No pasó ni dos meses antes de que Aimi cediera a la petición de Naruto de hacer una misión de rango C, había mejorado bastante en el entrenamiento y creía que podría dominar la misión aun estando solo, ya que ella solo intervendría si fuera necesario, aunque también dependería de la misión que les encargase el hokage.
Durante esos dos meses que Naruto era un genin oficial, el rubio no solo había logrado dominar más o menos el desplazarse por el aire, sino que había empezado a controlar el fuego, pero sus jutsus de fuego eran bastante débiles si no les añadía un jutsu de viento.
Ya que Kurama era un experto en ese elemento, intentó ayudar a su jinchuriki dándole consejos de cómo aplicar mejor el elemento, y aunque Naruto se había estado esforzando mucho y escuchaba cada recomendación o consejo de su madre y amigo, no había logrado mucho, aún así ambos estaban orgullosos del chico.
-Hola, hokage sama - saludó Aimi entrando en el despacho.
-Hola jiji - saludó el rubio.
-Hola Naruto, Aimi, ¿en qué os puedo ayudar?, ¿otra misión? - preguntó Hiruzen.
-Sí, hokage sama, pero me gustaría recomendar que fuera una de rango C, creo que Naruto ya está preparado para una - dijo la joven, a lo cual el rubio estaba emocionado.
-¿Estás segura? - preguntó Sarutobi, y Aimi asintió - muy bien, justo aquí tengo una solicitud de Suna para una misión conjunta de rango C, consiste en la eliminación de unos bandidos que hay en la frontera entre nuestros territorios, no se sabe a ciencia cierta si provienen del país del viento o si son de aquí, de ahí que hayan pedido que sea una misión conjunta con nosotros, ¿te parece bien o busco otra de rango C? - le preguntó a Aimi.
Antes de que la joven pudiera responder, Naruto saltó:
-Sí, sí, podemos con ello, dattebayo.
A pesar de la exaltación del rubio, el hokage miró a la jonin.
-Por mí está bien, y está visto que a Naruto le hace mucha ilusión, así que, aceptamos esta misión, ¿cuándo debemos partir y dónde será el punto de encuentro? - preguntó la joven y Sarutobi asintió.
-Debéis partir tan pronto estéis preparados, el punto de encuentro está señalado en este mapa - dijo Hiruzen y le dio un mapa a Aimi, esta lo abrió, vio el punto indicado, cerró el mapa y asintió.
Se despidieron y salieron de la oficina rumbo a la casa, prepararon todo y fueron hacia la entrada de la aldea. Aimi había avisado en el hospital que estaría fuera unos días para ir a una misión de rango C con su hijo, y sus compañeras le dijeron que se fuera sin pena, que ellas se encargarían de todo hasta su vuelta.
Se movieron a gran velocidad entre los árboles, ambos eran muy rápidos y no tenían a nadie que los ralentizara, por lo que esperaban estar en el lugar en unas horas, no querían hacer esperar al equipo de Suna, ya que no sabían si estaban allí esperándolos o habían partido aún mismo tiempo que ellos.
Tal como habían planeado, llegaron en unas horas, pero no había nadie, por lo que supusieron que aún no habían llegado. Naruto, como no podía estarse quieto por la emoción, decidió entrenar un poco hasta que ellos llegaran, todo bajo la supervisión de su madre, que se aseguraba tanto de que él estuviera bien y no se cansase demasiado, como de que no provocara un incendio sin querer.
El equipo de Suna llegó justo antes del anochecer, se trataban de dos hombres jóvenes y un chico pelirrojo que parecía de la misma edad que su hijo.
-Ustedes deben ser los shinobis de Suna - dijo Naruto feliz de conocer gente nueva, en especial al ver a Gaara, un chico de su edad.
-¿Ustedes son los shinobis de Konoha? - preguntó incrédulo uno de los chicos.
-Los mismos - respondió Naruto con emoción.
Aimi se mantuvo callada analizando a los que serían sus compañeros en esa misión, por la mirada del chico pelirrojo, él estaba haciendo lo mismo, incluso con sus compañeros de Suna.
-Mi nombre es Kento, este es Ryu, y él, bueno, es Gaara - dijo uno de ellos.
-Mi nombre es Aimi, y este es Naruto - dijo la joven con calma.
-¿Cómo es que solo sois dos? - preguntó Ryu.
-¿Cómo es que sois tres y ninguno jonin? - contrapreguntó Aimi.
-Yo soy chunnin, además de que el Kazekage nos informó que en vuestro equipo habría un jonin - respondió Kento.
-Ciertamente - dijo la joven sin mostrar ninguna emoción.
Kento y Ryu miraban confundidos al equipo de Konoha, el cual estaba formado por una jonin y un genin, les parecía extraño.
-Hola, me llamo Naruto, tú debes ser Gaara - le saludó Naruto, a lo cual Gaara solo lo miró.
