Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.
Capítulo 11
Bella
No sabía cómo sentirme.
Era extraño sujetar su mano y verlo tan quieto mientras estaba conectado a un respirador artificial.
Forcé mi memoria.
Realmente no lograba recordar cuándo fue la última vez que tuve un contacto físico con él. Siempre fue tan frío y con un gesto severo que nunca me atreví siquiera a darle un abrazo el día del padre y mucho menos en su cumpleaños.
Nunca fui una hija ejemplar ni la más amorosa, suponía que era por el distanciamiento emocional con el que había sido criada desde que Renée nos abandonó.
Mi relación con Charlie no era la mejor, nunca hubo llamadas ni mensajes, mucho menos regaños . Cuando decidí ser independiente apenas había cumplido la mayoría de edad, él nunca me detuvo, no dijo nada, solo me dejó partir. Por eso fue tan sorpresivo para mí cuando me dejó como directora ejecutiva de las agencias Swan, ¿por qué elegirme a mí por encima de su hijo favorito?
Mis pensamientos se mantenían en debate mientras los sonidos del monitor hacían ese ruido molesto y a la vez esperanzador. Charlie abrió los ojos lentamente en cuanto sintió mis dedos cepillar su suave pelo. Parpadeó un par de veces volviendo a cerrar sus párpados visiblemente agotado. Y aunque su semblante era cansado y su pronóstico reservado, mi padre estaba dando la batalla más importante de su vida sobre el accidente cerebrovascular que había sufrido y que lo mantenía postrado en una cama.
— ¿Sigues aquí, zorra? —escupió Stefan al entrar a la habitación—. ¿Hasta cuándo te harás cargo de la agencia?
Lo detestaba. Sin embargo yo sabía cómo sacarlo de quicio y era algo que él no lograba hacer conmigo. Por eso me odiaba, por eso y porque le quité su lugar en las agencias.
— Es lo bueno de ser la directora ejecutiva, imbécil —respondí con sorna—. Tengo empleados que hacen mi trabajo.
Retuve el labio inferior entre mis dientes mostrando una sonrisa burlona. En ese instante Stefan hizo una mueca de disgusto acercándose a la camilla donde estaba nuestro padre, sin disimular su mirada de odio hacia mí se inclinó dejando un beso en la frente de Charlie.
— Papá —susurró Stefan—, estoy aquí —sujetó su mano— contigo.
Débilmente Charlie correspondió apretando su mano, abrió los ojos volviéndose brillosos por la emoción de ver a su hijo. Logrando que Stefan sonriera y decidiera dejar otro beso en su frente.
Ese cuadro de amor y complicidad me descolocó.
No importaba lo que yo hiciera por las agencias Swan, no importaron todos mis desvelos por haber estado al pendiente de Charlie porque siempre terminaría siendo Stefan su hijo consentido.
Me aclaré la garganta interrumpiendo su momento.
— Me voy —dije—, necesito descansar —me incliné a la altura de Charlie dispuesta a dejar un beso, él no me miró porque sus ojos estaban en su hijo favorito— vendré mañana —susurré antes de dar media vuelta.
Caminé con la frente en alto sin mostrar ningún atisbo de desilusión. Así era yo, nunca mostraba lo que realmente dolía.
Apenas salí fuera de la habitación y me recargué en la puerta limpiando rápidamente las furiosas lágrimas que habían escapado sin mi consentimiento.
.
Luego de salir del hospital seguí evitando revisar el celular y caer de nuevo en la rutina de trabajo de la que siempre era presa, anduve en algunas tiendas departamentales y elegí varios atuendos de pijama que necesitaba hasta que llegué a mi restaurante favorito donde sabía bien quién me esperaba.
Cuando lo divisé me encaminé hasta él y cubrí sus ojos:
— ¿Llevas tiempo esperándome? —susurré sensualmente en su oído. Me gustaba mucho reírme de él.
Liam quitó fácilmente mis manos de sus ojos y se puso de pie para rodear mi cuerpo y besar mis mejillas.
