Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.

Capítulo 13

Edward

— Siento llegar tarde —me disculpé con mis hermanas—, se me pegaron las sábanas.

Apenas abracé a cada una y me senté lo más retirado posible que se pudiera de ellas, miré hacia los comensales como si fuesen demasiado interesantes. Estaba haciendo de todo por evitar ver directamente los ojos a Irina y Kate.

— ¿Y cómo está Seth? —preguntó Irina.

— Debe estar bien —respondí normal dándole un sorbo al jugo verde de Kate—. ¿Y ustedes cómo están? —Intenté que la conversación fluyera y que mis nervios se disiparan.

— Edward, ¿dónde pasaste la noche? —Irina fue directa—. Porque es obvio que el accidente que supuestamente sufrió Seth es mentira, sobre todo, porque él estaba desayunando en este mismo restaurante, nos saludó tan amable y se despidió.

Kate soltó una risa dejando el celular sobre la mesa, apoyó los codos y me miró divertida.

— A menos que seas homosexual y Seth te haya hecho ese chupetón en el cuello, hermano. Que no tiene nada de malo, por supuesto —se burló Kate logrando que llevara una mano al cuello a donde sus ojos no dejaban de ver.

Mi estómago sintió como si le hubiesen dado un fuerte puñetazo. Me sentí tan hipócrita estando frente a ellas y me cuestioné: ¿cómo me sentiré frente a Emily? Con ella será más difícil, por supuesto, porque nunca la había engañado y sabía que mi conciencia me traicionaría.

Lo peor era que no estaba arrepentido.

No podía arrepentirme de haber saboreado cada centímetro de la tersa piel de Bella, de haber descubierto secretos de su cuerpo y de haberla amado de pies a cabeza. Incluso me sentía exultante de saber que yo la había marcado del mismo modo y que ahora era mía.

— Hermano… —la voz de Irina me hizo mirarla.

¿Qué pasaba conmigo? ¿Desde cuándo me había vuelto un cretino infiel?

Ella pareció notar el disturbio en mi cabeza porque se acercó sobre la mesa inclinando su torso hacia mí. Manteniendo sus pupilas color verde sobre mi rostro, murmuró:

— ¿Quieres hablar?

— Yo… yo —tartamudeé, desde luego que no quería hablar sobre Bella con mis hermanas pero sí necesitaba de su ayuda y no sabía cómo decirles; nervioso moví el cuello de la camisa y cubrí la marca—. ¿Saben cómo quitar esto?

Kate fue la primera que saltó de la silla para deslizarse al lado mío, me hizo quitar la mano y puso un pequeño espejo que sacó de su bolso, colocándolo frente a mí para que viera la marca roja en mi cuello.

Suspiré, al ver lo grande que era.

Era vergonzoso que a mis treinta años trajera un chupetón en el cuello.

— Por lo pronto tendrás que usar maquillaje —comentó Kate tirando del cuello de la camisa para inspeccionar mis hombros—. Oye, ¿te acostaste con una leona? Mira cómo te dejó.

Incómodo me removí en la silla recordando que Bella había quedado peor que yo.

Sacudí la cabeza en un intento porque las imágenes de nuestro encuentro pasional no me invadieran, no quería que una erección me sorprendiera frente a mis hermanas.

— ¿Puedes cubrirlo? —susurré pidiendo ayuda a Kate.

Ella solo dio un asentimiento con la cabeza segundos antes de pasar una crema suave sobre mi piel. Entretanto, la mirada reprobatoria de Irina seguía sobre mí.

— Supongo que fue una aventura de una noche —reflexionó Irina— ¿te acostaste con alguna mujerzuela?

— ¡Ella no es ninguna mujerzuela! —le increpé a mi hermana. No me gustó que se refiriera a Bella de esa forma tan vulgar.

Mis hermanas notaron mi enojo porque intercambiaron miradas entre ellas. Comprendí de inmediato que me había excedido en responder.

Me incorporé. Necesitaba irme antes de terminar revelando el nombre de mi amante.

Un escalofrío me recorrió de pies a cabeza al recordar mis embistes contra Bella y cómo me hipnotizaba sus muecas de placer y jadeos que mi ritmo le provocaba. Estaba duro por ella.

Avergonzado llevé mis manos adelante, tratando de cubrirme.

