- No puedo creerlo - Murmuró Roxanne derrotada.
Una vez más leyó la invitación a la justa que se realizaría en la capital en honor a la alianza entre los Weasley del Bosque y los "legítimos" reyes, y luego acercó el papel a una vela.
- ¿Mi lady? - Llamó su maestro de armas - Es lord Scamander.
- Que pase - Ordenó ella sin despegar la vista del papel que iba quemándose de a poco.
Rubio, pálido, con una sonrisa aun en los peores momentos y su aura soñadora, Lysander Scamander entró al salón con el emblema del Thestral de su familia pintado en su armadura.
- Un gusto verla, mi lady.
- Déjenos solos - Ordenó a los guardias antes de dirigirse a Lysander - Gracias por venir hasta aquí, mi lord. Espero que el viaje no haya resultado pesado.
- El camino fue amable… Siento su pérdida, su hermano fue un gran hombre.
Sentía que los ojos se le llenaban de lágrimas y que un nudo en la garganta se formaba. Había quedado huérfana hace cuatro años y su hermano era todo lo que tenía, hasta que los Malfoy se lo arrebataron.
- Me temo que no todos son tan solidarios como usted… Mi tío Ronald estará en la capital.
- Sí… - El rubio la miró como si no supiera como continuar, pero finalmente mandó el protocoló al desagüe y habló sin pensar - No hay peor traición que negar los crímenes contra tu familia. Albus asesinó a su familia y Ronald Weasley dobla la rodilla por cobardía. Quiero que sepas que no estás sola, Roxane. Aun cuando así lo parezca.
- Es muy amable, mi lord.
No hablaría de su familia. Aun le indisponía pensar en aquello, en la forma tan sencilla en la que decidieron formar alianza con los asesinos de Fred. Pero también sabía hacia donde se dirigía Lysander, y era un tema que quería evitar.
- Mi lady - Dijo Lysander acercándose un par de pasos más - Si me permite, este mundo es un lugar difícil, es imposible que una mujer sola pueda gobernar sus tierras, por muy fuerte que usted sea. Quiero pedirle matrimonio. Las circunstancias han cambiado pero creo que no es ningún secreto que la amo desde niño, y que dedicaré mi vida a buscar justicia por sus pérdidas, pero también a hacerla feliz.
Lo miró con cariño, si tan solo Lysander no estuviera tan empecinado a declarar su amor por ella, tal vez Roxane le demostraría su afecto con más confianza. No obstante, no lo había llamado por una pedida de mano.
- Las circunstancias han cambiado, mi lord, eso nadie lo puede negar. Pero mis sentimientos no - Le dolió un poco ver la cara de tristeza y dolor que su amigo ponía cuando escuchaba sus palabras - No negaré que le siento cariño, pero no es amor y nunca lo será. Yo lo llamé por un motivo distinto, por una tregua que nos resultaría ventajosa.
- La escucho - Dijo el rubio decidido a evitar el tema del rechazo. Era mejor así, dejar de escarbar en la herida.
- Al otro lado del mar se encuentran los reyes de Ilvermony, podemos convencerlos para luchar contra los Malfoy. No me interesa ganar riquezas, títulos o tierras, solamente quiero venganza.
- Y me necesita para que yo vaya.
- No puedo dejar mis tierras sin líder, y soy la única hija viva de mi familia - Explicó ella - Si algo me pasara, los demás Weasley tendrían derecho a mis tierras y armarían batallas para ganarlas. Quiero evitar guerras innecesarias para mi gente.
- Entiendo, ¿pero que ganaría yo de esta expedición? ¿Y de aceptarla, cómo lograría convencer a los nobles de otras tierras de pelear para su causa?
- Ambas preguntas tienen la misma respuesta: un matrimonio. Tomará a una joven digna como esposa, quien prometerá sus hombres a la causa. Usted recibirá una esposa rica y…
- Realmente no me amas ¿cierto? - Preguntó Lysander con una sonrisa resignada.
¿Acaso era un pecado no corresponder al amor de un hombre?
Roxane no tenía dueño. Su padre, madre y hermano habían muerto. Ahora era ella la guardiana de sus tierras y dueña de su destino. ¿Acaso era un pecado no querer vender su libertad?
- De verdad lo lamento - Dijo ella de corazón.
Lysander miró al suelo en silencio, aún con la sonrisa triste pintada en el rostro. ¿Se habría equivocado? ¿El orgullo de un hombre rechazado valía más que la amistad que habían construido? ¿Había confiado en la persona equivocada para ese favor?
Tal vez sobrestimaba el cariño incondicional que Lysander siempre le habría profesado. Quizá su único amigo daría media vuelta rechazando su oferta. No quería admitirlo, pero Lysander tenía demasiado poder sobre ella.
- Lo haré - Dijo su amigo finalmente - Considéralo mi última muestra de amor. Obtendrás venganza y yo seré infeliz al lado de otra mujer.
