When I look into your eyes

(Cuando miro tus ojos)

by Lían

Capitulo XII: Luna de fuego


CCS no me pertenece, la historia no tiene fines de lucro y se realiza por diversión.

Nota: Esta historia no tiene ninguna relación con Card Captor Sakura Clear Card.


–"Es otro ataque" –se escuchó como susurro antes de que todo fuera oscuridad y silencio.

Nadie sabía qué era lo que estaba pasando en la Escuela Superior de Ciencias Ocultas.

Era un silencio ensordecedor, ni siquiera se podía escuchar el sonido de las respiraciones. Era como si todo hubiera desaparecido de repente.

Kenishi parpadeó pero solo había una profunda oscuridad, movió los brazos para tratar de encontrar algo en la distancia, pero no había nada.

–"Creo que es un sueño" –pensó el ojiverde y después experimentó la sensación de estar cayendo al vacío, su cuerpo caía sin que pudiera poner resistencia.

Era como un abismo negro y silencioso que no tenía fin.

La caída se detuvo de pronto y una fuerte luz lo cegó. Abrió los ojos cuando sintió que el escozor disminuyó y las imágenes empezaron a mostrarse poco a poco, como cuando revelas una foto instantánea y tienes que esperar a que la imagen se muestre.

Se quedó inmóvil.

Eso no era la ESCO.

Movió los ojos con desesperación ante lo que estaba viendo.

¡Era su habitación, su habitación en la vieja casa amarilla de Tomoeda!

Se tocó el cuerpo y cayó en cuenta de que no era Kenishi, era Sakura. Extendió las manos y encontró un cuerpo pequeño y cálido que dormía junto a ella, se puso de pie de golpe mientras escuchaba a Kero roncar profundamente dormido, el guardián balbuceaba cosas sobre batallas de videojuegos y postres de fresas.

Se le encogió el pecho. No sabía qué clase de sueño era ese.

Abrió la puerta de la habitación y el aroma del desayuno de panqueques de su papá le golpeó los sentidos en una mezcla de incredulidad y dolor. Bajó corriendo las escaleras y vio a Touya desayunando tranquilamente usando una bata blanca, mientras extendía el periódico y le daba un sorbo a una taza de té. En la cocina alcanzó a ver la espalda de su papá y sintió que las piernas ya no podían sostenerla. Se tomó con fuerza del barandal de la escalera cuando supo que caería.

–"¿Qué te pasa monstruo? Estás pálida. No me digas que la Universidad te está enfermando…" –la voz de su hermano era de mofa.

–"¿E-es papá?" –balbuceó.

–"Claro. ¿Quién más podría ser? Creo que con los años el cerebro se te está haciendo más pequeño monstruo. Ni la Universidad consigue que estés más atenta. Por cierto, el tarado de tu novio llamó, dijo algo de que no contestas el móvil, está por llegar" –Touya hizo una mueca de fastidio.

–"¿N-novio?" –volvió a balbucear sin moverse del pie de la escalera. Estaba aterrorizada, en cualquier momento le daría un ataque de ansiedad porque se estaba empezando a hiperventilar.

–"¿Qué sucede hija? ¿Otra vez las pesadillas? ¿Sigues soñando con esa Escuela antigua?" –su papá se acercó, la tomó de la mano y la condujo a la mesa, donde ya le esperaba un plato de panqueques calientes y una taza de té humeante. –"Deberías apresurarte, tu primera clase está por comenzar".

Sakura estaba en shock, volteó hacia un pequeño espejo que estaba en el desayunador y efectivamente era ella, ojos verdes, pecas y pijama rosa afelpado. Se quedó un minuto sin saber qué hacer, esperando a que su cerebro procesara lo que estaba sucediendo. Un segundo antes estaba en el patio de la ESCO esperando un nuevo ataque por parte de la magia de la escuela, y al siguiente estaba ahí desayunando con su papá y su hermano.

La cara de preocupación de su padre hizo que empezara a comer los panqueques y los ojos se le llenaron de lágrimas.

Ese era su desayuno favorito cuando su papá vivía, pero su papá estaba muerto y nada de eso era real.

–"¿Qué pasa Sakura? Parece que vas a llorar en cualquier momento" –Touya la llamó por su nombre ante la preocupación de lo que estaba pasando. Se puso de pie y le tocó la frente para constatar su temperatura. –"No tienes fiebre. Es por esos sueños, verdad" –no había dudas en su voz, estaba afirmando.

–"Papá falleció" –dijo Sakura en un susurro y el llanto la invadió. Se puso las manos sobre el rostro mientras los espasmos le sacudían el cuerpo.

–"No Sakura, estoy aquí con ustedes" –Fujitaka la abrazó y la dejó llorar en su regazo tibio mientras Sakura seguía preguntándose qué era real.

¿La ESCO era solo un sueño que tenía recurrentemente?

No. La ESCO era real, el sueño era ése.

–"¿Estoy soñando?" –dijo en medio del llanto aún en el regazo de su padre.

–"No cariño. Estás despierta, eres mi hija Sakura y todo está bien" –Fujitaka le acariciaba el cabello en un intento de reconfortarla y que volviera en sí.

Touya se puso de pie y le pellizcó el brazo con fuerza. Sakura se quejó de dolor.

–"No es un sueño, en los sueños no se siente dolor y tampoco es posible leer" –le extendió el periódico que estaba leyendo. –"¿Qué dice ahí?"

–"El gobierno japonés aprueba nueva ley para medidas de austeridad" –leyó Sakura.

–"Habla con Yuki sobre estos sueños monstruo, cada vez te cuesta más trabajo distinguir la realidad" –le agitó el cabello y la hizo sonreír un poco.

El llanto de Sakura se calmó poco a poco gracias a la caricia de su papá, una extraña tranquilidad la empezó a invadir como si sintiera que las cosas volvían a la normalidad. Se levantó del regazo de su papá y terminó de desayunar disfrutando cada bocado. Sonó el timbre y Touya se puso de pie con fastidio y volvió a balbucear algo sobre lo molesto de su novio. Mientras la mente de Sakura seguía tratando de dilucidar sí era verdad que la ESCO era un sueño.

Y así de la nada, Li Xiao Lang estaba en la puerta de la cocina con una ligera cara de fastidio pero sonriendo ampliamente con la cabellera revuelta.

Sakura tiró el tenedor y dejó de respirar. Un temblor le atacó las manos y su cara se puso tan pálida como una flor de loto.

Vio cómo se acercaba a ella sin dejar de sonreír.

¿Así se veía cuando sonreía? Ya había olvidado cómo lucía su cara sonriente.

Todo pasaba en cámara lenta, podía jurar que cada uno de sus pasos duró una eternidad, la luz de la mañana le pegaba en el rostro haciendo que su cabello castaño se viera más claro y no dejaba de mostrar sus dientes perfectos en una sonrisa cálida y amorosa.

¿Li sabía ser cálido y amoroso?

–"¿Sigues en pijama?" –preguntó Li mirando tiernamente a Sakura mientras se inclinaba ligeramente como saludo a Fujitaka.

–"Siéntate Syaoran" –dijo Fujitaka y se levantó para traerle una taza de té al novio de su hija. Sakura seguía sin poder respirar, se restregó los ojos un par de ocasiones para saber si eso no era una ilusión y volvió a pellizcarse el brazo para tener certeza de que eso no era un sueño, se dejó dos marcas rojas más y hasta entrecerró los ojos después del último pellizco por la fuerza con la que se lo dio.

Mientras tanto Li y su papá (quien no debería estar ahí porque estaba muerto) hablaban sobre los avances de la investigación que se estaba realizando en la Universidad, al parecer ambos estaban trabajando juntos en un proyecto académico. Li también quería ser historiador.

Sakura no cabía de la impresión, mantenía la boca ligeramente abierta mirando sin parpadear cómo se abrían y cerraban los labios de Li mientras hablaba, cómo se le habían pintado las mejillas de rosa cuando su papá le hizo un cumplido, cómo se había sacudido el cabello de la nuca cuando se sintió más avergonzado.

–"¿Li?" –soltó Sakura después de un tiempo y casi como si fuera un suspiro.

–"¿Li? ¿Qué pasa Sakura? No me digas que siguen los sueños" –su papá y su hermano asintieron por ella y el castaño se puso de pie para luego arrodillarse a su lado. –"Todo está bien amor, vamos por la tarde con Tsukishiro, esto ya no es normal. Esos sueños cada vez te confunden más" –le tomó la mano de forma amorosa y la besó para sorpresa de Sakura quien sintió que su cerebro colapsó (otra vez), solo atinó a quedarse inmóvil y casi sin respirar. –"Ve a darte una ducha, te sentirás mejor. Te espero, todavía podemos llegar al segundo periodo de clases, no olvides que tienes literatura" –volvió a besarle los nudillos y regresó a su lugar cuando la cara de Sakura explotó en un rojo carmesí tan potente como la luz de alto de un semáforo.

–"No puedo creer que después de tantos años sigas sonrojándote así" –dijo Li por lo bajo para que solo ella pudiera escuchar, pero de nuevo Sakura no pudo reaccionar, solo se intensificó el tono de su sonrojo. Minutos después, y en lo que pareció un momento de lucidez tomó la decisión de ir a su cuarto a darse una ducha de agua fría, eso la despertaría.

Subió las escaleras corriendo y se recargó en la puerta del baño agarrándose el pecho con las manos. Aquello era una pesadilla, su respiración era entrecortada y no dejaba de ver en su mente la imagen de Li arrodillado frente a ella sonriendo al punto que se le formaba un hoyuelo en la mejilla izquierda. Soltó un gritito de desesperación y se metió corriendo al baño, como si alguien la estuviera persiguiendo en su propia habitación.

Aunque el agua helada le calmó un poco los sentidos salió de la regadera con la cabeza echa un lío. Abrió la puerta del bañó y ahogó un grito.

¡Li estaba acostado en su cama!

Repito.

¡Li estaba acostado en su cama!

Vio que estaba leyendo unas hojas tan cómodo como alguien que lo hace todos los días.

-"¿L-Li q-qué haces aquí?" –dijo Sakura apretando la toalla blanca sobre su pecho para intentar aliviar la sensación de desnudez siendo consciente de que no traía ropa debajo. Se replegó contra la pared y el sonrojo volvió a incendiarle el rostro, sintió que su corazón latía tan rápido que le explotaría el pecho en cualquier momento para hacer una escena digna de Kill Bill.

Li se levantó de la cama con una enorme sonrisa, caminando hacia ella con la gracia de un felino.

–"Podría acostumbrarme a tus sonrojos" –le tomó un mechón de cabello mojado y se lo acercó a la nariz notando a la perfección cómo es que Sakura estaba conteniendo la respiración. –"Ese shampoo es mi favorito, huele a vainilla" –y sin ninguna clase de duda la tomó por la cintura y la besó con fuerza.

Sakura abrió los ojos como platos y puso las manos en los hombros de Li para aplicar fuerza y resistirse a la caricia, sin embargo, Li no se lo permitió. La asió con fuerza pegando sus cuerpos lo que ocasionó un suspiro-gemido que Li aprovechó para profundizar el beso y buscar su lengua con la suya. Rápidamente un bólido de recuerdos empezaron a calcarse en la cabeza de Sakura. El regreso de Li a Tomoeda, los primeros años de noviazgo, la entrada a la Universidad; al parecer ella estaba estudiando para ser profesora de Literatura. Ese conjunto de certezas hicieron que se relajara y tomara la nunca de Syaoran como incentivo para el beso que se estaban dando.

–"¿Ya despertaste?" –le dijo risueño cuando finalizó el beso y ella volvió a sonrojarse como una cereza al ser consciente (nuevamente) que estaba desnuda debajo de la toalla y que Li estaba sobre ella recordándole con su aliento que acababa de tomar té de menta.

–"Creo que sí" –asintió para reafirmar la idea y Syaoran se inclinó para besar su cuello, ocasionándole cosquillas que hicieron que se retorciera un poco y despertaron sensaciones que Sakura desconocía por completo.

–"Es bueno que mis besos te hagan despertar" –volvió a utilizar el tono risueño y Sakura sintió que la cabeza y el cuerpo le estallarían en miles de pedazos cuando sintió la lengua y los labios de Li sobre su clavícula, por lo que solo atinó a sostener la toalla sobre su pecho con fuerza.

–"S-syao" –él levantó la cabeza ante el intento de mención de su nombre y sonrió mostrando sus dientes perfectos. Sakura sintió la calidez del amor golpearle con fuerza llenándole el pecho y corriendo a toda velocidad por la sangre de sus venas y solo atinó a soltar un largo suspiro.

–"Al menos ya no me llamas Li" –se levantó de la posición inclinada que tenía y le besó la cabeza húmeda para después abrazarla con tanta fuerza que Sakura supo que le estaba compartiendo de su tibieza.

–"Me preocupa mucho lo que está pasando Sakura. No es posible que cada vez sea más difícil para ti regresar a la realidad, la última vez estuviste todo el día diciéndome que te había abandonado y que nunca había vuelto" –sonrió al sentir que Sakura se estremecía por el hecho de que estuviera hablándole al oído. –"Yo nunca te hubiera abandonado Sakura, y si así hubiera pasado yo habría vuelto y si tú te hubieras escondido de mi, te hubiera buscado hasta el fin del mundo, porque te amo Sakura" –sin que Sakura fuera consciente de ello, empezó a llorar otra vez.

Las lágrimas salían sin control de sus ojos al grado de que tuvo que tomarse el rostro ante los espasmos del llanto. Syaoran no lo dudó ni un segundo y la dejó llorar en su hombro mientras le acariciaba lentamente el cabello húmedo; poco a poco los sollozos se volvieron más silenciosos hasta que terminó de llorar.

–"Shhhh" –la consoló. –"Todo está bien amor, solo fue una pesadilla" –le levantó la cabeza y le besó la frente. –"¿Quieres hablar del sueño?".

Sakura miró a Syaoran a los ojos y más recuerdos se calcaron en su memoria, aparentemente el sueño sobre la ESCO lo tenía desde hace varios meses, para ser más exactos desde que entró a la Universidad y cada vez era peor, la última vez le había tomado todo el día recuperarse de los extraños recuerdos que tenía, era como si viviera dos vidas al mismo tiempo.

–"Sí. Solo deja que me vista" –se movió de sus brazos aun con el sonrojo en el rostro pero con el pecho tibio, tomó algunas prendas del armario y regresó al baño, para salir después con unos jeans y una blusa con estampados de flores.

Syaoran había vuelto a acomodarse en la cama y Sakura volvió a tomarse el pecho ante el latir de su corazón, esa sensación de tenerlo con ella era abrumadora. Era demasiado amor, tanta felicidad que sentía una euforia incontrolable, tenía ganas de gritar, de salir corriendo, también moría por ponerse a llorar de felicidad y sentía que toda la sangre de su cuerpo estaba bombeando con fuerza.

Al parecer amarlo la hacía sentirse más viva que nunca antes en toda su vida.

Se acercó a la cama con lentitud, como si todavía no estuviera segura de cómo actuar frente a Li.

–"Tu ensayo es espectacular. Debemos irnos pronto o no llegaremos a clases" –Li se puso de pie después de ver el reloj que estaba en su muñeca y empezó a guardar cosas en una bolsa negra de tamaño mediano, metió una laptop, dos libros y una carpeta. Aunque Sakura no lo sabía todavía, esas eran sus cosas y sus tareas del día. –"También podría acostumbrarme a que me mires así, pero si no dejas de hacerlo voy a tener que besarte otra vez y se nos hará más tarde".

La cara de Sakura volvió a explotar en carmín y solo atinó a cepillarse rápidamente el cabello, ponerse perfume y tomar un labial rosa que era el único maquillaje que solía llevar. Tomó por inercia un iPhone que estaba sobre su escritorio y volteó a ver a Kero que seguía dormido sin inmutarse.

–"¿Lista?" –asintió con una tímida sonrisa y Syaoran no pudo contenerse y la besó antes de salir de la habitación. Unos segundos antes de terminar el beso la levantó del piso y la apretó contra él. –"Te amo" – le dijo mirándola a los ojos y la tomó de la mano para hacerla caminar porque ella estaba completamente inmóvil con la cara incendiada, hacía tanto que no se sonrojaba así que Syaoran no podía evitar hacerlo. –"Vámonos" –Sakura que no terminaba de recuperarse dio pasos torpes por todo el pasillo, agradeciendo mentalmente que la estuviera tomando de la mano con fuerza, porque si no se hubiera caído en más de una ocasión.

–"Nos vamos. Hasta luego" –dijo Li frente a Fujitaka que estaba en la sala terminando de acomodar lo que parecía ser su portafolio. Syaoran seguía sin soltar a Sakura quien apenas alcanzó a notar la cara de calma de su papá al verla de la mano de su novio. Su novio desde hace más de 9 años.

Afuera de la casa estaba estacionado un auto negro que respondió ante el llavero de Li. El castaño que llevaba meses atravesando por esa situación, ayudó a Sakura a subir al auto, le abrochó el cinturón y puso sus cosas en el asiento de atrás. Le dio la vuelta al auto, mientras en los pensamientos de Sakura seguía la idea de que la ESCO existía y que eso que estaba viviendo, esos momentos maravillosos de Li besándola y Li cuidándola solo eran un sueño. Clavó la mirada en la fachada de su casa, esa casa amarilla que tenía años sin ver y escuchó una voz en su cabeza.

"Es mentira. No te dejes controlar Katsura" –susurró la voz y Sakura frunció la frente ¿Katsura? ¿Katsura? ¿Quién es Katsura?

Li abrió la puerta del conductor, se puso el cinturón y arrancó el auto.

–"Necesitas café Sakura" –le dijo tiernamente mientras le daba un ligero apretón en el muslo con la complicidad de una pareja que lleva muchos años junta.

La voz en la cabeza de Sakura se apagó y ella le regresó una tímida sonrisa cuando Li tomó su mano y la entrelazó con la suya mientras movía la palanca de velocidades del auto.

–"¿Qué pasó en el sueño?" –le dijo después de unos minutos en silencio.

–"Fue muy real Syaoran" –le dijo sintiéndose aun insegura de llamarlo por su nombre, como si esa palabra le hiciera cosquillas en la lengua, como si no debería pronunciarla. –"Estábamos en una batalla" –guardó silencio de pronto al darse cuenta que no podía recordar más cosas.

Una fuerte punzada en la cabeza le hizo cerrar los ojos con dolor y otra vez escuchó el nombre Katsura siendo pronunciado por una voz desesperada. Li que no quitaba la mirada del camino volvió a apretar la mano que tenía agarrada, como si con esa caricia pudiera reconfortarla.

–"Ya no recuerdo más cosas" –le dijo angustiada.

–"Es mejor Sakura. Esto te está confundiendo demasiado. Ya de por sí es extraño que sueñes que estás en una especie de Hogwarts como para que eso no te deje continuar con tu vida. Trata de calmarte, dejarás de sentirte incómoda a lo largo del día y esto pasará igual que las últimas veces" –entraron a un estacionamiento que tenía un enorme cartel que decía Universidad Tomoeda. Li estacionó el auto y se apresuró para abrirle la puerta y tomar su bolsa. Nuevamente la tomó de la mano, percibiendo a la perfección el salto de sorpresa que eso ocasionó en Sakura, y empezó a caminar por el campus que estaba lleno de cerezos floreciendo.

Sakura disfrutó de la calidez del sol en su rostro y de la extraña seguridad que le daba caminar de la mano de Li, la brisa matutina le removió los cabellos y una sonrisa se puso en su rostro, lo que culminó con un breve beso de Syaoran que le coloreó las mejillas de un rosado tan bonito como el de los cerezos.

¿Era así de bonita su vida?

¿Era así de feliz?

¿Esa emoción en el pecho era real?

Un golpe fuerte la hizo sentir que perdía el equilibrio, de pronto se dio cuenta que era el abrazo de una chica de cabellos azabaches que fue de tal fuerza que la hizo dar dos pasos hacia atrás.

–"Syaoran me dijo que volviste a soñar con esa escuela. ¿Estás bien?" –le dijo sin soltarla y con auténtica preocupación en su voz. Esa que casi la asfixiaba era Tomoyo Daidouji, fue tal su impresión que hasta soltó a Syaoran de la mano y se quedó sin saber qué hacer durante unos momentos.

Luego de que más recuerdos se insertaran en su memoria, correspondió el abrazo de la que es su mejor amiga desde hace casi miles de años. Sonrió para tratar de calmarla.

–"Estoy bien Tomoyo. Solo me siento un poco mareada" –admitió aun siendo prisionera del abrazo. –"Me sentiré mejor después de un café" –como si su novio pudiera leerle la mente se acercó a las dos chicas que estaban separándose del abrazo con dos vasos de café.

–"¿Sigues tratando de dejar la cafeína Tomoyo?" –le preguntó Li, con un tono ligeramente avergonzado por no haberle comprado nada a la mejor amiga de ambos.

–"Sí, no te preocupes. Además Eriol me está esperando para almorzar" –Sakura frunció la frente ¿Eriol también estaba ahí? –"Eriol mi prometido Sakura, tu amigo desde hace años y con quien me casaré en un mes".

Sakura parpadeó repetidas veces y aprovechó esa nueva confusión para darle un trago al café, que no solo le alertó todos los sentidos, si no que volvió a activar esa voz en su cabeza.

"Es mentira. Maldita sea Katsura, reacciona" –la voz le pareció ligeramente familiar.

¿Quién era Katsura?

Syaoran le puso una mano en la cintura para animarla a caminar después de darle un beso en la frente y la voz en su cabeza se volvió a apagar.

o0O0o–

Li estaba desesperado.

La ESCO había lanzado un hechizo de sueño contra todos los alumnos esa noche, un hechizo que materializaba sus mayores anhelos y los haría dormir eternamente. Él había resultado inmune por una extraña razón (y que de momento no se pondría a analizar) y ahora con ayuda de algunos profesores trataba de despertar a los demás. La única forma de salir de la fantasía era darse cuenta que todo era mentira. Si la persona bajo el hechizo no estaba completamente convencida de que eso era falso, nunca podría despertar.

Literalmente por dónde se caminara había cuerpos tirados durmiendo profundamente.

Xiao Lang desplegó su espada y la clavó en el pasto del patio principal, ondas empezaron a salir del suelo y uno a uno fueron despertando. Lo que buscaba el heredero de los Li era inyectarles magia a los cuerpos dormidos para que tuvieran un momento racional y despertaran.

Notó que uno de los alumnos no reaccionó a su magia.

Se acercó corriendo y se dio cuenta que era Katsura. Cuanto más fuerte era el hechicero, más difícil era sacarlo de la ilusión porque el hechizo consumía la magia de quién estaba soñando, por eso el idiota de su vecino no había despertado.

Es más fuerte de lo que pensé. Aceptó Li en su cabeza mientras se arrodillaba a lado de Katsura para monitorear sus signos vitales. Abrió los ojos un poco al darse cuenta que su pulso se estaba debilitando, y la idea inevitable de que alguien moriría en la ESCO le ocasionó un escalofrío. Si alguien moría, cerrarían la escuela y todo lo que habían hecho hasta ahora sería en vano. Su tío sería juzgado por los Enanos y su madre tomaría control de la ESCO para ponerla a disposición de los Li y utilizarla como su medio de presión en el mundo mágico.

Tomó el cuerpo inmóvil de Katsura y lo sacudió con fuerza inyectándole de su magia directamente sobre el pecho. Poco a poco los alumnos que habían estado dormidos se ponían de pie aturdidos y se quedaban impactados con la escena del Superior Li presionando el pecho del Superior Katsura con una bola de magia dorada y roja.

Xiao Lang sintió un mareo, su cuerpo se estaba quedando sin fuerzas y Katsura no despertaba. Se acercó para notar su respiración y soltó un golpe en el piso preso de la frustración, su respiración cada vez era más lenta casi inexistente. Katsura estaba creyendo que eso que estaba sucediendo en su sueño era real.

–"Syaoran" –Li abrió los ojos como platos. Se quedó inmóvil esperando que alguna otra cosa saliera de los labios de Katsura, pero no sucedió. ¿Era real que había pronunciado su nombre? Negó y sacudió la cabeza haciendo con eso que el cabello castaño le tapara los ojos, era imposible que el idiota de su compañero de cuarto dijera su nombre así, con un suspiro como si hubiera salido del fondo de sus entrañas, que dijera su nombre justamente como ella lo pronunciaba.

Se convenció de que había sido una alucinación producto de su cansancio.

Dejó a Katsura en el piso y echó una mirada rápida para darse cuenta que todos habían salido del hechizo. Vio a la lejanía un cuerpo corriendo, de inmediato identificó el brillo de unos lentes y supo que Hiragizawa se acercaba a gran velocidad. En cuando Eriol se percató que Kenishi estaba inconsciente uno de sus mayores miedos se materializó, era posible que muriera y él no había tenido el valor de decirle la verdad sobre la ESCO y la maldición.

-"No logro despertarlo. Está muriendo" –le dijo Li con una voz plana, como si no estuviera hablando de la muerte de alguien. –"No quiere despertar" –sentenció el castaño.

Eriol se inclinó sobre el cuerpo de Kenishi, puso ambas manos sobre su pecho y lo desapareció ante los ojos incómodos de Li.

–"Es mejor llevarlo a otro lugar, no es adecuado que todos los alumnos sepan lo que está pasando" –le susurró. –"Informa a tu tío, lo llevé a su habitación" –Li asintió y ambos se separaron. Eriol se concentró y desapareció de la vista de todos para reaparecer en la habitación de Kenishi donde su cuerpo ya yacía sobre la cama, completamente a oscuras.

La noche afuera ya tenía algunas estrellas y nubes densas tapaban la luz de la luna.

El viento susurraba al encontrarse con las ventanas de la habitación, era casi un lamento.

La reencarnación de Clow encendió las luces con la mirada y vio con detenimiento el rostro de Kenishi, podría imaginarse lo que estaba soñando y las razones por las cuales no quería despertar. Kenishi había pasado por muchas cosas los últimos meses y seguro esa fantasía de felicidad le estaba ganando la batalla.

No lo culpaba.

Aunque Eriol había decidido contarle todo lo que sabía sobre la maldición de la ESCO no había podido hacerlo, porque no sabía como manejar el hecho de que Sakura siempre había sido impulsiva y ante la posibilidad de resolver las cosas no tendría miedo de sacrificarse, de poner su vida con tal de que las cosas mejoraran en la Escuela.

Y ahora se arrepentía porque su vida realmente estaba en peligro.

Se arrodilló a lado de la cama, la magia que Li le había inyectado lo había estabilizado y su respiración era más acompasada, pero solo era un paliativo. Si Kenishi no reconocía que aquello que estaba viviendo era una fantasía moriría en algunas ó la palidez de su rostro y las marcas que tenía en los brazos producto de las pesadillas. Kenishi estaba sufriendo mucho y él había sido un cobarde. Le tomó la mano, estaba helada.

–"Sakura eso que ves no es real. Regresa por favor" –le rogó con la voz entrecortada.

Un par de golpes en la puerta le indicaron que Li y Xiang Won habían llegado. Ambos hombres atravesaron la habitación en rápidos pasos y pudo notar la preocupación real en el rostro del Director de la ESCO.

–"¿Algún cambio?" –preguntó el Director y Eriol negó. –"Tendremos que actuar rápido o lo perderemos" –miró a su sobrino de reojo y luego a la reencarnación de Clow. –"Podemos hacer un hechizo holograma de ti Eriol, te introduces en el sueño y tratas de romper la atmósfera de fantasía, solo tendremos una oportunidad y requeriremos la magia de los tres, si no despierta luego de eso. Kenishi morirá".

Xiao Lang creía que la preocupación de su tío estaba fundada en el hecho de que la muerte de un alumno sería grave, lo que el castaño ignoraba era que la preocupación de ambos era mucho más por el hecho de la muerte del Card Master.

Los dos asintieron sin que en realidad fuera necesario.

Inmediatamente el Director de la ESCO extendió ambos brazos y el cuerpo de Kenishi levitó, en el piso se encendió el símbolo de la familia Li, y tanto Xiao Lang como Eriol levantaron los brazos para otorgarle de su magia al conjuro que estaba recitando el Director en su mente.

Una sola oportunidad. Era eso lo que tenían.

o0O0o–

Sakura escuchaba distraída lo que se suponía era la clase de Literatura. Había leído el ensayo que traía en el bolso y la profesora la había felicitado, sin embargo, la sensación de escalofríos le había regresado al cuerpo.

Era como si algo no estuviera bien.

Escuchó su nombre a la lejanía, como si el viento estuviera susurrándole cosas pero le fue imposible saber qué era lo que decía. Estaba tan ensimismada que no escuchó la campana que daba por finalizada la clase y tampoco notó cómo Syaoran entró a su salón y se puso frente a ella.

–"Amor, es hora de comer" –Sakura dio un brinco por la impresión y se sonrojó al punto que sintió calor en la nuca. –"¿Te sientes mal?" –los ojos ámbares de Syaoran mostraron un brillo preocupado al igual que su voz. Le tomó la mano y sintió lo fría que estaba. –"Estás helada".

–"Me siento un poco mareada" –admitió Sakura viendo fijamente al piso, es como si no tuviera el valor de ver los ojos frente a ella. Syaoran apretó con fuerza su mano y utilizó la otra para levantar su barbilla y buscar su mirada.

–"¿Me amas Sakura?" –los ojos ámbares centellaban con amor profundo y sincero, el amor de un alma gemela. –"Dímelo. ¿Me amas?" –Sakura parpadeó y se quedó quieta sin moverse, como esperando que algo sucediera, pero lo único que escuchaba era el latido de su corazón que le martillaba los oídos y le gritaba que ella no lo amaba, estaba loca por él desde que eran niños, y que era la persona más afortunada del mundo porque su corazón era protegido y cuidado por ese hombre frente a ella.

Eso que ambos vivían era casi un milagro, cuando dos personas se quieren con todas sus fuerzas sin temor es casi como si la vida misma se reinventara, como si la esperanza de verdad existiera. Ellos eran la prueba de que el amor real era posible, un suspiro se le atoró en la garganta, estaba tan enamorada que lloraría.

El mareo se disipó y una extraña fuerza le inundó el pecho.

–"Te amo Syaoran" –le dijo mirándolo a los ojos con la firmeza de quien sabe que sus sentimientos son reales.

No hubo necesidad de más palabras, se quedaron mirando en silencio lo que pareció una eternidad, Syaoran le estaba acariciando la mano que sostenía con el pulgar y ambos estaban contemplándose, como se miran dos personas profundamente enamoradas la una de la otra. Sakura sonrió mostrando sus dientes perfectos y Syaoran soltó una pequeña risa.

–"Tiene razón Tomoyo, me he vuelto un romántico con los años" –un sonrojo pintó las mejillas de ambos y ahora fue Sakura la que empezó a caminar.

–"Muero de hambre" –Sakura entrelazó sus dedos con una confianza que no sabía que tenía. Syaoran se detuvo a tomar la bolsa de su novia y sin decir palabra se la colgó en el hombro a lado de su maletín, salieron sonriendo del salón.

"Sakura eso que ves no es real. Regresa por favor" –la voz de Eriol le llamó la atención cuando comían los cuatro juntos en el comedor del campus.

–"¿Dijiste algo Eriol?" –preguntó mientras parpadeaba.

–"Claro Sakura. Te pregunté si está todo bien, Tomoyo me dijo que otra vez soñaste con la Escuela antigua, lo mejor es que vayamos a ver a Yue, me parece que hay una proyección que te está afectando. ¿Notaste algo raro con las Cards?" –Sakura negó, aunque no recordaba haber visto sus Cards durante todo el día, y tampoco había podido hablar con Kero. Buscó en la que era su bolsa pero no traía el mazo con ella.

Se quedó pensativa, ella nunca salía sin el mazo. Nunca.

–"Hablé con Tsukishiro, tendrá un turno complicado en el hospital pero nos puede ver por la noche en su casa" –respondió Li jugando con el arroz que estaba en su charola. –"Es mejor resolverlo hoy amor, estoy preocupado. Además me dijo que ya habló con Touya, están de acuerdo que tenemos que hacer algo" –Sakura asintió.

¿Entonces todo esto era real?

¿La ESCO era solo un sueño raro?

Una calma que hace mucho no había experimentado le subió por el cuerpo, era como una droga tibia que le decía que eso que estaba pasando era real, que Syaoran le acariciara la pierna debajo de la mesa mientras su voz reflejaba su preocupación era la realidad, su papá siendo investigador de la Universidad y tutor de su novio era real, su mejor amiga enamorada de su mejor amigo y a punto de casarse, era real. Su hermano siendo novio de Yukito y ambos siendo médicos era real, su vida feliz y llena de amor era real.

¿Por qué habría que pensar que una vida de problemas y sufrimiento como la que recordaba haber vivido en la Escuela era su realidad?

Esa vida donde Syaoran la había abandonado y su papá estaba muerto.

Eso no podía ser real.

–"¿Si podremos ir por los vestidos Sakurita, o mejor reagendo la cita?" –esa era la voz de Tomoyo que se oía con el mismo tono preocupado que Syaoran.

–"¿Vestidos?" –preguntó Sakura.

–"La boda Sakura, mi boda" –le recordó Tomoyo. –"Sé que estamos preocupados por los sueños esos de la Escuela antigua y la magia, y Li siendo un ser desalmado que te abandonó, pero nos casamos en tres semanas y hoy tenemos que ir por los vestidos" –Eriol soltó una carcajada por el drama en la voz de su prometida.

Tomoyo, Syaoran y Eriol la miraron a la espera de su respuesta.

–"Vamos por los vestidos hoy, no pasa nada, ya me siento mucho mejor" –Tomoyo no contuvo su grito de felicidad y besó a Eriol en la mejilla antes de ponerse de pie y tomar su charola.

–"Perfecto, paso por ti a la casa de Syaoran a las cinco. Vamos por los vestidos y ya luego pueden irse a la casa de Tsukishiro a hacer lo que tengan que hacer con la magia" –les lanzó besos a todos. –"Nos vemos en un rato, voy corriendo a mi clase" –Eriol se puso de pie detrás de su prometida.