Los otros dos shinobis de la arena se pusieron rígidos, rezaban internamente para que Gaara no decidiera matarlos, y que el rubio hablase con él los ponía más nerviosos.
Aimi miró atentamente a los chicos con el ceño fruncido, se concentró y examinó el chacra de Gaara. Justo lo que ella pensaba, era un jinchuriki, y al parecer uno inestable, de ahí su miedo, pero aún así, pensaba que esos dos estaban siendo estúpidos.
-¿No dirás nada? - le preguntó Naruto a Gaara después de un minuto en el cual el chico no habló.
El pelirrojo miró al rubio un segundo, antes de mirar a los otros.
-¿Cuándo nos vamos? - preguntó.
-Mañana a primera hora, está anocheciendo y sería peligroso ir a por ellos de noche y sin saber dónde se encuentran - le respondió Aimi con calma.
Gaara asintió sin emociones, mientras que Naruto fruncía el ceño por haber sido ignorado. Iba a decir algo cuando su madre habló.
-Naruto, se amable, él es como tú.
El rubio se calló y asintió, mientras que los de Suna se les quedaron mirando. Gaara con curiosidad, mientras que sus compañeros los miraban con incertidumbre y algo de miedo, no querían creer que estaban entre dos jinchurikis sedientos de sangre.
Acamparon en el lugar e hicieron un fuego, dado que estaban cerca de una zona de patrulla, se permitieron el lujo de no hacer guardia, aunque tendrían que hacerla la noche siguiente, por suerte para ellos, si es que se podía denominar así, Gaara no podía dormir, por lo que él podría hacer guardia toda la noche.
Aimi cada vez estaba más segura de cómo debía ser el trato de Suna a Gaara, estaba más que claro que todos le tenían miedo por lo que le habían contado Kento y Ryu. Al parecer, el jinchuriki controlaba la arena a voluntad y esta le protegía de cualquier cosa.
-Hola otra vez - dijo Naruto intentando entablar una conversación con Gaara, el cual estaba apartado de los otros tres.
-¿Qué quieres? - preguntó el pelirrojo sin mucho interés, no esperaba nada de la conversación, aunque deseaba saber a qué se había referido la mujer cuando dijo que eran iguales.
-Hablar contigo - le respondió Naruto.
-¿Sobre qué? - volvió a preguntar Gaara.
-No sé, de cualquier cosa - dijo un poco avergonzado pero aún así sonriente.
Gaara volvió a mirarlo, no parecía que él quisiera eliminar su existencia.
-¿A qué se refería esa mujer cuando dijo que yo era como tú? - cuestionó el pelirrojo.
-Ah, eso, mi madre se refería a que tú eres un jinchuriki como yo - dijo el rubio sencillamente.
Gaara lo miró aún más fijamente, ¿podría ser verdad?, ¿podría ser como él?, se preguntaba internamente.
-Yo tengo a Kurama, el 9 colas, ¿tú cuál tienes? - le preguntó Naruto en un intento por seguir la conversación.
Gaara lo observó intentando encontrar alguna mentira, pero no encontró nada, estaba siendo sincero.
-Yo tengo al Ichibi, la bestia de una cola - respondió el pelirrojo.
-Kurama dice que se llama Sukaku, no Ichibi - dijo Naruto con una mirada algo perdida.
Sukaku dentro del cuerpo de Gaara estaba sorprendido de que su hermano se llevara bien con su jinchuriki y le hubiera dicho tanto su nombre como el suyo.
-Si quieres, podemos ser amigos - le dijo Naruto a Gaara después de terminar su conversación con su bijuu.
El pelirrojo lo pensó, le era extraño que una persona se le acercara sin que le tuviera miedo o quisiera matarlo, nunca había tenido un amigo, y tampoco había conocido a alguien como él.
Aún un poco indeciso, solo asintió con la cabeza, decidiendo que observaría a ese chico durante la misión y al final sabría si realmente podrían ser amigos. Su lado racional le decía que eso solo era una ilusión y que él no querría ser su amigo cuando viera lo que podía hacer, pero otra parte de él, aquella que creía haber perdido cuando era niño y su tío había intentado matarlo, se aferraba a la esperanza de tener finalmente un amigo, alguien que se preocupara por él y él podría protegerle en respuesta.
-¡Genial! - exclamó Naruto emocionado, sobresaltando a Gaara que estaba sumergido en sus pensamientos.
Mientras el rubio seguía hablando con él e intentando que este se abriera y hablara, Aimi estaba con los otros dos shinobis de Suna junto al fuego, hablando de misiones pasadas y algunas anécdotas graciosas, aunque en realidad la joven estaba atenta observando a su hijo y el otro jinchuriki. Sonrió al ver lo feliz que estaba y cómo hablaba con el pelirrojo, no le cabía dudas de que esos dos se harían buenos amigos.
