When I look into your eyes…

Capítulo VII: "Enemigo... querido enemigo".

by Lían.

Ambos lados saben que

la guerra es inevitable.

Solo falta cuándo empezara

Y quién atacara primero...

¡¡Ah, no saben la vergüenza que tengo -.-', debería esconder mi rostro debajo de la tierra, se que han esperado muchisisisismo para leer el siguiente capitulo de este fic que tanto esta gustando. ¡Mil disculpas!. Pero comprendan, después de las casi 200 hojas de Destino, yo ya no daba para mas... O.o! y luego los agradecimientos... ¡Ah, Gracias al cielo que ya termine!. He notado que la ultima vez que actualice fue precisamente para estas fechas, lo que me da un año sin actualizar -.-UUU... ¡Soy una sinvergüenza, pero mas vale tarde que nunca... FELICES FIESTAS!- Entraran mas personajes en este capi. Por fin veremos a la clamada y gritona Meiling. ¿Tienen música estruendosa por ahí?. Una sensual falda y tomen sus bolsos... ¡¡Vámonos de fiesta!. Disfruten el capitulo... aki están los reviews que me temo que no podrán ser contestados como antes, de verdad me urgía subir el capitulo, mil disculpas, en el próximo intentaré responder como es debido... ¡¡¡¡GOMEN NASAI!

¡¡GRAX!

MIL GRACIAS A: .:Undine:. .:Carlos:. .:Mooki:. .:Aneth:. .:HanaKT:. .:Dany:. .:Sakura15:. .:The Dark:. .:Celina Sosa:. .:nena05000:. .:Mitcha:. .:Gloria:. .:gene:. .:°Fairy of the watery°:. .:Ninna Elric:. .:Kendappasoma:. .:Tic and idea (es que no cual es tu nick O.O…):. Y .:HORMANY:. O.ô ¡¡¡MIL DISCULPAS... ESPERO COMPRENDAN QUE NO ME GUSTA HACERLO ASÍ PORQUE SIEMPRE HE CONSIDERADO SUS REVIEWS MUY IMPORTANTES, PERO EL TIEMPO ME MATÓ... SORRY! GRACIAS POR SU APOYO!

Disfruten el capitulo... larguito... O.O!

Un joven descansa pasivamente en una cama, benditas horas de sueño. Arruga la frente, mostrando que su cara puede ser distorsionada por los gestos. Gira en la cama, intentando enmudecer esos molestos golpes que impiden que este en la compañía de Morfeo, y eso que le costo muchísimo conseguir un pasaje para el mundo de los sueños. ¿¡Quien se empeña en golpear la pobre puerta!.

Cansado, somnoliento y sin camisa; se pone de pie, maldiciendo por haber dejado ese vaso de agua a un lado de la cama; se estruja la cara con frustración.

-"¡¿Qué rayos quieres Touya!"-grita al abrir la puerta.

-"¿Touya?. No Kenishi soy Mao ¿me recuerdas?"-le hace señas con la mano, apuntando a su rostro una y otra vez hasta que el oji-verde cae en la realidad, dejando su pasaje con Morfeo pagado y sin utilizar. Recordando que ya no era precisamente Sakura, que no estaba en su casa y que él no era Touya.

-"Lo siento Mao, estoy un poco dormido. ¿Qué se te ofrece tan temprano?"-susurro bostezando y abriendo la puerta para que su compañero entrara.

-"¿Temprano?"-le levanto una ceja, acomodándose la negra cabellera con la mano y dejándola descansar en su nuca. –"Mil disculpas amigo, pero sino te pones el gi en tres minutos, agarras tus cosas y corremos en micras de segundos, no llegaremos a clases..."-el tono tan despreocupado con el que se lo dijo le dio mas miedo.

Observo el desastre que había en su habitación, los libros, la mesa y el despertador que yacía muerto bocabajo; fue apagado de una manera ruda... por así decirlo.

-"¿Me escuchaste?"-Kenishi asintió estrepitosamente y se metió al baño.

Mao busco entre sus ropas y empaco algunas cosas en una pequeña maleta. Apago el ordenador que resplandecía y levanto el vaso. Parpadeo un par de veces al ver a su amigo ya vestido, calzándose mientras tomaba un par de libros y salía de la habitación; dejando al chico chino boquiabierto.

-"¿Vienes?"-asomo la cabeza por el umbral.

-"S-si..."-agarro la maleta. –"Estas acostumbrado a esto ¿verdad?"-susurro el mayor de los gemelos, mientas atravesaban los dormitorios vacíos, haciendo eco en sus pasos y tropezando casi con cada escalón.

-"Solo tengo un poco de experiencia..."-giraron por el salón de hechizos del primer piso, haciendo un horrible rechinido en piso brillante y encerado, para seguir corriendo. Solo faltaban unos metros, podían ver el salón de entrenamiento tan cerca.

Todo paso en cámara lenta. El profesor Kho –su tutor en esa materia- se despidió de un colega y camino unos pasos. El par de jóvenes veían la puerta a su alcance... solo unos metros... unos metros mas...

Pero todo eso fue destruido al ver al profesor entrar y cerrar la puerta casi en sus narices. El sonido que causaron al obedecer la ley de Newton hizo que el dojo se llenara de risa. Parecían un par de palomas que se estrellan con una ventana al verse confundidas por el reflejo, dando un visión parecida a la de una bolita de papel húmeda que escurre por las baldosas del baño. Cuando el profesor les abrió la puerta.

-"Buenos días joven Katsura, Zedong..."-les susurro sonriente.

-'Genial, tendré que gastar mis energías cazando saltamontes...'-pensó Mao, mientras observaba a sus compañeros de clase reírse entre dientes.

-"¿Qué se les ofrece?"-Kenishi miro un tanto distraído al profesor, no entendía muy bien su pregunta. El profesor les dio una mirada rápida y después sonrió descaradamente; dándose la vuelta para mirar al resto de la clase. –"¿Cuántos serán el día de hoy?"-les cuestiono con gracia, todos empezaron a gritar números al azar.

-"¡Mil! ¡Quinientos!"-gritaba la clase eufórica.

-"¿Qué les parecen mil?"-la cara de Mao Zedong se dio contra el piso. ¡Eran demasiados!.

Por su parte, el oji-verde no dejaba de mirar intrigado a su maestro y a su compañero; alternando las miradas para conseguir que alguien le dijera de que rayos estaban hablando.

-"¡Ah!... se me olvidaba que eres nuevo Katsura..."-musitó después de un tiempo. –"El castigo por llegar tarde a mi clase consiste en una forma de entrenamiento Xiaolin que se desarrolla en la parte trasera del jardín, donde los pequeños saltamontes mágicos viven. Ejercitando todos los músculos de su cuerpo en una total y completa cacería. Sin asesinar a ningún animalito, deben traerme mil saltamontes para el final de la clase y así haré nula su falta a mi materia... ¿esta claro?"-decir que China era una nación mística era poco, comparada con lo extraño de sus pobladores...

Resignados y con un par de insulsas redecillas, caminaron entre el jardín trasero hasta toparse con el inicio de un pantano donde el cantar de unos grillos y algunos mosquitos les indicaban el lugar correcto.

-"No puedo creerlo..."-resoplo molesto Mao, mientras asesinaba de una mortal palmada a un mosquito que se aprovechaba de su brazo para alimentarse. –"No puedo creerlo..."-repitió dando zancadas sobre el fango para poder atrapar uno de los mentados saltamontes que justo cuando los tenias en la red desaparecían. ¡Odiaba eso!.

-"Lo siento mucho Mao..."-tendría que disculparse mucho.

Eso era un tortura moderada comparándola con todo lo que había hecho esos días... sin dejar pasar la pelea del lunes con Syaoran, desde ese día había tenido que correr de un lado a otro para sus clases reguladoras, responder a los saludos en los pasillos y toda esa fama que sin ninguna razón aparente había adquirido. Además del acecho que era sometido por los hermanos Zedong. ¡Eso de buscarle novia lo tenia desesperado!. ¡¡Por Kami-sama, él era ella...! ¡¡No quería una novia!

-"No te preocupes Kenny, ya estoy acostumbrado a esto... además, ya sé como me pagaras esto..."-Kenishi sonrió al darse cuenta del carácter tan dócil y cambiante que poseía el joven oji-azul.

-"¿Cómo?"-

-"Vendrás con nosotros del domingo..."-una simple y sencilla oración imperativa que distaba de ser una interrogación. –"Y así podrás conseguir novia..."-¡Y vuelve la mula al trigo!. ¡¡No quería una novia!...

-"Mao..."-suspiro con resignación. –"Los acompañare a la fiesta... pero nada mas..."-dijo con pesadez.

-"Eso solo es el principio..."-ambos hundieron los pies en el fango para poder atrapar al treintavo insecto que decidió cooperar y quedarse en la redecilla. –"¡Atrápalo Kenny!"-le grito cuando un pequeño animalillo se poso en una de las hojas caídas.

El oji-verde camino tan delicadamente como sus piernas le permitieron, cuando estaba justo a lado del insecto tomo su red, pero al sentir un punzante dolor en el hombro perdió el equilibrio, cayendo de cara al fango y ahuyentando al saltamontes.

-"¿Estas bien?"-le tendió la mano, riéndose calladamente al ver su rostro negro y sucio. Primero te cercioras de que esta bien y luego te burlas; regla de oro.

-"S-si... eso creo..."-se restregó la cara intentando que el lodo se alejara de sus ojos cuando escucho la sonora risa de su compañero.

-"Pareces tan idiota, pero cuando estas en clases eres invencible... sin duda eres todo un tonto..."-Kenishi no supo como interpretar sus palabras, si como ofensa o halago. Pero lo dejo de lado al seguir teniendo el dolor en el hombro. –"Sin duda el Superior Li es un amo del sable..."-suspiro recordando la magistral batalla que habían sufrido el día anterior.

-"Si..."-masajeo su hombro para evitar el dolor y se dijo así mismo que debía ver al doctor. Ese dolor parecía ser mas grave de lo normal. Acompañado de la cantidad de contracciones musculares que tenia por todo el cuerpo. ¡Le dolía hasta masticar!

-"Sino nos damos prisa no llegaremos al desayuno..."-agradecieron que los saltamontes comprendieran sus necesidades y no desaparecieran de la red.

Ambos saben que la guerra a comenzado...

-"Bien chicos, el Aikido(1) es el mas suave de todas las disciplinas, de ahí su nombre. Algunos de ustedes pensaran que no les sirve de nada cuando se tiene tercer dan en kendo y sexto en kárate, pero ya verán que en medio de una pelea el Aikido podrá distinguir a los ganadores de los perdedores..."-todos asintieron, no es que les molestara de alguna forma practicar un arte marcial tan 'delicada' pero todo tiene su razón.

Los alumnos se mantuvieron atentos a las indicaciones de su profesor, nunca antes habían practicado Aikido por lo que seria interesante...

-"¿Xiao?"-la inconfundible voz de Eriol llamo la atención del castaño, quien ni se inmuto, solo le dio un mirada indicándole que lo escuchaba. –"Vendrán a buscarte ¿lo sabias?"-no hubo necesidad de cuestionar. Un par de hombres abrieron la puerta del salón. Se inclinaron como saludo ante el profesor, susurraron un par de palabras y salieron.

Xiao Lang ni siquiera espero alguna manifestación por parte de su profesor. Se puso de pie, aliso su gi y camino hasta el umbral de la puerta aun descalzo.

Deslizo la tobira y encaro a sus antagonistas.

-"Necesitamos su presencia joven Li..."-un par de enanos. Tontin y Gruñón, respectivamente.

Al notar la falta de movimiento, el hombre que mantenía su ceño fruncido lo tomo del brazo con violencia.

-"Eres un estúpido malcriado, debiste haberte quedado mas tiempo..."-al parecer Gruñón venia mas enfadado que de costumbre. Xiao Lang le dio un mirada, pasando desde el lugar donde sus dedos lo apretaban con fuerza, hasta la cara contraída por la furia.

-"Nunca en tu vida te atrevas a tocarme así de nuevo..."-de un movimiento rápido se soltó de su agarre y volvió a alisar la tela de su traje de entrenamiento. La frialdad de su mirada, lo sombrío de sus palabras y la calma que reflejaba su rostro hacían que el sentido del temor de ambos hombres se despertara. Parecía un lobo rabioso que controlaba toda su furia magistralmente infundiendo el temor antes de proceder al sangriento ataque. –"Creí haber dejado claro las interrupciones en mis clases..."-les dijo sin miramientos, sosteniéndoles la mirada a ambos, moviendo apenas los labios con ese tono de ultratumba. -"No puedo estar a su disposición... ¿pero quienes se creen?..."-la forma altiva con la que les hablaba le aumentaba la edad. No parecía tener dieciocho años. –"Se supone que están a cargo porque yo todavía no soy capaz... pero al parecer son un conjunto de inútiles..."-ahora había una chispa de burla. –"Por el momento voy a regresar mi clase. Concretaremos una reunión para el sábado en la noche. Sino pueden resolver su 'importante' problema para entonces... yo me haré cargo..."-la sardónica sonrisa que posó platónica en sus labios, los dejo marcados de por vida. Lo que tenían enfrente no era un chico, era un hombre mas adulto que ellos, con un carácter de torbellino y un alma tan oscura que la noche se arrodillaba ante ella para rendirle tributo.

-"No entiende joven Li..."-hablo sereno el segundo hombre. –"El Card Captor desapareció de Japón... no se siente el uso de las Cards..."-la forma tan respetuosa con la que le hablo, le dio una enorme satisfacción. Saber que por fin podía controlar a los enanos como le diera la gana era un trofeo para él. Mas delicioso que ninguna otra cosa, es el sabor de la venganza.

-"No es relevante... lo veremos en la reunión el sábado. Y por favor, no se molesten en buscarme o en enviarme sobres todo el día. No soy un niño pequeño, cuando les digo que ahí estaré es porque así será..."-sin mas volvió a entrar al salón, sin saber que su discusión había sido presenciada por Kenishi y Mao quienes habían conseguido los mil saltamontes.

-"Ya te habíamos comentado que será el próximo jefe del Comité..."-susurro casual el chico de cabellera negra mientras se levantaba las mangas del sucio traje y seguían caminando.

Kenishi le dio la razón con la mirada, adornándola con un fuego extraño, esa furia incontrolable que había desarrollado desde hace unos días y para colmo dirigida hacia la misma persona. Xiao Lang, descendiente de Clow y heredero del antiguo linaje de los Li. Un guapo joven de castaños cabellos, de mirada de hielo y corazón de roca indestructible.

Mientras maquiavélicas ideas rondaban su cabeza, trastabillo con el escalón.

-"Andas muy distraído Kenny... "-llegaron cuando faltaban veinte minutos para que terminara la clase por lo que se sentaron apoyando su espalda en la pared. Aprisionando con entusiasmo a los saltamontes que resplandecían levemente.

-"Lo siento, es solo que todavía no me acostumbro al horario..."-esas ideas tenían su mente ocupada, pero si seguía viendo las mismas imágenes del 'Superior Li' en un potro de tortura, se distraería de sus clases. Intento limpiar el lodo reseco de su rostro con la manga del asqueroso Gi, regañándose por la falta de respeto, pero ya estaba demasiado sucio para ponerse especial.

-"Pero te aseguro que dentro de unos momentos te reirás tanto que lloraras..."-le dio un golpe ligero en la cabeza que sacudió las ideas del joven de cabellera azabache; esa violencia masculina de verdad era extraña, en vez de darse un abrazo o algo por el estilo, tendían a los golpes. Psicología masculina, deberían dar un clase en alguna escuela...

Mao observo su reloj y se levanto, tendiéndole la mano a su amigo para levantarlo de un solo jalón, abrió la puerta que se deslizo sin hacer ningún ruido. El profesor ya empezaba a despedir a la clase cuando, con un asentimiento de cabeza les señalo un enorme jarrón que resplandecía, acompañado de un letrero negro que decía Saltamontes . Con extremo cuidado, y debido a que Kenishi podía dejarlos escapar -para su desgracia- levanto la tapa unos centímetros y escurrió la red para hacer resplandecer aun mas el recipiente. Cuando una sonrisa se poso en los labios del chico, debido a su exitosa labor, todos los alumnos empezaron a salir de la clase. Platicando y murmurando comentarios sobre la nueva arte marcial.

-"¡Mao, Kenny!"-grito Tian Zedong saludándolos con una agitación de mano. –"Deberíamos regalarte un despertador mas potente mi estimado amigo, Mao no querrá irte a despertar otra vez..."-Chu los saludo con un asentimiento de cabeza y empezaron a caminar hacia las habitaciones. Kenishi y Mao dejaban un rastro lodoso que era acompañado de una risa por parte de los niños de primer periodo que salían de sus clases de meditación matutina.

-"Llegaron tarde..."-decían entre sus comentarios. Sin duda había una especie de libro donde los pequeños se informaban de los pormenores de cada maestro ya que parecían conocerlos mejor que Kenishi, además de esa fama que se había creado después de la batalla con el "Afamado y ultra respetado Superior Li", pues no lo tenían precisamente en un altar. A decir verdad era la 'noticia del año', sin contar que era el 'nuevo' y que definitivamente nadie lo tomaba en cuenta.

-"Buenos días Superior Katsura..."-absolutamente todos se detuvieron en seco. Un niño, con el uniforme pulcramente puesto y con ligero sonrojo lo saludo con una reverencia bastante notoria.

La escuela dejo su movimiento habitual para voltear a ver la escena. Ahogando un suspiro de desagrado todos continuaron con su rutina, algunos dándole golpes de hombro al pequeño que se detuvo a reverenciar al protagonista de tan colosal batalla.

-"Buenos días..."-le susurro Kenishi, dándole una sonrisa al pequeño y siguiendo con su camino.

-"Te has hecho famoso Kenny..."-todos soltaron un risa de complicidad y llegaron hasta el edificio de sus dormitorios.

-"Digamos que 'famoso' es un termino demasiado grande y mas aun estando en esta escuela..."-le contesto. –"Además, competir con el Superior Li ya me ha dado muchos títulos, pero 'famoso'... no lo creo..."-agradeció el hecho de tener esos amigos, bromistas, pero fieles y comprensibles, hasta algún punto.

Los gemelos miraron hacia todos lados, notando que no había nadie en el pasillo, tomaron la sucia manga de Kenishi y se metieron los cuatro en su habitación.

-"¿Qué pasa?"-

-"Guarda silencio Kenny, te tenemos una sorpresa, pero para eso debemos andar un poco lejos..."-las luces de la habitación estaban apagadas, pero cuando las encendieron Kenishi tuvo que parpadear para acostumbrarse.

Había sobras de todo en el piso, bueno, si es que había un piso debajo de todo eso. Ropa por todos lados. Sin duda era un cuarto acogedor; tenia las paredes de un color anaranjado muy tenue, con un poco de limpieza tal vez el café que hacia juego dejaría de parecer negro. Había posters en las paredes, unas cuantas chicas en escasas prendas y algunos ídolos del rock nacional e internacional. Cerca de la ventana entreabierta estaba una de las cactáceas que el profesor de "Naturaleza" les había dado, al menos les daba un poco de sol. Se aspiraba un olor peculiar, si juntas sobras de comida por el suelo, una canasta de ropa sucia y las botellas de la colonia destapadas, dejas un olor un poco llamativo y para muchos, un tanto desagradable.

-"Disculpa el desastre, es que hemos estado ocupados últimamente, y no quisimos limpiar antes... solo dame un minuto..."-todos se quedaron quietos mientras Mao Zedong enfocaba su poder en una mano, se ponía en cuclillas y colocaba su dedo en un espacio vacío del suelo.

Así como la antigua película de dibujos animados, titulada "La espada en la Piedra" en donde el mago Merlín ayuda en la limpieza de la casa del joven 'grillo'. Pues las cosas en la habitación comenzaron a volar y todo quedo limpio en un santiamén.

Al terminar, el chico Zedong soplo sobre su dedo, como una rana satisfecha después de saborear a su delicioso bocado y le pidió a Kenny que los siguiera.

-"Rápido Kenny, todavía tenemos que regresar a cambiarnos... ¡apestas amigo!"-la risa de Tian era lo único que se escuchaba. Tenia razón, apestaba pero si él hubiera cazado saltamontes mágicos a la primera hora de la mañana, de seguro también apestaría... y mucho...

Siguieron caminando, ya un poco despreocupados -porque el desastre había desaparecido- hasta encontrar la sala común, donde estaban los libros y los escritorios para el estudio en grupo, a Kenishi se le hizo bastante raro que todos caminaran rumbo a uno de los extremos del lugar, no parecía haber salida... pero con esos chicos nada estaba seguro... podían atravesar las paredes, o encogerlos del tamaño de un ratón y entrar a alguna grieta. ¡Nada es imposible!

El joven Katsura soltó una diminuta risa al imaginarse a sus amigos como ratones, pero siguió caminando por los empujones del insistente Tian Zedong.

-"Lo que vas a ver no puede salir de aquí Kenishi, lo descubrimos en nuestra primera detención, hace ya unos años... creo..."-la mirada seria y escalofriante que Mao le dio; bastó para que se hiciera un juramento imaginario.

-"L-lo prometo..."-

-"Esta bien, ya asegurados, podemos pasar..."-Mao y Tian se acercaron a un lámpara que media casi lo mismo que ellos, quitándola de la esquina de la pared e incrustando los dedos en un pequeño borde que separaba a un muro del otro. Como si de una puerta se tratara, corrieron la pared unos centímetros, lo suficiente para que sus cuerpos pasaran.

La mandíbula de nuestro protagonista dio contra el piso, esos hombres eran un cofre de sorpresas, jamás en su vida había visto que una pared se volviera puerta. Pero comparado con todo lo que había visto, no era gran cosa.

El serio Chu lo llamó, jalándolo de la mano para que no se quedara rezagado, el oji-verde camino por el túnel que apestaba a humedad y carecía de iluminación. Agradeció que no fuera tan alto, sino el saliente del improvisado 'techo' le hubiera dado un dolor de cabeza.

Tian palpó la pared para tomar un lámpara de aceite y agradecer esa cerilla que permanecía en su pantalón; no sabia muy bien como había llegado ahí, pero lo agradecía. La raspo con la pared, desprendiendo unas chispas y regalando un diminuta luz que se aproximó a la lámpara iluminando un poco esa 'baticueva'.

