Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.

Capítulo 10

Edward

Cerré los párpados sintiéndome exasperado porque Bella no respondía mis mensajes ni llamadas.

Y aunque James nos había explicado que Bella había tenido que regresar a Seattle debido a una emergencia con el señor Swan. Quería saber cómo estaba, necesitaba escuchar su voz y que me dijera que ella estaba bien, que era fuerte para afrontar lo que sucedía con su padre.

Quería profundamente sostener su mano y brindarle apoyo moral.

Suspiré.

Eché la cabeza hacia atrás, apoyándola en el asiento del avión.

Bella me gustaba mucho. Debía aceptarlo, me atraía su belleza y sensualidad, lo reconocía. En cambio sentía que había algo más, tal vez, mi admiración era tan fuerte que me aferraba a encontrar todas las virtudes en ella.

Algo más debía haber después de la fuerte atracción y necesitaba averiguarlo.

No lo lamentaba, no. Ni siquiera pasó un momento por mi mente arrepentirme y reconocer que estaba mal lo que había sucedido entre nosotros. No podía arrepentirme cuando lo había disfrutado tanto.

Resoplé ruidosamente sin importar que Seth, quien viajaba al lado mío, me mirase extraño.

— Deja de hacer ruido —se quejó—. Quiero dormir, hombre.

Asentí sabiendo que no me miraba, pues él había vuelto a cerrar los ojos.

— Bella me gusta —reconocí en voz alta—, ella y yo tuvimos un encuentro.

Seth de inmediato abrió los párpados, mirándome con una sonrisa traviesa.

— Quieres decir que tú y ella… —juntó sus dedos índices haciéndome negar.

— No es lo que estás imaginando —dije antes de que hiciera ideas equívocas en su cabeza—. La besé —confesé en voz muy baja, omitiendo el faje que le había dado, esa información la guardaría para mí—. Y si no hubiera sido porque llegó James a interrumpir, la hubiera hecho mía.

— Oh, hermano —articuló— me parece bien que hayas cedido a tus instintos. Te conozco y sé que Isabella te gusta demasiado. Supongo que terminarás con Emily, ¿no?

Ladeé la cabeza hacia la ventanilla mirando el azul del cielo.

Todos mis sentimientos estaban en conflicto. Por un lado me sentía hipócrita al preocuparme por Emily, mas no podía evitarlo. Llevábamos muchos años juntos, quizá, era costumbre o simple resignación al estar compartiendo mi vida con ella. No lo sabía aún, pero algo dentro de mí me gritaba que debía poner en pausa nuestros planes de casamiento.

— No sé qué me pasa —murmuré con la vista perdida en el cielo— Bella me atrae mucho, no puedo dejar de pensar en ella —rechiné mis dientes—. Luego está Emily, la boda, la iglesia —suspiré hondo— no estoy seguro que quiera casarme, no aún.

— ¿Quieres que te dé mi opinión?

Volteé a verlo y le sonreí. El semblante de Seth había cambiado y se mantenía serio y saberlo tan fuera de juego como era comúnmente su personalidad, me asustó.

— No empieces —quise bromear. Inclusive le di un pequeño empujón en el hombro para que riera, pero él no lo hizo.

— Siendo honesto —mencionó—, me alegro de que Isabella haya llegado a tu vida.

Sacudí la cabeza, no quería escucharlo.

— Estoy siendo sincero, hermano —continuó—, al menos ella evitará que cometas una locura y sabes bien por qué te lo digo. Hemos hablado infinidad de veces sobre tu "amor" por Emily, te he dicho en más de una ocasión que la felicidad que escuchaba en tu voz en sus inicios se perdió hace años, ¿te lo he dicho o no? He sido testigo de cómo has intentado salvar esa relación, Edward. Sin embargo, al único que le toca ser honesto contigo es a ti.

¿Honesto conmigo? ¿Qué tan honesto estaba siendo? El monólogo interno empezaba a desarrollarse.

— Edward, será mejor que medites lo que ocurre contigo. ¿Es Emily o Bella?

— Hablaré con Emily —musité, reflexionando las palabras de Seth.

— Mucha suerte, hermano.

.

Eran pasadas las dieciocho horas cuando llegué.

Arrastré la maleta hasta la estancia dejándola al lado del sofá. El apartamento estaba en total silencio y completamente iluminado, caminé a la cocina y miré que había sobre la encimera dos tazones con fruta junto a la computadora portátil.

— Emily —mencioné su nombre al saber que estaba en casa— ya estoy aquí.

Iba caminando hacia la habitación cuando Jane salió corriendo e impidió que entrara. Detuvo mis brazos con la fuerza de sus manos.

¿Qué le pasaba?

— No entres —me pidió—. Emily trae puesto el vestido de novia y es de mala suerte que lo veas.

— No importa —escuché la voz de Emily. Levanté la vista del rostro de Jane para enfocar mis ojos en Emily, ella vestía un sencillo vestido blanco, rápidamente me sentí miserable al verla—. ¿Te gusta mi vestido, Edward?

Caminó hacia mí y dio una vuelta sobre sus pies para que pudiera apreciar el bonito vestido. Reconocía que lucía bonita, asentí a su pregunta y fue que ella se arrojó a mis brazos.

— Te extrañé —murmuró abrazada de mí—. No me has dicho si te gusta mi vestido, es lindo, ¿verdad?

