- Llegan los Weasley del Bosque Prohibido a formalizar la paz - Explicaba Artemis disfrutando la cara de sorpresa que ponía el resto cuando tenía noticias frescas.
Estaban en los jardines del reino, disfrutando de la soleada mañana salpicada de paz. Su hermana Atenea tomaba de la mano a Scorpius quien sonreía engreídamente. Lily Potter quien por el ojo morado que le había provocado Dolohov, el pómulo inflamado por causa de Garrick, y el labio partido, cortesía suya, hacían que se le dificultara sonreír como su prometido. Por su parte, Albus, quien curiosamente no le desagradaba, platicaba animadamente. Contrario a Garrick y su inseparable asesino Dolohov, quienes parecían estar en un concurso por quien lucía menos agradable.
- ¿Los…? - Murmuró Albus, quien prácticamente ya se había unido al grupo de amigos - Pero eran los mejores amigos de mi padre.
- Los reyes los recibirán con las mejores atenciones - Aseguró Artemis - Parece que será un evento memorable.
- Imagino que el príncipe tiene que estar presente - Opinó Atenea, quien a causa de pasar todas las noches con Scorpius, ya no estaba enterada de las novedades del reino.
- Ni hablar - Contradijo Scorpius - Ronald Weasley solo tiene tierras porque Harry Potter le dio un estúpido bosque lleno de salvajes, y su mujer ni siquiera tenía títulos antes de casarse. No pueden obligarme a recibir a esa escoria - Se burló mientras sus amigos reían divertidos (a excepción de Lily Potter, por supuesto) - Iremos de cacería y en la noche ellos tendrán que recibirnos a nosotros.
- ¿Vendrán todos los Weasley del Bosque? - Preguntó Albus quien lucía algo preocupado.
- No importa - Interrumpió Scorpius haciendo reír más a Atenea - Vamos a cazar.
No habían tardado más que unas horas, algo realmente corto cuando se trataba de cazar, pero Atenea no estaba vestida adecuadamente y finalmente hizo tal berrinche que logró convencer a todos para regresar al castillo.
Mientras pasaban por la fuente del jardín vieron que alguien se les acercaba con demasiada prisa. Un muchacho que parecía tener más o menos su edad, alto, delgado, de cabello castaño y porte impulsivo. Si no fuera porque venía solo y ellos eran cinco hombres (y dos mujeres) juraría que se acercaba como si quisiera atacarlos.
- ¡Tú! - Gritó el muchacho señalando a Scorpius.
- ¿Qué? - Al parecer el príncipe también estaba demasiado confundido hasta como para contestar.
- ¿Hugo? - Preguntó Lily con voz temblorosa y los ojos llenos de lágrimas de emoción.
- Maltrataste a mi prima - Escupió quien ahora sabían era Hugo Weasley, y luego de ver que Scorpius tomaba de la mano a Atenea borró la expresión de enfado para dibujar una sonrisa maliciosa - Una lástima que quieras hacer daño a tu prometida, cuando yo podría hacer lo mismo.
- ¿De qué hablas? - Preguntó Scorpius quien ya había salido de la sorpresa y logró poner expresión de desprecio.
- Y más respeto cuando te dirijas a tu príncipe - Añadió Albus - Tus padres vinieron a suplicar clemencia, no arruines su humillación por actuar imprudentemente.
- Si hubieras asistido a la reunión de la mañana sabrías de lo que hablo - Dijo Hugo ignorando las palabras de su primo, claramente no tenía intención de hablar con respeto al príncipe - Estás tomando la mano de mi futura esposa.
Las palabras del heredero del Bosque Prohibido lograron sorprender a todos los presentes. Incluso Garrick y Dolohov abrieron los ojos. ¡Ni siquiera Artemis tenía idea de lo que ocurría!
Pasaron un par de segundos cuando Artemis comprendió que Hugo Weasley había amenazado a su hermana.
- ¿A qué te refieres con que podrías hacer lo mismo, animal? - Gruñó él sujetando el mango de su lanza para sacarla en cualquier momento. No dudaría en asesinarlo si continuaba diciendo estupideces en contra de su sangre.
- Que por cada rumor que escuche de que le hicieron algo a mi prima, mi dulce esposa perderá un par de dientes - Sentenció Hugo sin apartar la vista de Scorpius. Claramente no se había intimidado en absoluto.
