Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.

Capítulo 7

Bella

Exhalé enfadada.

James lograba sacar lo peor de mí, no porque fuese un atrevido sino porque no había parado de parlotear en las más de diez horas de vuelo.

Fue una pésima idea aceptar su propuesta de venir a París.

Admitía que había actuado por impulso. Todo porque necesitaba asegurar que las muecas de enfado que Edward hacía cada que veía a James junto a mí eran celos. Y por supuesto que lo eran.

La maldita duda había sido despejada y él mismo me lo comprobó al no quitar su mirada asesina de nosotros en todo el maldito vuelo.

Debería de sentirme feliz, exultante, mas no lo estaba. Que Edward prácticamente me rechazara por un mes y que huyera de mí me había puesto de un humor insoportable. Obviamente, él no se enteró, estaba acostumbrada a esconder mis sentimientos, sin embargo, su rechazo me había hecho sentir extraña y aún no entendía el porqué.

Al llegar al hotel Le Bristol pedí una habitación lo más alejada del señor Witherdale. Me rehusé a cenar y preferí dormir. Una vez me desvestí y puse mi pijama favorita, me metí entré las sábanas de la cama y me quedé profundamente dormida o en eso estaba cuando escuché ruidos en la puerta.

Arrugué la frente al escuchar murmullos.

Apenas di algunos pasos y me acerqué a la puerta. Esas voces eran de Edward y Seth que discutían del otro lado de la habitación.

— No estuvo bien mentirle a Emily —murmuró Edward haciéndome rodar los ojos— ni siquiera debí aceptar venir —puse atención a la voz, se escuchaba diferente como si estuviera ebrio—. ¿Es que no te das cuenta cómo me ignora Bella?

Escuchar mi nombre siendo pronunciado por él me hizo sonreír. ¿Así que te molesta que te ignore? Es bueno saberlo.

— Deja de quejarte, Edward —Seth se escuchaba aún más ebrio, pues sus palabras no se entendían del todo—. Ya estamos aquí y tienes una oportunidad para hablarle a la mujer que te roba el sueño. Anda, habla con ella.

Unos escandalosos golpes en la puerta me alertaron; mi corazón martilló de prisa y resonó fuerte en mis oídos, estaba emocionada como una adolescente hormonal cuando ve al chico que le gusta.

Cubrí las orejas con mis palmas dispuesta a ignorar esos ruidos, no lo iba a recibir. Apreté los párpados un par de segundos y di media vuelta para volver a la cama, fue entonces que mi nombre se escuchó.

— Bella —pronunció un borracho Edward seguido de más golpes en la puerta—. Bella, quiero hablar contigo.

Exhalé.

Me volví hacia la puerta y cuando estaba a punto de abrir recordé el horrendo pijama de cerdo rosa que vestía.

Apoyé la frente en la madera de la puerta: ¿Por qué no pensaste en traer pijamas sexys en la maleta? —me reprendí mentalmente.

Abrí la puerta lentamente y descubrí a Edward apoyado en el marco, me miró de pies a cabeza y casi estrelló la puerta en sus narices cuando sonrió al ver el pijama.

— ¿Qué quieres, Edward? —No pude evitar la forma cortante en que le hablé. Él me había ignorado por un maldito mes entero, así que no debe creer que me echaré a sus brazos.

— Bonita pijama —murmuró, volviendo a recorrer mi cuerpo con su enardecida mirada.

— ¿En verdad te gusta mi pijama o lo hay debajo de ella? —Más directa no podía ser, me arrepentí al instante que las palabras salieron de mi boca.

No respondió mi pregunta, tan solo caminó tambaleándose cuando entró en la habitación, asomé la cabeza por la puerta y Seth se había ido, no había rastro de él.

— ¿Por qué estás enojada conmigo?

Me volví hacia la cama donde Edward estaba sentado. Tenía la camisa blanca a medio abotonar y su pelo hecho un desastre, estaba ebrio y a nada de quedarse dormido sobre la cama.

