Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.

Capítulo 1

Bella

— ¿Te acostaste con él? ¿Cuántos rounds aguantó? ¿Fue bueno, malo o regular?

Al llegar a la oficina, Liam, mi mejor amigo, me abordó con sus indiscretas preguntas sobre la noche que pasé con Edward.

Puse mi mejor cara para evitar que se diera cuenta de mi decepción. Así que deslicé el blazer negro por mis hombros dispuesta a empezar a trabajar, lo dejé en el respaldo de la silla justo segundos antes de que Liam sujetara mi rostro.

Miré directamente sus iris azules y sonreí al descubrir la curiosidad reflejada en sus ojos. Era un idiota, chismoso.

Las comisuras de sus labios se extendieron mostrando una hermosa y perfecta sonrisa blanca. Me había descubierto, lo sabía.

Sujeté sus grandes manos con las mías y las alejé de mi piel. Me hice la desentendida abriendo la laptop y empecé a fingir que trabajaba, él me seguía viendo como buitre a su presa. Podía sentir su mirada sobre mí.

— No pasó nada —terminé confesando después de unos minutos— por muy ebrio que se puso no fue capaz de darme un solo beso —reí burlonamente mientras retenía entre los dientes mi labio inferior, le miré fijo—. Pero le gusto, es más que obvio. Me desea y solo es cuestión de tiempo para tenerlo conmigo.

Liam apoyó las manos sobre el escritorio de madera y sostuvo su mirada con la mía.

— Eso dijiste hace dos meses, ¿no? —rebatió—. Isabella, es mejor que no insistas. El tipo es agradable y de los pocos hombres heterosexuales fieles que quedan en este mundo. Se casará en seis meses, no merece que te burles de él.

Inspiré.

— Sabes, es la primera vez que un hombre se resiste a mí, y eso me gusta. Me provoca una sensación atrayente, peligrosa —mordisqueé mi labio—. Quiero seducirlo, te prometo que solo será una vez.

— No será qué... ¿en serio te gusta? —inquirió, logrando que mi sonrisa desapareciera—. Es muy raro que insistas después de dos meses, digo porque Edward literalmente te ha rechazado y tú insistes después de tantos desprecios.

Me incorporé dispuesta a enfrentarlo.

— ¡Edward no me ha rechazado! —espeté— y mucho menos es capaz de despreciarme.

— ¿Ves? Lo sabía —dejó un puñetazo en la mesa para luego seguir caminando alrededor del escritorio—. Ese tipo te gusta, ¡acéptalo! Mira la realidad, Isabella. Aléjate de él antes de que sea demasiado tarde, él se casará y no quiero que sufras por un amor no correspondido.

Reí. Lo hice de buena gana, incluso aplaudí al escuchar tremenda estupidez.

La última vez que me había enamorado era apenas una cría de diecisiete años. Inexperta y bastante imbécil para haber terminado siendo la amante de un hombre casado que solo se burló de mí. Me prometió mil cosas y al final decidió quedarse con su esposa porque esperaban su primer hijo.

Juré desde entonces que no volvería a tener una relación seria y que sería yo quien eligiera a quién llevar a la cama. Tenía veintiséis años y había cumplido mi promesa al pie de la letra.

Parpadeé al tronido de dedos que Liam hizo frente a mí.

— Ya llegó el irresistible —me señaló con la barbilla a Edward llegando a su lugar de trabajo.

Una amplia sonrisa se extendió e instintivamente atrapé el labio inferior entre mis dientes al verlo.

Estaba ahí, en su escritorio prendiendo su laptop mientras se acomodaba en su silla. Pocas veces usaba traje, Edward prefería la ropa informal, quizá una camisa de manga larga y un sencillo pantalón de vestir, pero su pelo, ¡oh Dios! Estaba empezando a obsesionarme en enterrar mis dedos en esas hebras cobrizas.

Suspiré. No podía quitar mi vista de él.

Se veía muy callado. Ni siquiera llegó a saludar a los compañeros de su área como otras veces. ¿Habría tenido problemas con ella? Mi curiosidad me insistía en ir hasta él y preguntar.

— Quizá terminó con Emily —mi pensamiento salió en voz alta.