Fue suficiente. Atenea soltó la mano de Scorpius para cubrirse la boca de la sorpresa. Lily intentó interponerse entre su prometido y su primo, por lo que Scorpius la empujó sin miramientos al suelo. Hugo desenvainó su espada por ello, y tanto Artemis como Scorpius, Garrick, Dolohov e incluso Albus sacaron sus armas, rodeando completamente al imbécil heredero del Bosque Prohibido.
- ¡Hombres y esa necesidad de medir espadas! - Reía una voz femenina que se acercaba a sus espaldas, logrando que todos se distrajeran - Guarda eso, hermano, la justa será mañana.
Artemis volteó para ver quién era la dueña de la voz que se atrevía a interrumpirlos antes de una pelea, pero al verla tuvo que reprimir una sonrisa. Estaba mucho más desarrollada que Lily aunque también era pelirroja, tenía ojos azules y rasgos delicados, con un vestido que dejaba entrever la suficiente piel para generar curiosidad y deseos de más. La joven se acercó al grupo, abriéndose paso de forma que su hermano salió del círculo quedando ella en medio.
- Rose Weasley - Masculló Albus como si estuviera hablando del mismo diablo - La rosa del Bosque.
- Mi príncipe, mis Lords – Saludó la muchacha con una reverencia, ignorando graciosamente a Atenea - ¡Pero Lily! ¿Qué haces en el suelo? ¡Siempre fuiste tan torpe! - Exclamó divertida.
Lily, confundida, se levantó del suelo y fue fuertemente abrazada por su prima. Mientras el resto la miraba en el mismo estado de confusión.
- Disculpe mi lady, me temo que no me he presentado formalmente - Interrumpió Scorpius con falsa educación, seguramente tratando de sonar intimidante - Scorpius Malfoy, legítimo príncipe de Hogwarts…
- ¡Oh, no! Su Alteza, le aseguro que ustedes no necesitan presentación - Interrumpió Rose tan complaciente que hasta Scorpius olvidó mirarla de mala manera - Incluso en las profundidades del Bosque llegan historias de la gran valentía del príncipe. Sus habilidades con la espada son casi una leyenda.
- ¿En serio? - Preguntó Garrick completamente escéptico.
Y Artemis lo apoyaba ¿Historias de la valentía de Scorpius? Era una mentira demasiado descarada, pero al parecer el príncipe se la había tragado pues sonreía como un niño idiota.
- E historias de sus dos amigos - Aseguró Rose con una sonrisa traviesa, mientras se acercaba a Garrick y lo miraba con admiración - Dicen que uno es tan cruel que incluso los demonios temen pronunciar su nombre. Lo llaman el hacha del infierno porque su fuerza viene del mismo inframundo. Las mujeres cuentan que no necesita probar bocado alguno ya que se alimenta por las vidas que reclama su arma.
- ¡Eso es ridículo! - Interrumpió Artemis con una risotada, robando la atención de Rose, quien hasta entonces miraba a los ojos a un enaltecido Garrick.
- Pero inclusive su otro amigo podría ser más peligroso - Aseguró ella acercándose esta vez a Artemis, quien de repente se sintió intimidado bajo esa gatuna mirada que lo acechaba - Cuentan que cuando nació se robó el brillo del sol y que su sonrisa es capaz de convencer incluso a una monja de actuar de la forma más pecaminosa. La lanza del sol es capaz de hacer que el hombre más orgulloso le dé las gracias incluso cuando tiene su lanza clavada en el corazón.
- ¡Eso sí es absurdo! - Exclamó Scorpius mientras reía encantado, logrando sacar a Artemis de su ensoñación. Parecía que lady Weasley había puesto un hechizo sobre él, pues saber que ya no tenía toda su atención lo irritaba demasiado.
- Se cuentan todo tipo de historias por el Bosque - Aseguró Rose encogiéndose de hombros con fingida inocencia - ¡Imaginarán mi diversión cuando escuché que los mejores guerreros del reino se dedicaban a golpear a la prometida del príncipe!
No supo cómo reaccionar. Lady Weasley estaba diciendo en voz alta lo que los nobles de la capital silenciaban. Tal era su sorpresa que incluso llegó a olvidar un asunto más importante.
- Lady Zabini, Lord Weasley - Llamó un mensajero del reino - Sus padres quieren verlos.
- ¿Por qué…? - Comenzó Atenea, pero Rose Weasley la interrumpió tomándola del brazo e invitándola a caminar con ella.
- ¿No lo escuchaste aún? Pronto seremos hermanas.
