Disclaimer. Obviamente, Harry Potter y Jujutsu Kaisen no me pertenecen, esto es por puro entretenimiento.
Advertencias/Aclaraciones del capítulo:
1. "Pensamientos".
2. En algunas ocasiones, Gojo hablará para sí mismo en japones y será representado de «esta manera».
3. Disculpen el uso excesivo de la palabra «hechicero» y «mago».
VARIACIÓN
CHOQUE
Palabras: 3, 491.
Una vez que la familia Diggory se perdió en la distancia, Arthur se vio en la necesidad de tener una pequeña charla con su reciente responsabilidad, ya que el tiempo que habían compartido hasta ahora era suficiente para darse cuenta de que tal vez Gojo Satoru fuera propenso a meterse en problemas, el chico era como una versión adulta y más bromista que sus gemelos, Merlín le diera fuerza.
—Gojo, por favor intenta ser más respetuoso en el futuro —El señor Weasley le advirtió. Agradeció que Amos Diggory haya sido la persona que sufrió por los juegos del joven hechicero, quién a pesar de todo, a menos de que fueran cosas extremas, no sería hostil hacia Satoru. Sin embargo, no todos los magos eran como Amos o él, ni siquiera quería imaginar cómo sería una interacción entre Gojo y Lucius Malfoy—. Sé que eres joven y no lo haces con malicia, pero debes tener cuidado.
—Aww, ¡Arthur, te preocupas por mí! —Sin más, el chico de cabello blanco saltó para darle un abrazo, tomado con la guardia baja, Arthur no sabía qué hacer con sus propios brazos, que Satoru le ganara por una cabeza en altura volvía la imagen de Gojo pegado como lapa al mayor de los Weasley, algo ridícula, para diversión de los otros adolescentes—. Lo apreció, pero estaré bien, soy fuerte —dijo Gojo cuando se apartó, sus gafas de sol se le habían resbalado un poco en el proceso, así que pudo observar en todo su esplendor los ojos azules del hechicero, por un instante, esas palabras acompañadas de una mirada poderosa y voz llena de confianza, le recordaron a Dumbledore—. ¿Ahora qué?
—Hay que ir con la persona a cargo de los terrenos donde reservamos para acampar —Arthur contestó en automático, mientras trataba de deshacerse de la comparación inesperada que realizo entre el mago actual más impresionante, con un chico que no pasaba seguro de los veinte.
Mientras caminaban directo hacia la casa de piedra donde estaba el señor Roberts, del cual les informó Basil, Arthur escuchó de fondo a los otros hablando con Gojo.
— ¡EH, Gojo tiene unos ojos muy bonitos!
—George está en lo correcto, ¿qué opinas tú, Hermione?
— ¿Por qué me preguntas solo a mí, Fred?
—No contestaste, qué sospechoso. ¡Ah! ¿No será que Hermione piensa que soy feo?
— ¡¿Q-qué?! Señor Gojo yo-
—Es broma, y no me digas señor, nada más tengo veinte años, por otro lado... —Ignorando la sorpresa de los adolescentes por su edad, Gojo se acercó trotando hacia Arthur—. ¡Lo acompaño, tío!
El señor Weasley únicamente alcanzó a extrañarse por el título, porque ya habían llegado con el tal Roberts, así que no había espacio para interrupciones. Iba a saludar al otro hombre, pero Gojo se adelantó con un enérgico:
— ¡Hola!
—Buenos días —dijo el muggle, viendo con suma atención el color del cabello de Satoru.
— ¿Es el señor Roberts? —Por supuesto, el hechicero ignoró el escrutinio a su peculiar pelo, y continuó siendo encantador, o lo que él creía era encantador.
—Lo soy, ¿y ustedes quiénes son? —Aun así, pareció funcionar, si bien Roberts aún se veía cauteloso, el entusiasmo y seguridad de Gojo era contagioso.
—La familia Weasley, tenemos espacio reservado para... ¿Dos tiendas?, ¿o me equivocó, tío Arthur?