— Lo siento tengo que irme —comenté— me gustaría que no hablemos de lo que ocurrió esta mañana, las quiero —di media vuelta.

— ¡Cuando necesites ayuda con el maquillaje, búscame! —escuché que gritó Kate.

.

Mentir no estaba en mi naturaleza.

Así que cuando llegué al apartamento y descubrí que Emily estaba en la cocina quise pasar desapercibido caminando de puntillas hacia la habitación.

— ¿Cómo está Seth? —preguntó, asomada por la puerta—. ¿Qué tal el desayuno con tus hermanas?

Me detuve abruptamente y lentamente giré la cabeza hacia Emily. Ella llevaba un delantal de cuadros rojos sobre sus pijamas también de cuadros, estaba descalza y su cabello despeinado. Se veía muy tierna, no pude rehusar su mirada al verla directamente a los ojos.

Me sentí terrible cuando ella solo me sonrió como si yo fuese un jodido sol capaz de iluminar su vida. Caminó hacia mí y quizás yo temblé. El remordimiento empezaba a apoderarse de mí.

Era un maldito hipócrita, mentiroso.

— Te extrañé —murmuró melosa colgándose a mi cuello lo que me hizo sentir inquieto, sujeté sus brazos impidiendo que los moviera, me quiso besar y eché la cabeza hacia atrás—: ¿qué ocurre?

— Me cayó mal el desayuno y vomité —mentí—, necesito una ducha y cepillar fuertemente mis dientes.

— Entonces, ve. Aquí te espero porque tengo noticias que contarte.

.

Después de la ducha robé un poco de maquillaje de Emily, a pesar de que ella no acostumbraba a usar pude encontrar algo que decía base de maquillaje y lo apliqué en la marca enrojecida.

También perdí el suficiente tiempo al descubrir los arañazos que Bella había dejado en mi espalda y hombros. Esos no los podría ocultar, lo que me llevaría a dormir con camisa por un buen tiempo.

Al mirarme al espejo no soporté, apoyé mis manos sobre el lavabo e incliné la cabeza.

Me sentí una mierda.

— Edward, ¿estás bien? —La voz preocupada de Emily fue sentir un pinchazo en el pecho.

Ella preocupada por mí mientras que el imbécil de su prometido duró horas en el baño ocultando los rastros de su infidelidad. Yo no era más que una basura.

— Sí —murmuré.

— Me pondré a preparar la comida. ¿Qué se te antoja para el postre? Me habías dicho que tenías ganas de pastel de manzana, ¿aún lo quieres? Necesito saber para empezar a prepararlo.

Cubrí mi rostro con ambas manos.

— No te preocupes —respondí— no es necesario que hagas un postre que a ti no te gusta.

— Lo haré. Me gusta mucho consentirte.

Al escuchar que se alejó volví a mirarme al espejo.

— No volveré a engañarte Emily —prometí en un susurro—. Nos casaremos y seremos muy felices.

Tan miserable cómo me sentía vestí con ropa de chándal y me recosté en la cama. Debía idear un plan para no volver a quedarme a solas con Bella, incluso hablaría con Seth y le pediría de favor que más nunca volviera a nombrarla.

También debía descartar volver a beber más de un shot de tequila, eso me daba valor y había sido el causante de ir a buscarla, el tequila y Mike Newton.

El lunes hablaría con Mike y le exigiría que no divulgue con nadie que él me llevó al penthouse de Bella, pero eso indicaba una cosa más; tendría que pedirle al guardia de seguridad de la agencia que no mencione nunca que me vio ir por mi auto con la misma ropa de otro día.

Luego estaban mis hermanas. Kate no descansará nunca hasta saber con quién fue el polvo, mientras Irina intentará hacerme ir por el camino del bien.

Jesucristo. ¿Cómo fui tan idiota? Y todo por una calentura.

La cabeza me iba a estallar.

Cerré mis párpados…

.

— Edward, amor —la voz de Emily se hizo cada vez más cercana— ¿te sientes bien?

Parpadeé cuando una de sus frías manos empezó a tocar mi frente.

— Amor, has dormido casi todo el día —continuó—, anda, levántate a cenar.

Aun desorientado tomé su mano y me dejé guiar hacia el comedor. Había un delicioso olor a manzana en la estancia. Y mis tripas fueron muy conscientes de ello porque de inmediato protestaron por alimento.

