-A ver si lo he entendido, me estás diciendo que Gaara, el jinchuriki del Ichibi e hijo pequeño del Kazekage, está en tu casa porque ha desertado de Suna, él tomó esta decisión porque ya no aguantaba más el rechazo de su aldea y se hizo amigo de Naruto durante la misión de colaboración con Suna, y si eso no fuera poco, tienes la intención de adoptarlo y quieres mi permiso para ello, y para que sea un genin de Konoha bajo tu mando, ¿me equivoco? - cuestionó el hokage.

-No, eso es exactamente lo que estoy diciendo - respondió Aimi con seguridad, a lo cual Hiruzen preveía un inmenso dolor de cabeza.

-¿Te das cuenta de todos los problemas que esto traerá?, es el jinchuriki de Suna - le dijo Sarutobi a la mujer frente a él.

-Técnicamente ya no lo es, desertó de Suna, nada impide que se pueda unir a otra aldea, menos si yo lo adopto - afirmó la joven.

-Esta decisión no la puedo tomar yo solo y lo sabes, será necesario una reunión con el consejo - dijo el hokage notablemente cansado.

-Pues entonces convoca una reunión, estoy segura de que podré convencerlos - dijo la jonin con seguridad.

Hiruzen lo pensó, luego suspiró y asintió, no había de otra, ella no pararía hasta conseguir lo que quería, además de que podía entender por qué lo hacía, tenía un sentido de protección muy alto con Naruto por su condición de jinchuriki, no dudaba que le pasaba lo mismo con Gaara.

En momentos como ese, Aimi se alegraba de haber obtenido el apellido Uzumaki, todo como resultado de un arreglo del consejo para que el clan Uzumaki volviera a tener un representante, ya que Naruto no podría ocupar el cargo hasta los 18, por lo que ella desde hacía unos años era una Uzumaki y la representante de ese clan, obteniendo un voto en el consejo.

Muchas veces el consejo no la había tomado muy en cuenta o la habían intentado manipular o amenazar, igual que ocurrió con el tema del Uchiha, por suerte para ella, contaba con el apoyo de varios clanes como el Nara, Yamanaca, Akimichi y Aburame, además del hokage y líder del clan Sarutobi. Mientras que el clan Inuzuka y el clan Hyuga se mantenían al margen. Su principal problema era el consejo civil, los ancianos y Danzo.

Dada la magnitud del problema, Hiruzen llamó a los consejeros para una reunión de emergencia, razón por la cual en menos de quince minutos ya estaban todos en la sala de reuniones algo curiosos y nerviosos por la razón de esa reunión de emergencia.

-La razón por la que les he llamado es porque Gaara, el jinchuriki del Ichibi, ha desertado de Suna y ha venido a Konoha con la intención de quedarse - dijo el hokage con seriedad a todos los miembros del consejo.

-¿Qué?, ¿por qué haría eso? - preguntó un civil horrorizado, en su cabeza, Gaara solo era un peligro para la aldea.

-Gaara no era feliz en Suna, creo que todos somos conscientes de cómo trata la gente a los jinchuriki - antes de que la joven pudiera continuar, otro civil saltó.

-¿Y por qué Konoha? - preguntó escandalizado.

-Si me dejarais hablar, lo sabríais - dijo Aimi molesta, a lo cual los civiles se callaron - gracias - dijo con sarcasmo - hace unos pocos días, Naruto y yo fuimos a una misión de rango C para la eliminación de bandidos, esta misión fue una de colaboración con Suna, y entre los miembros de este equipo, estaba Gaara, el cual se hizo amigo de Naruto rápidamente.

-Es decir, que ese demonio está en la aldea por culpa de tu hijo - dijo otro civil con veneno, y Aimi necesitó toda su fuerza de voluntad para no ir hacia él y partirle la cara.

-Se podría decir que sí, fue culpa de mi hijo y mía, ya que ambos nos mostramos amigables con él - dijo con un tono mordaz que no se le escapó a nadie.

-¿Y exactamente qué vamos a hacer?, porque está claro que para eso es esta reunión - preguntó Shikaku Nara.

-Efectivamente - dijo Aimi - a mí me gustaría adoptarlo y que formara parte de las filas de Konoha como un genin a mi cargo, dado que es un ninja desertor, nada le impide unirse a otra aldea, y con la adopción y reclutamiento, todos aquí somos conscientes de que el Kazekage no tendría ningún derecho sobre él sin importar que hasta ayer era un shinobi de Suna - expuso la joven con calma.

-No podemos permitir eso, es un peligro para la aldea - dijo uno de los consejeros civiles.

-No lo es, llevo siendo la madre de Naruto 7 años, y nunca ha habido un solo problema, puedo asegurarme de que sea lo mismo con Gaara, solo es necesario reforzar su sello, por lo que me ha parecido ver, no es muy bueno - argumentó Aimi.

-Muchos riesgos diría yo - opinó Shikaku.