—Ah, sí, solo dos —se unió por fin a la conversación Arthur. El señor Roberts verificó que estuvieran en la lista pegada con tachuelas que se hallaba en la puerta, al encontrarlos asintió, luego paso a confirmar cuántas noches se quedarían, finalmente esperó a que le pagaran. La situación se puso brevemente incómoda porque Arthur no sabía nada de dinero muggle, afortunadamente Gojo intervino.
—Aquí está, disculpe a mi tío, nos tuvimos que levantar temprano y también por su trabajo que acaba tan noche, anda tan cansado que hoy está algo lento —explicó Gojo. El señor Roberts aceptó la excusa, nuevamente, debido a que Satoru se desenvolvía con tanta naturalidad que era difícil no creerle. Arthur agradeció que Gojo guiara la charla.
—Por un momento pensé que eran como los otros extranjeros.
— ¿Extranjeros? —repitió perplejo el señor Weasley.
—Sí, muchas personas han tenido problemas con el dinero, así que supuse que eran de otros países, y por eso la confusión de qué billetes dar —explicó, mientras buscaba el cambio en una lata. Por dentro, Arthur se avergonzó, aparentemente Gojo tuvo razón en criticarlos por su escaso conocimiento sobre la cultura muggle. Para empeorar todo, el señor Roberts era observador, por lo tanto, armaba conjeturas que le estaban poniendo de los nervios al mayor de los Weasley. "Por favor, que no se dé cuenta", rogó internamente.
Miró con disimulo a Gojo, el cual asentía ante lo que comentaba Roberts, y con eso, al menos un poquito por este preciso momento, Arthur pudo controlarse lo suficiente para no verse sospechoso.
Sin embargo, el consuelo no le duro nada después de oír las siguientes palabras del señor Roberts:
—Ha venido gente de todas partes, un montón de extranjeros, pero no solo eso... Bichos raros también, ¿saben? Incluso hay un hombre allí con falda escocesa y poncho. Es una especie de... no sé... como una concentración, casi parece como si ya se conocieran todos, como si fueran a una gran fiesta.
— ¡Qué perceptivo es, señor Roberts!, ¡usted tiene razón!
Los otros que estaban escuchando (espiando) la conversación entre los tres adultos, se quedaron quietos, vieron como Arthur palideció mientras el muggle también se sorprendió, y Gojo, él solo sonreía mucho.
— ¿La tengo? —cuestionó Roberts, pero era fácil de entender que se debía a que no esperaba que sus sospechas fueran reconocidas.
— ¡Sí! Algunos de los que han llegado aquí son extranjeros, y en cuanto al comportamiento raro como ropa excéntrica, bueno, eso tiene una explicación relativamente normal, pero también muy sosa —comentó con ligereza, y como si estuviera por contar un jugoso chisme, agregó en voz muy alta—. No me creerá, ¡pero juro que digo la verdad!
Satoru claramente se estaba divirtiendo, notó Arthur tratando de no entrar en pánico, mientras daba vueltas y vueltas en inventar una excusa creíble para librarse de esta situación. "Que Merlín nos ayude, este muchacho está más loco que Fred y George", pensó con horror el señor Weasley.
—Ante sus ojos, le presentó una convención internacional de un juego de rol llamado: Calabozos y Dragones —dijo Gojo, mientras apuntaba exageradamente con sus brazos a las pocas tiendas de acampar, que se podían vislumbrar desde esta distancia entre la niebla.
— ¿Qué? —soltó Roberts desconcertado.
Arthur se quedó con la boca abierta muy confundido, sus hijos no se quedaron atrás, aunque ellos rápidamente miraron a Granger y Potter en busca de una explicación. Harry entre susurros aclaró a qué se refería Satoru, mientras que Hermione se había dado la vuelta para que el muggle adulto no la viera aguantar su risa, risa que contenía en parte porque la circunstancia era tan insólita que resultaba graciosa, y, por otro lado, por los nervios como tensión que tuvo que tolerar (al creer por un segundo que de verdad Gojo iría en contra del estatuto del secreto), que fueron repentinamente remplazados por alivio.