Un poco preocupado por el tiempo, Kenny reviso su reloj, levantándolo un poco para que le diera el reflejo. Todavía les faltaban quince minutos para que sonara el gong del desayuno. Ojalá y su aventura no se tornara mas 'profunda' porque sino, llegarían tarde... y por la clase de castigos que acostumbraban en esa escuela, no tenia ni la mas mínima intención de hacerlo...

Algo lo incomodo de repente. Sentía algo peludo frotarse entre sus tobillos...

-"Chu..."-era el único que venia detrás de él. Pero no estaba seguro de que 'eso' fuera Chu.

-"¿Qué sucede?"-le estaban levantando el pantalón y eso no parecía muy 'humano'. Soltó un risa nerviosa, pero siguió caminando tan rápido como fuera posible para poder ver que era eso que se restregaba contra sus tobillos.

No aguantó mas. Se mordía los labios para no gritar como un chica. Se regaño mentalmente. ¡Seguía siendo una chica!. Chocó contra Mao, quien en seguida le reclamo.

-"¡Cuidado Kenny!"-

-"H-hay... hay algo..."-bajo su mirada. Señalando sus pies.

-"¿Qué hay...?"-al notar que nadie lo seguía, Tian dio la vuelta, iluminando el húmedo pasillo.

-"¡¡¡NIZA!"-grito el menor de los Zedong al notar al pequeño animalillo que se restregaba en los tobillos de Kenishi.

Al escuchar su nombre una bella ardilla de color marrón saltó al hombro de Tian, quien alegremente le acaricio la negruzca cola haciendo que los diminutos ojitos brillaran.

-"¡Encontraste a Niza!"-bufó Mao, mientras emprendían el camino de nuevo.

-"¿Niza?"-todos seguían caminando, uno tras otro ya que el túnel no dejaba para mas.

-"Es nuestra mascota, la rescatamos de una muerte segura..."-el animalillo se paseaba en los hombros de Tian mientras su hermano relataba. –"Estaban haciendo experimentos en el jardín. Los de primero la perseguían con sogas... creo que querían probar alguno de los nuevos hechizos, tal vez el de levitación o no sé. Pero la pobre de Niza solo huía. Estaba trepando el árbol que da hacia nuestro salón, por lo que rápidamente la metimos a nuestra maleta, la llevamos a nuestra habitación y le dimos de comer... le gusta la pizza, el capuchino y el helado de frambuesa con chocolate. Ahora que lo pienso, no la veíamos desde el ultimo día de limpieza..."-

-"Ni me lo recuerdes, me dan escalofríos solo de pensarlo..."-comento su hermano cuando llegaban a una especie de gruta. Bastante parecida a su otro refugio, solo que ésta asustaba mas. Había algunas telarañas y mas frascos con sustancias viscosas. De verdad no quería volver a ver la dichosa Sangre de sapo que le habían mostrado la ultima vez.

Rápidamente encendieron mas lámparas e iluminaron un poco el lugar. Era bastante acogedor con un poco de luz, aunque eso no le quitaba el mal olor, tal vez estaría cerca de alguna cloaca o del drenaje. ¿Quién sabe?. Con los gemelos Zedong no se sabe, pero lo que entendía muy bien, era: ¿Cómo había terminado Chu con ellos?. Es una persona callada, bastante seria; se ríe de vez en cuando, pero sobre todo, tiene la mirada perdida. Había notado la lealtad que existía entre esos tres 'mosqueteros' pero jamás entendería la relación.

Por andar cazando moscas, casi cae de bruces al notar la cercanía que tenia para con un murciélago. Parecía tan real que estuvo a punto de soltar un grito. Pero cuando Chu lo aparto para sentarse, notó el hilo que lo sostenía del disparejo techo.

Después de un rápido vistazo al lugar, pudo ver a la ardilla restregarse contra sus tobillos de nuevo.

-"Le caes bien a Niza amigo..."-el animalillo solo continuo con su extraño saludo, frotando su pelaje y cola contra los tobillos del oji-verde quien se veía reacio a tocarla. –"Ella no hace eso con todos, cuando conoció a Chu lo mordió durante dos horas seguidas, creo que todavía tienes la marca ¿no Chu?"-el aludido levanto el dedo índice, que mostraba un par de dientes bien marcados.

-"Tal vez tenga hambre, dices que no la habían visto desde el día de la limpieza. ¿qué es eso?"-cuando sus dedos se acostumbraron al pelaje de Niza le resulto muy agradable.

-"El Día de la limpieza es una fecha memorable, pero ya la vivirás..."-los tres chicos sonrieron, mientras Kenny se quedaba con su duda.

-"Solo te recomendamos nos hacer la limpieza con magia..."-

-"¿Pero... tu limpiaste así?"-

-"Si, pero no intentes enseñarle trucos nuevos a un perro viejo, ya estamos acostumbrados..."-el oji-verde pudo notar la mirada sombría que se poso en los ojos de los tres chicos, pero se mordió el labio para no preguntar. Como sincronizados, soltaron un suspiro seguido de un movimiento de hombros.

-"Lo entiendo. Aunque sigo con la duda... ¿qué rayos estamos haciendo aquí?"-sonrió al sentir a Niza sobre sus hombros, mientras dejaba caer migas de alguna galleta que encontró por ahí.

-"¿Recuerdas que mencionamos nuestra hazaña del año pasado...?"-

-"¿Lo del gong, no?"-

-"Si eso. Como el lunes no surtió efecto volvimos a utilizar el del año pasado y esperemos que funcione esta vez, además... ¡tendremos asientos en primera fila!"-con una lámpara ilumino un enorme hueco que era cubierto por una improvisada cortina, que mas bien parecía uno de las chaquetas del uniforme, que por la hora, ya deberían estar usando.

Los gemelos Zedong asomaron su cabeza por el hueco, jalando a Kenishi para que se acercara.

-"Chu, es mejor que saques nuestras provisiones e invoques un poco de agua..."-el joven Katsura no entendió lo que le decía a su reciente amigo Chu, pero aun así hundió su rostro en el agujero.

Podía ver al Secretario del Director acercarse a un enorme gong dorado que permanecía a la mitad de la habitación.

-"Date prisa Chu, ya van a tocar el gong y vamos a tener que salir corriendo..."-dijo Mao, mientras dejaban a Kenishi asomado y ellos intentaban arreglarse un poco.

Kenishi observo al Secretario tocar el gong con su dedo. Todos guardaron silencio, dejaron incluso de respirar unos segundos. Para soltar una escandalosa risa.

/MIAUUUUU, MIAUUUUUU, MIAUUUUUU, MIAUUUUUU, MIAUUUUUU/

El sonido que hizo el gong hizo que el hombre acentuará su ceño, levantando los ojos e incluso soltando una mini-risa, pensando que nadie lo miraba.

-"¡¡¡FUE GENIAL!"-gritaron los bromistas Zedong tomándose de las manos y dando saltitos con estrellitas en los ojos.

Repentinamente le recordaron a Tomoyo, con esa jovialidad en la mirada y con la mente llena de ideas. Aunque las de Tomoyo no eran tan locas, pero sin duda eran muy parecidos.

Chu sonrió discretamente, esos chicos si que disfrutaban de las detenciones y los regaños, lo que les esperaba en el almuerzo. De seguro no tocaran el gong en todo el día y el Director los tendría en detención durante meses.

-"¡¡Rápido Chu!"-grito Tian, mientras se despojaba de su ropa, tirando los pantalones del gi sobre Kenishi, quien se sonrojo sin desearlo. Mao hizo lo suyo, quedando en calzoncillos y tomando los trajes de repuesto que tenían en un improvisado armario. En un santiamén quedaron limpios, el olor del fango desapareció del cuerpo del mayor de los gemelos, algún hechizo de seguro.

-"¡Creo que estos te quedan Kenny, date prisa!"-le arrojo unos pantalones y un saco. –"Siempre nos dan trajes demás y cuando nos quedamos aquí, los guardamos como reserva, nadie notara la diferencia..."-

Los hombres eran tan desinhibidos, carecían de todo pudor. Eso ya lo había notado muchas veces, pero jamás lo había experimentado así. Le estaba costando mucho trabajo acostumbrarse, pero nadie le quitaba la buena vista que tenia. Muchas de las chicas que ella conocía matarían por observar a los hombres en calzoncillos o tener la oportunidad de entrar a las duchas con ellos, aunque Kenishi no lo deseara, se sentía afortunado.

Tian le tendió el brazo a su linda mascota, quien llena de migajas y restos de galletas, trepo como si fuera la rama de un árbol y se sostuvo con fuerza; lista para lo que fuera... una ardillita encantadora a los ojos de cualquiera, pero esencialmente kawaii ante Kenishi, que no tardaba en abrazar a la linda Niza...

Olvidando sus pensamientos tan femeninos, se dio a la tarea de cambiarse, cerrando los ojos con discreción y dándoles la espalda; así todos pensarían que era tímido y no que era una mujer... creo que nadie sospecharía que él era ella...

Invocando un leve hechizo de limpieza que basto para deshacerse del fango que hacia café el color azabache de su cabello, quedo limpio y listo...

Niza los había abandonado cuando llegaron al cuarto, restregándose en los tobillos de Kenny como despedida, pero entreteniéndose con un trozo de pizza que encontró por ahí.

Mao tuvo que correr para conseguir un par de zapatos y así, emprendieron el camino hacia el comedor, siendo saludados por lo pasillos y unas cuantas veces felicitados.

Ambos saben que la guerra a comenzado...

-"¿Escuchaste eso Xiao?"-Eriol movía un pie, sentado en el sofá del cuarto del ambarino.-"Esos gemelos Zedong..."-

-"Son unos idiotas..."-odiaba no poder dormir, odiaba que el día estuviera tan resplandeciente, odiaba que todo saliera como a él le disgustaba. Incluso había empezado a odiar su malhumor.

La noticia que Tontin y Gruñón le habían dado lo dejo helado unos momentos, había mantenido su mente tranquila, pero la incansable imagen de 'ella-él' estaba en sus pensamientos.

Y ahora esos estúpidos chiquillos bromistas volverían el desayuno una eterna sarta de regaños. Con lo que le gustaba ver a su tío de mal humor...

-"¿Estas bien?"-ese Hiragisawa se traía algo. Estaba utilizando ese tono de voz misterioso, con ese toque de irónico y socarrón que solo él podía utilizar. Le entrecerró la mirada intentando descifrar sus gestos, pero elimino la idea. Estaba cansado y no quería lidiar con él, al menos no el día de hoy.

-"¿Por qué preguntas?"-acabó de ponerse el saco y camino hasta la puerta para abrirla.

Eriol se puso de pie, recorriendo siempre a su lado los pasillos de los dormitorios.

-"Te ves un poco cansado..."-la risita que soltó después de su comentario no hizo mas que irritar al ambarino, quien asesino mentalmente al ingles y siguió caminando sin responderle. –"Puede que la batalla del lunes te dejara así, Katsura..."-

-"No te atrevas a mencionarlo..."-le interrumpió dándole una mirada fiera y tan bravía que asustaba. Llena de ira y odio.

Eriol volvió a reír. Esos dos si que se habían creado enemistad muy rápidamente.

-"Como tu digas..."-

Xiao Lang no sabia con certeza como es que se había hecho tan cercano al ingles, tal vez su insistencia o el simple hecho de que lo persiguiera desde que entro al ESCO. Lo había alejado miles de veces, gritándole improperios y demás groserías, pero nada había servido. Se había metido en su vida, clavándose como una espina que cada vez hunde mas, pero que no sabes si deseas sacarla o simplemente dejarla ahí. Había momentos en que agradecía ese extraño compañerismo que había entre ellos, pero en mas de una ocasión había deseado aplastar su cabeza y cerrarle la boca a golpes.

Imágenes de él, matando a Hiragisawa lo tranquilizaron –de nuevo- y pudo contestar los saludos que los demás alumnos le daban.

Eriol con su eterna sonrisa, acomodo sus lentes y tomo asiento.

Como no se molestarían en tocar el gong dos veces mas, todos esperaron entre cuchicheos y reclamos que incluían a Tian y Mao, reconocidos bromistas.

El pelirrojo Liao se mantenía pensativo, había algo en el chico nuevo que lo tenia inquieto. Odiaba que acaparara la atención siendo ese el tercer día de clases. Restregándole sus poderes a media escuela, pero llevando su reputación al suelo al tener a ese par de cotorras como amigos. Además del mustio de Chu que parecía no romper un plato. Había algo que le decía que debía investigar al nuevo compañero y poder estar un poco tranquilo. Miro de reojo al joven que estaba sentado a su lado y miles de ideas surgieron en su mente, el chico correspondió las miradas de complicidad y asintió. Sonrieron sardónicamente al verlos entrar, caminando lentamente.

-"Ya llegaron..."-susurraron algunos chicos. Unos con orgullo -ya que aspiraban a ser como ellos-, pero otro tantos –la mayoría- los miraba con repulsión, además de tener un nivel mágico inferior y ser de clanes poco importantes, se daban a la tarea de estropear las instalaciones; lo que no entendían era porque no los expulsaban de una vez.

Mientras los cuatro chicos buscaban lugares, todos guardaron silencio, incluso algunos aguantaron la respiración al ver al Director Xiao Won Li, atravesar el umbral, con la mirada fija en dos personas.

-"Buenos días tengan todos..."-saludo cordialmente, escuchando sus pasos por el silencio tan sepulcral que se vivía. –"Jóvenes Zedong pónganse de pie por favor..."-su tono tan neutral daba escalofríos.

Como autómatas, los aludidos se levantaron, haciendo un sonido seco con sus sillas. Miles de ojos de todos colores fueron a dar al cuerpo de Mao y Tian quienes sonreían nerviosos.

-"Bueno jóvenes, creo que lo que sucedió hace unos minutos tiene su sello. Además de que encontraron varios sapos mágicos sin vida..."-Kenishi se estremeció. ¡De verdad habían matado a los sapos! –"...espero pasen a mi oficina después de todas sus clases, y claro, el Sr. Yuan y el Sr. Katsura les harán compañía, ya que aclararemos unas cosas... culpables hasta demostrar su inocencia, creo que eso ya lo saben todos..."-su mirada se desvió a los últimos mencionados. –"Espero todos tengan relojes ya que el día de hoy no habrá gong y no se perdonaran los retrasos. Tengan buen provecho..."-siguió caminando hasta su mesa, cuando los escalofriantes espíritus ya servían la comida.

Tian y Mao se sentaron, sonriendo internamente. Ya que el grado de enojo de su lindo Director no era mucho, por lo que esperaban tres o cuatro meses de detención, sin contar las labores a las que serian sometidos. De seguro los verían sirviendo el desayuno en algún momento.

Kenishi suspiro, no llevaba ni una semana y ya era toda una celebridad en esa escuela. Cerro los ojos al sentir un fuerte dolor en su hombro, y agradeció que nadie lo noto ya que esa era una de las consecuencias de la pelea con Xiao Lang Li. Se estremeció al pronunciar ese nombre y sin desearlo rompió sus palillos.

Apenándose un poco ya que había llamado la atención de las personas que estaban sentadas cerca de ellos. Sonrió levemente y escondió debajo de la servilleta la obra de su crimen y tomo otro par de un montoncillo que estaba en medio de la gran mesa.

Desviando su mirada se topo con unos enigmáticos ojos azul-grisáceo, que pertenecían a la reencarnación de Clow. Su querido amigo Eriol, quien le sonrió saludándolo con la cabeza, a lo que Kenishi asintió rememorando su estancia en la Primaria Tomoeda, sus mentiras al compás de las de Yamasaki y esa presencia tan encantadora que le hacia honor a su nacionalidad inglesa. Con esa alusión caballeresca que no se veía desde el siglo XVIII, pero que Eriol llevaba tatuada en su frente... un eterno caballero...

Casi sin quererlo desvió su mirada a la persona que se sentaba a lado de Hiragisawa, le rechinaron los dientes al apretarlos tanto. Con esa cara tan relajada, pero con el ceño siempre fruncido. Comía lentamente, sin prestar atención a que era observado por el insistente Kenishi, quien a pesar de su repentina antipatía para con el ambarino, seguía preguntándose los motivos de su cambio.

Cerro los ojos unos segundos y de pronto se traslado a otro lugar. Una oscuridad absoluta y solo una mirada penetrante, ese escalofrió que se siente en el momento en que alguien te mira fijamente. Incluso la piel se le erizo por la fría ventisca que azotaba el lugar.

Sintiéndose intimidado, busco con ansias la mirada que lo cohibía, embriagándose al ver el color violeta-rojizo que no dejaba de mirarlo. No podía distinguir lo que pasaba, como si se hubiera transportado, ahora estaba frente a un escritorio, donde una hoja doblada en tres partes yacía en espera de algo. Extrañado por la necesidad de tocar la hoja se acerco a ella, sintiéndola romperse cuando la tuvo entre sus dedos.

Escucho gritos, muchos gritos de dolor que partían el alma solo de escucharlos. Sintió ganas de llorar y vio como su hechizo era refutado y aparecía Sakura, cayendo sobre sus rodillas y llorando desconsoladamente.

Sintió miedo al abrir lo ojos de nuevo, nadie se había dado cuenta del viaje que había dado su mente. Sufrió aun mas miedo al percibir que su piel seguía erizada y ese escalofrió que parecía eterno. Guardando su imagen como Sakura llorando.

Parpadeo un par de veces mas, hasta que pudo continuar comiendo sin notar que Eriol Hiragisawa había dejado sus palillos unos momentos para vigilar cada uno de sus movimientos, al parecer, preocupado.

Cuando daba los últimos bocados sintió una mirada sobre si, puso sus palillos de lado, se limpio las comisuras de la boca con la servilleta y respondió la mirada que lo azoraba. Topándose con los ojos verdes del co-protagonista de la batalla en la que él había sido el protagonista.

Esa mirada implicaba algo. ¿Un reto talvez?...

No. En esa mirada se estaba declarando la guerra, convirtiéndolos en enemigos; como la sal y el azúcar. Nunca juntos; como el agua y el aceite. Pero siempre uno tras el otro; como la noche y el día.

Sus mirada se tornaron fieras, enfrentando sus auras una contra la otra. A veces parecía que el lobo rabioso terminaba con ese zorro de mirada verde, pero lo que no sabían era que el zorro era mas astuto, convirtiendo eso en una batalla que duraría de por vida. O hasta que alguno se rindiera.

Pero era mas probable que el cielo se pusiera fucsia.

Se levantaron de sus respectivos asientos, caminando lentamente entre los clásicos pisotones y empujones que caracterizan a la multitud. Al parecer nadie notaba la hostilidad entre ellos, esos rayitos que había cada que estaban cerca, repeliéndose como los polos idénticos de un imán. Aunque solo faltara girarlos para que se atrajeran. Simples leyes de la Física.

Dejando su pelea de miradas para después, Xiao Lang camino entre la multitud que lo dejaba pasar sin chistar.

-"Solo falta que te besen los pies cuando pases..."-los siempre molestos comentarios de Hiragisawa.

-"..."-con el humor que tenia, prefería dejarlo de lado y mojarse la cara para conseguir un poco de vitalidad. Llevaba dos noches sin dormir y si seguía así, pronto parecería cadáver viviente. Aunque ahora que lo pensaba, todo ese respeto se lo había ganado a pulso y sin ser ególatra, se lo merecía. Al fin y al cabo seria el Jefe del Comité del Concilio por lo que debían tenerle respeto aunque no lo quisieran.

Con ese pensamiento camino por el solitario pasillo que conducía a su habitación. Como cuando niño, puso sus manos detrás de su nuca y siguió con paso aun mas lento. Percibiendo una presencia delante suyo; bajó la mirada del blanco techo y se encontró con Katsura, Kenishi Katsura. Quien lo mirada desde el umbral de su puerta, recién abierta. Dejo caer sus manos, restándole importancia a la mirada inquisitiva y furiosa que su compañero de habitación le daba y entro a su cuarto. Cerrando lentamente e ignorándolo como si su existencia no turbara en absoluto sus pensamientos. ¡Cuan equivocado estaba!.

Dio unos pasos dentro de su extensa habitación. Se quito los zapatos y con ellos el saco. Mostrando el inmaculado blanco de su camisa. Mientras caminaba se talló los ojos con insistencia. Tratando de eliminar ese escozor que había sentido de repente. Maldiciendo por lo alto, cuando su dedo chiquito del pie se fue a estampar contra el borde del buró.

Hastiado por esa mañana tan sosa que estaba llevando, sin mas emoción que el maullido de los hermanos Zedong y la incasable burla de Hiragisawa. Casi sin notarlo su vida estaba arrullándose por la monotonía. Dejando que toda clase de emociones divertidas y ya yendo muy lejos al llamarlas emociones, quedaran en algún baúl que se fue con la ultima recolección de basura.

Pero su vida no podía ser divertida y aun menos estar llena de emociones. Debía mantener su postura, aplastar a quien se atreviera a tocarlo y terminar con aquel que lo pudiera hacer perder su rol. Poniendo en el numero uno de su lista a Katsura.

Esa basurita que se metió en su ojo lo estaba fastidiando mas de lo normal, incluso su ojo derecho dejaba que algunas insulsas e inútiles lagrimas intentaran limpiarlo. Fracasando en su intento y dejando irritado y rojo su órgano ocular.

Rezagando sus pensamientos para otro momento, o mejor dicho para otra vida. Continuo con el caminar por su habitación, resintiendo el dolor en su dedo, pero con la convicción de meter la cabeza en lavabo y refrescarse.

Eran tan pocas las cosas que de verdad lo complacían. La lluvia, siendo una de sus favoritas no había dado señales de hacerle compañía esa mañana. Pero todavía faltaba tiempo para la tarde y tal vez fuera una posibilidad, al menos una ligera y refrescante lluvia.

Con la mente en el limbo, entro al baño y cumplió su recóndito deseo de hundir su rostro en la fría agua del lavabo, conteniendo la respiración por varios minutos. Sintiendo gran calidez a pesar de la baja temperatura del liquido.

Mojando una parte de su cabello, que de inmediatamente se pego a su rostro, dejando que el agua escurriera por su barbilla e inevitablemente mojara su camisa blanca, pegándola a su cuerpo.

Por lo que se la quito, acompañada de sus pantalones.

Observo su reflejo y esa sombra leve que enmarcaba su falta de sueño en los últimos días, pero eso no era mucho para él. Normalmente dormía dos o tres horas, por lo que la falta de sueño no lo afectaba mucho.

Recordó la ausencia de su libro de Artes Naturales y recorrió su habitación hasta llegar a la sala común, donde para su desgracia se encontraba su compañero...

