When I look into your eyes...

Capítulo VIII: Aquel viejo sentimiento.

by Lían


¿Qué es lo que deseas conseguir?

Olvidar el pasado que no quieres recordar...

Decirle adiós al turbulento ayer... y

dejar que las flores florezcan.


Antes de empezar voy a dedicar el capitulo a alguien: Bien esta parte de la historia es para Red-Angel-Bleeding o Dany quien me dio una alegría muy grande al dejar su review, pero es que es una historia graciosa la que me cuentas... y lo que tu no sabes es que también me has hecho feliz a mi y mas de lo que te imaginas. Disfruta el capitulo que esta dedicado a ti, fiel lectora que no se olvido del fic aunque pasaran dos años sin saber nada de el. GRACIAS.

Konichiwa!... Lían esta aquí de nuevo con mucha felicidad para traerles el siguiente capi de esta extraña y diferente historia de amor… jijiji ya parezco narradora de TV… pues weno este es uno de los capítulos que he planeado desde el principio de la historia, ya saben, de esas situaciones que incluso los autores como yo esperamos que lleguen... jajajaja -.-U... espero me comprendan :')...sin mas agradezco la tonelada de reviews del capitulo anterior y de este... soy una chika loka que cumple sus promesas... (a veces -.-U)... LOS QUIERO!...

¡Tomen una escoba y un plumero porque vamos a limpiar!

.:Undine:. Perdón por no haber respondido tu review en el capitulo pasado, espero que ya hayas encontrado el hilo de la historia de Nuevo y que cuente con tu comentario en este capi. Un beso y mil gracias por todo. !

.:Carlos:. Espero que el capitulo anterior te haya gustado, siento no haber incluido la respuesta en el capi anterior, solo espero que sigas leyendo el fic y que me dejes un comentario para así saber si sigue gustando. Un beso y abrazo de chocolate para ti. -!

.:Mooki:.Que bueno que te hayas enganchado al fic, solo espero que mi tardanza no ocasione que pierda lectores... ojalá hayas disfrutado el capitulo anterior y que dejes un review en este que a mi me alegraría el día... bye.

.:Aneth:. No te preocupes por la perdida de las casillas, eso me pasa a mi también y mas cuando alguien deja los capítulos como yo los dejo, por eso digo que si yo leyera mis fics me desesperaría al no saber que sigue O.O, espero que el capitulo anterior te haya gustado y lo hayas leído... ojalá que mi tardanza no los desaliente. Un beso y espero que este capitulo te guste y me dejes un review. Bye.

.:HanaKT:. Gracias por el review... y por pensar que soy muy buena escritora, en serio yo no lo considero así pero los que juzgan son uds. Sinceramente espero que el capitulo anterior te haya gustado, aunque no dejaste comentario confió que lo habrás leído... también espero que este te guste y ahora si pueda verte en los agradecimientos... !... beshos.

.:Dany:. Me temo que tu sueño de continuar el fic se cumplió un poko tarde pero para compensarlo traje este capitulo mas pronto de lo acostumbrado, al menos no espere hasta navidad... ojalá y hayas leído el capi anterior y que te haya gustado... un beso.

.:Sakura15:. Weno como habrás visto en el capi anterior si ganó Syaoran... pero weno... espero te haya gustado, en serio... a mi en lo personal me pareció flojo el anterior, pero este me ha encantado, espero me dejes un review y así contar con tus valiosos comentarios... gracias por leer la historia.

.:The Dark:. ¿No hubo amenazas de muerte?... de verdad suspire de tranquilidad... ya ves que no fue empate y gano Syao... espero que hayas leído el capi anterior porque no cante con tu review en el capi y eso me sorprendió porque eres de las lectoras que han seguido la historia desde el principio... weno... espero que el capi anterior te haya gustado y que ahora si me dejes un review... un besho chika loka... y que bueno que te gusten los capis largos...a mucha gente no le gustan y a mi sinceramente no me salen mas capis cortos... Wa!...

.:Celina Sosa:. Hola... a ti no es raro verte en mis reviews y te juro que me da tanta alegría ver que sigues por aquí... ! Ya mas abajo te contestare el otro review, pero mil gracias por el apoyo que siempre me brindas, te comunico que ya empecé a leer tu fic sobre unicornios y esta muy entretenido... pero ya platikremos de eso después... beshos.

.:nena05000:. Ya ves que no fue empate... espero que hayas leído el capi anterior y que mis demoras no signifiquen nada desagradable como perder lectores... pero por eso decidí subir el capi mas pronto y así dejarlos con nuevas interrogantes... espero este capitulo te guste y de paso me dejes un review... bye.

.:Mitcha:. Konnichiwa! Con respecto a lo aburrido del capitulo pues si te confieso que yo misma me aburrí… en serio espero que el capi te haya gustado, pero ya responderé tu review mas abajo… gracias por la sinceridad con la que planteas tus comentarios ya que siempre esta bien que alguien te diga las cosas erróneas. Un beso.

.:Gloria:. Mil disculpas por no haber contestado tu review en el capi anterior, espero te haya gustado y ya contestare tu review mas abajo, gracias por seguir la historia a pesar de que me tardo en actualizar. Un beso.

.:gene:. Gracias por la felicitación de Destino Marcado… nunca es tarde para nada, eso dímelo a mi que tardo un año en actualizar... ojalá te hay gustado el capitulo anterior y que este merezca un review para saber si esta bien... un besho y gracias por todo.

.:°Fairy of the watery°:. ¡Mi amiga!... este review es de cuando solías hacerlos cortos... jejeje -.-U... espero que el capi anterior te haya gustado, pero ya contestare como es apropiado mas abajo... gracias por seguir las historias a pesar de todo y por tus consejos cuando no puedo escribir, un beso amiga.

.:Ninna Elric:. Gracias por leer mis fics... ojalá y el capi pasado te haya gustado y mi tardanza no signifique perder a una lectora... mil disculpas por eso... espero que ahora si me dejes un review y pueda saber que el fic sigue gustándote, un besho y abrazo.

.:Kendappasoma:.Un review nunca, pero nunca de los nuncas es molestia así que no lo pienses siquiera ya que para mi siempre son minutos de alegría que guardo en una carpeta en mi correo... jejejeje -.-U... mil gracias por pedir que actualice y espero que mi tardanza no desanime a una lectora asidua como tu... ojalá y un review tuyo figure en este capitulo. Beshos.

.:Tic and idea:. Siento mucho no haber respondido tu review en el capitulo anterior, gracias por los consejos, el del beso de mamá del lobito me servirá, pero mas adelante y mil gracias por eso, pero como espero habrás leído en el capi anterior Tommy no estaba en la fiesta, aunque tengo algunas ideitas por ahí ya que el fic también será T+E... espero verte en los reviews y que el capi te guste... bye.

.:HORMANY:. Jejejeje -,-U, siento la tardanza y espero que el capitulo haya valido la pena la espera, no te vi en lo reviews esta vez, pero espero que si andes por ahí con este capi... un besho.

Ahora los del capitulo anterior.

.:Kanna Sagara:.He notado que mucha gente olvida algunas cosas de la historia, pero no te preocupes que a mi me pasa mucho, además con el cerebro de pájaro carpintero que tengo... pues menos... Gracias por seguir el fic siempre, además de mis historias, es un gran gusto ver tu nombre en los reviews... Gracias por el apoyo, ya he salido de ese dolor del corazón pero no fue fácil, mil gracias por todo... un besho.

.:Red-Angel-Bleeding:. ¡Ah!... ya te he dedicado el capitulo en serio te lo merecías... creo que si es esta la historia que leíste en hispafics, es un lastima que haya cerrado... porque muchos fics dejaron de publicarse. Pero por favor no te mueras... te lo ruego, es un honor para mi el saber que mi fic fue el primero que leíste, te lo juro... no se cuanta fue la emoción que sentiste ya que a mi nunca me ha pasado eso, pero no tienes idea la sonrisa que yo tengo al contestar tu review... y bueno eso que le comentaste a tu amiga tal vez era un augurio de que la ibas a encontrar. Ahora te lo digo... NO ESTAS LOKA... o bueno eso creo yo -.-U. Para nada pareces estúpida, es lindo saber que haces feliz a alguien... te lo aseguro y mas en esos tiempos difíciles que yo afrontaba en la ultima actualización... te doy las gracias... NO TARDE UN AÑO... ¿no crees que es genial?... y es porque gente como tu nos motivan a escribir sin descanso... casi hasta que los ojos te pican porque el brillo de la compu mata... y ahora creo que es bueno aclarar esto: por mas que tarde en actualizar nunca dejaría una historia sin concluir... así que aunque lenta, segura... este capitulo es muy importante para mi ya que algunas cosas salen a la luz y muchas otras siguen ocultas y por eso te lo dedico a ti... mil gracias por brindarme tu a mi esa alegría de saber que uno escribe para los demás. Un besho y gracias de nuevo.

.:Zaphi Moon:. Gracias por unirte a las lectoras del fic... con respecto a lo que me preguntas, no aclaré lo que Eriol le comentó a Kenishi, pero ya lo haré después... aunque escribí algunas frases por ahí que recuerdan la conversación... revísalo a ver si no te queda alguna otra duda y yo ando por aki para responderlas... espero que este capi te guste tanto como a mi escribirlo. Un besho.

.:Celina Sosa:. Hola de nuevo amiga... la riña entre Kenishi y Syaoran todavía no ha empezado... todo esta a punto de ponerse de color de hormiga, ya lo veras en el capitulo nueve, ojalá te guste y espera algunas sorpresas con respecto a Eriol y lo que sabe en este capitulo. Disfrútalo amiga y te agradezco de antemano el review que seguro me dejaras, un beso.

.:Gateta:. Aquí esta el siguiente capitulo, no te preocupes sino puedes dejarme el review inmediatamente después de que leas este capitulo de todas formas con leerlo basta para mi, ya ves que la espera para este nuevo capitulo no fue mucha !... ojalá y el capi te guste, un beso.

.:Angel of the watery:. ¡Amiga!... tus reviews siempre me dejan con una sonrisa, te lo juro... me encanta que mel intente controlarte, O.O!... hola mel... jejejeje... creo que no me tarde mucho en esta ocasión... y fue para remediar el año que tarde en actualizar aunque este capi quedo mas corto que el anterior, creo que esta lleno de un montón de cosas... ojalá te guste. Amiga, a mi tus reviews nunca me han quitado el tiempo, además mel no debe ser tan estricta contigo aunque eso de la orden de restricción lo pensaré... n.n!... Gracias por el apoyo y los consejos, ya he superado mi etapa de corazón roto, pero los que sufrirán serán los personajes de mis fics... muajajajajaja... ¬¬#... no es cierto, pero creo que en realidad si es cierto... mejor no me hagas caso Eli –espero no te moleste que te diga así... n.n- Y como yo ya leí tu fic espero que lo publiques pronto para así poder dejarte un review... además te tengo una sorpresa amiga... ya lo veras después todavía falta un poco, pero espero este lista en algunos meses...

Gracias por todo... de verdad te lo agradezco mucho. Un beso.

.:LIZETH:. Hola, gracias por dejar un review y por la felicitación por las historias espero que de verdad te gusten tanto como a mi escribirlas... gracias por leerlas, con eso basta para mi y no te preocupes que yo nunca dejaría una historia sin antes terminarla, puedo tardar un año pero no las dejo... no tendría corazón para hacerlo... !... Tienes razón... el pequeño lobito tardará tiempo en saber que Kenishi es Sakura, a decir verdad lo descubrirá casi al final, pero no le digas a nadie que te lo dije... ¿en serio leíste Destino Marcado de un solo jalón?... te juro que ni yo he hecho eso... ni siquiera pude releer el epilogo porque era demasiado largo... 200 hojas... he jurado solemnemente jamás en mi vida hacer algo parecido, es infernal... o.o!... lo que uno hace por los lectores como tu. Con respecto a tus comentarios sobre si Eriol sabe... ya veras en este capi... y sobre lo que me preguntas lo explico en las notas finales, ese fenómeno se llama crossover de fics. Gracias por dejar el review y no te preocupes por no poder dejar otro... un besho.

.:Mitcha:. Hola de nuevo amiga... gracias por tu comentario sobre lo de interesante, de verdad que viniendo de ti para mi es un gran logro. Efectivamente Syao y Saku se van a odiar mas, esto se pondrá de color de hormiga en el capi nueve, ya estoy maquilando las ideas retorcidas en mi mente ¬¬# muajajajajaja... No había tenido la oportunidad de decírtelo pero las locuras que pones en tu fic con lo de las fans lokas y secuestradoras es genial, pero un consejo: a veces desespera ver que la autora se mete mucho en la historia de los personajes... y creo que el capi anterior de amantes incompatibles escribiste mas sobre el secuestro que sufriste que sobre el S+S... checalo... :'). Con respecto a la corrección gramatical, siento el error ese haya debería ser un allá... intentare corregirlo en cuanto suba éste capi. Ya sabes, si encuentras alguna otra cosa yo gustosa lo corregiré. Eternas gracias por tus consejos... un besho. Espero el capi te guste.

.:Gloria:. Gracias por el seguimiento que le has dado al capitulo, y para resarcir mi error anterior al tardar un año, ahora solo he tardado unos meses en mi nueva actualización... Espero el capitulo te guste tanto como a mi escribirle y que si puedes me dejes un review, pero ya con leerlo basta... ¡mil gracias!...

MIL GRACIAS A TODOS SENTI QUE NO TERMINABA... DISFRUTEN EL CAPITULO... UN BESITO... Y DEJEN UN REVIEW...


Exámenes... ¿quien los habrá creado?... ¿acaso es una manera de tortura estudiantil del puro estilo de la Santa Inquisición?... ¿o solo son producto de la mente de gente sin escrúpulos que no tenia nada que hacer en la vida?...

Quien lo sepa que levante la mano...

-"Vamos Mao no esta tan mal..."-comentó optimista el ojiverde al ver a su amigo con la mirada perdida en la hoja que estaba llena de tachones gigantes y rojos.

-"¿Qué no esta tan mal?"-grito llamando la atención de las personas que como ellos reposaban en el patio. –"¡Hasta Tian salió mejor que yo...!"-miró a su hermano gemelo con cara de pena. –"Reprobaré..."-sentenció dejándose caer hacia atrás sintiendo lo sobre húmedo del pasto y volvió a maldecir entredientes.

-"Fue porque me senté a lado de Chu... sabes que estudie menos que tú..."-intentó consolarlo.

-"Lo sé... pero me da mas coraje porque yo no pensé eso..."-lloriqueo.

-"Ya dejen ese pesimismo, mejor den gracias porque solo queda el examen de Artes Naturales, que solo es llevar tu planta, Cocina y Hechizos..."-calló al darse cuenta de la cara de angustia que volvía a poner el gemelo mayor...

-"Tu lo dices porque lo sabes absolutamente todo Chu, pero nosotros..."-señalo a su hermano. –"... tendremos que pasar las vacaciones estudiando..."-volvió a lloriquear.

Los alumnos de avanzado estaban en el patio trasero de la institución ya que había sucedido un accidente en la mayoría de los salones de Entrenamiento, nadie entendía porque se había despegado toda la madera, de todos los salones... así que la directiva se encargo de examinar esa situación. Que para todos fue muy extraña ya que toda la institución tenía sellos de protección mágicos.

Las lluvias de verano habían quedado muy atrás, ahora las hojas del otoño caían una tras otra mecidas por el viento frió que las envolvía en su deslizante ritmo, aunque fuera bastante temprano.

El año estaba por terminar.

-"Mao no te preocupes, prometo ayudarte a estudiar el domingo durante el descanso de la mañana..."-añadió Kenishi poniendo ese tono esperanzador.

-"Eres un maldito fenómeno..."-le insultó-"...estudias casi todo el día, entre tus clases reguladoras vives con libros hasta las narices. Trabajas los domingos y aun así sonríes como estúpido..."-Kenishi se rasco la nuca mientras una gota se le deslizaba por la frente.

-"No fue fácil al principio..."-rememoró con una sombra en la mirada. –"...pero ya que te acostumbras y el dinero que obtienes..."-

-"...invita a comer a tus amigos..."-terminó Tian y los cuatro soltaron una carcajada sonora.

-"Aunque seguimos sin entender Kenny..."-hablo después de un rato Chu. Quien pasado el tiempo ya había dejado de ser tan serio, al menos con él ya que antes era muy reservado. –"... según leí, los Katsura de Japón son muy ricos, no se como tienes la necesidad de trabajar..."-

Kenishi tragó dificultosamente. Odiaba mentirle a las personas que la habían ayudado tanto desde que llegó. Le dolía mucho tener que crear una vida que no era suya.

-"Mi Padre..."-soltó en un suspiro con pena al recordar la sonrisa de su Padre ya fallecido, aun así tenia que decir lo que Kero y Tomoyo habían acordado cuando esto habían empezado.

El sol ya empezaba a subir por el cielo. Y el reflejo naranja y rojo hacia de esa mañana una muy hermosa, combinando con las hojas de los árboles que morían lentamente.

-"Supongo que no cree que seas alguien que pueda sobrevivir solo..."-completó Mao con una mano en la quijada asintiendo.

-"Eso parece..."-como todos se dieron cuenta de lo pesado del tema prefirieron no preguntar mas.

Ya faltaban solo unos meses para que el primer año de Kenishi terminara y aun así casi toda su vida era un misterio. Sabían que tenía un hermano que era doctor. Su Madre había fallecido y que la relación con su Padre no era muy buena... aunque eso lo había confirmado Chu quien investigo con sus fuentes un poco de la historia de la familia.

-"¿Sabes que es lo que necesitas?"-Kenishi reaccionó y negó. –"¡Una novia amigo!"-grito Mao recobrando su animo de siempre y doblando en cuatro el examen de Historia de la Magia para meterlo en lo profundo de su maleta negra.

-"Mao..."-

-"No digas mi nombre de esa manera, todos necesitamos una novia y siempre que salimos atraes las miradas de la preciosas mujeres y nunca estas con una..."-se le acercó misteriosamente. –"... cualquiera diría que eres 'rarito'"-levantó los ojos y los abrió como esperando una respuesta.

-"N-no soy 'rarito'... es solo que..."-

-"¡Vayan todos a sus habitaciones...!"-gritó el Maestro Kho moviendo las manos graciosamente mientras todos empezaban a caminar.

-"Puedes confiarnos tus preferencias sexuales amigo..."-comentó normal Mao mientras se dirigían a sus cuartos. –"... si piensas que en esta escuela todos son lo que parecen, te equivocas..."-habló por lo bajo mirando de soslayo a varios de los estudiantes que pasaban a su lado.

Kenishi casi se sonroja ante la revelación de los hechos, pero prefirió negar rotundamente y concentrarse en caminar. Al menos así no seguiría siendo examinado por sus tres amigos.

Si, eran sus amigos que lo habían ayudado cumplir con las horas extras para pagar todos los platos rotos el primer mes de trabajo en el Ojo del Dragón y por eso mismo terminaron trabajando el siguiente mes, para pagar todos los que habían roto esa tarde. Sonrió ante el recuerdo.

También eran sus amigos quienes lo invitaron a conocer a su familia y a su pequeña hermanita quien amistosamente le llevo galletas cada hora. Lin Yi le declaró su amor antes de regresar ese domingo a la escuela.

Y efectivamente eran sus amigos quienes lo orillaban a múltiples locuras y bromas... matar sapos mágicos, comer gusanos y hasta espiar chicas en la Escuela Superior de Brujas... tenia que admitirlo, eran sus mejores amigos y estaban muy locos. Casi desquiciados.

Llegó a su cuarto despidiéndose de sus amigos hasta la cena, ya que habían cancelado el resto de las clases por un evento especial en el salón principal. Toda la escuela asistiría y como el evento era de gala, tendrían que usar traje ceremonial.