— Cuéntame todo sobre la agencia —me apresuré en decir cuando me senté cómodamente en la silla frente a mí mejor amigo— ¿hay novedades?
Liam rodó los ojos.
— Pregunta por Edward, sin pena, cariño.
¿Qué podría decirle? No podía negar que estaba desesperada por saber de mi chico. Que todos estos días me había hecho falta y que solo necesitaba escuchar su voz, pero aceptar la verdad y sobre todo, contarla, era demasiado.
Sonreí sin dejar de verlo.
— Solo cuéntame de él.
— Ya te he dicho que sigue en la agencia —me explicó— no entiendo porque no se atreve a hablarme y preguntar por ti, ¿crees que no sea de su agrado? A veces me ve como si me odiara.
— Quizá, teme a que lo muerdas.
Liam puso los ojos en blanco.
— ¿Te quedarás de nuevo en casa? —preguntó al tiempo que daba un sorbo al café que bebía.
— No, esta vez estoy deseosa de dormir en mi cama. Tú roncas horrible.
Liam sonrió ampliamente mientras apoyaba los codos en la mesa, mirándome tan seductor, relamió sus labios .
— Me encanta que te quedes conmigo —admitió—, porque estoy seguro que los vecinos rumoran: mira: ya se le quito lo gay y ahora trae una preciosa chica a su apartamento.
Ambos empezamos a reír fuertemente sin importar el lugar, ni las miradas curiosas que nos daban.
Amaba el sentido del humor de Liam, pero sin duda amaba al gran ser humano que era; mi mejor amigo, mi hermano y mi incondicional desde que tenía memoria.
— Cuéntame de tu padre, ¿cuál es el pronóstico?
Fruncí los labios.
Con Liam no tenía secretos, así que era mejor empezar a hablar.
.
Después de nuestra comida decidimos pasar por una de las librerías favoritas de Liam. Para nosotros era tan normal entrelazar nuestros dedos y recorrer cualquier lugar como si fuéramos pareja, era parte de una broma privada que teníamos desde niños.
— Isabella —de pronto Liam susurró cuando acariciaba la portada del libro "El inversor inteligente"—. Esa chica de allá no deja de vernos, ¿la conoces?
Volteé hacia donde indicó Liam: una chica robusta, rubia y bastante mal encarada no quitaba sus ojos azules sobre mí. A pesar de sus grandes gafas de aumento parecía que podía distinguir a menos de dos metros de distancia.
— No la conozco —dije—, pero debe ser una admiradora tuya porque su mirada grita que quiere asesinarme.
— No te alejes de mí —pidió Liam en ese tono preocupado— no me inspira confianza.
Fijé los ojos en la insípida mujer de cabello rubio y reseco. Ella no fue capaz de desviar su mirada de mí, sino que pareció darle valor para acercarse con una actitud altanera.
— Sé quién eres —pronunció con su índice en alto— y voy a exigirte que te alejes de Edward Cullen.
A pesar de mi desconcierto me reí en la cara de la tipa.
— Te exijo que no vuelvas a meterte con mi amiga Emily —continuó con su verborrea como si fuera una adolescente—. No dejaré que le arruines su vida ahora que ya tiene la fecha de la boda. ¡Aléjate de Edward, maldita zorra!
Quiso empujarme a lo que yo reaccioné enfurecida por atreverse a insultarme, le di un par de manotazos llamando la atención del lugar, Liam había rodeado mi cintura para que no me le fuera encima.
— ¡¿Qué diablos te pasa, imbécil?! —grité—. ¡No vuelvas a acercarte a mí!
— ¡Y tú no vuelvas a meterte con Emily! Ella no está sola —su índice seguía apuntándome en la cara—. Edward y Emily tienen fecha para casarse el veinte de junio, ¿lo sabías?
Eso equivalía a cuatro meses. En cuatro meses Edward estará casado, mi pecho sintió como si le hubieran dado un fuerte golpe, de pronto el aire me faltó y dolía.
— ¡Edward se casará con mi mejor amiga! —Exclamó la muy estúpida queriéndome humillar.
