- No confío en ella - Insistió Albus mientras miraba a lo lejos a Rose Weasley, quien tomaba el brazo de su futuro marido y lo hacía pasear por los jardines.

- ¿Te vendió a una familia que te odia y permite que te golpeen y humillen frente a todos los nobles del reino? - Preguntó Lily mirando con resentimiento a su hermano.

Albus apartó la vista de su prima y la enfocó en su hermana. Claro que entendía el punto de Lily, no era un imbécil ni un desalmado, pero veía más allá. Albus podía ver que a futuro esa alianza resultaría beneficiosa no solo para su familia, sino también para los hombres bajo su mando y para la paz del reino.

Quería a su hermana, a pesar de que Lily siempre hubiese amado más a James o que sea una niña acostumbrada a tenerlo todo sin la menor intención de hacer sacrificios por su gente, pero también quería justicia. Justicia por aquellos que no tuvieron la suerte de nacer con riquezas y que solamente sufrían cuando los ricos decidían jugar a la guerra. Alguien debía protegerlos, y nadie más que él estaba dispuesto a ello.

Es por ello que no confiaba en los Weasley del Bosque, a esos salvajes no les interesaba la paz. Se habían llevado a Atenea Zabini como rehén y habían dejado a una maldita víbora para seguir envenenando dentro de la Capital.

- ¿Cuántas vidas salvamos con esta alianza? - Preguntó Albus intentando exponerle su punto a su hermana - A veces, ser de alta cuna implica hacer sacrificios por el bien de tu gente para evitar muertes sin sentido. A veces tenemos que bajarnos del pedestal en el que nos pusieron nuestros padres y recordar que somos personas, simples humanos con la oportunidad de hacer un lugar mejor en este mundo… Eso o malgastar los impuestos de tu pueblo. Puedes verlo como prefieras, hermanita.

Su hermana no tuvo tiempo de contestar, pues Artemis Zabini se acercaba junto a Scorpius Malfoy.

- Lord Potter - Saludó Artemis sin mirarlo, pues también se quedó con la mirada clavada en la pareja que destellaba felicidad en los jardines.

- Su Gracia - Saludó Lily a Scorpius, mientras Albus correspondía al saludo con una reverencia de cabeza - Un día glorioso ¿no lo cree?

Su prima le había aconsejado ser más arraigada con su futuro esposo y, si bien Lily preferiría no cruzar más palabra de lo estrictamente necesario con él, Rose estaba comprometida con el hombre más sádico del reino y aun no tenía marcas de golpes.

- Tu prima armó un ejército con extranjeros y atacarán la capital en pocas noches ¿eso te parece glorioso, mujer? - Contestó el príncipe manifestando la poca simpatía que sentía por ella.

Sabiamente Lily decidió no contestar, y observó a su hermano y lord Zabini quienes a su vez observaban a Garrick Nott y su prometida. Afortunadamente los hombres no estaban tan absortos en la vista, por lo que pudieron participar de la conversación aún sin dejar de mirar lo que les interesaba.

- Padre dice que Lysander Scamander hizo la alianza con Lord Fontaine de Ilvermony, un ejército de 5 mil hombres a cambio de la mano de su hija - Comentó Artemis.

- ¿Qué esta mal con ella? – Quiso saber Scorpius, sorprendido de que alguien entregara a su hija y su ejército a alguien que ni siquiera era heredero directo de sus tierras.

- Fea - Contestó Zabini con simpleza - Creo que también es retrasada… Scamander no se casa con ella por amor, eso es seguro.

Lily analizó las palabras que escuchaba… Roxane con un ejército de 5 mil hombres, gracias a Lysander Scamander. Sabía que Lysander siempre estuvo enamorado de su prima, pero llegar a tal extremo por mantenerla contenta aun la sorprendió.

¿Cómo sería tener a alguien tan devoto a ella? Alguien tan distinto a quien sería su esposo en casi un mes…

- El hijo de Bill Weasley también partió al extranjero - Añadió Zabini luego de que se quedaran en silencio - Pero al parecer eligió un camino distinto a Ilvermony…

- ¿Buscando más alianzas? Dominique es muy guapa y Victoire ahora es la viuda de Lupin… - Dijo Albus, preocupado porque su terca familia amenace la paz que había conseguido. Tal vez los 5 mil hombres de Roxane no eran una amenaza, pero si la familia de su tío Bill se unía a la batalla podía significar algo malo - ¿Lorcan sigue sin firmar la paz?

- Aun no - Contestó Scorpius esta vez, quien a su vez pensaba en sus propios problemas muy alejados del campo de batalla - ¿Alguna noticia de Atenea?