Se dejo caer en la cama un tanto cansado, pensando en lo mucho que su vida había cambiado en un solo año, considerando como más importante el hecho de que era hombre.

Y a él.

Cierto chico de cabello chocolate y ojos de ámbar...

Miró la puerta que hacia conexión con su habitación y le aventó un cojin con desdén. Ya no sabía que había pasado con el amor que le profeso por tanto tiempo, pero ahora que lo veía diariamente... volvió a levantar su arma y apuntó hacia la puerta volviendo a pegarle.

Lo odiaba tanto.

Y tener que soportarlo como su equipo, como su maldito equipo en la mayoría de las clases para ver esos estúpidos ojos ámbares que siempre tenían una sombra debajo. No es que en realidad le importara mucho, pero había perdido peso desde que entró a la escuela y ahora que lo pensaba cuando lo vio hace unos momentos estaba tosiendo.

¿Estaría enfermo?

¡No¡No le importaba...!.

Levantó el ultimo cojin que estaba en su cama y lo estampo contra la puerta con furia.

-"¡Te odio!"-gruñó.

Una vez dormido desperté pensando en volverte a ver...

Xiao Lang dejó que el doctor escolar sacara el termómetro de su boca.

-"Tienes fiebre..."-

Rodó los ojos... no entendía la necedad de su tío para que fuera al servicio medico, la fiebre se iría con el día, además no estaba cansado y esa tos solo era por la alergia al polvo.

Tampoco es que estuviera loco por ir a clases, pero hoy era un día importante para su familia, debía estar presente.

Intentó ponerse de pie cuando alejaba la delgada sabana que lo cubría en la camilla.

-"No te muevas... llamaré al Director Won..."-

-"No es necesario..."-gruñó molesto y se puso de pie. –"Yo mismo iré a verlo..."-

El Doctor suspiro, ese Li no era muy enfermizo, a decir verdad no recordaba haberlo tenido en esa habitación más de tres veces, pero ahora de verdad estaba convaleciente y seguía como si nada.

-"Bueno pero lleva esta nota..."-Xiao Lang asintió y tomo el papel sin cuidado para salir del cuarto rápidamente.

Caminó por el patio vacío ya sin mucha prisa, era verdad, le dolía la cabeza un poco, pero nada que no se quitara con la aspirina mágica. Sonrió ante la ironía de sus pensamientos.

Se topo con algunos hombres que transportaban esculturas de hielo hacia el salón y los pasó sin mirarlos.

Ese día era muy especial, su Tío cumplía años... y como entenderán era un suceso muy importante para la Escuela.

-"¿Se encuentra bien Superior...?"-cuestionó un chico de intermedio mientras lo miraba inquisitivamente.

-"Si..."-lo miró extraño y continuó por su camino hasta toparse con la puerta de la oficina.

-"Pase..."-exclamó la voz dentro del cuarto después de los golpes.

Giró el pomo y se dejo caer en la silla.

-"¿Te sientes mejor?"-

-"Si..."-tosió disimuladamente volteando su rostro a la izquierda. –"... un leve dolor de cabeza..."-

-"¿Qué dijo el Dr. Min?"-

Xiao Lang volvió a rodar los ojos y le dio el papel doblado.

-"Tienes fiebre Xiao Lang... y recomienda que descanses todo el día, podrás excusarte de los eventos del día..."-

-"No lo haré... es una exageración..."-repeló con el ceño fruncido.

-"Ninguna exageración, no te lo estoy preguntando es una orden directa de tu Director... vamos..."-le incitó para que se levantara. –"...te acompaño, tengo que hacer algunas cosas."-

Xiao Lang se puso de pie y camino al lado de su Tío.

En total y absoluto silencio.

¿Por qué todos eran tan extremistas?... no estaba enfermo, solo era un poco de tos.

Solo eso... ¿qué nadie podía entenderlo?. Suspiró para sus adentros.

-"Descansa Xiao..."-le dijo en tono mas personal y silencioso cuando ya estaban en la puerta de su habitación. –"...yo sé que desearías estar ahí, pero tu salud es muy importante para mi, duerme, mandaré a alguien con un té y algunos antibióticos... mañana estarás mejor..."-y le revolvió el cabello como lo hacia cuando era un niño.

Xiao Lang abrió los ojos desmesuradamente, hace mucho tiempo que no escuchaba palabras de aliento por parte de alguien de su familia. Excepto Mei.

-"Esta bien..."-articuló lentamente para ver como la figura imponente de su Tío desaparecía por el pasillo.

Resignado entró. Tosió con fuerza sintiendo el dolor de cabeza aumentar.

El calor ya era asfixiante así que se quito la ropa y se quedo en ropa interior. Se metió a la cama con lentitud, sabia que aunque lo intentará no podría dormir... no recordaba uno noche de sueño completa en todo el año.

Movió las sabanas para meterse en ellas y dejar que la almohada acariciara su cabello.

Tal vez un poco de sueño no le haría mal.

Ahora sentía escalofríos en toda la piel, ardía.

Cerró los ojos y esperó, casi rogó porque al menos Morfeo se apiadara y le diera un par de horas... solo eso.

Una vez dormido desperté pensando en volverte a ver...

Todos fueron llamados para el almuerzo, afortunadamente ya habían compuesto el gong, dejando el maullido como un gracioso recuerdo y miles de horas de detención para los Zedong. Caminaron con el uniforme casual porque dentro de algunas horas tendrían que ponerse el traje ceremonial para celebrar el cumpleaños de su Director.

Eriol apareció solo por la puerta, sentándose donde usualmente lo hacia dejando un lugar vacío a su lado.

-"¿Qué sucede con el Superior?"-escuchó de unos niños de básico quienes se le acercaron.

-"Esta un poco enfermo, así que no estará en todo el día..."-los niños asintieron y regresaron a sus lugares un tanto preocupados.

-"¿Es cierto?"-cuestionó Liao mientras jugaba con su comida. –"Jamás pensé escuchar que el Superior estaba enfermo... son palabras que no van juntas"-algunos en la mesa se rieron y asintieron.

-"Superior Hiragisawa..."-llamó Mao al enterarse. –"... ¿qué es lo que tiene el Superior Li?"-

-"Xiao Lang tiene algo de fiebre así que recibió permiso para quedarse en su cuarto..."-les sonrió y miró a Kenishi. –"...mañana ya estará mejor, se debe a que no ha descansado lo suficiente..."-

Kenishi no supo que es lo que sentía en realidad, una extraña punzada en el pecho, algo como preocupación... sonrió con cariño al ojiazul y le agradeció por la información.

¿Si no le importaba porque se preocupaba por él...?

Hummm...

El Director no asistió al almuerzo, pero todos recibieron algunas indicaciones de horario para la cena y como tendrían que bajar antes para la comida.

Todos terminaron casi al unísono algunos se dirigieron a sus habitaciones y otros a sus ocupaciones extras en la cena especial.

Mao, Tian y Chu se adelantaron porque el prefecto quería hablar con ellos, algo sobre medidas extremas de seguridad anti-bromas. Y demás cosas... los tres pensaban que tal vez los dejarían amarrados en la biblioteca y así nadie se preocuparía. Con una buena mordaza nadie notaria su presencia...

Casi sin notarlo fue el ultimo en abandonar el comedor, topándose con el Director que caminaba apresurado.

-"Buenos días Director... que tenga un feliz cumpleaños..."-susurro con una inclinación.

-"Gracias Kenishi..."-estuvo a punto de continuar, pero regreso en sus pasos. –"¿Tienes actividades extras?"-el ojiverde negó. –"... entonces sígueme por favor..."-el chico lo siguió en silencio hasta que llegaron a la parte de las Cocinas en la Escuela.

El Director se acercó al cocinero regordete y le pidió una sopa de pollo y un té.

-"No he tenido tiempo de subirle algo de comer a Xiao..."-comentó después de un largo silencio. –"...hazme el favor de subírselo..."-Kenishi no identifico el tono de voz de su Director, por lo que lo considero cariñoso. Y Asintió.

El cocinero le extendió una bandeja con un tazón humeante y una taza de igual manera.

-"Toma..."-le dio un paquete de pastillas. –"... dile que las tome cada seis horas..."-y con eso desapareció apurado.

Kenishi no supo lo que estaba haciendo hasta que estaba frente a la puerta de su antagonista.

-'Bien, ya estas aquí... toca o la sopa se enfriara...'-pensó.

Equilibró la bandeja en una sola mano y toco con moderada fuerza. Como no quiso despertarlo, si es que estaba durmiendo, abrió la puerta con cautela...

Una vez dormido desperté pensando en volverte a ver...

No sabia si eso era un sueño o no... se sentía demasiado cansado para estar soñando, pero aun así estaba en algún lugar desconocido.

Caminó con lentitud entre esos pasillos oscuros. Se acercó a una puerta que despedía un brillo extraño. Oía voces... más bien gritos.

¿Qué estaba pasando?.

Quiso reprimir la tos, pero su garganta lo estaba raspando demasiado así que tosió con fuerza pero nadie lo escuchó.

No podía decir que eso era un recuerdo ya que nunca había estado en ese lugar, y tampoco creía que era premonición.. había velas en los pasillos. Sin duda era el pasado. Pero... ¿el pasado de qué o de quién?...

Se acercó a la puerta y permaneció detrás, escuchando...

-"¡Tu eres el culpable!"-una voz de mujer. –"¡No se quien te metió esas ideas... es injusto!"-gritaba encolerizada.

-"Calmate"-pronunció una voz mas grave. –"...lo solucionare..."-silencio.

Xiao Lang intentó abrir la puerta para entrar pero la atravesó, era como un fantasma.

Se sintió incomodo al ver a los chicos que antes habían discutido abrazándose. El joven acariciaba la cabeza de la chica, recorriendo el largo de su cabello negro con sus dedos.

La joven rompió el abrazo y dejo que Xiao Lang viera sus ojos, eran de ese violeta-rojizo que ya antes había soñado.

-"Confia en mi..."-susurro el chico antes de abrazarla con mas fuerza y atrapar sus labios.

La incomodidad orilló al castaño a abandonar la habitación. Frunció el ceño al percatarse de algo, la ropa de los jóvenes... ambos tenían el dragón de ojos celestes bordado en los suéteres. Ese era el escudo del ESCO.

Se quedo de pie en el pasillo, intentando reconocer el lugar, si esos dos tenían el uniforme de la Escuela debían estar en ella. Intentó caminar pero todo empezó a desvanecerse... como si un gran espejo se rompiera a sus pies y los trozos se volvieran polvo que el viento se llevó.

Ahora todo era oscuridad de nuevo.

Sintió la necesidad de toser y lo hizo, cerrando los ojos con dolor, la garganta lo estaba matando.

Esa sensación de cansancio lo hizo sentarse... no sabia donde estaba, pero tampoco le importaba, se acostó en medio de esa oscuridad y cerró los ojos... dormiría un poco.

Eso haría...

Una vez dormido desperté pensando en volverte a ver...

Las penumbras de la habitación hicieron que Kenishi se moviera sutilmente, diviso un bulto en la cama por lo que inmediatamente pensó que el 'Superior' estaba dormido.

No supo que hacer, así que decidió seguir caminando hasta que topo con una mesa redonda y pequeña a lado del sofá que colindaba con la ventana. Depositó la bandeja.

-'¿Y ahora qué?'-pensó-'Si no lo despierto no comerá, pero si lo despierto... jeez'

Corrió un poco la cortina para vislumbrar un poco mejor la habitación. Era incluso más grande que la suya, con decoraciones personales, algunos cuadros con gente que no conocía pero que a lo mejor eran familiares del chico.

Incluso tenía una lámpara de lava y algunos libros abiertos en el escritorio.

Se quedo ahí examinando la habitación con minuciosidad pero intentando no fijar su mirada a la cama. Y es que había algo que le reprimía el pecho, esa misma punzada que sintió hace unas horas hacia que su mente le jugara bromas y casi lo obligará a pararse a lado del lecho.

Miró su rostro.

Intentó alejarse pero volvió a mirarlo, con esos estúpidos ojos ámbares escondidos detrás de los parpados, al menos nadie se enteraría de que lo estaba viendo. Su cabello se mostraba rebelde, tapando su rostro. Se veía angelical, tenía que admitirlo.

No supo como es que su mano salio de su control y recorrió el mechón que caía a lado de su nariz, sintiendo el exceso de calidez debido a la fiebre, cerró los ojos y se mareo ante el palpitar acelerado de su corazón.

Casi suelta un gruñido molesto cuando escuchó la tos del ambarino, se retiró lo mas que pudo sintiendo la punzada volverse mas intensa y el temblor de la mano que lo había tocado, como si quemara.

Retrajo sus manos poniéndolas entrelazadas en el pecho.

Él de verdad estaba enfermo.

Un recuerdo golpeó sus sentidos, la vez que le dio fiebre muy fuerte y una Clow Card apareció. Esa traviesa de Cloud le dio mucho trabajo, incluso tuvo que utilizar Mirror para salir de casa sin que Touya se diera cuenta. Ese día Syaoran y Mei Ling la habían ayudado muchísimo.

La punzada en su pecho aumento.

Los ojos le ardían era como si algo se le hubiera metido.

Se alejó justo cuando una tos más sonora se oyó junto con un bufido.

-"¿Qué haces aquí?"-la voz ronca del chico que acababa de despertar lo sobresalto.

-"Tu Tío me mando con sopa..."-le dio la espalda y caminó hasta donde estaba la bandeja. Tomó las pastillas y regresó al lecho del chico. –"... son cada seis horas..."-las dejo cerca para que pudiera verlas.

Xiao Lang soltó otro bufido y se sentó con pereza.

-"No esperes que te de las gracias..."-dijo después de casi un eterno minuto de silencio.

-"Claro que no lo espero... ahí esta la sopa y el té..."-señaló la mesa.

Xiao Lang se deshizo de las sabanas de un solo movimiento. Dejando su cuerpo semidesnudo a la vista del ojiverde.

Kenishi soltó un grito interno... noto que sus manos empezaban a temblar cuando el chico caminó hacia él...

La voz de Sakura no dejaba de gritar en su cabeza, el sonrojo se hizo presente, sus músculos se tensaron y se quedo inmóvil, viendo como su pecho subía y bajaba ante su respiración. La manera en que uno de sus cabellos azabaches le nublaba la vista y al cada vez mas cercano ambarino.

El castaño se quedo con la ceja levantada cuando vio que su querido compañero de cuarto no se movía así que decidió ignorarlo.

-Estúpido...-pensó cuando tomaba la bandeja.

Maldijo por lo bajo cuando la sacudió mas de lo debido y un poco de té le había salpicado el brazo.

Rodó los ojos por enésima vez ese día al ver que no se iba... ¿Pensaba llevarse la bandeja cuando terminara o qué?... tal vez era su sirviente personal.

Casi sonríe ante la idea, frunció el entrecejo y caminó de regreso a su cama.

No tenía demasiada hambre, pero cuando sintió la sopa tibia en su boca se deleitó.

-"No sé si lo hayas notado, pero tu cuarto esta del otro lado de aquélla puerta..."-señaló el extremo izquierdo de su habitación sin siquiera mirarlo y con la cuchara descansando en el plato. –"...sabes que tu presencia es incomparable para mi, pero puedes irte largando..."-

Kenishi parpadeó, regresando su alma al cuerpo y avanzo rápidamente hasta la puerta.

-"Malagradecido..."-masculló cuando abría la puerta y salía.

Gruñó fuertemente cuando pisó la sala común y siguió bufando hasta que llegó a su habitación...

-"Y yo que me preocupe por ese pedazo de estúpido andante... grr... ojalá y se atragante con el pollo, le de un paro y se muera..."-murmuro entre dientes, alzó los ojos al techo y se echó para atrás en la cama. –"Li... Maldito estúpido..."-no sabia con certeza cuando había empezado a usar palabras tan floridas, pero juntarse con hombres... aprendes muchas cosas extrañas.

Pero una de las cosas que mas le incomodaba... incluso los gusanos terminaban siendo agradables con el tiempo, pero la pornografía, eso si que era inaceptable. No lo entendía... y jamás lo haría.

¿Qué era lo excitante?

Se quitó el cabello que le estorbaba la vista y siguió cavilando sobre lo extraño que era el género masculino. Eran asquerosos, extrovertidos y sobre todo desinhibidos. Aun no podía entrar a las duchas con ellos.

Nop, no podía.

Y eso de los eructos... levantó una ceja sin dejar de mirar el techo, competencias de eructos... solo los hombres podían hacerlas... total y completamente competitivos, siempre queriendo ser mejor que el otro. Y más cuando estaban en grandes grupos.

Esas cosas eran complicadas al principio del año, pero ahora se desenvolvía con tal facilidad que le daba miedo no poder ser Sakura cuando fuera el tiempo de serlo.

Extrañaba su cuerpo, su cabello, su voz...

Había días en los que se hartaba de todo, pero cuando se daba cuenta de todo lo que había aprendido... suspiró. Amaba la magia, de verdad lo hacia y los profesores de esa escuela eran los mejores del mundo... lo mejor era estar ahí y esperar dos años mas para ir a Japón con su hermano. Levantó la mano y besó la pulsera en la que descansaban sus guardianes.

-"Lo lograre Kero... y sé que ambos estarán orgullosos de mi cuando esto termine..."-suspiró una vez mas y sin querer sonrió.

Se levantó estrepitosamente y se dirigió al Ordenador que Tomoyo le había regalado antes de que viniera a China.

-"Buenos días joven Kenishi..."-la voz artificial de su Computadora.

Desplegó su correo y notó varios mensajes: dos de Tomoyo, tres de su Hermano y uno de Yukito.

La emoción casi lo hace saltar de la silla. Leyó primero el de Yukito...

-"¡Genial!"-sonrió de oreja a oreja al recibir la noticia de la próxima boda de su querido amigo. Le daba un gusto enorme saber que a pesar de que era la identidad humana de un guardián había podido hacer su vida normalmente.

Dio un giro en su silla y tecleo su respuesta llena de felicitaciones para la pareja.

En el primer mensaje de Tomoyo le daba los pormenores de sus estudios sobre Diseño, al principio había tenido problemas ya que todos la creían una niña rica; pero poco a poco les demostró con su ingenio y creatividad. En el segundo le daba una noticia muy extraña:

-...Mi mamá me comentó que han estado investigando en Tomoeda... te están buscando Saku...-

Se quedó pensando unos momentos con un deje de preocupación.

¿Para que la estarían buscando?.

¡Nah!... mejor no darle importancia.

Siguió leyendo hasta que se topó con que le había mandado unas cuantas cajas con sus nuevos diseños, dijo que no tardarían en llegar. Sonrió y miro una caja que ya estaba en la esquina de su recamara y contenía algunos trajes muy lindos, ya no tan locos y bastante cómodos.

-"Gracias Tommy..."-susurro contestándole los mails y dejando los demás mensajes para después.

Apareció un sobre en su habitación, se apresuró a tomarlo.

-"Cancelan la comida..."-levantó los hombros sin darle importancia y se volvió a recostar en la cama.

Una vez dormido desperté pensando en volverte a ver...

-"Entonces no bajaras a la cena de tu Tío..."-comentó Eriol mientras movía la pierna que mantenía cruzada. –"... es una lastima..."-

-"Son muy exagerados..."-comentó el ambarino sentado en la cama ya con las cortinas corridas y el sol del mediodía que se colaba.

-"Sabes que eres muy importante para todos querido Superior no quieren que su próximo Jefe este enfermo..."-

Xiao Lang no emitió sonido, Eriol ya llevaba ahí mas de quince minutos, contándole cosas tontas... además no quería discutir con el payaso sonriente aun le dolía la cabeza...

-"Eres tan gracioso..."-susurro después de unos minutos con el sarcasmo característico. –"... pero ya que estas aquí es tiempo de aclarar unas dudas..."-

Eriol le dio una mirada seria de casi una micra de segundo y volvió a sonreír.

