Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.
Capítulo 16
Emily
Cubrí mi boca de inmediato cuando sentí las arcadas recorrer mi garganta. Asustada y con mis ojos a punto de salirse de las cuencas volteé hacia Jane y le entregué el vaso.
— ¿Qué me diste?
Ella hizo un mohín encogiendo sus hombros débilmente antes de beber de la pajita del mismo vaso que acababa de darle.
— Es un remedio que saqué de Google —murmuró— ayuda a relajar la matriz y que sea capaz de resguardar un bebé a la primera oportunidad —me guiñó un ojo— leí que es cien por ciento efectivo. Claro, si lo bebes frecuentemente.
— Pues sabe asqueroso —le dije enfadada— no beberé de eso. —Miré hacia todos lados del parque—. No entiendo qué hacemos aquí un domingo tan temprano.
Jane rodó los ojos y señaló hacia el lado izquierdo donde estaba una banca y una pareja reía divertida.
— ¿No la reconoces? —inquirió.
Sacudí la cabeza, negando.
— Es la zorra con su novio —dijo—. Corren en este parque cada mañana.
Observé de nuevo: ella estaba sentada con sus piernas recogidas y desnudas sobre el regazo del hombre que la acompañaba. ¿Cómo podía vestir un simple pantaloncillo corto y una fea camiseta Gucci y verse perfecta?
Sintiendo que mi autoestima caía al piso y se despedazaba en mil pedazos di media vuelta, no necesitaba ver con mis propios ojos lo perfecta que era, las revistas me lo hacían saber. Apenas caminé dos pasos y mi amiga detuvo mi brazo.
— No quiero verla —susurré con mi voz rota— me hace daño su presencia, ¿no lo entiendes?
Jane limpió mis lágrimas.
— No tienes porque llorar por esa idiota, al contrario tienes que demostrar que eres feliz con tu futuro esposo. No permitas que esa zorra te robe tu felicidad, no se lo permitas nunca —tiró de mi mano— Ven, pasemos en frente de ellos.
— ¿¡Qué!? —me resistí— no haré esa idiotez infantil, Jane. Nos veremos como colegialas.
— Cállate y camina.
Me forzó a caminar frente a ellos sintiendo al instante como mi rostro ardía de vergüenza, incliné mi cabeza sin tener el valor suficiente para ver a esa mujer. No importaba que estuviera al lado de ese hombre, ella era la causa de todos mis disgustos desde hace tiempo y por ello la odiaba.
No era ninguna tonta, sabía que Edward tenía más que una simple admiración hacia ella, lo sabía y no podía ocultarlo.
— Entonces, Edward y tú están buscando un bebé —Jane pronunció lo más alto que pudo.
Levanté mi rostro. Seguíamos caminando pero habíamos logrado captar la atención de ella, sus ojos miel estaban sobre mí y no supe descifrar lo que había en su hostil mirada. ¿Burla? ¿Incertidumbre? ¿Sorpresa?
— Y se la han pasado teniendo sexo toda la noche —Jane continuó con la mentira haciéndome sentir completamente idiota cuando la zorra rio fuertemente, quise correr, quería alejarme para llorar porque me sentí muy estúpida. Edward ni siquiera había dormido en casa y eso mi amiga no lo sabía—. ¿Crees que puedas estar embarazada?
Miré a Jane. Se veía preocupada en cuanto vio mi rostro, empujó sus gafas por el puente de su nariz y se relamió los labios.
— ¿Qué te ocurre? —musitó.
No pude responder porque el nudo en la garganta me impidió hablar. Caminé deprisa sin importar que la zorra seguía riéndose a mis espaldas. Me dolía y ella parecía disfrutar.
— Quiero irme —pronuncié por lo bajo mientras seguía caminando.
— ¿Qué rayos pasa contigo? —Jane preguntó—. Se supone que debes actuar con más entereza, ser más ruda en tu carácter. ¡Por Dios, amiga! Debes ser más determinante.
— ¡Cállate! Quiero estar sola, no quiero juegos idiotas que solo conseguirán que se rían de mí. ¡Déjame en paz!
Me alejé de Jane, me alejé del parque y de ella.
Llegué a casa y miré a Edward frente a su laptop completamente enfocado en lo que hacía ni siquiera se dio cuenta que estaba en casa o quizá fingió no saber. Pasamos el día juntos en el mismo lugar compartiendo espacio y comida pero al mismo tiempo estábamos tan lejanos del otro.
Unas escuetas palabras y un corto beso de buenas noches fue lo que quedó del domingo. Tal vez creyó que no me di cuenta que durmió lo más alejado posible de mí y en la mañana salió muy temprano a la agencia y lo hizo sin despedirse.