Emily había cocinado un gran manjar de abundantes platillos, entre ellos salmón y pescado.

— ¿Qué es todo esto? —pregunté refiriéndome a la mesa repleta de comida y la botella de champán.

— Es solo un detalle —tiró de mi mano y me hizo sentarme dejando un beso en mi sien—. No te imaginas a quién se encontró Jane el otro día.

Sabiendo que se trataba de cotilleos empecé a degustar de la variedad de platillos. Emily también empezó a comer pero en lugar de seguir con el tema de su amiga Jane continuó con el tema de la boda.

Habló sobre la recepción y la iglesia, me detuve a escucharla me quería interesar en el tema, era el novio ¿no? Mi novia merecía toda mi atención, sin embargo, sin darme cuenta terminé pensando en Bella y la forma en que me había enterrado en ella. En nuestras posiciones y suspiros.

Entonces me di cuenta del gran bulto en mis pantalones de chándal. Nervioso bebí de un trago de champaña y luego bebí otro trago y otro, recordando su aroma mezclado con el mío, de su hermoso cabello oscuro lleno de hondas enredados entre mis dedos, de su hermosa mirada miel derretida cuando llegaba a su orgasmo, de las veces que me suplicó por más o cuando sus senos se movían dejándome hipnotizado mientras me montaba.

— ¿Me estás poniendo atención?

Sacudí la cabeza al escuchar a Emily.

— Perdón, ¿qué decías?

— Qué Jane se encontró a Isabella en el centro comercial. No me habías dicho que tenía novio, y uno muy guapo, ¿eh? Según mi amiga, el chico se veía muy cariñoso con ella, pues se la pasaron haciéndose arrumacos y dándose besos. Me contó que estaban fajando en la librería.

Estaba seguro de que mi mandíbula se había intrincado porque no podía siquiera abrir la boca. Mis ojos quizás se desorbitaron y el coraje que sentí fue diez veces mayor que una maldita descarga eléctrica, sentí que mi sangre se volvió lava ardiente recorriendo todo mi sistema.

¿De cuál maldito novio hablaba?

— Bella no tiene novio —murmuré manteniendo la compostura.

— Es verdad, las zorras no tienen novio sino amantes —espetó Emily— pues el amante en turno está loco por ella, tanto que no pueden contenerse y ser más discretos, sino que se ponen a dar espectáculos en lugares públicos.

— Emily, cambiemos de tema —pedí sin mirarla.

— ¿Por qué? Tú y yo sabemos la clase de zorra que es Swan.

— Emily —advertí.

— Imagina cuantos amantes debe tener —rio— esa tipa se enreda con cualquiera, son mujeres acostumbradas a tener una polla enterrada para ser felices. Y no les importa con quién caer.

Ofuscado me puse de pie tomando las llaves de la encimera.

Necesitaba ver a Bella y que me diera una explicación.


Espero que el capítulo sea de su agrado. Les cuento que aún no puedo decirles cuántos capítulos son en total debido a que unos son más cortos que otros, solo les diré que esta historia está agarrando su ritmo. Les pido disculpas cuando tarde en actualizar recuerden que llevo una historia en proceso y muchas veces el tiempo me supera. ¿Opiniones?

Les agradezco con todo mi corazón a quienes se están uniendo y deciden darle una oportunidad. Si gustan ver imágenes alusivas a cada capítulo, pueden unirse a mi grupo en Facebook, el link está en mi perfil.

Aquí los nombres de quienes comentaron el capítulo anterior: Maryluna, AletwilighterForever, Franciscab25, Diannita Robles, Maribel 1925, jenni317, kaja0507, PaolaValencia, Lily, Lupita Calvo, Jimena, Rosemarie28, Daniela, Flor Mcarty, ALBANIDIA, Cassandra Cantu, Adriu, NarMaVeg, paramoreandmore, cocoa blizzard, Noriitha, Wenday14, Sheei Luquee, Lili Cullen-Swan, EmilyChase, Torrespera172, Kony Greene, Elizabeth Marie Cullen, NaNYs SANZ, Verochy, Isis Janet, Yaly Quero, Dulce Carolina, Peerla Salvatore Swan, Estefania Rivera, Gigi, mrs puff, Patty, saraipineda44, Antonella Masen, Gabby352, Jade HSos, mony17, Lu40, rociolujan Cinthyvillalobo, Pepita GY y comentarios Guest.

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