Aimi y Naruto llegaron rápidamente a la aldea, se registraron y fueron a la oficina del hokage, para su desgracia, el equipo 7 también estaba ahí, y a pesar de su disgusto, la joven fue profesional y no lo mostró.
-Hokage sama, informamos que la misión fue un éxito - dijo Aimi con seriedad.
-Ya veo, y en menos del tiempo esperado - dijo asintiendo Hiruzen, a lo cual Sasuke se preguntó qué clase de misión hicieron.
-Uno de los integrantes del equipo de Suna era su jinchuriki, él hizo casi todo el trabajo de eliminación, su control de la arena es excelente y eliminó a muchos de un solo golpe - informó la joven ignorando deliberadamente la mirada del pelinegro.
-¿Entonces no hubo problemas? - preguntó Sarutobi y Aimi negó - muy bien, tal vez os vuelva a mandar a una misión de colaboración con Suna, generalmente suele haber problemas, sinceramente, me sorprende que no los haya habido, os felicito.
Naruto estaba muy feliz, le estaban felicitando por el éxito de su primera misión de rango C, estaba emocionado y no cabía en sí de la alegría, aunque tenía un pequeño tinte de tristeza, echaría de menos a Gaara, pero su madre le aseguró que irían a visitarlo en cuanto pudieran, por lo que estaba un poco menos triste.
-Hokage sama, corrígeme si me equivoco, pero las misiones de eliminación no son de rango C o más altas - dijo el Uchiha.
-Así es, joven Sasuke, esta misión era un rango C con colaboración de Suna - afirmó Hiruzen.
-Un momento, ¿por qué él tiene misiones de rango C y nosotros no?, él ni siquiera pertenece a un equipo - se quejó Kiba, y el pelinegro no podía estar más de acuerdo.
-Puede que Naruto no esté en un equipo - dijo Aimi y lo miró directamente - pero como su sensei, yo decido si está o no preparado para las misiones de rango C, y él ha demostrado estar listo para ello, si tenéis quejas sobre vuestras misiones, habladlo con vuestro sensei.
Después de las palabras de la joven, el equipo 7 miró a su jonin sensei en busca de respuestas, a lo cual él se puso incómodo y maldijo un poco a Aimi por meterle en ese lío.
-Bueno, creo que es un poco tarde para hacer misiones hoy, lo mejor es que volváis mañana para vuestra siguiente misión - dijo Sarutobi ganándose la mirada de todos.
Kakashi se alegraba internamente de que el hokage lo hubiera salvado, al menos hasta el día siguiente, y sin más que decir, el equipo 7 se retiró, y poco después de que Aimi le diera el informe completo a Hiruzen y cobraran su paga, ellos también se fueron.
Para celebrar que su primera misión rango C fue un éxito, y para que el rubio no pensara tanto en el pelirrojo, Aimi le llevó a Ichiraku a cenar. Por suerte para ella, ver a Teuchi y comer su comida favorita lo distrajo por un rato, y al final terminó tan lleno, que cayó redondo en cuanto tocó la almohada.
A la mañana siguiente, la joven hizo dos clones, uno para que entrenara a Naruto y otro para que lo vigilara, tenía claro que después de lo que ocurrió en la oficina del hokage, el Uchiha insistiría más que nunca para que ella lo entrenara, por lo que se aseguraría de que él no estuviera cerca.
Dado que su hijo no había despertado y tenía que ir al hospital a trabajar, le dijo a sus clones que se despidieran por ella, ya que no quería despertarlo, lo dejaría dormir todo lo que quisiera, y el resto del día le haría entrenar, aunque conociendo a su hijo, él encantado con ello.
Sasuke estaba muy molesto con toda la situación, su jonin sensei se había negado a que el equipo tuviera una misión de rango C, según él, aún era pronto, y le molestaba enormemente que el rubio pudiera hacer esas misiones y él no.
Ese día volvió a intentar alcanzar a Aimi y a Naruto, pero cuando el clon de la joven se dio cuenta de ello, hizo un genjutsu por el cual el pelinegro ya no los veía, así es como ella había evitado con anterioridad que él se acercara a ellos.
Por la tarde, casi entrada en la noche, cuando la joven ya se estaba por ir, una compañera la detuvo y le dijo que había un chico preguntando por ella. Extrañada, fue a la recepción a ver quién era el chico que la buscaba, no se le ocurría nada, para su disgusto, su hijo no tenía amigos, y ella tampoco se había molestado en conocer a los chicos que ignoraban a su hijo solo porque se lo decían sus padres.
Cuando vio su pelo rojo, su ropa, y su gran calabaza, casi su mandíbula cae al suelo, no podía creerse a la persona que estaba viendo.
-¿Gaara? - preguntó incrédula.
El nombrado se dio vuelta y la miró sin expresión, analizando su comportamiento. Tras el pequeño shock inicial, sonrió ampliamente al verlo.
-Gaara, me alegro de verte, no pensé que vendrías tú de visita, tal vez juzgué mal al Kazekage - dijo mientras se acercaba a él muy feliz de verlo - Naruto se alegrará enormemente de verte, ha estado un poco desanimado por el hecho de separarse de su único amigo.