–"Olvidó que yo tengo su laptop" –señaló su mochila. –"Nos vemos en tu casa Syaoran" –el castaño asintió.

Después de que sus amigos se fueron Syaoran giró la silla de Sakura y aprisionó sus piernas con sus rodillas. Sakura se sorprendió por el movimiento así que se quedó quieta, si bien sabía que sus sentimientos por él eran tan reales como que el Sol salía todos los días, todavía le parecía algo increíble.

Simplemente increíble.

Su amor era increíble.

–"Es mediodía, ¿quieres ir a casa a ver una película o prefieres que demos un paseo?" –la cercanía de Syaoran, su aliento cálido en su rostro y sus manos acariciando sus muslos le ocasionaron un estremecimiento. Otra vez sintió que el pecho le iba a reventar, no sabía qué podía amarse tanto a alguien, de verdad tenía ganas de ponerse a llorar ahí mismo otra vez.

–"Despierta Sakura" –otra vez la voz de Eriol, se giró, pero ya no estaba cerca.

–"¿Escuchaste eso?" –le preguntó a Syaoran, pero lo único que obtuvo como respuesta fueron sus labios.

Syaoran la volvía a besar.

Sakura pudo ver su cara tranquila antes de cerrar los ojos y entregarse al beso, apoyó sus manos en sus hombros y se dejó llevar por el amor que le palpitaba en el cuerpo, era como si con cada beso Syaoran le regresara sus recuerdos, ahora se empezaron a calcar en su mente cada tarde a su lado, su primer beso y los miles de millones de besos que se habían dado hasta ahora, las pequeñas discusiones que habían tenido y como es que minutos después se habían pedido perdón sin dudarlo, como si su amor no tuviera espacio para dudas, como si simplemente estuvieran destinados a estar juntos para siempre.

Un suspiro profundo le salió del pecho cuando detuvieron el beso.

–"Vamos a casa, hacemos palomitas y salimos al jardín. El cerezo ya floreció" –le dijo Syaoran y sin dudarlo se puso de pie, dándole la mano a Sakura para que caminara con él, ella puso sus dedos entre los de él y su corazón volvió a latir con fuerza. Caminaron tomados de la mano hasta el auto y Sakura puso una canción que no salía de su mente desde hace días.

–"¿Sigues con esa canción? ¿Es el grupo coreano que te gusta? ¿Super Junior?" –Sakura asintió y el corazón de Syaoran se calmó, por fin ya era más ella. Syaoran bajó las ventanas del auto para que les entrara el viento de la tarde y Sakura cerró los ojos y se recargó contra el asiento sin dejar de sentir los dedos de Syaoran enlazados con los suyos.

Una sensación de paz le calmó la mente mientras tarareaba Mr. Simple, eso era real.

Llegaron a los edificios donde estaba el departamento de Li y entraron al estacionamiento para dejar el automóvil, volvieron a caminar de la mano, Sakura recordó el camino hasta los elevadores y se sintió feliz de sentirse más en casa, más dueña de su vida. Ahora cada que hacía un esfuerzo por recordar su sueño la cabeza le palpitaba de manera dolorosa.

–"¿Es necesario que veamos a Yue?" –preguntó en el elevador. Syaoran vivía en el penthouse y era el único del edificio que tenía un jardín interior.

–"Creo que es lo mejor, pero si te sientes cansada podemos hacerlo otro día" –Sakura se quedó pensativa, un miedo se empezó a generar en lo más profundo de su ser, qué pasaría si eso en realidad era un sueño e ir con Yue le hacía despertar.

¿Es mejor vivir una fantasía feliz que una vida de sufrimiento?

¿Qué elegiría? ¿Es mejor convencerse de que todo eso es real o esforzarse por saber qué no lo es?

La mano de Syaoran sosteniéndola pareció ser la respuesta que necesitaba. Entraron al departamento que Sakura conocía casi como si fuera su propia casa, dejaron los zapatos en la bonita entrada y caminaron directo a la sala. En una mesita junto a la pantalla en la pared había una foto de ambos, Sakura abrazaba a Syaoran por la espalda y ambos sonreían ampliamente, traían atuendos de invierno y todo parecía indicar que habían estado esquiando.

–"Tomoyo nos tomó esa foto hace dos años, esas vacaciones fueron muy divertidas, todo mundo pensaba que nos comprometeríamos ese año" –Sakura se sonrojó.

¿Comprometerse?

–"Al final todo el misterio fue que Eriol y yo planeamos cómo le pediría matrimonio a Tomoyo, la verdad es que me sentí un poco herido porque Eriol rompió nuestro acuerdo" –dijo Syaoran desde la barra de la cocina mientras sacaba una botella de vino espumoso rosado del refrigerador.

–"Ya lo recuerdo. ¿Cuál acuerdo?".

–"Que nosotros nos comprometeríamos primero" –Sakura volvió a sonrojarse.

–"¿De qué hablas Syaoran?" –le dijo completamente sorprendida. –"Nosotros nunca hemos hablado de eso. B-bueno, de ya sabes… o sea de c-casarnos" –tartamudeó al final de la frase y dejó de mirarlo, como si con eso pudiera calmar el temblor de sus manos por los nervios.

–"Vamos al jardín" –se acercó a tomarla otra vez de la mano y Sakura se quedó sin habla cuando salió al patio. Una hermosa decoración de telas blancas rodeaba el único árbol de cerezo que había y un conjunto de pequeñas velas aromáticas formaban un camino hacia una mesita blanca. Un parpadeo de Syaoran y todas se encendieron a la vez.

–"Es hermoso Syaoran" –soltó sintiéndose emocionada por la decoración. Luego de eso su rostro cambió a uno de verdadera preocupación, a lo mejor había olvidado una fecha importante, trató de recordar qué día era, pero tampoco pudo. Se quedó paralizada, esperaba de verdad que no hubiera olvidado un día importante para ambos. Lo miró con ojos de duda y preocupación.

–"No pasa nada amor, no olvidaste nada" –le dijo como leyendo su mente. –"Aunque ahora será un día que espero que siempre recuerdes" –caminaron juntos hacia la mesita, donde había un pequeño pastel con dos copas largas esperando, Syaoran destapó el vino que traía y sirvió ambas copas. Se quedó un minuto quieto como tratando de encontrar las palabras y tomó una pequeña caja que traía en la bolsa del pantalón.

Sakura dejó de respirar.

–"Sé que ha sido un día extraño para ambos, pero quise esperar a que tu cerezo favorito floreciera para por fin decirte lo que llevo años queriendo decirte. Desde el día uno que supe que estaba enamorado de ti mis sentimientos no han cambiado" –los ojos verdes de Sakura se empezaron a llenar de lágrimas. –"Desde que éramos niños he imaginado una vida contigo, no puedo pensar en envejecer con alguien que no seas tú, quiero escuchar tu risa y alejar tu llanto por el resto de mis días, quiero poder cuidarte y despertar contigo cada mañana" –las lágrimas corrían libremente por el rostro de Sakura, mientras Syaoran abrió la caja y sacó un precioso anillo con un diamante rosa en él. –"¿Me harías el honor de casarte conmigo?" –se miraron fijamente y antes de tomar el tiempo para respirar Sakura asintió sin dejar de llorar.

–"Sí. Mil veces sí Syaoran" –el castaño le puso el anillo y se acercó a besarla con fuerza, tanta que la levantó ligeramente del piso. La risa y el llanto se entremezclaron en un conjunto de emociones que embriagaron a ambos, Sakura le limpió las lágrimas que se habían escapado de los ojos de Syaoran y él hizo lo propio con las de ella.

Se podía llorar de amor.

Y el amor que ambos sentían era tanto que había ocasiones que simplemente no podía quedarse en su pecho.

–"Estoy loco por ti Sakura, perdí la cabeza por ti" –Sakura se quedó quieta, eso ya lo había escuchado antes de él, pero sabía que había sido en un contexto completamente diferente, de pronto el recuerdo de un vestido rosa, un balcón y la noche de luna llena le golpearon de frente. Parpadeó para tratar de hacer memoria de cuándo había pasado eso.

Syaoran no le dio oportunidad, volvió a abrazarla con fuerza y la besó con la tranquilidad de un amor duradero y el recuerdo se esfumó. El castaño sirvió vino y ambos se recostaron en el perfecto pasto del patio a comer el pastel que habían comprado Syaoran para festejar su compromiso, bueno en realidad todo eso lo había preparado Eriol para ayudar a su amigo con el arranque de locura que le había dado.

Sakura le acariciaba el cabello castaño mientras Syaoran estaba recostado en sus piernas viendo el cielo azul e imponente de la tarde.

Por fin eso era una realidad, se casarían. Lo cierto es que Syaoran había tomado la decisión de casarse con Sakura desde los 12 años, y ahora que ambos estaban por cumplir 21 era el momento de compartir su vida para siempre, nunca tuvo dudas, eso era lo valioso de amar con tanta fuerza.

No dudas nunca de lo que lo que sientes es real, y es recíproco.

–"Mi Madre vendrá a Japón para hablar con Fujitaka sobre el compromiso. No te quiero presionar, pero sabes que esto será un evento en China, mi familia…" –soltó Syaoran para romper el silencio tranquilo en el que estaban.

–"Lo sé. Syaoran, casarme con el heredero de una dinastía China no es algo que me atemorice" –ambos sonrieron.

Estaban listos.

Su amor era fuerte y estaban listos para vivir toda su vida juntos.

Toda la vida.

Ese pensamiento le tatuó una sonrisa en el rostro a Sakura, una vida a lado de Syaoran, su máximo sueño era ahora la realidad. Literalmente era lo que más quería, era lo que había querido desde que su corazón supo que estaba perdidamente enamorada de él, lo supo desde que el tiempo separados solo había fortalecido su amor, y que desde que él regreso cuando estaban en la Secundaria no había hecho más que crecer. Ahora sabía con certeza que su amor por él era la única realidad que podía creer, que ese hombre acostado en sus piernas y que estaba hablando de sus planes de boda era lo único a lo que podía llamar real en esa vida.

Su amor por él era lo único real.

Un viento fuerte sacudió el árbol y los cerezos les cayeron encima. Se puso el cabello detrás de la oreja y se inclinó para buscar los labios de su amado, su amado Syaoran. Él cerró los ojos y correspondió la caricia tomando su nuca, ambas bocas tenían el dulzor del pastel de fresas que estaban comiendo y el refrescante aroma del vino rosado. Una bruma empezó a rodearlos, como si la temperatura empezara a subir y un beso ya fuera algo insuficiente.

Syaoran se incorporó a la mitad del beso y la miró fijamente, ambos tenían un ligero sonrojo en ambas mejillas a causa del calor de la primavera y el alcohol del vino. Puso su mano en la mejilla de Sakura y le susurró que la amaba mientras se ponía de pie. Ella lo siguió como hipnotizada por los ojos de caramelo.

Los besos se volvieron ansía.

Caminaron sin dejar de besarse y el colchón de la habitación recibió el peso de ambos. Sakura lo miró con los ojos brillando y la boca hinchada, supo que el amor que sentía la iba a hacer llorar otra vez, miró de reflejo el brillo del anillo en su dedo y sin dudarlo ni un segundo volvió a besarlo con ansía, era como si el amor se le estuviera saliendo del cuerpo exigiéndole más, exigiéndole que fueran uno. Syaoran se quitó la camisa y sonrió al ver el cabello alborotado de Sakura corriendo por todos lados en las sábanas de su cama, la tomó con fuerza para sentarla en el colchón y entre risas le quitó la blusa para estar en igualdad de condiciones.

Era bellísima.

Esa no era la primera vez que estaban piel con piel, pero Sakura sabía que esta vez era diferente. Syaoran empezó a besar cada centímetro de su cuerpo quitando las barreras de ropa que se le atravesaban, Sakura soltaba leves suspiros pero correspondía cada beso.

Amarse los cuerpos también es otra forma de amor. Algunas veces amar con el cuerpo es la única forma de mostrar todo el amor que dos personas sienten.

La bruma empezó a inundar el cuarto al igual que los gemidos de ambos, las pieles empezaron a perlarse en sudor y Sakura contrajo el cuerpo apretando las sábanas entre los dedos. Los fuegos artificiales le explotaron en la cabeza al mismo tiempo que en cada parte del cuerpo.

Los ojos se le llenaron de lágrimas y se negó a cerrarlos cuando alcanzaba el clímax, no quería perder de vista el rostro de Syaoran que estaba igual que el de ella.

Ambos soltaron un gemido final, Sakura no aguantó y gritó, pero el sonido se ahogó en el beso que un Syaoran desesperado le apretó en los labios.

Se quedaron en silencio.

Solo era posible escuchar el sonido alterado de sus respiraciones y ver cómo sus pechos subían y bajaban en busca de aliento. Syaoran extendió los brazos y Sakura se refugió en ellos maravillada de escuchar el latir de su corazón contra su oreja, le fascinaba escuchar el sonido acelerado de su latido, era todo lo que necesitaba en la vida.

Cerró los ojos mientras Syaoran le acariciaba lentamente el cabello.

–"Te amo".

–"Te amo".

Sin saberlo se quedaron dormidos abrazados y desnudos.

–"Es mentira Sakura, por favor, no lo creas. Estás muriendo" –la voz de Eriol hizo que Sakura abriera los ojos inquieta, buscó pero solo notó la calidez del cuerpo de su amado debajo de ella y la tibieza de la manta con la que los había cubierto.

–"Ya cancelé la cita con Tomoyo" –le dijo Syaoran que creía que ese era el motivo por el cual se había despertado. –"Vuelve a dormir, tenemos unas horas antes de llevarte a casa" –el castaño volvió a acurrucarla sobre su pecho y por el ritmo de su respiración volvió a dormirse.

Sakura giró y vio la hora, eran las seis de la tarde, pero seguía sin poder recordar el día. Se movió lentamente para ponerse pie pero los brazos Syaoran impidieron que se siguiera moviendo.

–"Un rato más" –pidió como niño pequeño.

–"Solo iré por agua, vuelvo enseguida" –Syaoran gruñó pero la soltó y ella se puso de pie después de ponerse una camiseta de Li que le quedaba como vestido corto. Camino descalza a la cocina.

–"¡DESPIERTA KATSURA!" –la voz de Syaoran la hizo voltearse, pero no había nadie, sintió una presión fuerte en el pecho y se puso en cuclillas, era como si le estuvieran apretando el corazón. Trató de controlar su respiración pero seguía sintiendo que algo dentro de ella se estaba desgarrando, soltó un grito.

Antes de caer inconsciente pudo ver a Syaoran corriendo hacia ella.

–"No te vayas, quédate conmigo" –quiso entender qué era lo que le decía, pero se ahogó en la oscuridad.

o0O0o–

Su tío y Eriol estaban terminando de preparar el hechizo del holograma y él estaba monitoreando los signos vitales de Katsura, no sabía qué era lo que lo estaba manteniendo en ese sueño mortífero, pero no lograban hacerlo despertar. De pronto su corazón dejó de latir, Li abrió los ojos, Katsura había muerto.

Sin dudarlo un segundo juntó energía en su mano y con un fuerte movimiento la inyectó toda contra su pecho haciendo que el cuerpo inerte se sacudiera mientras era iluminado de un dorado penetrante, por suerte el latido de su corazón regresó, era casi imperceptible pero seguía latiendo. Le volvió a gritar que despertara pero no resultó, seguía inerte.

–"No queda mucho tiempo, logré que volviera a latir su corazón, pero no tendremos suerte la siguiente vez" –el tono de Li era plano, casi como si no estuviera hablando de que alguien moriría.

Eriol respiró profundamente y se preparó, ya estaba listo para ser transportado a la mente de Kenishi.

El Director se acercó al cuerpo de Kenishi y susurró cosas en un idioma antiguo, el cuerpo se levantó de la cama, como si levitara otra vez.

–"Ahora Eriol" –el chico de lentes tocó la cabeza de Kenishi y su cuerpo cayó contra el suelo, ya había entrado a su mente. Xiao Lang se acercó a levantar a Hiragizawa y lo puso en la cama a lado del idiota de su compañero de cuarto.

–"Ahora solo queda esperar" –dijo el Director y se notó aún más su cansancio, Xiao Lang se dijo que su tío ahora parecía tener cientos de años en lugar de poco más de 50. Ambos se quedaron en silencio mirando los dos cuerpos.

o0O0o–

Eriol no se sorprendió del tipo de sueño que estaba teniendo Sakura, era casi obvio que estaba soñando la vida que siempre quiso tener.

No tendría muchas oportunidades, porque estaba seguro que habría una versión de sí mismo en ese sueño, así que se movió con rapidez. Parecía ser temprano por la mañana y eso donde estaba parecía ser una escuela, tal vez una Universidad por el tipo de personas que había. Xiang Won le había dicho que tenía 2 minutos de tiempo real, que en el sueño podían convertirse hasta en 2 horas, pero era todo, en ese lapso de tiempo tendría que encarar a Sakura y hacerla reaccionar.

Si no moriría.

Se sintió cansado, el sueño estaba luchando contra él también, pero no se detendría, así tuviera que arriesgar su vida a cambio de la de Sakura.

A lo lejos la vio descender de un auto negro sonriendo y tomando la mano del que parecía ser Xiao Lang mientras empezaba a caminar. Le dio un poco de lástima saber que el sueño más profundo de Sakura era una vida a lado de Xiao Lang, por eso no lograba despertar.

Los siguió a una distancia prudente pero se detuvo al ver a Tomoyo y a él mismo caminando de la mano.

–"Al parecer yo tampoco lograría despertar de este sueño" –se dijo cuando vio que su copia besaba a Tomoyo con ternura. Los cuatro amigos se sentaron en una mesa roja en uno de los jardines de la Universidad, Eriol se quedó cerca en otra banca dándoles la espalda y con la cabeza escondida por su mano.

–"¡NO PUEDO CREERLO!" –el grito de Tomoyo no solo llamó la atención de Eriol, si no de toda la comunidad escolar. –"¡ESTÁN COMPROMETIDOS!" –Eriol maldijo, el conjuro se hacía cada vez más fuerte cumpliendo cada una de los sueños de Sakura, ahora ella y Li se casarían.

Maldita sea.

Notó la felicidad del grupo, escuchó cómo se felicitaban y otra vez lo embargó una profunda pena. Eso era lo que soñaba Sakura, una vida tranquila de estudiante a lado de sus mejores amigos y viviendo un amor profundo por Li.

–"Xiao Lang también soñaría algo así, estoy seguro" –dijo por lo bajo. Los amigos se despidieron y notó que Li era prácticamente su guardaespaldas, la dejó en la puerta de su salón de clases y no se fue hasta que la maestra atravesó la puerta. Antes de retirarse le puso el cabello detrás de la oreja y la besó con ternura.

Aunque Eriol sabía que eso era una ilusión, se sintió mal por espiarlos tan de cerca. Notó como Li empezó a caminar por el pasillo casi con la misma sonrisa que tenía Sakura al entrar a clases, de verdad parecían una pareja muy enamorada. Vaya, ya no sabía si la idea misma del enamoramiento bastaba para describirlos, era casi como si estuvieran destinados a estar juntos, como una sola alma repartida en dos cuerpos. Se dijo que no debía de estar pensando en eso, o él también sería controlado por el hechizo.

Revisó su reloj, ya habían pasado 45 minutos y todavía no hacía contacto con ella, así que contra toda idea racional y sin haber pensado un mejor plan irrumpió en el salón de clases.

–"Sakura, hay una emergencia en casa" –la castaña lo miró sin entender, era Eriol sonaba como Eriol pero tenía una ropa completamente diferente a la de hacía unos minutos. –"Lo siento profesora, es urgente" –y sin esperar a que ella reaccionara atravesó el salón y la tomó de la muñeca. –"Vamos".

Sakura se puso de pie sin saber muy bien qué hacer. Tomó su bolsa y corrió ante la urgencia de Eriol. Una vez fuera del salón, él la empujó dentro de otro salón y revisó que nadie se acercara para evitar problemas porque estaba indefenso, en el sueño no tenía ningún tipo de magia.

Además no sabría qué hacer si se topaba a Li, o a sí mismo en ese lugar.

–"Sakura esto es un sueño" –tal vez no era la mejor forma de iniciar esa charla, pero no tenía tiempo. –"En la vida real estás muriendo Sakura, si sigues nunca podrás despertar. Todo esto es una farsa" –señaló el salón y todo el entorno. –"Tu eres Sakura Kinomoto que se convirtió en Kenishi Katsura para estudiar hechicería en una escuela prestigiosa en China, hay una maldición en la ESCO y esto es un sueño mortífero, si sigues aquí más tiempo morirás" –la tomó de los hombros y la sacudió. –"¡Reacciona!" –Sakura se quedó inmóvil mientras Eriol seguía sacudiéndola.

¿Qué estaba pasando?

¿Ese era realmente Eriol?

De pronto el salón empezó como a centellar, Eriol volvió a tomarla de la mano y la jaló para salir de ahí, al parecer el hechizo había detectado que había un intruso y lo atacaría para evitar que siguiera ahí. No permitiría que nada rompiera la fantasía, Eriol siguió corriendo jalando a Sakura hasta que se quedó sin aire y llegó a la parte trasera de uno de los edificios cerca del jardín donde los había visto esa mañana.

–"¿Qué pasa Eriol? ¿Por qué traes otra ropa?" –lo miró Sakura después de que recuperó el aire. –"No entiendo lo que me estás diciendo. ¿Estás borracho? Hace un momento dijiste que iríamos a celebrar mi compromiso…"

–"¡Es mentira!" –le tomó la mano y le mostró el anillo con el diamante rosa que descansaba en su dedo. –"Esto no es real Sakura, tu estás en la ESCO, en tercer año, sé que es duro y que te gustaría que esto fuera real pero no lo es. Tu papá falleció en un accidente, tú vives en China y Xiao Lang está comprometido con alguien más" –trató que su voz fuera lo más compasiva posible, mientras Sakura empezaba a palidecer. –"Confía en mí, yo no puedo sacarte de la ilusión, no se detendrá hasta que tu te convenzas de que no es real, pero por favor, vuelve Sakura, vuelve" –sin darse cuenta la voz empezó a fallarle. –"Hay gente que te ama realmente Sakura, no permitas que un sueño te arrebate la vida" –Eriol sabía que su tiempo se acababa, el hechizo estaba luchando contra él.

Su cuerpo empezó a volverse transparente.

–"Vuelve conmigo Sakura. Esto es una mentira, es un hechizo que buscar matarte, cada minuto que pasas aquí mueres" –la figura de Eriol se volvió más traslúcida.

–"¿Cómo sé qué es lo real?" –le preguntó Sakura con los ojos llenos de lágrimas. –"De verdad siento que esto es real" –le gritó a la figura que desaparecía frente a ella.

–"Tú sabes que no es real Sakura, solo concéntrate en sentir, hay algo que no es normal y tu lo sabrás" –le tomó la mano antes de desaparecer por completo. –"Hay gente que te ama de verdad, sé que esto parece verdadero, que los sentimientos parecen verdaderos, pero en la realidad hay personas que te están esperando. No nos dejes Sakura, te lo suplico" –y desapareció.

Abrió los ojos. Tanto Li como su tío lo miraban expectantes, esperando que también Kenishi despertara pero no sucedió.

–"¿Hablaste con Kenishi?" –preguntó Xiang Won con la angustia tatuada en el rostro, no podía darse el lujo de perder al Card Master, no es que la vida de cualquiera de los otros alumnos no valiera, pero siendo sinceros, los tres alumnos que no podían morir por la situación que estaban enfrentando, eran precisamente los tres alumnos en esa habitación. Xiao Lang el siguiente líder, Eriol la reencarnación de Clow y Kenishi el Card Master, eran literalmente los alumnos más poderosos de toda la ESCO.

Y sabía las consecuencias de que alguno de ellos falleciera.

No solo le quitarían el control de la Escuela, la cerrarían para siempre, o lo que era aun peor, utilizarían la emergencia para cambiar el esquema de formación mágica de oriente. Para nadie era un secreto que la Matriarca Ieran Li quería otro tipo de educación para las nuevas generaciones, regresar a la idea de la supremacía de la magia oriental sobre cualquier otra corriente mágica del mundo y eso era peligroso.

No lo podía permitir.

–"Sí" –la voz de la reencarnación de Clow lo regresó de sus pensamientos. –"Pero no el tiempo suficiente, está muy confundido, no sabe lo que es real" –Eriol notó los ojos de desaprobación de Xiao Lang, era como si estuviera furioso porque Kenishi no despertara, más que preocupado o atemorizado, se le veía lleno de furia.

–"Es un inútil. Apenas conseguimos que la ESCO permaneciera abierta un año más y se le ocurre que es buen momento para morir" –efectivamente Li Xiao Lang estaba furioso, aunque su voz era completamente plana, sin una pizca de emoción o alteración como siempre.

Durante las vacaciones de fin de año tuvo que arriesgar su papel como líder para evitar que su tío fuera revocado de la Dirección de la ESCO, y ahora estaba frente a un escenario donde los Enanos tendrían poder suficiente para retrasar su nombramiento como Líder, o condicionarlo.

–"No hagas apuestas peligrosas Xiao Lang. Te lo advierto" –le había dicho su Madre después de que salieron de la junta donde se aprobó que Xiang Won siguiera al frente de al ESCO. –"Xiang Won te traerá más costos que beneficios, aun no sabes pelear las batallas que tienen que sea peleadas" –Xiao Lang la miró sin emitir palabra. –"Puede que pienses que una vez que sea la transferencia de poder podrás resolverlo todo, lo que no sabes Xiao Lang es que el poder exige en la medida de que da. Nunca serás un Li sin pagar el costo de serlo. Es mejor que lo aprendas rápido, pensé que a estas alturas ya lo sabrías". –se le quedó viendo al hombro donde estaba el tatuaje de su familia como marca irrevocable de sus palabras.

–"Sé muy bien lo que es ser un Li, Madre" –se inclinó para despedirse de ella y se negó a subir al mismo vehículo. Marcó a Wei para pedirle su auto, no tenía ganas de compartir espacio con la Matriarca. Bastante tenía con el hecho de que su propia progenitora estuviera negociando con los Enanos, como para escucharla recitar sus reflexiones sobre el poder.

–"Kenishi saldrá del sueño" –dijo Eriol con lo que sacó a Li de sus recuerdos. –"Estoy seguro de que lo hará, solo hay que darle un poco de tiempo" –extendió los brazos y siguió inyectando energía en el cuerpo inerte y cada vez más helado de Kenishi.

–"No podemos hacer otra cosa" –otra vez la voz del Director sonó sombría, tendría que prepararse para el peor escenario en caso de tener que notificar la muerte de un estudiante.

o0O0o–

–"No has dicho una sola palabra Sakura" –estaba sentada a lado de Tomoyo jugando con la lata de café helado que estaba tomando. –"¿Estás nerviosa por el compromiso? Odio a Syaoran, mira que no decirme nada a mi que soy tu mejor amiga, nadie lo sabía, Eriol solo llevó el pastel a su casa. Aunque el anillo es precioso, le dijo a Eriol que su Madre se lo mandó de China" –Sakura seguía con la mirada perdida. –"¡Sakura!".

La ojiverde volteó a ver a Tomoyo completamente aturdida. Eso no era normal, la aparición de un Eriol de cualquier dimensión no era un accidente, había algo que estaba mal, lo sabía, solo no sabía qué era lo que estaba mal.

–"¿Qué día es hoy?" –le preguntó de pronto, seguía sin saber el día que era. Siempre que intentaba ver la fecha algo la interrumpía. Y tampoco había visto sus Cards ni a Kero despierto.

–"Sábado" –dijo Tomoyo sin entender lo que estaba pasando. –"¿Qué pasa Sakura?"

–"Pero el mes, el día" –Tomoyo levantó la ceja.

–"No lo sé, pero eso no es importante Sakura. Necesito que estés completamente atenta, vamos a ir por los vestidos y además tenemos mucho que planear. ¿Ya pensaron la fecha? ¿Cuándo van a hablar las familias?" –la heredera de los Daidouji parecía más emocionada por la boda de su mejor amiga que por la propia.

El día era soleado otra vez, y los cerezos seguían cayendo. Si estaban en Hanami tal vez era marzo o abril, pero seguía sin poder saberlo, eso era muy abrumador, sintió la mirada insistente de Tomoyo y atinó a asentir con la cabeza, pero no sabía a qué. Luego supuso que era a irse, porque su amiga se puso se pie y sacó las llaves de su auto.

–"Eriol y Syaoran nos verán en la tienda. Tendremos un tiempo para nosotras" –dijo emocionada la chica de cabello azabache y Sakura recordó la imagen de Tomoyo con el cabello corto a la altura de la barbilla y la chica frente a ella tenía el cabello largo, casi como cuando estaban en la Primaria.

–"¿No tenías el cabello corto?" –soltó de repente cuando se ajustaba el cinturón de seguridad en el auto.

–"¿Yo? No Sakura, nunca he tenido el cabello corto" –Sakura se quedó quieta, en su cabeza estaba grabada la imagen de Tomoyo con unos lentes oscuros y el cabello corto, brillante y alisado. ¿Lo había soñado? –"¿Recogiste los libros de la biblioteca que te pidió Syaoran? no quiero que me reprenda por no haberte recordado" –Sakura revisó su bolsa y agradeció haber recogido los libros.

–"Sí, no lo olvidé" –soltó una ligera risita cuando el auto arrancó para salir del estacionamiento de la Universidad y Tomoyo suspiró, su amiga seguía sin regresar a la normalidad pero al menos ya se había reído un poco. Syaoran le había comentado que había tenido otro episodio de sueño lúcido e incluso se había desmayado. La miró de reojo mientras manejaba, no era normal que no estuviera fúrica de felicidad, a lo mejor habían peleado.

Nah. Eso era imposible, Sakura y Syaoran no peleaban.

Entonces ¿qué era lo que le estaba pasando a Sakura?

Llegaron a la tienda de vestidos de boda sin que Sakura dejara de pensar en lo que había pasado, el Eriol que se le había aparecido le había dicho que eso no era real, pero vaya, también existía la posibilidad de que quisiera engañarla ¿no? Se dijo a sí misma que eso era imposible, Eriol sería incapaz de engañarla y menos hacer un viaje dimensional para advertirle de algo que era mentira.

En el escenario de que lo le estaba diciendo era real, ella tenía que detectar que esa dimensión no era real y que todo era producto de una fantasía que había sido ocasionada por un hechizo.

Descendió del auto como una autómata.

Tendría que encontrar algo que no cuadrara, alguna cosa que fuera extraña, algo que le permitiera saber qué era verdadero y qué no lo era. Sin darse cuenta unos brazos la jalaron y el pecho de Syaoran la recibió con un fuerte abrazo.

–"¡Oye!" –reclamó Tomoyo al verlo. –"Dijiste que estaríamos solas" –Syaoran la ignoró y buscó los labios de Sakura.

Tomoyo se metió en la tienda haciendo un berrinche pero sin dejar de sonreír, su amiga necesitaba a su novio.

Sakura correspondió el beso poniéndose sobre las puntas de sus zapatos para que fuera más fácil alcanzarlo, Syaoran apretó su cintura hacia su cuerpo y la besó con fuerza, casi como si quisiera hacerla sentir todo el amor del mundo. Ella suspiró en medio del beso y por un momento olvidó todo lo que le había pasado. Era como si Syaoran tuviera el poder de hacerle saber que la única realidad que necesitaba era esa, sus brazos y sus besos, casi como había sido su vida desde que tenían 12 años.

–"Siento que te extrañé todo el día. Eriol es demasiado exigente en esto de ser su padrino, hizo que me probara demasiados trajes para terminar eligiendo uno negro. Negro" –repitió para darle énfasis a su exageración y Sakura sonrió. Ella también lo había extrañado toda la mañana.

Entraron tomados de la mano a la tienda mientras Tomoyo ya estaba en proceso de probarse su vestido de novia para hacerle los ajustes necesarios, siempre había algo que tenía que cambiar, algún botón, alguna perla. Ambos tomaron asiento en un sofá con acabado de gamuza color rosa pálido y aceptaron gustosos la copa de vino que trajo una de las encargadas de la tienda.

–"¿Es usted la dama de honor?" –Sakura asintió. –"Su vestido también está listo para que se lo pruebe" –le agradeció con una sonrisa y le dio un trago al vino para refrescarse, seguía haciendo mucho calor. Justo cuando dejaba la copa en la pequeña mesa enfrente notó la mirada fija de Syaoran hacia ella. Lo miró de vuelta como esperando que le dijera algo, pero no pronunció palabra.

–"¿Qué pasa?" –le dijo medio sonriendo.

–"Nada, solo pensé en nuestra boda" –Sakura sonrió abiertamente.

–"No me digas que ya te arrepentiste" –le dijo a modo de mofa. –"Pase lo que pase el anillo es mío" –le dijo mirando el precioso diamante rosado en su dedo anular. De pronto el brillo del anillo empezó a oscurecerse y se tornó violeta, parpadeó un par de veces para ver si era algo de sus ojos cansados pero no, el anillo se tornó violeta.

–"Zizê" –salió de sus labios de pronto.

–"¿Qué pasa amor?" –Sakura se puso de pie y un miedo terrible la invadió, eso que estaba pasando no era real. –"Ven conmigo, vamos a que te pruebes ese vestido" –Syaoran caminó con ella hacia el probador del lado izquierdo donde estaba colgado el vestido. Sonrió abiertamente y sin dudarlo volvió a atrapar sus labios, ahora en una caricia más exigente. –"Quédate conmigo Sakura" –abrió los ojos al escuchar sus palabras y otra vez una sensación de calma le inundó el cuerpo.

Eso era lo real. Esos labios, esos besos y esa promesa de amor verdadero.