Ambos saben que la guerra a comenzado...

Kenishi no pudo evitar una mueca de fastidio al ver a Xiao Lang entrar a la sala. Sufriendo de la falta de atención mutua, cada uno se dedico a la suyo.

Tal vez si hubiera mirado bien al ambarino se habría sonrojado. Con la naturalidad de un Dios Griego se movía de una lado al otro, buscando el libro que se supone debería estar ahí. Lo había visto el día de ayer pero no quiso llevárselo porque su compañero había entrado en el recinto, haciendo que el lugar se tornara tan pequeño que asfixiaba, por lo que salió de ahí sin libro.

Pero lo que lo hacia parecido a un Dios Griego era la escasa ropa que llevaba, estando en calzoncillos y calcetines acompañado de esa toalla que rodeaba sus hombros desnudos, enmarcando el significado de gloria en su sola existencia. Con algunas gotas, deslizándose en su torso, sensual, adonis y provocativo. Todo lo que una mujer necesitaba en ese bello cuerpo castaño.

Kenishi ni lo miro, tenia muchas cosas en que pensar y había decidido buscar alguna información sobre la carta que tenia en su poder, esa carta que se tornaba mas misteriosa por cada parte que lograba comprender. Mordió el borde de su lápiz, haciendo un sonido rechinante cada vez que lo repetía, siendo lo suficientemente molesto para el castaño quien había visto el libro sobre el escritorio donde Katsura estaba leyendo.

Mientras decidía que hacer, examino los objetos que su compañero... tenia esparcidos por todo el escritorio. Unos cuantos libros de las materias que cursaban, otros de años anteriores. Unos cuadernos abiertos y algunos con las hojas dobladas. Podía ver también, una hoja... que mas parecía un recorte antiguo por lo amarillento de su color. Llamándole la atención mas de lo indicado, por lo que recorrió los estantes de libros hasta posarse detrás de Kenishi y poder ver con mas claridad la hoja.

-"¿Se te perdió algo?"-le pregunto arisco. Dándose la vuelta y estallando colores rojos en su rostro al ver a Xiao Lang vestido, o mejor dicho, desvestido de esa forma. El palpitar de su corazón se acelero tanto que temió morir de un infarto. Tosió para tranquilizar su respiración y bajo la mirada, regresando a sus libros.

-"No"-respondió el castaño, ignorando la cara que su antagonista había puesto.

Sin pedirle permiso, tomo el libro que estaba debajo de algunos otros y se dispuso a salir.

-"Es mi libro..."-el ambarino se detuvo, dándose la vuelta y levantando el libro.

-"¿Tú libro...?"-enmarco sus cejas.

-"Estaba con mis libros, por lo que creo que es mi libro..."-se puso de pie. Señalando el objeto con la mano y haciéndolo levitar hacia si. Al notar el uso de magia, Xiao Lang estiro su mano y lo atrajo hacia él, mirándose fijamente mientras lo hacían.

-"No veo tu nombre en ningún lugar..."-cada uno apretaba su puño, intentando que el pobre libro tuviera un solo dueño.

-"No creo que este dentro de sus cualidades el robo, ¿o si Superior?"-fuego contra fuego.

-"Estaba en mi habitación, no creo que eso sea robo..."-atrajo mas para si el libro. Haciendo que crujiera por la presión que le estaban ejerciendo.

-"Temo recordarle que esta también es mi habitación..."-

Ellos podrían seguir eternamente, ya que el poder de uno no superaba al otro. Pero el que no pudo resistir fue el antiguo libro que en el ultimo movimiento se despasto frente a ellos, pero aun así no se rindieron.

Retorciendo el puño Kenishi tomo ventaja, casi tocando el libro. Pero Li no se iba a quedar tranquilo. De una fuerte ráfaga el tratado atravesó la habitación quedando cerca de él.

-"Yo lo vi primero..."-habló el oji-verde haciendo que la inocente obra de Artes Naturales perdiera unas cuantas paginas.

Al ver los destrozos que le habían ocasionado al libro, Li desistió.

-"Tienes razón... quédatelo..."-dejo de ejercer su poder sobre el libro, por lo que éste perdió, aun mas hojas.

Notando la falsedad en sus palabras, Kenishi hizo que lo que quedaba del libro golpeara al Superior Li, sintiendo tristeza al notar que su ataque había sido desviado.

-"No, mejor quédatelo tú, parece que te hace mas falta..."-la sonrisa victorioso que había sobre los labios de Kenishi desapareció al ver a la improvisada arma que Xiao Lang intentaba estampar sobre su rostro.

-"Tómalo como un regalo de mi bienvenida de mi parte..."-y sonriendo tomo el pomo de la puerta, saliendo de la sala común.

-"No gracias..."-alcanzó a escuchar en el momento en que el cadáver del tratado sobre la Naturaleza se hacia pedazos frente a él, llenando de virutas toda su habitación.

Sintiendo que la furia hacía explosión en su cabeza, miro el reloj de su pared, abriendo los ojos demás al notar que ya llevaba diez minutos de retraso. Maldiciendo el nombre de Kenishi Katsura, omitió la basura que había en su cuarto y se metió a su armario para buscar su uniforme y salir corriendo.

Ya no había gente en los pasillos, nadie pudo ver el sonrojo de sus mejillas por correr como nunca lo había hecho. Escucho pasos que lo seguían, rápidamente se acercaban a él. De seguro su compañero Katsura lo seguía. Doblo la esquina en los salones de intermedio, topándose con el prefecto que sin dudarlo lo intento detener.

-"Lo siento Sr. Quo... tengo prisa..."-le dijo sin dejar de correr. De seguro lo sancionaría después. Eso si que era insólito, un Li llegando tarde, un Li siendo sancionado... ¿Qué acaso el mundo giraba al revés?. Sonrió internamente al ver que su compañero de cuarto si se detuvo al escuchar la llamada de atención.

Faltaba poco, su salón de Uso de los Elementos no estaba mas que a dos puertas mas adelante. Avanzo lentamente, alisando la chaqueta de su traje y tranquilizando su respiración de un largo suspiro. Pensó en abrir un hoyo e introducirse sin llamar la atención del Profesor Chii, a pesar de ser de mas edad de la que aparentaba –siete u ocho años- había algo misterioso en su historia, solo sabia que había estudiado en el ESCO al mismo tiempo que su tío por lo que tenían casi la misma edad, y su tío ya no era un joven. Utilizando su poder abrió un diminuto orificio en la pared para poder saber que es lo que estaban haciendo. ¡Perfecto, el maestro no parecía estar ahí...

Con cuidado y confiando que ninguno de sus compañeros de clase lo denunciara, hizo mas grande el orificio de la pared y escurrió su cuerpo a través de el. Como un vil ladrón, pero prefería eso a recibir un castigo... su reputación estaba en juego.

Algunos lo notaron, pero como si nada estuviera pasando seguían atendiendo algunas de las indicaciones que el maestro –quien flotaba en una esfera en la esquina del salón- les daba, anotando algunas cosas en sus libretas.

-"El manejo del tiempo es lo mas divertido del mundo..."-se escuchaba decir al profesor, quien traía una paleta en su mano derecha y flotaba con una sonrisa descomunal. –"En esta burbuja yo mantengo el nivel del tiempo que deseo, pero si la expando..."-siguiendo sus ordenes la amarillenta burbuja aumento su circunferencia, abarcando casi un cuarto del aula. –"Puedo tener problemas en el manejo de la energía..."-

Xiao Lang no se había movido de su lugar, permaneciendo pegado a la pared en espera de poder moverse mas libremente. Rodó los ojos al ver al diminuto maestro dar volteretas en su burbuja de tiempo. Pero maldijo un nombre... un solo nombre.

Un estruendoso ruido hizo que todos volvieran... Katsura había hecho lo mismo que él, abriendo un hoyo en la pared, pero no contó con que el castaño estaba justamente delante y sin desearlo choco con el ambarino tirándolo y con él... un trío de mesas que permanecían vacías.

-"Me da gusto que el Sr. Li y el Sr. Katsura llegaran a mi clase..."-pronuncio el maestro, acercándoseles.

Nadie mas hablo, ni siquiera una risa... nadie podía burlarse de Xiao Lang y por lo visto tampoco de Kenishi.

-"Lo sentimos mucho Profesor..."-hablo Kenny levantándose de encima del castaño y tendiéndole la mano para ayudarlo.

Rechazando el ofrecimiento la retiro de un golpe.

-"No necesito tu ayuda y habla por ti estúpido..."-susurro entre dientes, haciendo que el chico de ojos verdes y cabello azabache se estremeciera por lo que eso significaba.

Ya de pie, ambos se inclinaron ante el diminuto maestro.

-"Esta bien... se los perdonare por esta vez, pero me temo que tendrán que trabajar juntos esta clase y el resto del año... ya armamos los equipos y ustedes no estaban..."-susurro divertido.

Toda la escuela estaba enterada de la rivalidad que existía entre ellos, así que seria divertido jugar con sus sentimientos, llevándolos al limite y ¿por qué no?... torturar sus almas un poco...

El ceño en la cara del castaño se acentuó aun mas. Buscando a Hiragisawa con la mirada, quien le dio un leve asentimiento con la cabeza señalando al pelirrojo de Liao como su pareja. Cerrando los ojos irritado, camino hasta una de las mesas y se sentó... seguido por Kenishi quien se sentía nervioso y muy tonto.

-"Continuemos con la clase..."-sugirió el maestro. –"Ahora tendrán que encerrar a sus compañeros en una burbuja de tiempo y moverla a través del salón hasta que puedan controlar por completo su tamaño... ¡vamos...!"-aplaudió un par de veces y sentó en su escritorio, desatando su corbata y saboreando su deliciosa paleta. –'Veamos de que son capaces juntos...-pensó viendo que todos se disponían a seguir su orden menos la ultima pareja.

-"¿Tú o yo?"-pregunto Kenishi al notar que el castaño ni siquiera se dignaba a mirarlo.

-"Tú... por supuesto..."-sin pedirle ni su permiso, ni su aceptación. Lo levanto del suelo con un giro de sus manos dejándolo lo mas cercano del techo posible, incluso dándole algunos golpes contra el mismo.

Era divertido hacerlo, así que volvió a mover su mano e hizo que se estrellara contra el techo, dañando levemente el brazo izquierdo al oji-verde quien solo entrecerró la mirada y sonrió.

-"Haber si puedes con esto..."-susurro dentro de su encarcelamiento. Movió los labios y otra burbuja se creo dentro de la que Xiao Lang manipulaba. Creciendo poco a poco, alcanzo la otra burbuja amarilla, haciendo que se expandiera con velocidad, ocasionando que el castaño doblara sus brazos con cansancio...

-"Maldito..."-contrarrestando su hechizo, trato de reducir la esfera.

Mao, Tian y Chu observaban boquiabiertos, eso si que se estaba poniendo muy feo para su mas reciente amigo. Ser enemigo de un Li solo significaba muerte...

Kenishi se divertía de lo lindo en esa burbuja. Incluso se dio el lujo de darle una mirada pedante al ambarino quien dejaba que una gota de sudor escurriera por su cara y se estrellara contra la chaqueta de su uniforme.

-"Eres bastante listo..."-dijo entre dientes al sentir la presión de ambas burbujas sobre si. –"Intentas utilizar mi propio poder contra mi..."-y sin inmutarse, movió los labios y su burbuja se volvió azul celeste, volviéndose como un perro hambriento que empezó a absorber la burbuja amarilla del chino.

-"Interesante..."-susurro Eriol mientras levitaba en la perfecta y controlada burbuja que el pelirrojo Liao había creado. Miro a Xiao Lang quien se mordía el labio, intentando controlar el poder, notó su sonrisa y él mismo protegió su burbuja, algo haría explosión en segundos.

-"Presumido..."-pensó Xiao Lang, en el momento en que su burbuja amarilla era absorbida por completo. Algo raro paso, porque Kenishi perdió el control de su esfera. Haciendo que se expandiera rápidamente por todo el salón, regalando ligeras, pero muy dolorosas descargas al chico oji-verde. Haciendo que su cuerpo adolorido resintiera sobre todo en el hombro.

El castaño sonreía con cinismo. Todos lo observaban, incluido el maestro, pero nadie se atrevía a acercarse. Ese hechizo era muy peligroso, un paso en falso y todo el poder que el ambarino controlaba, saldría disipado, causando un daño a toda el aula.

-"Joven Li..."-escucho la delgada voz de su maestro.

-"Si..."-y sin mas trabajo que un movimiento de manos, empezó a reducir la burbujilla que elevo a Kenishi de nuevo y así como llego desapareció.

Un sonido seco, un quejido y luego silencio...

-"Upss... se me escapo..."-afirmó Xiao Lang, con una sonrisa juguetona. Miro con desprecio al oji-verde que se sobaba el trasero por la fuerte y repentina caída.

-"Bueno... chicos, esto es todo por hoy... nos vemos en la siguiente clase y repasen un poco sobre levitación y elementos rocosos..."-

El chico Li fue el primero en salir del salón, caminando entre laureles, con la corona ya puesta y con un round a su favor. Hiragisawa se acerco a él con lentitud, con esa sonrisa tatuada en su rostro albino e ingles. Mostrando sus dientes perfectos y blanquecinos, aunque con el aura de misterio que siempre lo acompañaba, pero que ahora se mostraba mas espeluznante que otros días. Parecía mas que nada divertido con los sucesos que acaba de presenciar, lo que nadie sabia era que no había esperado menos de la reunión de esos antiguos amantes, que ahora, sin duda... eran enemigos.

-"¿A qué se debió eso?"-

-"¿Qué?"-

-"El espectáculo que diste hace unos momentos... además de que llegaste tarde..."-

-"Si quisiera que alguien me reprendiera, te aseguro que habría ido a la estúpida reunión en la mañana... y si no tienes algo mas alegre que contarme, por favor... regálame unos minutos de silencio, me duele la cabeza."-

-"Como digas futuro Jefe"-guardo silencio. Pero no quito su sonrisa socarrona, tratando de indagar en los múltiples gestos que su compañero realizaba, dejando como conclusión que ese año y los siguientes, estarían llenos de aventuras... odio y mucho dolor. Pero al menos... no para él.

Ambos saben que la guerra a comenzado...

-"¿Estas bien Kenny?"-lo ayudaron al levantarse.

-"Ese maldito..."-

-"Shhhh... no digas eso en voz alta. Kenishi de verdad nos preocupa tu salud física y mental. Si alguien descubre que puedes ser un obstáculo para el Superior, no dudaran en eliminarte. ¿Me entiendes?"-Mao y Tian lo rodeaban para que nadie lo viera.

-"No sabes lo que es meterte con un Li. Nadie nunca lo hace..."-Chu asintió, apoyando los comentarios de sus locochones amigos.

-"Es mejor que andes con cuidado Kenny..."-

-"Esta bien..."-aunque nada, ni nadie podría sacar esos pensamientos asesinos, sangrientos y sádicos que apuntaban hacia un solo blanco con el apellido mas renombrado de la comunidad mágica y con ese nombre que infundía temor en todos sus compañeros. Aunque a él solo le ocasionara rabia. Puro e infinito odio.

Ahora que recordaba –mientras caminaban por los pasillos mas inhabitados del lugar- no tenia libro de "Artes Naturales"... casi sin desearlo dio un fuerte golpe al acordarse como había quedado su pobre e inofensivo, además de inocente libro.

-"¿Qué pasa?"-cuestiono Chu al oji-verde que caminaba a su lado.

-"No tengo libro de Naturaleza..."-

La clase anterior les habían dado su planta, que seria su proyecto de final de año, pero ahora tomarían clases teóricas en ese apestoso salón en el que había sufrido el lunes pasado.

-"Deberías correr a la biblioteca auxiliar, ahí te prestan los libros por el transcurso de la clase, aunque tienes que regresarlos después porque forman parte de la reserva..."-le informo Mao, mientras revisaba que en su maleta estuviera el tratado de ciencias.

-"¿Dónde esta?"-

-"En el piso siguiente, esta al final del pasillo. La atiende el prefecto Quo... pero date prisa... no creo que el profesor Feng Mo se vuelva a perder..."-a todos les escurrió una gota por la nuca, recordando que ni el mismo maestro supo llegar al salón.

-"Te guardaremos un puesto..."-Kenishi emprendió la carrera, aunque solo tenia que subir un par de escaleras.

-"Esta bien..."

Caminando con rapidez, recorrió el pasillo, leyendo un letrerito dorado con el titulo de "Sr. Quo...". Toco un par de veces y arrugo la frente.

-"Un momento por favor joven Katsura..."-había otro alumno en el lugar. –"No quiero verlo de nuevo corriendo por los pasillos Sr. Li, tiene modales y no me gustaría reprenderlo..."-

El ambarino se mantenía serio ante las recomendaciones del prefecto quien le entregaba un pequeño recibo y un libro igual al que había destrozado hace unas horas... –"Márchese ya, no debe llegar tarde a sus clases y no olvide entregar el libro puntualmente."-Xiao Lang asintió levemente y paso a lado de Kenishi quien no le quitaba la mirada de encima.

-"Dígame Sr. Katsura... ¿qué desea?"-se acomodo los lentes con la mano izquierda. Haciendo que el chico de cabellera azabache desviara la mirada hacia él.

-"Quisiera un libro de Artes Naturales para avanzado por favor..."-

-"Déjeme revisar..."-estiro su mano y un holograma apareció ante él, oprimió algunas cosas en el aire y una búsqueda de archivos corrió ante sus ojos. –"Lo siento mucho, el joven Li se ha llevado el ultimo... ¿seguro que no había alguno en su sala común...?"-le regalo una risita nerviosa, se acomodo el cabello y negó. –"Bueno, entonces buscare alguno... pero no lo tendré hasta la tarde... venga a verme cuando terminen las clases, antes de la cena..."-Kenishi se inclino en agradecimiento y salió del cuarto.

Levantando su brazo izquierdo reviso su reloj y corrió el resto del camino, ya era un poco tarde.

Cuando estaba llegando, el profesor le paso al lado, con ese aroma a fertilizante y rosas que no era nada combinable.

-"¿Cómo esta joven Katsura?"-

-"Bien profesor..."-levanto el tirante de su maleta y continuo caminando.

Topándose con la puerta del salón el desaliñado maestro giro el pomo y entro. Dejando caer sus libros en el escritorio, acallando los animados comentarios del alumnado.

-"Buenos días..."-

-"Buenos días profesor..."-

Kenishi estaba a punto de pasar a tomar asiento, cuando la grave voz del extravagante maestro lo reprendió.

-"¿Quién es usted?"-

-"Katsura Kenishi Profesor Mo..."-

-"¿Y qué esta haciendo aquí Sr. Katsura...?"-el oji-verde levanto una ceja. ¿Qué le estaba sucedió al profesor?... hace solo unos minutos lo había saludado.

-"Eh... esta es mi clase Señor..."-

-"¿Esta seguro?"-le entrecerró los ojos, arqueando las cejas.

-"Si profesor..."-parpadeo varias veces para comprobar la veracidad de las imágenes que veía. Ese profesor si que estaba un poco trastocado, o bien, no sembraba cosas que fueran muy legales... ¿quién sabe?. "Problemas de drogadicción en el ESCO" seria un titular muy renombrado en el periódico escolar...

Sonrió por la locura de sus comentarios y espero que el profesor indagara en su memoria y lo dejara pasar...

-"¿Qué esta esperando señor Katsura?... ¿una invitación formal?"-era de esperarse que el salón soltara la carcajada ante el comentario sarcástico del profesor... pero nada sucedió. Algunas sonrisas en los rostros pero nada llamativo. Solo llevaba tres días en esa escuela y ya infundía respeto.

Camino entre las mesas hasta posarse a lado de Chu y notar que su lugar no tenia banco. El chico chino le señalo uno que yacía a lado del Superior Li...

-"¿Qué esta haciendo joven?"-la voz del maestro se mostraba molesta...

-"Eh, necesitaba un banco..."-se inclino para tomar el susodicho objeto y regresar a su mesa...

-"¡Siéntese!"-

Emprendía el camino hacia la mesa delantera.

-"¡Siéntese!"-

Solo faltaban un par de pasos para llegar a su lugar.

-"Siéntese donde esta Sr. Katsura... no creo que el joven Li tenga inconvenientes..."-

Se detuvo en seco... dio dos pasos hacia atrás, dejo su banco a lado del lindo e inigualable Superior Li y respiro resignado...

¿Por qué todos se empeñaban en ponerlos juntos?...

Karma... sin duda había algo místico en esos equipitos... o como sea que se le llamara a esos intolerables y repetitivos enlaces en los que siempre tenia de pareja al afamado castaño.

-"Muchas gracias..."-suspiro el maestro tomando una tiza y escribiendo algunas frases en latín en la pizarra. –"Ahora... abran sus libros en la pagina doce... hablaremos sobre la importancia de..."-levantaron una mano. –"¿Si joven Hiragisawa?"-

-"¿Me permitiría ir al baño...?"-

-"Rápidamente por favor, ya perdimos media hora..."-

Eriol se levanto de su asiento, pasando detrás del castaño y de Kenishi a quien le sonrió alegremente. El profesor no espero a que saliera del aula para continuar escribiendo.

El castaño resoplo con molestia, pareciera que un hilo invisible lo unía a su molesto compañero de cuarto... pero ahora, con pesar tendría que atender su clase... repitió su suspiro molesto y abrió el dichoso libro en la pagina doce, observando los nombres científicos de las plantas y su función en el ambiente mágico.

-"¿Dígame Sr. Katsura?"-escupió con molestia el titular de la clase.

-"No pude encontrar un libro..."-miro de soslayo a su compañero. –"Y el prefecto no me conseguirá alguno hasta esta tarde..."-había utilizado el tono mas sutil y respetuoso que conocía... debía mostrarse humilde con sus maestros y además ese profesor no estaba de muy buen humor...

-"Lea con su compañero y por favor... cualquier otra duda que surja en su mente, preferiría que la guardara unos momentos..."-Kenishi asintió y se acerco a Xiao Lang, con una sonrisa inocente y cara de que no mataba una mosca. Abriendo mas sus ojos, mostrándose "angelical"...

-"Vamos compañero acerca el libro debemos leer juntos..."-los dientes del chico Li rechinaron, apretando la mandíbula y mostrando una mirada llena de furia que incluso cambio su tono a uno cobrizo...

En el ambiente se respiraba hostilidad... tanta que hasta costaba respirar.