El pelirrojo también estaba muy feliz, aunque su rostro no delataba mucho, se alegraba de que en verdad ella lo aceptara, temía que la mujer solo lo había tratado bien por su hijo, y también estaba feliz de saber que su amigo había estado triste porque él no estuviera.
-Vamos, yo ya he terminado mi turno, e imagino que Naruto terminará su entrenamiento pronto, podemos cenar todos juntos y hablar un poco - propuso Aimi, a lo cual Gaara asintió y la siguió.
Llegaron a la casa, entraron y la joven le ofreció el cuarto de invitados para acomodarse, aunque viendo que no llevaba ninguna maleta, pergamino de almacenamiento, mochila o cualquier objeto en la que llevar sus cosas, no tenía realmente algo que acomodar, se preguntaba si eso significaba que iba a estar poco tiempo o que aprovecharía para comprar ropa y demás en Konoha.
Gaara asintió y agradeció su hospitalidad, a lo cual ella dijo que no era nada, que casi era de la familia, lo cual le sorprendió y le agradó, se sentía más como en casa en ese lugar desconocido para él, que en el lugar que estaba viviendo antes.
Aimi cerró la puerta para darle privacidad, mientras que ella iba a la cocina a preparar la cena. Se alegraba de haber comprado una casa con tres habitaciones, habría sido imposible albergar invitados en el antiguo departamento de Naruto, apenas entraban ellos dos, como para añadir un tercero.
-Ya estoy en casa - avisó Naruto, a lo cual Aimi deshizo los clones para saber todo lo ocurrido en el día, pero eso no evitó que le preguntara a su hijo qué tal el entrenamiento.
-Bien, sigo sin lograr que el fuego me salga a un tamaño normal y gasta mucho chacra, pero creo que voy mejorando - le respondió su hijo.
-Me alegro, por cierto, te tengo una sorpresa - le dijo la joven al rubio.
-¿A sí?, ¿el qué? - preguntó emocionado.
-¿Adivina quién ha venido? - le preguntó en respuesta.
-¿Jiji?, ¿ha venido a cenar? - cuestionó Naruto al no ocurrírsele otra persona, aunque luego lo pensó y tal vez podría ser Iruka.
-No, no es Hiruzen, y si quieres saberlo, ve a la habitación de invitados, y de paso anúnciale que la cena ya está - le respondió la joven.
El rubio miró a su madre con el ceño ligeramente fruncido, pero asintió y fue a la habitación de invitados, donde llamó a la puerta y abrió.
-Mamá dice que la cena ya está, será mejor que te des prisa o…
No terminó de hablar porque vio al pelirrojo sentado frente a la ventana y se quedó en shock.
-¡Gaara! - exclamó feliz y emocionado Naruto al salir del shock y correr hacia su amigo para abrazarlo - me alegro mucho de verte - dijo el rubio abrazando al pelirrojo.
Gaara estaba doblemente sorprendido, primero porque estaba pensando y se sobresaltó con el grito del chico diciendo su nombre, ahora por el abrazo que le estaba dando, nadie lo había tocado en años, y cualquiera que lo hubiera intentado, su arena lo habría impedido, sin embargo, la arena no había hecho nada esa vez, sabía que él no era una amenaza, más allá del riesgo de sufrir un infarto por el susto o quedarse sordo por el grito.
-Vamos, vamos, vayamos a cenar y me cuentas todo - dijo el rubio y arrastró al pelirrojo al comedor.
Parecía como si no se hubieran visto en meses o incluso años, cuando en realidad solo hacía un día y medio que se habían despedido.
-Bueno, ¿y cuánto tiempo te vas a quedar?, no he visto que hayas traído nada, ¿vas a aprovechar la visita para hacer compras o es una visita rápida? - le preguntó Aimi a Gaara después de cenar y que Naruto le hubiera estado hablando todo el rato durante la cena.
-Dime que es la primera, no quiero que te vayas tan rápido - dijo algo suplicante el rubio a su amigo.
Gaara lo miró y suavizó su rostro hasta mostrar una ligera sonrisa, en verdad se sentía cómodo y bienvenido en ese lugar.
-Yo también espero que sea la primera - confesó Aimi con una sonrisa maternal.
-En realidad, me he ido de Suna - confesó el jinchuriki.
Ambos se quedaron sorprendidos al escuchar eso, no se lo imaginaban.
-Allí no tenía nada realmente, todos me consideran un monstruo, incluso mi familia, por eso, me gustaría quedarme aquí con ustedes - dijo sincero y algo abatido.
Madre e hijo se miraron con tristeza en los ojos, sentían pena por el otro jinchuriki, sabían cómo la gente los trataba normalmente, el trato de la aldea hacia Naruto era similar en el pasado.
-Hablaré mañana con el hokage, algo me dice que habrá problemas, pero dado que técnicamente eres un ninja desertor, nada te impide unirte a otra aldea, sin importar tu condición de jinchuriki, además de que si te adopto formalmente antes de que el Kazekage descubra que estás aquí y te unes a las filas shinobis de Konoha, será casi imposible que él pueda hacer algo para obligarte a volver a Suna - declaró Aimi pensando la situación.
Naruto estaba muy animado ante la idea de que Gaara se volviera su hermano, mientras que el pelirrojo estaba esperanzado de que finalmente podría cumplir lo que había soñado toda su vida, solo esperaba que esa esperanza no se la llevara el viento como todas las anteriores.