Le sonrió después de suspirar y él le sacudió el cabello con ternura. Cuando cerró la cortina Syaoran se quedó parado afuera del probador con los ojos claramente angustiados, se revolvió el cabello con frustración. Escuchó el sonido de la cortina correrse y le regresó la sonrisa cuando la vio aparecer frente a él con el hermoso vestido rosa pálido que había elegido Tomoyo, sin duda era de un gusto exquisito, tenía el cuello completamente descubierto, era entallado en la parte superior y caía una hermosa falda de tul hasta poco antes de la rodilla, los zapatos eran casi del mismo color de su piel hasta parecería que estaba descalza. Traía un collar con un pequeño brillo, aretes a juego y un brazalete plateado.

–"Estás preciosa" –Sakura sonrió apenada y se sonrojó ante la intensidad de la mirada que le estaba dando Syaoran. Vaya que si era posible que la viera con más intensidad cada vez, de pronto lo vio hacerle la señal de silencio y se subió con ella a la plataforma del probador y corrió la cortina.

Sin escuchar las protestas de Sakura de que los verían la volvió a besar y ahí Sakura supo que ese hombre intentaba reventarle el corazón, o sea vaya, la intensidad de los besos era ya algo que tendría que estar penado por la ley, se estremeció al sentirlo besar su cuello y supo que aquello se les saldría de control en cualquier momento.

–"S-syao" –trató de decir ella ante los besos que recibía en las clavículas.

–"Promete que te quedarás conmigo toda la vida Sakura" –le dijo mirándola directamente a los ojos y con una profundidad en la iris que por un momento Sakura pensó que sus ojos eran negros. –"Promételo". –le exigió con una desesperación que Sakura no supo interpretar.

–"Me quedaré contigo para siempre" –se acercó para besarlo en los labios otra vez y percibió el color violeta de su anillo que ahora era más brillante. Dio un paso hacia atrás y rompió el contacto. Volvió a dar otro paso hacia atrás y parpadeó, eso no era real.

Syaoran al notar su desconcierto bajó de la plataforma y corrió la cortina, abajo frente a los múltiples espejos estaba Tomoyo vestida de novia. Se giró al verlos y antes de hacer una broma sobre su encierro en el vestidor vio la cara angustiada de Syaoran.

–"Ya se dio cuenta. Nos dejará" –susurró a su reflejo.

Sakura se tomó la cabeza completamente confundida.

–"¿Qué día es hoy?" –soltó de repente sin mirar a ninguno de los dos. –"Por favor Syaoran dime qué día es hoy" –le suplicó con los ojos al borde del llanto.

–"No puedo decírtelo. No lo sé" –en el reflejo de Tomoyo se vieron las lágrimas cayendo.

–"¡Esto no es real!" –gritó Sakura y el pecho se le desgarró como partiéndose por dentro, Syaoran la tomó de la cintura en un intento de abrazarla.

–"Hiciste una promesa" –le susurró. –"No te vayas, aquí podremos ser felices para siempre" –Tomoyo desapareció en el vestidor del fondo, solo se escuchó el sonido de la tela contra el piso y un llanto que poco a poco se volvía desconsolado.

–"Pero no es real" –le dijo ella ya bañada en llanto mientras empezaba a desaparecer.

Iba a despertar.

–"Podemos hacer que sea real Sakura. Aquí no sufrirás, aquí estaremos juntos toda la vida, nos casaremos, tendremos hijos, envejeceremos juntos. No me dejes. Quédate" –la imagen de Sakura iba desapareciendo poco a poco y la voz desesperada de Syaoran llenaba el salón. –"Podemos revertirlo, solo tienes que volver a confiar en la fantasía y ya no te irás" –Sakura ya no sentía el tacto de su cuerpo.

–"¿En realidad no me amas verdad?" –no supo si con esa pregunta quería saber si la ilusión la amaba o si él en su versión real la amaba.

–"Siempre Sakura. Siempre te he amado y siempre te amaré, la dimensión que sea, la realidad que sea. Siempre…" –Syaoran se aferró a la figura de Sakura hasta que desapareció, una vez ella se esfumó el cuarto empezó a caerse a pedazos, casi como un espejo que se rompía.

En la fantasía todos sabían que su objetivo era hacer a Sakura tan feliz que no se fuera y el hechizo era tan poderoso que incluso muchos de los sentimientos copiaban a los de las personas que los profesaban para conjuntar una ilusión creíble que era casi imposible de romper. De hecho era un hechizo perfecto y mortal, y se alimentaba de los poderes de quien estaba siendo afectado, por eso ellos habían sido tan reales, por eso ahora sufrían porque Sakura había despertado.

¿Eso era egoísta?

Tal vez. Los personajes de la fantasía habían sido creados sobre la base de la realidad, recuerdos e ilusiones de Sakura, sus más profundos deseos se habían vuelto realidad. Y ellos como actores de una película, habían interpretado sus papeles a la perfección, pero también era cierto que albergaban sentimientos reales, en verdad el hechizo quería la felicidad de la persona que se veía afectada y a cambio de un sueño eterno de felicidad, su vida terrenal se extinguía.

¿Ese era un precio justo a pagar? ¿La existencia misma a cambio de la felicidad eterna?

–"Después de todo, ella no quiere dejarla morir" –dijo al aire el Syaoran de fantasía y esperó con la tristeza tatuada en el rostro mientras su cuerpo se rompía como todo en esa dimensión y era sustituido por la oscuridad, la fría oscuridad de la nada.

o0O0o–

Kenishi abrió los ojos y de un fuerte respiro llenó sus pulmones. Trató de enfocar la vista pero solo alcanzaba a distinguir sombras.

–"Kenishi ¡Lo lograste!" –la voz de Eriol le produjo un calorcito en el pecho, siguió tratando de enfocar la vista y lo vio, sus nervios se alteraron con solo percibir su silueta.

Xiao Lang Li no emitió sonido, se dio la media vuelta y regresó a su habitación a través de la Sala Común, Kenishi lo vio irse, esa era su realidad, ver la espalda de Xiao Lang Li irse y no el Syaoran que se aferraba a ella diciéndole que siempre la había amado y siempre la amaría. Sintió una calidez reconfortante y notó que el Director le estaba dando energía a través de sus manos para ayudar a su recuperación, no podía moverse en lo absoluto entonces en realidad si estaba a punto de morir.

Volvió a respirar profundamente y notó como absolutamente todas las partes de su cuerpo le dolían, era como si solo fuera una masa de dolor, cerró los ojos para contener el grito que quería salir de su boca. El Director seguía concentrado en inyectarle energía en el cuerpo, pero eso no aminoraba el dolor.

–"Estarás bien en un par de días, el sueño mortífero se alimenta de tu poder Kenishi, por eso te sientes así" –Kenishi quiso decir algo, pero no podía mover la boca, en realidad ninguna parte de su cuerpo, así como solo atinó a parpadear como para decirle que lo escuchaba. –"No entiendo qué tipo de ilusión te mostraba, pero si no hubiera sido por Eriol no hubieras logrado volver" –Kenishi que únicamente podía mover los ojos los dirigió a Eriol como diciendo con ese gesto que le agradecía.

–"Todo estará bien Kenishi. Ya estás de vuelta, solo tienes que descansar" –dijo Eriol como respondiendo el gesto, él sabía lo difícil que estaba siendo todo para Kenishi y también sabía que en los siguientes días solo empeoraría, porque ya no podía seguir aplazando el hecho de hablar con él y contarle sobre la maldición.

El Director dejó de darle energía cuando Kenishi empezó a mover las manos.

–"Con eso bastará por ahora" –su voz era cansada. Kenishi que seguía sin poder hablar giró un poco la cabeza para ver la hora, ya pasaban de las dos de la mañana. Alcanzó a ver la hoja de su calendario y vio que era 29 de marzo, soltó un suspiro aliviado al saber qué día era. En el fondo de su corazón desearía poder olvidar el sueño mortífero, así no tendría que lidiar con el hecho de que sus más profundos deseos eran que Li Xiao Lang la amara.

Se sonrojó y el Director le tocó la frente alarmado por si tenía fiebre.

–"Tienes un poco de fiebre, pero debe ser por el esfuerzo" –Kenishi volvió a sonrojarse sabiendo que mas que fiebre era vergüenza por el sitio a donde estaban yendo sus pensamientos, y como los besos que le dio el Syaoran falso se sentían como los reales.

Eriol soltó una tos como para cambiar el tema porque el Director seguía intrigado viendo como Kenishi se ponía cada vez más rojo sin que hubiera una explicación fisiológica de su comportamiento.

–"Lo mejor es que vaya a descansar" –señaló el ojiazul. –"No se preocupe, me quedaré un rato con Kenishi para monitorear que todo esté bien y luego iré a mi habitación" –comentó Eriol mientras le guiñaba un ojo a Kenishi como para tratar de evitar que el Director lo interrogara una vez que le regresara el habla.

–"Tienes razón. Además pronto amanecerá" –comentó viendo hacia la ventana. –"Tómate el día de mañana Kenishi, hablaré personalmente con tus maestros y si te sigues sintiendo fatigado ven a mi oficina para darte una pócima" –Kenishi asintió con un ligero movimiento de cabeza, que era todo lo que su cuerpo le permitía sin que le dieran ganas de gritar de dolor.

El Director Xiang Won abandonó la habitación haciendo un ligero susurro con su túnica sobre el piso. Kenishi soltó otro profundo suspiro cuando lo vio salir de su habitación y se permitió una mueca de dolor, Eriol se sentó en la cama, a lado de sus pies y le acercó un vaso con agua para ayudarlo a beber un poco.

–"No te atormentes" –le dijo con un tono comprensivo, casi como cuando un adulto quiere hacer entender a un niño que algo está mal. –"Tu no tienes la culpa de lo que hizo tu inconsciente Kenny, lo mejor es que trates de olvidarlo, además en unos días será tu cumpleaños deberíamos pensar en celebrar" –Kenishi abrió los ojos como platos, como diciendo con ese gesto que había olvidado el día de su cumpleaños.

–"Lo olvidaste" –le recriminó Eriol después de unos minutos de silencio. –"No todos los días se cumplen 21 años Kenishi. Hablaré con Tomoyo, aunque ella esté de vuelta en Japón, algo se nos ocurrirá" –los ojos de Kenishi tuvieron un brillo extraño unos segundos y después los cerró un minuto como para descansar.

Eriol le tomó la mano en un gesto amoroso.

–"Tienes que ser fuerte Kenny, vendrán días difíciles pero todo saldrá bien" –le repitió esa frase infantil que siempre lo reconfortaba, pero que ahora ya no tenía tanto sentido como antes. –"Te dejaré descansar, vendré en unas horas para ver si necesitas algo ¿si?" –Kenishi volvió a asentir con un movimiento mínimo de cabeza, estaba agotado en cuerpo y alma, pero tampoco es como que tuviera muchas ganas de dormir, cerrar los ojos implicaba evocar imágenes que ya no quería tener en su cabeza.

Eriol apagó las luces con la mirada y salió del cuarto sin hacer ruido.

En cuanto Kenishi escuchó el sonido de su puerta cerrarse se rindió a las lágrimas que salieron de sus ojos casi violentamente, todavía no recuperaba la voz, pero de haberlo hecho se hubieran podido escuchar los sollozos de dolor.

¿Eso significaba que todavía amaba a Xiao Lang Li con todas sus fuerzas?

Las lágrimas seguían cayendo.

Desafortunadamente así era, seguía amando a Xiao Lang Li con todas sus fuerzas, tanto que por poco le cuesta la vida.

Kenishi pensó que aquello era muy patético, no podía ser posible que después de tantos años los sentimientos que tenía por Li fueran así de fuertes. ¿Nueve años y todavía su corazón se revolcaba con la fuerza de la niña de 12 años a quien le confiesan un amor? Vaya eso ya rayaba en lo absurdo, o sea sabía que era patético, pero no que llegaría a esos niveles, donde un sueño mortífero le mostrara que era capaz de morir por la idea que Li se casara con ella.

Siguió llorando porque en realidad no sabía qué más hacer.

A veces aunque las personas saben que el llanto no mejora las cosas, tan solo el hecho de dejar salir la tristeza reconforta un poco el corazón roto. Tan solo un poco.

Los corazones rotos son un fenómeno interesante, Kenishi que llevaba ya varios años con el suyo hecho añicos había aprendido a vivir con ese dolor, no es como que el dolor fuera constante, había días en los que más que amor sentía mucha rabia, pero otros días el dolor regresaba de golpe, casi como si fuera una puñalada en el pecho que le quitaba el aire y le recordaba que estaba viviendo una vida de soledad. Solía preguntarse si alguna vez se enamoraría otra vez. Tomoyo insistía que era joven, que después de casi una década enamorada de una sola persona era momento de empezar a dejarlo ir, vaya resignarse y dejarlo ir.

Lo cierto es que también eso le daba miedo, el amor no correspondido que Kenishi vivía era algo a lo que estaba acostumbrado, así que le daba miedo que una vez que dejara de sentir eso por Li, simplemente ya no tuviera la capacidad de sentir nada más. Casi como si con Li su amor se hubiera agotado, como si Li le hubiera drenado todo el amor que podía darle a una persona y ya no tuviera el poder de amar de nuevo. Y eso era aterrador y también por eso se aferraba al amor que sentía por Li, casi como un náufrago que se aferra a una tabla llena de clavos porque soltarla significaría agotar cualquier posibilidad de vivir, aunque estar aferrado le produce dolor.

Así se sentía Kenishi, sabía que su amor no correspondido era doloroso, pero también le atemorizaba dejar de amar a Li porque entonces ya no habría nada en su corazón, ahora estaría vacío, sin Li y sin nada.

El llanto se detuvo, poco a poco su corazón se fue calmando, como diciéndole que ya se sentía mejor, que con eso era suficiente para drenar un poco de tristeza, movió un poco la mano en un intento de levantarse pero todavía sentía dolores punzantes por todo el cuerpo.

–"Quédate quieto un poco más" –se dijo a sí mismo en sus pensamientos y dejó de intentar moverse. Tal vez sucedía como esas veces cuando no esperas que pase nada y repentinamente todo vuelve a la normalidad, tal vez si se quedaba quieto lograría recuperar su cuerpo y su voz. Un suspiro le salió desde lo más profundo de la garganta, en el rostro ya no le quedaban rastro de las lágrimas, así que decidió cerrar los ojos. No es como que pudiera dormir, se sentía un poco como esas personas que tienen parálisis de sueño. Están conscientes pero su cuerpo sigue aletargado, como si no les perteneciera. Hizo una mueca extraña que casi parecía una risa, Kenishi era la representación misma de un cuerpo que no correspondía y no solo en ese momento, si no en los últimos casi tres años de su vida.

"Esto apesta" –se volvió a decir sí mismo y su mente, que no estaba satisfecha con todo lo que había pasado ese día, decidió enviarle imágenes del último Baile Anual.

Así es, acertaron.

ESE BAILE.

El amor es de esas pocas que no se pueden esconder, y cuando Xiao Lang Li le abrochó el abrigo después de ponérselo sobre los hombros Sakura supo que esa batalla estaba perdida, no tenía escapatoria, a menos claro que se aventara al vacío.

El vaho de su respiración fue lo último que vio antes de sentir los labios de Xiao Lang Li sobre los suyos y eso literalmente erizó cada poro de su piel, como si otra vez todo su cuerpo llevara esperando toda la vida por ese contacto, casi como si su vida misma dependiera de que él la tocara así, la mirara así, le hablara así. Un estremecimiento con la fuerza de un relámpago le recorrió la columna vertebral mientras sentía que las mariposas en su estómago corrían por todo su cuerpo.

Se vio a sí misma poniéndose sobre las puntas de los dedos de sus pies y abrazando los anchos hombros del ser que más amaba en la vida, ya con la resignación de quien sabe que se arrepentirá de lo que está haciendo, pero que es mil veces preferible a arrepentirse por no haberlo hecho.

Sintió las manos de Li sobre su cintura y otra vez la invadió un mareo que le nació desde lo más profundo del estómago, era como si las mariposas que eran las fieles representantes de su amor por Li despertaran todas a la vez solo con la simple caricia de sus labios.

Parecía magia.

Ya no sentía frío, aunque su cuerpo seguía temblando.

La tibieza del cuerpo de Xiao Lang era casi abrumadora, era como si él mismo fuera una fuente de calor suficiente para ambos. A pesar de que lo veía todos los días, nunca había sido tan consciente de su cuerpo, de lo alto que era, de como su pecho parecía de piedra pero también era cálido. De la suavidad de su cabello y del sabor de sus labios.

Sabían a vino y a menta, como una combinación casi creada por el demonio.

Xiao Lang incrementó la presión en su cintura y la levantó ligeramente del piso como si ella no pesara ni un solo kilo, Sakura soltó un suspiro de la impresión en medio del beso y se aferró con más fuerza a sus hombros, aunque sabía con la misma certeza de que el cielo es azul, que él no la dejaría caer. Era un poco irónico, porque no sabía cómo es que pudiera estar tan segura de algo, si ese hombre frente a ella ya no tenía nada del niño de 12 años que le había dicho que la amaba.

Xiao Lang siguió sosteniendo su peso, casi como si con eso fuera más fácil besarla. Sus narices hicieron contacto, un ligero choque y el antifaz rojo que cubría el rostro de Sakura cayó y terminó semi enterrado en la nieve, que aunque lentamente ya había cubierto gran parte del suelo que se veía desde el balcón, un blanco y frío manto. Poco a poco, casi como si no quisiera hacerlo, Xiao Lang la puso en el piso por lo que los pies de Sakura volvieron a tocar el suelo, sin embargo, ninguno de los dos dejó de corresponder la caricia, que aunque era lenta, no dejaba de ser un beso profundo y apasionado, donde las lenguas se buscaban y los labios se mordían.

Era como magia.

De verdad.

Aunque Sakura no lo sabía, si hubiera podido escuchar los pensamientos de Xiao Lang se habría dado cuenta que él también estaba sorprendido de lo bien que se sentía eso, de lo familiar que parecía el cuerpo que tenía entre los brazos, de lo tierno que le parecía el hecho de que no dejara de temblar, y de lo molesto que se sentía por estar confundido. Pero también sentía una extraña seguridad, como si aquello estuviera bien, como si no tuviera que dudar de que eso que estaba pasando estaba bien.

Pocas veces en la vida Xiao Lang Li había tenido una certeza tan firme como el hecho de saber que estar besando a Sakura-desconocida-quien-fuera era lo correcto.

El aire empezó a escasear y Sakura empezó a distanciarse del contacto, dejó de corresponder el movimiento de los labios y se echó ligeramente hacia atrás. Sus pies se apoyaron completamente en el piso por lo que sus piernas agradecieron ya no tener que estar en puntas. Abrió los ojos lentamente, como si en realidad no hubiera querido hacerlo y se encontró con esos ojos caramelo que habían sido su perdición toda la vida. Notó que él tenía la mirada más profunda y los ojos ligeramente más abiertos de lo habitual, la estaba escudriñando, casi como si con los ojos quisiera saber todos sus secretos.

Lo que ella no se había dado cuenta es que ya no traía el antifaz rojo y su rostro se mostraba bello y sonrojado a la luz de la luna llena que estaba en lo alto del cielo invernal. Sus ojos resplandecían y sus labios se veían hinchados y rojos.

Xiao Lang se quedó inmóvil y por un momento creyó que dejaría de respirar, era real. Esa mujer que estaba frente a él era la misma mujer que había perseguido una tarde de lluvia hacía algún tiempo, era la misma mujer que lo había hecho atravesar todo Hong Kong corriendo al haber revelado el aura rosa de quien se supone estaba muerta.

¿Sakura estaba viva? ¿Estaba en China?

¿Por qué no lograba encontrarla si estaba tan cerca?

Había vivido dos años obsesionado con su paradero, con saber si estaba con vida o no, y al final estaba ahí frente a él, bajando la mirada al parecer avergonzada por el beso que acababan de darse, moviendo la boca como si quisiera decir algo pero no tuviera el valor de soltar las palabras.

Y ahí estaba él, viéndola y viéndose en sus ojos. Esos ojos que había buscado por todo el mundo y ahora que por fin estaba frente a él, no podía hablar, no podía gritarle lleno de furia que llevaba dos años de su vida buscándola. Gritarle que no debió haber desaparecido así, gritarle que al menos ella tenía que haber sido feliz y no tener una vida encadenada como la suya. Gritarle que estaba en peligro, que el pasado la estaba buscando y a él le estaba cobrando una deuda que al parecer nunca terminaría de pagar.

Quiso, pero en realidad tampoco pudo soltar todas esas palabras que se le estaban amontonando en la punta de la lengua. Solo atinó a mirarla casi como ella lo miraba, con el mismo anhelo, las mismas dudas, las mismas preguntas y el mismo miedo.

Miedo de saber que eso era efímero.

El vaho de sus respiraciones era visible otra vez, la temperatura seguía bajando aunque la nevada seguía siendo ligera y lenta.

De un paso Xiao Lang volvió a cerrar la distancia que había entre sus cuerpos y sin saber muy bien lo que estaba haciendo volvió a poner sus manos sobre la cintura de Sakura y la pegó contra su cuerpo, sin decir una sola palabra la abrazó dejando que ella pudiera escuchar el sonido de su corazón, que estaba casi tan acelerado como el de ella. Quitó una mano de su cintura y la puso sobre su cabeza como para pegarla completamente a su cuerpo rodeándola en un abrazo que casi parecía desesperado. Agachó la cabeza y Sakura sintió su respiración en el oído.

–"Eres tú. Estás viva" –Sakura abrió los ojos ante sus palabras a media voz, con un tono que nunca antes le había escuchado usar, un tono de profunda tristeza, pero también de algo más, sonaba verdaderamente aliviado.

Los ojos se le llenaron de lágrimas a Sakura y su cuerpo se empezó a volver pesado, era como si la carga que estaba sobre ella desde el día que recibió la carta donde la invitaban a la ESCO se estuviera acumulando en su espalda. El sollozo que salió de su boca rompió el silencio en el que se habían quedado después de las palabras que había dicho Xiao Lang y pese a que ella no quería él la alejó de su cuerpo para verle el rostro.

–"¿Por qué?" –le dijo con el mismo tono de voz, bajo, acaramelado como si ese tono de voz solo existiera para ambos, como si solo pudieran ser ellos mismos cuando estaban con el otro y nada más.

Sakura que ya se había dado cuenta que no traía el antifaz supo que esa pregunta era sobre todo, su desaparición, su presunta muerte, sus apariciones por China y su más reciente aparición en el Baile Anual con Kenishi. Ella sabía perfectamente que todo eso estaba contenido en esa pregunta que podría parecer inocente, pero lo cierto es que no había manera de que la contestara, no podía.

No le diría nada.

–"No"– le dijo a media voz mientras las lágrimas escurrían por sus mejillas, reafirmó lo dicho moviendo su cabeza lentamente de un lado a otro y entrecerrando los ojos como diciéndole que no podía decirle, levantó la mano para limpiarse las lágrimas y retrocedió al contacto, como diciendo con eso que la fantasía en la que estaban debía terminar, que esa escena de ellos besándose a la luz de la luna donde él se daba cuenta que era Sakura y ella no tenía el valor y la fuerza de negarlo, era algo que tenía que terminar.

Así como termina la lluvia, así como termina la primavera.

Súbitamente.

Sakura siguió retrocediendo, pero al parecer dejarla escapar no formaba parte de los planes de Xiao Lang que sintió un vacío hundirse en lo profundo de su estómago cuando ella empezó a caminar hacia la ventana del balcón. Se iría y volvería a desaparecer lo sabía, y otra vez no tendría nada que probara que estaba viva, y otra vez no podría decirle lo que quería decirle, gritarle lo que quería gritarle. La volvió a tomar del brazo y la jaló contra su cuerpo, Sakura se perdió otra vez en las lagunas cafés de sus ojos que tenían ese tono azulado de la luz de luna y casi sin pensarlo buscó sus labios una última vez. Se puso sobre sus puntas y buscó con las manos la nuca para darse apoyo, Xiao Lang volvió a tomarla de la cintura con fuerza y la encerró con su cuerpo, sabía que en cualquier momento esa ilusión se rompería, ella volvería a huir.

No entendía por qué, pero lo sabía.

–"No lo hagas" –le susurró en medio del beso y subió las manos a su cabeza para ponerlas a lado de sus mejillas, separándolos y ahogándose en sus ojos verdes. –"No huyas de mi" –su voz era una súplica. –"Quédate conmigo" –el corazón de Sakura se rompió en mil pedazos otra vez al escuchar su susurro desesperado así que solo atinó a cerrar los ojos sin tener la capacidad de hablar, solo rompió el contacto con los ojos de caramelo brillante que estaban frente a ella pidiéndole que no se fuera.

¿Qué era eso?

¿Por qué no quería que se fuera?

¿Por qué la estaba buscando?

Xiao Lang no supo ni sabría nunca de dónde habían salido esas palabras, era una sensación irreconocible para él, solo no podía ese cúmulo de sentimientos que le embargaban el cuerpo al saber que ella volvería a desaparecer. Era como si en el fondo necesitara saber que ella estaba bien, que ella era feliz.

Era egoísta, tal vez, pero ese pensamiento le hubiera servido de consuelo casi durante 10 años.

Vio sus ojos cerrados frente él y el gesto de profunda tristeza en el rostro de la desconocida-Sakura, sin pensarlo mucho más sus dedos empezaron a acariciarle las mejillas, casi como si quisiera hacerla sentir mejor. Y ella volvió a abrir los ojos, ese jade que parecía un bosque donde te podrías perder eternamente, ese bosque que siempre admiró y envidió cuando era niño, ese bosque que le recordaba a una persona que ya no existía, un él que ya no existía.

La volvió a besar.

Al parecer había descubierto una nueva necesidad, porque no podía dejar de besarla, ver su rostro frente a él y sentir su tibieza era algo desconcertante pero tendría que reconocer que también era fascinante. Solo con ella había sentido esa gama de emociones, literalmente era la única persona en la faz de la Tierra que tenía el poder de hacer eso, lo había hecho cuando él era un niño y ahora la persona desconocida-tal-vez-Sakura frente a él volvía a sacudirlo de esa manera.

Era insólito.

Sakura no rechazó la caricia, era como si ya estuviera completamente resignada y dispuesta a pagar el costo de sentir el amor corriendo por sus venas. Sentir esa explosión en el pecho y esas ganas de rendirse a lo innegable, amaba al hombre frente a ella más de lo que se podría amar en la vida entera, más de lo que creía que era capaz de amar y muchas veces, incluso, lo amaba en contra de su voluntad. El beso era cada vez más lento, casi como si quisieran alargar el tiempo que ambos tenían disponible en esa fantasía, Sakura mantuvo las manos sobre su pecho, sabiendo que nunca más en la vida podría volver a estar así con él, casi como concediéndose un último deseo levantó la mano y acarició su cabello y parte de su mejilla sin dejar de besarlo. Su piel era cálida y reconfortante y le gustó pensar que en algún mundo paralelo ellos eran felices juntos.

Ninguno de los dos supo que habían detenido el tiempo.

Eriol entró corriendo al balcón y casi de inmediato se sintió mal por verlos besándose, pero no tenía mucho tiempo, el hechizo que mantenía la presencia de Sakura desaparecida estaba perdiendo efecto y estaban en riesgo. La tomó del brazo y la sacó del efecto del tiempo, ella abrió los ojos al darse cuenta que Li no se movía.

Volteó de inmediato hacia la puerta del balcón y vio a Eriol con cara de profunda tristeza.

-"Lo siento Sakura, pensé que tendríamos por lo menos toda la noche, pero no es así. Se está cayendo la barrera que protege tu identidad, es momento de irnos" –se acercó a tomarla de la mano porque Sakura no sabía qué hacer. Después de unos segundos de desconcierto la ojiverde dio dos pasos hacia atrás suavemente y salió del contacto de Li, casi de inmediato sintió que su alma y su corazón se quejaban, pero era lo mejor. Aplicó un poco de fuerza para librarse de su abrazo y con otro paso hacia atrás ya no estaban en contacto, sin duda, eso era lo mejor.

Volver a desaparecer y volver a dejar eso como un bello sueño.

-"Vámonos" –se quitó el saco rojo del disfraz de Li y lo dejó caer en el piso a su lado. –"Adiós" –le dio una última mirada a Xiao Lang y corrió tomada de la mano de Eriol, rápidamente la Card Mirror los interceptó y los tres salieron corriendo del Salón, detener el tiempo en una Escuela de magia no era precisamente fácil, así que Eriol los apresuró para llegar al edificio de las habitaciones, le pidió a Tomoyo que lo esperara fuera del Salón, justo en el paseo de las antorchas alejada de todos, porque seguramente Li buscaría Sakura y necesitaba que ella estuviera lejos de su alcance.

–"Rápido. Mirror" –todos entraron a la habitación de Kenishi, Eriol bloqueó la puerta con otro hechizo mientras empezaba a sudar. –"Tienes dos minutos" –le dijo Eriol completamente agotado. Sakura se apresuró, le agradeció a Mirror por haberla ayudado esa noche, se concentró y poco a poco el cuerpo de mujer desapareció dando paso a Kenishi, rápidamente se cambió de ropa, se puso lo mismo que traía Mirror y volteó a ver a Eriol como dándole las gracias por todo.

El chico de lentes suspiró y rompió el hechizo de tiempo.

–"Lo logramos Kenishi" –después de un largo suspiro volvió a sonreír. –"No te preguntaré nada" –le dijo risueño y Kenishi se sonrojó.

–"Gracias Eriol" –el de lentes caminó hacia la puerta de la habitación.

–"Es mejor que te quedes aquí y por favor, no salgas, Xiao Lang no tendrá el mejor humor del mundo. Llevaré a Tomoyo a su casa, descansa, debes estar agotado" –Kenishi volvió a sonrojarse y solo asintió, no tenía el valor de decirle nada a Eriol.

Eriol desapareció detrás de la puerta y Kenishi soltó el suspiro que tenía atorado en el pecho, sin duda era una especie de kamikaze del amor, haberse dado el lujo de no negar el hecho de que era Sakura podría ponerlo en problemas, pero el corazón muchas veces se toma libertades que no debería. Una hora después y cuando ya se había dado un ducha para tratar de tranquilizar el corazón dentro de su pecho lo escuchó, una fuerza abrió las puertas de todos los dormitorios del pasillo y Kenishi completamente sorprendido se asomó, todos los que ya habían regresado del Baile estaban atónitos.

El Superior Li entraba y salía de las habitaciones sin decir una sola palabra, tenía el rostro desencajado de furia, traía el saco rojo del disfraz medio mal puesto y la camisa más fuera de su sitio de lo normal en él, todos lo miraban sin decir una sola palabra. De hecho ni siquiera ponían resistencia, se quedaban quietos en el pasillo mientras el próximo Líder entraba y salía de los cuartos.

Era como si buscara algo, o a alguien.

¡MIERDA!

Pensó Kenishi mientras un extraño temor lo alcanzaba. ¿Estaba buscando a Sakura?

Escuchó el susurro de uno de los chicos que miraba sin entender el comportamiento del Superior Li.

–"Dicen que ya recorrió todos los dormitorios" –al parecer Li no oyó sus palabras, porque siguió entrando y saliendo de las habitaciones como si estuviera solo, casi como si fuera su propia habitación. Cuando cerró todas las puertas con un movimiento de la mano y solo quedaba abierta la de Kenishi no lo dudó, solo se pudo ver cómo apretó la mandíbula aun más, si eso era posible.

De verdad estaba furioso.

–"¿Qué haces?" –si bien Kenishi sabía que no era la mejor idea confrontar a Li en el estado en el que estaba, no pudo evitar ponerse frente a él cuando intentó entrar a su habitación. –"Tu habitación es la otra puerta" –Kenishi señaló hacia el costado con más firmeza de la que creyó tener en esa situación.

–"Quítate" –dijo Li con una voz tan plana que era tenebroso que no expresara su enojo.

Kenishi que sintió un extraño temor se hizo a un lado, como quien sabe que su vida está en peligro. Li entró a la habitación, se puso en cuclillas e invocó un pájaro de larga cola que empezó a recorrer el cuarto con desesperación. Li no decía ni una sola palabra, solo miraba las reacciones del ave ante cada rincón en el que volaba, después de algunos segundos el ave soltó un graznido y desapareció a través de la pared. Li se quedó quieto, como si en realidad no supiera qué hacer, o no supiera lo que estaba haciendo.

Kenishi solo podía mirarlo.

–"¿Dónde está?" –le soltó después de lo que pareció una eternidad. –"La mujer con la que estabas era Sakura. ¿Dónde está?" –otra vez su voz no tenía un atisbo de enojo, casi parecía que estaba leyendo algún ensayo en clases.

–"¿De qué hablas?" –contestó Kenishi después de quedarse en shock unos segundos, efectivamente todo eso era porque la estaba buscando. –"Ella no es Sakura" –soltó con más convicción de que la que tenía en esos momentos.

Por suerte Li solo lo miró unos segundos más y luego atravesó la Sala Común hacia su habitación dando un portazo, Kenishi se puso las manos contra el pecho como para protegerse y dio un paso hacia atrás antes de caer sobre sus rodillas. El corazón le latía con tanta fuerza que de verdad creyó que le reventaría. Mas tarde por teléfono Eriol le explicaría que Li había invocado a la parvada de buscadores de su familia y que había ido habitación por habitación de toda la ESCO. Aunque Eriol no le contó los gritos que se escucharon en el Gran Salón cuando Xiao Lang salió del hechizo de tiempo y ya no estaba con Sakura.

Kenishi ya de vuelta al tiempo presente volvió a suspirar, agradeció el hecho de que sus manos ya pudieran moverse sin gritar de dolor y se sentó poco a poco en la cama, se agarró la cara con desesperación y se dijo que ya solo faltaba un año y se iría a casa, solo tenía que soportar un año más. Volteó a ver la puerta que conectaba con el cuarto de Li y el corazón volvió a palpitarle, a veces pensaba que su corazón solo latía por él.