-"¿Yo aclararte dudas?... casi me haces sentir especial..."-

-"Me reiría..."-le dio una mirada helada. –"... pero tú sabes mucho sobre esos libros que nadie entiende, es una lengua muerta que se usaba hace casi cien años... pero que misteriosamente se dejo de hablar, ahora solo hay libros ilegibles..."-

-"Suena muy interesante Xiao, pero no quiero desalentarte, no se nada..."-

-"No seas idiota, estudiaste aquí por esa época, debiste haber hablado esa lengua... ¿qué fue lo que paso¿por qué nadie habla?..."-

-"No has pensado que hay cosas que es mejor dejar en secreto..."-susurro con ese tono malicioso.

-"Los secretos siempre son descubiertos... ¿por qué no quieres decirlo?"-

-"En esa época sucedieron cosas que nadie desearía volver a repetir, no lo recuerdo muy bien ya que Clow guardó algunas memorias que ni yo puedo saber, pero lo mejor es dejar que todo pase a su tiempo..."-se levantó del sillón. –"... solo sé que la Escuela encierra misterios y el final solo será el principio... deja que las flores solo florezcan..."-

-"Amas los acertijos..."-

-"Eso también es para mi un acertijo y así no me gustan tanto..."-tomo el pomo de la puerta y giró para encararlo de nuevo. –"... vendré a verte después, descansa querido descendiente y no leas tanto..."-cerró la puerta con lentitud y respiró profundamente cuando ya estaba fuera.

Él también estaba intranquilo y Xiao Lang ya empezaba a sospechar... tal vez ya tenia sueños premonitorios...

-"Lo mejor es ir a verla..."-caminó hacia la puerta anterior y tocó.

-"Pase..."-abrió la puerta con rapidez y entró. –"Eriol..."-susurró Kenishi levantando la cabeza de la almohada donde dormitaba.

-"Hola... ¿cómo estas?"-había algo en el tono de voz del ojiazul que hizo que Kenny se sentará y lo mirara mientras se acercaba.

-"Bien... ¿pasó algo malo?"-Eriol se sentó junto a él en la cama.

-"No, solo he venido a platicar con alguien..."-Kenishi no entendía lo que los ojos del chico querían decirle.

-"Bueno, pues dime..."-parpadeo un par de veces, analizando el semblante pálido de su amigo de la infancia. Intentando descubrir la interrogante de sus ojos azules.

-"No Kenishi no quiero hablar contigo..."-el ojiverde dejo de respirar. –"... quiero hablar con ella... quiero hablar con Sakura..."-

Su cerebro se colapso, sus ojos se abrieron como platos e instintivamente saltó de la cama y empezó a caminar.

-"N-No se de lo que estas hablado... ¿q-quién es Sakura?"-le dio la espalda y recorrió la habitación como león enjaulado.

-"Deja que la vea... vamos, no es necesario que lo ocultes de mi..."-señaló el cajón donde sus Cards se escondían y rompió el hechizo, sacando el libro y dejando que flotara en el cuarto. –"Sakura... no puedes esconder las Cards de mi... yo las creé..."-

Kenishi detuvo su andar y lo encaró.

-"¿Desde cuando lo sabes?"-regresó sobre sus pasos hasta el lecho.

-"Desde que cambiaste tu presencia Sakura, eres muy fuerte... lo supe cuando te vi por primera vez. Estoy orgulloso de ti, nadie ni siquiera lo sospecha..."-un nudo se formó en la garganta de Kenishi.

Él lo sabía...

Suspiró con pesadez, cerró los ojos... protegiendo el cuarto con un hechizo de confusión y empezó su cambio.

Primero su cabello, dejando de ser azabache... el castaño fulmino y creció hasta la cintura. Su tono de piel se bronceó... su cuerpo se vio pequeño con el uniforme.

Era ella de nuevo.

Esperó unos segundos eternos antes de abrir los ojos para ver la mirada tranquila del inglés.

-"Hace mucho tiempo que no nos veíamos..."-sin pensarlo la atrajo hacia él y la abrazó.

Sakura sintió pena y alegría al mismo tiempo. Los ojos empezaron a picarle y sin saberlo empezó a llorar, hacia tanto que no lloraba...

Eriol palmeo la espalda de la chica, reconfortándola. No es que quisiera hacer que ella le revelara su secreto, solo quería que supiera que él iba a estar ahí cuando lo necesitara. Y mas en los momentos que venían... todo iba a ser difícil, muy difícil.

-"Yo... no quería mentirle a nadie..."-susurro con voz femenina entrecortada y llorosa.

-"Lo sé... no te preocupes por tu secreto, estará a salvo conmigo..."-acarició su cabello y le deposito un suave beso en la frente. –"Estoy contigo Sakura, aunque sé que Yue y Cerberus vienen contigo..."-señaló la pulsera que rodeaba su muñeca y la castaña se sonrojo.

-"Gracias Eriol..."-sus ojos llorosos brillaban con centellas de alegría.

-"Así es como me gusta verte con una sonrisa y con los ojos alegres... nunca pierdas eso Sakura..."-le guiñó el ojo y le sonrió.

Sakura soltó una risa y ambos dejaron que la tensión desapareciera por su carcajada.

Después de unos momentos volvieron a quedarse callados, solo viéndose a los ojos.

-"Sé que tienes muchas preguntas Sakura yo también tengo muchas para ti..."-ella asintió. –"... pero lo mejor es aclararlas después; solo quiero que sepas que puedes contar conmigo para lo que sea y yo intentaré ayudarte... y no te preocupes, sabes que yo soy excelente para los misterios... nadie se dará cuenta..."-

Se volvieron a fundir en un abrazo, rememorando la amistad que a pesar de la separación nunca había desaparecido, había mucho cariño en sus corazones... como si fueran hermanos. Ella era su sucesora y él solo un chico rebelde y alocado que procuraba el bienestar de los que quería. Así fue y así seguirá siendo.

-"Lo mejor es que me vaya..."-susurro Eriol después de algunos minutos mas. –"...me dio mucho gusto verte de nuevo querida Sakura..."-tomó la mano de la joven y la besó reverencioso ocasionado un sutil sonrojo.

Se levantó de la cama y empezó a caminar.

-"Perdónalo por favor... él jamás quiso que las cosas pasarán así pero el destino se dobló y se llevó su corazón entre las manos volviéndolo mas frió y duro que el hielo y la roca..."-le dio una ultima mirada y salió de la habitación.

Sakura se quedo viendo la puerta con melancolía analizando las últimas palabras del ojiazul, pasmada intentando razonar lo que había ocurrido y terminó por sonreír con infinita alegría. Incluso tarareando una canción mientras se despedía de ella misma en el espejo y regresaba a ser Kenishi.

Guardó las Cards en el cajón, protegiendo una vez mas el conjuro y mirando el reloj para darse cuenta de lo rápido que había pasado el tiempo.

Suspiró volviendo a sonreír para verse después con el traje ceremonial ya puesto.

Faltaban solo diez minutos para la cena.

Se acercó al espejo y vio lo bien que le iba ese color. Era una prenda hermosamente confeccionada. La tela era de un verde otoño combinado con un beige en las orillas. El pantalón era holgado completamente beige cayendo majestuosamente sobre los zapatos que compartían el verde de la camisola con una franja beige al final.

El cuello de la prenda se amoldaba perfectamente al suyo, con adornos en forma de grecas tradicionales de color verde oscuro, sobre el verde amarillezco de esa parte. Le seguía el verde otoño hasta las mangas con detalles parecidos a los del cuello, cambiando al tono de verde mas claro y poseyendo una franja gruesa que dejaba caer las mangas hasta casi la mitad de sus piernas.

La camisola era larga, dejaba ver los pantalones pero cubría la parte frontal y la parte trasera, teniendo hermosas costuras en toda la parte superior que corrían por el centro de la prenda culminando hasta llegar al piso donde la cola del dragón de la escuela hacia su aparición.

Acomodó el cuello y terminó de arreglar su cabello.

Estaba tan contento que ni siquiera notó cuando ya estaba sentado a lado de Mao quien le platicaba la experiencia con el prefecto y sobre las múltiples amenazas que habían sufrido. Diciendo todo con orgullo ya que por fin eran figuras reconocidas en la escuela.

Las luces del gran salón se apagaron dejando que las pequeñas llamas que flotaban por el pasillo alumbraran el camino por el que entró el Director Won, seguido de múltiples personas e incluso varias mujeres.

Pudo distinguir a Ieran Li. Con esa mirada seria y el semblante pasivo, caminando majestuosamente levantando una parte de su vestido.

Se detuvieron ante la mesa de honor que estaba situada a un nivel superior de donde los estudiantes se encontraban.

El Gran Salón era hermoso, además de que se había esmerado con la decoración, dejando que los dragones de hielo brillaran en un tono dorado por las luces, había largos listones que corrían de un pilar al otro terminando en un moño delicado combinando el dorado, el blanco y el verde claro.

Las luces regresaron al lugar dejando que todo se pudiera apreciar a la perfección. Las mesas donde los estudiantes estaban sentados se desplegaban por las paredes, formando dos filas paralelas y dejando una enorme pista donde las demostraciones mágicas deleitarían a los invitados. Todas las mesas tenían un adorno floral y una pequeña llama que flotaba en la copa de agua... la magia siempre presente.

La noche pasó como agua entre las manos, acompañados de las maravillosas manipulaciones del viento, donde las figuras de animales y personas se mostraban trasparentes y casi indestructibles. También hubo una demostración mágica de ilusiones, donde todos se sintieron rodeados por animales de la jungla e incluso nadar junto a tiburones y ballenas.

Simplemente maravilloso y todo para celebrar que otro año se añadía a la vida del Director... como si alguien pudiera calcular su edad...

Las luces se apagaron de nuevo antes de que los invitados salieran, las llamas flotantes iluminaron su camino y desaparecieron por el umbral del gran portón.

Todos se pusieron de pie, ni siquiera esperaron que la luz regresara para dirigirse a sus habitaciones. El día había sido demasiado largo y lo mejor era descansar ya que el día de mañana era:

El día de la limpieza.

-"Sin duda se esforzaron mucho para la gala... el año pasado fue mas fea..."-comentó Tian mientras caminaban sonrientes. –"... incluso vino la matriarca Li, jamás pensé que ella viniera y para colmo de males su hijo se enferma..."-negó levemente.

-"Fue espectacular..."-añadió Mao haciendo señas con las manos. –"... me ha encantado lo del mar, ya quisiera yo haber pensado eso para mi examen de Manejo de los elementos, sin duda el enanin me hubiera puesto la mas alta calificación..."-llegaron al pasillo donde todos se separaban.

-"Buenas noches..."-

-"Buenas noches Kenny..."-contestó Chu ahogando un bostezo. –"... nos vemos mañana..."-

Y así un día mas se escapó del año.

Una vez dormido desperté pensando en volverte a ver...

Xiao Lang había recibido una llamada de su Madre, jamás pensó que iría a la gala, ella y su Tío no se llevaban muy bien. Pero bueno, no entendía muy bien a las mujeres y a su Madre muchísimo menos. Suspiró.

Todo vestigio del dolor de cabeza había desaparecido pero su garganta todavía le dolía lo suficiente para toser continuamente. Movió el cuello de un lado hacia otro para liberar la tensión hasta que sintió el vibrar de su teléfono móvil.

Estiró la mano sobre los libros que estaban en su escritorio hasta que alcanzó su aparato.

Vio la pantalla y deslizó la tapa.

-"Habla Li..."-contestó con la voz helada. –"¿Qué encontraste?"-hubo unos minutos de silencio.

-"Nada..."-

-"Nada no es la respuesta que estoy esperando. Solo es una chica..."-

-"Lo sé Señor pero nadie sabe nada sobre Kinomoto Sakura... rastreamos a su hermano hasta Hokkaido pero nada de ella..."-la voz del hombre del otro lado de la línea se mostraba nerviosa.

-"Lo dices como si la tierra se la hubiera tragado. No te pago como para que no hayas conseguido nada en un año..."-

-"Tal parece que si se la tragó la tierra Señor..."-

-"Sigue buscando..."-cortó la línea con el ceño fruncido.

-¿Dónde estas Sakura?

¿Dónde?... -

Reclinó la silla y giró mientras veía el techo. Dejando que el blanco lo mareara intentando perderse en él.

-Ojalá y yo pudiera perderme como tú...-

Se quedó en esa posición por bastante tiempo hasta que decidió que la luz estorbaba y la apagó con la mirada, dejando que la noche acompañada de la brisa fría del otoño lo arrullara y se quedara dormido en la silla por algunas horas.

¡Mil gracias Morfeo!...

-Sakura...-

Una vez dormido desperté pensando en volverte a ver...

Abrió los ojos minutos antes de que su despertador sonara. Quito el sudor de su frente e intentó calmar su respiración.

-"Fue solo un sueño..."-repitió para si, aunque sabia a la perfección que eso era mentira.

Había algo que siempre le infundía dudas después de ese sueño.

La voz.

La mirada.

Los gritos.

Escuchó el pitido de su aparato y lo apagó para meterse a la ducha sin esperar que el agua caliente saliera, intentaba calmar sus sentidos alborotados.

Miró sus verdes ojos reflejados en el empañado espejo y se tranquilizó.

Se puso el gi con más pereza de la acostumbrada.

Aun no entendía muy bien lo que era el día de la limpieza... solo que era una especie de castigo para todos los que hacían las labores con magia.

El Director utilizaba el efecto inverso ante esa clase de hechizos...

Salió de la habitación y en un parpadeo su clase de Artes Marciales había terminado.

Despertó de su ensoñación cuando escuchó el grito de Mao y Tian.

-"¡NO QUIERO!"-

Se escuchaba la voz del prefecto Quo que gritaba por el altavoz intentando que todos los jóvenes guardaran silencio.

-"Bueno jóvenes... mantengan la calma por favor..."-todos los alumnos del ESCO estaban reunidos. Algunos con alegría porque tendrían el día libre ya que habían levantado con sus manitas la basura de sus cuartos y otros con cara de profunda tristeza.

Cuando todos estaban callados entró el Director al Salón.

-"Buenos días jóvenes..."-habló con la voz seria y arrastrando la camisola de su traje por el pasillo.

Se sentó donde la había hecho la noche anterior y miró a todos con absoluta calma.

-"Todos saben que la magia es algo real, que forma parte de nuestras vidas desde que nacemos hasta que la vitalidad se termina. Ustedes son las nuevas generaciones de hechiceros que se encargaran de que todo siga con calma y en paz como siempre, pero para eso necesitan saber lo que es la responsabilidad..."-respiró y continuó. –"... hay hombres que luchan un día y son buenos, hay otros que luchan un año y son mejores, hay quienes luchan muchos años y son muy buenos... pero hay los que luchan toda la vida y se vuelven imprescindibles; esos son los que el ESCO busca formar... y para eso deben aprender a responsabilizarse de sus actos..."-

Mao y Tian agacharon la cabeza cuando su Director se puso de pie y levantó las manos murmurando palabras incompresibles para todos ellos.

El Prefecto Quo empezó a caminar entre los jóvenes y abrió la puerta del Gran Salón.

-"Vayan todos a sus habitaciones... encontraran lo que necesitan en el almacén, para su comodidad los contenedores de basura se pondrán fuera de los dormitorios... que tengan un buen día..."-buscó entre la multitud a su sobrino y fijó la mirada en su acompañante ojiazul quien asintió y empezó a salir antes de que los alumnos bloquearan la puerta.

-"No entiendo..."-comentó el ojiverde cuando ya caminaban a sus cuartos.

-"Solo espera y lo veras..."-le contestó Chu con una media sonrisa.

Los gemelos caminaban encorvados, arrastrando un carrito de servicio con escobas, cubetas y demás líquidos limpiadores, moviendo las manos perezosamente mientras suspiraban con frecuencia. Voltearon a ver a Kenishi con lágrimas en el rabillo de los ojos cuando estaban frente a su cuarto.

-"Manten la respiración..."-sugirió Chu cuando un temeroso Tian tomaba el pomo de la puerta.

-"Hazlo hermano, tú puedes..."-le apoyó Mao palmeando su hombro.

Todos respiraron profundo cuando la puerta se abría con algo de dificultad.

Una gota escurrió por la nuca de Kenishi. Arrugó la frente ante el olor desagradable pero aun así entró.

A su alrededor se alzaba casi un metro de múltiples desperdicios. Era como si todo lo que hubiera sido arreglado con magia saliera de su lugar.

Cáscaras de plátanos, restos de manzanas... casi incontables cajas de pizza, polvo en montañas y millones de restos de papel; también había vidrios, pero no quería preguntar de donde habían salido.

Los cajones estaban abiertos y la ropa salía de ellos. Casi no se podía caminar sin tener que pisar algún producto o envoltura de alguna comida chatarra.

-"Esto es lo que sucede cuando limpias tu habitación con magia durante un año..."-le informó Chu ya que los gemelos se mantenían cabizbajos mientras se ponían guantes de hule en cada mano y una pañoleta blanca sobre su oscura melena.

Kenishi recordaba haber ido una vez a un basurero... pero no había comparación con lo que se veía en ese cuarto.

Vio revolotear a un par de moscas y escondió su cara de asco.

-"Y todavía no has visto mi habitación..."-susurro Tian.

Los gemelos compartían la habitación, así que en la que estaban en esos momentos era de Mao y por consiguiente detrás de la sala común estaba la de Tian.

Chu se apretaba la nariz mientras avanzaban hacia las ventanas para ventilar un poco el lugar...

-"¿Por qué no utilizan la magia para salir de aquí y limpian el año que viene?"-era una buena idea, pensó en voz alta Kenishi.

-"No se puede..."-Mao señaló un montón de basura e intentó desaparecerla del lugar, pero inmediatamente reapareció en manera de lluvia, cayendo sobre sus cabezas.

-"El Director en muy poderoso... anula cualquier clase de hechizo..."-se volvió a escuchar un suspiro al unísono por parte de los hermanos Zedong.

Tomaron un par de bolsas negras y empezaron a levantar la basura...

Ese día seria uno muy largo... demasiado...

¡Ah!...

-"Bueno chicos... yo también tengo que limpiar mi cuarto..."-comentó Chu cuando levantaba una escoba y se disponía a salir de ahí. –"...suerte─"-sacudió la mano como despedida.

Kenishi se quedó unos segundos parado en medio del tiradero pero decidió ir a ver como había terminado su habitación, no es que utilizara la magia siempre, pero algo tirado si había.

-"Nos vemos luego chicos..."-los gemelos asintieron y continuaron llenando bolsas de basura.

Siempre con la misma promesa:

¡No volver a limpiar nada con magia en su vida!

Una vez dormido desperté pensando en volverte a ver...

Después de levantar la ropa del piso y aspirar un poco la alfombra dio por terminada su labor en la habitación. Gracias al cielo no había terminado como la de Mao y Tian.

Suspiró al saber que tendría todo el día libre así que se recostó por unos momentos, antes de ver como un animalillo se escurría por su puerta entreabierta.

-"¡Niza!"-la ardillita levanto la cabeza y de inmediato corrió a la cama para enroscarse en el cuello de Kenishi. –"Hola bonita, veo que te escapaste del basurero Zedong..."-el pequeño animal se rasco la cabeza como si le estuviera afirmando.

Kenishi se bajo de la cama hasta llegar a su escritorio, saco un par de galletas y le ofreció una a Niza quien seguía en su cuello.

Mientras la ardilla devoraba la galleta y de paso le llenaba la ropa de boronas; volvió a soñar despierto.

Esos ojos violetas no estaban tristes por primera vez, sino al contrario, tenían un brillo de dulzura lleno de pureza, sin saberlo empezó a caminar hasta que salió de su cuarto.

Niza se aferraba a su cuello, no entendía porque caminaban tan rápido, pero no había nadie en el pasillo.

