- Harry Potter está muerto. No encuentro ningún problema - Insistió Scorpius restando importancia a las palabras de su padre, quien lo observaba desde el trono con altivez, luciendo la corona sobre sus platinados cabellos como si, efectivamente, hubiera nacido para ello. Su sola imagen imponía tanto respeto que era comprensible el apoyo que obtuvo para su ascenso al trono.
Draco Malfoy estuvo hablando de lo peligrosa que era la situación con los rebeldes desde hace una hora, o al menos Scorpius lo sintió así, pero Harry Potter no era más que el recuerdo de un rey idiota que lo perdió todo, incluso la vida. ¿Por qué preocuparse? Los muertos no eran una amenaza. Sin embargo, la mirada furiosa de su padre fue toda respuesta que obtuvo de su parte, así que fue la reina Astoria quien caminó hasta estar al costado de su hijo para aclarar la razón de sus ansiedades.
- Harry Potter dejó tres herederos; dos de ellos varones - Enfatizó su madre en un tono mucho más conciliador del que hubiera usado Draco - Los hombres que le fueron leales también lo serán con sus hijos. El mayor tiene edad suficiente para comandar un ejército y, si las palabras de Blaise Zabini son certeras, es lo suficientemente carismático para enfrentarse a Artemis en una batalla de encanto. Si le permitimos la libertad para reunir aliados y llamar a todos sus abanderados, nos veremos enfrentados a más hombres de los que este castillo puede contener.
Scorpius no respondió. Sabía muy poco de los hijos del antiguo rey, y no quería dejar su ignorancia al descubierto, mucho menos frente a su padre. Claramente no sabía que tan seria era la situación y tampoco preguntaría por orgullo. Apartó la mirada de su madre fingiendo desinterés y paseó sus ojos por la habitación. El salón principal del castillo era enorme y demasiado frío, y la gris decoración no ayudaba, lo único cálido eran los ojos rojos del Basilisco que estaba pintado en la pared, por supuesto el escudo de su familia tenía que ser intimidantemente terrorífico.
"Hay dos formas de mantener la lealtad" le había explicado su padre hace muchos años, cuando aún no lo trataba como a un niño idiota "Con el cariño de tu gente o con el miedo, los Malfoy no somos conocidos por generar simpatía, hijo".
Por supuesto que su padre estaba angustiado. La simpatía y el cariño eran algo completamente ajeno a Draco Malfoy, razón por la que su padre necesitaba de personas como Blaise Zabini y Theodore Nott a su lado.
- Entonces tenemos que matar a James Potter - Sentenció Scorpius tras meditar las palabras de su madre.
- ¿Cuál es el fin de tener un heredero si es un completo tarado? - Preguntó el nuevo rey sin dirigirse a nadie en específico. Aunque los cuatro guardias reales que custodiaban cada entrada se tensaron ante la pregunta, nadie respondió. Ni siquiera la nueva reina se atrevió a defender a su humillado primogénito - Si por milagro logramos matar James Potter, su hermano menor tomará su lugar. Y si lo matamos a él también, sus hombres serán fieles a quien se case con Lily Potter.
Estaba de mal humor. Su padre como nuevo rey era un maldito paranoico que veía enemigos en cada rincón. Era un demente que no confiaba en su hijo y que lo desvalorizaba a cada oportunidad. ¿O quizá estaba de mal humor por permanecer en la ignorancia? Claramente no tenía toda la imagen completa y, si tan solo alguien le explicara lo que se sabía de James Potter, Scorpius dejaría de pensar en ese sujeto como un imbécil a medio mundo de distancia.
No importaba, tenía sus propios medios para obtener información. Estaba decidido a investigar más sobre el asunto; aunque, a decir verdad, era más curiosidad que preocupación por el primogénito de Harry Potter.
Había sido un noble de alta cuna que nunca se había preocupado por nada más que cazar y visitar burdeles (hasta que se enamoró de Atenea). Tal vez era hora de ponerse en el papel de príncipe, ya que él era el único heredero del nuevo rey. Mas valía proteger su nuevo legado.