Volvió a suspirar. Un año Sakura, solo un año. Se dijo como consuelo.

o0O0o–

Xiao Lang miró fastidiado el reloj, ya eran prácticamente las cinco de la mañana y pese a la cantidad de magia que usó durante el día no pudo conciliar el sueño, se puso de pie y dejó el libro que tenía sobre el sillón para meterse al baño, sumergió la cabeza en agua helada y esperó mientras el líquido le escurría por el rostro hasta la camiseta blanca que traía. Cerró los ojos cuando vio su reflejo y al abrirlos Eriol estaba a su espalda.

Pudo haberse asustado si no hubiera sentido su presencia hacía unos minutos.

–"Para ser inglés eres bastante maleducado ¿te lo han dicho?" –le dijo Li sin ninguna clase de emoción mientras tomaba la toalla para secarse la cara.

–"¿Dormiste?" –Li negó al tiempo que se sentaba en el sofá a lado de la ventana que al estar abierta dejaba entrar la brisa matutina de la primavera.

–"Si quieres tener una charla porque te sientes solo no soy la persona Eriol, preferiría terminar de leer" –le dijo sin mirarlo y regresando su atención al libro que tenía frente a él.

Eriol ignoró sus palabras y como quien está en su habitación se sentó en otro de los sillones disponibles y hasta se tomó la libertad de servirse un poco de té en una de las tazas del servicio que Li mantenía en una mesa, para la fortuna de Eriol todavía estaba caliente, aunque era demasiado fuerte para su gusto. Xiao Lang siguió sus movimientos con fastidio, no estaba de humor para los acertijos de Eriol, no en ese momento que estaba tratando de descifrar el libro que había encontrado en la Biblioteca del Edificio B, ese lugar que estaba prohibido para los alumnos.

Si bien el año pasado solo tenía como una plana en todas las hojas, con el paso del tiempo se dio cuenta que aparecían y desaparecían frases, algunas en mandarín y otras en el idioma que nadie podía leer, pero que él sí podía y al parecer el imbécil de su compañero de cuarto también.

Así que llevaba un registro de todo lo que había podido leer, y ahora estaba tratando de investigar qué era lo que había sucedido en la ESCO en esa etapa, al aparecer era como si alguien la hubiera borrado, no había registro de nada de lo que sucedió en esos años, justo cuando su papá, la matriarca y su tío habían ido a la Escuela. Es más, una vez tuvo la intención de preguntarle a su Madre sobre eso, y aunque se mantuvo seria unos segundos, después afirmó que no lo recordaba bien.

Al parecer ninguno de los alumnos sabía qué había pasado, era como si simplemente lo hubieran olvidado. Lo cual era prácticamente imposible, eso tenía que estar relacionado con la maldición de la ESCO.

–"Es momento de hablar" –dijo Eriol después de darle otro sorbo a la taza de té y arrugar ligeramente la nariz, de verdad a Xiao Lang le gustaba el té muy fuerte.

–"¿Ahora sí quieres hablar?" –le dijo Li sin esconder el desdén en su voz. –"Llevas años guardando silencio Eriol, poniendo tu cara de sonrisa y jugando a tus acertijos y ahora vienes con que quieres hablar" –lo miró con dureza. Era molesto vivir a la merced de los juegos mentales de la reencarnación de Clow, siempre sonriendo y con cara de saber las verdades del universo, y ahora simplemente, no estaba de humor.

–"Así es" –no había una pizca de arrepentimiento en su voz. –"Tu mejor que nadie sabe que las coincidencias no existen Xiao Lang, estamos viviendo esto porque teníamos que vivirlo así y si no hablé antes fue porque no era el momento. Pero las cosas están empeorando, estamos cerca de que esto se vaya completamente de nuestras manos y ni tú, ni yo ni el Director vamos a poder resolverlo" –soltó un suspiro y Li prefirió guardar silencio. –"La maldición de la ESCO busca acabar con el origen mismo de la magia, es un hechizo de sangre" –Xiao Lang dejó el libro en la mesa y cruzó las piernas y los brazos sobre el pecho como dando a entender que lo escuchaba. Él mismo ya sospechaba que estaban ante un hechizo sellado con sangre, no podía ser tan fuerte de no serlo.

–"¿Qué la generó?" –preguntó para interrumpir la pausa casi dramática que estaba haciendo Eriol. Si bien había decidido hablar con Xiao Lang y con Kenishi, no les contaría todo, no se podía revelar que la maldición se había detonado por la llegada del ojiverde a la ESCO.

–"El hechizo fue sellado en la ESCO, no he logrado encontrar el lugar exacto pero estoy cerca. Hay seis sellos mágicos y un pergamino que fue escrito con sangre y que tiene toda la maldición en él. Tenemos que encontrar y romper los sellos mágicos y después destruir el pergamino" –Xiao Lang entrecerró la mirada, era más peligroso de lo que había pensado, destruir sellos mágicos que habían sido hechos con un pacto de sangre y además encontrar y romper un pergamino no era algo sencillo de hacer. Arriesgarían la vida en el proceso.

–"Como seguro ya habrás averiguado" –continuó Eriol. –"Las personas que estuvieron cuando la maldición fue sellada, no lo recuerdan, nadie recuerda nada de lo que pasó en esa época y es precisamente para evitar que la maldición se rompa. Yo mismo no sabía por qué Clow había tenido un viaje dimensional en ese entonces, así que he tratado de recordar, pero no he logrado grandes avances. Aunque sí sé quien maldijo la ESCO" –Li volvió a entrecerrar los ojos.

–"¿Conoces el clan Ouyang?" –continuó Eriol y Li negó de inmediato, aunque tenía conocimiento de la mayoría de los clanes, el nombre no le era familiar. –"Era un pequeño clan que se caracterizaba porque todos sus miembros tenían los ojos violetas" –Xiao Lang recordó la mujer con la que soñaba desde hace algunos años. –"Nadie sabe porqué, pero un día los hijos de esa familia dejaron de tener ese color de ojos y nació una profecía. Un día volvería a nacer una niña con ese color de ojos y ella sería la elegida para volver a su clan uno de los más poderosos de China" –Eriol volvió a beber un trago del té mientras las luces del amanecer empezaban a colarse por la ventana. –"Esa niña nació y ella es la que maldijo a la ESCO, seguro has soñado con ella, se llama Ouyang Zizê" –Xiao Lang soltó un resoplido, sabía que la mujer de sus sueños era la responsable de la maldición, eso no era importante.

–"¿Por qué la maldijo Eriol?" –soltó después de unos segundos en silencio. –"No hay forma de encontrar los sellos y el pergamino si no sabemos por qué lo hizo" –miró su reloj pronto tendrían que alistarse para ir al desayuno.

–"Temo decirte Xiao Lang que esto tiene que ver con los Li" –dijo después de un minuto de reflexión, como para dimensionar el peso de sus palabras. –"La ESCO fue maldita por culpa de tu clan, en esa época el Concilio empezó una revuelta en contra de los Li con la intención de acumular poder, y entre los clanes que querían utilizar se encontraba el clan Ouyang, específicamente el Concilio quería asesinar a Zizê. Y lo logró" –los ojos de Xiao Lang se volvieron tan oscuros que parecían ser negros y no ámbar.

–"Pero si la maldición es una venganza en contra de los Li y del Concilio, por qué afecta a la ESCO y no directamente a mi familia. No tiene sentido" –dijo después de unos segundos de reflexión. Los Li siempre habían tenido muchos enemigos, algunos con justa razón de serlo, y entendería si el ataque estuviera dirigido a los descendientes de su clan, pero no era lógico que el impacto de la maldición fuera contra la escuela.

–"La ESCO fue utilizada por el Concilio, Xiao Lang, tu abuelo, tu madre, tu padre y tu tío lo sabían" –por un momento pareció que los dos dejaron de respirar. –"Ellos estaban aquí esos años, no trato de decir que ellos hayan participado directamente, aun no lo sé" –soltó un suspiro.

–"¿Por qué ahora? Si la maldición fue puesta hace más de 30 años por qué se activó ahora. ¿Cuál fue el catalizador?" –Eriol sonrió Xiao Lang era muy listo, pero desafortunadamente no podía decirle que era por la presencia de Kenishi en la escuela.

–"Todavía no lo descubro. Pero estoy seguro que en la ESCO no vamos a encontrar nada sobre esa época, te digo esto porque necesito que revises los registros de los Li, que vayas a la Mansión y entres a la biblioteca donde solo los líderes de tu clan pueden entrar. Ahí seguro habrá más información sobre los Ouyang, si entendemos el tipo de magia que tenía ese clan, podremos entender cómo fue hecha la maldición y dónde encontrar los sellos" –se puso de pie. –"Es hora del desayuno, Xiang Won ya sabe lo mismo que tú, los profesores están buscando los sellos también. No tenemos mucho tiempo, pronto los ataques de la ESCO serán tan poderosos que habrá muertes" –Eriol miró fijamente a Li. –"Esto ya no es solo sobre la escuela Xiao Lang, esto es sobre el futuro, si la maldición logra su cometido ya no solo no habrá ESCO, puede que la magia como la conocemos deje de existir, que los hechiceros dejemos de existir" –después de decir palabras tan determinantes Eriol soltó una carcajada. –"Hasta a mi me dio miedo, voy a alistarme, nos vemos en el desayuno" –como siempre que decía cosas que cambiarían el futuro Eriol escondió sus pensamientos detrás de una amplia sonrisa y salió de la habitación de Xiao Lang después de agradecerle el té.

El clan Ouyang, el Concilio y los Li eran los responsables de lo que estaba pasando.

Xiao Lang dejó que el agua de la regadera le helara la nuca durante unos minutos. Si su familia era la responsable de todo lo que pasaba, era su obligación encontrar una solución. La Familia siempre había cometido crímenes atroces bajo el lema de que los Li tenían que seguir siendo los Li, no habría nadie por encima de ellos nunca. Y eso implicaba destruir o coptar cualquier amenaza.

¿Los Li son asesinos?

Siempre lo han sido, aunque Xiao Lang había tomado la decisión de que él lo haría diferente, sería un líder diferente. Por eso era urgente que se casara y tomara el control de lo que le pertenecía por sangre.

Nunca renunciaría a ese poder, ni a su legado, aunque eso le costara perderse a sí mismo.

Se puso el uniforme con la determinación de ir a la Mansión esa misma noche, no podían perder el tiempo. Entró al comedor y de nuevo sintió esa sensación de extrañeza, por órdenes de su tío todos los alumnos de los grados menores habían sido trasladados de manera definitiva a las otras sedes del ESCO, por lo que los únicos que seguían en las instalaciones de China eran alumnos del Tercer Año de Avanzado. Muchos clanes habían decidido dar de baja a sus herederos, no querían arriesgarse, así que en esos momentos solo dos mesas de todas las disponibles estaban ocupadas. Todos tenían la misma cara de nulas expresiones, muchos de ellos se preguntaban si no era una especie de simulación seguir los horarios de clases cuando todos sabían que algo maligno se estaba apoderando de la escuela.

–"Siento como si esta fuera nuestra última comida ¿no?" –escuchó Xiao Lang decir a uno de los amigos siameses de su compañero de habitación y solo atinó a lanzarle una mirada un tanto amenazante, que a cambio tuvo una mirada nerviosa por parte del chico de cabello negro.

Li se sentó donde siempre lo hacía y esperó que sonara el gong del inicio. Eriol no se presentó al desayuno así que Xiao Lang comió en silencio como todos los demás alumnos. Después de Artes Marciales tomó la decisión de ir a ver a su tío, prefería pasar el día en la Mansión buscando que seguir atendiendo clases sin ningún sentido.

Tocó dos veces la puerta de la oficina del Director y esperó.

–"Pasa Xiao Lang" –su tío estaba sentado detrás de su amplio escritorio de roble mientras el profesor de meditación Qin Yunnan y el de Manejo de los Elementos Liu Bang ocupaban las dos sillas frente a él. –"Pensaba mandarte a llamar" –le dijo indicándole la silla a lado del profesor que parecía tener apenas unos cinco años de edad y no los 50 y tantos que en realidad tenía.

Los dos profesores le dieron un saludo moviendo ligeramente la cabeza.

–"Qin y Liu serán los encargados del rastreo de los sellos Xiao Lang" –le dijo después de unos segundos. –"Hablamos con la reencarnación de Clow y tomamos la decisión de hacerlo así, ambos conocían a la heredera del clan Ouyang entonces tal vez logren recordar algo de esa época" –Xiao Lang asintió. –"¿Qué te dijo Eriol?"

–"Supongo que lo mismo que a ustedes, iré a la mansión para buscar información sobre el Clan, nunca lo había oído nombrar, pero espero que haya registros en algún lugar. ¿Vas a cerrar la ESCO?" –su tío negó. –"Trataré de volver hoy, si no encuentro nada pasaré la noche allá. No tiene sentido que siga tomando clases cuando hay cosas más importantes que resolver" –los dos maestros miraron a Xiao Lang hablar como líder, sin duda ya era el líder de su Clan.

–"Está bien. Procura mantenerme informado de los cambios" –Xiao Lang asintió. –"Vamos a tratar de mantener algunas clases y haremos que los alumnos más fuertes participen de la búsqueda del pergamino junto con Eriol, lo resolveremos y todo volverá a la normalidad" –la voz del Director sonaba con esperanza, aunque en realidad no la sentía con tanta certeza.

–"Me retiro" –les dio una ligera inclinación de cabeza antes de salir.

–"¿Le dijiste a tu sobrino que Zizê era tu prometida?" –el director negó con la cabeza ante la pregunta del profesor de meditación. –"No, no tiene mucho sentido que se lo diga en estos momentos. Además solo tengo recuerdos de nuestra relación, el momento en que se desató la maldición tanto antes como después, no existe en mi mente" –el profesor que tenía la apariencia de un niño sonrió de lado.

–"Zizê era muy poderosa Xiang Won, eso todos lo recordamos, pero nadie la conocía como tu" –el Director se quedó viendo al vacío.

–"Nadie la conocía Liu, absolutamente nadie" –su tono de voz fue sombrío. –"Organicen los equipos de búsqueda, de momento Kenishi Katsura quedó bastante debilitado del último ataque pero en un par de días se podrá sumar con ustedes y con la reencarnación de Clow" –ambos asintieron antes de salir y dejar solo al Director.

–"Ayúdame a terminar con esto Zizê" –soltó al aire.

o0O0o–

Eriol acomodó los tazones frente a Kenishi y le dio los palillos.

–"Vamos, tienes que reponer fuerzas" –le dijo con un tono amable y la sonrisa en los labios. –"Vienen tiempos difíciles para todos Kenishi, es mejor que te recuperes cuanto antes" –el ojiverde tomó los palillos después de agradecer la comida.

–"Ya me siento mucho mejor" –mintió, lo cierto es que la sensación de debilidad no le había dejado el cuerpo y los dolores como punzantes seguían sobre su piel. –"Una comida deliciosa y estaré como nuevo" –sonrió y se metió un bocado de arroz a la boca. –"Me dijeron los hermanos Zedong que se cancelaron la mitad de las clases, solo habrá Artes Marciales por la mañana y un par de clases más. ¿Qué dijo el Director?" –Kenishi estaba preocupado, sobre todo, por los sueños que había tenido desde finales del año pasado.

Los sueños sobre su muerte.

–"Seguro lo sospechas Kenishi, pero la maldición de la ESCO se está volviendo realidad" –Kenishi sostuvo el aliento, ya sabía que la escuela estaba maldita, y tenía la sospecha de que todo estaba cerca de salirse de control, pero no esperaba que Eriol estuviera tan preocupado. –"La mujer de los sueños se llama Ouyang…"

–"¿Zizê?" –completó Kenishi para sorpresa de Eriol. Al parecer sabía más de lo que creía. –"¿Es ella? ¿La chica de los ojos violetas?" –el de lentes asintió. –"Tengo su diario" –soltó después de unos segundos de silencio. –"En el diario solo aparecen fragmentos cada tanto, sé que tiene que ver con el Director y los Li de la generación pasada, supongo que la prometida a la que se refiere es Ieran Li y el hermano mayor debe ser el padre de Li ¿no?" –Eriol volvió a asentir.

Al parecer Zizê quería que Kenishi supiera las cosas.

Kenishi terminó de beber la sopa en el silencio que se había hecho después de hablarle sobre los Li de la generación pasada.

–"Dime qué piensas Eriol. Sé muy bien que me escondes cosas, siempre has sido así, pero hasta yo puedo darme cuenta que hay algo que no me quieres decir y sospecho que tiene que ver con todo lo que está pasando" –Eriol le dio una mirada cariñosa a Kenishi, ya casi no quedaba nada de la niña de 12 años que no se daba cuenta de las cosas que pasaban a su alrededor.

–"La maldición fue puesta hace más de 30 años, y aunque no sé muy bien por qué, Clow me hizo venir a la ESCO hace varios años para preparar tu llegada" –Kenishi abrió los ojos como platos. –"Al parecer estaba predestinado que tu estuvieras aquí cuando la maldición se activara y Clow lo sabía, sospecho que por eso hizo un viaje dimensional en la época en la que la maldición se activó, aunque es un desgraciado y no tengo recuerdos de ese momento de mi vida pasada" –su tono era de real consternación.

–"¿Clow sabía que yo vendría a la ESCO antes de que naciera?" –Eriol asintió. –"¿Entonces la maldición es… p-por m-mi c-culpa?" –dijo lo último atropellándose con las palabras.

–"No, no Kenishi no pienses eso. La maldición es responsabilidad de los Li, esto fue ocasionado por la familia de Xiao Lang y por el Concilio" –Kenishi sintió un estremecimiento a la mención del nombre de Li. –"Pero sí tiene que ver contigo, todavía no he encontrado la forma de revertir la maldición, pero sé que es posible y sé que eres clave para eso. ¿El diario de qué momentos habla?" –Kenishi que ya no tenía hambre dejó los palillos y se levantó de la cama. Caminó descalzo hasta el escritorio y abrió un cajón que tenía un conjuro de sellado, del cajón extrajo un libro que tenía dos corazones en la portada y un escapulario, justo el que había encontrado en su jardín.

Caminó de regreso a la cama y le extendió ambas cosas a Eriol.

–"Abre el escapulario y ponlo sobre la portada para abrirlo".

El de lentes escuchó el clic que hizo el seguro del diario al abrirse y se sorprendió, Zizê era muy lista, él no podía ver nada en el libro. Lo giró hacia Kenishi y los ojos verdes sorprendidos se abrieron, el libro estaba en blanco.

–"Al parecer solo tú tienes permitido leerlo Kenishi" –le extendió el libro.

En cuando Kenishi tocó el libro las palabras en el lenguaje extraño empezaron a aparecer ante los ojos de ambos, efectivamente solo Kenishi podía leerlo. Se fue a la última página donde había texto y leyó en voz alta.

Querido Diario:

Ya no me siento tan incómoda haciendo esto, ya tengo un par de amigas, pero aun así me gusta platicar contigo, sobre todo cuando tengo la cabeza tan confundida como ahora.

Me gusta Li Xiang Won, ya no lo puedo negar.

Después de que la otra noche me acompañó a los dormitorios luego de nuestro castigo, las cosas se volvieron aun más raras. Sin darme cuenta me empezó a esperar fuera de todas mis clases, siempre con la misma sonrisa y con el maletín en el hombro, y casi con naturalidad íbamos juntos a todos lados. Las cosas empezaron a enrarecerse tanto que tuve una conversación con Ieran. Así como lo escuchas, la prometida del mayor de los Li me interceptó en el baño el otro día.

–"¿Estás saliendo con Xiang Won?" –me soltó sin saludarme siquiera y yo casi me caigo de bruces frente al espejo. Todas las otras chicas que estaban en el baño salieron casi corriendo y por un momento pensé que nos pelearíamos a golpes. Sin duda la prometida parecía del tipo que te desmembra a la menor provocación, nada que ver con Hien Li que era la personificación de la amabilidad.

Negué cuando pude hacerlo y aunque mi voz salió como un escupitajo, pude parecer firme en lo que decía.

–"Bueno, entonces aléjate de él. El Clan no vería bien que alguien de tu rango esté con el menor de los Li, sigue siendo un Li aunque no vaya a ser el líder" –me dijo sin mirarme y yo sentí la furia poseerme.

–"Mira Ieran, me tiene sin cuidado lo que tú o el Clan Li piensen de cualquier cosa que yo haga. Y si esto es una amenaza, a quien deberías ir a amenazar es al hermano de tu prometido no a mi. Y aunque como dices mi rango no se puede comparar con los Li, tu tampoco eres una Li hasta que te cases con Hien, no vengas a hablarme de una familia que todavía no es la tuya. No seas ridícula" –me acerqué a ella que tenía una mueca indignada. –"Ten un lindo día" –y me fui del baño.

No te mentiré, sentí una oleada de orgullo al haber encarado a la prometida, era estirada y engreída siempre, caminando como si el suelo no mereciera sus pasos y sin ningún tipo de emoción en el rostro mas que cuando veía a Hien Li dirigirse a ella. Lo cierto es que sí parecían estar enamorados, aunque ella pareciera más un robot que un humano.

Caminé de regreso al salón de clases para tomar Historia de la Magia y vi cómo Xiang Won corrió a interceptarme con cara de profunda preocupación.

–"¿Estás bien?" –me tomó la mano con una naturalidad sorprendente. –"Hien me dijo que la loca de Ieran quería hablar contigo. ¿No te lastimó o si?" –no me di cuenta que lo estaba mirando embobada, así que solo atiné a negar. –"Perdónala, de verdad no es una mala persona, solo está un poco loca" –me sonrió. –"Vamos a clases, ya sé que no es precisamente tu favorita, pero ya te lastimaste una vez el tobillo por faltar".

–"No me lastimé yo Li, tú me tiraste del árbol" –le dije enfurruñada. De pronto detuvo nuestro caminar parándose en seco, casi como si se hubiera acordado de las verdades mismas del Universo.

–"Es que les dije ayer que me casaría contigo" –abrí los ojos y la boca de la impresión. –"Y creo que eso sorprendió a todos" –se rascó la cabeza con la mano que tenía libre. –"¿Hiciste la investigación? Ayer tenía mucho sueño y no…"

–"¿Qué dijiste?" –dije después de una eternidad.

–"Te pregunté sobre la investigación, yo no la hice, espero que no me pregunten…"

–"¡No, eso no!" –le grité.

–"Ah, sobre lo de casarnos" –volvió a sonreír y apretó mi mano entre la suya. –"Claro si tu quieres" –me paralicé otra vez, sentí el sonrojo llenarme las mejillas y él solo volvió a apretar mi mano. –"No tienes que contestarme Zizê, al menos no hoy, tal vez podríamos empezar porque me llames Xiang Won y no Li, cuando me dices Li siento que le hablas a Hien" –y me dio la sonrisa más maravillosa que yo hubiera visto en mi vida, después seguimos caminando casi como si no me hubiera propuesto matrimonio en ese preciso momento.

Pero bueno, querido extraño, te decía que me gusta Li no por lo de la propuesta, bueno sí, pero por otra cosa. Tuvimos una expedición dentro de los bosques del ala este de la Escuela, el profesor de Artes Naturales insistió en que conociéramos criaturas mágicas en su hábitat natural. Li, como siempre hace, decidió que seríamos equipo así que empezamos a caminar por el bosque juntos. Yo iba tomando notas sobre las hadas, duendes y demás criaturas que pasaban cerca de nosotros y Li, bueno, siendo él distrayéndose con cuanta cosa sucediera. Después de un tiempo me di cuenta que no dejaba de verlo, o sea ya no estaba prestando atención al diario de campo y solo lo veía embobada mientras arrancaba ramas o brincaba charcos de la lluvia de la mañana.

De pronto le pegó la luz de la tarde en el rostro y ahí supe, maldita sea, ahí supe que me gustaba. Después me sonrió otra vez con esa forma suya de torcer los labios y empezó a caminar hacia mí.

–"Dime que te bese" –su voz fue completamente ronca. –"Zizê no esperes que después de que llevas toda la tarde viéndome sonrojada no quiera besarte. Dilo" –se me acercó pero se mantuvo a unos cinco pasos de mi. –"Tienes cinco segundos" –dio un paso y contó.

Yo estaba fuera de mí. ¿Quería que me besara? Li iba demasiado rápido, era demasiado bueno conmigo, me hacía sentir cosas que no sabía qué se podían sentir.

–"Dos" –dio otro paso sin dejar de mirarme, como dándome tiempo para pensar.

El corazón me explotó.

–"Tres" –seguía sonriendo y como alentando sus movimientos, alargando todo lo que podía al contar. –"Cuatro. Te queda un segundo Zizê" –estaba a un paso de mi, tan cerca que podía sentir la tibieza de su pecho frente a mi.

–"Cinco" –dije yo y me puse sobre las puntas, le tomé la corbata para jalarlo a mí altura. –"Bésame" –y sonrió mientras me tomaba de la cintura para buscar mis labios. Ahí me di cuenta a lo que se referían las novelas románticas que eran leídas por todas las mujeres de la Escuela. Ahí supe, oh vaya que lo supe, lo que era sentir el cuerpo lleno de vida. Y me asusté.

Cuando rompimos el beso toda la zona alrededor de ambos estaba llena de flores, casi como si la primavera se hubiera ocasionado solo porque él me besaba. No era figurado, las flores habían florecido donde no estaban antes. Ambos nos reímos.

Y ahí querido diario descubrí, no solo mi poder para hacer que las flores nacieran cuando sentía mucha alegría, si no que ese rumor sobre que Li Xiang Won y yo éramos pareja, ya no era un rumor. Era verdad.

Tuya.

Zizê.

Kenishi dejó de leer y vio a Eriol tan sorprendido como él mismo. El ahora Director y la mujer que había maldecido a la ESCO habían vivido un romance. ¿Cómo eso que parecía un romance adorable y con futuro terminó en desolación y muerte?

–"Deja que las flores florezcan es por el poder que tenía Zizê" –susurró Eriol para acabar con el silencio en el que estaban. –"Ella tenía el poder de dar la vida y desarrolló la habilidad de quitarla" –Kenishi sintió que se hundía en la cama, como por el peso que sentía sobre sus hombros.

–"No entiendo por qué solo yo puedo leer esto" –dijo levantando el diario. –"¿Ella quiere que yo sepa algo?" –se apretó la negra cabellera con desesperación. –"No la entiendo. ¿Por qué quiere que sepa que tuvo un romance con el Director Li?" –dijo con un tono medio sombrío.

–"Creo que quiere que la entiendas Kenishi. Tal vez eres el único que podrá entenderla y por eso te hizo llegar su diario con los pensamientos más íntimos sobre su vida. Dudo que el diario te muestre información sobre la maldición, pero tal vez podamos entender qué sucedió esos meses para que una chica como ella se convirtiera en lo que se convirtió" –dijo Eriol después de unos momentos de reflexión. –"No te preocupes demasiado. Te juro que haré todo lo posible para terminar con la maldición" –la sonrisa de Eriol no se vio tan despreocupada como él quiso.

Por su parte Kenishi no pudo evitar la cara de completa preocupación.

Si Clow sabía que Sakura iría a la ESCO desde hace más de tres décadas, seguro estaba destinada a vivir lo que estaban viviendo. Había una razón, solo que en esos momentos no la entendía. Eriol se puso de pie y le sacudió el cabello con cariño.

–"De verdad Kenishi, no te preocupes tanto. Ahora nuestra prioridad es que te pongas bien y que veamos como festejar tu cumpleaños" –le guiñó el ojo y Kenishi soltó una risita. –"Podríamos escaparnos de la ESCO. ¿Qué te parece irnos un día y pasear? A Tomoyo le gusta la idea y la verdad es que estoy un poco cansado de la vida de estudiante, ya sabes, tener que ir a clases todos los días" –el dramatismo de Eriol hizo que Kenishi se relajara un poco y bebiera el té con calma, aunque ya estaba un poco frío le calentó el pecho.

Era cierto, su cumpleaños número 21 sería mañana y si alguien le hubiera preguntado hace años si estaría en una escuela de magia en China para entonces, seguro no le hubiera creído. Pero bueno, han sucedido tantas cosas en su vida que la Sakura del pasado seguro no le habría creído nada.

–"Es extraño que haya tanto silencio ¿verdad? Extraño a las hadas" –Kenishi regresó su cara de tristeza, por precaución la Reina de las Hadas había retirado a todas sus hijas de la ESCO y se había traslado a otra dimensión, por lo que los pequeños seres alados ya no estaban con ellos como compañeros. Kenishi había llorado un día entero cuando tuvo que despedirse de su hada y recordarla le hundía el pecho.

–"Yo también. La extraño mucho, pero es mejor que estén seguras. Si todo sale bien el profesor de Artes Naturales dijo que regresarían con nosotros a finales de año para terminar las clases" –Eriol asintió. –"Tendremos muchas cosas que contarnos cuando las volvamos a ver" –y sonrió un poco, aunque el movimiento le produjo un fuerte dolor en el pecho así que se quejó.

–"¿Qué pasa? ¿Te duele?" –Eriol se alarmó otra vez. Lo cierto es que había notado a la perfección que su nivel de magia no se estaba reponiendo, era como si su cuerpo no pudiera sanar.

–"No es nada" –negó con la cabeza aunque su rostro estaba pálido y sus mejillas hundidas en el rostro, había bajado de peso y las ojeras que tenía eran tan oscuras que contrastaban con el blanco tono de su piel. –"Tal vez tengo que dormir un poco más" –sonrió para tranquilizar a Eriol. –"El Director me mandó una pócima con los hermanos Zedong, dijo que ayudaría a contrarrestar la fuerza del hechizo de ayer, así que seguro mañana ya estaré como nuevo" –levantó el brazo como símbolo de fuerza.

Eriol lo miró profundamente.

Siempre había sido así, cuando algo le pasaba a Sakura prefería no decirlo a nadie para evitar que se preocuparan, pero Eriol estaba seguro que además de poder leer el diario lo más seguro es que Kenishi tuviera sueños sobre lo que iba a suceder. Y aunque quería preguntarle sobre eso para poder avanzar en la búsqueda de los sellos, lo mejor era darle un respiro, celebrar su cumpleaños y luego acabar con la maldición de la escuela.

Antes de que la maldición acabara con ellos.

–"Te vendré a ver antes de cenar" –dijo Eriol otra vez poniendo la sonrisa como escudo en su rostro. –"Descansa Kenishi" –y levantó la charola de comida que le había traído y se la llevó consigo. Cerró la puerta con cuidado y empezó a caminar por el pasillo, volteó a ver la puerta de Xiao Lang, pero no detectó su presencia, seguro había ido a la Mansión Li para avanzar en la búsqueda.

–"Deja que las flores florezcan" –repitió Eriol como tratando de darle sentido a la frase.

o0O0o–

Dos de las mujeres que siempre estaban con Ieran Li tocaron la puerta de las habitaciones de Fei Han. Momo, su dama de compañía abrió y se inclinó ante las mujeres dejándolas pasar a la sala donde la prometida del próximo heredero del Clan Li aprendía sobre la historia de la familia. Fei Han tenía un horario ultra estricto, en las mañanas asistía a la Escuela Superior de Brujas que era la academia exclusiva para mujeres dedicadas a desarrollar habilidades mágicas, aunque ella no tenía mucho futuro, ya que su familia nunca había sido poseedora de un gran poder.

En realidad solo iba por obligación.

Después de la escuela y como ya vivía en la Mansión Li, tenía que tomar el té de la tarde con Ieran, quien evaluaba su avance en los estudios que hacía sobre el Clan, y aunque ya había terminado los módulos de Negocios Internacionales de los Li ahora estaba estudiando sobre cada uno de los líderes de por lo menos 100 años atrás. Una vez que terminaba el té tenía tres horas de estudio supervisadas por una de las instructoras de la matriarca que no la dejaba ni moverse. Después tenía que recibir clases de artes marciales durante dos horas, asistir a la cena en el comedor principal de la mansión, así estuviera ella sola y luego regresar a sus habitaciones.

En completo silencio y sin correr.

Después de eso estaba tan cansada que solo caía a la cama y la rutina se volvía a repetir el día siguiente, y el siguiente y el siguiente. Una vez a la semana, Xiao Lang iba a la Mansión principal a cenar con ella, pero la mayoría de las veces no hablaba con ella, había veces que parecía que no reparaba en su existencia, pero a pesar de eso, Fei Han esperaba ese día con ansias toda la semana.

Precisamente por eso se sorprendió y abrió los ojos verdes enormes cuando le anunciaron que Xiao Lang estaba en la Mansión. Miró a su instructora como pidiendo permiso para retirarse de la clase y se levantó, se tomó unos minutos para cambiarse a un vestido más fresco porque la primavera era demasiado calurosa y se puso un poco de perfume antes de salir de su habitación. Como siempre, su dama de compañía iba unos pasos tras ella, Ieran no la dejaba ir sola a ningún lugar.

Incluso en la escuela había alguien custodiándola siempre. Había días que se preguntaba si era realmente la prometida del próximo líder o una prisionera de los Li.

Lo vio y el corazón le dio un vuelco. Estaba en uno de los salones hablando con la matriarca que al parecer también había ido a verlo cuando se enteró que llegaba a la Mansión.

–"Es mejor que dejes de ir a la ESCO" –alcanzó a escuchar Fei Han antes de que la anunciaran y pudiera entrar a la habitación.

–"No está a discusión Madre" –y Xiao Lang pasó a su lado al salir del salón sin siquiera mirarla.

Y fue ahí cuando Fei Han se sintió completamente ridícula, ella había ido para saludarlo y que al menos le diera una sonrisa y él simplemente pasó de largo a su lado ya no digamos sin sonreírle, sin siquiera haberla visto. Era como si Fei Han fuera una mesa más en esa habitación, un ser invisible en esa enorme Mansión.

Y ella se casaría con ese hombre.

–"Xiao Lang es un hombre cruel Fei Han, nunca lo olvides" –la ojiverde se quedó pasmada y solo atinó a darle una inclinación a la matriarca cuando salió del salón seguida de dos mujeres.