Kenishi no sabia lo que estaba haciendo, había algo que repetía su nombre y le pedía que lo siguiera... de pronto se vio en el jardín donde había estado el otro día.

Sakura...

Un escalofrió le recorrió la espina dorsal, esa voz era casi espeluznante pero aun así siguió caminando, esa parte de la escuela no la conocía...

¿Por qué decía su nombre real?...

Llegó a un estrecho pasillo donde había ramas secas y hierba que crecía sin que nadie le prestara atención. Ese lugar estaba cerca de donde había escuchado a Eriol tocar el piano.

Siguió caminando hasta que atravesó el pasillo y encontró un lugar más espacioso, pero no se veía a nadie por ahí. Divisaba las hortalizas y el pantano por donde se habían salido del ESCO, pero estaban bastante lejos.

Sintió como Niza bajaba de su hombro y empezaba a correr como desquiciada hacia una serie de árboles bastante juntos que sin duda se veían tenebrosos.

-"¡Niza!"-corrió detrás del animalillo pero no le dio alcance. Sin saberlo se interno demasiado a esa especie de bosque. –"¡Ven acá Niza!"-gritaba cuando la única luz que podía ver era el reflejo del rey solar en la copa de los altos pinos.

Una brisa fría removió su ropa y sin quererlo el miedo lo recorrió.

-"¡Ven acá bonita... Niza!"-caminó hasta un claro donde se sentó en un roca enorme. –"¡Niza!"-grito con voz casi quebrada, no le gustaba estar ahí.

Se agarro la cabeza con pena y suspiró. Se había perdido justo en el día que quería descansar y... nada...

Simplemente descansar...

-"¡Niza!"-intentó de nuevo moviendo con las manos la maleza espesa hasta que sintió algo duro. –"¿Eh?"-removió mas y se impresionó al ver una puerta de color casi verde por todo el musgo que subía por ella camuflándola. Levantó la mirada y vio a Niza en la rama que caía hacia donde estaba la puerta misteriosa. –"¡Ven Niza... no seas traviesa...!"-la ardilla hizo caso omiso y desapareció por el árbol.

-"Esta Escuela no puede ser mas rara..."-era como si una puerta florara literalmente sin nada detrás. –"Niza por favor vámonos..."-suplicó pero al parecer la ardilla estaba mas cómoda arriba.

Sakura...

No entendía la razón por la cual la misteriosa voz repetía su nombre, pero si ya estaba ahí lo mejor seria investigar. Pasó saliva con mucha dificultad y se aventuró a tocar la puerta, sintiendo en sus dedos un extraño calor proveniente de la madera. Giró sin quitarle los dedos y vio la parte trasera de la puerta, como si en realidad solo estuviera ahí como un desperdicio de alguna obra.

Sakura...

El calor que expedía la puerta aumentó y lo obligó a quitar la mano con un ¡Ouch! de dolor... ahora quemaba.

Su instinto no quiso apoyar su curiosidad y decidió regresar sobre sus pasos y seguir buscando a la traviesa y loca ardilla de los gemelos Zedong.

Un chirrido profundo y sumamente terrorífico...

-"¡No voltees!"-se ordeno mentalmente. –"¡Se la miedosa de siempre y no voltees!"-

No. Simplemente la curiosidad lo venció y volteo para ver la misteriosa puerta entreabierta.

Sakura...

El miedo pareció no ser lo suficientemente fuerte ya que se vio caminando de regreso. Estiró la mano para abrir por completo la puerta y lo que vio lo dejo boquiabierto.

Una vez dormido desperté pensando en volverte a ver...

-"Ya lo sé..."-

-"Si ya lo sabe supongo que también esta conciente de que no tengo todos los recuerdos de Clow, así que no me pida que intente recordar ya que esas memorias son secretas hasta para mi..."-

-"Pero comprende..."-había suplica en la voz del Director. –"... esta pasando de nuevo..."-

-"Es imposible..."-en su cara no estaba la sonrisa habitual, ahora un semblante totalmente serio se dibujaba.

-"Llevo un año repitiéndome esas palabras y no ha funcionado..."-Eriol soltó una risa casi escasa.

El silencio volvió a reinar en la Oficina del Rector de esa Institución hasta que unos toques en la puerta mostraron al profesor de Meditación. El Profesor Qin Yunnan o mejor conocido por los alumnos como el "Profe Yun".

-"Tengo algunas cosas que compartir contigo Xiang..."-cerró la puerta y fijo la mirada en el Director.

-"Sientate Qin..."-el Profesor saludo a Hiragisawa con un leve movimiento de cabeza y encaró de nuevo al Director.

-"Tienes razón, están pasando cosas extrañas pero no hay que precipitarnos, nada esta seguro..."-tomo aire para quedarse en silencio unos momentos. –"... lo de los salones de Meditación pudo haber sido un hechizo de rebote..."-

El Director mantuvo su mirada seria pero algo en ella había cambiado como si examinara a sus interlocutores con minuciosidad. Él, Clow y el Profesor Yunnan había asistido al ESCO al mismo tiempo, así como varios de los que ahora eran Maestros, aunque viéndolos ahí sentados parecía que pertenecían a generaciones distintas.

Eriol se mantuvo en silencio, le estaba doliendo la cabeza de tanto pensar sobre el pasado. A veces pensaba que Clow era un maldito al esconderse cosas a si mismo.

-"No existen coincidencias... solo existe lo inevitable..."-

Las tres personas ahí se quedaron meditando las palabras... mirándose los unos a los otros, sabiendo a la perfección que cada uno escondía secretos.

-"Buenas Tardes..."-la voz del próximo Líder del Concilio los sobresaltó.

-"Xiao Lang..."-

-"¿Interrumpó?"-el Profesor Yunnan se puso de pie y salió de ahí en segundos.

-"Claro que no Xiao, tu Tío compartía algunas cosas con los recuerdos de Clow..."-el castaño frunció el ceño al ver la eterna sonrisa del ojiazul. –"Me despido... tengo que ir a limpiar mi habitación..."-se inclinó y abandonó el cuarto que se volvía cada vez mas pequeño.

Al estar a solas con su Tío no indagó mas, sabía que los secretos de su familia debían permanecer como tales, ya que si no tuvieran importancia no serian secretos.

-"¿Qué te trae por aquí Xiao Lang?"-

-"Tengo que salir en la noche. El Comité..."-su Tío asintió y sin mas se perdieron en una platica trivial.

Una vez dormido desperté pensando en volverte a ver...

La puerta crujió con más fuerza cuando la empujó para entrar a ese extraño lugar.

Desde fuera parecía solo una puerta inservible, pero dentro era otra dimensión. Era un portal hacia otro lugar...

Escuchó el romper de las ramas detrás de él y vio a Niza que lo seguía de cerca. Le extendió el brazo y sin pensarlo dos veces el animalillo trepo hasta sus hombros.

Esperó unos segundos de pie en el umbral de ese lugar, con un picor en el cuerpo y la incertidumbre en un sudor casi helado.

-"Vamos bonita, ya estamos aquí..."-acarició la peluda cabeza de la risueña ardilla y empezó a caminar hasta que escuchó como se cerraba la puerta en un sonido seco estremecedor.

Su corazón saltaba tan locamente que solo pudo caminar como autómata.

Abrió los ojos como platos al ver lo que en realidad era eso.

¡Un jardín!...

Niza se sintió cómoda y abandonó al ojiverde para corretear por el lugar.

Kenishi examinó lo que había a su alrededor. Cerca de donde estaba parado había una fuente con hojas secas y nada de agua, Parecía una estatua maltratada por la vida y las hojas de otoño que le daban un tono dorado.

Era un jardín muerto, como si alguien lo hubiera dejado fallecer sin ninguna consideración. Caminó un poco y encontró una banca que de seguro fue blanca en algún momento pero ahora solo era mitad de ese color y mitad oxido. Quitó las ramas secas y se sentó en ella teniendo una vista total del jardín.

Sus ojos esmeraldas resplandecieron, con esa chispa que siempre ha tenido, maravillándose al ver tan hermoso lugar, a pesar de estar descuidado era muy bello.

Bajó la mirada a la banca y repaso los dedos por el borde quitando un poco del polvo.

-"Para la persona que mas amaba este jardín de la persona que mas amaba sentarse junto a ella..."-alcanzó al leer la frase grabada en la banca y sin querer suspiró.

Ya sabía que era ese lugar... pero había mas preguntas que resonaban en su mente.

¿Por qué estaba ahí?...

¿A quien pertenecía?...

Vio a Niza enredada en unas ramas secas y se levantó para ayudarla.

-"Vamos hermosa estate quieta..."-la ardillita chillaba nerviosa, había espinas y la estaban lastimando bastante. –"Te pasa por ser tan curiosa..."-inmediatamente después de desenredarla se refugió en sus hombros. –"Veamos que más tenemos por aquí..."-caminaron entre un montón de hojas secas y un brillo especial llamó su atención.

Se inclinó y una cadena con un escapulario se dejo ver entre los desechos de los árboles. Lo levantó para que los últimos rayos del día lo iluminaran mejor.

Era una pieza bella, un poco maltratada de un dorado muy brillante. Tenia forma de corazón y dentro estaba vacío.

Lo miró por última vez y lo guardo en la bolsa derecha de su pantalón, siguiendo con su caminata.

Había caminos hechos con piedra plana para evitar maltratar el pasto, pero ahora solo había una capa que parecía árida y polvosa.

Casi le dio melancolía imaginarse la belleza del lugar y el estado en el que había terminado. Parecía un cementerio de vida vegetal.

Siguió caminado y justo en el centro del jardín había un árbol, estaba seco, pero el tronco era muy grueso, casi del ancho del mismo chico. Intentó calcular la altura de sus retorcidas ramas, pero se alzaba majestuoso, volviéndose el rey de ese lugar.

Rodeando al árbol había una fila de piedras casi del mismo tamaño, que tal vez habían sido cuidadosamente acomodadas.

¡Cuánto han de haber amado ese lugar!...

Sintió la necesidad de tocarlo, había algo lleno de tristeza que lo obligaba a acercarse, a consolarlo...

Sus dedos se aproximaron seguros, apreciando la rugosidad de su corteza. Sintió la misma calidez que al tocar la puerta...

Gracias...

Dijo la extraña voz en su cabeza y la vida regresó al igual que la reina nocturna que pasaba a tomar el lugar que siempre le correspondía en la noche. La luna se alzaba elegante despidiendo una romántica luz azulada...

Las plantas se movían con rapidez. El pasto broto del suelo con un verde tan intenso como el brillo de sus ojos impresionados.

El otoño pareció no ser valido en esa copia del Edén que revivía a su alrededor.

Las hojas secas se esfumaron en el aire y una suave brisa fresca acompañado del aroma de las rosas en flor y los narcisos marearon sus sentidos.

No pudo despegar su mano del maravilloso árbol que ahora tenia una corona enormemente verde que producía sombra de la luz lunar.

Todo había vuelto a la vida...

Por ultimo un chorro de agua empezó a salir de la fuente que ahora parecía nueva.

Suspiró...

¿Qué estaba pasando?.

Sonrió al ver a Niza intentando quitar una bellota regordeta de la punta de un arbusto cercano.

Despegó su mano del bello árbol y se volvió a sentar en la banca recostándose para hipnotizarse con la Luna.

Dibujando un rostro poseedor de ojos ambarinos que retorció su cara y formo una mueca indescifrable.

Se quedo ahí, en medio de un jardín que misteriosamente había aparecido para él. Estaba seguro que no habría llegado sino fuera necesario. Suspiró con pesadez y simplemente cerro lo ojos dejando que el aroma a flores y la suave melodía del viento lo tranquilizaran.

Deja que las flores florezcan...

Una vez dormido desperté pensando en volverte a ver...

Cerró la puerta de su flamante auto y empezó a caminar hacia la sede del Concilio de Hechiceros de Oriente.

Los leones dorados parecieron saludarlo cuando el silencio del lugar se veía muerto por sus pasos.

Acomodó su chaqueta sacando el cuello de la camisa beige con delgadas franjas cafés que ahora vestía. Y tomo el pomo de la enorme puerta que no emitió ningún sonido al ser deslizada sobre el piso de mármol natural.

-"Li..."-le saludaron los Siete del Concilio cuando se disponía a sentarse a la cabeza de la enorme mesa del Salón.

El silencio volvió a reinar cuando ya estaba sentado y mirándolos a todos con la seriedad normal. Se notaba algo desmejorado a pesar de haber dormido un poco los últimos días.

Estaba muy cansado.

El más cercano de los enanos se aclaró la garganta y empezó a hablar.

-"Ya hemos encontrado a la Prometida que necesita el próximo Líder del Concilio..."-el tema le pegó como gancho al hígado.

Durante todo el año habían insistido en lo del Card Master y sus demás estupideces... pero ahora...

-"La Matriarca se opuso a que fuera un Li de la línea sanguínea por lo que buscamos en las familias mas cercanas al clan, es un año menor que tú pero ha sido educada para ser la esposa de algún Líder de Clan por lo que encaja perfecto a la descripción..."-mantuvo el rostro serio, sin siquiera mover alguno de sus músculos, esperando y escuchando. –"... es de la dinastía Zhou del Sur, su clan es de los mas serviciales y de grandes negocios extranjeros. Su Padre fue el que la presentó ante tu Madre hace un mes... ella la aprobó."-Xiao Lang analizó cada una de sus palabras.

-"¿Por qué nadie me informó?"-

-"La esposa del próximo Líder significa mucho para el Concilio, no nos podemos dar el lujo de que se escoja la candidata errónea, debe ser una mujer capaz de ser la matriarca, capaz de ocupar tu lugar en caso de que no te encuentres; con carácter y con altos poderes mágicos..."-su ceño se frunció haciendo mas seria su cara.

-"Aun así debieron dar aviso a mi primero. Dicen que mi Madre ya la aceptó..."-el hombre asintió. –"... hagan lo que quieran..."-

-"Pero..."-

-"Haré todo lo que el Clan y el Concilio me solicite antes de que salga del ESCO. Después... ya veremos que pasa con ustedes..."-se puso de pie rechinando su silla y saliendo del lugar antes de que alguien pudiera emitir algún sonido.

Furia.

Real y desquiciante furia que lo embriagaba...

La ira recorría su cuerpo sin siquiera saber porque. Sabia a la perfección que le escogerían esposa, su destino siempre había estado ligado a las decisiones de esos Siete. Siempre recordándole lo que significaba pertenecer a una familia como la suya, lo que significaba llevar la sangre de un Li, el apellido, el orgullo...

Se toco el hombro instintivamente cuando ya estaba frente al volante, pero sin encender el motor.

Ya no sentía dolor como al principio, ahora solo había una marca eterna en su piel que lo unía a su familia. Era un Li, lo quisiera o no.

El orgullo de un Li era el tatuaje mágico que surgía de su piel en un determinado tiempo e indicaba quien pertenecía al Clan. Era muy doloroso en el momento en que empezaba a surgir, pero una vez completo era una obra de arte.

Un Dragón de cinco garras en un tono casi verdoso que rodeaba la frase:

Li de Sangre, Li Puro...

Encendió el motor y condujo lo más rápido que pudo, sintiendo al aire golpear con fuerza su rostro, tranquilizándolo un poco.

Frenó frente a un restaurante donde había sentido la puerta, dejo su auto lo mas cerca que pudo y abrió el baño del lugar para verse transportado al patio central del ESCO. Vio su auto de reojo y empezó a caminar escondido por la oscuridad nocturna, pero siempre descubierto por la luz lunar que parecía seguirlo.

Ya bastante harto abrió la puerta de su habitación y simplemente caminó hasta llegar a la cama.

¿Qué significaba ser un Li?...

Sus cabellos se revolvieron al tocar la almohada, dispersándose hasta incluso estar sobre su rostro.

Debía cortarse el cabello.

Los alejó de un soplido y volvió mirar su techo blanco.

Tal vez ser un Li era una carga, un obstáculo para la libertad...

¿Qué es ser libre?...

Parpadeó un par de veces al notar que su vista se nublaba. Cuando ya estuvo de nuevo fija en el techo analizó su forma, plana y blanca, simplemente un techo sencillo y de lo mas normal posible.

Su mirada se quedo fija y sin querer regresó en el tiempo... aquel tiempo en el que había aprendido a maldecir a las personas, a desear que la vida simplemente se detuviera y lo dejara bajar... aquel tiempo en que su corazón dejo de palpitar y se endureció.

Aquel tiempo que deseaba olvidar mas que nada en el mundo pero que siempre estaba presente...

Siempre...

Era un niño, pero aun así sabia el significado completo de ser la deshonra familiar; se lo habían dicho miles de veces, tantas, que las palabras ya no parecían tener sentido alguno.

Aunque de lo que si estaba seguro era que habría un pago por ser la deshonra, habría una condena que tendría que pagar por haberle ocasionado esa vergüenza a su familia.

El exilio.

Palabra que no había entendido cuando un mal día lo habían subido a un auto, no a la limosina que acostumbraba su familia, sino a uno más bien común. Ni siquiera lo acompañaba Wei, iba solo con un chofer casi desconocido.

Aunque también ignoraba las maletas que estaban en la cajuela... ignoraba la plática de su Madre esa misma mañana, ignoraba su fatal decisión...

Llegó al puerto de Shenzen para abordar un barco que lo dejo en la Isla Lantau.

Ahí supo lo que significaba el exilio.

-"¿Cuánto tiempo?"-escuchó que el hombre, que mas bien parecía una bestia, le preguntaba a su chofer.

-"Dos años..."-le dio las maletas y el hombre se negó a aceptarlas.

-"No las necesita..."-

Al momento de ver la espalda del chofer que lo acompañó y como la tarde ya era noche reaccionó completamente.

Su Familia lo había exiliado.

Esa Familia a la que había dedicado su corta vida a honrar y defender lo había dejado en un lugar solo. Soledad que se volvería su mejor amiga durante ese tiempo.

Sintió las rudas manos del hombre sobre sus hombros y como lo conducía por ese lugar que parecía las ruinas de un castillo medieval con algunas chozas a su alrededor y el mar enmarcándolo en un cuadro que se convertiría en una muralla mas sólida que el diamante.

-"Bienvenido a tu nuevo hogar..."-su voz era tan áspera y su aliento tan ácido que volteo la cara para no recibirlo tan directamente. –"Y es mejor que te acostumbres principito porque aquí no eres mas un Li... solo eres uno mas que será tratado de manera un poco especial... labores extras claro..."-su cuerpo delgado fue empujado con tanta fuerza hacia la choza oscura que cayo de cara al rasposo piso, pero se levantó casi de inmediato y lo encaró con furia. –"Guarda ese coraje para mañana... lo necesitaras..."-escuchó la puerta azotarse y un frió aterrador recorrió su piel.

Examinó el lugar en el que estaba. Había un hueco de ventilación por el que el aire frió se colaba sin clemencia. No había nada excepto una silla de madera y una especie de cama hecha con ramas y algo de paja.

No entendía.

¿Qué había hecho para estar ahí?.

Lo entendió más de lo necesario el día siguiente cuando la bestia-hombre casi derrumba su débil puerta a las cuatro y treinta y cinco de la mañana, según decía su reloj.

-"¡Levante idiota...!"-le grito con la misma aspereza que la noche anterior. –"Es tu primer día por lo que te daré el entrenamiento mas temprano de lo normal"-. El castaño abrió los ojos y lo miró desafiantemente desde la silla donde había dormitado unas horas. -"Siempre había escuchado que los Li tenían una mirada fiera, pero nunca la había visto..."-caminó hacia él y levanto su quijada con la rudeza de un huracán. –"... no me mires así mocoso..."-nunca en su vida lo habían golpeado con tanta rudeza, su cara se mantuvo de lado resintiendo el fuerte moquetazo que le habían propinado, su mejilla se empezó a hinchar y su ojo parecía cerrarse absorbiendo la lagrima que luchaba por salir.