Se despidió de sus padres y salió del salón sin escolta. No le gustaba ser perseguido por caballeros insignificantes, mucho menos dentro de su propio hogar.
Decidido a averiguar más del asunto, pues sabía que su padre no era completamente honesto con él sobre la información que le compartía su amigo Blaise Zabini, se dirigió a su lugar favorito del castillo.
- Dígale a Lady Atenea que el príncipe quiere verla - Ordenó al guardia de la puerta. ¿Qué importaban los rumores? Era el próximo rey, ser amante de un príncipe es un título lo suficientemente alto incluso para una dama como Atenea.
El escolta de la puerta hizo una breve reverencia y mientras anunciaba la presencia del príncipe, éste imaginaba la habitación de su amante mientras se formaba una erección en sus pantalones. Menos de cinco segundos después, Scorpius ingresaba a la habitación una media sonrisa y casi había olvidado la razón por la que llegó a ese lugar en primer lugar.
- ¿Puedo preguntar por la presencia del príncipe en la habitación de mi hermana? - Comentó Artemis con sarcasmo antes de morder un jugoso ciruelo. Por supuesto, Scorpius intentaba mantenerlo en secreto por insistencia de Atenea para no deshonrarla, pero Artemis sabía de sobre que su melliza ya no era una doncella.
La habitación de su amante era amplia y aún así completamente iluminada gracias al ventanal con vista a los jardines. Una pequeña mesa llena de frutas y dos sillas, un velador, la cama cubierta de doseles y una pared que dividía su baño era toda decoración que la dama necesitaba.
Los hermanos Zabini lo miraron esperando respuesta. Aunque ambos eran listos y manipuladores, los mellizos no podían ser más distintos; Artemis con su sonrisa de superioridad y extrovertida personalidad, Atenea con el semblante serio y los comentarios venenosos. Al igual que su padre, ambos dueños de casi toda la información que se manejaba en el continente.
- ¿Qué saben de James Potter? - Preguntó directamente. No había necesidad de dar vueltas, los tres estaban solos en la habitación.
- Dicen que es muy apuesto y un gran amante. Todas las personas que entablan conversación con él terminan por admirarlo o mínimamente respetarlo. Tiene gran facilidad para hacer amigos y mucha más facilidad para hacer amantes - Respondió Atenea quien parecía estar tratando de sacarle celos al rubio.
- Un luchador regular en el campo de batalla, pero su verdadera fuerza viene de su carisma. Está armando un ejército para derrocar a tu padre y recuperar el trono para su familia. Quiere vengar la muerte de su padre - Explicó Artemis, tocando el punto que realmente le interesaba al príncipe.
- ¿Qué tan grave es?
- Por el momento unos 35 mil hombres, pero aún no se le suman todos sus primos. La familia de su madre le es leal - Contestó su amigo – Faltan los salvajes del Bosque, los hombres de las Costas, la Madriguera y…
- Y tres nobles extranjeras le ofrecieron matrimonio - Interrumpió Atenea - Cada una con ejércitos y riquezas más grandes que la anterior.
Mantuvo el semblante serio. No demostraría lo mucho que le sorprendía e inquietaba esa noticia, como príncipe que era debía comportarse como tal. Sin embargo ahora entendía mejor la actitud de su padre, James Potter era una gran amenaza. Harry Potter había muerto pero su hijo mayor representaba un peligro creciente… Una amenaza de más de 35 mil hombres, que incluso países extranjeros apostaban por su victoria y querían desposarla con sus hijas.
- ¿Tienen alguna idea de lo que mi padre planea? - Preguntó Scorpius controlando que su tono de voz no delate su verdadero sentir.
Los hermanos Zabini simplemente sonrieron, con expresiones tan parecidas que acentuaron todas las demás similitudes físicas.
- Mi padre y Lord Nott se están encargando de eso – Contestó Artemis para darle una nueva mordida al jugoso ciruelo.