— ¿Sabe qué es un juego de rol? —Ante la negación que ya había contemplado, y que por lo mismo era que eligió D&D (para engañar fácilmente al señor Roberts), Gojo explicó: —. Bueno, en este caso en específico, imagine a un montón de personas creando historias y personajes ficticios, como magos y otras criaturas de fantasía, donde actúan y se disfrazan como dichos personajes. Para eso estamos aquí, a juntarnos a jugar y ser unos completos raritos, muy ñoños.
—Oh, ¿y por eso tu cabello es blanco?
—Estoy usando una peluca, ¡y una gran peluca además! —Se atrevió a presumir.
—Ya veo, aun así... su tío se nota impresionado por lo que estás contándome —"Qué agudo", pensó Gojo.
— ¡Es que acabo de revelar su secreto más vergonzoso! —rio Satoru, mientras le daba unas cuantas palmaditas en la espalda al señor Weasley, el cual se recompuso y contra todo sentido común, optó por seguirle la farsa a Gojo. Roberts examinó a Arthur, y dio su visto bueno cuando lo vio menos asustado y nervioso—. Ya sabe cómo son las personas cuando se trata de juegos y cosas nerds, así que la mayoría para huir del bochorno no suele mencionar directamente sus pasatiempos ñoños, esa misma pena les provoca actuar muy extraño por temor a ser descubiertos, así que disculpe de antemano a estas pobres y a veces inadaptadas personas.
—Entiendo, pero... ¿Y los que están orgullosos de su ropa extravagante y no dejan de hablar de cosas raras?
—En ocasiones la gente se mete mucho en sus personajes y en el juego, véalo como... por ejemplo, los fans del deporte, que por apoyo y satisfacción propia se visten con los colores de su equipo favorito, ¡incluso unos se pintan la cara! Nuevamente, esta es una oportunidad en que las personas pueden ser lo más raro que quieran, y divertirse con algo que les gusta mucho. Habrá gente más ruidosa y otras más discretas —concluyó Gojo, viéndose confiado.
Roberts reflexionó brevemente, tuvo algunas dudas sobre si habría tanta gente interesada en estos dichosos juegos de rol (al menos al nivel de todas las personas que ha estado viendo durante mínimo dos semanas), pero recordó como uno de sus hijos amaba los comics y le hablaba sobre más personas como él, más jóvenes o más adultas, de todas partes, que al final involucraban en su pasatiempo a los de su alrededor, lo cual daría sentido al nivel de diversidad del cual ha sido testigo. Además, el muchacho frente a él, fue de los pocos que le dirigieron la palabra con tanta normalidad, así que terminó por asentir a todo lo que dijo Satoru, satisfecho con la explicación.
"No puedo creer que funcionó", Arthur aún se sentía incrédulo. Sin embargo, cuando todos contaron con la victoria, al lado de la puerta principal de la casa del señor Roberts, de pronto apareció de la nada un mago que apuntó al muggle y gritó:
— ¡Obliviate!
El efecto fue inmediato, Roberts con una expresión relajada (atrás quedó su recelo), les entregó el cambio y les dio un plano del campamento. Nada más alcanzaron a dar las «gracias», porque el extraño que salió de la nada (probablemente un mago del Ministerio de Magia), les hizo gestos toscos para que de inmediato lo siguieran. Se detuvieron cuando avanzaron lo suficiente para que el muggle ya no pudiera oírlos, el mago entonces se dio la vuelta, tenía ojeras y se veía muy cansado, pero sobre todo se hallaba enojado.
— ¿Qué pensaste? El Ministerio de Magia ya tiene suficientes problemas con el descuido de otros, para que vengas a llenarle la cabeza de tonterías a los muggles —Aun así, cuando se dirigió a Satoru trato de no armar un escándalo, para que el muggle desde lejos no sospechara y tratara de intervenir, creyendo que tenían una riña.