Tardó solo unos segundos en reaccionar y golpear al hombre en la quijada para defenderse. Saltó hacia la esquina del lugar y se puso en guardia. –"Estúpido..."-los ojos del hombre parecieron encenderse mientras se acercaba al niño, ya que era solo eso, un niño.

Xiao Lang luchó contra el hombre pero su fuerza era casi incomparable con la suya. Lo supo cuando le escupió en la cara cuando se encontraba a sus pies malherido: -"Si estas aquí es porque tu Familia así lo ordenó, este es un campo de entrenamiento exclusivo para las escorias de la sociedad. Tu Familia te desecho por ser inservible... los deshonraste..."-lo pateó en el piso haciendo que solo se retorciera de dolor cuando el sol ya empezaba a aparecer.

La bestia se quedó en la puerta y lo volvió a ver, dejando que el castaño percibiera lo negro y retorcido de sus ojos.

-"Esta será tu primera lección..."-hizo un movimiento con la mano y el cuerpo adolorido y sudoroso del castaño se elevó del piso.

Una burbuja negra lo rodeo y pequeños cristales empezaron a brotar de ella para clavarse en su cuerpo.

Despidiendo un brillo asesino que llamó la atención de su mirada ámbar mientras se acercaban a una velocidad incalculable y pasando sin problemas el intento de escudo que formó para protegerse.

Miles y miles de agujas cristalinas atravesaron su persona, dejando una marca roja en su camisa de seda blanca. Haciendo que un grito de dolor saliera de sus labios. Que sus dientes atraparan sus labios cuando una aguja le atravesaba el hombro seguido de unas cuantas mas que hicieron lo suyo en su espalda, piernas y brazos.

Por mas que intentaba alejarse de esas agujas mas pequeña se hacia la burbuja, ni siquiera podía intentar utilizar magia. Le dolía hasta pestañear.

Supo lo que era el exilio...

Lo supo a la perfección al ver el charco de sangre debajo de él cuando la esfera había desaparecido y él había caído con un sonido tan seco que sus oídos no lo pudieron escuchar.

Lo supo cuando por más que intentara moverse no podía...

Lo supo cuando ya no sentía nada...

Lo supo cuando el hombre reapareció en la puerta con un par de palos y le aventó uno cerca para desafiarlo...

Lo supo cuando se levantó con dolor por todos lados y la sangre cegando sus ojos...

Lo supo cuando quedo inconsciente ese día...

Lo supo...

De verdad comprendió lo que era estar exiliado de la vida.

El sudor frió de su frente y la respiración acelerada inundaron la habitación cuando el recuerdo abandonó su cabeza y lo dejo regresar a su tiempo. Se sentó nervioso y examinó su cuarto con un extraño miedo. Tragó saliva con dificultad y resintió el dolor de las heridas pasadas, como si su cuerpo siguiera siendo lastimado por aquéllas agujas.

Se levantó rápidamente de su cama, llegó al baño y dejo que el agua llenara el lavabo para sumergir la cabeza por algunos minutos.

Intentando borrar las palabras que lo habían perseguido tanto tiempo y que aun le producían escalofríos:

Tu Familia te desecho por ser inservible... los deshonraste...

Una vez dormido desperté pensando en volverte a ver...

Domingo.

Esa noche había dormido como hace mucho tiempo no lo hacia.

Estiró los brazos con la pereza acostumbrada y se restregó los ojos antes de apagar su despertador.

El día libre caía perfectamente bien después de que la Escuela se había cubierto de basura y había sido limpiada por los estudiantes.

Bueno, pero para él había sido un día muy lindo. Dirigió su mirada al escapulario dorado que descansaba en su cómoda y recordó su jardín secreto.

Había dudas, desde que estaba en el ESCO había dudas en su mente, pero ahora había una mas...

¿A quién pertenecía ese lugar?... o mas bien... ¿A quién perteneció ese lugar?...

Se levantó sin mas demora y se refugio en el baño sin dejar de cavilar las hipótesis al sentir el agua caliente acariciar su cuerpo.

Salió del cuarto siendo perseguido por el vapor y se dirigió a su cama para tomar unos jeans azul oscuro, una camisa de manga corta con cuello tipo polo color blanco y unos tenis también blancos.

Se acomodó el cabello sin mucho cuidado cuando escuchó los golpes en su puerta. Se concentró un poco para sentir el aura de su visitante.

-"Pasa Mao..."-

El aludido entró con una cara agotada, pero con esa chispa explosiva que tenían los Zedong. Traía pantalones de color negro con una camisa azul cielo con cuadros, combinando con sus ojos aguamarina y su melena oscura.

-"Holap Kenny"-dijo casual sentándose en la silla giratoria y dando un par de vueltas. –"... vine a avisarte que no podremos acompañarte todo el día..."-

-"¿Por qué?"-le encaró dejando su arreglo personal para caminar hacia el chino.

-"Padre llegó de Europa así que tenemos una comida familiar a las cuatro... iremos contigo al Ojo pero solo un rato para que estudiemos un poco de Hechizos... el examen es mañana y todavía no termino de entender las palabras del Director..."-

Kenishi sonrió.

-"Ok"-y continuó arreglando su cabello.

Escucharon las risas cerca y la puerta mostró a Chu quien recibía un golpe en la cabeza por parte de Tian.

-"¡Ya vámonos!"-exigió el gemelo menor sentándose en el colchón. –"... quiero ver cuanto antes a la bella Chui-Ming con su delantal puesto..."-soltó un suspiro amoroso y dirigió sus manos a su corazón asemejando que era herido y se dejaba caer en el lecho. –"ah..."-

-"No puedo creer que te guste la jefa... se la vive gritándote..."-el ojiverde dejo su arreglo personal y se acercó para tomar su maleta para poder irse.

-"Mientras mas me maltrata mas me gusta..."-tres de los cuatro hombres se rieron sin disimulo, rodando los ojos. –"... yo se que ella también me adora..."-

-"Si..."-asintió Kenishi con el sarcasmo presente cuando abría la puerta y los cuatro chicos salían de la habitación.

Una vez dormido desperté pensando en volverte a ver...

-"¡Llegan tarde!"-

Los chicos entrecerraron la mirada intentando que el agudo grito de la chica no les rompiera los tímpanos.

-"Lo sentimos..."-Kenishi inclino la cabeza tomando su delantal blanco de la percha que colgaba a lado de la puerta de la cocina.

Los gemelos y Chu hicieron lo mismo cabizbajos.

-"¡Siempre excusas, siempre tarde... son un irresponsables!"-los ojos café claro de la chica se encendieron como fuego. –"¡Ve a atender Kenishi tengo demasiadas ordenes aquí...!"-el aludido asintió y les dio una mirada de suplica a sus amigos quienes le dieron la espalda y empezaron a lavar los platos del fregadero.

Daban gracias al cielo que ese seria su último día como lavaplatos –eso sino rompían algún otro-, ya habían podido pagar su eterna deuda con el Ojo del Dragón y su loca y por demás enojona jefa: Chui-Ming.

La chica tenía puesta una falda de color café claro arriba de su rodilla, con un delantal blanco que le cubría el pecho y parte de la falta. Su cabello negro era atrapado por un moño también café que hacia que su extremadamente clara tez resaltara y sus ojos miel le dieran un toque muy coqueto. Era muy hermosa.

-"¡Dense prisa!"-pero tenia cierta tendencia feminista extrema y le encantaba humillar a los hombres cuando tenia oportunidad.

Y siendo Mao, Tian, Chu y Kenishi sus victimas favoritas.

Éste último terminó de ponerse los patines de cuatro ruedas y se levantó para tomar la charola y una diminuta libreta.

Un día más de trabajo en el Ojo del Dragón.

Llevaba trabajando ahí poco menos de uno año. Sus gastos no eran muchos, pero tener un dinero extra siempre había sido lo mejor, además no quería que su hermano se preocupara siempre por su situación económica.

Patinó entre las mesas sonriéndole a unas chicas que le preguntaron su nombre antes de pedir pastel y café.

Aun recordaba el día en que había ido a solicitar trabajo...

Entró al establecimiento con la decisión ya tomada.

Era un cafetín hermoso, donde los estilos y los gustos se mezclaban para que todas las exigencias fueran cumplidas.

La campanilla de llegada anunció a un nuevo cliente, casi de inmediato unos ojos miel lo examinaron con cuidado mientras se acercaba a la barra circular donde altos bancos rojos refugiaban a tres únicos clientes.

La chica tenía una pluma descansando en su oreja y lo miraba tan profundamente que una gota nerviosa le escurrió por la frente.

-"¿Qué deseas?"-

Los tres únicos clientes no prestaron atención a la plática de los dos jóvenes que parecían tener la misma edad.

-"Hum..."-dudó en hablar. –"... es sobre el anuncio..."-se giró para señalar el cartel.

-"Ah..."-los ojos de la chica volvieron a repasar el cuerpo del ojiverde entrecerrando la mirada. –"¿Experiencia?"-

-"Trabaje como repartidor durante un tiempo, comida italiana..."-

-"Ah... ¿estas seguro?..."-Kenishi no entendió la pregunta y arqueó las cejas en duda. –"Lo digo porque los hombres son unos buenos para nada... no creo que sepas lavar trastes y atender a los clientes como se debe, de seguro no sabes ni utilizar una cafetera..."-Kenishi se heló, levantó la ceja izquierda viendo como la chica pelinegra levantaba las manos haciendo ademanes mientras lo señalaba constantemente. –"...los hombres solo saben engañar, nos hacen sufrir y después vienen arrepentidos..."-

Uno de los tres clientes se levantó de la barra, dejo algunas monedas y salió del local mientras la chica seguía hablándole a un ojiverde confundido.

-"P-pero..."-

-"Son unos vividores, sin corazón que solo saben tirarse frente al televisor para ver como una manada de animales corre tras un balón... y todavía celebran cuando meten la pelota en la red esa... como si fuera un gran logro..."-

-"Oye... yo..."-

-"Les gusta que las mujeres les sirvan como si fueran sus sirvientas. Ah... pero si les pides que te pasen la sal ponen cara de fastidio y casi te la avientan en la cara... ¡Malditos cerdos asquerosos!"-los dos clientes restantes abrieron los ojos asustados y salieron del local con cara sorprendida.

-"Y-yo..."-intentó interrumpir el monologo de la chica pero le fue imposible.

-"... malditos hombres que se la viven reprimiendo al supuesto sexo débil porque saben que los superamos... ¡somos mejores!..."-levantó la mano de manera gloriosa y respiró profundo dándole oportunidad al ojiverde de defenderse.

-"Humm, bueno lo que digas, pero... ¿tengo el puesto o no?"-los ojos miel de la joven centellaron con furia.

-"¡Todos son iguales!... no les importa lo que nosotras decimos..."-Kenishi se vio tentando a rodar los ojos, pero supo que eso haría explotar a la joven, además, no quería ser el culpable de un paro cardiaco en la excéntrica chica.

-"No quise ofenderte..."-articuló después de casi cinco minutos mas de reclamos de la pelinegra. –"...sé que hay hombres así, pero te juro que yo no lo soy... se hacer café, no soy mal cocinero y puedo atender a los clientes..."-la chica dejo un poco su furia y se acercó a la puerta que conectaba la barra con los sillones de una parte del cafetín.

-"Perdona eso... me deje llevar..."-escuchar su voz tranquila y su cara no contraída por el cólera era mas agradable.

La chica señalo un sillón de dos plazas color naranja y ambos se sentaron.

-"Esta bien..."-continuó Kenishi. –"Me llamo Kenishi Katsura..."-la chica inclinó la cabeza.

-"Chiu-Ming Won... hija de la dueña y tu próxima jefa..."-la sonrisa adorno la cara del ojiverde.

-"¿En serio?"-

-"Sip, pero dime... ¿estudias, vives con tu familia o solo?"-

-"Estudio en..."-dudó.

-"Supongo que eres del ESCO..."-la cara del chico era de sorpresa total –"...no te asombres, muchos de los chicos que vienen son de esa escuela. Bueno entonces creo que solo trabajaras los domingos ¿no es así?"-asintió aun sorprendido. –"...okidoki, tu turno empieza a las nueve y media, los domingos son especiales porque se atiende en patines, mi Madre y sus ideas para promocionar el lugar..."-rodó los ojos en una mueca que sacó una sonrisa del chico-"... espero que sepas..."-el ojiverde asintió. –"... entonces el puesto es tuyo..."-le extendió la mano cerrando en silencio el trato que aun prevalecía.

-"¿Eres retrasado mental verdad?"-

Kenishi sonrió con afabilidad a su jefa y prefirió no decir nada para mejor optar por tomar la bandeja con los tres capuchinos helados y dirigirse a la parte izquierda del lugar donde los sillones y la parte menos formal del cafetín se desplegaba.

Sentados en tres sofás blancos con cojines rojos de forma redonda se encontraba Eriol, Mei Ling y El Superior.

Sintió la mirada de su vieja amiga cuando se acercaba patinando. Le sonrió cuando ya depositaba los capuchinos en la mesa ratona del centro.

-"Gracias Kenishi..."-la chica le guiñó el ojo cuando éste se alejaba de nuevo.

-"Pareces muy interesada en él querida Mei..."-serpenteante y sigilosa la voz del ojiazul.

-"No es tu asunto"-le calló con la mirada y siguió viendo al chico de cabello azabache quien volvía a patinar por el lugar sonriendo siempre.

Era muy lindo.

Había fijado su vista en él desde que lo conoció hace ya unos meses, y desde entonces se daba tiempo de ir a verlo cada Domingo sin falta, aunque fuera solo a tomar un mísero café, ahí estaba.

Le gustaba.

No podía negarlo, pero jamás lo admitiría ante su Primo, o ante el bocón Hiragisawa.

Se levantó para tomar su capuchino y sonrió mientras mordía un poco la pajilla mirando hacia todos lugares, pero hacia ninguno en realidad...

Xiao Lang se mantenía recargado completamente en el sofá, casi sin importarle que el cojin carmín se le enterrara en la espalda, tenía mucho que pensar como para distraerse en pequeñeces.

Tomo el vaso que le ofrecía el ingles y sorbió sin cuidado la helada bebida.

Una prometida.

Se casaría, tendría cuantos hijos pudiera tener y seguiría viviendo como la marioneta del destino en que nació.

¿Era eso vida?...

En realidad si, esa era su vida. La que tenía y que tendría hasta que la respiración desapareciera de su cuerpo.

-"¿Estas bien Xiao?"-la voz de su prima lo regresó al cafetín. –"Mi Madre me contó lo de la Prometida..."-

-"Si..."-le dio un leve calambre cerebral por haberse terminado la bebida de un solo sorbo demostrándolo al fruncir el ceño.

-"Yo no te veo tan bien..."-el tono preocupado de la pelinegra hizo que levantara la mirada hacia ella. –"... te conozco mucho Xiao Lang y sé que la estás recordando..."-le mando una mirada helada, pero con ella nunca surtían efecto. –"... deberías tomarte un tiempo e ir a Japón..."-

¡No estaba para escucharla!.

Se levantó, y salió del local sin mirarlos aun cuando lo llamaban.

¡No la estaba recordando!.

No podía recordarla después de todo lo que le ocasiono.

¡No podía!

... pero lo estaba haciendo...

Kenishi observó la escena desde la barra donde le entregaba su pastel de arándano a uno de los clientes más recurrentes.

-"Gracias jovencito..."-

Se quedo pensando mientras tomaban el descanso matutino en la cocina.

Chu se sentó en el banco mas alejado sin siquiera mirarlos, mientras Mao y Tian sacaban sus cuadernos y cientos de papeles amarillos en forma rectangular sin nada escrito en ellos.

-"¿Cómo decías que debo llenar la ofuda?"-cuestinó Mao.

-"Lo dices como si fuera un cuestionario..."-respondió gracioso el chico ojiverde.

-"Si bueno perdón, pero dime cómo..."-le extendió el pincel y uno de los papeles amarillos.

Kenishi deslizó las cerdas del pincel con infinita delicadeza sobre el papel mágico. Escribiendo un conjuro de luminosidad de tercer nivel.

-"Solo tienes que pensar en el Hechizo que deseas realizar y tus manos lo escribirán por si solas..."-le regresó el pincel al gemelo mayor. –"... inténtalo..."-

Mao cerró los ojos, tomando con la mano izquierda el pincel y con la derecha la ofuda.

Todos aguardaron en silencio.

Siguieron aguardando.

Y siguieron aguardando pero nada pasó.

-"¡No puedo!"-

-"Te aseguro que no nos habíamos dado cuenta..."-comentó sarcástico Tian sonriendo.

-"¡Ah... pues si crees que es tan fácil... hazlo tú!"-le extendió la ofuda y el pincel.

Tian se concentró y movió el pincel de forma vertical por el trozo de papel mágico y un Hechizo de fuego azul se escribió en él.

-"Ves, es muy fácil..."-.

-"Soy un inútil..."- Mao carraspeó y se rasco la cabeza, doblándose en la silla.

-"Tranquilo Mao, inténtalo de nuevo... solo no pienses en nada que no sea la ofuda, el pincel y tu hechizo..."-

-"OK"-volvió a tomar la ofuda y su mano se movió con facilidad. –"¡Lo logre!"-gritó poniéndose de pie y armando un escándalo en la cocina del cafetín, tirando todas los papeles mágicos que tenia en las piernas.

-"¡Parece un circo!"-la puerta mostró a su actual jefa con el ceño fruncido.

Todos guardaron silencio al verla, Mao se inclinó para tomar su bien lograda ofuda y algunas otras en blanco, pero al tocarla el hechizo –por cierto algo mal escrito- se accionó, ocasionando que un ruido supersónico hiciera que sus oídos casi ensordecieran por el silbido.

Causando que absolutamente casi todo lo que fuera de cristal en esa cocina se redujera a trozos.

Absolutamente todas las tazas, platos, copas y vasos desaparecieron ante sus ojos.

¡Todo!...

Kenny reaccionó en cuanto pudo, pero al parecer lo único que pudo salvar fue un plato a lado del fregadero.

¡Crack!.

Nop, ese plato tampoco se había salvado.

El silencio reino absoluto. Chui-Ming retiro lentamente las manos de sus oídos, con los ojos abiertos y casi desorbitados. Caminó un poco hasta alejarse de la puerta y gritó:

-"¡LOS MATARÉ!"-como posesa levantó los brazos y se colgó del cuello del gemelo mayor cortando su respiración. –"¡TE MATARÉ!"-

Los otros tres chicos presentes se quedaron quietos bastante sorprendidos, mirando la escena de asesinato por asfixia que Mao y la chica protagonizaban.

-"Chiu-Ming..."-la débil y ronca voz del gemelo mayor intentó despabilar a la fiera pelinegra, aunque no lo logró si pudo llamar la atención de sus amigos.

-"Chiu-Ming tranquilízate..."-Kenishi utilizó algo de fuerza para retirar las manos que parecían pegadas al cuello del chico Zedong.

-"Vamos Chiu-Ming mi estúpido hermano no merece que lo mates... es un desperdicio de fuerza..."-

-"¡NO ME IMPORTA... LO MATARÉ!"-estrechó mas el cuello de Mao que soltó un suspiro cuando su cara ya se ponía roja y casi morada.

La desesperación ya se notaba en el semblante de los chicos. Se dieron algunas miradas de complicidad y actuaron.

Chu y Tian tomaron la cintura de la chica levantándola del piso y halándola al lado contrario de donde Kenishi intentaba jalar a Mao.

-"¡DEJEN QUE LO MATE!"-gritaba excéntrica sin despegar las manos del cuello de Mao aunque ya estaba a una distancia considerable, además de que sus pies no tocaban el piso.

Kenishi despegó uno a uno los dedos de la chica logrando que los otros dos jóvenes la llevaran casi al otro lado de la cocina apresando sus dos brazos, para impedir que regresara a terminar de matar al chico ojiazul.