Otra vez se sintió ridícula, fuera de lugar, es como si ella fuera una invitada no deseada en esa Mansión. Sonrió tristemente y empezó a caminar para regresar a su habitación, su dama de compañía se movió tras ella y avanzaron en silencio. Al darse cuenta que tenía unos minutos libres antes de su sesión de combate del día, se desvió y caminó a su jardín favorito en la mansión, se volteó a darle una mirada de complicidad a la chica que caminaba tras ella para que no la delatara y las dos se perdieron entre los pasillos hasta llegar a un pequeño claro que tenía dos lagos con enormes carpas doradas nadando en sus aguas.

Fei Han soltó un suspiro y sin importarle el protocolo se sentó sobre el pasto para recibir los últimos rayos de sol de la tarde. Estaba violando como diez normas de "LA PROMETIDA DEL PRÓXIMO LÍDER DEL CLAN LI" pero la verdad es que se sentía deprimida. Notó la mirada nerviosa de la chica que estaba a su lado y trató de calmarla.

–"No te preocupes Momo, nadie nos descubrirá, todavía tenemos 15 minutos antes de la clase" –la chica de cara pequeña y ojos demasiado expresivos solo negó fuertemente con la cabeza y volvió a ver el reloj que estaba en su muñeca.

Fei Han supo que Momo moriría de un infarto si no se levantaba del piso, así que se levantó de un saltó y se sacudió el vestido dándole una sonrisa.

–"Ya me levanté. Solo cinco minutos ¿sí?" –Fei Han alzó la mano mostrando los cinco dedos y caminó hasta quedar frente a uno de los pequeños lagos y se perdió viendo a los peces nadar. No era una persona ingenua, era obvio que Xiao Lang no la amaba y tal vez no la amaría nunca, pero eso no implicaba que no fuera doloroso ver cómo le importaba menos que cualquier otra cosa en su vida.

Él solo la necesitaba para cumplir con el requisito de estar casado para ser el líder, era lo único que era ella. Un objeto para sus fines de obtener el poder completo de su familia.

Ella solo tenía que guardar silencio o asentir dependiendo de la ocasión, mantenerse sana y tener hijos hasta que naciera un varón, y con eso garantizar el liderazgo de la siguiente generación. Empezar a educar al niño y acompañar al líder en todo momento que él lo necesitara. También era la cara del Clan Li para algunos negocios y algunas obras de beneficencia, esas cosas no las hacía Ieran porque ella había asumido un liderazgo interino a la muerte del último líder, pero serían sus obligaciones después de la boda.

Volvió a suspirar.

¿Era eso lo que quería para su vida?

Sonrió tristemente, no es como que ella pudiera elegir no casarse. No tenía opciones, no podía deshonrar a su familia, para ellos era un privilegio que Ieran Li la hubiera escogido para ser la esposa de su hijo y que ahora fuera una más del Clan Li. Fei Han no tenía nada de qué quejarse, sería rica, su familia tendría beneficios por el matrimonio y ella ya no tendría que preocuparse de nada el resto de su vida. Y aun así, no podía sentirse afortunada.

De hecho era bastante desdichada.

Sintió nuevamente la ansiedad de Momo y para tranquilidad de su dama de compañía regresaron a los pasillos de la Mansión para dirigirse a su habitación. Tenía que cambiarse de ropa e ir al dojo para sus lecciones de artes marciales, al menos era bastante buena en esas clases y había días en que disfrutaba el ejercicio, le permitía dejar de pensar en la mujer que Xiao Lang amaba.

Sakura.

Ese nombre era una maldición para Fei Han, nunca olvidaría lo que había pasado en el baile de fin de año en la ESCO. Después de que casi le rogó a Xiao Lang que no la dejara, él efectivamente la dejó, desapareció durante horas al grado de que Mei Ling estaba nerviosa, eso no era normal en él, aunque siendo sinceras no se había comportado como siempre se comportaba en toda la noche. Y Fei Han como la imbécil que era lo buscó por el Salón tratando de seguir su presencia, pero ella no era precisamente muy hábil con la magia, entonces no lograba encontrarlo. Cuando ya se estaba dando por vencida, Xiao Lang salió de uno de los balcones como si un demonio lo hubiera poseído y de un movimiento de la mano encendió las luces y apagó la música.

Estaba buscando a alguien como si la vida se le fuera en ello, todos podían darse cuenta de la desesperación del próximo Líder, pero nadie se movió o se le acercó. Se quedaron quietos, casi sin parpadear.

–"Xiao…" –Mei Ling se le acercó antes de que pudiera completar el nombre de su prometido y negó con la cabeza.

–"No es el mejor momento Fei" –le dijo al mismo tiempo que la detenía del brazo. –"Déjalo" –y con una mirada sombría la condujo a una de las partes más lejanas del salón, no quería que viera su prometido en ese estado.

Lo que Fei Han no sabía es que Mei Ling también la había visto, a la mujer del vestido rosa y el antifaz rojo, y si era quién ella creía que era, Xiao Lang también la había encontrado. Lo más seguro es que estuviera así por eso, seguramente la estaba buscando a ella. Seguramente Xiao Lang estaba buscando a Kinomoto.

–"¿Qué le pasa Mei Ling?" –le preguntó después de unos minutos en silencio.

–"Xiao Lang no era así Fei, el hombre que ves es consecuencia de toda la maldad que hay en esta Familia" –le dijo, pero pareció ser más bien una reflexión interna.

Fei Han palideció cuando vio a cinco pájaros de un maravilloso color dorado y verde volar por todo el Salón, ella conocía ese hechizo lo había estudiado como parte de la historia de los Li, era la invocación de buscadores enfocada a encontrar a miembros del Clan. ¿Xiao Lang estaba buscando a alguien de la Familia? ¿Por qué usaba ese hechizo?

–"Lo logró" –dijo Mei Ling otra vez hablando para ella. –"Por fin Xiao Lang consiguió invocar sus propios buscadores, ahora puede hacer que busquen lo que él quiera y no solo nuestro tatuaje" –la de ojos rubí se levantó el disfraz para dejar ver el dragón que estaba en su antebrazo. Ese era el tatuaje de un Li, salía de manera natural en sus pieles entre los 16 y los 30 años, era el símbolo de que formaban parte del Clan.

Lo que las dos chicas no sabían era que Xiao Lang había invocado a su parvada de buscadores para que rastrearan la energía del saco que le había puesto a Sakura. Lo cierto es que en parte lo había hecho a propósito, sabía que su parvada podría rastrear la energía más mínima por más que ella no tuviera aura mágica. Los pájaros volaron enloquecidos, detectaban la energía en el salón, pero no podían encontrar su origen. Todos seguían en silencio y quietos como si fueran estatuas, Xiao Lang buscó a Eriol o a Daidouji pero habían desaparecido. Seguro estaban con ella.

Y después Fei Han lo escuchó y el pecho se le hizo un hueco.

–"¡MALDITA SEA!" –Mei Ling brincó, al igual que todos los presentes al escuchar al Superior Li gritar. –"¿DÓNDE ESTÁS?" –todos se miraban sin atreverse siquiera a susurrar algo. Era como si ese hombre no fuera Xiao Lang Li y hubiera sido sustituido por otra persona, él nunca mostraba ninguna clase de emoción y ahora estaba buscando a alguien casi desesperadamente.

Fei Han lo vio atravesar el Salón y salir y los ojos empezaron a llenársele de lágrimas, se sentía ridícula estando ahí, sintiendo las miradas de todos los presentes cuestionándose por qué el Superior Li se comportaba de esa manera si su prometida estaba en el Salón. Mei Ling notó su sufrimiento y le dijo que se fueran.

–"Vamos, le pediré a mi tío que nos saque de la ESCO. Xiao Lang no volverá" –su tono de voz era contrariado, pero también se le veía molesta. Fei Han se limpió discretamente las lágrimas, encuadró los hombros, se ajustó el abrigo y empezó a caminar fuera del Salón, sabiendo que todos las miraban. –"Vamos Fei" –le tomó el brazo para apresurar el paso y llegaron rápidamente al camino de las antorchas que ya estaba completamente cubierto de nieve.

Casi al mismo tiempo Eriol se bajó de su coche, había sacado a Tomoyo lo más rápido posible de la ESCO y ahora buscaría contener la furia de Xiao Lang. Sin embargo, vio a las dos mujeres salir con caras de angustia y se les acercó. Mei Ling lo vio con ojos de odio y Fei Han no podía despegar la mirada de sus manos, se sentía profundamente avergonzada.

–"Las llevaré a la Mansión" –les dijo con una voz casi comprensiva. –"Por favor" –abrió la puerta de su auto, tanto él como Mei Ling sabían que Xiao Lang estaban en un estado completamente anómalo y ellas no habían traído auto.

–"Ya avisé a mi tío, mandará un auto" –le soltó Mei Ling como en un ladrido.

–"Por favor Mei, no estaría tranquilo si no las llevo" –y volvió a señalar la puerta. Fei Han que ya no quería permanecer un segundo más en la ESCO se metió en la parte trasera del vehículo como diciéndole a Mei Ling que no estaba a discusión.

La pelinegra soltó un bufido y permitió que Eriol cerrará la puerta del copiloto.

Eriol encendió el vehículo y salió de la dimensión de la ESCO para adentrarse a las calles oscuras de Hong Kong. Los tres estaban en silencio, lo cierto es que la incomodidad podía sentirse en el ambiente, Mei Ling se giró a ver a Fei Han y notó que había caído completamente rendida en el asiento, estaba agotada y lo cierto es que la entendía a la perfección.

Sintió lástima por ella.

–"¿Era ella cierto?" –soltó Mei Ling viendo hacia el frente y sabiendo que Fei Han no podía escucharla. –"¿Era Sakura?" –Eriol que se esperaba la pregunta se mantuvo en silencio. –"No entiendo por qué decide aparecer después de hacerle creer a Xiao Lang que estaba muerta" –Eriol levantó la ceja, no sabía que Xiao Lang hubiera hablado con Mei Ling al respecto. –"Evidentemente Xiao no me lo dijo, lo escuché hablando con un investigador durante las vacaciones. Ahí supe que aparentemente ella está muerta y que Xiao la está buscando, pero a menos que sea un zombie la mujer del vestido rosa era ella ¿verdad?" –el de lentes se permitió una risita por el tono de Mei Ling.

–"No puedo decírtelo Mei" –le dijo después de unos minutos y casi a punto de llegar a la Mansión Li. –"No puedo revelar los secretos de las demás personas, sé qué la pasaron mal" –le dio una mirada por el retrovisor a Fei Han. –"Pero el destino de Sakura y de Xiao Lang es precisamente eso, su destino, ni tu, ni yo, ni nadie…" –volvió a ver por el retrovisor la cara dormida de Fei Han. –"…puede intervenir en ese destino. Sé que lo sabes" –Mei Ling cruzó los brazos sobre el pecho.

–"Ellos no pueden estar juntos, aunque ella haya revivido de entre los muertos. Xiao Lang se casará con Fei Han, nunca renunciaría a ser el heredero del Clan Li solo por Sakura. Lo sabes ¿cierto?" –Eriol estacionó el vehículo en la entrada de la Mansión y apagó las luces para mirar a Mei Ling directo a los ojos.

–"Yo no sé de lo que es capaz Xiao Lang por Sakura, Mei. Pensé que lo sabía, pero ahora no lo sé" –puso una enorme sonrisa sobre el rostro y se giró a ver a Fei Han que ya había despertado. –"¿Quieren que las escolte hasta el edificio?" –la prometida negó.

–"Gracias por traernos" –como si Fei Han hubiera recuperado la dignidad perdida, descendió del vehículo y esperó a que Mei Ling hiciera lo mismo, un escalofrío la recorrió a pesar del grosor de su abrigo. La nieve ya era más densa y la temperatura seguía bajando.

Fei Han nunca olvidaría lo que había escuchado decir a la reencarnación de Clow justo cuando despertó.

Yo no sé de lo que es capaz Xiao Lang por Sakura.

Ya en el tiempo presente Fei Han estaba en la puerta del dojo de la Familia Li, Momo y su entrenador personal eran los únicos presentes y golpeó con más fuerza de que la tenía el costal de arena frente a ella. Todavía no lograba descubrir quién era Sakura, pero lo haría, aunque no sabía bien para qué, necesitaba verla con sus propios ojos. Saber que existía un ser humano que producía emociones en su prometido la llenaba de ansiedad y envidia en la misma proporción, ella no podía lograr que la mirara, y la tal Sakura había logrado que su prometido la persiguiera toda la noche, tal como leyó en los blogs de chismes donde se burlaban de ella.

Nunca la perdonaría.

No perdonaría a Sakura por hacerle eso.

Aunque sabía que la mujer en cuestión no tenía la culpa de los sentimientos de Xiao Lang, a él no podía odiarlo, no podía condenarse a odiar a la persona con la que pasaría el resto de su vida. Pero a ella sí podía odiarla, y lo haría.

Soltó un grito al patear el costal con fuerza y cayó contra el piso con la misma fuerza, tanta que hasta su entrenador se preocupó de alguna lesión.

–"¿Está bien señorita?" –Fei Han levantó la cara y se limpió el sudor con la muñeca, se puso de pie y siguió golpeando el saco hasta que le dolió todo el cuerpo, casi en la misma proporción del dolor que sentía en su corazón.

o0O0o–

Xiao Lang se retiró los lentes de lectura y se sobó el puente de la nariz. Estaba de muy mal humor por la conversación con su Madre, quien seguía insistiendo que tenía que abandonar la ESCO y no condenar su liderazgo al fracaso de su tío, estaba harto de tener que seguir las indicaciones de todos, como si a los casi 21 años todavía no fuera libre de tomar sus propias decisiones.

¿Libre? Él nunca sería libre, aunque pensara que lo era, nunca lo sería.

Ser un Li no significaba libertad de ninguna manera.

Soltó un bufido molesto y tomó uno de los pañuelos desechables para limpiarse la nariz, siempre que estaba en esa biblioteca su alergia se desataba, pero no tenía tiempo de pensar en eso. Estaban en una búsqueda contra reloj, tenía que saber quienes eran los Ouyang, pero sobre todo, por qué la maldición tenía que ver con su Familia, principalmente con su tío Xian Won, su padre y su madre.

La vibración de su teléfono lo sacó de su concentración y aunque giró los ojos al ver que era Mei Ling deslizó el botón para contestar.

–"Me dijo Fei que estás en la Mansión" –Xiao Lang soltó un sonido como afirmativo. –"¿Podrías dejar de ser un imbécil y por lo menos saludarla? ¡Será tu esposa Xiao Lang! No puedes esperar que no se sienta mal si sigues ignorándola, no todos tienen el corazón de piedra como tu" –la voz de Mei Ling era completamente molesta.

–"¿Me hablaste solo para eso?" –se retiró el teléfono para colgar.

–"Las personas terminarán abandonándote Xiao" –escuchó antes de cortar la comunicación.

Él no estaba ignorando a Fei Han, pero ciertamente tenía cosas más importantes de las cuales preocuparse. Eso no significaba que la odiara, solo no era importante.

¿Eso era incorrecto?

Vaya, se iba a casar con ella. Eso lo tenía claro y esperaba que ella también lo tuviera claro, pero ellos no eran una pareja ordinaria, ella no podía esperar que él estuviera pendiente de su bienestar o de sus necesidades. Ellos no se amaban, nunca lo harían, aprenderían a vivir con los demonios del otro, o mas bien, Fei Han tendría que aprender a vivir con los demonios de Xiao Lang y eso sería todo. Y aunque en el fondo sabía que esa no era una forma ni empática ni mucho menos humana de tratar a una persona, no haría nada para remediarlo.

Es mejor que se acostumbre.

Pensó Xiao Lang, cuánto más rápido Fei Han se acostumbrara a su indiferencia, menos dolor sentiría. Esa era la realidad, aunque sí sentía un ligero remordimiento al recordar sus ojos la noche del Baile Anual, sin duda haberla dejado para buscar al fantasma de Sakura la había herido profundamente. Sacudió la cabeza, no tenía tiempo de pensar ni en una ni en otra, su prioridad era enfrentar la maldición de la ESCO.

Ya después pensaría en las dos mujeres de ojos verdes.

En esos momentos estaba revisando uno de los tomos sobre la historia de las familias mágicas de China y esperaba que al menos le diera luz sobre qué momento de la historia rastrear. La biblioteca de la Mansión Li era exclusiva para los líderes, futuros líderes o ex líderes del Clan y se tenía que utilizar un hechizo para entrar, nadie más podía hacerlo y por eso tenía información que incluso había desaparecido. Encontró un párrafo que le llamó la atención.

"La familia O-Yang fue una de las únicas familias que resistió el primer exterminio de clanes menores cuando el Clan Li tomó el control de las autoridades mágicas de Oriente hace más de 500 años, sobrevivió por un extraño poder que les daba la capacidad de absorber la magia de sus oponentes hasta matarlos. El Clan Li intentó acabar con ellos, pero hubo grandes pérdidas humanas, así que se decidió pactar con los O-Yang a través del matrimonio de alguna hija de la familia Li. El Clan perdió su nombre y se les obligó a nombrarse Ouyang".

Xiao Lang volvió a ponerse los lentes de lectura, por eso no los ubicaba, los O-Yang y los Ouyang eran los mismos. Los O-Yang eran uno de los clanes más poderosos que habían existido y los Li los habían obligado a abandonar su nombre y su rango, además de controlarlos a través del matrimonio. Ya eso era suficiente para que odiaran a todos los descendientes del clan en realidad.

Pero eso no explicaba la maldición en la ESCO. Siguió hojeando el mismo libro.

"En una de las investigaciones con los O-Yang se descubrió un pergamino con una profecía. Todos los miembros perderían su máximo poder para darle paso al nacimiento de una nueva generación. Los hijos perderían el color de los ojos violetas durante generaciones, pero una niña nacerá en el año de la regeneración y ella será la portadora de la nueva vida de los O-Yang y el clan recuperaría su gloria. Es posible que cuando los O-Yang crean que la profecía se ha cumplido ataquen los Li; sería adecuado proceder al exterminio de todas las mujeres de ese Clan".

Xiao Lang se echó el cabello hacia atrás, ese libro contenía todas las acciones realizadas por el Clan en más de medio siglo. Se describía detalladamente la relación que existía con cada familia, los líderes de los Li sabían que era una familia poderosa porque había obtenido su liderazgo por la fuerza, sus cimientos eran los cadáveres de los clanes más débiles. Así había sido siempre y no era una novedad que hubieran tratado de exterminar a los Ouyang en más de una ocasión.

"Se documentó que en la familia O-Yang dejaron de nacer mujeres, los únicos nacimientos reportados son de varones. Han descartado la crianza de nuevos hechiceros, los niños nacidos no tienen ningún tipo de presencia mágica. Al parecer su profecía se cumplió, ya no hay nuevos integrantes que tengan ojos violetas".

El castaño siguió revisando el libro hasta que terminó, pero ya no había ningún reporte adicional sobre ese clan. Al menos había descubierto que su nombre real era O-Yang y que los Li los obligaban a llamarse Ouyang. Se levantó y sacudió el polvo de sus pantalones, lo que obviamente le produjo un estornudo por su alergia al polvo y una maldición de su parte. Hizo levitar el libro y lo acomodó en uno de los enormes estantes, eran tan grandes que tocaban el techo. Con un movimiento de los dedos extrajo otro libro y lo hizo flotar hasta su mano. En ese tomo estaba el relato del liderazgo de su abuelo y de su padre, ahí debía aparecer algo sobre los O-Yang considerando que esa fue la época en que se maldijo la ESCO.

Zheng Li, el abuelo de Xiao Lang fue uno de los líderes más temidos del Clan Li, fue conocido por favorecer el matrimonio entre hermanos y primos para poder conseguir una sangre Li más pura, pero también se inclinaba por las alianzas matrimoniales con clanes poderosos. Se dice que él mismo había asesinado personas que ponían en riesgo la estabilidad del dominio de su Familia, Xiao Lang no lo conoció, pero sabía que había sido odiado por más de una persona.

Al parecer eso también formaba parte de ser un Li.

El odio.

El castaño abrió el libro cuidando de no levantar demasiado polvo para no congestionar más su nariz, que ya estaba ligeramente roja por la alergia. Empezó a hojear hasta que encontró una hoja suelta que le llamó la atención, era como un reporte.

"Se detectó movimiento de los miembros del Concilio en la ESCO, están tratando de manipular alumnos para lograr una revuelta. Ningún Li está involucrado aun, se sabe que han contactado a Xiang Won, Hien está fuera de la mira por ser el próximo líder".

¿Revuelta? ¿Qué clase de revuelta estaría organizada por el Concilio? Seguro era a lo que se refería Eriol.

"Se había olvidado la profecía de los O-Yang, no hubo movimiento con ese clan pero la única mujer que ha nacido en esa familia en los últimos años estudia en la ESCO. Tiene los ojos violetas, sin embargo, no tiene grandes niveles de magia (tiene apenas 11 años). No representa un riesgo para los Li, habría que evaluar su matrimonio con alguno de los Li de línea secundaria y terminar la disputa con ese clan. Siguen nombrándose Ouyang y pagando con regularidad sus comisiones hacia el Concilio, no hay indicios de algún levantamiento en contra del Clan".

Eso no tiene sentido si años antes se detectó que los Ouyang no eran un riesgo. ¿Qué había pasado para que en menos de una década la heredera de su clan fuera un enemigo de los Li? Xiao Lang siguió pasando las páginas, había una nota escrita con la letra de su abuelo.

"El Concilio sigue tomando fuerza en la ESCO mediante la manipulación de herederos de clanes aliados. No hay muchas opciones, se tendrá que anunciar su disolución, los Li ya no contarán con un Concilio para la toma de decisiones, existe el riesgo de que traicione a los Li y quiera tomar el poder. Hien está conteniendo la movilización en la ESCO, quieren iniciar una purga mágica para extraer las habilidades de los clanes menores y que sean absorbidas solo por los clanes más fuertes. Aunque se está considerando a los Li, es una estrategia para fortalecer a otras familias y hacer un frente en nuestra contra".

Xiao Lang suspiró, no recordaba haber leído nada de eso cuando era niño, aunque existía la posibilidad de que no le hubieran dado acceso a esos textos, al final él no tuvo acceso completo a la biblioteca hasta que volvió del exilio. Siguió leyendo.

"Ya detectamos las conversaciones del Concilio con Xiang Won, le prometieron darle el liderazgo de los Li si apoyaba la revuelta. Hien quiere protegerlo pero aun son muy jóvenes Hien solo tiene 17 y Xiang Won apenas 15. Si no intervienen los Li en la ESCO, la revuelta seguirá fortaleciéndose".

"Se reportó la desaparición de dos miembros del Concilio, fueron asesinados por nuestra Familia, los restantes se acercaron a mí, quieren pactar la disolución de la revuelta, al parecer logramos controlarla".

Ahí terminaba la carta de su abuelo, eso fue cuatro años antes de la maldición, seguramente la revuelta siguió organizándose. Tal vez la heredera del clan Ouyang se había sumado a la purga de clanes menores para tratar de ganar poder en contra de los Li y terminar su venganza. Un bostezo lo sorprendió, al parecer estaba cansado.

Levantó la mirada hacia el reloj, ya había pasado la hora de la cena en la Mansión, pero seguro podría hacer que Wei le trajera algo de cenar. Se levantó de su asiento y caminó hacia la puerta de la biblioteca, se tomaría un descanso. Abrió la puerta al poner su mano cuando la cabeza del dragón que custodiaba abrió las fauces y la enorme estructura de metal que resguardaba esa zona se abrió con un rechinido seco.

El pasillo estaba completamente oscuro, solo había una ligera luz al final.

Puso las manos sobre la nuca como siempre hacía cuando necesitaba concentrarse y se sorprendió al notar la presencia de Fei Han justo donde estaba la parte iluminada del pasillo. Ella tenía prohibido acercarse a esa zona, si su Madre la veía, la reprendería.

–"¿Qué haces aquí Fei Han?" –le dijo con una voz plana. –"Sabes que no puedes estar en esta parte de la Mansión" –le recordó.

–"Lo sé" –su voz era melodiosa como siempre, aunque tal vez parecía un poco triste. –"¿Tienes unos minutos? ¿Podemos hablar de algo?" –Xiao Lang frunció el ceño, eso definitivamente no era un comportamiento común en Fei Han y mucho menos era algo que su prometida debiera hacer.

–"¿Te pasa algo?" –ella sacudió la cabeza. –"¿Estás enferma?" –volvió a negar y Xiao Lang notó perfectamente como se apretaba los dedos.

–"Solo quiero saber si así será siempre. ¿Así será nuestra relación?" –el castaño parpadeó, ciertamente lo último que se esperaba era un reclamo infantil como ese.

Lo último.

o0O0o–

Kenishi estaba soñando.

Lo sabía.

Y también sabía qué sueño era.

Todos habían desaparecido en la ESCO, no había una sola persona, parecía una escuela abandonada. Los edificios habían sido destruidos, todos menos uno, el edificio al que no podían pasar, el Edificio B. Kenishi caminó hacia ahí como siempre lo hacía en ese sueño. Oía gritos de dolor pero no había nadie, casi era como si las paredes estuvieran gritando.

El sonido era tan ensordecedor que el ojiverde tuvo que ponerse las manos sobre los oídos.

–"¡¿QUÉ PASA?! ¿LO HICISTE?" –Kenishi no podía ver a la persona que hablaba, solo había voces y gritos a su alrededor. –"¡DÍMELO!" –el grito de la voz de mujer no tenía respuesta.

Kenshi escuchaba pasos acelerados y los seguía, los pasos atravesaban el edificio dejando gotas de sangre a manera de camino. Llegaban a una habitación donde había una hoja doblada en tres sobre una mesa. La hoja empezaba a flotar igual que se oían los pasos acelerados otra vez. Kenshi seguía la hoja flotando por la oscuridad de la noche, los gritos no se detenían en lo absoluto y la persona invisible que llevaba la hoja se detenía de vez en cuando dejando más charcos de sangre.

La persona que Kenishi no podía ver hacía una pausa justo frente a la puerta que revelaba la dimensión dónde estaba su jardín y entraba como si fuera suyo. Kenishi hacía lo mismo y esperaba. La persona poco a poco empezaba a aparecer, era una mujer joven no tendría ni 20 años, tenía el cabello negro y largo, tan largo que en la postura en la que estaba su cabello se esparcía por el piso como una enredadera negra. Después de unos segundos la mujer se giró a verlo y Kenishi la reconoció, tenía los ojos violetas-rojizos, era Zizê.

Zizê estaba hincada sobre el pasto haciendo un hoyo en la tierra con las manos, con desesperación, mientras un hilo de sangre le corría por el costado de la boca. Gruesas lágrimas salían de sus ojos mientras empezaba a conjurar.

–"No se los perdonaré nunca" –el hoyo que hacía llegaba a la profundidad que necesitaba y con un paso tembloroso se ponía de pie, ahora la sangre también le escurría desde las orejas. Tuvo un ataque de tos mientras seguía conjurando algo que Kenishi no lograba entender. El piso se iluminaba de un dorado deslumbrante y la hoja que traía consigo desaparecía frente a sus ojos.

La chica caía desfallecida y con lo que parecía ser el último esfuerzo de su vida tomaba parte de la sangre que le corría por la boca con la palma de la mano y la ponía sobre la tierra del jardín. La luz dorada que emanaba de la tierra empezaba a desaparecer y el cuerpo de ella también.

Kenishi se quedaba su lado sin poder tocarla ni poder ayudarla, solo la veía morir.

–"Tú… tienes que terminarlo" –le decía y desaparecía.

Después de eso los gritos se hacían más potentes. Mucho más fuertes, como si estuvieran masacrando personas. Y de pronto se detenían todos los sonidos, como si todo hubiera terminado repentinamente. Kenishi salía corriendo del jardín y la ESCO estaba bañada en cadáveres, donde sea que miraras había personas muertas, todas con el uniforme de la Escuela, el dominante dragón de ojos celestes bordado en el pecho. Kenishi caminaba horrorizado entre los cadáveres, viendo la mueca de dolor en sus rostros, como si hubieran sufrido mucho antes de morir. De pronto una luz atravesaba el pecho del ojiverde y él caía muerto sobre uno de los cadáveres.

No se podía mover, sabía que estaba muriendo.

Kenishi abrió los ojos y se sentó sudando, siempre pasaba lo mismo, soñaba su muerte y despertaba agitado y desorientado, pero por primera vez desde que tenía ese sueño, lo recordaba completo. No solo su muerte. Se levantó de un salto sintiendo como las piernas resentían el movimiento, todavía estaba muy débil por el sueño mortífero del día anterior. Encendió las luces con un movimiento de las manos y buscó unos tenis. Tenía que ir a su jardín en ese preciso momento, ahí estaba la clave de la maldición.

Tomó una sudadera con capucha y se la puso antes de salir corriendo de la habitación, se escabulló de los miembros de los escuadrones de vigilancia nocturna y caminó por la vereda hacia bosque donde estaba el jardín. La noche era cálida y en lo alto del cielo la luna estaba por convertirse en luna llena. Encontró la puerta a la otra dimensión y ésta se abrió como dándole a entender que lo estaba esperando. Entró y el fuerte olor a flores le llenó los pulmones, en ese jardín siempre era primavera, así estuviera nevando afuera, ahí siempre era cálido y fresco. Las flamas que siempre iluminaban el lugar cuando era de noche estaban flotando marcándole el camino hacia la banca central.

Sin dudarlo mucho caminó hacia la banca, si no se equivocaba justo ahí moría Zizê en su sueño. Se sentó y como siempre que lo hacía leyó el grabado que había en el metal de la banca.

–"Para la persona que más amaba este jardín, de la persona que más amaba sentarse a su lado" –dijo en voz alta.

Se levantó y empezó a caminar por el jardín, Kenishi sabía que había llegado a ese lugar debido a la voz que la llamaba por su nombre real, y que el día que había vuelto a la vida había sido porque él había tocado el árbol que estaba justo frente a él. Enorme y lleno de vida con una corona color verde que nunca parecía marchitarse.

–"¡Dime por qué estoy aquí!" –le gritó al árbol. –"Yo sé que tu quieres que vea todo esto, pero no lo entiendo. ¡Ayúdame Zizê!" –la mención del nombre ocasionó una corriente de aire al interior del jardín y miles de pétalos empezaron a volar.

Kenishi cerró los ojos y puso el brazo frente a su rostro para protegerse del polvo.

Cuando el ojiverde abrió los ojos los pétalos tenían la forma de un humano que empezó a caminar hacia él, Kenishi no lo sabía pero la chica de ojos violetas podía ver a través de su hechizo, ella veía a Sakura a una mujer, no a Kenishi.

–"Tú debes ser Sakura" –le dijo la figura de pétalos y era la misma voz de su sueño. –"Yo soy Zizê, soñé contigo hace mucho tiempo, soñé con este momento. Al parecer efectivamente estoy muerta" –la aparición se miraba las manos echas de pétalos. –"Supongo que mi hechizo se activó" –le dijo sin mirarlo.

–"S-si" –dijo Kenishi sin saber bien lo que estaba pasando. –"¿Nos ayudarás?" –la figura se deshizo y volvió a aparecer frente a él.

–"No" –le dijo y luego volvió a desaparecer para aparecer a lado de la fuente. –"Lo merecen, ellos merecen todo lo que les está pasando" –Kenishi se acercó a la fuente, la aparición estaba llena de furia y rencor.

–"¿Quién fue Zizê?" –Kenishi le extendió la mano como para tocarla. –"Dime quién los dejó morir" –la tocó y la aparición se esfumó para aparecer cerca del árbol.

–"Yo lo amaba y él me traicionó. Nos ofreció como carne de cañón para su experimento. ¡No lo perdonaré nunca!" –gritó.

–"¿De quién hablas Zizê? ¿Quién los traicionó?" –la figura se puso a lado de Kenishi y lo atravesó, trasladándolo al pasado.

Kenishi era un observador, nadie podía verlo, pero él podía moverse a su gusto. Era de día y por la ropa que traían las personas que veía estaba en la ESCO. No parecía suceder nada raro, todos caminaban normalmente, como si un día más de primavera estuviera sucediendo. Una pareja que iba tomada de la mano se le acercó, Kenishi reconoció de inmediato los ojos de Zizê y los empezó a seguir. Él era mucho más alto que ella, y los dos caminaban lento, casi como si estuvieran disfrutando su paseo matutino.

–"Me volvieron a contactar" –le dijo el chico de ojos color ámbar, a Kenishi le recordó muchísimo a Li.

–"¿Ahora qué quieren?" –dijo ella sin contener el desprecio en su voz.

–"Están organizando eventos clandestinos. La revuelta está tomando fuerza otra vez, quieren hablar contigo Zizê, les interesa tu poder…"

–"¡No!" –le gritó y lo soltó de la mano como si el contacto quemara. –"¿No me digas que lo estás considerando Xiang Won? Son asesinos, solo quieren aprender la habilidad de mi Clan para matar personas, ellos no quieren liberar a nadie de ninguna opresión. ¡Quieren ser los opresores!" –levantó los brazos. –"No hagas esto por favor, habla con Hien, es peligroso" –su tono era una súplica.

–"¿Confías en mi?" –ella asintió. –"Nunca te pondría en peligro Zizê" –la chica suspiró y volvió a tomar la mano del joven de cabello castaño.

Kenishi contuvo la respiración él era el Director Xiang Won.

La pareja desapareció y se hizo de noche, ahora estaban en una cueva, parecía uno de los pasadizos que los hermanos Zedong le habían contado a Kenishi que estaban por toda la ESCO, solo que eran como una leyenda, en realidad nadie nunca había entrado ahí. En el centro había una especie de fogata que proyectaba las sombras de todos las personas que estaban sentadas en círculo alrededor del fuego, Kenishi distinguió a Xiang Won y a Zizê en el centro del círculo, todos murmuraban cosas pero hicieron un silencio absoluto en cuanto un hombre que traía una larga túnica entró, iba del brazo de un joven como de la edad de los que estaban ahí.