Mao Tian y Chu rezaban internamente por la larga vida de su oji-verde compañero... se estaba metiendo con familias que eran consideradas las mas violentas e importantes de toda China... TODA China. Como el latín no era su fuerte prefirieron platicar en voz baja.

-"Creo que Kenny va a tener problemas..."-

-"No son solo problemas Tian, estamos hablando de un Li..."-

-"¡Silencio jóvenes!"-

Un efímero momento de calma.

-"Pero él no ha hecho nada..."-

-"Eso lo sabemos Chu, pero es un Li..."-

-"¡Los tres jóvenes parlanchines háganme el favor de salir de mi clase... harán el reporte de este tema y me lo entregaran en nuestra próxima clase...!"-Chu, Mao y Tian se pusieron de pie, tomando sus mochilas y abandonando el salón seguidos de cerca por la mirada que Kenishi. –"Joven Liao lea el primer párrafo..."-

Ambos saben que la guerra a comenzado...

-"Tu tuviste la culpa Mao..."-

No es que fuera la primera vez que los sacaban de una clase, pero era el tercer día... habían roto su propio reto.

Caminaban por el pasillo, topándose con el Superior Hiragisawa quien mantenía una conversación con tres de los siete dirigentes del concilio. Su semblante siempre sereno mostraba una arruga en medio de la frente, haciendo que su albino rostro se tornara inquieto.

-"No se preocupen señores, intentare hacer algo..."-con una inclinación como despedida siguió su camino, regresando por los pasos de los "tres mosqueteros".

Sin mirarlos, ni saludarlos siquiera, se perdió por el eterno pasillo.

-"El Superior Hiragisawa se veía extraño..."-

-"No se que es lo que esta pasando... pero lo averiguare..."-algo que casi nadie sabia, era que Chu, además de ser serio, reservado y muy callado, era el único que podía conseguir información sobre cualquiera en esa escuela. No importaba cuan secreto fuera, siempre hay alguien que sabe y esa persona es la que Chu sabia manipular.

-"Siempre que dices eso me asustas..."-una leve risa y luego pasos acelerados. El prefecto Quo se acercaba y si los veía los castigaría durante mas tiempo. A decir verdad no estaban seguros que el tiempo les alcanzara para cubrir las horas que el director ya les había asignado el lunes pasado por el incidente con los eructos de Liao.

Se escondieron en un salón deshabitado, cerrando la puerta y dejando que las cuatro paredes escondieran su platica sobre lo extraño que era que Kenishi entrara de repente, imaginando cosas muy divertidas y otras con un toque serio, que rayaba en el cinismo de ese humor tan extravagante que poseían los gemelos Zedong.

En cada una de sus mentes había distintas teorías, ideas e incluso falacias que se enroscaban en una trenza que cada uno intentaba explicar. Con la alegría que les había causado un nuevo compañero, se habían olvidado de los misterioso que era, en esos días de convivencia solo sabían su nombre y que era japonés, nada mas...

Pero había algo en él, un sentimiento de confianza inspiradora, simplemente no sabían porque, pero se había convertido en uno de sus amigos con rapidez... casi con la misma rapidez con la que se había vuelto el enemigo del Superior Li.

Un par de silenciosos momentos le siguieron a su platica interior, descansando la cabeza en el respaldo del pupitre, pensando en quien sabe que cosas, mirando el techo blanco y haciendo planes para su primer día libre... o su primera escapada...

Sintieron el pasar rápido del tiempo, dejando esa seriedad para una alegre platica sobre la fiesta a la que irían el domingo. Observando el reloj que yacía sobre la pizarra que había sido victima de algunos garabatos, que por la juventud actual eran símbolos del arte callejero o simples formas de demostrar esa libertad de la que no era posible vivir en esa sociedad. Miraron la manera en que el tiempo fluye de las manos, poniéndose de pie para salir del aula abandonada. Esperando en el pasillo que su nuevo amigo los alcanzara, al menos les pasaría los apuntes del desquiciado maestro de Naturaleza.

Kenishi Katsura se detuvo antes sus compañeros con una extraña sonrisa, algo en él había cambiado en solo unos minutos.

-"¿Mao?"-

-"¿Qué sucede Kenny?"-

-"¿Saben donde esta el 'Ojo del dragón'?"-Todos se quedaron absortos por la pregunta.

-"¡Claro que si Kenishi, es el lugar donde toda la crema y nata de la juventud estudiantil se reúne. ¿Por qué lo preguntas?..."-el sol se alzaba en lo alto del cielo, regalándoles resplandecientes rayos, que eran incluso, cegadores...

-"¿Podemos salir de la escuela?"-los ojos azules de los gemelos Zedong resplandecieron con alegría.

-"No esperábamos que nos dijeras eso, pero debes saber que para los Zedong nunca hay imposibles... después de fútbol hay unas cuantas horas para realizar tareas antes de la cena y como hoy es miércoles no tienes clases regulatorias... te daremos un tour por Hong Kong como nunca antes..."-

-"Sabia que podía contar con ustedes..."-

Recordaron que tenían una reunión con el Director Won para recibir sus castigos, pero llegarían... llegarían.

Ambos saben que la guerra a comenzado...

-"¿Qué fue todo eso Xiao?"-

-"No entiendo tu pregunta..."-todos los alumnos de las aulas por las que pasaban empezaban a salir, obedeciendo el imaginario campo de fuerza que rodeaba a los Superiores. Era como una barrera que impedía que los tocaran, como seres divinos que eran.

-"Claro que entiendes mi pregunta Xiao Lang... sabes que no podemos salir hasta el domingo..."-le dijo después de pasar el barullo.

-"No pensé que fueras tan obediente según escuche fuiste expulsado de esta escuela con anterioridad por no acatar las reglas... o deseas que siga refrescándote la memoria...-"-le entrecerró la mirada-"...Introducción de criaturas mágicas no permitidas... rompimiento de ciento cuarenta y cinco reglas..."-

-"¡Esta bien!... yo lo decía por tu bien..."-le interrumpió.

-"Nunca he necesitado que me protejan y hoy no será la excepción, además no creo que tu puedas protegerme de algo. Tú decides... vienes o te quedas haciendo tus tareas..."-esto ultimo lo dijo con ironía y socarronamente, casi como Eriol mismo.

-"Sabes que nunca me dejaras atrás... iremos al ojo del dragón esta tarde..."-

No hubo necesidad de respuesta, con ellos casi nunca había necesidad de palabras; con todo el tiempo que llevaban de tratarse, era mas que obvio que el uno y el otro se conocieran. No digo que se llevaran bien, pero cuando alguien esta a tu lado durante años simplemente aprendes sus hábitos y respetas su espacio. Aunque para todo hay excepciones y Eriol no sabia lo que era espacio personal. Divirtiéndose con las desgracias de los demás, siendo su principal victima Xiao Lang Li...

La sonrisa de Eriol se acentuó al ver pasar a su lado a los hermanos Zedong, Chu y Kenishi quienes sonreirán con complicidad...

La enorme institución mágica, miles de aulas unidas con el solo fin educativo e instructivo de futuros hechiceros que mantendrían en alto el nombre de sus familias, el honor ante todo. Ante tu vida, ante tu felicidad... honor sobre las cosas mas importantes de la vida... "Sino tienes orgullo eres menos que un animal... incluso las bestias saben defender el suyo"...

A veces el orgullo es lo que nos mueve, nada nos puede hundir tanto o levantar en pedestales si no es el orgullo, palabra que simboliza el egocentrismo de las personas, la vanidad de los seres que rugen como fieras cuando algo, así sea lo mas mínimo, amenaza con destruir su honor... palabra de dioses, que los mortales interpretaron para si mismos...

Xiao Lang Li meditaba sobre su próxima escapada mientras escuchaba su clase de "Historia de la Magia"...

-"La Magia siempre ha existido, incluso antes de que el hombre pudiera ocuparla y manejarla, ésta ya estaba presente... herejía u obras del diablo era como se le nombraba..."-explicaba el profesor con lentitud y una voz tan arrulladora que a la media hora de clases mas de tres cuartos del salón ya dormía.

Xiao Lang miro su libreta de apuntes, él había memorizado esa escuela desde su primer año de estadía, los corredores que parecían los torcidos caminos de un laberinto insuperable, eran recorridos por él con gran maestría, además, -aunque le costara admitirlo- Eriol lo había ayudado a terminar de investigar la institución...

Ahogó un bostezo. Esa clase siempre había sido igual de aburrida, el profesor hablaba sin parar, no podían negar que algunas cosas eran interesantes, pero en su voz había un no-sé-que bastante somnífero. Sin mas pudor se escucho un profundo ronquido que hizo que el profesor tomara el borrador y lo estampara contra la cara de un chico rubio que limpiaba la saliva que salía por la comisura de sus labios...

-"¡Preste atención joven...!"-reacomodó sus lentes y prosiguió con su explicación sobre la importancia que tenían las brujas en la antigüedad para lo que hoy se conoce como hechicería.

Una risita por parte de los alumnos al notar que el rubio volvía a acomodar su cabeza contra la pared y huía a los brazos de Morfeo.

Kenishi despertó de su letargo al sentir que su cabeza caía lentamente. Abrió los ojos con pereza y los restregó para despabilar su sueño, bostezando repetidamente. A pesar de que quería escuchar lo que su profesor explicaba, solo oía un bla, bla, bla, bla, bla, bla... que no lo ayudaba a despertar... Lo único que lograba reconfortarlo era la deliciosa comida que lo esperaba al terminar su aburridísima clase.

Eran tan extraños los caminos de la vida, hace unos meses jamás habría pensado que Syaoran. ¡Su Syaoran! Estaría en la misma escuela que ella, en la misma habitación y para terminar con las coincidencias... en el mismo salón... había veces en las que pensaba que alguien estaba manipulando su destino, pero había otras en las que simplemente creía que su vida era así y debía aceptarla, afrontarla y resolverla... así como cualquier otra persona... el problema aquí era que ellos no eran personas cualquiera...

-"Es todo por el día de hoy jóvenes... lean del capitulo dos al siete... habrá sesión de preguntas..."-dicho esto cerro su enorme libro y salio del salón...

Algunos alumnos se pusieron de pie, estirando los brazos en lo alto para desperezarse, otros siguieron con su descanso hasta que los nada amables golpes de sus compañeros los sacaron de su letargo.

-"¡Vamos Kenny!"-bostezando un par de veces caminaron hacia las habitaciones... saliendo minutos después con el uniforme pulcramente puesto y el saco en las manos. ¡Ah!... la rutina diaria...

Ambos saben que la guerra a comenzado...

Las puertas del gran comedor se abrieron de par en par. No había gong –esta de sobre explicar el por qué- así que la comida empezó sin mas que un saludo cordial por parte del director.

-"¿Estas nervioso?"-cuestiono Tian al ver que los palillos de Kenishi se movían fuera de lo normal.

-"No..."-

-"Date prisa... cuando termine la comida iremos a nuestras habitaciones y acomodaremos todo para poder salir después... no es fácil, pero no es imposible..."-el joven oji-verde asintió y mastico el bocado de arroz que tenia, mirando de soslayo a su antagonista, su enemigo... su querido enemigo.

La comida paso como rayo... a decir verdad no supo nada hasta que estuvo sentado en su clase de meditación inhalando y exhalando...

-"Concentrense chicos..."-

El salón de meditación siempre blanco... parecía una tarde de invierno cubierta en su totalidad por la blanca y fría nieve. El profesor en medio del circulo que formaban los alumnos, hablando pasivamente, acompasando su voz a la melodía del bosque que sonaba en los oídos de cada uno.

Sus respiraciones se volvían lentas y profundas, intentando relajar todos los músculos del cuerpo, esa clase les servia para aliviar el stress y la tensiones acumuladas, y por la clase de escuela en la que se encontraban eran muchísimas.

Kenishi sentía el dolor en su hombro, todavía había lesiones acumuladas por la colosal batalla con el Superior Li, pero con el nerviosismo a flor de piel, cada vez se acercaba mas el momento de salir de la institución y recorrer Hong Kong aceptando el reto de Xiao Lang Li quien también dormitaba a espera de su escapada.

El sonido alarma de alguno de los alumnos hizo que se perdiera la atención de la clase, todos voltearon a ver al origen del molesto sonido.

-"Lo siento... es que tengo que ir a ver al Director Won y la programé para que no se me olvidara..."-un chico castaño, de claro acento extranjero, se puso de pie y se disculpo con el profesor Yunnan quien lo exento con un movimiento de mano.

-"Dada la situación y la perdida de concentración, nos vemos mañana jóvenes..."-mejor para ellos... salir treinta minutos antes del final de la clase, era un descanso. Además solo quedaba una clase y podrían irse a sus habitaciones en espera de la cena. Aunque algunos alumnos tenían otros planes para ese par de horas.

Kenishi se levanto de su pose de meditación y se dirigió a los vestidores. Inhibida por la cantidad de hombres quiso darse la media vuelta y perder el tiempo para después entrar, pero sus estimados compañeros lo empujaron hasta su casillero. Puso el dedo sobre la cerradura y éste abrió. Respiro profundo, cerró los ojos y empezó a desvestirse –paraíso femenino sin duda alguna-...

Ambos saben que la guerra a comenzado...

El marcador que flotaba en el aire -literalmente hablando- 2 contra 0 a favor de los jóvenes de camiseta roja. Veintidós alumnos de grado avanzado se disputaban el balón bicolor. Un pase, dos toques por parte de dos chicos rubios. Un pase mas... estaban en el área chica, justo por el área de penales... un par defensas.

-"¡Pasala!..."-

Xiao Lang recibió el balón... pero esos dos defensas no lo dejarían avanzar, intento pasar por el lado derecho, pero la presión de los dos chicos hicieron que perdiera el balón.

Kenishi recibió la bola... estaba a unos metros de anotar. Solo eran él y el portero de camiseta azul.

A diferencia de todo el día, ahora estaban en equipos contrarios, disputando un muy entretenido, pero muy disputado partido de fútbol. La pasión por un deporte que la mayoría disfrutaba y que hacia que chorros de sudor escurrieran por su frente.

Un grito.

-"¡¡¡GOL!"-

El marcador flotante resplandeció unos momentos. 3-0. Algunos compañeros del oji-verde le dieron unos golpes amistosos –aunque se oiga ilógico- y siguieron corriendo. Rara vez algún equipo lograba ganarle al grupo comandado por Xiao Lang Li, pero ahora se le vea un tanto distraído; a decir verdad; desde que Kenishi había entrado al ESCO se le notaba mas humano... no se parecía a la deidad en la que se había convertido con el paso de los años.

De nuevo recibió un el balón. ¿Quién rayos se creía para ganarle?... una vez mas atacando el ego masculino. Atravesó la cancha manejando la bola, pasando a quien se le pusiera enfrente; ya nadie podría detenerlo... solo unos metros mas, necesitaba ese gol... significaba su orgullo...

Un silbido.

-"¡Fin del juego!"-grito el profesor.

Xiao Lang se detuvo en seco, mirando como el equipo azul celebraba su victoria. Con la furia encerrada en los puños y el sabor amargo de la derrota, tiró el balón con toda su fuerza, sacándolo del área, incluso del patio.

Cualquiera diría que era un mal perdedor, el asunto aquí era: ¡Él JAMÁS había sido un perdedor...!.

-"Bueno jóvenes dense un baño y vayan a sus cuartos..."-miro al joven Li de soslayo y apareció el balón en su mano izquierda. –"Tenga mas cuidado para la próxima Li..."-el castaño asintió, disculpándose levemente con la mirada y caminando con Eriol, quien no había participado el juego, simplemente se había quedado sentado en la banca.

-"¿Listo?"-

-"No tienes idea..."-

Caminaron por los pasillos, con lentitud, un día menos de clases y el domingo era cada vez mas cercano. Xiao Lang entro a su habitación, notando el cadáver del libro de Artes Naturales que aun estaba en su alfombra. Se acerco al armario y estuvo a punto de sacar la aspiradora para darle fin a todo eso... una sonrisa se poso en sus labios... no, la venganza era mas dulce que nada, ese libro tendría una mejor ocupación; pero lo dejaría para después, ahora tenia que cambiarse de ropa y prepararse para salir.

Cuando ya buscaba en su armario, escucho golpes en su puerta. Asomo la cabeza y abrió con la mirada.

-"Joven Li, habrá una reunión para terminar con las inscripciones de Estudios Ordinarios, avise a su compañero de cuarto, tienen cinco minutos..."-la tentación de ir y avisarle a Katsura simplemente no paso por su mente. Cerró su armario, levanto los ojos al techo y atravesó su habitación; ya en la puerta levanto los brazos para ponerlos en su nuca y camino despacio por el pasillo, casi disfrutando las palabras de reprensión que le darían a ese Katsura por no acudir a la reunión, Vio como la multitud se dirigía a la biblioteca, todos con los uniformes normales, nadie había tenido tiempo de cambiarse de ropa. Se topo con Hiragisawa en el camino.

-"Espero hayas avisado a tu compañero de cuarto..."-una respuesta nula basto para confirmar las malas intenciones del castaño. –"Parece que Kenishi ya no es tan insignificante, creo que incluso te llama la atención..."-

-"..."-una mirada fiera y como de costumbre, una risa burlona.

Ambos saben que la guerra a comenzado...

-"¿Dónde rayos esta Kenny?"-la multitud entraba con lentitud a la casa de los miles de tomos de magia en esa institución.

-"Hay que buscarlo, no tendremos tiempo... de salir"-Mao asintió y se encamino a la habitación del oji-verde. Dio dos golpes en la puerta para después girar la perilla. –"Kenishi hay una reunión, date prisa..."-murmuró al entrar.

-"¿Reunion de qué...? no me avisaron..."-ya se había quitado la camisa del uniforme para ponerse ropa normal y pasar desapercibidos en la calle.

-"Al parecer el Superior Li no se tomo la molestia..."-

-"Ese maldito..."-jamás pensó que llegara a maldecir a esa persona. Se sorprendió a ella misma por eso, pero no le dio importancia, tomo la camisa que reposaba en su cómoda y toco el hombro de Mao. –"Lo mejor es transportarnos rápido..."-

En cuestión de micras de segundo llegaron a lado de Tian y de Chu quienes esperaban entre los alumnos de Superior, todo por entrar por la estrecha puerta de la biblioteca. Kenishi termino de abotonar su camisa y se la metió en el pantalón.

-"Si esto se alarga no tendremos tiempo..."-

-"Esperemos que no..."-por fin entraron al recinto, no había mucha gente pero eran muy desordenados así que les tomo mucho tiempo entrar. Cuchicheando entre todos, decidiendo cual estudio ordinario tomarían. Hay personas que prefieren dejar su magia en segundo plano, ejercer una carrera normal y simplemente estudiar en el ESCO para no decepcionar a su familia; códigos de honor que no tenían nada de simples, pero que eran tan necesarios como el hecho de pertenecer a algún grupo social, presiones y todo tipo de dificultades, supremacía y siempre la búsqueda de algo nuevo... para eso vive el hombre, por eso siempre compite, para ser el mejor...

El silencio sepulcral reinó el lugar, el Director Won saludo a sus alumnos con una leve reverencia que todos correspondieron.

-"Espero que sus clases hayan sido entretenidas"-dijo después de sentarse en el escritorio principal de la sala de lectura de la Biblioteca. –"No nos reunimos en el Gran Salón porque lo están ocupando para los niños de Básico y como ustedes son menos preferí no interrumpir. Hay algunos puntos a tratar, como todos saben no tenemos gong de nuevo, las personas que llegaron tarde a sus clases y fueron reportadas las espero después de la cena en mi oficina, les dije que no habría consideraciones..."-las miradas se dirigieron a los hermanos Zedong que todavía no habían sido reprendidos por el Director, eso significaba que tendrían castigos bastante severos. –"Pero vayamos al tema de nuestra reunión, el Prefecto Quo a mi derecha..."-señalo al hombre de lentes- "...les tomara sus apellidos y el área de Estudios Ordinarios que deseen cursar a partir de mañana... ya les habían explicado, pero de todas formas en sus mesas hay una lista con las Profesiones y el Área a la que se deben inscribir, por favor tomen una decisión con madurez, no deseo que estén arrepintiéndose a la mitad del curso... en cuanto estén inscritos pueden retirarse..."- y así como apareció, desapareció.

Casi al mismo tiempo unos sobres azules –que eran iguales a la reprensión- aparecieron en la mesa de los Zedong.

-"Se merecen el castigo..."-se escucho susurrar.

Sin mas que el miedo a plantar hiedra en el invernadero, tomaron los sobres y leyeron cada una de las instrucciones contenidas, después un largo y sonoro suspiro de resignación.

-"Todo lo que tenemos que sufrir por hacer de esta escuela algo mas divertido..."-susurro Tian mirando con pena la cantidad de castigos que tendrían que afrontar. Incluyendo ser los ayudantes generales de todo el profesorado, de la cocina, de limpieza y de todo. En resumidas cuentas los habían convertido en criados oficiales por mas de seis meses, pero después de eso, ya planearían nuevas fechorías.

-"¿Y bien jóvenes?"-interrumpio el prefecto levantando sus lentes. –"¿Ya han decidido el Área?"-miro con desapruebo los sobres de castigo.

-"A mi inscríbame en Ciencias de la Salud, espero ser un buen Medico algún día..."-susurró Tian.

-"Bien joven Zedong..."-anoto en su lista. Como si recordara algo miro a Kenishi. –"El libro que solicito joven Katsura..."- le entrego el tratado Artes Naturales. –"Espero que tenga mas cuidado"-Kenishi asintió con entereza.

-"Me gustaría el Área de Filosofía y Letras..."-interrumpió Chu.

-"Yo prefiero los números, al Área de Ingenierías..."-indico Mao.

-"Esta bien..."-decía mientras anotaba. –"Falta usted joven Katsura..."-Kenishi miro la lista de asignaturas y áreas. Encontró lo que buscaba.

-"Ciencias Sociales..."-el prefecto asintió.

-"Pueden retirarse y no lleguen tarde a la cena..."-no termino de recitar su frase cuando los cuatro chicos ya estaban en la puerta de la Biblioteca.

-"No tendremos tiempo de ir a cambiarnos... dense prisa hay que pasar por las hortalizas para encontrar la puerta de la dimensión..."-

La oscuridad ya se estaba empezando a aprovechar de la tarde. El color anaranjado ya divergía en el cielo y se convertía en amatista.

-"Kenishi sino quieres que el Superior nos gane es mejor que camines por el fango..."-se mostraba renuente a sumergir sus pies en la zona fangosa de las hortalizas, pero la puerta que los dejaría salir de la dimensión estaba justo detrás del pantano.

