Dos meses habían pasado desde que Gaara pasó a ser miembro de Konoha. El Kazekage se enteró de este hecho un par de semanas después de que el jinchuriki abandonara Suna, y no estuvo nada contento de enterarse de que el pelirrojo era un shinobi de la aldea de las hojas.
Exigió al hokage que se le devolviera a su hijo en el acto, pero debido a los arreglos que había hecho la joven para asegurarse de que pudiera quedarse, el Kazekage no pudo hacer nada, Gaara se había unido a la aldea por su propia voluntad y había sido adoptado por una de sus kunoichis, la cual era la representante de un clan, por lo que estaba protegido por el mismo.
El hombre salió de la oficina echando humo por las orejas, pero era muy consciente de que no podría hacer nada, cuando logró serenarse un poco, pensó que tampoco era tan importante, en cualquier momento Gaara mataría a alguien o se transformaría, y luego serían ellos quienes le suplicasen que se lo llevara.
Grande fue su sorpresa al saber que nada había pasado después de un mes de estar allí, no podía creerse que algo así sucediera, lo cual lo único que hizo fue aumentar su rabia, no entendía cómo los de Konoha habían logrado controlar a Gaara, pero se propuso averiguarlo.
El pelirrojo estaba feliz de estar en la aldea, aunque seguía habiendo algunas miradas de odio hacia su persona y también hacia su ahora hermano, disfrutaba de la compañía del rubio y su nueva madre, además de que había empezado a hablar con el bijuu en su interior, pero aún tenían una relación tensa, sin embargo, su familia le dijo que eso era normal, que llevaría un tiempo que se hicieran amigos.
El jinchuriki también conoció a Kurama, y este se puso a discutir con Shukaku a través de la conexión que compartían todos los bijuu, lo cual fue un poco incómodo y gracioso, dado la escena que montaron, en especial el kiubi que era el que se veía.
Debido a su situación especial, Aimi pidió unos días para que sus hijos y ella fueran a una misión de rango C, a lo cual Naruto estaba muy emocionado, aunque a Gaara le resultaba indiferente, la misión le era insignificante, lo único que le importaba era pasar el tiempo con su familia.
-Bueno, tenéis suerte, hay una misión de rango C disponible, se trata de escoltar a un constructor del País de las Olas hacia su casa, ¿qué os parece? - preguntó el hokage.
-Está perfecto - respondió la joven divertida por la emoción mostrada por su pequeño rubio.
Hiruzen habló con su recepcionista y al poco apareció un hombre mayor, de piel bronceada, gafas y con una botella en la mano.
-Tazuna san, este será el equipo que te escolte - le anunció Sarutobi.
El hombre miró de pies a cabeza a las tres personas de la habitación.
-¿En serio?, ¿no tienen pinta de ser muy fuertes? - todos se molestaron por esa acusación, pero se mantuvieron callados, a pesar de que Shukaku le decía a Gaara que acabara con el idiota, y él estaba bastante de acuerdo con su inquilino.
-Tazuna san, le puedo garantizar que son más fuertes de lo que parecen, la mujer aquí presente es la kunoichi más fuerte de la aldea, y sus genins también son sumamente fuertes - dijo Hiruzen con voz calmada, aunque él también se había molestado por su pregunta.
Tazuna solo asintió sin creerlo realmente, ninguno de los tres parecía especialmente fuerte, en todo caso, el pelirrojo era el más peligroso en apariencia, pero no discutió con el hokage. Aimi le dijo que se reunirían con él en una hora en las puertas de Konoha, y sin decir nada más, ella y sus hijos salieron del despacho.
Estaban molestos por la actitud de su cliente, pero no podían hacer nada, habían aceptado la misión, y era su deber cumplirla y asegurarse de que llegaba a casa ileso, por muy a su pesar que fuera.
Una vez estuvieron preparados, salieron y se reunieron con el constructor para posteriormente salir de la aldea rumbo al País de las Olas. El viaje fue silencioso, ninguno de los cuatro habló, al menos físicamente, Naruto estaba hablando con Kurama y Gaara lo hacía con Shukaku, mientras que Aimi se mantenía centrada en el frente sin intención de hablar con el hombre.
En un punto del camino, la jonin pudo notar un charco de agua y frunció el ceño, miró al cielo y pudo ver que no había ni una nube, justo lo que ella había pensado, eso no tenía ningún sentido, pero observaría para ver si sus hijos se daban cuenta también.
Pudo notar que Gaara también se dio cuenta, y unos momentos después también lo hizo Naruto. Los tres se miraron y asintieron, debían estar preparados. De repente, dos hombres aparecieron con guantes unidos por una cadena y atacaron al grupo.
Gaara ordenó a su arena moverse, creando una barrera frente al constructor, mientras que Naruto hizo un clon de sombra y fue a por los atacantes. Con su gran velocidad, pudo pillar desprevenidos a los agresores y cortarles el cuello con un kunai.
Una vez estuvieron muertos, el rubio deshizo su clon y volvió al lado de su hermano, el cual estaba retirando su defensa de arena. Aimi se acercó y examinó los cadáveres, pudo reconocerlos como los hermanos demonios de Kiri.
-Tazuna san, ¿le gustaría explicarnos por qué dos chunnins renegados de la niebla nos han atacado? - preguntó la joven con una voz muy calmada, pero eso no evitó que al hombre le recorriera un escalofrío.
Después de darse cuenta de su situación, no le quedó más remedio que contarles todo y la verdad sobre la misión.