— No me gusta que me ignoren —respondí con desdén— y tampoco creas que muero por ti.

Edward no había quitado su mirada de mí cuando sonrió.

— Luces tan hermosa cuando te enfadas —murmuró—, me provocas mucha ternura.

De pronto su cuerpo se desplomó de espaldas, estaba riendo fuertemente casi a carcajadas.

Me acerqué asustada por su estado; sujeté una mano intentando que se pusiera de pie.

— Debes irte —le dije—, o mañana te arrepentirás si te quedas aquí.

Edward negó al tiempo que tiraba de mí haciéndome caer encima de su cuerpo, sus brazos rodearon mi cintura negándose a soltarme cuando me quise incorporar.

— Bella —pronunció mi nombre tan malditamente caliente— ¿por qué no puedo dejar de pensar en ti? —Empezó a cuestionarme sin dejar de ver mis labios— ¿Por qué quiero besarte cada vez que te tengo cerca?

— No sé —susurré presionando mi cuerpo sobre el suyo, sintiendo lo duro que estaba por mí— pero no quiero que te detengas, Edward —me froté en su erección haciéndolo soltar un siseo—. Tú sabes lo que quiero, ambos lo queremos. Nos necesitamos.

Cerró los párpados mientras su respiración se volvía trabajosa y nuestros movimientos se sincronizaban. Jadeé, sintiendo tanto deseo por él, sus brazos seguían fuertemente rodeando mi cintura y por su mueca sabía que se estaba debatiendo en rendirse conmigo.

— No pienses más —musité, escondiendo mi rostro en su cuello, empecé suavemente a deslizar mis labios por su piel a repartir pequeños mordiscos mientras él gemía— solo una noche… —suspiré—, solo una.

— Bella… yo —dijo con voz entrecortada mientras sus dedos se clavaban en mis caderas.

No dejé de besar su piel desabotonando su camisa por completo, embriagándome con el olor de su colonia. Me tenía loca por él y no quería que se resistiera.

— Solo será esta vez —repetí en un jadeo sin dejar de crear esa hermosa fricción entre nuestros cuerpos.

Edward tragó.

Su rostro se contrajo y en un ágil movimiento nos dio la vuelta dejándome bajo su cuerpo.

No había marcha atrás. En su mirada estaba plasmado el deseo.

Relamió sus labios inclinándose sobre mí, su rostro muy junto al mío. Iba a besarme y yo solo necesitaba que lo hiciera pronto porque estaba muriendo por probar sus labios y descubrir su sabor.

Eso estaba por hacer cuando su móvil sonó con una ridícula canción de All Of Me.

Edward torpemente se quitó de encima sentándose en la cama, tiró de su pelo y bufó al mirar la pantalla del móvil.

— Emily —pronunció asustado cuando respondió la llamada— ¿qué pasa, cariño?


Lamento la demora, he tenido algunos contratiempos para ponerme al día con la historia, pero no se preocupen que no la abandonaré. Ahora bien, ¿me pueden decir qué piensan de este capítulo?

Aquí los nombres de quienes comentaron el capítulo anterior: Jimena, Car Cullen Stewart Pattinson, Gabby352, kaja0507, Adriana Molina, Florencia, PaolaValencia, Lore562, Smedina, saraipineda44, Flor Mcarty, Yaly Quero, Dulce Carolina, cocoa blizzard, Gigi, mrs puff, NarMaVeg, Antonella Masen, ALBANIDIA, Torrespera172, angryc, Cassandra Cantu, quequeta2007, Wenday14, Lily, Rosemarie28, Noriitha, paupau1, Ady, Cinthyvillalobo, Patty, Elizabeth Marie Cullen, mony17, Isis Janet, Lili Cullen-Swan, Maribel 1925, Estefania Rivera, rociolujan, Pepita GY y comentarios Guest.

¡Gracias totales por leer!