Casi cierra los ojos al sentir lo escurridizo y frió del liquido negruzco.

-"Si corren llamaremos la atención de los grillos y nos delataran, caminen lento y agachados. No dan rondas de vigilancia hasta después de la cena así que estamos seguros, pero si alguien nos encuentra ahora y aquí, díganle adiós a sus domingos libres..."-todos obedecieron la pausada voz de Mao quien comandaba la fila.

Escucharon la voz del loco profesor de Naturaleza, todos doblaron sus cuerpos casi a la mitad para poder ser camuflajeados por las plantas y confundidos con las sombras de los árboles. No detuvieron su marcha, la hora de la cena casi estaba sobre ellos; además, salir, llegar al Ojo del Dragón y regresar no era algo muy rápido.

-"Cuidado con la rama..."-el retorcido brazo de un árbol se les ponía en frente, sin duda un buen golpe. Asombrados por la falta de visión del maestro de Naturaleza, que casi les paso al lado mientras susurraba una extraña canción, por fin llegaron al pantano, unos metros mas y encontrarían el hueco que los saca de la dimensión alterna en la que se encuentra la escuela.

Kenishi sintió que algo se enroscaba en su pierna, no podía ser Niza de nuevo, esa linda ardillita de seguro se llenaba la panza de las sobras de pizza que había en el cuarto de alguno de los gemelos. Intentando que su voz casi no se escuchara, pregunto.

-"¿H-hay algún tipo de animal por aquí?"-sentía que se le entumecía el tobillo.

-"Me sorprende tu pregunta Kenny, pareces tan inteligente, pero no sabes que clase de animales hay en un pantano. Serpientes, muchos insectos, a veces hay cocodrilos pero creo que este no es el caso..."-contesto Tian quien caminaba delante de él.

-"S-serpientes..."-

-"Si..."-

Los ojos de Kenishi se cerraron con miedo y frustración, a menos que lo que le estaba quitando la circulación del pie fuera una liana, estaba seguro que tenia una curiosa y linda serpiente en su cuerpo...

-"C-creo que me tope con una..."-dijo casi sin aliento.

Ambos saben que la guerra a comenzado...

Caminaban en silencio, la puerta que Xiao Lang había descubierto no tenia nada de húmedo, viscoso o asqueroso. Era casi un recoveco entre los miles de pasillos de la Institución, los cuales te llevaban a una puerta que no existía, en el pasillo que tocaba el cielo. O al menos, eso parecía.

La queja de cansancio de Eriol se hizo evidente, eso de reencarnar en cuerpos no era nada en comparación de un día de Escuela. Xiao Lang se mantenía ocupado mirando hacia ambos lados, si no se equivocaba la puerta estaba a algunos pasos, o metros...

Otro quejido por parte del oji-azul, lo que no sabia era que el castaño era buenísimo para ignorar... siguieron caminando.

Llego un momento en que la oscuridad reino, ya no había mas lámparas, ni siquiera un simple candelabro que impidiera darse de topes con la pared. El castaño se detuvo de repente, haciendo que Eriol chocara contra su cuerpo.

-"Al menos avísame que ya llegamos amigo..."-reacomodo sus gafas e intento enfocar su escasa visión en algún punto.

-"Ya llegamos..."-le susurro seco, como el rechinido de un puerta abriéndose.

-"Gracias..."-sarcástico.

Xiao Lang no se dio por enterado del tono socarrón que utilizo; movió las manos en las oscuridad, tanteando la pared, buscando la cerradura de esa puerta que no la tenia. Sin duda, cosas imposibles que solo él podría descifrar.

Escucharon un ruido procedente de la parte mas iluminada, si no se daban prisa los encontrarían en la revisión y estarían sirviendo desayunos con los hermanos Zedong.

Eriol apresuro al ambarino con un movimiento de ojos, inquiriéndole.

-"¡Aquí esta!"-movio los dedos y una parte de la pared se desplegó formando una puerta casi diminuta por la que tuvieron que doblarse a la mitad par poderla atravesar.

Eriol dio un largo suspiro, se desabotono la camisa y camino con la gracia de un caballero. Estaba tan sumergido en su mundo que no noto sobre lo que estaba.

-"Hiragisawa..."-una precaución demasiado tardía.

La puerta que había abierto estaba en la azotea de uno de los edificios mas altos de Hong Kong. Eriol, en medio de su galanteo metió un pie en la cubeta de una pintura amarilla.

-"¡Rayos!"-una risa maliciosa se formo en los labios chinos. Sin duda alguna se merecía eso y mas.

-"Vamonos..."-en un santiamén los pantalones regresaban a su color normal y caminaban por las calles del siempre transitado Hong Kong.

Ambos saben que la guerra a comenzado...

-"¿Una serpiente?"-de tan asustado que se encontraba no noto la ilusión con la que Mao lo había dicho. Casi cae de espaladas al sentir el empujón que le dio el chico de ojos azules. –"Déjame verla..."-

-"Vamos Mao, no tenemos tiempo para que juegues con ella, tenemos que llegar a la puerta..."-le regaño su hermano. Los ojos esmeraldas estaban a punto de soltar lagrimas al divisar al animalillo que hurgaba en su pantorrilla.

-"Tantito..."-no se podía ver muy bien, pero sus ojos brillantes y casi de cordero degollado no necesitaban luz para resaltar.

-"Agarrala y sigue caminando..."-Kenishi mantuvo la respiración al notar que Mao agarraba la cabeza del reptil y lo acariciaba con cariño.

-"¿Estas bien?"-

-"Creo..."-agradeció la pregunta de Chu e intento que el temblor de sus piernas no fuera evidente.

Con un nuevo compañero y sin duda, una nueva mascota; prosiguieron su camino por el pantano hasta llegar a la barda principal del recinto.

-"No me digas que vamos a escalar..."-

-"No exactamente, vamos a excavar..."-

Lo siguiente que vio Kenishi fueron palas, se creía un reo que intentaba salir de la cárcel para sentir el sabor de esa ansiada libertad. Imagino los trajes de rayas negras y blancas, y las múltiples labores forzadas, casi soltó una risa al imaginarse a sus maestros como carceleros...

-"Vamos Kenny, prepárate para enseñarla al Superior Li, quien eres..."-

Casi una situación gloriosa, solo faltaba una halo de luz y el canto de los ángeles para sentir en el cielo. Que exagerada comparación, pero sin mas atravesó el estrecho hoyo y siguió a sus amigos que corrían por la suntuosa ciudad durante el anochecer...

Ambos saben que la guerra a comenzado...

Un chica platicaba animadamente con sus amigas, un día menos de clases, intentando liberar las tensiones acumuladas durante las clases degustaban un delicioso postre de fresas, la juventud reinaba en el aire.

El ojo del Dragón era donde se encontraban, sentadas en una mesa lateral, con un par de sillones y una vela dentro de una copa con agua que aun no había sido encendida. Tres en total. Aun traían los uniformes puestos, aunque un trío de pañoletas descansaban junto a sus bebidas.

-"Jamás entenderé el propósito de la educación..."-

-"Tal vez dejarías de ser tan tonta si estudiaras un poco mas..."-sintió algo moverse en la bolsa de su chaqueta. –"Entupido teléfono, siempre me asusta..."-se veía de mal humor, pero al parecer el comentario no le importo mucho a la chica, que simplemente sorbió su té.

Era el aviso de un mensaje. Lo leyó con la pereza de un león y frunció mas la frente.

-"Estupido Hiragisawa..."-sus compañeras solo giraron los ojos.

-"¿Y ahora que te dijo?"-temio preguntar una joven rubia.

-"Vienen para acá..."-

-"¿Vienen?"-cuestiono la que había sido ofendida antes. –"¿Viene tu primo también?"-la chica solo asintió cerrando los labios con fuerza para no saltarles unos cuantos improperios a esa resbalosa, pero ella tenia una arma mas dolorosa.

-"Jamás será para ti, tu ni siquiera estas en la lista de las posibles prometidas de Xiao Lang..."-escupió cuando se escuchaba la campañilla.

Al parecer se cansó de las ofensas de su dizque amiga, se puso de pie y salio del lugar sin siquiera pagar su bebida.

-"No deberías hablarle así Mei, sabes que tu primo le gusta mucho..."-

-"Es la verdad..."-intentando seguir a su amiga y al ver que Mei Ling Li no se quedaría sola, emprendió la carrera, pasando al lado de los dos buen mozos que venían llegando.

-"Buenas noches querida..."-susurro Eriol al sentarse.

Rápidamente se acerco una joven con el menú y pidieron un par de cafés y terminaron la torta de fresa que estaba en la mesa. Mas bien Eriol termino con la torta.

-"¿Qué te pasa Xiao Lang?"-

-"..."-

-"Sabes que no te repetiré la pregunta, tuve un día difícil..."-ni siquiera la escucho, en cuanto percibió el sonido de la campañilla se dio vuelta y miro fijamente a su antagonista. Su batalla de miradas duro lo suficiente para que Mei Ling dirigiera su mirada al compás de la de su primo. Una simple mirada y se dirigió a Hiragisawa.

-"¿Quién es?"-

-"Nuestro nuevo compañero de clases... Kenishi Katsura..."-Mei se guardo sus comentarios y siguió comiendo. Aunque le dirigió de nuevo la mirada al oji-azul quien se sentó no muy lejos de ellos, sonriéndole a la camarera en cuanto recibía su café.

-"Tal parece que los dos jóvenes Li presentes han posado su atención en el mismo chico..."-Mei Ling sintió un leve rubor que desapareció así como llego, acompañado de un puntapié para el bocón –así como lo llamaba ella- .

Kenishi sintió la calida caricia del café, no es que le gustara demasiado, pero nunca podría despreciar una buena taza de la humeante bebida. Sintió las miradas, aunque su semblante cambio a uno de alegría. Si su memoria no le fallaba, la chica que estaba con Eriol y Li era Mei Ling, su antigua compañera y amiga. Con la cordialidad de saludar a un viejo amigo le sonrió, mostrando incluso sus dientes. Mei se quedo analizando la situación, incluso miro de reojo para saber si era a ella, pero sin mas le sonrió de igual manera.

Lo que Kenishi no sabia, o no entendía, era que eso sin duda era coqueteo, Mei Ling no sabia que él era Sakura, así que halagada le mostró la mas cautivadora sonrisa a un chico que distaba mucho de ser feo. Eriol sonrió eso cada día se hacia mas divertido, mas y mas divertido.

Xiao Lang vio como su prima sonreía, con la mirada mas fría que el mismo hielo lo miro, la sonrisa del chico nipón cayó y la batalla de miradas siguió, casi como las luchas eternas en las que nunca hay un ganador... o mas bien nunca había alguien que se diera por el perdedor...

La mesera patino entre los clientes, acomodando los azucareros del lugar. Miro con admiración a los chicos tan apuestos de las mesas, sintiéndose incomoda al notar que una chica de ojos rojizos la asesinaba lentamente con ese par de lanzas fuego que se habían vuelto sus ojos, la linda y siempre calida Mei Ling que reclamaba lo que era suyo. Un Li sin duda, una Li que jamás se sentiría completa al carecer de magia, pero no por eso se sentiría inferior... siempre había orgullo, el orgullo de un Li.

La mesera, cohibida patino lejos de esas mesas.

Mao Tian y Chu, saboreando sus bebidas y sonriendo con la majestuosidad de un Pavo Real platicaban amenamente mientras la cansada y un poco agobiante batalla se efectuaba enfrente de ellos.

-"Parpadea amigo..."-le sugirió Mao a Kenny.

Unas risas burlonas, pero siempre con un hilo de respeto, individualmente se habían dado por enterados del poder de Kenishi, además de que no lo conocían a la perfección, lo mejor era mostrarse amables, pero precavidos, aunque si alguien los descubría en esos momentos de ocio de seguro no volverían a ver la luz del sol y estarían en alguna de las grutas que esconde la escuela.

-"Kenishi..."-llamo Tian dándole el ultimo sorbo a su café. –"Lo mejor es irnos ahora, puede que al Superior no lo noten llegar, peor nuestras entrada puede que sea mas vigilada..."-

-"Si..."-se pusieron de pie, pagando cada uno su bebida, dejando atrás a Kenishi para que pagara la propina. La campanilla anuncio su salida, dejando que en el ambiente se respirara un poco de paz.

Caminando lentamente el oji-verde dio la ultima mirada a la mesa de Xiao Lang, posando sus ojos en Mei Ling como despedida, para después irse.

Distraído y casi sin notarlo Kenishi se dio contra una mujer joven, tirando sus cosas. Como todo un caballero se inclino para ayudar a la chica que se le quedo mirando fijamente.

-"Lo siento..."-le susurro en japonés entregándole su pequeña bolsa y un amuleto.

-"No te preocupes..."-la mujer, maravillada por encontrar alguien de su origen se quedo leyendo el bordado de la camisa del apuesto joven. E. alcanzo a leer.

Kenishi le entrego sus cosas a la mujer y levanto la mirada, quedándose sorprendido, podía jurar haber visto esos ojos en alguna otra ocasión, tan familiares que asustaban, pero simplemente desconocidos... la mujer también sintió algo parecido ya que las miradas duraron mas de lo normal, intrigándose el uno al otro al mirarse a los ojos.

-"¡¡¡¡VAMOS KENISHI!"- se escucho un grito desde el final de la cuadra sacándolos de sus pensamientos. Un trío de chicos vestidos igual que el oji-verde los esperaban impacientes.

Una ultima sonrisa, pero aun así seguían con la intriga: ¿De donde se conocían?... quien sabe...

Se alejaron el uno del otro con ese sentimiento de familiaridad aun presente.

-"¡¡Eres un tonto Kenny!"-le dijo uno de ellos mientras le daba un ligero golpe en la cabeza. –"¡¡Date prisa...!"-cuando el chico de cabello azabache alcanzó a sus amigos se perdieron de su vista al doblar la esquina.

La mujer continuo su camino hasta atravesar el umbral del cafetín, anunciando su llegada con la campanilla. Su mente seguía en el encuentro pasado, intentando indagar de donde conocía esos ojos... esos ojos...

Pidió mesa para uno y en seguida le trajeron su café acompañado de un trozo de delicioso pastel. Maravillada por la estructura del establecimiento que bien parecía una fraternidad dirigió su mirada hacia una peculiar mesa que mantenía una discusión.

Observo con mas atención y noto el mismo bordado en las camisas de los chicos que la del joven con que había chocado. La joven que traía coletas, vestía un uniforme distinto, una falda de cuadros verdes y azules acompañada de un saco con un escudo distinto y una pañoleta del mismo color que su falda.

-"¡¡¡¡ME ESTAS ESCUCHANDO XIAO LANG!"-sin duda alguna la chica tenia una voz muy potente.

No quería parecer entrometida, pero le dio un vistazo a los chicos, uno tenia gafas y cabello de color azul oscuro y el otro era castaño, al parecer él era Xiao Lang ya que la chica le gritaba mas de cerca. Lo raro era que el castaño permanecía tranquilo, como si no estuviera; casi de la nada, se levanto saco su billetera, dejo dinero en la mesa y salió del lugar sin prestarle atención a la chica.

-"¡¡¡XIAO LANG!"-volvió a gritar la chica, soltando un gran soplido y mirando con indignación al chico oji-azul que seguía sentado en la mesa.

Casi sin querer los estaba mirando fijamente por lo que el chico de gafas volteo a verla y le sonrió. Ella le devolvió el gesto y decidió dejar de verlos por lo que presto atención a su café.

Inmediatamente escucho a la chica de nuevo.

-"¡¡¡DE QUE TE RIES...!"-ahora le gritaba al otro joven quien no dejaba de sonreír.

Dejó la propina, justo cuando se disponía a salir, la chica de ojos rojizos se le adelanto e incluso azoto la puerta en sus narices.

-"Le pido disculpas por ella..."-se adelanto el muchacho de cabellos azulados y le abrió la puerta. –"Es una chica muy temperamental..."-

-"No hay problema..."-atravesó el umbral del ojo del dragón sin antes responderle a la sonrisa que el chico le regalaba.

-"Que tenga un buen día señora Li..."-le dijo como despedida, ella se quedo analizando las palabras. ¡Ella jamás le había dicho su nombre...!. Buscó al joven de gafas, pero ya no lo encontró por ningún lugar, ¡¡Que gente mas extraña...!.

Ambos saben que la guerra a comenzado...

Kenishi, Mao, Tian y Chu corrían por la ciudad para encontrar la puerta al ESCO; odiaban que la dimensión mágica cambiara de lugar, la noche ya se cernía sobre ellos y tenían una reunión pendiente con el Director. Entrando a una tienda de antigüedades muy vieja pudieron encontrar el portal en una vasija de miles de años.

Como si fueran los genios mágicos de alguna lámpara se metieron en la delgada boquilla de la vasija, entrando directamente al pantano de la escuela, justo unos minutos antes de que la guardia nocturna los descubriera. Caminaron protegidos por las sombras nocturnas, hasta el andador que atravesaba los salones y que los llevaría a los dormitorios, con casi una hora para el inicio de la cena.

-"¡Lo logramos!"-conjuraron con alegría los gemelos Zedong.

–"No pensé que lo lograríamos..."-musitó Chu.

Unos ojos asesinos acallaron sus comentarios pesimistas y caminaron por el pasillo con delicadeza y gracia para no toparse con el prefecto Quo.

-"Nos vemos en diez minutos para recibir los lindos regaños del Director..."-finalizó Mao cuando ya llegaban a sus habitaciones.

-"No llegues tarde Kenny..."-comentó Chu y así dejaron al protagonista solo.

Kenishi se dirigió con calma a su habitación, con una sonrisa en el rostro, algo cansado, pero satisfecho. Escucho un golpe en la habitación vecina.

-"¡Maldición!"-su indiscutible voz.

Tal vez el "Superior" no había caído precisamente en su cama, sonrió, pero le sorprendió la inminente necesidad de saber que estaba bien, todo lo que había vivido en esos tres días no había sido capaz de olvidar ese sentimiento de cariño hacia el ambarino, camino a lado de su puerta, llenándose de melancolía, sintiendo se pecho encogerse y ese sentimiento de llanto. La puerta se abrió y quedaron de frente. Ese par amantes que ahora eran enemigos.

Xiao Lang se sorprendió al ver sus ojos, verdes y vidriosos, no eran los mismos ojos que había desafiado en el cafetín, eran distintos, lo miraban con preocupación, con sentimientos que ni en miles de años podría descifrar. A pesar de que lo único que iluminaba el pasillo era la luz saliente de la puerta del castaño, se distinguía el perfecto rostro albino del chico nipón.

El entrecejo del joven Li se acentuó, intentando cambiar el gesto del oji-verde que parecía abrir la boca y pronunciar un nombre que se había dedicado a olvidar, incluso con la misma dulzura que ella, parecía quemar, ese nombre le quemaba las entrañas y sin dudarlo regreso un paso y azoto la puerta, dejando en oscuridad el pasillo, dejando en oscuridad el corazón de la pobre chica que permanecía encerrada en ese cuerpo masculino.

Un parpadeo basto para recobrar la cordura, miro su muñeca y se reconforto al ver su pulsera brillar, ese apoyo incondicional de los guardianes que también permanecían cautivos, aparentando ser alguien que no era, intentando que el dolor de un pasado cautivo se quedara ahí y que un futuro con mas felicidad se abriera paso. Un conjunto de mentiras que se enrollaban entre ellas, ahorcando mas el cuello de todos los relacionados.

Caminó y entró a su habitación, notando el silencio sepulcral de la habitación vecina, sentándose casi por inercia en el mullido colchón, quitándose la ropa y entrando al baño para asearse un poco. Sin quitar esos ojos helados y fríos de su mente.

-"¿En que te convertiste Syaoran?"-sin desearlo había susurrado ese nombre, dejando que un ligero brillo iluminara los opacos ojos del ambarino hace unos momentos, ganándose un azotón de puerta y una ultima mirada de desprecio.

Pero eso era verdad... ¿qué lo había convertido en eso tan insensible? ¿dónde había quedado el dulce niño de diez años que le habían cocido un oso de felpa?... ¿dónde...?

Miro el reloj de su pared, notando que los diez minutos de trato ya había desaparecido, llevándose diez mas...

-"Se me hizo tarde de nuevo..."-recalcó con pereza y se vistió con el atuendo para la cena, tomando su saco con la mano izquierda y encaminándose a la oficina del Director, al parecer lo habían dejado, pero no los culpaba...

Ambos saben que la guerra a comenzado...

Xiao Lang cerró los ojos; ni siquiera sabia porque había abierto la puerta, solo había sentido la necesidad de hacerlo, ahora, recargándose en el muro frió, tensando sus sentidos, inundando de recuerdos su mente... Vívidos recuerdos que lo transportaron a una dimensión distinta, a un tiempo en el que todo parecía no ser real, todo una simple pesadilla de la que nunca despertó, en la que todavía vive y en la que todavía lo atormentan.

Silencio, ese fiel compañero que al parecer fue lo único que conservo. Ni siquiera su "alta posición social" lo ayudo. Frió, siempre tenia frió, pero ahora, después de unos días ya ni siquiera lo sentía. Había preferido no dormir porque cuando lo hacia solo sufría, había veces en las que sus parpados caían pesados, pero despertaba molesto, esos ojos lo atormentaban...

Podía ver las manchas de sangre en sus ropas, sus rodillas y sus codos con ese liquido rojizo que ahora ya formaba una costra café. La noche sin luna y esa celda espeluznante no eran lugar para alguien de su edad; su rostro ennegrecido, lo único que se distinguía con claridad era el brillo cobre de sus ojos...

-"Sakura..."-

Se estremeció de dolor cuando su cuerpo sintió punzadas al mover la boca... no entendía con claridad el motivo por el que estaba ahí, no sabia nada, no quería comprender... solo quería irse de allí, pero un día mas se mostraba esperanzador para todos, menos para él... menos para él.

Escucho pasos que se acercaban hacia el lugar donde estaba, un gigante se postraba en su improvisada puerta y golpeaba con furia indescriptible, asustándolo incluso. Haciendo que se pusiera de pie, sosteniendo con dolor su brazo izquierdo, pero poniendo posición de lucha, siempre alerta.

El rechinido de la puerta y una risa burlona.

-"Espero que hoy no intente escapar jovencito "-el sarcasmo con que pronuncio la ultima palabra hizo que el castaño entrecerrara su mirada.