Mao tosió con fuerza intentando que el aire entrara a sus pulmones como normalmente lo haría. Había caído al piso debido a la fuerza con que Kenishi lo había jalado y poco a poco desaparecía el rojo tomate de su cara.

-"¡Sueltenme!"-volvió a gritar, pero ahora a Tian y Mao quienes la soltaron de inmediato. A lo mejor también intentaba matarlos, incluso dieron un paso hacia un lado, precaución solamente. –"Si mi Madre amenaza con cortar mi precioso cuello, sus cabezas rodaran por este piso..."-señaló la blanca baldosa con tanta malicia que todos sintieron un escalofrió. –"... además de que trabajaran para pagar todo esto... hummm... ¿no se cuánto?... ¿les parece bien la eternidad?"-aliso su falda y los miro fijamente. –"¡OK!"-

Todos asintieron moviendo sus cabezas de arriba abajo tan rápido como su cerebro se los permitió.

La chica se dio por bien servida y salió de la cocina para sonreírle a algunos de sus clientes quienes mantenían una gota escurriendo por su frente. La chica se caracterizaba por su carácter excéntrico y sobretodo malhumorado, pero hacia el mejor café de toda la Ciudad.

En cuanto Chui-Ming abandonó la cocina todos le mandaron una mirada más que asesina a Mao quien cabizbajo les pasó una escoba y el bote de basura para recoger los miles de vidrios.

-"¡Venga chicos, lo siento...!"-

La tarde llegó pronto y Kenishi se quedo solo en la cocina terminando de lavar las tazas, que milagrosamente había encontrado en la bodega, para dar por terminado su turno.

Se secó las manos en el mandil y salió de la cocina para ver a su jefa que le cobraba al último cliente y volteaba el cartelito de abierto por el de cerrado.

-"Chui..."-no había tenido la oportunidad de hablar con ella de lo ocurrido con el hechizo de Mao.

-"No estoy enojada Kenny..."-se sentaron. Ella en un banco y él del otro lado de la barra. –"...de hecho me divierte que haya mas chicos trabajando aquí, y sobretodo esos engendros clonados..."-notó la reprimenda en la mirada verde. –"... digo, sobretodo los Zedong, me hacen reír..."-la mirada brillante de la chica dejo entrever que era cierto. –"... además Chu es bueno haciendo café, en parte me dio gusto la bobada de hace rato, así trabajaran mas tiempo aquí... y gratis..."-ambos rieron.

-"Te invitó un café jefa..."-

-"Mejor una malteada y pago la mitad..."-

Una vez dormido desperté pensando en volverte a ver...

Lunes otra vez.

Clase de Hechizos de Tercer Nivel.

Examen.

¡Ah!... No deberían ir esas tres cosas juntas... Nop.

El Director había decidido darles clases ya que no conseguían un titular que accediera al horario exigente.

Lo vieron caminar entre las filas, con su camisola arrastrando e intentaron rellenar las ofudas lo mejor que podían.

El examen práctico había sido la primera hora y no les había ido tan mal, unos cuantos cabellos chamuscados por el fuego resplandeciente e incontrolable de Mao, pero de ahí nada más.

Ahora estaban sentados en pupitres y con doce ofudas en blanco para poner cada uno de los hechizos repasados, desde hechizos temporales hasta algunos permanentes. Algunos sobre elementos de la naturaleza y otros sobre fuerzas elementales como el tiempo y el sueño.

Kenishi se rasco la cabeza nervioso, con tantos vidrios que recogieron ayer su mente se distrajo y ahora no recordaba con claridad los conjuros.

Rellenó las siete primeras ofudas casi con gracia y excelencia, pero las últimas cinco no querían ser llenadas.

Vio como algunos de sus compañeros entregaban sus ofudas con confiada seguridad y sintió el nerviosismo recorrerle el cuerpo hasta llegar a las manos donde éstas temblaban como consecuencia.

Un chispazo de conocimiento le llegó pero aun así solo pudo llenar tres ofudas más.

-"El tiempo ha terminado..."-miró de reojo al Director y subió su mirada al reloj casi rogándole que se detuviera.

Puso lo primero que le llego a la mente y entregó de último.

-"¿Cómo te fue Kenny?"-

-"No tan bien... se me olvido el conjuro del rojo etéreo..."-empezaron a caminar hacia su siguiente clase.

-"Ese también me faltó a mi..."-susurro a sus espaldas Eriol Hiragisawa sonriéndoles.

Todos se inclinaron para saludar al Superior.

Kenishi le dio una mirada cariñosa hasta que vio al castaño acercarse hacia ellos. Miró a Hiragisawa y sin más se alejaron caminando.

-"¿Qué pasa Xiao?"-había un toque de preocupación en la mirada ambarina.

Caminaron hasta lo más alejado casi hasta llegar al salón de Artes Naturales.

-"Tengo un problema..."-si, eso no era típico del chico chino.

-"Dime en que puedo ayudarte..."-el chico castaño miro hacia todos lados e hizo aparecer una maceta en su mano.

-"La planta..."-Eriol miró la maceta y no pudo evitar reírse en cara del joven Li.

-"¿La mataste?"-Xiao Lang frunció el ceño y asintió con desgana. -"¿Eran narcisos no?"-volvio a asentir. –"¡Llamemos a Green Peace¡Hay un terrorista aquí!"-lo señalo y estalló en carcajada.

Xiao Lang se pellizco mentalmente, solo a él se le ocurría ir con Hiragisawa sabiendo que ese payaso era simplemente insoportable y burlón.

Pero él que iba a saber de cuidados vegetales, en su casa había jardineros que se encargaran de eso, sinceramente creía que si él no le hacia nada a la planta ella crecería sola. Lo había visto en las praderas, ahí nadie se tomaba la molestia de cuidarlas y aun así crecían.

-"No estoy para esto..."-la maceta volvió a desparecer y él empezó a caminar.

-"Venga Xiao no te enojes... te ayudaré..."-se vio tentado a seguir caminando, pero si no le entregaba esa estúpida planta al loco maestro de Artes Naturales reprobaría, y él no podía darse esos lujos, así que se detuvo. –"Digamos que haremos un poquito de trampa..."-continuó hablando Hiragisawa al ver que el castaño se quedaba.

-"¿Trampa?"-

-"Si Xiao, revivir plantas no es algo que se haga de un día para otro y aun menos de una hora a otra, así que préstame el objeto del crimen y tu mano..."-Xiao Lang reapareció la maceta pero no le extendió la mano. –"... mira Xiao, necesitamos energía vital para revivir la planta, y como tú la mataste, debes hacerlo, dame tu mano..."-el castaño le extendió su mano y ante sus ojos un narciso blanco resplandeció como si la tierra en la que estaba fuera la más fértil del mundo.

Pero la respiración le faltó y se sintió cansado. –"...si tan solo la hubieras regado y puesto al sol te aseguro que no hubiera muerto..."-le recriminó el ojiazul cuando ya caminaban hacia el salón de Naturaleza.

Xiao Lang omitió sus comentarios.

El desaliñado y sucio maestro de Artes Naturales entro acompañado de ese asfixiante olor a fertilizante y humedad característico.

-"Guarden silencio loca juventud arrebatada..."-dejo caer sus libros sobre el escritorio terminando de llamar la atención de los alumnos. –"... hoy revisaremos a sus amigas y podré irme a mi simposio de la bugambilia norteamericana por los dos meses que sobran..."-saco una maceta de su abrigo, la beso y se sentó lentamente.

Uno a uno fueron pasando con sus plantas, pronunciando nombres como May, Catty o Linda...

A veces el maniático profesor sonreía complacido al ver hojas verdes, flores enormes y aromas embriagantes, pero casi le daba un infarto al ver simples tallos sin ni una mísera hoja o las macetas vacías.

Mao y Tian caminaron temerosos hacia el profesor, Nikki y Luka eran hermosas, se alzaban casi medio metro de la maceta, pero aun así no sabían que iba a pensar su extraño maestro.

En cuanto estuvieron en el escritorio pusieron sus moreras.

-"¿Nombres?"-

-"Mao y Tian Zedong..."-el maestro los vio y levanto las cejas.

-"No los suyos, los de sus amigas..."-acarició una de las largas hojas y la olfateo.

-"Luka y Nikki..."-casi les dio miedo la forma en que el maestro estaba tocando sus plantitas, como si las estuviera ultrajando.

-"Para haber pasado un año no están tan mal cuidadas, hummm..."-volvió a olfatear a Luka, acariciando insistentemente una de las hojas finales. –"... B, si es una hermosa platita, tienen B los dos..."-

Los gemelos Zedong chocaron las manos y regresaron a sus asientos felizmente.

Chu pasó y su cactus tuvo una A.

El turno de Kenny llegó mientras recordaba como había cuidado a Amai, le había puesto el equivalente japonés de dulce ya que las flores de la acederilla tienen un aroma por demás encantador, sumamente dulce.

Sentado en su cuarto leyendo, cuando los últimos rayos de la tarde chocaban contra su ventana había visto a su planta en el escritorio, la tomo con cuidado y la dejo en la ventana, sintiéndose muy feliz al saber que, aunque no podía agradecérselo con palabras, lo hacia día a día al verla mas llena de flores.

Incluso había aprendido en Internet que la música las estimulaba a crecer, así que de vez en cuando le ponía alguna tierna melodía.

No sabía de donde había sacado el amor por las plantas, tal vez de su Madre, Nadeshiko, quien incluso les había puesto nombres de flores a ella y a su hermano. O tal vez de su linda Card Flower que aparte de ser extremadamente tierna tenia cierta afición por el baile y la alegría, y el simple hecho de verla la hacia sentir dichosa.

Miró la botella de agua que estuvo a punto de tomarse y prefirió depositarla en la tierra de Amai y sin más siguió leyendo...

Dejo de lado sus recuerdos cuando ponía la maceta frente al Profesor Feng Mo.

-"Una acederilla muy hermosa..."-con el pulgar y el índice acarició los finos pétalos de las flores rosáceas que subían unos treinta centímetros de la maceta, formando una media burbuja en la que cada una de las flores ocupaba su lugar, dejando un poco de espacio a las diminutas hojas verdes que resaltaban. –"¿Nombre?"-

-"Amai..."-el profesor dejo de acariciar a la planta y repaso su lista.

-"Lo siento joven Amai, no esta en mi lista..."-Kenishi sonrió.

-"Amai no es mi nombre Profesor es el de mi planta... soy Katsura Kenishi"-el titular se rasco la cabeza.

-"Esta bien... tienes una A. ¡El que sigue!"-Kenishi tomo a Amai y se alejo del escritorio sintiendo como le zumbaban los oídos por culpa del grito.

Eriol se levantó con Juliet en brazos. Era un Acanto que media aproximadamente un metro. Las flores eran muy parecidas a las de Kenishi, a diferencia que las suyas eran de un amatista brillante y eran mucho más grandes. Con cinco pétalos en forma casi redonda y con destellos amarillos en el centro.

Xiao Lang también se puso de pie agarrando con una sola mano su narciso.

-'Maldito Hiragisawa, su planta es enorme...'-pensó viendo lo insignificante que se veía su maceta.

Llegaron ante el profesor, quien inspeccionó a Juliet y le dio una A. Acompañada de una mención honorífica por ser tan hermosa y poseer un aroma encandilador.

Xiao Lang rodó los ojos ante el creciente ego del payaso sonriente.

-"¿Nombre de su amiga?"-el castaño frunció el ceño.

-"¿Eh?"-

-"Ying Fa"-intervinó Eriol quien no había abandonado el escritorio y le sonrió a la par.

Xiao Lang lo fulminó con la mirada.

¿Cómo se atrevía a ponerle ese nombre?

¿Cómo se atrevía a ponerle Sakura...?

-"Humm, es extraño que le ponga cerezo a un narciso, pero no lo cuestionaré... tiene cuatro puntos menos..."-

-"¡Qué!"-la voz molesta del castaño no esperó.

-"Pensaba que me iba a engañar con este truco..."-repasó la mano por Ying Fa y el narciso blanco desapareció quedando solo un naciente tallo verde. –"... son plantas mágicas joven Li y la suya no desprendía ninguna clase de aura, por obvio era una planta falsa..."-

El cuchicheo del salón de clases se detuvo al escuchar como reprendían al Superior.

-"Le pondré una C y no me pida que sea mas benevolente con usted, cuídela ya que la pobre no ha muerto aun..."-deposito un beso en la maceta y siguió revisando plantas.

Una vez dormido desperté pensando en volverte a ver...

-"Es un Maestro mas listo de lo que parece..."-susurro Eriol cuando ya salían del salón.

-"Solo cállate"-dejaron atrás los salones y en cuanto el castaño diviso un bote de basura dejó caer a Ying Fa en el.

-"¿Por qué la tiras?"-reprobó el joven de gafas.

-"Estará mejor en la basura..."-empezó a caminar sin siquiera esperar a Hiragisawa, ese día ya no podía empeorar.

Kenishi vio la escena desde lejos, se acercó una vez que los dos chicos habían desparecido y tomo la maceta, sacudiéndole la basura que había adquirido.

-"Vamos bonita te llevaré conmigo, no podía dejarte en la basura... te llamas igual que yo..."-sonrió por lo bajo y transportó la maceta a su cuarto para no causar problemas, ya la llevaría a su jardín junto con Amai para sembrarlas.

Una vez dormido desperté pensando en volverte a ver...

El frió del otoño se hacia mas presente al paso de las semanas, el invierno que hacia poco a poco su aparición majestuosa. Ya no había hojas en los árboles, la última había caído hace unos días, ahora no podían salir sin abrigos a ningún lado. El año tenía maneras heladas de despedirse.

Algunos maestros dejaban los exámenes para las últimas semanas, claro ejemplo era que solo tendrían que hacer uno más y se olvidarían de ellos por ese año escolar.

Industria domestica o mejor conocida como:

Cocina.

Aproximadamente treinta jóvenes con mandiles y pañoletas blancas en la cabeza escuchaban algunas de las instrucciones del maestro mas afeminado de toda la Institución: Jean Pierre Fiore...

De origen francés y con un color de piel que se queda corto al decir albino. De ojos extremadamente azules y con una cabellera rubia con destellos castaños por aquí y por allá. De fracciones extrafinas, barbilla diminuta, labios delgados de color rosa muerto y una nariz que para nada parecía suya por naturaleza.

Estaba vestido totalmente de blanco con el gorro de chef algo inclinado hacia la derecha, para darle estilo.

-"Preferiria volver a pasar por la brazas en la clase de Artes Marciales que escuchar hablar a este loco..."-susurro el pelirrojo Liao con su cara normal de fastidio.

-"Pero recuerda que después de esta clase nos divertiremos un poco en el cuarto del nuevo..."-comentó el chico a su lado con malicia.

Y es que desde que Kenishi tuvo el incidente con Liao –dígase vencerlo en clase de manera humillante al principio del año- éste le había guardado mucho rencor, y ahora se dedicaban a investigarlo para saber de donde venia y para poder conocerlo mejor irían a su habitación. Revolverían unas cuantas cosas y husmearían.

-"Tienes razón..."-se miraron con complicidad y siguieron viendo al profesor afeminado.

-"Esto será chibi-divertido... solo tendrán que hacer un rico panqué para disfrutar con leche e inmediatamente sabrán su calificación..."-el Profesor les dio la espalda unos momentos y les mostró el molde hueco del centro. –"... escojan sus chibi-ingredientes y disfruten..."-

A la mayoría les daba risa la manera chibi-fantástica con que hablaba su Maestro de Cocina, pero aunque aun no tenían muy claras las razones para tomar esa clase se divertían cocinando.

Como siempre Kenishi y Xiao Lang terminaron siendo equipo y ahora se miraban fastidiados porque ninguno emitía algún sonido.

-"¿Chocolate o Irlandés de pasas?"-cuestionó Kenishi después de unos minutos.

-"¿El mas fácil?"-¡ah!... por fin se dignaba a mirarlo y a hablarle.

-"Chocolate..."-abrió el libro que tenia enfrente y la foto de un majestuoso panque de chocolate apareció a lado de las instrucciones.

Llegaron al trato silencioso de preparar la harina, Xiao Lang tomo el bombo que estaba a su derecha y se lo acercó a su antagonista mientras se arrodillaba para sacar el azúcar y la balanza de las portezuelas.

Depositó la balanza con demasiada brusquedad que ocasionó que uno de los huevos rodara por la mesa y cayera haciendo un desastre en el piso.

El castaño maldijo por lo bajo y lo único que hizo fue tirarle una toalla de papel encima para cubrirlo.

Kenishi sonrió a sus adentros burlonamente, pero siguió salteando la harina.

-"Tres huevos..."-le pidió al ambarino alargando la mano.

Xiao Lang le sonrió tan fingidamente que en el momento en que deposito los huevos en la mano de su querido compañero de cuarto los tres estallaron, dejando que la viscosa clara se escurriera por las manos del ojiverde.

-"Oops... de verdad lo siento..."-Kenishi sonrió cuando el Superior le daba una toalla de papel con maliciosa bondad.

-"Oh... que considerado, pero no la necesito..."-dejo la harina sobre la mesa de trabajo y se acercó hasta limpiarse la mano en el pecho de su compañero, volviendo amarillo el delantal que cubría su uniforme.

-"Nos sean chibi-cochinos, dejen de desperdiciar los huevos y hagan su panque... vamos..."-insistió el maestro que los vigilaba de cerca.

Kenishi asintió y se sentó en el banco ya con los huevos en la harina para empezar a batir, incorporo la levadura y el azúcar.

Xiao Lang se distrajo de su enojo al empezar a derretir el chocolate para agregarlo a la mezcla.

En cuanto estuvo todo incorporado Kenishi se levantó del banco sin darse cuenta que había azúcar y harina en su cabello, puesta sigilosamente por el castaño cuando le ofrecía con una sonrisa el chocolate. Probó la mezcla final metiéndole el dedo y sonrió satisfactoriamente.

Kenishi deposito el bombo en la mesa y simplemente se quedo quieto.

-"Mételo al molde..."-le indicó señalando el recipiente metálico. –"... ahí tienes la mantequilla, solo engrásalo, ponlo y mételo al horno... yo ya batí mucho..."-hizo la mueca de cansancio extremo y se quedo inmóvil.

Xiao Lang carraspeo.

¿Quien rayos se creía ése para darle ordenes a él?...

El maestro pasaba cerca y se detuvo en su mesa.

-"Sino mete esa mezcla ahora, tendrán que repetir de nuevo todo el procedimiento..."-sentenció el profesor con esa vocecita que hacia que Xiao Lang despertara su personalidad asesina y lo acribillara múltiples veces en su cerebro.

Silenciosamente tomo el molde y lo roseó con la mantequilla en aerosol que había a su izquierda. Se acercó al bombo y recibió de mala gana la pala plástica que le daba su compañero.

Vertió con poca destreza el contenido en el recipiente, no era de las personas que cocinaban mucho. Cuando era niño le gustaba, pero simplemente le perdió el gusto, además siempre había alguien que lo hacia por él.

¿Para que molestarse?...

Terminó de acomodar la espesa mezcla chocolatosa después de haberla derramado varias veces sobre la blanca mesa. Dejando manchas marrones como pruebas de su acto.

-"¡Bravo!"-grito Kenishi al ver que había terminado. –"... te darían una medalla en los Records Guinness a la persona mas lenta y mas sucia a la hora de cocinar un panque..."-le elogio irónico cuando ya metían el molde al horno.

-"¡Pudrete!"-le contesto sonriente cuando salían del salón para tomar un descanso y mientras se cocinaban los panques.

Regresaron casi una hora después.

-"Ahora tomen su chibi-panque y huélanlo... ¿no es chibi-delicioso?"-

Algo cohibidos cada uno olfateo su panque, algunos satisfechos y otros discutiendo con su pareja por el mal olor.