Y yo nunca permitiría que alguien me humillara.
— Me importa muy poco si Edward se casa o no —articulé fríamente— porque el gusto que tengo es que sus caricias marcaron mi piel —bajé un poco mi blusa mostrándole la marca verdosa y ya casi borrosa de mi escote—. ¡Anda! Ve, corre y dile a tu amiga Emily lo que su futuro esposo me hace a mí.
La cara de la tipa fue mi mejor recompensa. Asombro, desilusión, tristeza y coraje fueron algunas emociones que pude percibir antes de que la estúpida diera media vuelta y saliera corriendo como un ratón asustado.
— ¿Quién era? —preguntó Liam.
Solo volteé a verlo y rodé los ojos antes de disponerme a caminar con la frente en alto mientras los cuchicheos se volvían más fuertes.
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Si algo tenía a mi favor era que sabía modular con facilidad mi mal carácter. Ese vergonzoso momento no me quitaría la sonrisa, de ninguna manera. Después de hablar con Liam sobre la tipa y la boda de Edward decidí volver a casa.
Necesitaba disipar mi desilusión, así que después de la ducha vestí uno de los camisones de seda que había comprado por la tarde, el verde fue el elegido. Me recosté en el sofá después de reproducir música clásica, cerré mis párpados obligando a mi mente a no pensar en él…
Me sobresalté al escuchar el timbre; miré hacia todos lados y comprobé que todo estaba en penumbra en la estancia, me había quedado dormida.
El timbre siguió insistiendo, me incorporé para abrir la puerta.
Mi respiración se quedó atascada cuando supe quien era: Edward Cullen en la entrada de mi puerta con un pequeño bouquet de rosas en su mano, me sonrió y todo el maldito coraje que había sentido hacia él, desapareció.
— ¿Puedo pasar? —pidió tímidamente.
Asentí, haciéndome un lado y dejándolo entrar. Él pareció sorprendido al conocer mi penthouse, se volvió hacia mí y me tendió el pequeño bouquet.
Estaba sonriendo al sostener ese pequeño y hermoso detalle para mí, me sentía ilusionada y me empecé a sentir intranquila.
Nerviosa cuando su mirada me recorrió de pies a cabeza.
— Creo que… —dudó— no fue buena idea venir a esta hora.
Caminó de nuevo hacia la puerta y yo no quería que se fuera. Me negaba a dejarlo partir.
— No te vayas —pedí—, quédate conmigo… solo esta noche.
Edward mordió fuertemente su labio inferior, debatiéndose.
Me acerqué a él e hice puños su camisa.
No importaba si se casaba, solo quería una noche de él, solo una y no volvería a insistir.
Edward apoyó su frente en la mía, su respiración era trabajosa. Él también quería quedarse, lo sabía.
— Por favor, solo esta noche —insistí.
Sus brazos rodearon mi cintura.
— Solo esta noche, Bella —susurró, antes de que sus labios se estrellaran en los míos con urgencia.
¿Opiniones? Estoy un poco nerviosa porque se acerca esa etapa que muchas amarán y otras no tanto.
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Aquí los nombres de quienes comentaron el capítulo anterior: Adriana Molina, Jade HSos, Smedina, Sheei Luquee, Jimena, kaja0507, cocoa blizzard, NaNYs SANZ, Noriitha, EmilyChase, Franciscab25, AletwilighterForever, Isa, Isis Janet, NarMaVeg, Flor Mcarty, Diannita Robles, Dulce Carolina, ALBANIDIA, Torrespera172, Kony Greene, Cassandra Cantu, Lidia Hernandez, paramoreandmore, Lily, PaolaValencia, Daniela, maucarol18, Elizabeth Marie Cullen, Adriu, Rosemarie28, Estefania Rivera, mrs puff, Daniela, Maribel 1925, magic love ice 123, Yaly Quero, Gigi, Lu40, Gabby352, Cinthyvillalobo, Antonella Masen, mony17, Wenday14, Lili Cullen-Swan, rociolujan, y comentarios Guest.
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