Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.

Capítulo 6

Edward

Despejé mi mente y consciencia. La mañana la ocupé en limpiar el desorden de la estancia, preparé el desayuno y después de una necesitada ducha les hice una breve llamada a mis hermanas; Irina era mi hermana favorita y con la que mejor me llevaba y no es porque no quisiera a Kate, simplemente, Irina al ser la mayor tenía ese lado maternal que muchas veces necesitaba.

Kate era más holgazana y despistada; su vida se basaba en cambiar de trabajo y dormir, era la soltera de los tres y estaba muy lejos de encontrar un hombre en su vida, ella había repetido tantas veces que no era una prioridad casarse.

— Estás aquí —murmuró Emily al verme. Por lo fatal que lucía su semblante comprendí que la resaca debía tenerla mal.

No respondí, no hice ningún intento por hablarle cuando se acercó a mí y envolvió mi torso con sus brazos.

— Perdón, amor —susurró al mismo tiempo que escondía su rostro en mi cuello.

Apreté los párpados para que otro pensamiento no pudiera colarse en mi cabeza, no quería imaginar otro cuerpo distinto; uno que fuese menudo, curvilíneo y cálido pegado al mío.

— ¡Basta Edward!

Sacudí la cabeza al darme cuenta que había pensado en voz alta.

Lentamente abrí los ojos cuando Emily se alejó y evaluó mi semblante.

Estaba descubierto.

— ¿A qué hora se fue la tipa?

— No empieces de nuevo, porque tu actitud de anoche fue reprobatoria y vergonzosa. —Me defendí como el grandísimo cobarde que era.

— Quiero saber a qué hora se fue —exigió.

Le di la espalda y caminé a la cocina con la única intención de evitar una nueva discusión entre nosotros, tomé una botella de agua del refrigerador y bebí hasta el fondo. Emily llegó tras de mí.

— Te gusta —afirmó— no puedes negarlo, no podías quitar tus ojos de ella, de su… —dudó— cuerpo.

Volteé hacia ella.

— Emily, detente. No sigas con lo mismo porque solo nos haremos daño.

— Prométeme que no volverás a traerla a casa —me pidió, lo cual era justo— por favor, no te acerques a esa tipa, solo promete que la evitarás —sujetó mis manos y las llevó donde palpitaba su corazón— vamos a olvidarnos que existe y pensemos en nuestra boda —limpió algunas lágrimas que resbalaban por sus pómulos haciéndome sentir un miserable por pensar en otra cuando la tengo a ella— me gustaría —susurró— que nos concentremos en los preparativos.

Estuve de acuerdo, quizá acepté para que dejara de llorar o porque en verdad necesitaba sentir ilusión por casarme. ¿Qué pasaba conmigo? No era el mismo hombre ilusionado que meses atrás.

.

.

Sin faltar a mi promesa no volví a estar a solas con Bella, rehuí de ella con cualquier excusa y al cabo de dos semanas dejó de insistir.

Debía decir que me sentía bien porque no andaba detrás de mí, pero no podía mentir, algo dentro de mí me causaba enojo porque ella me ignoraba. Lo peor llegó cuando James Witherdale, el dueño de las más exclusivas joyerías del país, un tipo mayor que rondaba los cincuenta buscó la agencia para que hiciéramos promoción a una nueva colección de relojes que había lanzado al mercado.

El tipo no dudó en cortejar a Bella, la llenó de atenciones lo cual me empezaba a poner al borde de la histeria, sobre todo, cuando ella aceptaba sus galanterías yéndose con él a sabrá Dios dónde.

Así viví el mes de enero. Conteniendo mi enfado para no echar a ese tipo de la agencia, aceptando con gran pesar que James era diferente a la mayoría que había visto rondar a Bella, ese hombre se notaba interesado de verdad, no había morbosidad en la mirada que le daba, incluso su tacto era siempre con respeto, entonces con enojo descubrí que sus intenciones para con Bella eran honestas y muy reales.

— ¿Y si te acuestas con ella?

Estreché los ojos para ver a Seth. Aceptaba que era un gran amigo y también insoportable cuando se lo proponía.

Le di un golpe en el antebrazo logrando que se quitara del escritorio, necesitaba concentrarme para seguir trabajando y sus tontos consejos no estaban ayudando

— Cállate —susurré, echando un vistazo hacia mis compañeros— estamos en mi lugar de trabajo.

Seth levantó el pulgar hacia Mike que estaba en el escritorio de enfrente. El rubio se hizo el desentendido centrando la vista en la pantalla de la computadora.

— Nadie nos está poniendo atención a nosotros.