-Realmente no, prácticamente todo son ventajas, obtenemos a un shinobi fuerte entre nuestras filas, lo que implica un aumento de poder militar, aseguramos la alianza de Suna ya que esa aldea ya no contará con su jinchuriki, sino todo lo contrario, ahora estará de nuestra parte, por lo que se lo pensarían dos veces antes de traicionarnos, damos una buena imagen pública cuando se descubra que Gaara decidió venir a Konoha de todas las aldeas porque sabía que aquí sería tratado bien aún siendo jinchuriki, las otras grandes aldeas ven que nos hemos vuelto más fuertes y es menos probable que nos vean como un objetivo para luchar, y por último, aunque no confirmado, tal vez su arena no sea cosa del Ichibi sino del Kekkei Genkai de la familia, por lo que podríamos dotar de una nueva línea de sangre a la aldea - expuso Aimi.

La gente en la habitación se quedó callada, dicho de ese modo, ciertamente parecía que todo eran ventajas en todos los campos, y su razonamiento era muy válido. La joven no se preocupaba mucho por la opinión del consejo, sabía que había ganado, había dado razones de sobra para convencer a la mayoría, sabía que los civiles no estarían de acuerdo, pero también era un hecho que cuando había la posibilidad de obtener un mayor poder militar, Danzo extendía todas sus cartas para intentar convencer al consejo, por lo que ella ya no tendría que hacer nada.

Como se esperaba, los civiles dijeron que eso no era suficiente para asumir el riesgo que su presencia traía, pero como también adivinó, Danzo intervino y terminó de convencerlos, o al menos hacerlos callar y obedecer, por lo cual no pudo evitar tener una sonrisa, pero puso su boca a la altura de sus dedos cruzados sobre la mesa para que nadie lo notara.

-Entonces está decidido - suspiró el hokage - a partir de ahora Gaara será tu hijo, otro miembro del clan Uzumaki y estará bajo tu tutela también, preferiblemente, arregla su sello cuanto antes, eres una de las mejores en ese campo de la aldea - finalizó Hiruzen, a lo cual Aimi asintió y todos se fueron de la sala.

La joven estaba muy feliz de haberlo logrado, no había sido fácil, pero ya estaba hecho, y dado que el consejo había dado el visto bueno, ningún shinobi o civil podría discutir o protestar al respecto.

Se dirigió al campo de entrenamiento, ya que antes de irse dejó un par de clones para que entrenaran y cuidaran a Naruto y Gaara, y debía modificar el sello del pelirrojo lo más pronto posible, aunque también tenía pensado hacer que el jinchuriki se llevara bien con su bijuu, eso siempre era una ventaja en el campo de batalla.

Al llegar, pudo notar a Sasuke intentando entrar al área sin éxito alguno, a lo cual la joven sonrió y decidió abarcar el problema de una vez, ya iba siendo hora de que alguien pusiera en su lugar al Uchiha.

-¿Acaso no te das cuenta de que no podrás entrar o espiarnos por más que lo intentes? - le preguntó Aimi detrás suyo.

El pelinegro se giró y miró sorprendido a la jonin, no esperaba ser descubierto, pero aprovecharía para reclamarle por no enseñarle.

-No tendría que hacerlo si hubieras aceptado entrenarme, no entiendo por qué aprecias más a ese perdedor que a mí, y para colmo, he podido ver que tienes a otro chico como alumno, ¿se puede saber que tienen ellos que no tenga yo? - cuestionó molesto Sasuke.

Aimi necesitó todo su autocontrol para no mandar volando al Uchiha de un puñetazo.

-Primero, Naruto no es un perdedor y es mi hijo, segundo, a quién entrene o deje de entrenar no es asunto tuyo, tercero, aunque no te incumbe, el otro chico como tú lo denominas es mi futuro hijo, ya que los papeles de adopción están en proceso, y cuarto, antes dejo de ser kunoichi que entrenar a alguien como tú - dijo la joven y entró al área de entrenamiento sin preocuparse por el idiota.

Al entrar, pudo ver a su hijo y futuro hijo entrenando con uno de sus clones de sombra, lo disipó, y los chicos, en especial Naruto, miraron confundidos donde antes estaba el clon, para posteriormente darse cuenta de que Aimi estaba ya allí.

-¿Y bien?, ¿qué tal ha ido? - preguntó Naruto emocionado, Gaara también lo estaba, pero sabía ocultar sus emociones.

-Todo ha ido bien, he conseguido convencer al consejo, así que los papeles ya están en tránsito, dentro de poco serás mi hijo y alumno de forma oficial - dijo la joven mirando al pelirrojo.

-¡Bien!, ¡hurra! - gritaba el rubio sin parar, mientras decía que ella era la mejor madre del mundo y que Gaara a partir de ese momento era su hermano, lo cual le hizo gracia a la jonin y que el corazón de Gaara se calentara con el sentimiento de pertenecer a una familia.

-Bueno, como creo que su celebración va para rato, aprovecharé para modificar tu sello, por lo que me pareció entender, el sello que contiene a Shukaku es muy débil, de ahí que él pueda controlarte cuando duermes, ¿me permites? - le dijo poniéndose a la altura de su estómago y recibiendo un asentimiento de Gaara.

Aimi asintió y levantó su camisa lo suficiente para poder modificar su sello, algo que le costó un poco, ya que era más difícil modificar un sello ya hecho que crear e implantar uno, pero finalmente lo hizo y le dijo que ahora ya podría dormir sin miedo a perder el control de su cuerpo.

El rubio terminó de festejar en medio del proceso, por lo que quedó fascinado ante lo que hacía su madre y le pidió que le enseñara, a lo cual ella le dijo que le enseñaría y también se lo ofreció al pelirrojo, el cual aceptó sin dudar.