-"No lo haré..."-dijo mas para si mismo, caminando lentamente, con dolor por todo el cuerpo pero con la cabeza en alto.

Un sudor frió lo despertó de su ensoñación, estaba sentando en el piso, con las rodillas dobladas contra su pecho, como un pequeño asustado. Se mantuvo así por unos minutos mas, respirando agitadamente tratando que sus sentidos se tranquilizaran y que ese frió perpetuo desapareciera de su cuerpo. Escucho golpes, era Hiragisawa, -quien ya lo había visto varias veces así- pero que nunca preguntaba...

No hubo necesidad de respuesta, entró con precaución, notando el bulto junto a la puerta. No encendió la luz, solo le tendió la mano para que se levantara y se alistara, la cena no tardaba en comenzar... No hubo negación, el oji-azul sintió lo frió de la piel de Xiao Lang, su contacto solo duro lo suficiente para que se pusiera de pie y entrara al baño.

Silencio, sin duda, nunca lo había abandonado y ahora que sabia que había alguien a su lado, seguía presente.

Eriol se sentó en el sofá, guardándose sus comentarios y sabiendo que las preguntas solo incomodarían al castaño quien nunca se mostraba débil, pero que había veces en las que su mismo cuerpo lo traicionaba, mostrándolo tan indefenso que parecía una persona distinta; al igual que Kenishi, ese cuerpo albergaba a otra persona, en espera de salir, en espera de surgir y mostrar su verdadero rostro al mundo cruel y pedante en el que vivían.

En menos de cinco minutos un Xiao Lang distinto emergió del baño, encendiendo la luz de la habitación y buscando su calzado para salir.

-"Vamonos..."-Eriol se puso de pie y siguió de cerca de su compañero, caminando con el silencio entre ellos, pero la confianza invisible que parecía estar ahí, aunque ninguno la notara.

Comía como autómata, no entendía porque había tenido ese recuerdo, hacia mucho que había dejado atrás esa etapa, nadie podría notar un cambio en su mirada, solo personas que de verdad lo conocieran y esas eran muy escasas. Ni siquiera hubo comentarios del ingles, podía escuchar la manera en que masticaba, lento, pausado, pero sin distinguir el sabor de los alimentos. Su mirada, fija y vacía parecía no estar ahí.

Algo lo molesto, algo hizo que su ceño se acentuara, un color, una mirada... verde; siempre ese color persiguiendo su vida, como un entupido mosquito nocturno que no dejaba de zumbar en su oído... como imán, sus miradas se enfrentaron, casi dejando olvidado el encuentro de hace unos momentos, borrando de su memoria ese minuto de debilidad que mostró el otro lado de la moneda con la que nunca les gusta pagar... su lado sensible.

Así pasó la cena, nadie parecía estar ahí, solo un par de ojos que se devoraban entre si. Verde y marrón; colores que se enemistaron en tan poco tiempo y que ahora buscaban la manera de enfrentarse, de decidir por fin quien era el vencedor... quien era que el podría reclamar como suyo el prestigio: un Li o un desconocido de la sociedad que solo amenazaba a alguien divino.

El Director Won susurro algunas palabras que resultaron nulas y sordas hacia sus oídos, el tiempo parecía veloz, como si El Padre Tiempo se diera la tarea de acelerar su mandato para ese par que ahora salía del comedor.

-"¿Kenishi estas sordo?"-la tercera vez que lo llamaban.

-"¿Qué dices?"-

-"Si, estas sordo... que pases buena noche..."-se despidió Mao cuando ya regresaban a sus cuartos, un día menos de escuela... ah... por fin la noche había vencido al día y el encuentro con Morfeo se veía cercano.

-"Buenas noches..."-contesto cuando pudo, caminando solo por el pasillo iluminado, recordando con cuidado las palabras del Director Won... a decir verdad no los había reprendido mucho, solo aclaro algunas normas de conducta obligatorias y sanciono a los gemelos por algunos meses. Según ellos, nada grave.

No lo había notado antes, pero la parte en donde estaba su habitación era muy solitaria, espeluznante y casi sombría, la ultima lámpara solo daba la luz suficiente para llegar a la primera puerta –la de Xiao Lang- por lo que su puerta estaba casi en penumbras.

Regañándose mentalmente por lo sentimental que se mostraba al solo ver al "Superior", abrió su puerta y casi de manera inmediata cayó dormido, con el uniforme puesto, con los pensamientos perdidos, pero soñando con esos ojos violáceos de nuevo.

Ambos saben que la guerra a comenzado...

Su día había sido muy extraño, jamás se había sentido amenazado y ahora... ah... no sabia como, pero se había metido en su cabeza... ocasionando una serie de sentimientos, no, no eran sentimientos... solo eran reacciones lógicas, instintos... nada mas.

Sacó la cabeza de la helada agua del lavabo, siempre había creído que eso lo enfermaría gravemente algún día, pero mientras eso no sucediera, era muy relajante. La toalla se encargo de quitar el liquido de su rostro, no se había molestado en encender la luz, la oscuridad y el frió siempre habían sido el temor de las personas; pero a él no le molestaban en absoluto... al contrario, le agradaban... al igual que la soledad y la lluvia. Cosas que deprimirían a cualquiera, pero a él solo lo hacían sentir vivo.

Se quito la ropa con lentitud, dejándola sobre el sofá en medio de la penumbra. Aunque algunas estrellas resplandecían afuera, la luna no se mostraba por ningún lado por lo que la oscuridad reinaba, silenciosa, pero siempre misteriosa. Terminó por dejarse los calcetines puestos metiéndose a la cama; mirando su techo blanco, su respiración se relajo pero Morfeo no llegó, sin desesperarse, simplemente se quedo quieto, mirando hacia todos lugares y hacia ninguno a la vez. Sin mas contó esa, como su tercera noche sin dormir y siguió en la cama, sin querer esos ojos verdes se metieron en su subconsciente haciendo que ese escalofrió doloroso le recorriera el cuerpo y así, la luz se alzara por el horizonte...

Un nuevo día.

Apagó su despertador sin que éste sonara siquiera. Observó las sombras que había debajo de sus ojos, no les presto mucha atención... se sentía cansado, pero había tenido días peores... se restregó los ojos y se metió al baño. El agua caliente lo haría sentir mejor, o al menos lo desperezaría un poco...

Escuchó golpes en su puerta pero no se molesto en atender, él sabia a la perfección quien era la única persona que se tomaba la molestia de ir a su habitación.

Eriol cerró la puerta con el pie izquierdo, aun con la pijama puesta, pero se había quedado un poco preocupado por el ambarino –aunque jamás lo admitiría-. Sabia que nada había pasado como debería, uno de las ramas del destino se había doblado y todo había perdido su curso... pero jamás pensó que su llegada afectaría tanto a Xiao Lang, aunque eso lo divertía, no, tampoco era tan sádico. No, si lo era.

Por unos momentos su mirada azul noche se perdió, observando con mucha atención la puerta que conectaba las habitaciones: la sala común. Volteo a ver la puerta del baño de Xiao Lang y se puso de pie, silencioso como un ratón, atravesó el umbral y quedo parado justo en la entrada que daba a la habitación de Kenishi. Se acomodo los lentes y giro la perilla.

Un cuarto en oscuridad absoluta, no parecía haber signos de vida en ese lugar. Mientras mas se acercaba a la cama pudo distinguir una serie de susurros provenientes del lecho.

-"No... espera... yo... no..."-

Un leve brillo hizo que sus ojos desaparecieran por el reflejo de sus lentes, extendió la mano hasta posicionar sus dedos en la frente del chico oji-verde. Con solo tocarlo pudo sentir un escalofrió que lo recorrió de pies a cabeza, pero aun así no desistió. Absorbiendo toda la energía posible hizo que esa pesadilla abandonara a Kenishi, saliendo con lentitud del lugar, pero aun con la piel erizada, jamás pensó que todo se diera así, todo se estaba saliendo de control y él no era le único que lo sabia.

-"¿Qué estabas haciendo?"-fue el recibimiento al entrar a la habitación de Xiao Lang.

-"Yo nunca cuestiono tus decisiones, así que espero que tu no lo hagas conmigo... nos vemos en clase... tengo que asearme..."-y sin mas se fue, cerrando con delicadeza.

Xiao no dejo que eso lo molestara mucho, cerró la puerta de la sala común y continuo con su arreglo, pero aun con la inquietud. ¿Por qué Hiragisawa se mostraba tan atento con ése?... algunas hipótesis se formaron en su mente, pero algo mas divertido hizo que la imitación de una sonrisa se formara en su rostro.

Su mano se hundió en su nuca y la deliciosa humedad de su cabello termino por convencerlo.

Ambos saben que la guerra a comenzado...

Sus ojos esmeralda se quedaron fijos unos momentos, nunca antes había tenido esa sueño, pero algo en su interior le decía que era muy importante. Había sentido una calidez inigualable y luego nada. Arrugo la frente al intentar recordar, pero se frustro al descubrir que lo había olvidado. Sin prestarle mas importancia ahogó un bostezo y se estiro con la pereza a flor de pie. Miró su repisa y noto que aun podía dormir cinco minutos mas, así que las sabanas impidieron que se pudiera de pie y volvió a hundir su rostro en la almohada. Confort total...

Golpes...

Mas golpes...

Aún mas golpes...

Sintió que el día anterior se repetía, no se quiso poner de pie, aun era temprano, además...

Muchos mas golpes...

Si seguían así, tirarían su puerta. Un suspiro resignado y sus cinco minutos de sueño salieron por su boca.

-"¡Ya voy!"-estaba de sobra el enojo en su voz. Caminó descalzo y oscuras por su habitación, esquivando algunos libros hasta llegar a la puerta que solo rechinaba por los insistentes golpes...

-"¡¿Qué...!"-no debió abrir la boca con tanto ímpetu. Cientos de virutas de papel entraron a su habitación, quedando algunas estancadas en su cuerpo y su cavidad bucal.

Con la mano izquierda se quito algunos papelitos, leyendo algunas palabras contenidos en uno.

-"¡Maldito!"-los restos del tratado de Artes Naturales yacían por toda su habitación...

Recordando que él había hecho lo mismo, pero olvidándolo y anotándole un punto a su favor en esa guerra sin cuartel...

Hay momentos en la vida en que rendirse no es una opción, además... si quería guerra eso tendría, si quería problemas los tendría... tal vez ahora cualquier sentimiento de aflicción y dolor se fue al caño con el agua de su rápida ducha.

La venganza se disfruta mas fría, así que levanto los papelitos en una esfera brillante y los dejo flotando en su habitación, ya tendría tiempo después para ver que haría con ellos. Termino de vestirse para poder asistir a sus clases, el día de hoy solo tenían artes marciales, las demás clases pertenecían a los Estudios Ordinarios, lo que le entristecía un poco ya que no estaría con sus amigos en ellas.

Notó que la pantalla del Ordenador que Tomoyo le había regalado, parpadeaba. Ya era un poco tarde pero podía tomarse unos segundos para leer lo que su mejor amiga le escribía. Desplegó su correo electrónico, encontró el mail diario de Touya, aunque a veces solo eran dos líneas con insultos sabia a la perfección que la extraña y ella de igual manera. Sonrió con melancolía y oprimió donde estaba el nombre "Daidouji". Leyó el mensaje con alegría, sonriendo en cada uno de los párrafos donde le relataban la vida diaria, sus múltiples ideas y sus alocados modelos, soltando una risa al leer claramente: "...pero ahora no solo confecciono líneas femeninas, sino ambas... jijijijiji..."; no pudo evitar que una gota escurriera por su frente, su amiga y sus ideas...

Suspiro levemente al recordar su vida de antes, no podía decir que ser hombre era muy malo, pero simplemente preferiría ser chica, ahora que lo notaba nunca antes se había preguntado: ¿por qué no admiten mujeres en el ESCO?.

Dejo de lado sus pensamientos y le escribió un mail, no muy largo, pero relatándole los últimos infortunios, y el hecho de que su amor de la infancia fuera su compañero de cuarto, ya se imaginaba la cara de su mejor amiga, pero no había mas que hacerle... el destino los había vuelto a unir, lo que no sabia era si para bien, o para mal... ambos lados de la moneda que sigue girando en el aire...

Termino de escribir y salio de su cuarto, saludando a sus tres amigos...

-"¿Qué edificio te toca Kenny?"-observaron las listas y los grupos que les correspondían.

-"El B1... no lo recuerdo... ¿hacia donde queda?"-

-"El mas lejano, es el limite... ya sabes que toda escuela tiene sus lugares prohibidos... si estas en el ultimo piso de ese edificio te aseguro que serás expulsado..."-la mirada de Mao era totalmente espeluznante-"...ni si quiera nosotros nos hemos aventurado, tiene una leyenda, una leyenda de muerte y desconsuelo..."-Kenishi se quedo en silencio esperando que continuara con el relato.

-"¿Y?"-

-"Ya no se mas..."-le escurrió una gota.

-"No le hagas caso..."-interrumpió Chu-"...solo sigue los salones de básico y sube las escaleras hasta el segundo piso... ahí encontraras un largo pasillo, solo síguelo, es el único que conecta con el edificio B..."-el ojiverde intento recordar todas esas instrucciones y caminaron hasta su clase de artes marciales...

Unidos por los latidos de sus corazones... al unísono...

Corría por las calles, el aire le daba en el rostro. Miro su reloj y decidió terminar su trote matutino, le gustaba la calma de las calles a esa hora. Ese silencio que solo era interrumpido por el suave movimiento de los árboles... cuanto extrañaría Tomoeda. No es que quisiera abandonar su lugar de nacimiento, pero, si deseaba hacer lo que mas le gustaba ese no era el lugar mas adecuado.

Camino hasta estar enfrente de la enorme reja de su casa, la mansión Daidouji que ya daba indicios de vida con los jardineros podando.

Saludó con una sonrisa y siguió su camino. Su Madre mantenía una conversación con sus inversionistas, pero aun así se tomo unos segundos para saludarla.

-"Buenos días hija... ¿cómo estuvo tu mañana?"-

-"Bien mamá, me daré un baño y terminare con mis maletas..."-

-"Si pequeña, tu vuelo sale en tres horas..."-

Subió las escaleras.

No sabia porque sentía tanta melancolía, desde que Sakura se había ido a China no era la misma, eso era obvia ya que eran casi hermanas, pero ahora la tristeza la embargaba casi sin razón. Tal vez era el hecho de que ella también se iría de Tomoeda. Regresaría a Paris, no para un curso como la vez anterior, sino para estudiar diseño de modas profesionalmente.

Miro por la ventana y espero que el sol terminara de salir, admirando esos colores, violáceos y naranjas... un nuevo día había nacido ya.

Decidió terminar sus maletas, pero el brillo de su ordenador le anuncio un mensaje de su querida amiga.

Unidos por los latidos de sus corazones... al unísono...

Touya saboreo su calido café, acompañándolo con el pastelillo de fresas que Yukito le había servido hace unos minutos. Era extraño como la vida seguía su curso al mismo ritmo, solo faltaba ella, su hermana... su amada hermana.

-"Ella esta bien Touya, sabes que es capaz de defenderse sola..."-estaban en su restaurante.

Su negocio había marchado viento en popa, mientras el trabajo del mayor de los Kinomoto era fatigante pero reconfortante.

-"Lo sé, pero..."-sintió un apretón en su hombro.

-"Vamos, deja de pensar cosas malas y ayúdame a abrir el restaurante..."-el doctor Kinomoto se puso de pie y ayudo a su mejor amigo con la cortina del establecimiento.

-"Me voy Yuki, mi turno empieza en quince minutos..."-

-"Cuídate mucho Touya, y escríbele algo a Sakura..."-estuvo apunto de replicar... –"algo que no sean groserías, dile que la extrañas..."-

-"Lo admito..."-susurro a media voz. –"pero sé que ella esta mejor haya, la magia es algo que siempre ha amado y solo así es feliz... espero que de verdad lo sea, ese maldito mocoso la hizo sufrir demasiado..."-

-"Touya..."-

-"Nos vemos en la noche Yukito... no olvides llamarla, es una buena mujer..."-el aludido se sonrojo y termino de acomodar las mesas, con varias cosas en la mente, pero siempre teniendo en cuenta a todas las personas que lo han ayudado, empezando por Sakura, a quien le daba gracias por dejarlo vivir normalmente.

-"Ojala y estés bien querida Sakura... ojalá..."-

Ambos saben que la guerra a comenzado...

Genial.

No había otra palabra para describir su día, bueno, añadiéndole el sarcasmo necesario y esa pizca de ironía. Era demasiado para él, aparte de perderse y llegar tarde a sus clases Ordinarias, tuvo que lidiar con su "nuevo compañero"... ¿qué no pudo escoger otra área, ahora no solo lo vería todos los días, sino que trabajaría y seria su pareja para todo.

Genial.

Intentaba tomar nota de todo lo que le pedían, sus libros, sus proyectos y demás clases... ah... eso no podía empeorar ¿o si?...

-"Katsura..."-

-"¿Eh?..."-

-"Katsura, Kenishi..."-hablo el profesor.

-"Aquí..."-levanto la mano–

-"Según el informe que tengo usted es nuevo ¿verdad?..."-asintió. –"... bueno pues le tendremos que asignar un tutor, no creo que baste con sus clases reguladoras... bien ¿algún voluntario?..."-nadie prestaba atención, así que no hubo quien respondiera. –"Li, serás el tutor de Katsura durante el curso, se encargará de ayudarlo en lo que pueda..."-Xiao Lang Li solo frunció el ceño... ¿tutor?... ahora parecía que sus vidas se adherían una a la otra, de una u otra forma. Era su compañero en la mayoría de las clases ya que Eriol no estaba en esa área, además de que todos parecían conectarlos por ser compañeros de cuarto...

Kenishi sintió que su mente giraba en el vértice de algún tornado... quería gritar a los mil vientos que odiaba trabajar con Xiao Lang... ah... pero le reconfortaba algo, solamente algo podía hacer que ese día pasara mas rápido, y así lo hizo...

La noche ya caía sobre el ESCO, la estrella del deseo ya estaba alumbrando y las otras rápidamente aparecerían... llenando de luces la noche.

Kenishi cayo rendido en su cama, ni siquiera supo que aun traía puestos los zapatos. Su mente viajo y tuvo ese sueño de nuevo y ahora no hubo quien pudiera quitárselo de la mente:

Gritos... ¿quien lloraba con tanto dolor?...

Podía ver sombras, algunas luces de vela encendidas y mucha oscuridad, voces que no podía entender... miradas que no podía reconocer, pero que aun así se le hacían conocidas...

Siempre terminaba en el mismo lugar, después de ese lugar oscura aparecía un extraño jardín que moría con gran rapidez, una banca que se llenaba de ramas secas, hojas que caían de los árboles como si el otoño llegara de manera inmediata. Y de fondo ese llanto.

Después una discusión, no podía verlos, pero los escuchaba, pasos, pasos muy acelerados... un portazo y después mas llanto.

Por ultimo esa mirada violeta llena de dolor, y oscuridad... la eterna y a la vez efímera soledad de la noche pasiva que aunque lenta, pero siempre segura volvía a caer sobre su sueño.

Despertó con algunas gotas de sudor sobre su frente, jadeante... bastante nervioso. Miro con interrogación su pulsera, aunque lo deseara Kero no podía ayudarlo a descubrir el significado de ese sueño, que aunque quisiera no hacerle caso, sabia que eso era imposible... sus sueños eran premoniciones... odiaba eso. Intento guardar algunos recuerdos para después examinarlos con calma, pero sin darse cuenta esa mirada se tatuó en su memoria, dejándolo consternado, con sentimientos de constante preocupación. Pero había algo que sin duda le alegraría la mañana del viernes...

Ambos saben que la guerra a comenzado...

El agua no había ayudado a tranquilizarlo, con cuatro días sin dormir ya se notaba el cansancio en su rostro, esa ligera sombra debajo de sus ojos ya era mas que notable. Había cierta irritación en su piel, justo debajo de su hombro, enrojeciéndole la zona y hartándolo por el comezón. Ah... un día mas que podía descontar a su calendario, solo eso.

Corrió su cortina, admirando el cielo que para su satisfacción se mostraba gris y pasivo...

-"Seguro lloverá..."-susurro con un entusiasmo poco característico en él.

Movió los labios con palabras imperceptibles, pero que bastaron para que su ropa del día saliera de su armario; literalmente hablando.

Escucho golpes en su puerta, suponiendo que era Hiragisawa no se tomo la molestia de abrir... se metió al baño por una toalla para rodear sus hombros y secar su cabello.

En cuanto salio sintió que algo se pegaba a sus pies, algo muy molesto que parecía no querer desaparecer con la fuerte sacudida. No se tomo la molestia de mirar el suelo, pero en cuanto lo hizo...

-"Maldito..."-

Miles de virutas de papel del pobre libro de Artes Naturales que habían asesinado hace unos días, yacían por todo su cuarto; aunque no se parecía a su hechizo, éste hacia que se pegaran a la superficie...

Como si lo estuvieran esperando, unas ultimas basuritas se adhirieron a su torso desnudo y su cabello mojado. Tuvo que sacar algunas de su boca.

Su respiración se acelero, la sangre empezó a hervir por todo su cuerpo, centrándose en su cabeza... la furia se concentro en sus puños que se cerraron privando de circulación a sus dedos. Sus ojos abandonaron el marrón para volverse un cobrizo fuego, notando la furia que sentía.

Lo gracioso del asunto es que basto una respiración para que todos esos síntomas desaparecieran. Su mirada se torno helada, caminando por su cuarto y recogiendo los papeles uno a uno, reuniéndolos en su mano.

-"Esto no se queda así..."-el orgullo de un Li se ve amenazado y el dragón dorado despierta, nadie... absolutamente nadie tenia el derecho de meterse con un Li, alto clan y heredero de la magia milenaria del mago mas poderoso del universo... ¿quien rayos se creía ése?.

Dejó la pequeña esfera flotante a lado del baño. Se saco un ultimo papel de la boca y termino de vestirse...

Esa irritación seguía molestándolo, obligándolo a quitarse la camisa para quedarse sorprendido –de nuevo-.

-"¿Qué es esto?"-susurro, observando una serie de líneas negras que se formaban en su piel, las toco con cuidado, una fuerte punzada le recorría el hombro... eso no era normal... al menos no mucho. Intento calmar ese dolor, reprimiéndolo y se fajo la camisa.

Su caminar era extraño, pero nadie lo noto. Algunos hicieron su acostumbrada reverencia.