El tono de Seth fue alto, pero no lo suficiente para la curiosidad de Leah, ella fingió descaradamente un bostezo y acercó la silla hacia mi cubículo, me sonrió al verse descubierta y no le quedó de otra que morder una manzana verde que tenía en la mano. Era obvio que no se movería de ese lugar hasta escuchar lo que ella quería.

— Aquí las paredes oyen —vociferé. Me incorporé caminando hasta la esquina donde estaba el café bar, me serví un americano mientras Seth no dejaba de sonreír con Angela—. Me meterás en problemas si no controlas tu lengua —le dije— deja que galantear con mis compañeras.

Seth pasó una mano por su pelo mientras caminaba de espaldas sin dejar de mirar a Angela, no comprendí qué hizo para lograr que las mejillas de la chica se tiñeron de rosa, fue que dio media vuelta y me puso atención enfocando sus ojos color oscuro en mí, lo hizo un par de segundos antes de que la silueta de Bella caminando hacia la oficina principal capturara su atención

— Hermano, ella es hermosa —dijo viéndola y ganándose un codazo al percatarme que miraba el trasero de Bella—. No entiendo cómo puedes resistirte —continuó— ¿por qué no te atreves a tener una noche con ella? Por Dios, Edward, piensa en cuántos quieren estar en tu lugar.

— ¿Acaso olvidas que estoy comprometido?

— Con Emily puedes fingir todo lo que quieras, eh. Nosotros somos amigos, viejo —golpeó mi pecho con la palma— ella te trae mal, Edward. Te gusta y no puedes ocultarlo, si la señorita te está dejando entrar, ¿por qué resistirse?

— No soy infiel —articulé alto y claro como si necesitase convencerme a mí mismo—, no estoy interesado en ninguna aventura.

Seth soltó un resoplido cansino, rio de nuevo fijando su vista en la oficina de Bella donde James estaba junto a ella, se veían alegres y muy enfrascados en su conversación.

— Bueno, tú, sabrás si quieres perder tu oportunidad.

¿Oportunidad? No necesitaba una oportunidad con ella, mi única intención era sacarla de mi mente y la distancia que había forjado entre nosotros no estaba dando resultados, entonces debía haber otra opción.

Estaba tan perdido en el bucle de mis pensamientos que no fui consciente cuando Bella se acercó.

— ¿En dónde trabajas? —le preguntó a Seth sin siquiera mirarme—. Tiene tiempo que te veo por aquí.

Seth por supuesto que se portó gallardo, profesional y sin mostrar un poco de nervios tendió la mano hacia ella.

— Seth Brandon —se presentó con aires de insuficiencia— por ahora estoy desempleado —le dijo como si fuera un placer estar sin trabajo— soy fotógrafo, señorita Swan.

La perfecta ceja izquierda de Bella se enarcó al tiempo que sonreía complacida.

Miré sus manos que seguían entrelazadas en un fuerte apretón.

— Isabella —murmuró ella— solo dime Isabella —pidió de forma arrogante—. Que casualidad, la agencia está en busca de un fotógrafo.

Seth alzó ambas cejas conmocionado por las palabras de Bella.

— Edward también es fotógrafo —reveló haciendo que Bella notara mi presencia.

Ella apenas puso los ojos unos segundos en mí, volviendo su atención a Seth.

— Edward es un gran fotógrafo —continuó mi amigo como si Bella necesitara saber— ha vendido sus mejores fotos a revistas importantes como National Geographic. Este tipo —golpeó mi hombro en repetidas ocasiones— es un amante de la naturaleza que se niega a fotografiar a cualquier persona.

— ¿Así que eres fotógrafo? —inquirió Bella dirigiéndose a mí.

No respondí porque me distrajo esa forma tan pecaminosa que tenía de apresar su labio entre los dientes.

— Sí lo es —Seth habló por mí mientras golpeaba con fuerza mi espalda—, y está a tu disposición.

— Perfecto —se entrometió James presentándose y saludando amablemente—. Haremos un viaje exprés a París y necesitamos un fotógrafo.

— No busquen más —respondió Seth— aquí lo tienen.

Lo miré como si de esa forma pudiese retorcer su cuello.

De ninguna manera iría con Bella a ningún lado.


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Aquí los nombres de quienes comentaron el capítulo anterior: Cinthyvillalobo, Lili Cullen-Swan, rociolujan, Maribel 1925, Patty, saraipineda44, Estefania Rivera, NarMaVeg, Elizabeth Marie Cullen, Adriu, Wenday14, Cassandra Cantu, PaolaValencia, Flor Mcarty, Isis Janet, Lu40, Gigi, Car Cullen Stewart Pattinson, Diannita Robles, paupau1, mrs puff, Smedina, Antonella Masen, cocoa blizzard, kaja0507, Dulce Carolina, miop, Gabby352, Adriana Molina, ALBANIDIA, Rosemarie28

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