Lily Potter se levantó en la mañana y, luego de tomar un baño y desayunar, se dirigió al templo para orar por sus hermanos. Prendió un par de velas con la intención de desear buena fortuna a ambos; precisión a la espada de James y valentía a su hermano Albus (aquello que más requerían). Una vez que consideró el tiempo suficiente, se levantó para dirigirse al comedor principal.

- Lady Lily – Saludó con una reverencia el maestro de armas, quien se había quedado encargado de su bienestar - Su hermano, el joven Albus, se encuentra a pocos kilómetros. Lo vieron cabalgando con aliados de los Malfoy a poco menos de una hora de distancia.

- ¿Aliados de los Malfoy? ¿Cuántos hombres?

- Cinco hombres, además de Lord Albus.

- Permítanles la entrada - Ordenó ella - Albus es un Lord de Gryffindor y merece respeto. Si está solamente con cinco hombres, podría significar que decidieron traicionar a los Malfoy. No representan una amenaza.

Tal y como prometió el maestro de armas, una hora después, su hermano y cinco jinetes estaban a su puerta. Lily los recibió sorprendida por la sangre que algunos llevaban encima y pidió hablar con su hermano a solas.

- Por favor, hermano mío, explícame qué sucede - Suplicó sin saber qué preguntar primero. ¿Por qué no estás con James? ¿Qué haces con aliados de los Malfoy? ¿Por qué están cubiertos de sangre?

- Necesito que confíes en mí - Pidió Albus tomándola de las manos con delicadeza, clavando los ojos en ella. Tenía la mirada igual a su padre, lo que obligaba a la pelirroja a confiar en él casi ciegamente - Los Malfoy son poderosos, mamá y James no están aquí. Si quieres vivir tienes que hacer lo que te diga.

- ¿Qué…?

- Confía en mí y prométeme que aceptarás lo que diga - Pidió su hermano nuevamente - No tenemos ejército, no tenemos aliados. Quiero salvar tu vida, pero necesito que confíes en mí. ¿Puedes hacerlo?

- ¿No tenemos ejército? ¿Qué? Albus, ¿de qué hablas? ¿Dónde está James?

Odiaba sonar como una niña, pero no podía evitarlo. Albus no le decía nada y cada segundo que pasaba se asustaba más y más.

- ¿Confías en mí? – Insistió Albus - Necesito que confíes en mí.

"Solo nos tenemos a nosotros" le había dicho James antes de irse a la batalla "Papá no está, pero sus hijos siguen presentes. Si la familia permanece unida estaremos a salvo"

- Confió en ti.

Bajaron juntos al comedor principal, donde los pocos hombres que no marcharon con James y quedaban en el castillo miraban con malos ojos a los aliados de los Malfoy.

- Señores, señoras. Viejos amigos de la familia - Llamó Albus obteniendo la atención de las personas del salón - ¿Son fieles a mi padre?

Afirmaciones se escucharon en todo el salón. "Claro", "Si", "Por supuesto".

- ¿Y, al morir él, le fueron leales a mi hermano mayor, James?

Nuevamente se escucharon afirmaciones.

- ¿Serán siempre fieles a la familia Potter? ¿A sus vivos representantes?

"Siempre", "toda la vida", las personas asentían con la cabeza y juraban lealtad para su familia. Lily no tenía idea de lo que estaba sucediendo, ni lo que Albus pretendía pero debía confiar en él.

- Mi hermano James está muerto - Dijo Albus finalmente - Mi madre Ginebra Potter está muerta. Ayúdenme a salvar la vida de mi hermana, ayúdenme a proteger la única familia que me queda.

El quejido de Lily se vio amortiguado por los gritos de sorpresa del resto. Solamente Albus y los cinco aliados de los Malfoy se quedaron impasibles mientras esperaban que nuevamente se guarde silencio.

- ¡No James! ¡¿Por qué?! - Gritaba una de las mozas lamentándose.

- ¡Tenemos que vengarlo!

- ¡No podemos! Tenemos que suplicar piedad.

- ¡Tenemos que salvar a Lily y proteger a Albus!

- Son los nuevos señores de Gryffindor.

- ¡Lord Albus, ¿Qué pasó?!

Gritos, cuchicheos, exclamaciones. Su hermano hizo caso omiso de todos, como si no le importaran.

- Señores y ladies, si son fieles a la causa Potter serán fieles a los únicos hijos vivos de Harry Potter - Señaló el nuevo señor de Gryffindor tranquilamente - La guerra ha terminado. Los sobrevivientes regresarán a sus hogares, hijos se reunirán con sus madres, esposos con esposas, padres con hijas. Como señor de Gryffindor y heredero del legado de mi padre, declaro que la casa Malfoy ya no es nuestra enemiga - Las exclamaciones de sorpresa no se hicieron esperar, pero se silenciaron de inmediato porque estaban demasiado curiosos por saber que diría Albus a continuación - Es sabio buscar salvar vidas en lugar de perder más por un absurdo y, para firmar la paz, mi hermana se casará con el príncipe heredero. Una muestra de alianza que indica el inicio de una nueva era de paz. ¿No es cierto, Lily?

"Si la familia está unida estaremos a salvo" había dicho James…

- Es cierto - Dijo Lily con un tono tan inseguro que no parecía digno de una dama de alta cuna.

- Los Malfoy asesinaron a tu padre - Sentenció uno de los nombres escupiendo en el suelo - No firmaré la paz con esa gente.

- Si así lo decide, mi Lord - Contestó Albus inmutable - Lord Nott, es libre de mostrar a cualquier traidor lo que ocurre cuando no aceptan las órdenes del señor de Gryffindor y de la corona.

Sabía que algo malo pasaría, tenía el presentimiento, pero cuando uno de los jinetes sacó su hacha ensangrentada y, sin dificultad alguna, la clavó en el pecho del abanderado de su padre antes de que éste pudiese sacar su espada, sintió que había algo dentro de ella que se derrumbaba. Su hermano había ordenado que asesinaran a sus propios hombres.