-"Buenos días Superior..."-

Cerró los ojos intentando olvidar su picazón y se perdió entre los alumnos entrando a su salón de Artes Marciales, topándose a Hiragisawa que no perdió ni un segundo con sus bromas.

-"¿Cómo amaneció mi querido descendiente...?"-

-"No vayas por ese lado..."-

-"Al parecer no tuviste una buena noche..."-su mascara de alegría escondía una sombra de preocupación que absolutamente nadie notaba. Pero sabia a la perfección que no había dormido desde que él había llegado a la escuela. Parecía ese niño que le fue imposible reconocer cuando entro al ESCO.

-"No..."-seco y sin mas.

-"Buenos días jóvenes..."-saludo el profesor y empezaron a rendir saludos, para practicar Aikido.

Eriol corrió su mirada por el salón, terminando en Kenishi que a pesar de la sonrisa que mostraba, tenia un no-sé-qué de preocupación.

-'Esto ha empezado antes de lo que tenia pensado...'-caviló sin dejar de mirarlo. –'tendré que informarles... puede que... no... eso no... pero él podría correr peligro...'-sintió la mirada del castaño y le sonrió; guardando sus pensamientos y haciendo la nota mental de investigar, tendría que entrar al edificio B, costara lo que costara.

Esa clase como las siguientes pasaron sin mas cambio, la hora de la comida llego y con ello sus ultimas horas del día.

-"Puedes exentarte de las ultimas clases Hiragisawa, pero que no te vean por los pasillos, podrías levantar sospechas..."-fueron las palabras de uno de los enanos quien le hablo sin siquiera mirarlo.

-"Esta bien..."-miró su reloj... no tendría mucho tiempo pero le bastaría para confirmar sus sospechas.

Su delgada figura se perdió con rapidez, ayudándose de las sombras del ocaso que ya mostraban la noche próxima.

Ambos saben que la guerra a comenzado...

Xiao Lang se mordió el labio pensativo, no podía explicarse la ausencia del ojiazul, pero lo que seguía consternándolo eran esas marcas que se habían extendido por su espalda, formando letras a lo largo de su cuerpo... amarro sus agujetas.

Terminaba su calentamiento para la carrera de 400 metros que tendrían en atletismo, su ultima clase del día.

Se maravillo por las primeras gotas de lluvia, cayendo tan lentamente que casi eran imperceptibles, excepto por las marcas que dejaban en la pista de carreras.

-"Esta lloviendo..."-

-"No nos de clase..."-se oyó el rumor por ahí.

-"No sean exagerados que algo de agua no les caerá mal..."-un abucheo se dejo escuchar, pero todos se alinearon para empezar.

El castaño movió su cuello de un lado hacia otro... la lluvia lo revitalizaba.

-"Suerte Kenny..."-eran el grupo A, ya que eran bastantes para correr todos al mismo tiempo. Kenishi acomodo sus muñequeras y se puso en la marca.

-"¿Listos?"-tomo su silbato multiusos.

El pitido de inicio acompaño una lluvia mas fuerte, haciendo que sus ropas se pegaran de inmediato. El profesor se amedrentó por hacerlos correr e intento detener la carrera, pero solo algunos se detuvieron. A otros no les importo.

Un rugido del cielo gris, las gotas cada vez eran mas pesadas pero no le importaba, ese frió lo hacia sentir vivo, siempre lo había dicho... el calor lo agobia, pero el frió es delicioso.

Por unos momentos olvido que corría, pero al notar una respiración cerca de su espalda se dio por enterado de que encabezaba esa carrera.

-"¡¡Corre Kenny!"-se oyó un grito.

Su ceño se acentuó al darse cuenta quien era él que lo seguía, estando un poco detrás Liao.

El profesor sabia que sus intentos de que regresaran eran imposibles, por lo que utilizo un hechizo para cubrirlos un poco.

Una curva basto para que el ojiverde alcanzara a Xiao Lang, corriendo a la par... salpicando por sus pisadas que solo le daba un ambiente dramático.

Otro rugido del cielo acompañado de una luz imponente, la lluvia amenazaba con volverse tormenta.

Ya no se veía lejos la cintilla de la meta, debía enseñarle quien era él... debía seguir corriendo. Ignorando por completo el dolor de su hombro apretó el paso y todos sus músculos se agilizaron, moviéndose al compás y aumentando su velocidad, dejando atrás a Kenishi y a Liao.

¡Había ganado!

Sintió la satisfacción del triunfo... saboreo la gloria de los aplausos de algunos alumnos que se habían detenido a observar la carrera. Todo eso con la cara mas seria que existía en el mundo.

Movió su cabeza, sintiendo las gotas que escurrían de su cabello, intentando recuperar el aliento y aceptando la toalla que un sumiso compañero le ofrecía.

A veces, aunque no siempre lo aceptara, le gustaba infundir respeto y miedo... eran satisfactorio saber que todos lo admiraban y lo conocían sin siquiera conocerlo realmente. Reconfortante.

-"¡Dense un baño rápidamente!"-ordeno el maestro para prevenir un resfriado por la mojada que se habían dado.

-"Vamos Kenny..."-se refugiaron de la tormenta en el andador y llegaron a los vestidores. –"Date un baño..."-

¡¡Ahhhhhh, un grito silencioso de la voz de Sakura... ¡¡¡¡SE ESTABAN QUITANDO LA ROPA!.

Nunca, nunca, nunca. NUNCA... ¡NUNCA HABÍA VISTO DESNUDO A UN HOMBRE!...

La naturalidad con la que se deshacían de sus prendas y entraban a las regaderas, de agua caliente para despabilar el frió de la lluvia, hizo que Kenishi bajara la cabeza y se quedara estático, petrificado... sonrojado y muy, pero muy... APENADO...

-"¡¡Humm... bu... hummm... bueno... los-veo-en-la-cena...!"-grito saliendo de las regaderas sin bañarse.

-"¿Qué paso?"-pregunto Mao tomando el jabón.

-"No lo sé..."-

Le quitaron importancia y empezaron a bromear sobre la fiesta del domingo que ya estaba cercana.

Ambos saben que la guerra a comenzado...

Kenishi corrió con la ropa escurriendo todavía... no sabia hacia donde se dirigía pero la pena que había experimentando todavía no pasaba. Escucho una melodía... no pudo continuar corriendo, intento seguir la exquisita música.

Al ser nuevo no pudo saber hacia donde se dirigía... pasó a algunos alumnos que lo miraron con extrañeza, pero no emitieron algún sonido.

Era embriagante, llena de melancolía, pero lo suficientemente hermosa como para romper un corazón.

Se detuvo frente a una ventana...

-"Eriol..."-susurro conmovido al ver a su amigo de la infancia deslizar sus dedos por el bello piano.

Era como si la lluvia siguiera el ritmo de las notas del ojiazul... tranquilizándose, hasta convertirse en una suave brisa. Sintió un escalofrió cuando el viento helado, de la próxima noche, se escurrió por sus ropas y toco su piel.

Sin desearlo sus labios empezaron a tiritar, pero no podía dejar de escuchar la melodía y al parecer el interprete no había notado que poseía publico. ¿O si?.

Para él siempre había sido tranquilizante tocar el piano, y mas esa melodía... aunque aun no descubría de donde la había aprendido era muy hermosa. Supo que Kenishi estaba en la ventana inmediatamente cuando llegó, pero no se detuvo, termino la canción.

El ojiverde seguía perdido en la melodía, a pesar de la que la lluvia no tocaba su piel podía sentir un frió arrebatador que poco a poco le enfriaba el cuerpo... sintió una serie de emociones tan extrañas que no pudo desviar su mirada incluso cuando la interpretación había terminado.

Eriol se acerco a la ventana despacio, mirando el rostro helado de su compañero... esa melancolía en el rostro, pero ese miedo en su mirada. No entendía muy bien, pero necesitaba hablar con él.

-"¿Por qué no entras Kenishi?"-le susurro corriendo la ventana y quedando frente a frente.

-"¿Eh?"-desperto de su ensoñación, apenándose de nuevo.

-"Vamos pasa, estas congelándote haya afuera.. buscare una toalla..."-Kenishi dio la vuelta y busco la puerta de ese salón de música que estaba muy alejado de las demás aulas.

-"¿Dónde estamos?"-cuestionó cuando se secaba el cabello.

-"Estos salones ya no son utilizados, cuando remodelaron los dormitorios decidieron dejarlos sin uso, pero no están cancelados... aunque no deberíamos estar aquí..."-dijo con su alegría siempre inminente.

-"Ah..."-fue lo único que respondió, hundiendo su mirada en el piso.

-"Si te hago una pregunta, ¿la responderías?"-

Kenishi no comprendía el tono que su antiguo amigo utilizaba, era sombrío... curioso e incluso macabro. Levanto la mirada y asintió.

Ambos saben que la guerra a comenzado...

-"Mei Ling..."-descansaba en espera de la cena, escuchando la voz de su insistente prima que no dejaba de presionar con lo de la fiesta.

-"No seas amargado un poco de música no te caerá mal..."-la morena escuchaba sin atención las ordenes de su Madre, enfocándose en su conversación.

-"Si me hablaste para eso..."-

-"Esta bien... ¿cómo esta mi amoroso y queridísimo primo?"-su voz melosa y chocante no paso desapercibida por el aun mojado castaño.

-"No seas exagerada..."-jamás lo admitiría, pero su prima era una de las únicas personas que lo hacían caer al mundo de los humanos y dejar de ser esa deidad.

-"Vamos Xiao Lang, aunque venga contigo la escoria esa, lo soportaría... aunque..."-su relación con Hiragisawa nunca había sido buena.

-"No eres de las que tartamudean..."-tomo una toalla y se dejo caer en su blando colchón, disfrutando de la suave lluvia que acompañaba la noche.

-"Nada... bueno primo, tengo muchas cosas que hacer, no se te olvide llegar temprano el domingo..."-

-"Jamás dije que iría..."-

-"Al menos no dijiste que no. Cuídate..."-termino con la llamada.

El ambarino dejo su teléfono en la gaveta a lado de su cama, intentando dejar de pensar... solamente quedarse en blanco. Tanta tranquilidad era imposible... escucho algunos golpes y después la figura de Hiragisawa atravesó su puerta y se sentó sin pedir permiso.

-"¿Si?"-cuestionó el dueño de la habitación.

-"Hola"-siempre la misma sonrisa. Jugó con la esfera flotante a lado del baño, picándola con el dedo índice; divirtiéndose como infante.

-"¿Por qué no entraste a clases?"-dijo sin mucho interés.

-"Tenia unos asuntos que atender... pero no te quito mas tu tiempo..."-así como entro salió.

Xiao Lang se levanto del cómodo lecho y noto algo que no estaba en su habitación hace unos momentos.

Una hoja doblada en cuatro partes yacía en el piso.

-"Estupido Hiragisawa..."-musitó al suponer que la había dejado caer por equivocación. Pero entrecerrando la mirada, él nunca hacia las cosas solo por hacerlas...

Levantó la hoja, que contenía algunos garabatos que para su sorpresa eran muy parecidos al libro que su tío le había regalado y que nunca había podido leer.

Cerró los ojos cuando palabras salían de su boca:

-"El final es el principio..."-

No entendió porque podía leer esos símbolos pero lo descubriría. Abrió la puerta de la sala común y encontró algo que no le agrado.

Kenishi.

El ojiverde tenia cientos de libros revueltos en la mesa y otros en el piso, buscando con desesperación algo que le ayudara a entender esas palabras.

-"El final es el principio..."-

Ya se había cambiado de ropa, pero seguía sintiendo ese frió abrasador por su cuerpo. Afuera la lluvia ya se había detenido, pero sus restos todavía permanecían en charcos y gotas en las ventanas.

No lo saludo, se sentó en una de las mesas y encendió su computadora... aunque deseaba buscar en libros debía entretenerse en lo que ése salía.

Kenishi no noto su presencia hasta que escucho el ruido de una computadora; levantando la mirada hasta sentir que era respondida.

Las horas pasaron lentas en ese cuarto que poco a poco se hacia mas pequeño. Diminuto y asfixiante para ambos... al parecer el oxigeno no fue suficiente porque Kenishi tomo un par de libros y abandono el cuarto, dejando su desastre para después... esa necesidad de comprensión le estaba quemando las entrañas... y lo peor es que no era el único que lo sabia.

-"La Escuela encierra misterios Kenishi..."-

Las palabras de Eriol seguían en su mente... así hasta que el cielo se volvió azul de nuevo.

Sábado... su ultimo día de clases de la semana.

Ambos saben que la guerra a comenzado...

Abrió los ojos con fastidio, cinco días sin dormir, ni siquiera una hora, lo estaban desesperando... giro su cabeza hasta su cortina y noto que la noche todavía permanecía en su lugar... las primeras horas de la madrugada y ya no soportaba estar en el lecho. La cama se estaba convirtiendo en un objeto poco utilizado en su basta habitación.

Caminó en la oscuridad y tomo una playera sin mangas de color negro y la puso encima de sus boxers. Corrió un poco la cortina, dejando que la luz de los faroles del patio entrara por ahí y le evitara la pena de encender su luz.

Se posiciono en medio de su habitación, moviendo algunos objetos con la mente y cerrando los ojos; en cuestión de segundos su esfera negra apareció en su mano.

-"Yo te invoco..."-su espada se desplegó maravillosa.

El brillo de la ventana le dio justo al filo de la espada, un objeto en perfecto estado y perfectamente balanceado el mango y la hoja pesando lo mismo.

El viento se vio cortado por los movimientos del arma, atacando a ese enemigo imaginario que parecía invencible...

La gotas de sudor ya empezaban a surgir de su frente, enmarcando su rostro y perdiéndose en su playera. Movimientos que de alguna manera lo agotaban pero lo revitalizaban con la ironía típica de la vida.

Se detuvo cuando sonó su despertador... rompiendo su concentración y haciendo que el dolor que experimentaba en su hombro –a causa de las líneas que surgían de su piel- se hiciera mas potente y un corte fino atravesara su mano...

-"Maldición..."-camino hasta tirar el despertador de la repisa haciendo que éste muriera con rapidez y que el silencio volviera a reinar...

Metió su mano al agua entintándola de sangre y poniendo una ligera cinta alrededor... cortes de niños... nada de cuidado.

La ventana ya daba los vestigios de la mañana, el azul de la noche ya no era tan oscuro... el cielo se aclaraba lentamente con un resentimiento por la lluvia del día anterior...

Espero unos momentos sin hacer nada... solo viendo la transición de colores del amanecer.

Estando parado en medio de su habitación algo llamo su atención...

Su mirada se torno maliciosa y la pequeña esfera dorada centello unos segundos antes de desaparecer...

Ambos saben que la guerra a comenzado...

Para su propia sorpresa Kenishi ya estaba levantado y a punto de bañarse... simplemente había abierto los ojos y ya no pudo dormir. Caminó por su extenso cuarto y buscó su uniforme... al menos ya se había habituado a esos múltiples trajes.

Sacó la chaqueta, el pantalón y una camisa blanca...

¿Eh?... o era su imaginación o algo lo seguía... volteo a la derecha y luego a la izquierda pero nada...

-"Que raro..."-se rasco la cabeza algo confundido y empezó a buscar sus zapatos.

Volteaba cada tanto para poder descubrir qué o quién le seguía pero no había nada...

Un pequeño papel cayó sobre sus ropas... nada de cuidado.

¿Dónde estaba ese estúpido zapato?. Se agacho para buscar debajo de la cama... no, no estaba ahí.

Dos papelitos... ¿de donde habían salido?.

Levanto la mirada y un millón de pedacitos de papel cayeron en su cabeza, adhiriéndose a su cuerpo como si tuviera pegamento...

-"¡¡¡Li!"-fue lo primero y lo único que salio de sus labios en el momento en que intento quitarse uno de los papeles del rostro dejándose una marca roja como regalo. Parecía cinta adhesiva...

Colérico, salió forrado de los papeles y entro sin permiso a la habitación de su compañero:

-"¿¡¿Qué crees que...?"-

-"¿No te enseñaron modales?"-acomodaba su corbata con una sonrisa maliciosa y sin prestarle atención. Había escuchado el grito a la perfección.

Kenishi intento quitarse los papeles rodeándolos con su poder llamando la atención en otro lugar por desplegar su aura con tanta potencia.

-"No te esfuerces..."-hablo el chino. –"es un hechizo de espejo, solo hay una forma de quitártelos..."-se acerco a él y sin mas miramientos tomo la punta de uno y lo jalo hacia si. –"¿Fácil no?"-la marca roja que dejo en la mejilla del ojiverde fue igual que la sangre que corría rápidamente por su cuerpo concentrándose en su rostro.

-"¡Maldito!"-volvio a elevar su aura, pero sabia a la perfección que los hechizos espejo eran tan potentes que cuanta mas fuerza se empleaba mas resistentes se volvían, utilizaban el poder del mismo que habían afectado. Pero... bien podría...

-"Xiao Lang Li..."-un voz mas grave que la de los jóvenes apareció en el momento en que los papeles se despegaban con furia de Kenishi y se dispersaban por todo el cuarto.

El aludido volteo la mirada hasta encontrar los ojos de su tío parado en el umbral de su cuarto... no había furia en su voz.. a decir verdad nunca había furia en él, pero bastaba ver su semblante para saber que estaba enojado, muy enojado. ¿o tal vez preocupado?...

Kenishi no entendía porque el castaño veía tan interesado la puerta, lo importante era que se había quitado esas basuras de encima. Y sin el dolor de una depilación con cera... ah... mucho dolor...

-"¿Qué paso aquí?"-la voz hizo que el ojiverde pasara saliva lentamente.

-"Director Won..."-se inclino en una reverencia.

-"Xiao Lang no volveré a hacer la pregunta... ¿de qué es todo esto?"-ignoro el saludo del nipón y tomo un papel del piso e intento leerlo. –"¿Artes Naturales?"-caminó hacia los chicos. –"¿Es un libro?"-su voz era tan imponente que no necesitaba gritarles.

Su figura era tal que parecía un gigante que devoraba un par de enanos tembloroso y temerosos... un director que infundía respeto, miedo y a la vez confianza. ¿cómo podía hacerlo?...

-"S-si"-sin querer la voz le falló.

-"Yo no se que piensen jóvenes..."-se detuvo justo a la mitad de la habitación. –"...pero esta no es la forma en que se trata un libro con mas de trescientos años de antigüedad, son fuente de la sabiduría que ustedes están intentando adquirir y hacen trizas una obra llena de valor..."-su mirada de desapruebo pasó de los ambarinos ojos de su sobrino a los esmeraldinos del albino. –"... esta no es una falta leve..."-levanto en su mano los trozos del tratado de Ciencias, produciendo un viento que enfrió el alma de los aludidos. –"... me temo que tendré que castigarlos, no saldrán el domingo y pasaran el día limpiando la vieja biblioteca, hay muchos libros que se empolvan... y así podrán saldar su falta con este atentando en contra del conocimiento..."-salio del cuarto, caminando imponente por los dormitorios y con algo de tranquilidad en su persona.

-"Pensé que esto seria peor..."-la fuerte explosión de energía lo había llevado a trasladarse a la habitación de su sobrino creyendo que... no lo mejor era no creer nada. –"Buenos días jóvenes..."-y se perdió por los pasillos.

Xiao Lang no tuvo que pedirle a su compañero de cuarto que saliera de su habitación, Kenishi atravesó la sala común y llegó a su cuarto con furia, pero tranquilo de que no había sufrido mas problemas por ése... Su Superior...

Pasó el ocaso con los hermanos Zedong, corriendo por las hortalizas en busca de Niza cuando escucharon el rechinido de unas llantas que pasaron por el patio principal del ESCO.

-"Es el Superior Li... escuché que tenia una reunión con el Concilio..."-susurro Mao casual.

-"Ah..."-Kenishi recordó el incidente pasado con el Director y continuo caminando con la bella ardilla enroscada en su cuello.

Ambos saben que la guerra a comenzado...

-"Li..."-eso fue suficiente como saludo.

Cerró la puerta de su auto y acompaño al vocero del Concilio, el dócil y siempre amable: Tontin.

Sus pasos acompasados era el único ruido que azotaba el salón de ese hermoso edificio del siglo pasado, casi parecía una pagoda, pero su estructura contemporánea daba el aire de modernidad necesario.

Los leones dorados que adornaban el pasillo eran el símbolo de poder, eso era exactamente lo que el quería... poder... lo quería, lo tendría, lo merecía... casi era suyo.

Dejaron ese pasillo tapizado en mármol para llegar al Gran Salón del Concilio de Hechiceros de Oriente. Jamás creyó que estarían los siete reunidos, además de los colaboradores y los altos mandatarios de su familia. Nadie noto su leve mueca de sorpresa, manteniendo cara de póker.

-"Buenas noches..."-su buen humor no estaría ahí todo el día, así que lo mejor era iniciar así.

Todos saludaron con la cabeza, sentándose con esa lentitud que lo ponía casi histérico. Todos los ancianos verborreando por el lugar no formaban parte de sus sueños mas hermosos; pero debía comportarse o tendría problemas con su Madre... y eso si que lo pondría de mal humor.

-"Ya que estamos aquí terminemos pronto..."-el mayor de los ancianos se estaba aprovechando de la presencia de los familiares de Li, no podría empezar con sus altanerías y estupideces. El buen Gruñón.

El castaño tuvo que tragarse sus comentarios, aunque eso no duraría mucho... le importaba un comino que estuvieran sus tíos y primos.

-"El Card Master ha desaparecido..."-

Siempre con el mismo tema... siempre sacando en cara los errores pasados para humillarlo, pero ya no... ya no mas.

-"¿Cuál es el problema?"-su voz y rostro eran tan helados como la mitad del invierno decembrino.

-"Xiao Lang, sabes que ése es una gran problema de honor para la familia..."-el segundo hermano de su papá... Ming Hiunk Li. Siempre había pensado que le tenia cierto resentimiento ya que la rama principal era la que mantenía el control del clan y a pesar de ser hermanos de su Padre, no tenían mas que un papel menor al suyo, el heredero.

-"Eso ya había quedado en el pasado... no creo que la vida del Card Master tenga que ver con que yo este en el ESCO..."-

-"Mantengan el orden... Xiao Lang..."-Gruñón habló.

-"Li..."-insistió.

-"Li... esto ya se esta extralimitando... no creo que este bien que le faltes al respeto al Concilio completo... aun no eres el jefe y debes mostrarte obediente..."-la gota que derramo el vaso.