Apreté los párpados por unos segundos al darme cuenta que Liam seguía al lado mío. Ambos estábamos viendo por la pared de vidrio de la oficina.

— Y dices que no te gusta —murmuró.

— Lárgate a trabajar —ordené.

— Esa cara de estúpida fue la misma que pusiste cuando lo viste por primera vez —opinó, haciendo que cruzara los brazos y volteara a verlo— tengo memoria fotográfica, querida.

Con una carcajada salió de la oficina sintiéndose importante. Sacudí la cabeza, era un idiota.

Me concentré de nuevo en Edward y cerré los párpados recordando ese día que lo conocí.

Entré a la sala de juntas después de dos semanas de ausencia, había tenido que ir personalmente a cazar un maldito negocio logrando cerrar un gran contrato para una nueva compañía hotelera que necesitaba de publicidad. Era una perra cuando se trataba de ganar clientes.

Estaba por sentarme en mi lugar cuando un fuerte golpe en mi hombro me hizo trastabillar. Todo fue tan rápido; estaba por caer de bruces cuando unas grandes manos sujetaron mi cintura mientras yo me sostenía de unos anchos hombros, enganchando mi vista a unos ojos verde esmeralda, los más hermosos que había visto en mi vida.

Abrí la boca dispuesta a discutir. ¿Quién demonios era él?

Disculpe, señorita, no la vi —su voz fue un bálsamo de dulzura para mi endemoniado carácter—. Soy Edward Cullen.

Él logró que mi cuerpo se estabilizara por completo manteniendo sus manos en mi cintura. Pero yo simplemente no podía reaccionar y menos articular palabra, no podía dejar de admirar ese perfecto rostro y ese rebelde pelo cobrizo que poseía.

Estoy buscando a la señorita Jessica Stanley, vengo a una entrevista de trabajo tímidamente tendió una mano para saludarme con un suave apretón, sonreí al sentir su tacto—. Me perdí en el edificio.

— Isabella — gruñó Stefan, mi hermano que llegó para sacarme de mis cavilaciones y creyéndose intimidante lanzó de mala gana la revista sobre el escritorio—. ¿Con cuántos te acostaste para estar en la portada de la revista Time?

— Te aseguro que se la chupé a menos de los que, tú, acostumbras.

Se abalanzó sobre mí haciendo que mi espalda se golpeara contra la pared de vidrio mientras una de sus manos empezó a ejercer presión en mi cuello, miré furiosamente sus orbes miel tan iguales a los míos mientras intentaba quitar su mano.

— ¿Te molesta la verdad? —mascullé.

— Eres una maldita perra.

— Lo soy —apenas logré pronunciar—, y tú te mueres por ser como yo.


Realmente agradezco con mi corazón el recibimiento para la historia. Les quiero contar que quizá los capítulos serán igual de cortos que este, aún debo acomodar mis tiempos, no quiero presionarme porque en verdad mi intención es traer algo bien hecho. Pero si son así de cortos saben bien que seguro andaré por aquí más seguido.

En mi grupo de Facebook muestro a Bella y cada personaje relevante que vaya mencionando, el link está en mi perfil.

Aquí los nombres de quienes comentaron el capítulo anterior. Los reviews son un verdadero aliciente para escribir, son de gran energía para poder seguir, así que de nuevo gracias por hacer esto posible, abrazos a cada una: Smedina, Car Cullen Stewart Pattinson, twilight-love1694, Pepita GY, Diannita Robles, AnnaLM21, miop, NarMaVeg, paupau1, Lore562, ALBANIDIA, Adriana Molina, Patty, ELIZABETH, Isis Janet, cocoa blizzard, Dulce Carolina, PaolaValencia Flor Mcarty, saraipineda44, Cassandra Cantu, Elizabeth Marie Cullen, Adyel, ameli2703, Antonella Masen, Adriu, mony17, Yaly Quero, danymoli1795, Noriitha, nataliastewart, Lidia Hernandez, Cinthyvillalobo, mrs puff, Torrespera172, Maiisa, Maribel 1925, Wenday14, Lili Cullen-Swan, rociolujan, Estefania Rivera, Peerla Salvatore Swan.

¡Gracias totales por leer!