–"Es el presidente del Concilio" –murmuró una de las personas que le daba la espalda a Kenishi. Todos esperaron a que le acomodaran una silla al hombre que contrastaba completamente con el ambiente oscuro y húmedo de la cueva.

–"Gracias a todos por venir. Para el Concilio es fundamental contar con su apoyo, y sobre todo, con sus maravillosas habilidades. Sepan que ustedes serán el futuro del mundo de la magia" –parecían que todos tenían la respiración contenida, Kenishi notó los ojos de desconfianza de Zizê a la distancia. –"Hoy nos honra con su presencia no solo uno de los hechiceros más poderosos de su generación y digno representante del Clan Li, Xiang Won, si no que está con nosotros la heredera de uno de los clanes más gloriosos que han existido en China, O-Yang Zizê" –todos aplaudieron y Zizê murmuró algo que Kenishi no alcanzó a entender. –"Como ustedes saben hace cuatro años tuvimos que dejar atrás nuestro proyecto por la desaparición de dos de nuestros miembros, pero hoy gracias a ustedes estamos más fuertes y podremos lograr los cambios de justicia y prosperidad que queremos para las familias mágicas. Que pocas familias sean las portadoras de todo el poder es la garantía para la paz" –Kenishi notó como incluso Xiang Won creía las palabras del adulto.

La única con la mirada de recelo era Zizê.

–"Necesitaremos una muestra de su sangre para realizar las pruebas de su pureza y luego hacer el reconocimiento de sus hechizos, ese será nuestro mayor poder, una vez que sepamos sus habilidades podrán ponerlas al servicio de la Causa" –los ojos de Zizê mostraron alarma, trató de llamar la atención de Xiang Won como para decirle que eso no estaba bien, pero Kenishi notó como es que el castaño entrelazó su mano como para calmarla.

Otros dos hombres vestidos con túnicas negras y cubiertos de los rostros como para no ser reconocidos entraron a la cueva con charolas de metal en las manos y sin esperar mucho empezaron a recolectar muestras de sangre y pedir a los jóvenes que hicieran sus conjuros o invocaciones más habituales.

Una vez lo hacían dejaban la cueva.

Cuando ya solo quedaban Zizê y Xiang Won Kenishi la escuchó murmurar.

–"Vámonos Xiang, esto no es seguro, formar parte de la revuelta nos puede costar la vida. Tu familia no te lo perdonará" –él le acarició el cabello y le dio un cariñoso beso en la frente.

–"No estamos haciendo nada malo. Esto traerá la paz que necesitamos" –los ojos de Zizê tenían lágrimas en el momento en que le pincharon el antebrazo para extraer un tubo de sangre, los ojos del que estaba realizando las pruebas centellaron con satisfacción. Después Zizê extendió ambas manos y le mostró el hechizo para hacer que nacieran flores, de pronto toda la cueva estaba llena de brillantes y coloridas flores.

–"Es fantástico" –dijo el hombre mayor que había hablado en la reunión. –"Eres la digna heredera de tu clan Zizê, esto que estás haciendo al unirte a la Causa te dará la venganza que siempre quisiste, que tu familia siempre quiso".

–"Mi familia nunca ha querido vengarse de nadie" –Zizê apretaba los puños con fuerza. –"Mi familia solo ha luchado cuando tiene que luchar, nunca iniciamos una batalla, no atacamos por atacar y ya no somos O-Yang somos Ouyang. No creo en su Causa y no creo en nada de lo que dicen, esto no traerá paz, esto traerá la guerra" –y abandonó la cueva corriendo sin poder controlar las lágrimas.

Kenishi la siguió hasta que llegaron a la puerta donde estaba la otra dimensión que albergaba el jardín, ella giró la perilla y se trasladó. Kenishi miró maravillado que el jardín podía ser incluso más grande de lo que lo conocía, era como si estuviera más vivo, más colorido, como si la vida en sus hojas fuera infinita.

La chica de largos cabellos negros se sentó en la banca y ya no controló su llanto, Kenishi se sentó a su lado y antes de que intentara tocarla Xiang Won atravesó la dimensión también.

–"¡Zizê!" –llegó corriendo a su lado y la abrazó con fuerza. –"No tengas miedo, estamos haciendo lo correcto" –ella se separó del abrazo y lo miró con ojos de profunda tristeza.

–"Cometí un error Xiang Won, nunca debí revelarles el poder de mi Clan, será usado para hacer daño" –las lágrimas no se detenían. –"Los sueños cada vez son más vívidos, las personas morirán en la ESCO. Y creo que yo soy la responsable de que mueran. ¿Me lo juras? ¿Me juras que no permitirás que nada malo pase? ¡Júralo Xiang Won!" –el chico se separó y volvió a abrir la herida por donde habían extraído la muestra de sangre, se inclinó invocó el escudo de su familia a los pies de ambos y puso una gota del líquido vital.

–"Lo juro" –ella sonrió levemente y él se levantó para abrazarla otra vez y buscar sus labios.

Kenishi se sintió incómodo, pero pronto todo fue oscuridad.

–"¿Lo ves?" –le dijo la Zizê hecha de flores de vuelta a la dimensión del jardín en el tiempo presente. –"Me lo juró y aun así me traicionó" –los pétalos fueron arrastrados por el viento y la voz de Zizê se quedó como un murmullo mortífero. –"El final solo será el principio".

Kenishi cayó sobre sus rodillas.

Estaba en shock.

¿Qué era la Causa? Kenishi había leído en sus clases regulatorias sobre la historia de la ESCO y ahí no se mencionaba nada durante esa década, es como si toda la información de 10 años hubiera desaparecido. Recordó haberla visto enterrando algo en su sueño, así que empezó a excavar con los dedos dejando hoyos alrededor del gran árbol central, pero no encontró nada.

Se dejó caer exhausto, sentía que estaba en un camino sin salida.

¿Zizê era la villana o la víctima? ¿La maldición era una maldición? ¿Por qué el Director no recordaba nada si él había formado parte de todo eso? Se sacudió el cabello con desesperación y se puso de pie de un salto, tendría que hablar con Eriol, tal vez él sabía a lo que se refería Zizê con La Causa.

–"Voy a necesitar más que esto Zizê. Si es cierto que yo tengo que terminar esto necesito tu ayuda" –la respuesta que tuvo Kenishi fue otra ventisca y por primera vez desde que había descubierto ese jardín las llamas se apagaron, como diciéndole que ya no era bienvenido ahí. Sin ningún ánimo Kenishi salió de esa dimensión y regresó al edificio de los dormitorios de la ESCO, y casi como si le hubiera leído la mente, Eriol lo esperaba en su habitación con panecillo con una vela, al parecer ya era medianoche.

–"Feliz cumpleaños Sakura" –Kenishi sonrió y por un momento olvidó toda su confusión y sopló la vela. Eriol sacó una botella de vino y le ofreció una copa. –"Que todos tus sueños se hagan realidad" –y ambos chocaron las copas como dándose un descanso ante el irremediable futuro de caos y desesperación.

o0O0o–

Xiao Lang se dejó caer en la cama de su habitación en la Mansión Li.

Fuiste muy duro con Fei Han.

Le dijo la voz en su cabeza, esa que siempre parecía tener una opinión a todo. Y tal vez era cierto, pero él siempre había pensado que lo mejor para evitar una desilusión era simplemente no tener ilusiones.

–"¿A qué te refieres con que si siempre será así?" –le dijo Xiao Lang a Fei Han hacía unas horas apenas. –"¿Estás haciendo un berrinche? Porque si es así, no tengo tiempo para esas niñerías Fei Han" –la chica de precioso cabello negro apretó los dedos de su mano derecha con más fuerza al escucharlo hablar así.

–"He aprendido" –su voz sonaba mucho más baja que su tono normal. –"He aprendido más de 900 reglas sobre cómo ser tu prometida, cómo hablar, cómo caminar, cómo sentarme, cómo dirigirme al resto del Clan, pero en ningún lado…" –levantó por primera vez el rostro y miró fijamente a los ojos ámbar de Xiao Lang. –"En ningún libro, en ningún tratado dice cómo debo tratarte a ti, cómo debo comportarme contigo" –se notaba el brillo de las lágrimas en sus ojos. –"Yo lo sé, sé que no me amas, sé que no tienes por qué ser cuidadoso conmigo, solo pensé… pensé que podría ser diferente" –se notaba a la perfección la lucha que llevaba para evitar que las lágrimas salieran de sus ojos. –"Así que necesito que me lo digas ahora, porque siento que ya no puedo respirar" –después de esa última frase las lágrimas empezaron a correr por las mejillas pálidas de la ojiverde, Xiao Lang reparó por primera vez que estaba mucho más delgada de como la había conocido.

Se quedaron en silencio unos minutos, las lágrimas se escurrían por las mejillas de Fei Han que trataba de alejarlas y se mordía el labio para no romperse completamente.

–"Solo no te metas en mis asuntos" –le dijo Xiao Lang viéndola fijamente también, aunque la ojiverde notó algo que nunca había visto en sus ojos, la oscuridad que irradiaban, como si fuera maligno. –"Solo no hagas esto, no puedes exigirme cosas Fei Han. Eres mi prometida y serás mi esposa, tu lugar es ese. No necesito que hagas más, pero no puedes hacer menos, te lo dije la última vez, seré el líder más poderoso de la historia del Clan Li. Y no quiero saber que terminaré casado con una niña inmadura" –Xiao Lang notó como los ojos verdes se hicieron grandes y las lágrimas más gruesas. –"Será la primera y la última vez que tengamos una escena así, no soy ese tipo de persona, deberías saberlo. No me gusta tener que pedir las cosas, solo cumple con tus labores y yo cumpliré con las mías" –Fei Han se quedó inmóvil, las lágrimas seguían escurriendo de sus ojos, pero ya no hacía el intento de removerlas.

–"Entiendo. No volverá a pasar" –dijo después de un segundo con la voz a la mitad y sin mirarlo a los ojos, se veía como derrotada, casi como si hubiera perdido una batalla. –"Buenas noches Xiao Lang" –se inclinó y empezó a caminar por el pasillo rápidamente, Xiao Lang alcanzó a escuchar su sollozo antes de que saliera del edificio que contenía la biblioteca.

Luego de eso y ya sin hambre decidió ir a sus habitaciones, otra vez le dolía la cabeza.

Y ahí seguía, viendo el techo y sintiendo el efecto de las drogas para el dolor que últimamente eran lo único que le mantenía a raya las migrañas. Tenía que encontrar la causa de sus dolores de cabeza, no quería terminar siendo un adicto a los analgésicos. Se rió, siempre había pensado que las adicciones eran reflejo de la debilidad de las personas, así que tampoco se permitiría ser adicto.

No tenías que haberle dicho niña inmadura.

Le volvió la reclamar la voz.

Siendo sinceros, había sido duro con ella, pero tenía que formar carácter, no podía ser siempre débil. Ella tendría que volverse fuerte para poder acompañarlo en la cruzada que iba a emprender, prefería que ahora aprendiera a controlar sus emociones a que en un futuro fuera una carga para él. No se detendría por nadie y si Fei Han iba a llorar solo porque él no le hablaba, no era el tipo de esposa que necesitaba.

El timbre del teléfono lo sacó de sus reflexiones, lo hizo levitar hacia él y deslizó el botón de contestar luego de sentarse en la cama.

–"Li".

–"Señor, le envié la información de rastreo del vehículo que me pidió" –era el investigador a cargo de la búsqueda de ella. –"Pudimos localizar la ruta que siguió el joven Hiragizawa la noche del Baile, y tenemos las fotos satelitales, le están llegando en este momento" –Xiao Lang puso el altavoz y empezó a consultar su mail en el teléfono. –"Como puede ver solo había una mujer con él, al parecer la joven que cumple con las características de Kinomoto Sakura nunca dejó la ESCO" –Xiao Lang hizo zoom sobre la primera foto, se veía a Eriol descender del vehículo al mismo tiempo que otra mujer de cabello corto que él reconoció como Daidouji.

–"Eso es imposible" –dijo Xiao Lang después de terminar de ver las fotos y constatar que la única mujer que había llegado esa noche y que habitó esa vivienda durante los siguientes días había sido Daidouji.

–"Hicimos correr un algoritmo de búsqueda en todas las cámaras de Hong Kong, no hay registro de nadie con las señas particulares de Kinomoto Sakura. Si es que tuvo contacto con usted, no fue captada en ningún lugar en la ciudad, ni esa noche, ni la siguiente semana. No hay registro que confirme que saliera de la dimensión de la Escuela señor" –Xiao Lang negó con la cabeza eso era simplemente imposible, ella había salido de la ESCO, si no hubiera salido su parvada la hubiera encontrado.

–"¿Hubo avances sobre la otra fecha en la que fue vista?".

–"Sí señor, la fecha que me reportó hubo fallas en las cámaras de seguridad en las calles debido a la lluvia que cayó pero tenemos dos donde podemos confirmar que es Kinomoto Sakura, están en el otro correo que le debe estar llegando ahora mismo. En la primera foto se le ve entrar y luego salir del centro comercial, antes de la hora que usted reportó haberla encontrado y la siguiente es ella regresando al mismo centro comercial, solo tenemos rastro de que entró dos veces y salió una sola vez" –Xiao Lang sintió una extraña punzada al reconocer la ropa que le había visto la tarde lluviosa que la persiguió por Hong Kong hace más de un año.

–"¿Cómo es eso posible?" –dijo el castaño al sentir nuevamente la punzada luego de acercar la foto para tratar de reconocer sus facciones.

–"No hay registro de que una mujer de sus características haya salido de ese centro comercial, ni ese día, ni el siguiente mes. Aunque encontramos en las grabaciones de seguridad que Katsura Kenishi estaba ahí ese mismo día" –la punzada se convirtió en un extraño sabor amargo a la mención del nombre del imbécil de su compañero de cuarto.

–"¿Estuvieron juntos?" –preguntó con la voz plana.

–"No señor, aunque sí visitaron los mismos lugares. También hay avances en la investigación sobre Katsura Kenishi en Japón, aunque encontramos toda la documentación de su vida escolar y su relación con el Clan Katsura, no tenemos registros fotográficos, es como si nunca se hubiera tomado una foto o aparecido en la foto de alguien. Los primeros registros fotográficos que tenemos de él son los que vio la última vez, donde está acompañado de Daidouji Tomoyo y cuando sale del aeropuerto rumbo a Hong Kong, antes de eso es como si nunca hubiera salido a la calle" –Xiao Lang frunció el ceño, el idiota seguía siendo un misterio.

–"Está bien, mantenme informado de los avances. Y mantengan la vigilancia de todas las personas que pudieran saber su paradero, incluida Daidouji, su hermano y la falsa apariencia del Guardián" –y colgó sin esperar respuesta.

Había días que Xiao Lang creía que estaba resolviendo el laberinto en torno a Sakura, ya casi había descartado la idea de que había fallecido, pero ahora era como si tuviera la habilidad de aparecer y desaparecer sin dejar rastro, no solo mágico, si no realmente no había un solo rastro de ella. Su investigador estaba trabajando con grandes hackers de talla mundial para tener acceso a todos los registros de video e imagen de Asia, cada foto tomada de cada teléfono, de cada cámara de seguridad y mediante el reconocimiento facial la estaban buscando.

Y vaya que estaba saliendo muy caro, en tiempo y en recursos.

Pero iba contra el reloj, pronto el hechizo que su tío Xiang Won le había dado a los Enanos lograría encontrar eso que él no había logrado luego de dos años buscándola, y la matarían. Había días también, en los que Xiao Lang se recriminaba todo lo que había pasado en el Baile Anual, cómo es que había desperdiciado la única oportunidad donde habían hablado realmente para advertirle lo que estaba pasando.

En vez de eso, bueno, en vez de eso se habían besado.

Si alguien le preguntara a Li por qué había pasado lo que había pasado la noche del baile, lo cierto es que no sabría explicarlo, había algo con ella que le detonaba emociones y acciones que él no pensaba que pudiera sentir o hacer. Es como si con el simple hecho de pensar que era ella lo desarmara y lo convirtiera de nuevo en ese niño cobarde que no puede controlarse. Y eso fue precisamente lo que pasó esa noche, sentimientos que no sabía que tenía le desbordaron encima, casi como si llevaran toda una vida esperando por salir, como si de pronto se le hubiera abierto la puerta a todos los monstruos que él encerró cuando era niño.

Rompiendo su promesa de no volver a sentir nada por nadie.

Se levantó de la cama y se sentó en uno de los sofás que estaban en la sala de su habitación, sabía que no iba a dormir, así que no perdería el tiempo intentándolo. Agradeció mentalmente a Wei por dejarle bocadillos y se sirvió el té que estaba preparado, aunque ya estaba frío, lo prefería así, era una noche calurosa.

Volteó a ver la hora en su teléfono y la punzada que se le clavaba en las entrañas lo hizo con más fuerza de lo normal.

Era 1º de abril, era su cumpleaños número 21.

¿Alguna vez han intentado olvidar una fecha y por más que pase el tiempo no lo logran? Así le pasaba a Xiao Lang con el cumpleaños de Sakura, incluso en los años en los que había decido ya no volver a pensar en ella siempre recordaba su cumpleaños, y siempre tenía ese efecto en él, un dolor punzante en el estómago, como si alguien le diera un puñetazo profundo y largo. Y siempre extendía un deseo que nunca admitiría en voz alta, pero que esa noche no logró mantener así.

–"Feliz cumpleaños" –las palabras salieron de su mente a sus labios y se sorprendió casi con la misma fuerza con la que un trueno retiembla en una noche de tormenta, se quedó paralizado extrañado de sí mismo y de lo que había salido de su boca. –"Estás enloqueciendo Xiao Lang" –se dijo tratando de restarle importancia al momento.

Lo cierto es que ya no podía negar que había perdido la cabeza por el fantasma de Sakura, tarde y noche trataba de explicarse por qué se ocultaba. ¿Tal vez ella sabía del peligro y por eso se escondía? ¿Alguien la tenía amenazada desde hace dos años y por eso nadie sabía nada de ella? Además, estaba el hecho de que Daidouji le había mentido, él la había visto en el baile con Eriol y con ella, así que no era cierto que no sabía nada sobre su paradero.

¡Todos lo estaban engañando!

Y estaba el imbécil de su compañero de cuarto.

Ni su hermano ni el Guardián habían estado en contacto con alguna persona con las características de Sakura, pero mantenían contacto con el idiota de Katsura, su investigador le había informado de llamadas recurrentes entre el hermano mayor y Katsura, una llamada a la semana según marcaban los registros telefónicos que habían obtenido, también Tsukishiro estaba en contacto con él e incluso Daidouji.

¿Quién era él y qué tipo de relación tenía no solo con Sakura, sino con las personas más cercanas a ella?

Incluso ahora que recordaba, Eriol había actuado como si lo conociera desde siempre.

Y estaba el hecho claro, de que ese día estaban juntos en el Baile.

¿Y si Katsura era el único contacto entre Sakura y los demás?

¿Y si Katsura la mantenía oculta?

Sakura era muy poderosa, pero incluso ella necesitaría ayuda para mantenerse oculta a ese nivel, ningún hechicero podía desaparecer así su magia. Al menos no había nacido alguno con tanto poder.

Al parecer el centro de todo era Katsura.

Levantó el teléfono y habló.

–"Necesito las grabaciones de las conversaciones de Katsura con los demás" –colgó antes de que hubiera una respuesta del otro lado de la línea.

El rastro de Sakura se había perdido cuando Katsura había entrado en la ESCO, entonces si ella estaba en China por que él estaba en China, lo más seguro es que él fuera el único con acceso a su paradero, o tal vez el único que podía comunicarse con ella, eso explicaría por qué sus familiares hablaban con él, en lugar de hablar con ella. Tal vez él la estaba protegiendo de algo. Sacudió la cabeza, no quiso seguir pensando en la relación que tenía Katsura con Sakura porque se enfurecía casi sin razón. Esperaría las grabaciones y luego de eso tomaría una decisión, tal vez era el momento de obligar al imbécil de su compañero de cuarto a que le dijera la verdad.

¿Por qué sabía tanto de la vida de Sakura?

El día que sus aves buscadoras entraron a su habitación para buscar el rastro de ella salieron completamente enloquecidas, casi como si hubieran sido víctimas de un hechizo de confusión, pero él lo había visto, no se había movido de su lugar cuando estuvo ahí y no lo vio conjurar nada, por lo cual era posible que el cuarto tuviera un hechizo.

Y no pones un hechizo en tu habitación, a menos que escondas algo.

Los primeros rayos del sol entraron por el enorme ventanal que tenía su habitación al mismo tiempo que Xiao Lang tomaba una decisión, entraría en la habitación del imbécil de su compañero de cuarto y descubriría lo que escondía.

Tal vez, solo tal vez, eso le daría una pista sobre Sakura.

Se levantó para meterse al baño, la misma ducha fría de siempre y salió con rumbo al comedor de la Mansión. Algunos de los sirvientes se quedaron helados al verlo caminar por los pasillos tan temprano, el próximo líder nunca estaba más de un día en la Mansión a menos que estuviera de vacaciones, que cuando eso sucedía en realidad no solía salir de sus habitaciones, y ahora estaba caminando con el ceño fruncido justo a la hora del desayuno.

Wei entró al comedor al mismo tiempo que Xiao Lang.

–"¿Tomará el desayuno joven?" –el castaño asintió y bastó un cabeceo para que dos sirvientes pusieran un servicio más en la mesa. Fei Han y la matriarca Ieran entraron un minuto después.

En ambas hubo una mueca ligera de sorpresa al ver a Xiao Lang, pero las dos ocuparon su lugar en completo silencio.

–"No pensé que pasarías aquí la noche" –le dijo Ieran mientras acomodaba la servilleta de tela blanca sobre sus rodillas, tenía el cabello perfectamente acomodado en un moño alto y usaba una túnica color beige con grabados en dorado.

–"Tengo cosas que hacer" –fue lo único que salió de sus labios.

Sirvieron la comida y empezaron a comer, Xiao Lang desvió la mirada a Fei Han que estaba sentada frente a él y notó claramente los ojos hinchados y el rostro pálido, seguro había llorado parte de la noche. Tenía la mirada fija en la cuchara mientras tomaba la sopa y hacia movimientos lentos y silenciosos, casi como si quisiera que su presencia pasara inadvertida.

–"Fei Han" –la prometida levantó la mirada hacia la matriarca por primera vez. –"Explícale a Xiao Lang los avances de la planeación de la boda" –ella asintió.

–"Tanto el ajuar y los vestidos de la ceremonia y la reunión familiar están listos" –Fei Han miraba a Xiao Lang, pero era como si no tuviera ningún tipo de expresión en su rostro. –"Se llegó a un acuerdo con ambas familias sobre el orden de los nombres para los hijos, en caso de ser varones y en caso de ser mujeres. Se están realizando labores de acondicionamiento a la ala oeste de la Mansión para edificar lo que será nuestra casa antes de que se realice el cambio de poderes, una vez realizado volveremos a la Mansión principal y nos instalaremos en las habitaciones que ahora son utilizadas por la matriarca" –casi parecía que no respiraba. –"No ha habido ningún retraso en la planeación, así que la fecha que se fijó en un inicio para el enlace sigue estando vigente, se consultó con los ancianos del Clan Li y al parecer la fecha es adecuada, así que nos bendecirá la buena fortuna" –terminó de hablar y regresó su mirada a la comida.

Xiao Lang mantuvo la mirada hacia un punto inexistente en la pared, sintió como el dolor de cabeza le empezaba como una punzada en la parte baja de la nuca, no estaba de humor para hablar de su boda.

–"Todo está en orden, cómo puedes ver" –reafirmó Ieran. –"El futuro, Xiao Lang, no se sucede por arte de magia como muchos creen, el futuro se construye como posibilidades luego de que las personas toman decisiones. Las coincidencias no existen, solo existe lo inevitable" –Xiao Lang echó su silla para atrás y dio una ligera inclinación antes de retirarse del comedor.

No sabía en qué momento le había parecido una buena idea comer con la matriarca. Notó que Fei Han no se sorprendió de su partida, no hizo ningún gesto, solo se quedo quieta, como a la espera de que saliera del comedor.

Xiao Lang entró a su habitación, cerró las cortinas con un movimiento de la mano cuando ya sentía las luces en los ojos por la migraña y alcanzó a meterse cinco pastillas de un solo movimiento y tragarlas sin siquiera tomar agua. Se dejó caer en la cama y esperó que el dolor dejara de partirle la cabeza. Los analgésicos empezaron a hacer efecto y su cuerpo se relajó, tal vez podría dormir un par de horas, llevaba casi 72 horas sin una hora de descanso.

Y tuvo suerte, el sueño lo encontró.

Pero tal vez se arrepentiría de haber pedido algunas horas con Morfeo, su mente se trasladó a los recuerdos en la Isla de la Muerte. El hombre-bestia se acercaba a él con un montículo de arena en un plato.

–"Feliz cumpleaños principito. Ya llevas con nosotros un año y aún tienes todas tus extremidades" –el Xiao Lang de casi 13 años sintió un escalofrío al verlo, un improvisado parche cubría su ojo derecho y una profunda cortada le cruzaba la mejilla. –"Tal vez te mate hoy, no lo sé" –el hombre le aventó el plato con arena que fingía ser un pastel y de un movimiento de la mano levantó el cuerpo para luego dejarlo caer profundo en la arena.

–"Igual ya debería matarme" –pensó Xiao Lang antes de perder el conocimiento por falta de aire.

Despertó soltando un grito desgarrador desde el fondo de la garganta, estaba colgado de pies y manos entre dos palmeras. Por la ubicación del sol serían cerca de las tres o cuatro de la tarde, el hombre-bestia le lanzaba dardos como si el castaño fuera el blanco colgado en algún bar de mala muerte. Parpadeó con el único ojo con el que podía ver, pero la sangre que le escurría por la frente y el sudor le nublaban la vista, a lo lejos veía a Yin el chico mayor en la isla de la muerte observando la escena con un mueca indiferente y a Wo Min-Tao el chico pelirrojo que le había dado agua los primeros días del encierro.

Ahora eran los únicos tres sobrevivientes de la isla.

Los niños menores habían ido muriendo poco a poco, para diversión del hombre-bestia, es como si nadie esperara que sobrevivieran, nadie había ido a buscar sus cuerpos para enterrarlos, era como si simplemente los hubieran olvidado. La verdad es que Xiao Lang había pensado que la Matriarca se arrepentiría de haberlo mandado a morir o que su tío podría convencer al Concilio de acortar el castigo, pero sus esperanzas se habían extinguido. Ya había paso un año de torturas intermitentes y no sabía si lograría vivir un año más para cumplir su condena.

Uno de los dardos del hombre le atravesó la carne del muslo y se sacudió por el dolor, había días en los que caía inconsciente y pensaba que ya no despertaría, pero ya se había vuelto costumbre abrir los ojos y ver la cara llena de pecas de Min-Tao limpiándole las heridas u ofreciéndole agua.

Una y otra vez.

Y es que el hombre-bestia había nombrado a Xiao Lang su víctima favorita, entonces ya la mayoría de los castigos se dirigían hacia él exclusivamente, los otros dos jóvenes en la isla sabían que habían sobrevivido en parte porque Li estaba soportando todos los castigos. Absolutamente todos.

Una ráfaga de dardos se incrustaron en sus dos brazos y volvió a soltar un grito desgarrador.

–"No te gusta tu fiesta de celebración principito. Eres un malagradecido, yo que he hecho todo lo posible por no matarte y alargar al máximo la diversión. Tal vez ya debería terminar con esto, al final, eres una basura que nadie quiere" –Xiao Lang dejó caer la cabeza completamente agotado, la sangre que escurría de su cuerpo pintaba la clara arena de un rojo carmesí, en el cielo una gaviota atravesó graznando. –"Tu familia te odia, todos te odian, a lo mejor tengo que hacerte un favor y acabar de una vez con tu miserable vida" –las gotas de sangre formaron un charco debajo del castaño.

Otra ráfaga de dardos se le incrustó en el cuerpo y el castaño ya ni siquiera hizo alguna manifestación del dolor que sentía con el filo de las cuchillas atravesando su carne. La verdad es que pensaba lo mismo que el hombre-bestia, su vida no tenía ningún valor para nadie, una mueca retorcida que parecía una sonrisa se puso en su cara, lo mejor sería resignarse a morir.

Si moría ya no sentiría dolor.

Levantó el rostro con la decisión tomada, ya no pelearía por su vida, estaba alargando su sufrimiento por aferrarse a vivir cuando nadie en el mundo esperaba que él sobreviviera. El hombre-bestia lo vio fijamente y notó como el brillo del único ojo que tenía visible había desaparecido y una mueca de risa se le había puesto en los labios, ya conocía ese rostro, era el rostro de una persona que se ha resignado a morir.

Y eso lo molestó.

Él no podía elegir cuando morir, él era el único con ese poder, era el Dios de esa isla porque él decía quien moría y quien vivía. Levantó la mano y el cuerpo del castaño cayó con un sonido seco contra la arena.

–"No morirás hoy, aunque lo quieras. Te mataré cuando yo quiera, no cuando tu lo decidas principito" –le escupió cuando pasó a su lado y desapareció mientras el atardecer pintaba de naranja el cielo de la isla. El castaño no se movió, no tenía fuerzas ni para parpadear, una vez que el hombre-bestia ya no era visible Min-Tao corrió hacia él.

–"Li" –se agachó para tratar de ponerlo de pie. –"Vamos, puede que vuelva, hay que irnos" –Xiao Lang trató de que sus piernas se movieran y no lo logró y soltó una risa histérica. –"Vamos Li" –le insistió el chico pelirrojo tomando su brazo para que se apoyara sobre sus hombros y levantándolo por la cintura para ayudarle a soportar su peso, el castaño no dejaba de reírse.

–"No quiso matarme" –dijo Xiao Lang en medio de la carcajada. –"No quiso matarme, otra vez" –Min-Tao prácticamente lo cargó para llevarlo a la choza donde el otro chico, Yin, siempre dejaba agua y cosas de comer. Con todo el cuidado que pudo Min-Tao lo dejó sobre una pila de paja seca y se acercó al bote con agua que estaba a su lado, hizo una cuenca con la mano y se la puso a lado de la boca al castaño para que bebiera un poco. Xiao Lang seguía con su ataque de risa, no podía dejar de reírse. La bestia no lo había matado porque él quería morir. Min-Tao humedeció un trapo viejo y sucio y le limpió la sangre que le escurría por la cara después de que el castaño se negó a beber, estaba asustado Li no paraba de reírse, era como si hubiera perdido la razón.

Unos minutos después Yin, el chico de ojos plateados atravesó el umbral de la choza y dejó caer un par de cocos de su camiseta. Se acercó a Xiao Lang y lo levantó del cuello para después voltearle el rostro de una cachetada.

–"Reacciona imbécil, si no dejas de reírte regresará" –Min-Tao ahogó un grito y se acercó a tratar de calmar a Yin.

–"Lo mataré" –susurró Xiao Lang. –"Mataré a la bestia antes de que me mate" –y después volvió a desmayarse en los brazos de Yin.

o0O0o–

Kenishi se limpió las lágrimas por enésima ocasión.

Eriol había organizado una videollamada con Tomoyo, Yukito y Touya para levantarle un poco el ánimo el día de su cumpleaños, después de que decidieran no escapar de la ESCO, sobre todo, porque Eriol notó que su poder no lograba restablecerse después del sueño mortífero y necesitaba descansar más tiempo.

–"Tienes 21 años monstruo, ya no deberías llorar por cualquier cosa" –la voz de Touya resonaba en la habitación de Kenishi que por suerte tenía otro día libre para acabar de curar sus heridas del sueño mortífero. –"¿Estás comiendo bien? ¿Te ves demasiado pálido?" –Kenishi sonrió para la cámara.

–"Estoy perfecto, ya solo faltan unos meses para estar en casa, solo estoy un poco cansado, hemos tenido muchas tareas" –todos en esa llamada sabían que Kenishi estaba mintiendo.

Absolutamente todos, pero nadie dijo nada para no preocuparlo.

–"Va a regresar la mitad de lo que se fue, serás más debilucho que antes" –le volvió a regañar Touya. –"Dile algo Yuki" –el de lentes soltó una amplia carcajada.

–"Ustedes no pueden estar sin pelear un solo momento ¿verdad?" –todos rieron.

–"Estoy organizando una fiesta de bienvenida que te vas a desmayar" –dijo Tomoyo sonriendo ampliamente. –"Ya queremos que vuelvas a casa y nos cuentes todas las historias de China" –Eriol vio a su novia por la cámara y se dijo que eso de estar enamorado era toda una experiencia.

Tenía más de cuatro meses sin verla y solo su voz le aceleraba el corazón a un punto que se sentía sonrojar. Vio su cabello que seguía siendo liso, pero ya estaba más largo que cuando se reencontraron en Londres, su rostro níveo y sus ojos amatistas enormes y brillantes. Había días en los que tomar un vuelo solo para pasar unas horas con ella no parecía una mala idea, y siendo sinceros, estaba pensando seriamente seguirla a donde sea que fuera. Si quería regresar a estudiar a Londres iría a Londres, si quería seguir viviendo en Japón, se iría a Japón.

No pondría ningún tipo de resistencia, se dejaría llevar a donde sea que ella quisiera.

Tomoyo volvió a sonreír hablando de sus planes de montar un taller en Tokio y Eriol sonrió casi por instinto, viviría en Tokio, en Francia, en EUA, donde ella quisiera. La seguiría al fin del mundo si pudiera.

–"¡¿Vendrán a China?!" –gritó Kenishi y sacó a Eriol de sus pensamientos.

–"Sí monstruo" –le dijo Touya sonriendo. –"Tendremos un mes de vacaciones casi para finales del año, así que iremos a visitarte, si todo sale bien nos quedaremos contigo hasta que termines y regresaremos juntos a casa" –las lágrimas volvieron a escurrirse en el rostro de Kenishi.

–"¡Es genial!" –dijo Kenishi quitando los rastros de llanto de sus mejillas. –"Nos veremos pronto entonces" –todos sonrieron.