— ¿Qué le hizo al señor Roberts? —Para sorpresa de quienes hasta ahora lo habían acompañado, Gojo mostraba una expresión muy seria y su voz perdió cualquier rastro juguetón.
Sin verse intimidado, el mago del ministerio dio un paso más hacia Satoru y lo vio con severidad.
— ¿Al muggle? Obviamente, modifique su memoria por tu error de juicio —respondió cortante, después estrechó los ojos—, pareces mayor de edad... siendo un mago, ¿cómo no sabes del hechizo obliviate?
—No soy un mago —corrigió Gojo en corto, inclinando la cabeza de lado, como si estuviera analizando todas sus opciones.
—Ya veo, entonces eres otro problemático hechicero —pronunció la última palabra con disgusto obvio. Hermione iba a saltar en defensa de Satoru, pero el señor Weasley negó con la cabeza, para enseguida acercarse a los dos adultos y ver cómo arreglar el problema—. Mira, aquí las costumbres de tu gente no tienen relevancia, así que acata las indicaciones de los magos, ya que nuestro trabajo es evitar inconvenientes con los muggles. Que Merlín nos ayude, no sé qué paso por la cabeza de los otros países para exigirnos invitar a personas que practican las artes oscuras.
Hubo varios ruidos de indignación por los más jóvenes, tanto que Arthur tuvo que hacer más gestos con las manos y darles una mirada para que se calmaran, porque hacer más embrollo sería contraproducente. Esa breve acción le impidió mediar para calmar las aguas, ya que el mago que era muy explícito en su hostilidad hacia las personas como Gojo, prosiguió rápidamente:
—Hechicero, aprende a comportarte, que los magos no siempre estarán para limpiar tus descuidos, además-
El hombre estaba tan centrado en despotricar, más que Gojo aún tenía sus gafas de sol, que tardó unos segundos en darse cuenta de algo. Cuando lo hizo, se calló repentinamente, con el pasar del tiempo su rostro se tornó cada vez más rojo, y sus ojos brillaron con ira e incredulidad. Los demás dejaron de lado al mago del ministerio para enfocarse en aquello que parecía a punto de volver loco al adulto. Con renuencia y un mal presentimiento, Arthur volteo la cara. "OH, querido Merlín", allí estaba Gojo con los hombros caídos y los brazos muy sueltos, la cabeza echada para atrás, la boca abierta y con la saliva casi saliendo, el silencio entre todos era de muerte, y gracias a esto se podían escuchar pequeños ronquidos.
Gojo Satoru se había quedado dormido mientras lo reprendían.
— ¡Tú...! —El mago comenzó a acercarse para zarandear al hechicero, pero Arthur actuó veloz poniéndose delante del veinteañero.
— ¡Espera! Si bien entiendo tu posición, tenemos que enfocarnos en cuestiones más relevantes, como por ejemplo... evitar que los muggles noten nuestro evento —El señor Weasley buscó convencer al hombre por medio de su empleo, ya que parecía del tipo dedicado y responsable. Sin embargo, tuvo que agregar más porque desde ya, por la expresión en la cara del otro, le podía oír diciendo: Bueno, este muchacho imprudente dificulta mi trabajo—. No te preocupes, me haré cargo de refrescarle nuestras reglas al joven hechicero.
Después de varios segundos en total e incómoda quietud, el mago cedió; en un instante perdió toda su energía, con claro cansancio en la cara y hombros, terminó:
—Suerte manejando este problema, Arthur.
Antes de que el aludido dijera que Gojo no era ningún inconveniente, el mago del ministerio desapareció, probablemente para seguir cumpliendo con sus obligaciones.
Las voces se alzaron al estar libres de vigilancia.
— ¡Se durmió, no lo puedo creer!
—Bueno, ciertamente no esperaba este final.
—Sin embargo, qué alivio.
—Además, Gojo se ve muy gracioso.
