien también.

Una vez terminaron de cenar, los dos se fueron a dormir, pues ambos tenían trabajo que hacer al día siguiente, y a pesar de que no había mucho ajetreo en el hospital, no quería ser descuidada, menos cuando acababa de empezar.