-Le seré sincera - comenzó la jonin - por lo que nos ha contado esta misión es de rango B o incluso A, por no hablar de que nos ha ocultado deliberadamente la información, lo cual podría haber significado la muerte de alguien si no fuera porque mis genins tienen ya el nivel de jonin, así que, más le vale darme una buena razón por la que permitir que esta misión continúe.
-Por favor, sé que lo que hice no estuvo bien, pero no tengo dinero para una misión de mayor rango, no pensé que mandarían niños a esta clase de misiones, y en verdad necesito ayuda, acabar el puente es lo único que puede salvar a mi país de la influencia de Gato - suplicó Tazuna.
-No seas tan dura con él, Aimi sensei, además de que nos las podemos apañar, tú misma lo has dicho, seremos genins, pero tenemos el nivel de jonin - intentó convencerla Naruto.
-No nos pasará nada, si ocurre algo, mi arena nos protegerá, confía en nosotros - añadió Gaara.
La joven miró a sus hijos detenidamente para después suspirar y aceptar, por lo que siguieron su camino como estaba previsto, solo que con un nivel de alerta aún mayor, ahora que sabía la posibilidad de que pudieran ser atacados por ninjas renegados, debía estar más en guardia que nunca, no permitiría que les hicieran daño.
Pasaron unas horas antes de que vieran un conejo blanco en el camino, y fue exactamente igual que con el charco de agua, no tenía sentido que un animal así estuviera en un lugar como ese, por lo que rápidamente se pusieron a la defensiva.
Del límite del bosque salió una espada enorme, la cual fue bloqueada automáticamente por la arena de Gaara. Todos miraron hacia la dirección de donde vino la espada y poco después apareció un hombre que Aimi reconoció de inmediato.
-Zabuza Momochi, ¿qué hace un antiguo espadachín de Kiri aquí? - cuestionó la joven.
El ninja renegado sonrió bajo sus vendas, él no conocía a Aimi, no podía imaginar lo fuerte y poderosa que era, por lo que lo consideraba una batalla fácil, aunque les daría la opción de rendirse.
-Digamos que me han contratado para matar al viejo que está detrás de ti, si me lo entregáis, os perdonaré la vida - dijo Zabuza con tono malicioso.
-Me temo que no, Tazuna es nuestro cliente y nuestra misión es protegerlo, tendrás que pasar por encima de nosotros para lograrlo - dijo la jonin preparándose para el combate - Naruto, Gaara, proteged a Tazuna, yo me encargo de él - ordenó y los genins asintieron.
Zabuza sonrió e hizo su jutsu de ocultarse en la neblina, así pudo recuperar su espada, aunque por poco y queda atrapado en la arena del pelirrojo.
Aimi agudizó sus sentidos, principalmente el oído y el olfato, además de activar sus habilidades sensoriales, aunque estas no las tenía muy desarrolladas y esa niebla le hacía más difícil localizarlo.
Dado que iba a estar en desventaja en esa pelea por culpa de la niebla, decidió poner a prueba a su hijo, además de que sabía que él lo agradecería, ya que no era de estarse quieto sin hacer nada.
-Naruto, usa un jutsu de viento y despeja la niebla - le ordenó la joven.
El rubio asintió a pesar de saber que ella no lo vería, hizo los sellos de manos y liberó una fuerte ráfaga de viento que disipó toda la niebla y mostró al espadachín a menos de un metro de la cabeza de Aimi.
Ella lo notó rápidamente, se movió y le dio una potente patada en la barbilla al ninja renegado, el cual salió volando y se estrelló contra un árbol. La joven inmediatamente empezó a hacer sellos de mano a una velocidad inhumana, y cuando terminó, una inmensa corriente eléctrica atacó a Zabuza, el cual no pudo evitar el ataque.
Su visión se volvió borrosa y salía humo de su cuerpo, apenas podía ver la figura de la mujer acercándose a él con un kunai en mano. Cuando la jonin estaba a menos de un metro de distancia, tres sembons se clavaron en el cuello del espadachín.
La joven miró en dirección de donde venía los sembons y pudo ver a un joven cazador anbu de Kiri.
-Gracias por la ayuda, llevaba un tiempo rastreando a Zabuza - dijo mientras avanzaba hacia el ninja caído.
Aimi frunció el ceño, no se creía para nada su historia, demasiada coincidencia que él apareciera y lo matara justo cuando ella lo iba a hacer. Antes de que el cazador pudiera coger a Zabuza, la joven con un movimiento rápido clavó su kunai en la cabeza del antiguo shinobi de Kiri.
El cazador soltó un grito y dio un paso hacia atrás horrorizado, confirmando la teoría de la mujer.
-No eres un cazador anbu, eras su cómplice, lástima para ti que me diera cuenta rápidamente - le dijo la jonin.
La rabia inundó el cuerpo del cazador y atacó a Aimi sin pensar, lo cual desembocó en que ella esquivara fácilmente su ataque y lo golpeara en la cabeza, dejándolo inconsciente.
-¿Qué vas a hacer con ellos? - preguntó Gaara seriamente mientras veía a su madre depositar al cazador en el suelo.
-Sellaré a Zabuza en un pergamino, en cuanto a este chico, me gustaría hablar con él antes de tomar una decisión, no le echo más de uno o dos años más que vosotros, quiero saber el motivo por el cual estaba con Zabuza, y si está en mi mano, lo ayudaré - dijo mientras sacaba un pergamino y sellaba el cuerpo del espadachín.
Gaara asintió conforme y Naruto igual, por su parte, Tazuna no entendía muy bien lo que acababa de pasar. Sin decir otra palabra, el grupo continuó con su camino al País de las Olas, el cazador en brazos de la joven.