–"Feliz cumpleaños monstruo, hablamos el fin de semana. Come bien" –su hermano levantó la mano para despedirse y el corazón de Kenishi se estrujó.

–"Feliz cumpleaños Kenishi" –corearon Tomoyo y Yukito antes de terminar la llamada.

Kenishi sonrió hasta que la pantalla donde antes estaban los rostros de las personas que más quería se volvieron solo una pantalla negra. Soltó un suspiro tan largo que sintió que se le hizo un hoyo en el pecho, pero parecía que había recuperado un poco de su energía. Se sentía muy feliz.

–"Gracias por todo Eriol" –se levantó y le dio un corto abrazo a su amigo.

–"No tienes nada que agradecerme, además se lo debía a tu hermano" –Kenishi lo miró sin entender.

–"¿Se lo debías a Touya?" –Eriol asintió con una sonrisa de lado.

–"Le hice pasar un mal rato el año pasado cuando acompañé a Tomoyo a Japón, antes de venir a la ESCO" –Kenishi seguía con la cara llena de dudas.

–"Touya es un pesado Eriol, seguro se merecía lo que sea que le hayas hecho" –le dijo con tono infantil.

Eriol sonrió y empezó a levantar las copas y los restos de la pequeña celebración que habían tenido. Kenishi lo ayudó a recoger la basura y la habitación quedó limpia en segundos.

–"Xiao Lang fue a Japón a buscarte" –Kenishi dejó caer la bolsa que tenía en las manos y la basura se extendió por el piso otra vez. Afuera los pájaros trinaban como disfrutando el sol de la calurosa tarde. –"Cuando desapareció en enero del año pasado no estaba resolviendo cosas del Clan Li, en realidad se escapó de la ESCO y fue a Japón" –las manos le temblaron a Kenishi.

–"No lo entiendo" –lo miró con los ojos desorbitados. –"¿Qué es lo que quiere Li?" –le dijo con la voz a la mitad. –"E-ese día. E-el día del Baile" –se aclaró la garganta para dejar de tartamudear. –"Me dijo que no se detendría hasta encontrarme. ¿De verdad busca las Cards?" –su tono era de tristeza real.

–"No Kenishi. Xiao Lang te está buscando a ti" –Eriol notó la confusión en los ojos verdes. Lo cierto es que había dudado de sí contárselo o no, pero mucho daño habían hecho ocultándole cosas solo para tratar de protegerlo. –"El Concilio te asesinará si te encuentra, llevan buscando tu magia desde que entraste a la ESCO, creen que sellaste las Cards, él quiere protegerte del Concilio" –las rodillas le fallaron a Kenishi y tuvo que sentarse en la cama o desfallecería ahí mismo.

–"¿Por qué quieren matarme?" –soltó como si no tuviera energía para hablar. –"Yo nunca he tenido nada que ver con el Concilio, yo obtuve las Cards, son mías" –miró instintivamente el cajón donde sus Cards estaban protegidas por un hechizo para evitar que fueran detectadas.

–"Algún día Xiao Lang te explicará, a mi no me corresponde hacerlo. Pero no podíamos seguir ocultándotelo, lleva dos años buscándote, cuando le dijiste que habías muerto fue a Japón y buscó a Touya, como te imaginarás no tuvieron una charla casual, se enfrentaron a golpes delante de la casa de tu hermano" –Kenishi ahogó un grito. –"Casi por casualidad Touya le confirmó que estabas muerta, pero aun así no dejó de buscarte, al no localizar las Cards tenía la esperanza de que estuvieras con vida. Cuando estuve en Londres logró conseguir el teléfono de Tomoyo e incluso habló con ella para saber tu paradero" –Kenishi se puso la mano sobre la boca como gesto de preocupación. –"Ella le dijo que no sabía donde estabas para no darle esperanzas. Yo he evitado esa conversación con él, y no seré yo quien le revele la verdad nunca, protegeré tu secreto con mi vida, pero sé que sabes que no se detendrá. Xiao Lang no es del tipo de personas que se detienen" –Kenishi sonrió irónico.

–"Nunca lo voy a entender Eriol. Durante siete años no me buscó una sola vez, no contestó una sola carta, ninguna llamada de teléfono. Dejándome con mi dolor y en agonía y ahora está desesperado por encontrarme porque corre peligro mi vida. ¿Está realmente tan preocupado por mí?" –cerró los ojos como para darse tiempo de pensar. –"Si su mayor preocupación es que el Concilio me asesine y se lleve mis Cards, él debería saber que sería capaz de sellarlas antes de entregárselas a alguien más y que las defenderé con mi vida. Pero si lo que necesita para detenerse es saber que ya lo sé, que conozco el peligro, dile que ya lo sé. Y que deje de buscarme, solo me lastima Eriol" –parecía que se rompería en llanto.

–"He sido una ilusa y me he permitido cosas que no debería haberme permitido, como la noche del Baile" –continuó mientras las mejillas se le colorearon de rojo. –"Pero ahí no hay futuro, solo es un amor no correspondido. Él se casará y yo me iré a casa para volver a ser yo y dejar a Kenishi como un recuerdo, no hay más futuro que ese para los dos. Y cualquier otro tipo de ilusión es dolorosa, por más que mi corazón se ensanche de imaginarlo buscándome, él no me ama Eriol" –su tono era de completa resignación. –"Y mi amor no alcanza para los dos, por más que haya días que creo que sí, no puedo pelear contra lo que se convirtió. Ese hombre no es el Syaoran del que yo me enamoré" –Eriol se acercó a darle un pañuelo para que se limpiara las lágrimas que escaparon de sus ojos y acariciarle la espalda como consuelo.

–"Nadie conoce su futuro Kenishi, ni siquiera los hechiceros como nosotros lo conocemos" –le sonrió. –"El Director se vio obligado a darle al Concilio un hechizo de búsqueda, es tan infalible que seguro revelará tu paradero, pero Xiang Won también te está protegiendo, el hechizo es más lento de lo normal, le tomará todo el año ubicarte, para cuando se sepa donde estás ya habremos pensado como enfrentar al Concilio y ya habremos terminado las clases" –Kenishi se secó las lágrimas.

–"Estaré bien. Nunca se las entregaré" –y sonrió tristemente. –"Lo mejor es que nadie sepa nunca que yo estuve en la ESCO" –Eriol le devolvió la sonrisa.

–"Haremos lo que sea necesario para proteger tu secreto" –se sintió bien al contarle la verdad, lo cierto es que no había sido fácil convencer a Touya de decírselo, estaba demasiado renuente a la idea de que Sakura supiera que Xiao Lang la estaba buscando a ese grado.

Pero lo cierto es que ni él sabía hasta qué punto había llegado Xiao Lang en la búsqueda, la mención que hizo Mei Ling sobre un investigador y las pláticas recurrentes que tenía con él, solo significaba que la búsqueda de Xiao Lang estaba lejos de detenerse, tal vez no faltaría mucho para que descubriera que Sakura y Kenishi eran la misma persona. Ya lo sospechaba cuando el año pasado se empezó a investigar a Kenishi y luego del Baile seguro la obsesión del próximo líder solo se había incrementado.

Eriol miró su reloj, era casi la hora en la que saldrían a buscar el primer sello de la maldición. Se acercó a revolverle el cabello a Kenishi, como para darle ánimos.

–"No puedes tener esa cara larga en tu cumpleaños" –le reprendió y recogió la basura que se había regado. –"Vendré más tarde para que cenemos juntos, tengo que ir a una búsqueda que está organizando Xiang Won, trataremos de encontrar los sellos" –los ojos de Kenishi se volvieron grandes lagunas verdes.

–"¿Sabes algo sobre La Causa?" –Eriol negó.

–"¿Qué es eso?".

–"Zizê me mostró, al parecer era una especie de movimiento al interior de la ESCO en esa época, por lo que me dejó ver se buscaba utilizar los conjuros de los alumnos más fuertes, aunque no me ha dicho para qué. El Director formaba parte de eso" –Eriol entrecerró la mirada pensativo. –"Les extraían sangre y les pedían a los alumnos que mostraran sus habilidades, al parecer Zizê se arrepentía de haberlo hecho porque creía que iban a usar su poder para hacer daño" –Kenishi suspiró. –"No lo sé Eriol, ya no estoy tan seguro de que Zizê fuera una persona malvada. Insiste en que el Director la traicionó, no sé si esto es una maldición o una especie de protección" –Eriol cubrió sus ojos con el brillo de los lentes.

–"Tendremos que averiguarlo Kenishi" –tomó las bolsas de basura y puso su rostro de sonrisa. –"Descansa el resto de la tarde, mañana te integrarás con nosotros a los equipos de búsqueda" –Kenishi asintió. –"A lo mejor solo tenemos que esperar y la propia Zizê nos explique qué significa todo esto, tal vez como dices, ella no era una mala persona" –y salió de la habitación dejando a Kenishi con el ruido de sus pensamientos.

¿Qué era lo que quería Li de ella?

Se le encogió el corazón otra vez al recordar su tono de voz al hablarle la noche del Baile, al pedirle que se quedara con él.

¿Qué esperaba de eso? Que ella simplemente dijera sí, me quedaré contigo. ¿Y luego? O sea la iba a esconder en una habitación de su Mansión o qué era lo que creía que iba a pasar. Los Li eran cosa seria, era obvio que ellos nunca podrían estar juntos así se cumpliera la fantasía de Kenishi y que Li también lo quisiera, era imposible que él rompiera su compromiso.

Simplemente imposible.

Kenishi suspiró. Nunca sabría bien a bien cuáles eran las intenciones de Li, pero ya no quería partirse la cabeza tratando de imaginar lo que pensaba, y por más que le doliera el corazón, tenía que darse por vencido. Esa era una batalla que nunca iba a ganar, nunca, por más que estuviera dispuesto a morir por él y por su amor, eso no era suficiente para tenerlo. Li no era suyo y nunca lo sería.

Volvió a suspirar.

Lo mejor era pasar los siguientes meses tratando de resignarse, y ya cuando estuviera de vuelta en casa sanaría su corazón, poco a poco, con paciencia. Lo olvidaría, algún día lo lograría, de verdad lo olvidaría. No podía ser imposible dejar de amar a alguien ¿o sí? Vaya ya lo había intentado y no lo había conseguido, pero en algún momento su corazón se tenía que rendir ¿no? La distancia y el tiempo la ayudarían a sanar y esa que creyó que sería una historia de amor épica, terminaría.

¿El amor no siempre vence, no?

Se permitió un último suspiro y se puso de pie, tenía que concentrarse en cosas que sí podía resolver, como el misterio de Zizê. Tomó el escapulario que abría el diario y lo presionó, si tenía suerte ella le dejaría leer otro pasaje de su vida.

Afortunadamente así fue.

Querido Diario:

Hablé con papá sobre Xiang Won, no le gusta la idea de que piense casarme con un Li, se supone que deberíamos odiarlos, pero después me dijo que a lo mejor ese era mi destino y que tal vez la profecía de la familia donde nuestro clan se vuelve glorioso es justo cuando logramos terminar con el odio.

No será fácil casarme con Xiang Won, lo sé y él también lo sabe, incluso es difícil que su familia acepte el compromiso. Tengo miedo.

Tal vez no debí enamorarme de un Li.

Y como si el hecho de tener un amor casi prohibido no fuera suficiente, están los sueños. Una de las adivinas de mi Clan dijo que yo tenía el poder de ver el futuro a través de los sueños y si eso era cierto, el futuro no es precisamente muy alentador. Sueño con montículos de cadáveres en la ESCO, y yo en medio de todo. Creo que tiene que ver con La Causa, lleva algunos años moviéndose, yo he tratado de mantener un bajo perfil desde que entre a la ESCO, nunca mencioné que mi clan en realidad es O-Yang, papá dice que no debemos prestarnos a venganzas sin sentido, debemos vivir dignamente y hacer sentir orgullosos a nuestros ancestros y eso no tiene que ver con venganzas.

Pero Xiang Won insiste que la purga mágica podría traernos paz, ya les di mi sangre y ahora tengo mucho miedo. Papá me dijo que mi sangre era la más poderosa de toda mi familia, y ahora que está en poder de ellos, no sé para qué podría ser utilizada. Tengo el poder de dar vida, solo con imaginarlo hago que las cosas que no tienen vida la tengan, pero también sé que puedo quitarla, si lo deseo la vida de las cosas se extingue, como si yo la absorbiera.

El otro día hablé con Clow, es uno de los hechiceros más rebeldes de toda la ESCO, pero es lindo, apareció un día frente a mí sonriendo y me dijo que le gustaban mis ojos, que me traerían muchas tristezas. También me dijo que él y yo estábamos conectados, que sabía que estaba soñando con su heredera, al parecer es la niña de ojos verdes que sale en mis sueños. Me dijo que yo también trataría de protegerla, aunque no sabía de qué, y se fue.

Es raro, dice Xiang Won que es el creador de un mazo de Cards muy fuerte, pero nunca las he visto, en realidad nunca lo he visto en clases, solo se pasea de un lado a otro con la camisa fuera del pantalón y los lentes rotos. No se ve tan poderoso como dicen que es. La niña de ojos verdes que sale en mis sueños se llama Sakura, he escuchado su voz y su llanto, creo que ella vendrá a la ESCO en el futuro, aunque no estoy segura de por qué debo protegerla. Han sido días confusos querido diario, quiero confiar en lo que dice Xiang Won, pero hay días en que no basta, sigo muy asustada.

Creo que voy a morir.

Tuya.

Zizê.

Kenishi soltó el libro como si le quemara las manos. Zizê soñaba con ella, eso era demasiado confuso. ¿Qué tenía que ver ella en todo eso? ¿Por qué sabían que ella iría a la ESCO? ¿Por qué Clow nunca le dijo nada sobre eso? Miró la pulsera de su mano, donde Kero y Yue estaban y la abrazó contra su pecho, nunca como antes desearía que sus guardianes estuvieran ahí.

No entendía nada.

¿Por qué Zizê tenía que protegerla?

Y lo que es más importante.

¿De qué? ¿De quiénes?

o0O0o–

El Director Li caminaba por uno de los bosques de la ESCO. El grupo que estaba buscando los sellos instalados por Zizê en la Escuela estaba justo en el lado opuesto a donde caminaba Xiang Won, pero quería probar suerte. Tal vez, solo tal vez, Zizê le permitiría volver al jardín y podría buscar ahí algunas de las respuestas a las preguntas que se hacía. En su último recuerdo con ella estaban en el jardín, él hacía un juramento y luego nada, ya no tenía más recuerdos.

Lo siguiente que estaba en su mente era él en su cama, con una sonda conectada al brazo y su padre susurrando cosas.

–"Tenemos que protegerlos. Xiang Won cometió un error y es momento de que el Clan lo proteja" –era lo que alcanzaba a escuchar de su padre. En la cama a su lado estaba Hien, al parecer en las mismas condiciones que él. –"Por suerte logramos sacar a Ieran a tiempo, de no ser así…" –y luego otra vez silencio y vacío.

Algo dentro de Xiang Won lo había obligado a no hacer preguntas y al parecer ese fue el pacto de silencio que hicieron todos. Unos meses después volvieron a la ESCO y nadie jamás volvió a hablar de eso, era como si todos sintieran vergüenza de lo que había pasado. Poco a poco, con los años se fue olvidando. Solo una vez el líder de los Ouyang fue a la Mansión, el padre de Zizê lo vio con odio, pero nunca se enteró de que lo había hablado con su padre. A Xiang Won le dijeron que ella había atacado y asesinado a cientos de personas esa noche, que ella era una asesina, y él, lo creyó.

O más bien, quiso creerlo, porque no tenía más respuestas.

Pero ahora necesitaba dejar de ser un cobarde y conseguir esas respuestas, él conocía a Zizê y sabía que era imposible que ella quisiera hacerle daño a alguien, tanto en el pasado como ahora. Y si la maldición existía tal como él se la imaginaba, había una razón.

El Director sonrió, la puerta del jardín estaba ahí, tocó la chapa y la puerta se abrió para conectarlo con la dimensión que Zizê había creado, ella era tan poderosa que incluso en su muerte, la dimensión seguía existiendo. Hacía más de 30 años que no entraba ahí, sintió una punzada en medio de corazón al entrar, el jardín estaba muerto.

Ahí donde habían existido miles de colores, solo había ocre.

Empezó a caminar, recordaba ese jardín perfectamente, ella lo había construido poco después de haber descubierto su poder para hacer las cosas florecer. Aprendió prácticamente sola a crear una dimensión y la hizo dentro de la ESCO, había creado un especie de bucle que se instalaba en la dimensión de la Escuela, pero era técnicamente irrastreable, ella era la única con la capacidad de mostrarla a quien quisiera. Y se había convertido en su refugio.

Ahí había aceptado ser su esposa y ahí había hecho miles de planes del futuro. Xiang Won nunca le dijo que ya había conseguido el permiso de su padre, de verdad se iban a casar.

El Director siguió caminando y se sentó en los metales retorcidos y corroídos de lo que había sido la banca que él había hecho para los dos, por suerte todavía era posible leer la inscripción, recordaba haberla tallado a mano como sorpresa después de que ella le dijo que sí se casaría con él. Cerró los ojos dejando que los recuerdos lo invadieran, era la única mujer a la que había amado y sería la única mujer que amaría.

Se levantó de la banca.

–"¡Zizê, por favor!" –dijo en voz muy alta, casi gritando. –"¡Ayúdame a entender!" –una ventisca levantó las hojas secas del jardín, pero nada pasó.

El Director siguió caminando por el jardín como si pudiera darle respuestas, pero no las encontró, la dimensión lo expulsó como si se hubiera tardado en reconocerlo y solo alcanzó a oír un quejido, como un susurro de viento que lo llamaba traidor.

o0O0o–

Xiao Lang estacionó su coche y empezó a caminar por la ESCO. Lo cierto es que había decidido quedarse un día más en la Mansión, pero cuando logró despertar de su pesadilla no quiso pasar un segundo más ahí, no es como que la Mansión Li fuera el lugar más acogedor del mundo y lo último que quería era escuchar algún sermón de la Matriarca.

Ya era bastante tarde cuando entró al edificio del dormitorio, cruzó un par de palabras con los chicos que hacían las guardias nocturnas, pero bastó con que se acercaran a verlo para que lo dejaran pasar sin más dudas. Entró a su habitación y agradeció haber dejado las ventanas abiertas, estaba fresco y podía ver la luna llena en su máximo esplendor. Cerró un momento los ojos y luego se acercó a la Sala Común, tal vez esa era su oportunidad de entrar a la habitación del imbécil de Katsura.

Se concentró, y no se percató de su presencia en los alrededores, así que sin dudarlo giró la perilla de la puerta y entró a la habitación. Un escalofrío lo recorrió de pies a cabeza, era su instinto diciéndole que no debía estar en ese lugar, aún así no se detuvo, avanzó hasta estar a la mitad de la habitación, sintió una fuerte presión, había un hechizo de confusión, era obvio. Lo que Xiao Lang no sabía era que estaba peleando con la energía de las Cards The Maze y The Illusion.

El castaño invocó su espada y la clavó justo a su pies donde el símbolo de su familia se iluminó en dorado y dejó de sentirse confundido, había bloqueado por unos momentos los hechizos de protección del cuarto. Empezó a caminar rápidamente, sin saber qué buscaba se acercó al escritorio que estaba lleno de papeles, notas y libros. Notó una extraña energía que procedía de un cajón, puso su mano y una fuerte energía lo repelió al punto de aventarlo contra la pared del otro extremo de la habitación. Xiao Lang pudo evitar el fuerte impacto al protegerse con el brazo y se puso de pie para después desclavar su espada, había algo en ese cajón.

Nuevamente, lo que no sabía Xiao Lang era que ahí estaba el mazo de las Cards. Las ahora Kenishi Cards. Si lograba abrir ese cajón, descubriría que Katsura tenía en su poder las cartas de Sakura.

Puso su espada de manera horizontal y empezó a recitar un hechizo. Una fuerte luz emanó del piso y un relámpago se dirigió al cajón, pese a la gran expulsión de energía, nada sucedió. El cajón seguía intacto.

Xiao Lang soltó una maldición y se alejó el cabello que le estaba cayendo sobre los ojos, el hechizo era muy poderoso. Volvió a concentrarse y un relámpago aún más fuerte que el anterior retumbó en la habitación concentrando energía sobre el cajón, los papeles y libros que estaban encima del escritorio empezaron a volar, pero el cajón no cedía en lo absoluto, era como si el castaño no estuviera haciendo nada.

¿Era Katsura así de poderoso?

Gruesas gotas de sudor empezaron a correr por el rostro de Xiao Lang, se estaba quedando sin energía y no había ni siquiera debilitado el hechizo del imbécil de Katsura. Nuevamente trató de acercarse al cajón y era como si el conjuro de protección se hubiera hecho más fuerte porque había surgido una especie de barrera alrededor del escritorio, ya no podía ni tocar la madera.

¿Qué era eso que estaba protegiendo así?

Sintió un escalofrío volver a recorrerle la espalda, el hechizo de confusión se había vuelto a activar, estaba seguro que si no salía de ahí quedaría atrapado, pero no podía rendirse, era el momento de saber qué estaba escondiendo ese idiota, era como si todos quisieran protegerlo todo el tiempo y él seguía sin entender por qué. Incluso su tío lo trataba como alguien de suma importancia.

Todo era un misterio sobre él.

Su vida en Japón, sus habilidades mágicas, y sobre todo, su relación con Sakura.

Lo descubriría todo en ese mismo momento.

Se acercó al cajón conjurando un hechizo, el símbolo de su familia volvió a brillar bajo sus pies, desapareció su espada y empezó a concentrar toda su fuerza en sus manos. Lo abriría con sus propios dedos si era necesario, sintió el poder que tenía la barrera de protección que se había levantado, pero aún así siguió avanzando, puso su mano derecha y luego la izquierda y como si estuviera empujando algo que pesara toneladas sintió como sus codos se doblaron al hacer contacto con la barrera. Una ventisca producto de la expulsión de fuerza lo cegó por unos minutos pero no se detuvo, siguió intentando abrir un espacio jalando con sus manos.

Una fuerte luz empezó a salir del cajón, lo sabía, lo estaba consiguiendo, estaba rompiendo la barrera. Sonrió al sentir cómo es que se debilitaba la resistencia en sus manos. Estaba muy cerca, unos centímetros más y tocaría la manija que abría el cajón, solo un poco más.

El sudor seguía escurriendo por su frente.

Volvió a sonreír cuando sintió que había roto la barrera por completo, sus dedos tocaron el metal de la manija del cajón y la jaló con fuerza. Sin embargo, no contó con el hecho de que Katsura aparecería en ese momento en la puerta, sin aliento y con solo un movimiento de la mano desaparecería el escritorio completo. Xiao Lang se quedó abanicando el vacío mientras jadeaba por la cantidad de magia que había utilizado.

Los ojos de Kenishi oscilaban entre la sorpresa, el miedo y la furia.

Roja y pura furia.

El ojiverde estaba en el jardín tratando de volver a hablar con la aparición de Zizê cuando sintió que sus Cards se habían puesto en modo de defensa, alguien estaba tratando violar su barrera de protección. Sintió que el cuerpo le fallaba y empezó a ver borroso, su mayor temor se estaba haciendo realidad, si alguien abría ese cajón su identidad como Card Master quedaría revelada. Sin dudarlo salió corriendo con todas sus fuerzas, el estómago le dio un vuelco cuando logró identificar la presencia que estaba en su habitación, era Li.

Li estaba tratando de romper su barrera.

Las lágrimas empezaron a acumularse en sus ojos cuando corría con todas sus fuerzas por los pasillos oscuros de la ESCO. El cuerpo le temblaba a tal punto que se cayó varias veces, haciendo un esfuerzo por levantarse y mantener la calma.

No.

No podía ser.

No podía ser posible.

Él no, de todos, él no podía descubrir su secreto.

Llegó al pasillo de su habitación y lo supo, supo que lo había logrado, estaba derribando su barrera. Un enorme dolor se le acomodó en el pecho, no era posible, eso no podía estar pasando.

Él no, maldita sea, él no.

Corrió con todas sus fuerzas sin dejar de sentir el miedo extendiéndose por todo su cuerpo.

¿Qué pasaría si él lo descubría?

¿Qué pasaría si él veía las Cards?

Abrió la puerta con un expulsión de magia que le sobrepasó el cuerpo y desapareció el escritorio al mismo tiempo que protegía sus Cards al trasladarlas a otra dimensión. Jadeó para recuperar el aliento y se quedó inmóvil viendo la espalda de Li frente a él jadeando también a causa del esfuerzo. Kenishi dio un paso para entrar por completo a su habitación y ahí otra vez la vista se le nubló, la adrenalina corría por todo su organismo, esa sensación de temor y angustia le estaba llenando el pecho, pero también la furia.

–"¿QUÉ DIABLOS ESTÁS HACIENDO?" –le gritó Kenishi dejando que el enojo se apoderara completo de su ser. –"¡TU MALDITO!" –caminó hasta estar a su lado. –"¿QUÉ DIABLOS HACES?" –volvió a gritarle, las manos en puño y temblando por la fuerza de las emociones que subían y bajaban de su cabeza a sus pies. Sus ojos estaban nublados por completo, por lo que trataba de parpadear para enfocar su mirada, nuevamente había usado demasiada magia y todavía no se recuperaba del sueño mortífero.

Dio dos pasos más.

Li se irguió sobre sus dos piernas, como listo para pelear. Había estado tan cerca, y el imbécil había llegado justo cuando había roto su barrera.

–"¿Quién eres?" –le respondió Li con una voz dura. –"¿Qué estás escondiendo?" –Kenishi se congeló otra vez, no podía moverse.

–"No vengas a exigirme cosas" –su voz todavía sonaba como un grito. –"Dime qué estabas tratando de hacer" –los ojos de ambos se encontraron, otra vez, verde y ámbar con chispas de furia de ambos lados. Uno por no haber descubierto lo que necesitaba y el otro por el temor de saber que pudo haber sido descubierto, y además, porque sabía que no se detendría, eso solo era el primer intento.

–"¿Qué hay en ese cajón?" –volvió a decir Li con la voz dura, sintiendo la frustración de haber sido descubierto. –"¿Quién eres?" –repitió. –"¿Quién eres y cuál es tu relación con Sakura?" –Kenishi sintió otra vez su vista nublarse a la mención de su nombre. –"Dímelo ahora" –le exigió.

Kenishi parpadeó para tratar de enfocarse, sus manos seguían hechas puño.

–"Estás desquiciado. Lárgate de mi habitación" –le señaló la puerta mientras trataba de recuperar su respiración. Li no se movió. –"¿Qué diablos te pasa?" –escupió Kenishi con la voz hecha un nudo. –"¡Lárgate!".

Xiao Lang cerró la distancia entre ambos al retorcer el cuello de la camisa de Kenishi con su puño. El aliento caliente de ambos golpeaba contra el rostro del otro. Kenishi puso sus manos sobre los antebrazos de Li aplicando fuerza para que lo soltara.

–"De verdad estás desquiciado" –murmuró Kenishi sintiendo la presión sobre su garganta. Li siguió aplicando fuerza para levantarlo pero el ojiverde se impulsó hacia atrás y salió de su agarre. –"Lárgate Li. Ve a que te revisen la cabeza" –Xiao Lang se limpió el sudor de la frente con el dorso de la camisa que traía y clavó los ojos en Katsura, se le veía nervioso, cuando mencionó a Sakura notó como sus ojos habían temblado. Era obvio que sabía dónde estaba, y así tuviera que torturarlo, se lo sacaría.

También notó su desesperación al proteger el escritorio. Era claro que lo había sacado de esa dimensión, ahí estaba la clave de todo, y lo encontraría.

Lo haría.

–"Contesta lo que te pregunté" –volvió a exigir y Katsura soltó una risa irónica. –"¿Quién eres?".

Kenishi lo ignoró, ya había protegido sus Cards, que era lo más importante. No caería en el juego de Li por más enojado que estuviera, estaba seguro de que no tenía nada que pudiera probar que Kenishi era una identidad falsa.

Absolutamente nada.

–"¿No tienes mejores cosas que hacer? ¿Un Clan que dirigir o cosas así?" –le dijo el ojiverde después de algunos minutos de silencio, ya en completo control de sus emociones. –"Te deberían haber enseñado que no debes entrar a las habitaciones de las demás personas. Y ahora Superior Li le pido que salga" –usó un falso tono de cordialidad que removió las entrañas de Xiao Lang.

–"¿Dónde está ella? ¿Dónde está Sakura? No me vengas con idioteces, los dos sabemos que sabes dónde está. Ella no ha muerto" –salió de sus labios con velocidad. –"Dímelo"

–"Estás buscando a un fantasma. Vete Li, no tengo tiempo para tus estupideces" –estaba cansado. Muy cansado de todo eso. –"Nunca tendrás las Cards, así que hazme el favor de largarte" –Kenishi sintió en déjà vu súper potente, era casi como la conversación donde le había dicho que estaba muerta.

–"Ella no está muerta. ¿La estás escondiendo?" –Li seguía sin moverse, su tono seguía siendo duro, casi como si le costara soltar las palabras.

–"No te entiendo" –le dijo con el fastidio bailando en los ojos. –"¿Para qué quieres saber dónde está? ¿Qué quieres? Sabes que ella nunca te dará las Cards, déjala en paz. Ella está muerta para ti…" –volvió a levantar el brazo hacia la puerta.

–"¿Por qué no hay una tumba?" –la voz de Li congeló el mismo infierno y toda la sangre abandonó el rostro de Kenishi. –"¿Por qué no hay un solo registro de su muerte? ¿Por qué no hay una sola tumba en todo Japón con su nombre?" –el corazón del ojiverde le subió a la garganta palpitando con fuerza, sintió su pulso acelerarse.

¿A ese punto la había buscado? Sintió un mareo recorrer todo su cuerpo, sus piernas ya no se sentían con tanta fuerza como antes, sus manos volvieron a temblar, pero apretó los puños para que no se notara.

–"¿Por qué cuando ella desapareció apareciste tú?" –Li pudo ver el miedo en los ojos verdes del imbécil de Katsura. –"¿Por qué hablas con su hermano? ¿Por qué todo me dirige a ti?" –la voz de Li era helada y Kenishi tenía un zumbido en la cabeza, un zumbido que lo estaba ensordeciendo.

¿En qué momento Li había averiguado todo eso?

–"Eres el único que sabe de Sakura. El único en todo el maldito mundo, nadie más sabe nada. Llevo años buscándola y tú la trajiste al Baile, aquí, a la ESCO" –la voz de Li era extraña, se sentía casi desesperada. –"Estoy harto de su juego. Siempre estás en los lugares donde aparece. ¿Cuál es su relación?" –soltó la última pregunta casi como un ladrido furioso. –"Ya me harté de su juego. Dime dónde está, necesito hablar con ella".

Kenishi seguía con el zumbido en la nuca, no sabía qué decir. No estaba listo para ese tipo de cuestionamientos, cuando Eriol le dijo en la mañana que Li había ido a Japón se sorprendió, pero ahora esto. ¿Había buscado su tumba? ¿Había escuchado sus conversaciones?

¿Era eso real?

¿Li era capaz de llegar tan lejos por ella?

¿Cómo es que sabía que él había aparecido al mismo tiempo que Sakura había desaparecido?

–"N-no" –le dijo después de casi una eternidad y con la voz a la mitad. –"Nunca te diré nada Li. Y si estás tan cansado de su juego, deja de buscarla. Es muy sencillo, déjala en paz" –cerró los ojos y volvió a apretar los puños para calmar el temblor que lo estaba atravesando. –"Ya lárgate" –Kenishi caminó a la puerta y la abrió señalando nuevamente hacia su interior.

–"Nunca la dejaré de buscar" –el ojiverde no pudo evitar no abrir los ojos sorprendido. –"¿Entiendes? Hasta que no sepa dónde está no me detendré".

No me detendré.

Nunca la dejaré de buscar.

Las frases retumbaron en la cabeza de Kenishi una y otra vez.

¿De verdad eso era real? ¿Eso estaba pasando?

–"La voy a encontrar y ese día tendrás que darme todas las respuestas que necesito. No te metas conmigo, ya deberías saber que no tienes que meterte conmigo" –le dijo con la voz machacada mientras empezaba a caminar a su habitación.

Encontraría la dimensión donde se había llevado el escritorio y ahí lo obligaría a hablar, estaba cerca, lo sabía. Por la cara pálida que había puesto el imbécil, estaba cerca de descubrir su secreto y sabía que al final de ese secreto la encontraría, ahí encontraría a Sakura.

–"Así tenga que matarte, me dirás dónde está ella" –le dijo al pasar a su lado y antes de que Kenishi siquiera pudiera reaccionar a todo lo que estaba pasando un estruendo sacudió la tierra bajo sus pies.

Parecía un terremoto.

Todo empezó a caerse de su lugar, la madera rechinaba y parecía que las paredes se vendrían abajo en cualquier momento.

–"Es imposible" –dijo Li corriendo a la ventana de la habitación de Katsura y abriéndola. –"Es imposible que haya terremotos en esta dimensión" –hablaba más bien para sí mismo, arriba en el cielo la luna que estaba llena, ahora parecía que estaba sangrando.

La luna se había pintado de rojo casi como si fuera un metal hirviendo.

Era una luna de fuego.

Xiao Lang no lo dudó, se trepó al marco de la ventana y de un salto cayó hacia el patio trasero de los dormitorios, algo estaba pasando, algo grave. Kenishi imitó su movimiento y en pocos minutos llegaron al patio principal justo donde estaba la estatua del dragón de la ESCO. Los alumnos empezaron a reunirse ahí mientras la tierra bajo sus pies seguía sacudiéndose. Arriba el cielo dejaba de ser azul y se pintaba de violeta.

o0O0o–

Eriol sintió la tierra cimbrarse después de que encontraron el primer sello, el profesor de meditación Qin Yunnan había dicho algo sobre buscar en los lugares que Zizê Ouyang solía frecuentar, tal vez ahí encontrarían respuestas. La primera parada fue la habitación de la chica en el Edificio B. Al entrar sintieron un poder que los repelía así que al parecer habían acertado en su búsqueda. El profesor Liu Bang de Manejo de los Elementos invocó una bola de viento en su mano mientras caminaba por la habitación, sonrió de lado mostrando sus dientes blancos.