Mientras yo llegué tarde a impartir clases. Mi cabeza no estuvo conectada a mis alumnos en la mayoría de las horas.
En la hora del receso apenas probé una manzana y en eso estaba cuando Jane se me acercó. Trabajábamos juntas ella como profesora de matemáticas y yo de historia.
— Mi intención no era enfadarte —dijo luego de sentarse frente a mí— solo intento ayudarte y que te sientas más segura.
— Lamento haberte gritado. No estoy teniendo mis mejores momentos —limpié mis lágrimas— quizá debo ir a pasar unos días en casa de Carmen y estar en la tranquilidad del campo.
— ¿Irás estas vacaciones de primavera?
— Sí, una semana en Forks me vendrá bien, estoy segura.
Jane solo me brindó una sonrisa de aprobación. Cambiamos de tema y empezamos a hablar sobre las siguientes horas de clases quedando en reunirnos a nuestra hora de salida.
Venía caminando por el pasillo con mis libros bajo mis brazos cuando Jane me encontró.
— Ya tengo el instagram del novio de la zorra —anunció de lo más emocionada—. Es Liam Davis y aunque su página es pública no es muy activo en esa red social —frunció los labios— la última vez que publicó fue antes del año nuevo. La que sí publicó una historia fue la estúpida esa, mira.
Apenas puso la pantalla del celular frente a mí y mi pecho sintió una opresión al tal grado que mis lágrimas rodaron. Era la imagen de ella con una camiseta color gris igual a la de Edward, ¡de mi Edward!
Le arrebaté el celular observando bien: era una selfie de ella, llevaba puesta una cachucha y no tenía una sola gota de maquillaje sobre su rostro, solo se mostraba al natural dejándose ver con una camiseta color gris.
Cubrí mi boca para acallar un sollozo.
Era la camiseta de Edward, yo conocía bien su ropa y era esa misma. Mil imágenes empezaron a invadir mi mente tratando de recordar el día que la usó; fue la ropa que traía cuando salió de casa y no regresó a dormir alegando al día siguiente que se había quedado con Seth.
— Emily…
Caminé hacia el estacionamiento con Jane detrás de mí.
Había estado con ella, sollocé.
— Edward se acostó con ella —musité entre lágrimas. No comprendí cómo entendió Jane pero ella lo hizo.
— ¿Qué dices? —cuestionó— ¿cómo lo sabes?
— ¡Es la misma camiseta!
Jane observó cada detalle que había en la imagen, inclusive le tomó captura y estuvo analizando por minutos. Elevó su vista.
— Es solo una camiseta gris —meditó— cualquiera tiene una camiseta de ese color, yo tengo varias.
— Es de Edward.
Rodó los ojos.
— Vamos a enfrentarlo —aconsejó—, vamos a la agencia y que te den la cara.
— Es qué… —dudé, mirando la imagen de nuevo.
Aceptaba que se parecía a la camiseta de Edward, aunque también estaba de acuerdo en que en la imagen no se apreciaba bien. El ángulo en que había sido tomada la selfie era para mostrar más el perfecto rostro que ella poseía, para que todos vieran que no necesitaba maquillaje para verse espectacular. Y la odié.
— ¡Anda! —me instó a subir al auto— vamos ahora mismo a la agencia Swan.
— No sé —murmuré— no estoy segura.
— Pues saldremos de dudas —me arrebató las llaves del coche— yo conduzco y más tarde regresamos por mi auto.
.
Me sentí nerviosa y al mismo tiempo temerosa de encontrarme con algo que no pudiera soportar. Respiré hondo, apenas cruzamos las puertas del gran edificio de cristales oscuros, caminamos entre el gran espacio: había cubículos por todo el área y cada persona parecían ensimismados en sus funciones porque nadie pareció percatarse de nuestra presencia, mi corazón empezó a sentirse más agitado conforme caminábamos y Edward no se veía por ningún lado.
— ¿Les puedo ayudar en algo? —preguntó una chica de piel trigueña y cabello oscuro.
No pasé desapercibido su mirada de insuficiencia.
— Mi amiga Emily busca a su prometido Edward Cullen —alardeó Jane.
La chica volvió a fijar sus ojos negros sobre mí antes de cruzarse de brazos. Era tan alta como yo.
— Oh, eres la famosa Emily —la chica tendió su mano hacia mí—. Soy Leah, ojos y oídos de este lugar.
— Hola, Leah. Me puedes decir dónde está mi novio —musité.