—Lástima que no podamos tomar una foto para chantaje.
— ¿Pero realmente lo está? —Ron observó con sospecha al hechicero, ¿cómo alguien se desconectaría en una situación tan tensa?, ¿siquiera sería cómodo estar de pie mientras sueñas? Por lo que, se acercó mucho para verificar el estado real de Satoru.
—Nop —Gojo se enderezó de jalón y saltó hacia el pelirrojo menor, quién apenas lo esquivó por el susto.
— ¡Fingiste! —exclama incrédula Granger—, ¿por qué? —Apenas la habían librado, si no fuera por el señor Weasley, probablemente el mago hubiera sido más violento con Gojo.
—Debido a que, querida Hermione, ese hombre solo decía tonterías, demasiado bla, bla, bla —contestó, agregando gestos exagerados con su boca en la última parte, imitando el regaño que le dio el mago, ganando risas por parte de los gemelos—, además, me dieron una gran charla en el Ministerio de Magia, muy repetitiva por cierto. Entonces, como verán, la información que proporcionó el tipo es inútil, y lo inútil se ignora o desecha —agregó mientras acomodaba sus gafas de sol, y se estiraba un poco (la posición que eligió para su farsa resultó más incómoda de lo que planeó).
— ¿Y si te hubiera atacado? —El hechicero se carcajeó, Hermione comenzó a cuestionar la cordura de Satoru.
—Le regresó el golpe.
— ¿Pero acaso ustedes no tienen nada más, como un... hechizo? —Ron hizo la pregunta que nadie quería realizar, bueno, excepto tal vez Fred y George (a veces el tacto se tenía que sacrificar si deseabas conocimiento)—, ¿cómo lucharías entonces? —Como respuesta obtuvo a Gojo cerrando una de sus manos en puño y levantándola con orgullo.
—Estás loco —soltó Ginny con simpleza, sin juicio alguno, como si en lugar de aparentemente insultar a otra persona, le hubiera dado la hora a quién preguntara. En represalia Satoru fue a revolverle el cabello, y no se detuvo hasta que la dejó despeinada, tanto que Granger tuvo que ayudarla a resolver el lío.
—Gojo, por mucho que admire tu confianza, no creo que sea una gran idea pelear como muggle contra un mago.
— ¿Estás seguro, Arthur? —La sonrisa que recibió le estremeció. Definitivamente, Gojo era más problemático que sus gemelos. La mayoría después de esa afirmación, miraron sin reparos el cuerpo de Gojo, ¿era tan bueno en combate cuerpo a cuerpo?, ¿cómo? Si se veía de complexión sencilla y delgada.
—Solo, otra vez, no te metas en problemas si puedes evitarlo —concluyó el señor Weasley, tomando en cuenta la personalidad propensa al caos de Gojo, y el hecho, verdadero como vergonzoso, de que la comunidad mágica de Gran Bretaña aún poseía prejuicios contra los hechiceros, sumado también el posible choque cultural, tampoco podía exigirle a Satoru quedarse callado, o peor, obligarle a no defenderse en caso de una agresión.
Honestamente, esperaba que la mayoría de las personas estuvieran tan concentradas y a la expectativa del Mundial de Quidditch, que Gojo pasara desapercibido, no obstante, si es que, Merlín no lo quisiera, volvieran a ser maliciosos con Gojo, él lo apoyaría, y viendo como sus hijos, como Hermione y Harry, parecían agarrarle cariño al joven, probablemente ellos le ayudarían a adaptarse (o en otras palabras, impedir que Satoru fuera hechizado o se ganará un moretón por su bocota).
—Estaré bien, Arthur —aseguró Satoru, otra vez con esa confianza, la misma que le generaba al señor Weasley la sensación de estar hablando con alguien más grande, a pesar de que su aspecto juvenil lo contradecía.