–"Zizê era muy poderosa, creó otra dimensión aquí, el sello está dentro" –Eriol se sorprendió. ¿Zizê había podido crear dimensiones alternas dentro de otra dimensión? Sin duda era la dueña de un gran poder, tanto que no podía siquiera imaginarlo. –"Hay que encontrar la puerta a la dimensión y podremos destruir el sello. Pero dudo que sea fácil, cada sello debe tener alguna invocación de protección" –el profesor que parecía un niño pequeño estaba mascando una enorme goma rosada sin dejar de invocar la bola de aire en su mano.

Eriol y el profesor de Meditación recorrieron la habitación, no lograba percibir nada que indicara la existencia de otra dimensión. El profesor de Manejo de los Elementos lanzó la bola de aire que traía en la mano hacia el techo de la habitación y una esquina cerca de la cama resplandeció. El pequeño profesor se acercó y notó que había una semilla casi como una bellota. Volvió a sonreír.

–"Zizê guardó la dimensión ahí" –dijo señalando la bellota al mismo tiempo que la hacía flotar. La bellota se encendió de un color morado y una flor empezó a florecer de ella. –"Es el sello" –una fuerte ráfaga de viento hizo volar a los tres hombres de la habitación, el profesor Liu soltó la flor que estaba floreciendo y la tierra empezó a temblar como si fuera un terremoto devastador.

–"¡Destruirá la dimensión de la ESCO!" –gritó Eriol al empezar a correr por el Edificio que se derrumbaba. Esquivó un par de columnas de roca y madera y tuvo que detener el tiempo durante unos segundos para no ser aplastado por la escalera que caía hacia delante. Los dos maestros y Eriol vieron la puerta de entrada al edificio y corrieron con todas sus fuerzas, atrás de ellos una nube de polvo se levantaba como si fuera una tolvanera. La flor que había empezado a nacer de la bellota se convirtió en un árbol gigantesco, tan enorme que el movimiento de sus raíces era lo que estaba moviendo la tierra.

Rápidamente se juntaron con el grupo de alumnos que veía sin parpadear cómo el árbol crecía debajo de ellos con el peligro de abarcar toda la dimensión.

–"¿Qué pasa?" –exigió Xiao Lang al ver a Eriol con la cara pálida.

–"Encontramos el primer sello de la maldición, de ahí está saliendo eso" –le dijo señalando el árbol que no dejaba de crecer. Ya era más grande que el edificio que había derrumbado. –"Tenemos que detenerlo o crecerá tanto que romperá la dimensión donde se encuentra la ESCO. Y lo más probable es que todos seamos asesinados" –dijo el de lentes con tanta calma que Xiao Lang se dijo a sí mismo que era un fastidio como siempre.

De pronto raíces puntiagudas que pertenecían al árbol empezaron a surgir de la tierra llenando la ESCO de hoyos. Algunos alumnos levitaron para evitar los ataques, pero las raíces eran veloces. Kenishi invocó la fuerza de su Card Power en los brazos para romper las raíces que estaban asfixiando a uno de los gemelos Zedong.

–"Gracias Kenny" –le dijo Mao cuando ya no era presa de las raíces. –"Supongo que enserio nos quieren matar" –soltó una risa nerviosa cuando vio a su hermano Tian y a Chu correr hacia ellos.

–"¿Qué está pasando Kenny?" –le preguntó Tian tratando de recuperar el aliento. –"¿Eso es lo que está descontrolando la magia?" –Kenishi asintió.

–"Al parecer la maldición está diseñada para evitar que sea rota, casi como si tuviera una especie de seguro de protección" –soltó Chu que siempre sabía más de lo que aparentaba. –"Todo parece indicar que tendremos que pelear para acabar con ella, supongo que será algo de vida o muerte" –soltó un suspiro –"Una luna de sangre nunca es buen augurio, dicen que solo ocasionan destrucción" –los tres chicos asintieron sin dejar de ver como el árbol seguía creciendo, era casi hipnótico.

Kenishi levantó la mirada y notó una sombra en la copa del árbol, notó una larga túnica y la sombra de una larga cabellera.

¡Era Zizê!

–"¡Manténganse alejados de las raíces, pueden absorber la magia!" –les gritó Kenishi a sus amigos al momento que empezó a correr hacia el árbol. –"Cuídense. Volveré pronto" –los tres chicos sintieron que eso era una especie de despedida y el corazón les dio un vuelco.

¿Por qué Kenishi se estaba comportando así?

Casi como si se sintiera responsable de todo lo que estaba pasando.

Los tres vieron al Superior Hiragizawa seguir los pasos de Kenishi, casi como si solo ellos dos supieran todos los secretos de la ESCO. Se quedaron viendo cómo es que ambos esquivaban, cortaban y desintegraban las raíces, y notaron que Kenishi había dejado activo un escudo alrededor de ellos.

Él siempre los había protegido, desde el primer día que llegó a la ESCO.

Otra vez el corazón les dio un vuelco cuando dejaron de ver a Kenishi, era como si supieran que no lo volverían a ver. Una raíz perforó el escudo y tuvieron que dispersarse para tratar de defenderse.

La pelea por la ESCO había iniciado.

Li que tenía invocada su espada se limpió el sudor del esfuerzo con la camisa. La escena era casi de un cuento de terror, la luna proyectaba una tenebrosa luz roja sobre todo el lugar, y el cielo era de un color violeta casi negro, mientras la tierra se llenaba de hoyos producto del crecimiento de las raíces del enorme árbol. Los temblores de la tierra tampoco se habían detenido por lo que se estaban empezando a formar enormes grietas. Algunos alumnos habían lanzado bolas de fuego a manera de antorchas al cielo para tratar de iluminar el patio, pero aun así estaban casi en penumbras, solo guiándose por su capacidad de sentir las presencias y responder rápidamente a los ataques. Aunque no era sencillo, las raíces aparecían y desaparecían a una velocidad impresionante.

Un grito llamó su atención cuando un conjunto de alumnos fue devorado por un cráter que se abrió en la tierra y fue rodeado por raíces que empezaron a absorber su magia. Seguía la misma técnica que el sueño mortífero, usaba la fuerza de sus oponentes para hacerles daño. Xiao Lang logró sacar a los cinco jóvenes antes de que perdieran el conocimiento, si alguno estaba en contacto mucho tiempo con las raíces, podía morir.

El Director Xiang Won llegó corriendo y de un movimiento de la mano abrió un hueco en el suelo y emergió una escalera.

–"Adentro rápido" –la mayoría de los alumnos que quedaban en el patio entraron al búnker de protección que había creado el Director. –"Entra Xiao Lang, no te pondré en peligro" –el castaño movió la cabeza y empezó a correr hacia el árbol, al menos ya no tendría que preocuparse porque alguno de los otros alumnos perdiera la vida.

–"¡Xiao Lang!" –escuchó el último grito de su tío pero no se detuvo. Vio de soslayo cómo su tío entraba por la escalera y sellaba el acceso. Seguro pondría a todos a salvo antes de unirse a la lucha.

Ese era su papel como Director, y hasta cierto punto, lo admiraba por siempre tener presente el bienestar general. Él siempre había pensado que un par de muertes de alumnos podrían incluso considerarse necesarias de ser el caso, pero su tío no era así, era capaz de dar su vida por cualquiera. Regresó su atención al árbol que no dejaba de crecer, cortó una infinidad de ramas y raíces mientras seguía avanzando, es como si quisiera evitar que se siguiera acercando a la base del tronco. Tenía cero visibilidad, las ramas se trenzaban y creaban casi muros frente a él que caían frente al filo de su espada y volvían a crecer a cada paso que daba.

Soltó un rugido cansado sintiendo el sudor escurrirse por su espalda.

Se preguntó cómo era posible que alguien que ya estaba muerta pudiera conjurar esa cantidad de poder, pero no se detuvo mucho tiempo en su reflexión, desapareció su espada cuando alcanzó el tronco y empezó a trepar, unos metros más adelante veía a Eriol y a Katsura tratando de llegar a la parte más alta de la copa.

Perseguían el mismo objetivo.

Llegar al espectro con los ojos violetas.

De lejos era posible ver a tres personas escalando un enorme muro de madera, casi como hormigas que caminan por un campo abierto. Diminutas y casi indefensas.

Kenishi se apoyó sobre sus rodillas para recuperar el aire cuando alcanzó la copa, era extraño, no podía conjurar ninguna de sus Cards desde que empezó a tener contacto con el árbol, así que literalmente tuvo que trepar como si no tuviera magia. Levitó una vez que recuperó el aliento y vio a Eriol unos metros abajo, así que regresó su atención al espectro de Zizê. La vio a unos metros de él, flotando sobre el árbol en una especie de alfombra de pétalos de flores, era un holograma con su imagen real. Tanto, que podía distinguir sus facciones completamente desencajadas en furia y los ojos violetas brillantes.

–"¡No lo permitiré!" –le gritó cuando lo vio cerca de ella y le lanzó un hechizo para alejarlo. –"Quieren destruir todo lo que hice" –le volvió a gritar. –"¿Por qué quieren destruirlo? ¿Por qué están abriendo mis sellos? Si estoy aquí es porque quieren romperlos" –le dijo completamente fuera de sí.

–"Tenemos que acabar con la maldición Zizê" –ella lo miró con los ojos llenos de furia.

–"¿Quién eres?" –el holograma empezó a levitar hacia Kenishi. –"Esta no es tu verdadera forma. ¿Quién eres? ¿Por qué te escondes?" –Kenishi sintió un escalofrío cuando ella se posó a su lado. –"¿Eres ella verdad? ¿Eres la chica de mis sueños?" –el ojiverde dio dos pasos hacia atrás cuando trató de tocarlo. –"¿Eres Sakura, verdad?" –Kenishi no pudo ni abrir la boca. –"Te asesinarán. ¿Lo sabes? Ellos te matarán como lo hicieron con todas nosotras" –Kenishi estaba helado, no entendía nada de lo que le estaba diciendo, no entendía cómo pudo ver a través de él y de su hechizo así, con esa facilidad.

–"¿Quiénes Zizê? ¿De quién hablas? ¿Quién los asesinó?" –ella volvió a alejarlo con una ráfaga de viento.

–"Esa noche. Nos traicionaron a todos" –le dijo hablando al viento. –"Esa noche lo supe, habían usado mi sangre para formular un hechizo, su maldita purga mágica, querían quitarle el poder a los clanes más débiles y concentrarlo todo, pero era mentira que sería usado para la paz. Querían destronar a los Li y nos usaron a todos. Y-yo, y-yo le advertí a Xiang Won, le dije que eso no era real, que ellos nos estaban mintiendo, pero él no me creyó" –gritó otra vez mirando a Kenishi. –"Me dijo que yo nunca entendería lo que era que su Clan tuviera las manos manchadas de sangre y me dejó. Él me dejó sola. Y ahí lo supe, el hechizo estaba absorbiendo la magia, pero no supieron controlarlo. No supieron hacerlo y ellas… ellas…" –se veía el pánico en el rostro de Zizê. –"Empezaron en los dormitorios de mujeres, aquí empezaron" –dijo mirando hacia el árbol. –"…aquí las mataron a todas" –Kenishi volvió a palidecer.

Pero antes de que pudiera seguirle preguntando un relámpago atravesó el cielo y se dirigió al holograma de Zizê. Era la magia de Li.

Zizê simplemente desapareció y volvió a aparecer más lejos e hizo que el árbol siguiera creciendo cubriendo a Kenishi con sus hojas. Eriol llegó a su lado unos segundos después, mientras a unos metros, pero ya desde la copa del árbol Xiao Lang seguía atacando con rayos a Zizê.

–"Ella lo sabe Eriol" –le dijo a media voz. –"Ella sabe quién soy" –Eriol entrecerró los ojos y lo levantó para levitar juntos. Poco a poco su magia estaba regresando, era como si estar mucho tiempo en contacto con el árbol los debilitara. Ambos vieron cómo Xiao Lang fue atrapado por enormes ramas que salieron el árbol mientras Zizê le gritaba que era un asesino como ellos. Como todos los Li.

Xiao Lang partió las ramas con el filo de su espada y volvió a conjurar al trueno para atacarla. Notó como Katsura y Eriol salían de entre las hojas del árbol así que se distrajo lo suficiente para que una de las ramas lo jalara hacia la tierra como si fuera un papalote golpeado por el viento, Kenishi sintió el estómago volcarse cuando el castaño fue tragado por la tierra y sin dudarlo ni un segundo conjuró a la Card Sword para lanzarla contra la rama y liberar a Li.

–"¡No lo protejas!" –le gritó el holograma de Zizê. –"Puedo sentirlo, él es un Li. ¡No lo protejas! ¡Es un asesino!" –Kenishi se alejó de Eriol.

–"No sé por qué quiere hacer esto. Pero siento que es mi deber detenerla Eriol" –le dijo con la voz firme. –"Por favor, aleja a todos de aquí. Incluido Li" –le dio una última sonrisa antes de elevarse y flotar hacia el holograma de Zizê. Dio una última mirada para ver a Li maldecir mientras se arrancaba las ramas del torso, esperando que su nivel de magia se recuperara para volver a trepar por el tronco.

Era un juego de nunca acabar, no podían usar magia para trepar por el tronco, Xiao Lang lo intentó, pero no podía tampoco levitar hasta que alcanzaba la copa. Entonces si el espectro los quitaba de la copa del árbol tenían que volver a trepar, casi como si fuera uno de esos juegos infantiles dónde subes miles de escaleras para deslizarte durante unos segundos, y otra vez vuelves a subir miles de escaleras. Y tampoco podían lanzarle hechizos a ras de piso, era como si todo el perímetro alrededor del árbol la protegiera, y solo estando arriba de éste tuvieran oportunidad de atacarla.

Xiao Lang soltó una maldición fijando su vista un segundo en la luna roja que coronaba el cielo y el imbécil de Katsura que al parecer tenía una conversación con el espectro en vez de atacarlo. Rodó los ojos maldiciendo, esa no era la forma, lo que tenían que hacer es desaparecerla para ver si eso rompía el sello.

Al parecer Katsura era como su tío y quería negociar antes que atacar, escuchar antes que atacar y proteger antes que atacar.

Él no era así, para él solo existía el ataque, duro y frontal.

Volvió a fijar la vista y otra maldición escapó de sus labios al no alcanzar a escuchar la conversación que tenían. Esa era otra de las cosas misteriosas sobre Katsura, su relación con la mujer que había puesto la maldición. Un pensamiento le cruzó la mente, tal vez la maldición tenía que ver con él.

¿Era eso posible?

Siendo sinceros los ataques empezaron el año que él entró a la ESCO.

¿Sería posible que la maldición fuera por la presencia de Katsura en la Escuela?

¿Era posible?

–"¿Es por mi verdad?" –le dijo Kenishi a Zizê cuando se paró frente a ella muy por encima de la copa del enorme árbol, justo cuando la luz roja de la luna hacia parecer que sus ojos eran llamas de fuego intenso. –"Estás aquí porque yo estoy aquí" –le dijo completamente seguro. –"Acabemos con esto Zizê" –se puso en guardia.

–"No entiendes nada. Estás protegiendo a quien no lo merece. ¿Tu también les creíste?" –sonrió de lado al ver los ojos verdes del chico frente a ella. –"Te escondes para protegerlo ¿verdad? Eres tan ilusa como yo, también amas a un Li".

–"Esto no tiene nada que ver con ellos. Yo estoy aquí porque quiero estar aquí, tú lo dijiste, yo tengo que terminarlo. Entonces hagámoslo, terminemos con esto Zizê" –volvió a invocar a su espada y se puso en guardia. Ella negó con la cabeza.

–"No tienes idea de lo que estás haciendo, pero si así lo quieres, pelearemos. No dejaré que tu ni nadie acabe con los sellos" –uno de los brazos del holograma se volvió una rama puntiaguda y arremetió con fuerza contra la espada de Kenishi. Fue tal el nivel de fuerza del impacto que la noche se iluminó con una luz dorada, ambos se lanzaron con fuerza y volvieron a chocar sus armas. Zizê hizo una mueca cuando la rama que sustituía su brazo fue cortada por el filo de la espada de la heredera de Clow.

–"¿Por qué haces esto Zizê?" –le gritó. –"Yo sé que no eres una mala persona, por qué pusiste una maldición en la ESCO" –el holograma se volvió a lanzar sobre Kenishi con fuerza.

–"No entiendes nada heredera de Clow" –le lanzó una bola de fuego dorado. –"Esta no es una maldición" –le dijo en un susurro casi imperceptible mientras volvía a lanzarle una bola de fuego dorado. Kenishi con el movimiento de la mano derecha desvió la bola de fuego que pareció como un cometa que iluminaba el cielo púrpura. Decidió invocar a Windy y una oleada de viento rodeó a Zizê para tratar de aprisionarla, sin embargo, ella convirtió los pétalos sobre los que flotaba en un escudo que fue atrapado por la Card y desapareció.

Volvió a aparecer atrás de Kenishi y le dio una especie de palmada en la espalda que lo dejó inmóvil. Una de las mayores habilidades de Zizê era paralizar a las personas con solo tocarlas. Sin la capacidad de que sus músculos respondieran Zizê empezó a lanzarle pétalos de flores de un color rojo potente, casi del mismo color de la luna, y al pasar por el cuerpo de Kenishi lo llenaron de cortes que lo hacían sangrar.

–"No quiero hacerte daño heredera de Clow, pero no me dejas opciones" –se acercó de nuevo e hizo que una bola de fuego le explotara en el pecho haciendo que Kenishi se convulsionara en el aire.

El ojiverde soltó un quejido de dolor, pero logró concentrar toda su fuerza para romper la parálisis que le había ocasionado Zizê, sangre corría de sus mejillas, de sus costillas y de más de cinco puntos alrededor de las piernas. Con una mueca de dolor llamó a su carta del fuego y lanzó una llamarada para alejarla de él. No podía dejar que volviera a tocarlo.

Kenishi vio a lo lejos como Zizê sonreía.

–"Tu llevas el nombre de una flor porque tienes el mismo poder que yo" –Kenishi esquivó una bola de fuego que le lanzó hacia el pecho y volvió a chocar su espada contra el brazo de Zizê. –"Tu puedes hacer que las flores florezcan" –Kenishi se distrajo por la impresión de sus palabras y Zizê lo envolvió en ramas que empezaron a dejar salir hojas verdes y brillantes. –"Pero tal vez este era nuestro destino, heredera de Clow. Tal vez estábamos destinadas a encontrarnos para que tú pudieras ver las consecuencias de confiar en un Li. Dijo que me amaba y ese amor me asesinó" –las ramas empezaron a extraer la fuerza del cuerpo de Kenishi. –"¡Vamos defiéndete!" –le gritó Zizê. –"Eres más poderosa que esto heredera de Clow, no te has dado cuenta ¿verdad?. Es una lástima, pero creo que no podrás mostrarme tu verdadero poder hasta que seas tu y no esa ilusión burda que llevas encima" –Zizê cerró el puño mientras las ramas seguían cerrándose en contra del cuerpo de Kenishi.

Y pese a eso, el ojiverde no sentía dolor, solo se sentía flotar y aunque la escuchaba y escuchaba todas las palabras que le estaba diciendo no tenían sentido. Ella no trataba de proteger a Xiao Lang ¿o sí? Vaya había llegado a la ESCO sin saber que él estaba ahí, sin siquiera saber que estaba destinada a estar ahí, que ese era su destino. Y ahora se enteraba no solo que tenía que estar ahí, que tenía que estar viviendo eso, si no que poseía el mismo poder de Zizê.

Nada tenía sentido.

Kenishi empezó a sentirse cada vez más cansado, era como si se estuviera quedando sin fuerzas, como si por fin se hubiera rendido. ¿Eso no está mal o sí? ¿Rendirse a veces es válido? ¿Tienes siempre que pelear por todo? No lo había externado así, pero sabía que el sueño mortífero le había afectado a ese nivel porque estaba cansado.

Muy cansado.

Tal vez era momento de rendirse.

Zizê retorcía las ramas con fuerza mientras se defendía del ataque combinado de los otros dos hombres que estaban cerca de ella. Uno se parecía a la versión de Clow que ella conoció y el otro era igual a Xiang Won, lo sabía, debía ser un Li. El símbolo de su familia se encendía debajo de sus pies cuando invocaba su arma, al parecer era la misma espada que le había visto alguna vez a Hien Li.

No tenía tiempo para perderlo con ellos.

La única que podía significar un contrincante real era la heredera de Clow, pero tenía miedo, se notaba a leguas que temía mostrarse. Se estaba escondiendo de sí misma. Zizê levantó la mano y la luna desapareció detrás de una enorme nube negra, de la nube empezó a caer una fuerte lluvia del mismo color que la sangre. Parpadeó un par de veces y sonrió de lado al ver que los dos hombres se protegían del líquido, la lluvia era como un ácido que quemaba.

Eso los mantendría a raya.

–"¿Qué pasa heredera de Clow? ¿Estás esperando que alguno de ellos venga a salvarte? Ellos son débiles, nadie podrá salvarte, solo tú. Pelea no seas cobarde" –le gritó Zizê a lo que parecía un capullo hecho de hojas verdes y ramas.

¿Soy un cobarde?

Se preguntó Kenishi.

¿En qué momento se había convertido en eso?

¿Cuándo había decidido dejar de luchar?

Dentro de la prisión de ramas empezó a sentir el dolor de la presión, la estaba dejando sin fuerzas, quiso mover los brazos para invocar alguna Card y no pudo, sintió como toda la magia estaba saliendo de su cuerpo. Su respiración se hizo lenta, su corazón estaba latiendo cada vez menos.

–"Morirás por tu cobardía" –le gritó otra vez la voz de Zizê y sintió como sus ojos ya no podían ver nada, había perdido la vista y la respiración se empezaba a escapar de su cuerpo.

Sintió una extraña paz y un silencio le invadió la cabeza. Las imágenes empezaron a amontonarse en su mente, la sonrisa de su papá, la de su hermano, la de Yukito. Todos le sonreían, Eriol, Tomoyo y por último vio la sonrisa de Syaoran, esa sonrisa cálida y llena de sentimientos que le daba cuando eran niños.

Al parecer moriría porque se había negado a pelear y porque era débil.

Las imágenes desaparecieron y supo que ese era su último aliento.

Ahí terminaba todo.

–"¡SAKURA PELEA!" –esas voces. Eran las voces de Kero y Yue. –"¡PELEA!".

Una fuerte luz empezó a salir de la pulsera que tenía en el brazo y el capullo de ramas y hojas que lo aprisionaba se rompió poco a poco. La luz fue creciendo con tanta fuerza que se formó un remolino lo suficientemente poderoso para alejar la nube que dejaba caer la sangre sobre Eriol y Li. Kenishi abrió los ojos, eran completamente verdes, como si no tuviera pupilas. La luz siguió creciendo como si fuera una tormenta de arena que arrasaba todo a su paso. Eriol tuvo que sostenerse el suelo con ambos brazos para no ser expulsado por la energía que estaba saliendo del cuerpo de Kenishi.

Eso era irreal.

Nunca pensó que fuera tan poderoso.

A su lado, Xiao Lang había clavado su espada para sostenerse mientras su cuerpo se sacudía por la fuerza de la energía.

La luz hizo que todo se volviera blanco, incluso la luna había dejado de ser roja como la sangre. El árbol empezó a hacerse pedazos que fueron desintegrados por la luz que emanaba del cuerpo de Kenishi, cuando el árbol desapareció la bellota flotó hasta la mano del ojiverde que con solo cerrarla la rompió dejando que la sangre utilizada para sellarla le corriera por la palma, desapareciendo con ello el primer sello, lo había roto.

La figura de Zizê que parecía no estar siendo afectada por la luz empezó a concentrar una enorme bola de magia de color violeta entre sus manos.

–"Te arrepentirás de lo que estás haciendo heredera de Clow. Morirás. Si rompes todos los sellos, morirás" –Kenishi que al parecer no tenía consciencia de lo que estaba sucediendo empezó a flotar hacia ella, casi como si quisiera que el poder de ambos se enfrentara. Cuando Zizê sintió que había reunido la fuerza suficiente lanzó la enorme bola contra la figura de Kenishi y todo se volvió silencio. La explosión hizo que tanto Eriol como Li salieran expulsados por el aire y no pudieron ver nada de lo que pasaba.

Había tanta luz que estaban ciegos.

Kenishi hizo un movimiento con las manos en el sentido de las manecillas del reloj y empezó a absorber la fuerza del hechizo lanzado por Zizê, su rostro parecía el de una persona dormida, no tenía expresiones y sus ojos seguían siendo completamente verdes, casi como si eso que estaba ahí solo fuera un cuerpo en modo de defensa, como si el alma de Kenishi se estuviera protegiendo en algún lugar y eso solo fuera un cascarón que peleaba.

–"Esto es solo el comienzo heredera de Clow. Pero tendrás que dejar la máscara" –Zizê volvió a lanzar una bola de energía morada del mismo tamaño y el cuerpo de Kenishi se sacudió con fuerza, como si estuviera siendo golpeado por millones de puños invisibles. La figura de Zizê se desintegró después del impacto y hubo una explosión que volvió a sacudir la tierra y creó un cráter enorme donde antes estuviera el Edificio B.

La nube que antes había dejado caer lluvia de sangre, ahora solo reventó con gruesas gotas de agua, casi como si tuviera la intención de limpiar el ambiente. Una segunda explosión hizo convulsionar el cuerpo de Kenishi dejando a todos otra vez ciegos. A lo lejos se veía a Eriol y a Li tratando de no salir expedidos nuevamente por la fuerza de la energía y el Director Xiang Won hizo su aparición tratando de controlar la expulsión de magia para que no se destruyera la dimensión.

Poco a poco el torbellino de energía fue reduciéndose.

El cuerpo de Kenishi dejó de expedir luz blanca, pero un rayo salió expedido de su brazo y lo cubrió como una bruma mezclada con la lluvia. Cuando el Director dejó de absorber la energía que seguía saliendo del cuerpo de Kenishi abrió los ojos casi como para saber si eso que estaba a unos metros de ellos era real o era una fantasía.

El cuerpo inerte de una mujer desnuda era cubierto por el ala de un ser mágico, a su lado un león alado rugía con fuerza. Eran los guardianes del Card Master.

o0O0o–

Kero y Yue habían salido de la pulsera para proteger a su ama. Sakura había perdido el control y si no la detenían, podía acabar con todo a su paso, la energía que le había enviado el espíritu de la mujer de ojos violetas había colapsado la fusión del poder de la Card Illusion con el cuerpo de Kenishi, por lo que rompió el hechizo y el cuerpo masculino desapareció para dar paso a Sakura.

Kero volvió a rugir.

No sabían muy bien dónde estaban, así que lo mejor era mantener la guardia y evitar que alguien se les acercara. Yue que había cargado a Sakura tenía su ala derecha doblada para proteger su desnudez mientras decidían a dónde retirarse.

–"No es seguro Kerberos. Hay que movernos" –Kero volvió a rugir y creó un círculo de fuego alrededor de ellos para protegerse.

–"Lo sé".

Los alumnos que se mantenían resguardados bajo tierra empezaron a salir cuando el búnker del Director se abrió y todos y cada uno se quedó boquiabierto ante la escena. Esos dos seres mágicos eran famosos, todos sabían que pertenecían al Card Master, al heredero de Clow. Pero ninguno entendía porque estaban en la ESCO, y sobre todo, por qué el Guardián Yue cargaba a una mujer desnuda de cabello castaño.

Nadie supo qué hacer, no se escuchaba ni un susurro, solo las gotas de lluvia cayendo sobre la tierra.

Eriol logró reaccionar.

Corrió hacia los guardianes esquivando una de las llamaradas de Kero, que sin alcanzar a reconocerlo lo atacó. Yue se inclinó para escuchar lo que tenía que decirles la reencarnación de Clow y ambos levantaron el vuelo con el cuerpo de Sakura en sus brazos. El círculo de fuego que los había protegido se evaporó dejando una bruma en forma de dona suspendida unos segundos.

Li no podía moverse.

Literalmente no podía mover ni un músculo de su cuerpo. No podía creer lo que acaba de suceder.

Él era Sakura.

Cuando la luz se disipó lo vio, esa última explosión hizo que el cuerpo de Katsura se transformara en ella. Lo vio a la perfección, cómo el cuerpo de él desapareció y apareció una mujer de cabello largo y castaño y cuando sintió que un trueno le estaba atravesando el pecho ante la posibilidad de que esa mujer de cabello castaño que flotaba fuera Sakura vio surgir a los Guardianes y sintió como si una corriente eléctrica le recorriera de los pies a la cabeza alterando sus sentidos.

Eso era imposible.

Ella no podía estar ahí.

Ella no podía ser él.

Eso simplemente no era posible.

Pero era real. Katsura, su compañero de cuarto era en realidad Sakura, la dueña de las Cards. La dueña de sus pensamientos, la dueña del estremecimiento que le estaba sacudiendo el cuerpo y le nublaba la vista.

Era real.

Sakura estaba ahí.

Otra vez la vista se le nubló y el estómago le dio un vuelco al repetir esas palabras en su mente.

Sakura estaba ahí.

Parpadeó para tratar de recuperar el control sobre su cuerpo, era como si hubieran fijado sus pies con ramas invisibles al piso. Unos segundos después otro estremecimiento le sacudió el cuerpo, haciendo que la impresión diera paso a la furia, sus piernas le respondieron y corrió para seguir a los Guardianes.

Eriol se puso frente a él y lo miró con fuerza deteniendo su carrera.

–"Xiao Lang" –como diciéndole que no se atreviera a ir a buscarla.

–"No te metas Eriol. No te metas en esto o lo lamentarás" –la voz de Li mostrando toda su furia logró empequeñecer a Eriol. –"¡Muévete!" –el inglés dio un paso al costado mientras todos miraban sorprendidos la escena, pero sin siquiera considerar intervenir. El Director Xiang Won entrecerró los ojos y miró a Eriol cómo diciéndole con la mirada que tenían que hablar.

Xiao Lang levantó la mirada al cielo y vio la trayectoria de Yue y Kerberos, se dirigían a los dormitorios. Era tanta su furia que que las manos le temblaban y la vista se le nubló varias veces durante el trayecto que se le hizo infinito, pero en realidad solo habían sido pocos minutos. Cuando estuvo frente a la puerta del dormitorio al lado del suyo lanzó una expulsión de energía y abrió todas las puertas.

Kerberos le rugió como advertencia a Li, mientras Yue acomodaba a Sakura en la cama, luego de vestirla con una camiseta gris que encontró en uno de los cajones.

–"¡Lárgate!" –le gritó la bestia del sello, pero el castaño lo ignoró y caminó hacia la cama con grandes pasos. El pulso le latía en las sienes, las manos todavía le temblaban y juraría que no podía ver nada más que el cuerpo que estaba en la cama.

–"Olvidaré que eres descendiente de Clow si la tocas" –le advirtió Yue sin mirarlo mientras quitaba los mechones de cabello del rostro de su ama, preocupándose su palidez y la pérdida de magia que estaba teniendo.

Xiao Lang amenazó a Kerberos con la mirada y cuando por fin alcanzó la cama no supo por qué, pero un fuerte dolor en el pecho lo dejó sin poder hablar en el momento en que reconoció sus facciones, su aura de siempre, sus pecas, su nariz y los labios que había besado hacía unos meses en el Baile. Sintió como si algo dentro de su pecho se rompiera en mil pedazos, como si una explosión interna le hubiera triturado el corazón y le hubiera quitado la respiración, haciendo que su pecho se sintiera pesado y una nostalgia infantil le estuviera invadiendo el cuerpo.

¡ERA REAL!

¡ERA ELLA!

¡ERA SAKURA!

Xiao Lang vio cómo sus ojos empezaron a abrirse lentamente mientras recuperaba el conocimiento parpadeando desorientada y la presión en su pecho se incrementó al grado que sintió que se le estaba formando un hoyo. Un segundo después los ojos verdes de Sakura encontraron los ojos ámbar de Xiao Lang y su cuerpo se estremeció con un largo escalofrío.

Y ahí, otra vez el infierno simplemente se congeló.

Continuara…


Uffff. Ya sé lo que estarán pensando. ¿Es en serio Lian que lo vas a dejar así? Efectivamente, así es, y no, no están soñando, logré actualizar DOS historias en un año. Vaya eso es nuevo para mi, no sucedía creo desde que empecé a escribir fics y de eso, como ustedes sabrán, ya han pasado muchos años.

Sé que fue un capítulo denso, donde sucedieron muchas cosas, como siempre espero que haya sido de su agrado (sobre todo el S+S) y pues llegamos a ese momento de la historia que prepara el final, es real, nuestro amado pequeño lobo ya sabe que Sakura es Kenishi. ¿Qué pasará ahora? No está de más decirles que el próximo capítulo va a estar de INFARTO, les debo confesar que las escenas que vienen han estado en mi mente desde que empecé a escribir este fic.

Por favor dense una vuelta por los reviews, saben que me da mucho gusto leerlos y harán que el esfuerzo de haber escrito 100 hojas haya valido la pena. Como siempre, si tuvieron la amabilidad de dejarme un comentario y tienen cuenta, la respuesta estará en su inbox, si no es así, vayan a mi Bio.

Deseo de corazón que todos estén bien y que sus seres queridos también lo estén, y además, que este capítulo les ayude un poco a distraerse de lo feo que está el mundo. No olviden seguirme en Twitter (arroba) LianLaiC por allá siempre reporto los avances y les dejo uno que otro spoiler.

Mil gracias por su apoyo, y mil gracias por seguirme animando a escribir.

4ever&4always

Lian.