Kenishi disfrutó del delicioso vapor que desprendía su panque, esperó un poco a que se enfriara y lo sacó del molde para ponerlo en una charola y rosearlo con chispas de chocolate blanco.

Xiao Lang no lo admitiría en voz alta, pero sin duda se veía muy bien.

¡Pero era obvio él también lo había hecho!...

Después de que el maestro le dio una miradita a cada panque, probando una rebanada de cada uno, les otorgo sus calificaciones.

Mao y Tian, sacaron B con el panque de Vainilla Francesa. Tenía cierto sabor demasiado dulce.

Chu y Eriol obtuvieron una A con el delicioso panque de Manzana Enmielada, maravillando al profesor Fiore con su sabor.

Y por ultimo Xiao Lang y Kenishi sacaron A por el panque de Chocolate. Aunque con la reprimenda de que habían desperdiciado muchos huevos.

El salón pasó los últimos minutos de clase devorando panques de todos. Terminando las clases de la semana con la barriga llena.

Y con el descanso de que ya no tendrían mas exámenes.

Una vez dormido desperté pensando en volverte a ver...

Kenishi abandonó su cuarto antes del toque de queda para poder ir a ver el jardín que ya hace casi una semana que no veía. Tomo su regadera y se escabulló por los pasillos de la escuela.

-"Ya se fue Liao..."-una voz pausada hizo una especie de chiflidos para llamar la atención de cierto pelirrojo que se acercaba de lo mas tranquilo hacia lo mas oscuro del pasillo para no causar sospechas.

Habían observado que el ojiverde tendía a dejar la puerta abierta cuando salía apresurado a quien sabe que lugar justo después de la cena.

Entraron al cuarto de Kenishi, cerrando la puerta que no hizo ni un mínimo sonido.

Encendieron la luz para empezar a recorrer el lugar.

En cuanto dieron el segundo paso se activaron un par de Cards.

The Maze y The Illusion brillaron levemente en el cajón y llenaron de su poder el cuarto de su amo.

Liao y su fiel sirviente ni siquiera notaron el poder que rápidamente los envolvía, creando una habitación ficticia en la que los dos recorrían el mismo metro una y otra vez a pesar de que caminaban y caminaban.

El laberinto combinado con la ilusión hicieron de ese intento de espionaje todo un fracaso.

-"De repente siento que este cuarto es del tamaño del patio..."-susurro el acompañante del pelirrojo mientras se detenían en una esquina.

-"Ese bastardo es muy listo y caímos en su hechizo..."-paso sus manos por la supuesta pared a su lado. Invocó el fuego dorado para intentar destruir algo, pero rebotó inmediatamente quemándole las manos. –"¡Maldito!"-

-"Hubiera traído algo de comer..."-el acompañante no hizo ademanes de seguir caminando, al contrario se sentó en el suelo mirando como su compañero seguía intentando descifrar en que rayos se habían metido.

Lo que no sabia Liao era que mientras mas golpeara el laberinto mas se gastaba él porque absolutamente nada podría destruirlo, sino era la magia pura de su amo.

-"Mejor siéntate Liao..."-el regordete compañero bostezo y se acomodo lo mejor que pudo.

-"¡Madito!"-volvió a recorrer el lugar y llegó al mismo sitio.

Una vez dormido desperté pensando en volverte a ver...

Xiao Lang se restregó los ojos cuando llegaba a su habitación después de platicar con su Tío sobre su prometida.

La había conocido el fin de semana pasado y no podía decir que era fea, arrogante y malcriada porque no era cierto.

Sincerándose era un joven muy linda.

Entró a su habitación cuando chocó contra una caja. Encendió la luz con la mirada y se acuclilló para leer de quien venia.

Rodó los ojos al ver que no era para él sino para su vecinito. No se tomó la molestia de moverlo siquiera, incluso lo pateó.

¿Quién le diría?...

Se dejo caer en el sillón a lado de la ventana y miró a través del cristal.

El otoño no era su estación favorita, pero la transición al invierno, que era lo que estaba pasando, si lo era. Ya no había lluvias, pero significaba que otra de sus fascinaciones estaba cerca: la nieve.

Limpió el vidrio que se empañó debido a su respiración y regresó sus pensamientos a la que sería su esposa en dos años más.

Fei-Han Zhou.

La mayor de tres hermanas de una dinastía que cría esposas para los demás clanes.

Su Madre había insistido en tomarla a ella como su sucesora, según escuchó, la había conocido en uno de los múltiples bailes de los que ella era anfitriona y le encantó.

Pudo ver como le coqueteaba la luna, formando una sonrisa con el cuarto menguante en el que se encontraba, brillando en lo alto del cielo estrellado.

-"Fei-Han..."-susurro intentando que sus labios se acostumbraran al sonido de ese nombre.

Era una mujer servicial, incluso había tomado el rol de ama de casa a la hora de servir el té. Tenía manos delicadas y dedos delgados.

Tampoco es que la hubiera examinado tan de cerca, pero era de esas chicas que desprenden aroma dulce con el simple hecho de caminar hacia otro lugar.

Su cabello negro era largo, casi tocaba las mangas de la camisola que llevaba ese día.

Sus ojos, era lo primero que había visto y lo que mas le había llamado la atención: verdes como el bosque de pinos, verdes como símbolo de vida, verdes como los de...

Sacudió la cabeza cuando el inconsciente le traicionó, mostrándole la cara de esa chica que olvidaba y recordaba más de lo que quisiera admitir.

Era como si ese viejo sentimiento no quisiera desaparecer, en parte ayudado porque el no quería que desapareciera. Aunque no se lo admitiera ni a si mismo.

La seductora sonrisa de la luna fue cubierta por una nube negra y se obligó a si mismo a despegar la mirada del cielo nocturno, intentaría dormir un poco.

Cayó sobre el lecho saludando silenciosamente a su blanco techo y cerró los ojos.

Esa noche fue distinta, dos jóvenes en su sueño, ambas con la mirada parecida.

Hasta que una chica de ojos violeta-rojizos apareció.

Una vez dormido desperté pensando en volverte a ver...

Kenishi entro a su habitación minutos antes de que el toque de queda diera inicio. Intentó quitarse un poco de la tierra que siempre terminaba en su cuerpo después de regar y cuidar el jardín.

Encendió la luz.

En cuanto sus Cards sintieron su presencia terminaron con su hechizo y regresaron al cajón.

El ojiverde se quedó extrañado al ver a Liao y a su amigo sentado a lado de su puerta.

-"¿Se les ofrece algo?"-en cuanto vieron a Kenishi se pusieron de pie y salieron corriendo del lugar sin dar explicaciones.

Kenny se acercó a cerrar la puerta una vez que ese par se fue y vio con risa el cajón donde estaban sus Cards.

-"Son unas traviesas... no quiero preguntar que les hicieron, pero estuvo genial..."-dejo la regadera en el piso y se dejo caer agotado sobre la cama.

Una vez dormido desperté pensando en volverte a ver...

No lo entendía.

No quería entenderlo.

A decir verdad si lo entendía.

Pero no quería admitir que era por eso por lo que lloraba...

Dejo que la almohada cubriera su cara y con ello acallara sus sollozos.

El año escolar ya había terminado, el invierno estaba empezando a dejar caer la nieve sobre los viejos edificios de la escuela. Cubriendo con su manto níveo todo en un ambiente de paz y tranquilidad, anunciando la navidad próxima.

Se medio sentó en el lecho, quitando las lagrimas de sus mejillas con el dorso de la mano. Respiró profundamente y miró fijamente algún lugar en la habitación, recordando.

En el último mes la Escuela se había vestido con flores y luces, preparándose poco a poco para el Baile de las Estrellas que se llevaba acabo cada fin de año.

En él cada uno de los alumnos podía traer a un acompañante femenino para pasar la velada en el Gran Salón. Ambientado con música y con un tema en especifico.

Ese año se había decidido por el Blanco y Negro.

Esa mañana habían dado a conocer las calificaciones finales del año, ganándose él el primer puesto, superando al ambarino y recibiendo un reconocimiento por parte del Director.

Todo pintaba para ser un día excepcional.

Hace unas semanas había recibido el paquete de Tomoyo, que curiosamente había sufrido algunas abolladuras y que había sido abandonado en su puerta sin la mas mínima consideración, todavía se preguntaba como es qué eso había pasado. Bueno, pero en ese paquete le habían llegado varios trajes de etiqueta con los que el problema de la vestimenta para el Baile había sido solucionado.

Sin duda todo parecía ser un día de esos que no pasaban siempre.

Pero todo empeoró cuando llegaron los chicos del boletín escolar a entrevistarlo por haberse ganado el premio de Excelencia Académica Anual.

Hang y Sang prepararon su grabadora para no tener que anotar tanto, pero lo que dijeron antes de empezar la entrevista fue lo que lo hizo entrar a la dimensión desconocida.

-"Recuerdame amigo que tenemos que ir a entrevistar al Superior Li, hay que investigar sobre su compromiso..."-comentó Hang mientras buscaban el cuaderno con las preguntas, sin saber que habían dejado atónito a Kenishi.

-"Creo que es a principios del próximo año... a ver si el Superior quiere comentar algo, pero según me entere la chica elegida es una Zhou... muy linda..."-Sang le pasó el cuaderno a su amigo y accionaron la grabadora, sin notar que la mirada del ojiverde estaba totalmente perdida.

-"Bueno, aquí frente a nosotros esta Kenishi Katsura, quien a pesar de ser de nuevo ingreso y de origen misterioso ha ganado el Premio de Excelencia Académica... dinos cómo te sientes..."-

El ojiverde parpadeo un par de veces para intentar recobrar el alma.

-"Humm... me siento muy bien gracias..."-Sang y Hang se vieron de soslayo quedando extrañados por el comportamiento del chico albino quien siempre les respondía de manera vivaz, sonriente y siempre dispuesto a tomarse una foto.

-"Platicanos... consideraste difícil tu primer año..."-Kenishi recobró poco a poco su cordura.

-"Si Hang, fue complicado ya que tuve clases reguladoras para poder tener el nivel en el que estoy, por lo que fue muy pesado..."-el entrevistador sonrió.

Kenishi no supo siquiera que contestaba, en su mente solo había tres palabras:

Syaoran se casará...

¡Syaoran se casará...!

¡Syaoran se casará...!

Traicionando esa barrera que había puesto respecto a sus sentimientos, lastimando su corazón, partiéndolo en pedazos que todavía tenían el descaro de enterrarse en su pecho cortándole la respiración.

Caminó cabizbajo, sentía pena y furia, dolor y rabia, tristeza...

Y así fue como terminó en su cuarto, con la almohada en la cara intentando que las estúpidas lágrimas fueran absorbidas por sus ojos y que ya no salieran más...

Ya ni siquiera sabía si lo que sentía era amor o simple rabia por que ella sufrió por él durante años. Llorando carta tras carta y se daba cuenta que nunca significó nada para él.

Tal vez ni siquiera recordaba su nombre.

Tal ver ni siquiera sabía quien era Sakura.

Un sollozo más fuerte que el anterior escapó de su boca. Incluso se mordió el labio inferior para intentar silenciarse, pero sangró antes de lograrlo.

Ya la tarde era noche y simplemente no dejaba de llorar, la luz lunar; azul y romántica luchaba por entrar pero las cortinas se lo impedían, encerrando en oscuridad por dentro y por fuera a esa chica que también estaba encerrada en ese cuerpo masculino.

Respiró profundamente, quitándose la salada tristeza del rostro y miró por la ventana.

Miles de faroles inundaban el patio, el Baile de las Estrellas estaba a unas horas de comenzar.

Agachó la cabeza, dejando que el vidrio soportara todo su peso viendo en el reflejo el trazo húmedo que dejaban sus lágrimas.

-"Eres un maldito..."-cerró los puños cortándole la circulación a sus dedos, tratando de simplemente dejar de sentir. Retrajo los puños al pecho y oprimió con fuerza sobre su corazón.

Tal vez si imprimía suficiente fuerza le dejaría de doler.

Ya no sollozaba, pero aun podía ver las lágrimas en su reflejo, cayendo sobre su ropa, como soldados kamikaze que morían al estrellarse con sus prendas. Teniendo como único objetivo ahogar esa tristeza que salía de su alma.

Ya ni siquiera apretaba sus manos, solo permanecía ahí, quieto, respirando por mera inercia, perdido en el reflejo de sus ojos verdes que morían ahogados en gotas saladas...

Una vez dormido desperté pensando en volverte a ver...

Terminó de ponerse el corbatín, alisando su saco blanco y mirándose al espejo.

Estaba listo.

Escuchó una melodía conocida y tomo su teléfono móvil.

-"Te estamos esperando primo..."-la voz de Mei Ling se oía demasiado tranquila. –"Tía Ieran y Fei-Han están conmigo..."-con razón estaba tan calmada.

-"Llegaré en diez minutos..."-

-"Esta bien, solo date prisa... estamos listas hace veinte minutos..."-incluso le daba risa el tono cordial y fingidamente calmado que usaba. Por lo general le estaría gritando por tardar tanto.

-"No tardaré..."-cortó la comunicación cuando Eriol entraba por su puerta sin siquiera tocar.

-"¿Negro o blanco?"-le mostraba dos corbatines, uno en cada mano.

-"¿No te enseñaron modales?"-le levantó una ceja mientras buscaba las llaves de su auto.

-"Creo que aprendí mas modales de los necesarios, pero esa no es la pregunta... ¿negro o blanco?..."-insistió.

-"No lo sé... además tengo prisa Mei me espera hace veinte minutos..."-Eriol abrió los ojos demás e hizo una mueca de horror.

-"Vamonos... sino llegas pronto te sacará los ojos, además así me ayuda a decidir"-tomo los dos corbatines en una mano y abrió la puerta con la otra para empezar a caminar a lado del castaño.

-"Jamás dije que podías venir..."-

-"Ni yo pregunte..."-

Una vez dormido desperté pensando en volverte a ver...

Las puertas del Gran Salón se abrieron de par en par para recibir a sus invitados nocturnos.

Una ilusión perfectamente diseñada mostraba las constelaciones en constante movimiento remplazando el techo. Incluso algunas estrellas fugaces que parecían caerles de un momento a otro a los pies...

Unas cuantas mesas vestidas de blanco rodeaban el lugar, con arreglos florales que se alzaban majestuosos a lado de los diversos platillos que estaban a disposición de todos.

Justo en frente de los primeros invitados se hallaba una banda de rock que preparaba sus instrumentos para deleitar la noche con música para todos los gustos. La única condición era que estuvieran vestidos o de blanco o de negro y al parecer a la banda le pareció loco y se vistieron así, pero desgarrando su ropa por aquí y por allá para darle la dosis de salvajismo que requerían.

Algunos faroles flotantes iluminaban lo suficiente, pero la Luna artificial hacia la mayor parte, viéndose gigante y muy cerca, casi al tacto.

Pareja tras pareja fueron entrando, algunos iban solos y se distraían con los amigos.

La música empezó a sonar.

-"Siempre quise conocer el ESCO..."-Tian entró del brazo con su jefa, quien había aceptado ir a cambio de que fuera su esclavo un mes. El gemelo Zedong aceptó gustoso.

-"Te lo enseñaría completo pero no podemos salir del Salón, las reglas..."-la música golpeó sus oídos con fuerza y se perdieron en la multitud bicolor que brincaba al ritmo de la melodía.

Mao y Chu entraron juntos.

-"Tian es un traidor, sabia que el Baile de las Estrellas es de los cuatro mosqueteros y vino con Chui-Ming,"-

-"No te pongas celoso..."-Mao carraspeó y los dos también entraron dirigiéndose directamente a las mesas para comer hasta estallar y luego brincar por ahí.

Una vez dormido desperté pensando en volverte a ver...

-"¿Tenia que venir él?"-reclamaba Mei Ling cuando ya se estacionaban en el ESCO.

-"Ya te dije que vine para que me ayudaras a escoger el corbatín..."-mencionó el chico de gafas con una sonrisa y levantando las pruebas de que era cierto.

-"Por mi podrías ahorcarte en el negro y hacerle un favor a los demás..."-giró los ojos y aceptó la mano de su primo para bajar del auto.

-"¡El negro!. Tienes un gusto exquisito Mei..."-la chica volvió a rodar los ojos.

-"Eres un estúpido... ¿lo sabias...?"-Eriol se acercó y le tendió el brazo para que entraran juntos al salón.

-"Gracias..."-y le dio un beso en la mejilla.

-"En cuanto me sueltes te voy a estrangular lentamente por haber infectado de tu ADN mi bello rostro maldita flor de pantano..."-Eriol hizo cara de ofendido y siguieron caminando.

Xiao Lang le tendió el brazo a Fei-Han mientras caminaban. Ella le sonrió un tanto sonrojada.

-"No deseo que te sientas obligado a llevarme a todos lados, sé que a veces son muy insistentes pero si deseas que me vaya lo haré..."-le susurro con voz firme pero dulce la chica pelinegra, llamando la atención del castaño.

-"No lo hago por obligación..."-y le sonrió.

La chica le respondió de igual manera y entraron robándose las miradas de todos los invitados.

Y es que no era para menos.

Ese esmoquin blanco contrastado con el corbatín de moño y la faja negra hacían que el castaño se viera espectacular, pero lo que mas llamó la atención de los presentes fue la chica de ojos verdes que entró de su brazo.

Traía un vestido blanco largo, ajustado en la parte de arriba y simplemente desvanecido por debajo. Carecía de mangas y de hombros, por lo que se soportaba justo encima del pecho de la chica, poseyendo una franja negra delgadísima que resaltaba por el brillo de los adornos en piedras preciosas que llevaba. Una estola negra era lo único que cubría sus hombros y al parecer el crudo invierno no hacia absolutamente nada contra ella.

Su oscura melena se recogía en su totalidad dejando que su cabello brillara al tener un prendedor plateado justo del lado izquierdo.

Su piel era pálida, pero con el bronceado suficiente para poder lucir ese vestido sin opacar su belleza.

Culminando con esos ojos verdes centellantes que parecían dos lagos llenos de vida.

Hermosa sin duda...

Y tenia que serlo ya que en poco tiempo la imagen de un clan caería en sus finos hombros.

Xiao Lang no podía explicar que era lo que estaba sintiendo, incluso le había sonreído anteriormente, pero había algo que le atraía de la chica; tenia un carisma encantador; una voz inigualable, que había tenido oportunidad de escuchar hace algún tiempo en su casa; una sonrisa sincera y sobre todo cariño hacia todo ser vivo existente en el planeta... sin contar que era bella, tenia poderes mágicos y se había ganado al Concilio.

No estaría pecando al decir que era perfecta.

Pero aun así había algo, algo, algo que no podía explicar pero que estaba ahí gritando silenciosamente en su mente que siempre luchaba por no escucharlo. Haciendo oídos sordos a la voz de su helado corazón que intentaba calentarse aunque fuera un poco y así poder decir un nombre.

Gritar un nombre.

-"¿Estas bien?"-el castaño asintió, acomodando sus cabellos con la mano y sonriéndole por segunda vez a su acompañante.

Se aproximaron a la mesa y se sirvieron un poco del ponche, ofreciéndole un vaso a la chica y otro a Mei Ling que seguía peleándose con el ojiazul, a pesar de que éste solo sonreía.

Algo extraño le embargo el cuerpo y sintió dicha, si es que así podía llamarla. No era exactamente felicidad pero algo así.

Fue ahí cuando lo sintió.

Una mirada penetrante hizo que se diera la vuelta.

Lo vio.

Aquel que se había robado su premio de Excelencia Anual, aquel que había llegado como mosquito nocturno para no dejarlo en paz.

Esa maldita peste de Katsura que lo miraba desde la entrada del Salón, había algo extraño en él, parecía querer matarlo con los ojos... raro...

Sin querer se metieron en una pelea de miradas, odiándose sin aparentes razones, odiándose por el simple hecho de respirar el aire del otro.