-"¿Obediente?..."-su voz era pasiva, pero no dejaba de ser imponente; levanto ligeramente una ceja. –"Mencione alguna vez que haya desobedecido al Concilio... cumplí con todas sus renuentes inquisiciones... estoy en el ESCO y cuando me gradué tomare el mando... ¿qué mas necesitan?... además de todo esto se dan el lujo de molestarme en clases, interrumpiendo y además acechando por los pasillos de mi escuela. ¿Piensan que me voy a escapar...?..."-su voz no subió ni un solo decibel...

-"Pudo haberse inscrito... puede estar en la Escuela y nosotros no lo sabemos..."-

-"Si ese es el gran problema..."-se puso de pie y miro con fuerza a todos los miembros. –"...revisen el instituto... ¿no creen que alguien habría notado el uso de las Cards?... Por favor señores no sean ingenuos... nadie es tan fuerte, ni siquiera Clow pudo esconderlas, si él selló el libro y ya no desea seguir con la vida de hechicería, creo que esta en su derecho... jamás a estado sometido al Concilio por lo que creo que cerraremos esta sesión..."-espero la respuesta.

-"Al parecer nadie había pensado eso..."-hablo su tío y Director... Xiao Won Li. –"Les he dado el permiso de recorrer la escuela a su libertad, pero no creo que eso sea necesario ahora... además, Xiao Lang tiene razón al decirles que jamás ha desafiado el poder del Concilio..."-

El joven castaño jamás espero la intervención de su tío, pero sintió confort al saber que había alguien en su familia que podría apoyarlo...

-"Bienvenido al ESCO Xiao Lang..."-

Todavía recordaba esas palabras, ese fue el día cuando supo que no seria libre en mucho tiempo... que había abandonado una cárcel para entrar en otra, pero jamás olvidaría que su tío le tendió la mano, aunque no directamente, pero siempre interesado en su persona.

Viejos recuerdos inundaron su mente cuando volvía a atravesar el pasillo, frió y blanco, pero ahora con la sonrisa tatuada en el rostro y una preocupación en la mente. Tomo su celular y oprimió un numero del marcado automático.

-"Habla Li, necesito que investigues algo... si su nombre es Kinomoto Sakura... no, no es urgente. Si, yo te llamo. Adiós."-deslizo la tapa de su móvil y entro a su auto. Algo se removió en su estomago al pronunciar ese nombre de nuevo.

Esa espinita se había introducido a su mente... ¿dónde estaba?... ¿dónde estaba?... ¿dónde estaba?

Ambos saben que la guerra a comenzado...

Esa noche fue muy extraña para Kenishi, no había soñado absolutamente nada... simplemente había caído en la cama con el cansancio del día y despertado con el pitido de su aparato.

Dejó escapar un suspiro de resignación... había esperado su día libre toda la semana y ahora tendría que soportar el plumero y el trapo. Otro suspiro.

Escuchó ruido en el pasillo así que salio con curiosidad. Todos los alumnos, vestidos sin el uniforme, caminaban hacia la escalera como manifestación haciendo un colapso ya que tal parecía que no todos podrían pasar por ahí al mismo tiempo.

Como torbellino Mao Tian y Chu aparecieron frente al albino y se metieron a su habitación llevándolo de corbata.

-"¡Que pena!"-suspiraron los gemelos mirando con lastima a su amigo. –"Ni a nosotros nos dejan sin día libre... esto es una violación de los derechos humanos..."-alzaron el dedo índice.

-"No exageren..."-se sentó en la cama resignado. Dejándose caer con las manos en la nuca.

-"Yo que pensé que pasarías la mañana con nosotros y en la noche destrozaríamos la pista..."-Tian hizo pasos de baile muy ochenteros... pero divertidos.

-"No seas pesimista Tian... Kenny ya sabe como salir y lo de menos es escaparse de Quo, no es una persona que pueda prestar atención a muchas cosas..."-para el ojiverde era curioso verlos con jeans y playeras... tenis y mas despeinados de lo normal.

-"No pienso escaparme..."-

-"¿Cómo?"-Mao lo miro desconcertado. –"¿De verdad vas a limpiar polvo todo el día?"-

-"Bueno..."-se sentó derecho mirando a sus amigos aturdidos.

-"Bueno nada... ya sabes como salir, te esperaremos a las ocho en la puerta del ESCO... ¡Tienes que ir!"-la cara de Mao se torno tan seria que asusto.

-"Lo intentare..."-

-"Esta bien Kenny..."-susurro Chu con comprensión. Él sabia lo que era verse sometido a esos gemelos. –"Nos vamos..."-

-"Ok"-

Salieron lentamente pero cuando Kenishi quiso verlos de nuevo ya no había nadie... no cabe duda... esos chicos no eran como el resto.

Se quedo un tiempo en el pasillo mirando como toda la escuela se quedaba vacía... se volvió a meter a su cuarto se duchó y se puso el uniforme con una lentitud asombrosa, resignándose al polvo, a los libros y la suciedad...

Ambos saben que la guerra a comenzado...

-"Bueno jóvenes... cuando terminen esos libros podrán pasar a los estantes de la parte de atrás..."-señalo un total de diez estantes. –"...creo que eso es todo lo que harán hoy, pero no se preocupen les faltara tiempo para terminar..."-se levanto los lentes con la mano derecha y acomodo los libros que tenia en la otra. –"Dense prisa..."-salió de la biblioteca hablando por lo bajo.

Kenishi se ahorro el suspiro y recogió las mangas de su camisa...

-'A trabajar'-penso caminando hacia las pilas de libros que yacían en el piso. Tenían que acomodarlas por titulo y materia.

El silencio que había en ese lugar era tan asfixiante que la tensión ya no podía ser superada por el polvo.

Xiao Lang se quedó pensando unos segundos, meditando el cómo se había metido en ese castigo... todo por el orgullo, pero un hombre sin él no era hombre. Se toco el hombro y se sentó en el piso tomando los libros.

¡Aachú!

Kenishi se sobresalto por el estornudo tan fuerte... ahora recordaba que el ambarino era fuertemente alérgico al polvo lo que sin duda se convertiría en una tortura, pero como lo único que importaba era terminar de acomodar libros, pues siguió...

¡Aachú!

El castaño suspiro resignado, llevaba un libro y dos estornudos... si hacia un calculo en promedio por la cantidad de libros que había... ¡Aachú!... mejor dejaba los cálculos para otro día e intentaba hacer eso rápido.

Kenishi acomodo los últimos libros del piso y fue a revisar los estantes del fondo.

¡Aachú! ¡Aachú! ¡Aachú! ¡Aachú!

Xiao Lang intento no respirar profundamente... lo mejor era limpiar el aire un poquito, no era nada...

Se puso de pie, acomodo su cabello y formo una burbuja de aire con sus manos, haciéndola cada vez mas grande, encerrando el polvo que lo rodeaba para poder respirar sin estornudar...

-'Así esta mejor...'-

Empuño su plumero y el trapo... bueno... a limpiar...

¡Aachú!

-'¡Maldita sea!'- ni siquiera limpiando el aire podía evitar esa estúpida alergia, noto la cara de diversión de su antagonista y se fue hacia los últimos muebles... la tarde ya se les estaba escapando.

¡Aachú!

Ambos saben que la guerra a comenzado...

Luces de neón por todo el establecimiento... sin duda las fiestas organizadas en la mansión Li eran las mejores de todo Hong Kong... Una capa de humo cubría los pies de todos los visitantes y la estruendosa música impedía escuchar con claridad lo que la gente quería decirse.

Un joven castaño caminó por el lugar sin la necesidad de abrirse camino. Cada una de las miradas iban por su cuerpo, observándolo con rareza pero sin ofenderlo.

Llego hasta el salón donde estaba el Disk Jockey y subió las escaleras viendo los efectos de luces que estaban instalados por todo el techo.

-"La señorita lo esta buscando..."-le susurro uno de los sirvientes cuando atravesaba el ultimo pasillo para llegar a su habitación. Le contesto con la cabeza y se metió a su cuarto.

Se había escapado del ESCO por segunda vez en una sola semana... cerro los ojos con cansancio y se miro al espejo. Su nariz estaba muy roja, casi parecía ese reno de las canciones navideñas. Se encamino al baño y tomo un pequeño frasco metiéndolo en cada una de sus fosas nasales y respirando profundamente.

Se baño con agua tibia para poder quitarse el uniforme y la suciedad que había adquirido... se enrosco con una toalla y salio.

-"Pensé que no vendrías..."-Mei Ling estaba sentada en la cama, sin inmutarse por la escasa ropa de su primo...

-"Ya estoy aquí..."-basto una mirada para que ella entendiera que debía salir.

-"Te espero abajo..."-el chino asintió.

Ahora caía en cuenta, ambos habían crecido... ella ya no usaba coletas y él... bueno su corazón se había vuelto muy frió.

-"No puedes estar aquí..."-le hablo a uno de los invitados que subía las escaleras.

-"Vamos Mei Ling..."-le hizo señas de ir al cuarto de su primo.

-"No..."-la llevó del brazo y bajaron las escaleras.

Rápidamente se perdieron entre la multitud.

-"¿Estaban invitados?"-

-"Eso es lo de menos... ya estamos aquí... vamos..."-caminaron altivamente entre los demás que esperaban entrar y miraron al guardia que recogía las invitaciones. –"Hola amigo..."-el guardia rodó los ojos... esos chistosos nunca faltaban.

-"Mao..."-

-"Dejalos pasar Sangk... vienen conmigo..."-la sonrisa de Eriol hizo que el guardia quitara su cuerpo y abriera la cadena.

-"Como diga joven..."-

Kenishi se mantuvo en silencio mientras avanzaban para llegar al salón. El ojiazul les sonrió y se separo del grupo.

-"¡Nos vemos después!"-grito para que lo escucharan y se encamino hacia el siguiente cuarto donde había unas cuantas mesas y el sonido no era tan abrumador.

-"Ah... eres tú... tenia la esperanza de que no vendrías..."-

-"Siempre tan hermosa y atenta Mei... la fiesta esta genial..."-tomo su mano y la besó.

Las dos chicas que estaba a lado de la china suspiraron.

-"Sabes que conmigo no son necesarias..."-guardo silencio, algo había llamado su atención. –"Disculpen..."-se puso de pie... acomodo su cabello detrás de su oído y camino entre los invitados.

-"Buenas noches señoritas..."-galante sin duda.

Ambas chicas soltaron una risita y se sumergieron en una platica con el ojiazul.

La música electrónica inundo el lugar y un leve grito hizo que la gente se emocionara. Una banda empezaba su espectáculo.

Mei Ling se apresuro, maldiciendo a un chico que enterraba su pie en la sandalia, tomo la esquina de su falda y siguió caminando. Ella lo había visto... ese chico estaba en la fiesta.

Se detuvo justo debajo de las escaleras, viendo como bajaba su primo a paso lento y con cara algo seria, pero sin fruncir el entrecejo.

El castaño sintió una mirada... era extraño que pensara eso siendo que muchas personas lo estaban viendo. Se detuvo en el penúltimo escalón.

Mei Ling volteo a ver hacia donde miraba su primo y sonrió. ¡Si estaba ahí!...

Kenishi soltó una risa sin querer... ¡El Superior también se había escapado!

Sonrió a Mei Ling y siguió mirando al ambarino que hizo una mueca imposible de descifrar...

Cada uno había dado una excusa para evitar la limpieza y habían salido por distintos lados pero estaban siempre en los mismos lugares...

La banda hizo que todos soltaran un grito y se arremolinaron en ese salón haciendo que el contacto visual se perdiera.

-"Siempre en los mismos lugares..."-suspiro Kenishi diciéndolo en japonés dejando a sus amigos con un signo de interrogación.

-"¡¡Vamos a bailar!"-grito Mao y jalaron al ojiverde internándose en la multitud.

Ambos saben que la guerra a comenzado...

Las estrellas ya brillaban en lo alto del cielo... solo había una luz encendida en todo el instituto.

-"¡Apurate Hang... ya son las diez y no hemos terminado!"-un par de jóvenes estaban en el sótano de uno de los edificios... para ser mas precisos en la imprenta del boletín estudiantil que salía todos los lunes y al parecer no estaba listo... y era ya domingo en la noche.

-"¡No me apresures sin mi historia no habrá boletín!"-escribia frente a su computadora.

-"Por eso te lo digo..."-dejó de lidiar con su vieja impresora y se puso detrás de su amigo. –"¿¡Llevas dos líneas!"-le grito desesperado... el tiempo se les venia encima y como Director del boletín no podía darse el lujo. –"¡¡¡¡Hang!"-

-"Te dije que no gritaras Sang... soy lento pero seguro..."-ellos eran la pareja invencible de los chismes escolares. Hang y Sang el primero como el mejor redactor y el segundo como el mejor editor.

-"Eres mas lento que seguro... quitate, déjame ver que has escrito..."-volteo la computadora para leer. –"El Superior Li se vio amenazado el lunes pasado por nuestro misterioso compañero Kenchi Katsura"-leyó con pereza y ahogando un bostezo... llevaban mas de quince horas trabajando –"Es Kenishi no Kenchi..."-el redactor corrigió y siguió mirando la pantalla sin escribir...

-"Creo que no estoy inspirado Sang... no puedo... esa batalla fue colosal..."-tomo las fotos que habían sacado y rememoro el suceso. Se había colado a la clase cuando se entero de la batalla como buen reportero con su cámara por delante:

-"Perfecto, tendremos un enfrentamiento interesante. Katsura y Li a la línea por favor..."-ambos jóvenes asintieron posicionándose en la línea de batalla preparando sus sables.

Se miraron a través de las mascaras de protección intentando investigar que secretos escondía el uno del otro. Fuego contra fuego se enfrentaran sin tener ni el mínimo conocimiento cual seria el resultado. El pequeño silbato del apuesto profesor sonó dando inicio a su pelea...

Los trajes eran especiales, por cada toque que se daban encendía una ligera luz.

Ambos con las espadas frente a ellos, levantando el sable con la majestuosidad del Pavo Real con sus maravillosas plumas. En espera de que alguno diera un paso.

Kenishi sintió el sudor que corría dentro de la mascara... vio que su contrincante se acercaba a él, caminando de igual manera y chocando por primera vez sus armas... sintiendo la fuerza del otro en ese impacto.

Un paso hacia atrás los dejo separados por centímetros, lo suficiente para escuchar el acelerado latir de sus corazones.

Xiao Lang embistió con fuerza... manteniendo la mano doblada en su espalda y atacando el pecho del ojiverde, escuchándose el roce de sus sables y el viento que se veía cortado.

-"Touché"-grito Xiao Lang cuando la luz verde se encendía en el hombro de Kenishi.

El puntaje: 1-0 favor el ambarino.

El chico albino sintió que era su turno, empuño con mas fuerza el sable y se dirigió a la parte baja del torso de su antagonista, encontró el sable del castaño, impidiéndole un toque a su favor. Le estaba costando trabajo a pesar de haber logrado ganarle a "The Sword" mas de una vez.

Se volvieron a separar... tal parecía que habían salido de la línea de batalla hace unos momentos... nadie se había atravesado en la contienda pero el salón se volvía insuficiente. El profesor simplemente desapareció.

Como nadie omitió una llamada de atención su batalla se traslado al pasillo donde el primero toque de Kenishi dio contra el hombro de su enemigo. Un luz roja.

1 a uno 1...

El sonido de sus sables enfrentándose fue tan llamativo que algunos alumnos miraban impactados la batalla.

-"¿Quiénes son?"-

Como respuesta a esa pregunta las mascaras parecieron estorbar y salieron volando.

-"Es el Superior..."-se oyó como rumor entre los alumnos.

-"Touché"-la voz de Kenishi incito a varios mas... y cambiaron de locación... el pasillo se quedo atrás y le patio principal los recibió con gusto.

Iban 2-1 favor el ojiverde.

Todos asomaron su cabeza por los pasillos... quedándose prendados del movimiento tan habilidoso de las armas.

Ambos jadeaban... el sudor seguía recorriendo sus rostros... su batalla reinició.

Xiao Lang sintió que sus brazos se doblaban, su compañero estaba aplicando mucha fuerza; sus sables cruzados en el aire sus rostros escasamente separados... sus ojos desorbitados.

De un salto se volvieron a separar... era casi imposible volver a tocarse... para cada embestida había una parada para contrarrestarla. El ojiverde se distrajo cuando volvió a sentir la punta del sable en su torso.

-"Touché"-

Empate de nuevo... ninguno daba su brazo a vencer... se perdieron en sablazos fuertes y precisos que solo hacían al viento susurrar.

Kenishi respiro profundamente, sacudiendo su arma en el aire y listo para volver a atacar. Eso se estaba volviendo extremadamente divertido... Xiao Lang movió el cuello y espero el ataque de su antagonista.

En el intento de cambiar el puntaje a su favor Kenishi giro pero el sable alcanzo a tocar su hombro y la luz verde se encendió.

3 a 2...

Los gritos apoyando al Superior se dieron de inmediato.

Kenishi sintió que la sangre le hervía... ése se estaba luciendo a cuestas de él... no, no lo permitiría.

Noto que la parte izquierda del castaño era la que mas descuidada... manteniendo el equilibrio dio un sablazo lo suficientemente fuerte para que el chino retrocediera unos pasos lo que le abrió espacio a Kenny para hundir la punta de su sable en el costado, encendiendo una luz roja y anotándose un toque a su favor.

-"¡¡Vamos Kenny!"-

Kenishi le dio la espalda al ambarino, retirándose a un espacio determinado, mirando a los ojos a su contrincante, unos segundos pasaron y ambos se acercaron, Xiao Lang recibió con fortaleza el sablazo de Kenishi, sin retroceder completamente hizo que el ojiverde diera un giro, dándole la espalda unos momentos y anotándose el 4-3...

¡Un toque mas!...

La batalla se mantenía pareja... no se sabia quien iba a ganar a pesar de que el Superior llevaba la delantera...

-"Touché"-

Kenishi le dio a entender con ese toque que no había que tomarse a la ligera... que jamás lo considerara menos que él... eran tan iguales como dos gotas de lluvia y tan distintos como el negro del blanco.

¡Empate!

La gloria de la victoria se veía cercana... un solo roce del sable en su espalda, hombros o torso marcaría al ganador. La tensión se respiro en el ambiente todos en espera de ese ganador... ese que se llevaría todo... un silencio ensordecedor... todos reprimieron su respiración y dejaron de parpadear, podrían perderse el desenlace... solo un toque.

De nuevo se vieron a los ojos... esa llama encendida que mantenía a ambos conectados... una respiración profunda para el pobre corazón que no paraba de bombear sangre... sus respiraciones hacían que su torso se levantara y volviera a bajar para que su cerebro no colapsara...

¿Quien iba a ganar?...

Todo se movía en cámara lenta... Kenishi fue el primero en adelantar y acercarse al encuentro, con el sable por delante.

Xiao Lang esperó... es de sabios guardar la calma. Aunque en su interior la desesperación hacia que la adrenalina le recorriera completamente. Sintió el choque de las armas... su corazón dio un salto.

Su castaño cabello se removió por la fuerza, Kenishi lo atacaba con todo, el alma y corazón se iban en ese momento,..

Kenishi mantuvo la fuerza, se alejo unos centímetros y estiro el sable... tan cerca...

Se escucho el estruendo grito de los espectadores... una luz... ¿de que color?...

Casi sin quererlo cerró los ojos, podía escuchar que la gente gritaba... abrió despacio, como no queriendo ver... la luz de su traje era la que se había encendido primero. Una luz verde.

¡¡¡Xiao Lang había ganado!

5 a 4 favor del ambarino. Ambos mantenían las poses del ataque, ambos con los sables estirados, pero solo uno tocando al otro...

Kenishi reaccionó y contrajo su mano sintiendo un horrible dolor en el hombro. Lentamente le dio la espalda a Xiao Lang quien todavía no caía en cuenta que había ganado, él también retiro su sable pero para su sorpresa éste se partió en mil pedazos, cayendo lentamente y levantando el polvo del patio, dejándole solo en la mano la empuñadura...

El silencio volvió a reinar y los aplausos despidieron a Kenishi quien fue asistido por sus amigos de inmediato, resintiendo ese calambre en el brazo. Y saliendo del patio...

-"¿¡Cómo quieres que escriba todo eso sin perder la razón?"-grito Hang agarrándose el cabello con desesperación.

-"Pues así como me lo contaste y ponle algunas fotos... vamos... que ya perdimos otra hora..."-el Director del boletín regreso a lidiar con la vieja imprenta esperando que su gran amigo terminara de escribir y que dejara de abrazar su computadora... –"¡Hang!"-

-"¡Ya voy!"-

Continuara...

¡¡Ahhhhhh!... termine... si todos pensaran: ¡Por fin!... lo siento... -.-' no pensé que me tomaría tanto tiempo pero esto es como pan caliente, recién salido... De verdad... espero que el 2005 haya traído muchas cosas para todos y que el 2006 les traiga aun mas... pórtense bien para que los REYES MAGOS les den muchos regalitos...

¿Qué les pareció la batalla?... a quienes apostaron a Kenny como mi hermana, me temo que perdieron... creo que fue lo mejor... O.o!

Este capitulo tiene una dedicatoria especial... te lo dedico a ti... no sé si llorar porque me dejaste o reír porque gracias a ti me vi en la necesidad de refugiarme en el mundo de los fics... y a pesar de todo... te amo... ¿irónico no?...

Ahora... ¿qué les pareció?... a mi me ha gustado mucho este capitulo... pero los jueces son ustedes... como vieron este episodio fue mas largo, pero me temo que así seguirán todos... espero que no les moleste, pero creo que Kenishi no se la puede pasar llorando por los rincones, así que su personalidad se va definiendo como un joven aguerrido pero siempre sonriente.

Esos gemelos... O.O!... pero son geniales...

Hay muchos secretos que esconde la escuela, los personajes y todos los demás... nos les prometo que se resolverán en el siguiente capitulo, pero si poco a poco.

Creo que ya no tengo mas cosas que decir... solo que esperen alguna sorpresa por febrero, creo que será hasta entonces que actualice... FESTEJO MI TERCER ANIVERSARIO... ¿pueden creerlo?... TRES AÑOS CON USTEDES...

Les deseo un FELIZ AÑO NUEVO...!

Beshos...

Lían ;)

4ever&4always...

DeLIcIOsAs FuErOn TuS cArIcIAS... mAla NoTiCia EraN pUrA mALiCiA...