Ya listos y sin ningún contratiempo, retomaron su camino hacia el terreno que les correspondía, para ya, al fin armar sus tiendas para acampar. En el recorrido Gojo tarareó, todos lo veían de vez en cuando, reflexionando sobre su peculiar comportamiento, después de todo el mago del ministerio le hablo con desdén (casi sonando igual que cuando Draco Malfoy, o alguna persona creyente de la pureza de la sangre, se refería a los hijos de padres muggles como sangre sucia). Creyeron que Satoru estaría enojado o cabizbajo, pero les sorprendió con su semblante despreocupado. Continuaron con su observación, por si solo fuera una fachada o intento de parecer fuerte, cuando Gojo volvió a sacarlos de órbita.
—Sé que ya paso, y hasta hice una broma —se paró Gojo, y se dio la vuelta tan rápido que les hizo retroceder, a algunos tropezar y casi caerse de sentón.
Pensaron que mostraría una expresión enojada, pero allí, Gojo estaba con su rostro haciendo una gran mueca de asco, como si nada más hubiera comido algo equivocado, en vez de ser víctima de un acto de discriminación.
—Pero... EWW —Satoru negó varias veces con la cabeza—. Sinceramente, después de esto no me extraña que los hechiceros de Gran Bretaña no quieran ver a los magos ni en pintura —dijo directo; con una gran sonrisa extendiéndose en sus labios y la voz más dulce, continuó: —. ¡AH! Y de paso, nada más para que no se sorprendan cuando ocurra, ¡golpearé a la próxima persona que diga hechicero con tono despectivo!
El señor Weasley fijo la vista con resignación hacia donde se hallaban las tiendas de acampar de los otros magos, mientras los gemelos coreaban cosas como: ¡Sí, dales su merecido!, y, ¡De todas maneras no les hace falta un diente!
—Deja de tratar de solucionar los problemas con más violencia.
— ¡Pero Hermione! —lloriqueó Satoru falsamente—, ¿es que acaso tú jamás has golpeado a alguien? —La chica se puso roja hasta las orejas al recordar el año pasado y desvió la mirada, Ron y Harry se rieron con disimulo—. ¡EH, sí lo hiciste!, ¿entonces por qué tan alterada? Ah, ya sé, no te preocupes, podrás acompañarme a darle puñetazos a esa gentuza.
— ¡No, no es eso! —dijo Granger, mientras trataba de soltarse del agarre de Gojo, quien la había tomado del brazo (obligándola a trotar), y que estaba gritando: ¡Vamos, hacia la puesta de sol, a pegarle a la gente!
Al alboroto se sumaron Fred y George, mientras Harry, Ron y Ginny los siguieron de cerca, sopesando si ir en ayuda de Granger. Tan metidos se encontraban que, les resulto muy corto el viaje de camino hacia donde se establecerían antes y después del Mundial de Quidditch. El señor Weasley, cuando llegaron y vio a los adolescentes aún animados, se cuestionó si acaso por este motivo fue que Gojo se comportó más payaso.
"Supongo que es más considerado de lo que aparenta a primera vista", pensó Arthur, mientras además se emocionaba porque podría hacer una tienda de acampar de modo muggle.
N/A. Hey, en este capítulo hay más interacciones entre Gojo con los demás personajes, y por eso noté que faltaban más conversaciones interesantes, en el sentido de que por el momento había hecho interactuar más a Gojo con Amos y Athur, entonces debido a esto hay una especie de mala noticia o algo así.
Hasta ahora había actualizado todos los jueves, pero cielos, el capítulo cuatro me está costando mucho, cuando publique la primera parte, el capítulo 4 solo eran como 1, 500 palabras y faltaba editarse, pero lo estoy mejorando aún más, con más interacciones, de modo que lo que resulte no me parezca relleno, entonces sí, si las cosas me van bien habrá actualización el siguiente jueves, pero en dado de que no ocurra, ya saben (?).
De todos modos, el capítulo 4 lleva como 3, 000 palabras, así que igual y resulta una parte más extensa, para compensar cualquier posible tardanza.
Por último, ¡gracias por leer, los follows, favoritos y comentar!