A Xiao Lang al principio le era indiferente, pero después parecía estar pegado a él... metiéndose en todas sus actividades, estando detrás y a veces delante. Un eterno rival que sin querer lo motivaba a hacer mejor las cosas, pero que al final había terminado ganando ese año...

Pero ya lo destrozaría el siguiente.

Mei Ling interrumpió su mortal batalla al colocarse en medio de ellos y empezar a caminar rumbo al chico ojiverde.

-"¡Hola Kenny!"-gritó la chica levantando los brazos para llamar su atención.

Kenishi dejo de mirar al castaño y saludo a su antigua amiga.

-"Señorita Li..."-

-"No seas tan formal, te dije que podías llamarme Mei..."-la chica vio algo extraño en los ojos del joven, no tenían esa claridad normal, como si alguna pena los nublara. –"¿Estas bien?"-asintió dándole una sonrisa casi verdadera. –"...bueno, entonces ven y baila conmigo¿no trajiste pareja o si?"-el chico negó y Mei Ling se robó su mano arrastrándolo cerca de donde estaba Eriol y Xiao Lang.

-"Buenas noches..."-le saludó el ojiazul con la formalidad de siempre, pero con una sonrisa calida. Ahora recordaba lo sorprendida que había estado Tomoyo cuando le escribió para contarle que Eriol ya conocía su secreto. Agradecía al cielo por tener tan buenos amigos...

La banda había decidido descansar y ahora un Disk Jockey los embriagaba con música electrónica mezclada que puso a todos a bailar. Un espectáculo de luces rojas, amarillas, azules y verdes dejo a todos los asistentes boquiabiertos.

A pesar de que la iluminación era escasa, era posible distinguir a las personas de cerca y ahí fue cuando la vio.

Una chica vestida de blanco y de cabello negro que bailaba con el castaño a solo unas personas de donde él estaba con Mei Ling. De seguro era ella...

Se quedó viendo tan fijamente que llamó la atención de su pareja de baile, quien tomo como excusa el ruido y se le acerco al oído coqueta.

-"Espero que no estés viendo a Fei-Han, es la prometida de Xiao Lang, eso te podría costar la vida..."-Kenishi sintió un estremecimiento tremendo, sus ojos parecían querer ahogarse de nuevo, tenia que admitirlo, la chica era muy bonita...

-"No la estaba viendo Mei..."-fue lo único que contestó, siendo suficiente para la chica que siguió moviéndose al ritmo de la música.

Si es que estaba respirando ya no lo sabia. Simplemente había tomado la decisión de disfrutar la velada hasta que pudiera, no le iba dar gusto al pedante ése e irse a su cuarto a llorar como lo había hecho esa tarde.

¡No señor!...

No se lo merecía, él le sonreía a la chica y estaba de lo más encantado bailando. No valía la pena que alguien como ella sufriera por él. ¡Ya no!...

Así que decidió bailar con Mei Ling quien se la estaba pasando muy bien.

Pero como de costumbre las cosas empeoraron...

Después de la media noche el Director acostumbraba darles un discurso de felicitación por haber terminado otro año escolar. Felicitándolos por su entusiasmo y dejando que disfrutaran el resto del Baile.

Fue ahí cuando Mei Ling volvió a robar su mano y lo acercó a la chica que antes había visto.

-"Te la presentaré..."-le había dicho mientras caminaban hacia la joven que extrañamente estaba sola.

Intentó escapar de ahí, eso era masoquista, no quería conocer a la que se casaría con el chico que fue su amor durante años. ¡No quería!...

¡Era malsano!

-"¡Fei-Han!"-la aludida volteó y vio a Mei Ling caminando hacia ella con un chico de la mano.

-"Hola Mei..."-examinó al chico, sin duda la prima de su prometido tenia buen gusto masculino.

Se detuvieron frente a ella y fue cuando la pudo ver bien.

Era mas bajita que Mei Ling, incluso parecía menor que ellos, tenia un sonrisa que parecía sincera y una voz muy dulce.

-"Fei, te presentó a Kenishi..."-la chica hizo una reverencia inclinando la cabeza.

-"Mucho gusto..."-alcanzó a mascullar el chico sin dejar de examinarla algún defecto debía tener... alguno. ¿No podía ser perfecta?...

Xiao Lang apareció con un par de vasos, fulminando de nuevo al chico ojiverde con la mirada.

Kenishi le reclamaba mentalmente su atrevimiento. Su maldito atrevimiento al casarse con otra... con otra.

Se quedaron viendo, como si sus miradas se atrajeran para tener una plática voraz en la que múltiples insultos corrían de lado a lado...

La música volvió a empezar ocasionando que los rivales perdieran contacto por la multitud que brincaba de un lado a otro al escuchar la estruendosa melodía de la banda de rock...

Una vez dormido desperté pensando en volverte a ver...

La noche había sido muy pesada, después de ir a dejar a Mei Ling a la mansión, saludar a su Madre y acompañar a Fei-Han estaba exhausto, pero su cuerpo no quería dormir.

Se levantó de la cama y vio su reloj en la repisa.

Las cinco menos quince.

El sol todavía no aparecía y la luna todavía permanecía brillante, como si la noche pudiera durar de por vida. Las estrellas entusiasmadas se perdieron de su vista de pronto.

El cielo nocturno empezó a oscurecerse más y más hasta que ya solo se divisaba un solo color. Una nube negra y cargada de delicados copos helados los dejo caer.

Al notar la suave nevada que iniciaba no tardó en sacar la mano por la ventana y atrapar algunos que le dieron un helado beso para después desaparecer.

Era bellísimo.

Se quedó embelesado viendo el compás lento y calmado con que cada copo caía para blanquear el piso de la escuela, para poner su velo pálido sobre todos.

Retrajo su mano de la intemperie cuando ya se veía entumida por el frío pero no cerró la portezuela.

Miró ahí parado como la nevada se hacia mas violenta y prácticamente le era imposible distinguir las cosas, los delicados copos ahora caían pesados enterrando arbustos, enfriando los techos, trabando las puertas, haciendo que aunque no quisieras le prestaras atención al blanco espectáculo nocturno.

La temperatura siguió bajando pero eso no pareció importarle al ambarino quien no podía despegar su mirada del exterior.

El frió se sentía delicioso en su piel, una caricia indescriptible que simplemente lo seducía a quedarse ahí, sin moverse, sin siquiera pensar. Quedándose en blanco al igual que la nieve.

Como si la nube berrinchuda decidiera ya no seguir jugando, la nevada se detuvo de repente, haciendo que poco a poco todo se volviera mas visible y que con eso el chico ambarino cerrara su ventana no sin antes quitar la nieve que había sido curiosa y se había puesto en el borde del marco.

Se quedó ahí unos minutos mas, simplemente viendo el cielo.

Cuando ya se disponía a regresar a la cama notó un paquete a lado de su puerta. Otra de las tontas cajas que le llegaban a su vecinito, pero que siempre terminaban en su puerta.

Sin importarle la temprana hora la tomó, caminó con ella hasta llegar a la sala común y se detuvo.

Cuando ya estaba punto de abrir la puerta y gritarle múltiples improperios a su querido compañero de cuarto con respecto a sus miles de cajas, se detuvo.

Sintió un extraño dolor en el pecho y dejo caer la caja que cargaba.

Tocó la puerta que conectaba la habitación y volvió a sentir ese dolor acompañado de ansiedad. Había algo detrás de esa puerta que lo estaba llamando, algo que sin desearlo lo estaba entristeciendo... que lo llamaba.

Tomó el pomo de la puerta.

No se había percatado que su respiración era más agitada, que toda esa calma que sentía hace unos momentos se esfumaba, que sus ojos estaban centellantes...

Giró su muñeca pero el pomo no cedió, estaba cerrado con seguro por dentro. Su mano brilló e inmediatamente abrió la puerta sin hacer el más mínimo rechinido. Su mirada intentó examinar la oscuridad del cuarto de su compañero.

¿Qué era lo que había ahí?.

Creyó que encender la luz era demasiado, ya bastante estaba haciendo como intruso.

Caminó un poco hasta situarse a la mitad de la habitación y girar para revisarla.

No había nadie...

Lo que no sabía era que en cuanto Sakura había escuchado la puerta abrirse se había cubierto en una burbuja que la había desaparecido, teniendo un escudo que la protegía de que alguien la viera, pero ella era capaz de verlo todo.

Formando un mar infranqueable para ambos.

En un momento de cólera había abandonado su disfraz de Kenishi y simplemente se había sentado en una esquina con las piernas flexionadas a su pecho para sencillamente mirar la oscuridad de su habitación. Rememorando situaciones que más la lastimaban, pero que a veces le arrancaban una sonrisa triste de los labios.

Recuerdos...

Se mordió el labio al ver a Syaoran parado a su lado, con cara confundida, buscando algo.

Se vio tentada a estirar la mano y tocarlo, desaparecer la burbuja y tirarse a sus brazos, llorar un tiempo, abrazarlo y después simplemente desaparecer.

Sin reclamos, sin preguntas, solo para poder acallar el grito de su corazón que aun mantenía ese viejo sentimiento. Que como pájaro carpintero le hacia miles de hoyos, desangrándolo con lentitud agonizante.

Insoportablemente sola con él, desconcertada de no tener su corazón... sin amor.

Volvió a sollozar al verlo ponerse justo enfrente de ella, también se puso de pie. Mirándolo a través de su barrera, viéndolo tan cerca y tan lejos a la vez... la oscuridad le daba un aire de misterio iluminándolos solamente la luz que se escurría de la habitación del ambarino.

Xiao Lang no sabía que estaba pasando, a pesar de que no había nadie ahí no se podía mover, estaba frente a la pared y simplemente no se alejaba.

Todo aquello que siempre había intentando sepultar regresaba a su mente...

Entrecerró la mirada y estiró la mano.

Sakura ahogó un grito y se movió rápidamente a la izquierda, tal vez si la tocaba ya no podría seguir manteniendo su hechizo.

El castaño abanico el aire enfrente de él. No había absolutamente nadie en el cuarto y aun así sentía esa presión en el pecho.

Solo recordaba haberlo sentido alguna vez, un viejo sentimiento de preocupación... un viejo rostro, un recuerdo, un nombre, una persona...

-"Sakura..."-escapó de sus labios para meterse en los oídos de la poseedora de ese nombre que se mordió la mano para no sollozar mas fuerte, derramando tristes lagrimas.

-"¿Cómo te atreves a pronunciar mi nombre?"-le reclamó sabiendo que le era imposible escucharla. –"¿Cómo eres capaz de recordarme y casarte...¿Por qué nunca regresaste¿Por qué nunca llamaste?... yo te esperaba... todos los días esperaba saber de ti... todos..."-su voz se rompía por el llanto que ya no luchaba por callar. –"... yo te amaba mas a que nada... ¡contesta!..."-se burló de ella misma por exigir tal cosa, él no podía.

Cerca.

El chico no podía escucharla ni verla, pero había una extraña conexión ya que si podía sentirla. Era como si el alma de ella estuviera cerca, llorando...

A veces el destino es tan cruel con las personas... las lastima.

Lejos.

Le dio la espalda a la chica e intentó concentrarse para revisar el lugar.

Sakura se quedó viendo su espalda, aun con la camisa del esmoquin puesta, observando lo ancho de sus hombros, su melena que no había cambiado en lo absoluto, lo mucho que había crecido esos años... deseando ver sus ojos de nuevo con el brillo del que se enamoró, con el brillo de aquel niño...

Estaba cansada, él se estaba esforzando demasiado para examinar el lugar, seria tan fácil dejar caer el escudo y encararlo. Gritarle que ahí estaba, pedirle razones... exigirle una respuesta a todo el dolor que le ocasionó. Gritarle todo lo que llevaba anclado en su pecho más de seis años. Decirle que ella nunca lo olvidó, siempre lo esperó... siempre.

Xiao Lang dejo de invocar su energía, ella no podía estar ahí... era imposible.

Se volvió a dar la vuelta mirando justamente donde estaba Sakura, se quedo ahí viéndola sin hacerlo en realidad. Cerró los ojos e imaginó su rostro, pero sacudió la cabeza al notar lo mucho que había divagado.

Miles de emociones lo estaban contaminando, como antes... cerró los puños al darse cuenta de que siempre significaría una debilidad para él, siempre estando presente... aquel rostro que no abandonaba su corazón.

Ella de seguro había dejado la magia, se había ido a vivir a otra ciudad y estaba feliz a lado de alguien que la quería... se lo merecía... ella no tenia porque estar en el cuarto de su compañero, para ella la vida pintaba ser muy esperanzadora, tenia a miles de personas a su alrededor que la cuidaban, seguramente ya no recordaba a aquel niño de su infancia. Ni siquiera él recordaba a ese niño... no le haría falta.

Cuan equivocado estaba...

Le volvió a dar la espalda y empezó a caminar rumbo a la puerta de la sala común.

Lo mejor era salir de ese lugar antes de que la peste Katsura llegue. No sabría como explicarle las cosas.

Sakura caminó detrás de él, siguiendo sus pasos...

Xiao Lang se dio la vuelta abruptamente, era como si alguien lo siguiera, lo sentía, lo sabia-

Sakura abrió los ojos demás cuando el chico se detuvo y ella se estampó con su pecho, tocándolo sin hacerlo en realidad. Su rostro tan cerca al suyo.

Su respiración chocando contra su nariz, incluso podía percibir el aroma de la colonia del joven... sus manos tocaban el torso del chico, maravillándose por la seda de la camisa blanca, en realidad desearía hacerlo de verdad. Hacerle saber que estaba a su lado, que existía... que lo veía todos los días, que ahí estaba... a su lado. Extrañándolo.

Las razones del amor pudieron mas esta vez, lloraba cuando se levantaba en las puntas de sus pies y simplemente besó los labios del chico, tomando con su mano su suave mejilla, acariciándola... obedeciendo el latir de su corazón, volviéndose como un fantasma que robaba caricias sin recibirlas. El chico ni siquiera sentía que ella estaba ahí, besándolo... tocándolo.

Queriéndolo sin querer...

Eso era tan doloroso... exquisita forma de atormentarse.

Un beso. Limpio, delicado, un roce que le hizo perder la respiración a ambos. Esa conexión que existía entre ellos... un amor espiritual, puro, único...

Sakura retrocedió unos pasos, incrédula de lo que había hecho... manteniendo unos dedos en el borde de su boca, se sentía calida. Con el corazón casi en la garganta, latiendo ferozmente, como si quisiera reventar en su pecho.

El chico se quedo pasmado, cerró los ojos unos segundos sentía, sentía como si...

Se dio la vuelta y cerró la puerta rápidamente. Huyendo...

Cuando Sakura vio la puerta cerrada se escurrió por la madera y quedó sentada recargada en ella, encogiendo las rodillas y hundiendo la cabeza entre sus brazos. Cubriéndose por la cascada castaña de su cabello.

Sollozando de nuevo, pero sin quitar los dedos de sus labios, era como si lo hubiera tocado en realidad...

Xiao Lang no pudo soltar el pomo de la puerta, se quedo viéndolo fijamente, hechizado.

Sin siquiera ser dueño de sus acciones se sentó del lado contrario al de la chica, siendo la puerta la única que impedía que estuvieran espalda con espalda. Juntos... tan cerca.

-"¿Por qué nunca volviste?"-murmuró entre sollozos sin saber que el chico estaba detrás de la puerta.

-"¿Dónde estas Sakura?"-cerró los ojos y se quedó ahí, con la cabeza recargada en la puerta y con la mirada perdida entre las penumbras.

Tocando sus labios... extrañamente eran mas calidos...

¿Qué había pasado?...

Abandonó sus labios y dejo sus manos entre sus cabellos, apretándolos con desesperación.

¿Qué había pasado?...

Ella... ella no podía estar ahí, de seguro estaba enloqueciendo. Ella... ella de seguro ya no sabia quien era Syaoran. Le dolió pronunciar ese nombre en su mente, el nombre del niño que había muerto, el niño que habían matado...

Ninguno de los dos notaba como el sol se abría paso entre la nublada madrugada y reglaban algunos rayos para saludar a la Tierra y descongelar un poco de nieve, descongelar un poco los corazones...

Tal vez lo que deberían hacer era atar todos los cabos sueltos, abrir la puerta y encontrar en los ojos del otro las respuestas a todo.

Simplemente recordar aquel viejo sentimiento que sus corazones luchaban por liberar pero que siempre se veía vencido por la frívola razón de ambos. Derrumbar la muralla protectora que ambos tenían alrededor, simplemente dejar que sus corazones hablasen. Ellos sabrían que hacer, ellos no estaban confundidos... ellos se entenderían a la perfección.

Terminar con el calvario en el que estaban viviendo. Tal vez dejar que su orgullo se fuera por un tiempo... tal vez todo eso sonaba tan fácil que era imposible...

Tal vez deberían dejar de lado todo lo que sufrieron en el pasado...

Tal vez... tal vez ellos habían nacido para estar juntos. Ser uno en dos cuerpos... pero, había tanto entre ellos, tantas cosas, tantas personas... todo y nada a la vez.

Solo tal vez... dos latidos en realidad eran uno.

-"Sakura..."-

-"Syaoran..."-

Continuara...

T.TUuuu sipo yo también me puse triste con la escena del final, pero weno O.O esos dos cerca y lejos, cerca y lejos, cerca y lejos... hasta a mi me marean ...

Se que el capitulo quedo mas corto en comparación con el anterior, pero creo que cincuenta hojas será la media porque me di cuenta que los capis largos luego son muy tediosos... u.u... el otro día me canse al leer veinte hojas... perdón por eso. Creo que no me tarde mucho en hacer el capitulo. Solo dos meses... !... me pongo feliz por eso.

En este capitulo hubo de todo, y ahora si de todo. Drama, comedia, un enfermo, locuras, un jardín, un día para limpiar basureros y hasta un semi-beso... O.O!... AH esos Zedong a mi me matan de risa.

Con respecto a que llegó la prometida... sipo, algunas ya estarán sacando sus cuchillos para decapitar a la chiquilla o a mi U.U, pero me temo que las cosas se complican porque el pequeño lobo siente algo por ella.. muajajajaja soy mala!.

Fuera de que a Mei Ling le gusta Kenishi no creo que pueda haber más enredos. ¡Mentira!... todavía hay muchos... solo esperen un poko porque hay fic para rato. Me puse a pensar y creo que llegaré a los veinte capis... así que todavía hay fic.

Hummm... ahora van las preguntas intrigosas ya saben...

¿qué misterios esconde la escuela?

¿Por qué el lobito no duerme?

¿de quien es el jardín que se encontró Kenny?

¿quien es la chica de ojos violetas?...

jajajajajaja... ya lo dejo ahí porque sino no termino.

Respecto a mi siguiente historia por actualizar, según el orden es CORAZONES PRESTADOS... pero aun no lo sé... tal vez primero suba mi nueva historia. !

Les mando un besote y ya saben que un review siempre es bien recibido. Mejor le corto porque las notas ya se extendieron mucho.

NOTA: Weno quise robarme este lugar para aclarar un cosita que surgió por ahí en los reviews... creo que tal vez no lo notaron pero en el capitulo anterior de este fic y en el epilogo de Destino Marcado ocurrió un fenómeno conocido como CROSSOVER DE FICS, que es cuando una autora sitúa dos de sus historias en el mismo lugar y los personajes se encuentran. Pues eso fue lo que paso... y claro que lo hice apropósito y notaron en este capitulo que también hay situaciones parecidas en Corazones Prestados que tienen que ver con el orgullo de un Li. Espero que les haya quedado claro.

Every night in my dreams,

I see you, I feel you...

that's how I know you go on…

Los kiero…

4ever4always…

Lían. :')

0OBeShOs y AbRaZoS De cHoCoLaTeO0

Regálenme un review… vamos que no cuestan nada… :')