— Lo es —respondí sin mostrar emoción alguna, no podía más que sentir profundo pesar por ser un cretino con ella. Queriendo sosegar mi desazón envolví mis brazos alrededor de su cintura, necesitaba ser honesto—: Emily —me aclaré la garganta— necesitamos hablar.

— Hemos logrado apartar la fecha en la iglesia —se entrometió Jane— el veinte de junio.

Mi estómago se revolvió.

— Ven, Edward —Emily sujetó mi mano llevándome con ella a la cocina— quiero que elijamos juntos las invitaciones.

.

.

El lunes por la mañana me sentí extraño al llegar a la agencia y que Bella no estuviera haciendo las típicas reuniones como cada inicio de semana. Su lugar lo había tomado Jessica haciendo a la gran mayoría de nosotros bostezar a causa de su aburrida voz.

Mi parte favorita fue cuando terminó la reunión y volví a mi lugar. Sintiendo un pésimo humor abrí la laptop de mala gana al llegar al cubículo.

— Entonces, ya caíste —murmuró Leah al lado mío, levanté el rostro y la miré sin ocultar mi enfado, ella estaba sentada en el borde del escritorio mordiendo una manzana—. Me refiero, ¿si ya te acostaste con Isabella? —preguntó—. Como te fuiste a París con ella, aquí es bien sabido por todos que esa mujer nunca pierde el tiempo con los hombres, así que…

— No digas estupideces —la interrumpí sin dejarla continuar con la verborrea—. Bella es una dama.

Leah enarcó las cejas oscuras mientras sonreía petulante.

— ¿Así que Bella? —inquirió con una risa burlona.

Maldije internamente al recordar que todos en la agencia la llamaban Isabella y yo tenía ese único privilegio de llamarle Bella.

— No te enojes —continuó— todos sabemos que "Bella" —mencionó el nombre con más fuerza— es una zorra, para nadie es un secreto que la mayoría del gremio masculino de esta oficina ya pasó por sus manos.

Me incorporé sin dejar de ver el rostro cenizo de Leah.

— ¡Deberías cuidar lo que dices! —rugí colérico—. No estoy de acuerdo en que estés soltando veneno en contra de nuestra jefa —le dije—, aparte de verte mal, quedas como una envidiosa resentida que al sentirse inferior despotrica porque no tiene opción.

Leah levantó su rostro. Podía notar que su semblante estaba cargado de ira hacia mí.

Estrechó sus ojos oscuros antes de dar media vuelta y alejarse con largos pasos.

Golpeé mis puños en la mesa de escritorio.

Me sentía completamente ofuscado.

— No le hagas caso —murmuró Mike— todo lo que se dice de Isabella es más una vieja leyenda inventada y sustentada por imbéciles.

— Lo sé —respondí— ¿de casualidad sabes algo de ella? No ha venido a la oficina en más de cuatro días. —Intenté ocultar la desesperación en mi voz, pero fue inútil ya que Mike rio—. Le he llamado muchas veces, por cuestiones de trabajo —mentí—, y su móvil está siempre apagado, me preocupa que algo haya ocurrido con su padre.

Mike inclinó su rostro hacia mí.

— Los Swan son demasiado herméticos para que se sepa algo del patriarca —contó Mike.

— ¿Puedes darme la dirección de Bella? —insistí.

— ¿No sabes dónde vive? —inquirió y yo negué al instante—. Solo porque me inspiras confianza te diré.

No pude evitar mirarlo aprensivamente al descubrir que él sabía la dirección de la casa de Bella y yo no.

— ¿Has estado en casa de Bella? —quise saber.

— No —Mike negó—. Isabella y Liam guardan con recelo esa información, ella prefiere mantener su hogar en privado y nunca nadie de la oficina que no sea su mejor amigo sabe su ubicación. Bueno, yo ahora sé dónde vive pero fue por error —me dio un guiño— lo escuché sin querer de Liam cuando vivía con ella.

— ¡¿Liam y Bella vivieron juntos?!

Mike se quedó pensativo ante mi reacción escandalizada.

— Mmm… sí —musitó sin dejar de verme— pensé que lo sabías.

— No, no lo sabía. —No pude evitar que mi voz saliera en un tono agresivo al sentir un pinchazo de celos.

Mike no dejó observarme mientras entregaba una nota en mi mano con lo que supuse que era la dirección de Bella.

Sonreí, sintiéndome ansioso al darme cuenta que pronto la vería.


¡Hola! No sé qué opiniones tengan respecto al capítulo, ¿me cuentan?

Aquí los nombres de quienes comentaron el capítulo anterior: Kaja0507, Gabby352, Car Cullen Stewart Pattinson, cocoa blizzard, Pepita GY, Diannita Robles, paupau1, ALBANIDIA, Rosemarie28, mony17, terewee, Sheei Luquee, mrs puff, Lily, Torrespera172, NarMaVeg, Elizabeth Marie Cullen, Ella Rose McCarty, Smedina, Lu40, Patty, Dulce Carolina, Jade HSos, Flor Mcarty, Daniela, Peerla Salvatore Swan, Maryluna, Jimena, Cassandra Cantu, Yaly Quero, Adriu, Adriana Molina, PaolaValencia, Antonella Masen, Estefania Rivera, Lili Cullen-Swan, Noriitha, Gigi, saraipineda44, Wenday14, Maribel 1925, Isis Janet, rociolujan y comentarios Guest.

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