— Llegaron en mala hora. Edward anda cubriendo una asignación con un posible cliente. —Nos explicó.
Sentí de inmediato que los latidos de mi corazón empezaban a golpear con mayor fuerza.
— Ah… ¿Y la zorra anda con él?
Leah levantó una perfecta ceja maquillada al escuchar la forma despectiva en que mi amiga se expresaba de Isabella.
— Perdón —se disculpó Jane— quise decir…
— No te preocupes —murmuró Leah acercándose a nosotras— entiendo. Estoy tan avergonzada que sepan la clase de jefa que tenemos. Para nadie es un secreto que la tipa es una calienta pollas, pero no te preocupes —sonrió— Edward no anda con ella —señaló con su mentón la oficina del rincón.
Ahí estaba ella vestida en traje suit color blanco y luciendo tan hermosa en una falda demasiado corta, tenía sus piernas cruzadas y mantenía su vista frente a la pantalla del computador.
Jane se aclaró la garganta.
— ¿Quieres decir que la zorra ha estado con todos? —indagó mi amiga.
— Por supuesto —aseguró Leah— esa no deja a nadie sin pasar primero por sus piernas.
Mis ganas de llorar se incrementaron y la desilusión se hizo presente.
— Me alegro que al menos Edward no la volteé a ver —añadió sonriente— por ahora la zorra está comiéndose a un viejo que es dueño de unas joyerías, la tipa no es tonta.
— ¿Acaso no está de novia con Liam? —preguntó Jane un poco escandalizada.
— Isabella Swan no respeta pollas. Y menos la de Liam —comentó Leah— ¿cuéntame cómo saben tanto de la zorra de Isabella?
— Por cotilleos de portales —respondió Jane mientras comía unas frituras—. Mi amiga está un poco temerosa de que la zorra se meta con su prometido, ya sabes… la fama de esa mujer no es muy confiable.
— Entiendo —murmuró Leah— si quieren puedo estar al tanto de los movimientos de Edward e informarte cada cosa que haga. Aunque siendo honesta, tu novio es bastante aburrido, no hace otra cosa que trabajar todo el maldito día frente a la computadora o cuando tiene que salir con un cliente él lo hace sin protestar.
— No gracias —dije.
— Por supuesto que sí —se entrometió Jane— sería de mucha utilidad si nos pudieras ayudar de esa forma. Poner atención si esos dos no salen juntos, te daré mi número de celular —Jane sacó una tarjeta de presentación referente a sus clases de tutoría que otorgaba al ser maestra de matemáticas.
Mi vista me traicionó volviendo a mirar hacia donde ella estaba: seguía con la vista fija en la computadora, se veía tan concentrada sumergida en su trabajo que por un momento pasó por mi cabeza que era una chica normal y que yo estaba exagerando.
Entonces me sentí valiente: ¿qué haría ella al verme en su lugar de trabajo?
Inspiré.
Me crucé de brazos sin dejar de verla como una posible rival.
Edward era mi futuro esposo, yo tenía todo el derecho de venir a visitarlo cuando se me diera la gana y ella debía quedarse callada.
Además, pronto seré la señora Cullen y nada debería importar.
— Acepto —susurré—, acepto que Leah espie a Edward.
Iba a averiguar si mis sospechas con esa tipa eran ciertas o no.
Antes que nada quiero agradecer todo su apoyo para la historia, realmente ustedes provocan que mi ánimo por escribir se mantenga elevado, gracias por no dejarme solita como pensé que harían. Ahora hablemos de la actualización, quizá no se esperaban este capítulo bajo la perspectiva de Emily, sin embargo creí necesario saber un poco más de sus emociones. ¿Les gustaría compartir sus opiniones conmigo?
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Agradecida con quienes leen y comentan: Adriana Molina, Diannita Robles, Cary, Smedina, EmilyChase, Pepita GY, PaolaValencia, Emma, Cinti77, terewee, saraipineda44, AletwilighterForever, Isis Janet, Lore562, Gabby352, Cassandra Cantu, Flor Mcarty, Dulce Carolina, Kony Greene m catita1999, Car Cullen Stewart Pattinson, Ninacara, NarMaVeg, NaNYs SANZ, ALBANIDIA, Patty, Adriu, Rosemarie28, Jimena, cocoa blizzard, nydiac10, Elizabeth Marie Cullen, Daniela, mony17, Torrespera172, Estefania Rivera, Antonella Masen, Lu40, Maiisa , Cinthyvillalobo, Noriitha, Wenday14, magic love ice 123, mrs puff, Gigi, rociolujan, Lili Cullen-Swan, y comentarios Guest.
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