- Aun no - Imitó Artemis, quien no dejaba de mirar a la belleza que se le había escapado para comprometerse con su amigo - Tal vez la rosa del bosque pueda ilustrar por qué aún no tengo noticias de mi hermana…

Albus comenzaba a desesperarse. Scorpius Malfoy y Artemis Zabini tenían suerte de ser nobles y tener poder, porque eran unos verdaderos idiotas al permitir que un par de pechos nublen de tal forma su juicio.

- Si Bill Weasley se une a la batalla…

- No lo hará - Interrumpió Artemis - Los hombres de Roxane se encuentran marchando hacia aquí en estos momentos, y el hijo de Bill Weasley aún no regresa de su viaje. Son 5 mil patéticos hombres contra la capital, Roxane no tiene oportunidad. James Potter tenía casi 35 mil y aun así no era una victoria asegurada.

- Roxane no tiene quien la traicione - Escupió Lily sin poder evitarlo - Su hermano no está vivo para traicionarla… Fred…

- ¡Calla, mujer! - Ordenó Artemis lanzándole una bofetada que le hizo girar la cabeza.

Lily no se atrevió a decir más, y no quería llorar nuevamente frente a su prometido. Afortunadamente pocos segundos después llegó su prima… Desafortunadamente llegó con su violento futuro esposo.

- Un día glorioso ¿no les parece? - Saludó Rose con una sonrisa, con Garrick a su lado y Dolohov por detrás.

- Roxane tiene un ejército y atacará el reino en pocas noches ¿eso te parece glorioso? - Preguntó Albus repitiendo las palabras que el príncipe había usado en Lily.

- Supongo que saber que me casaré antes de la batalla lo hace glorioso - Contestó Rose dedicándole una mirada de devoción a Garrick, quien parecía no cansarse de la devoción que le profesaba su prometida.

Cumpliendo sus palabras, dos noches después fue la ceremonia. Al no encontrarse su padre para entregarla fue Albus Potter, el pariente masculino más cercano, quien se encargó de llevar a Rose Weasley al altar.

- No funcionará - Murmuró Albus mientras caminaban por el salón entre los nobles del reino - Lo que sea que estés planeando no funcionará, y me encargaré de que tu esposo se entere de tus traiciones.

- Fui leal a James, le soy leal a mi familia y ahora mi lealtad estará con mi esposo - Susurró Rose cuya voz temblaba a causa de los nervios - Pero te detesto primo, y haré todo lo que esté en mi alcance por verte miserable.

Llegaron al altar y Albus besó su mejilla con un último mensaje.

- También yo, prima.

Una vez que firmaron el acta de matrimonio y se encontraron legalmente casados, Garrick y Rose Nott se besaron frente al salón; para la especial satisfacción de los reyes y Theodore Nott, los celos de Artemis, la indiferencia de Scorpius, el deseo de venganza de Albus, y la lástima de Lily al ver a su prima casada con tal asesino.

Luego del banquete llegó la hora de la consumación, donde los nobles más importantes serían testigos de la satisfactoria culminación de la ceremonia.

- ¿Puedo…? - Preguntó Lily a la reina.

- No es lugar para doncellas - Negó Astoria Malfoy - Te escoltarán de vuelta a tu habitación.

Sin poder hacer más, le dedicó una mirada a su prima transmitiéndole los mejores deseos para lo que vendría, cosa que Rose agradeció desde el fondo de su corazón, pero sin demostrarlo. Tenía que mantenerse tranquila, ser subestimada y usarlo como su arma. Su padre la había dejado rodeada de gente que odiaba su apellido y comprometida con un hombre conocido por su afiliación a la violencia. No podía demostrar lo mucho que le aterraba.

Llegaron a la habitación la cual contaba con una amplia cama y el suficiente espacio para que los testigos de la consumación observasen el acto en comodidad. Garrick a sus espaldas tomó su vestido de novia y comenzó a descestirla, hasta dejarla con el sencillo camisón blanco que traía debajo del vestido de novia. Rose sintió su corazón latir con fuerza y que los dedos la traicionaban temblando sin su permiso. Se atrevió a abrir los ojos y encontró allí a todos quienes presenciarían la pérdida de su virginidad; los reyes, el príncipe, Blaise y Artemis Zabini, Theodore y Daphne Nott, el guarda Dolohov y un extasiado Albus Potter quien disfrutaba ver espantada a quien amenazaba con romper la frágil paz que había instaurado.

Ni siquiera se dio cuenta de que Garrick se había despojado de su armadura hasta encontrarse en ropa de dormir. Se sintió como un fantasma siendo arrastrada hacia la cama hasta que su espalda chocó contra el colchón y sintió el peso del hacha del infierno sobre ella.

Quería estar en casa, a salvo, rodeada de los frondosos árboles del Bosque y de los sonidos de los pájaros que visitaban su ventanal por las mañanas, pero gracias a su padre se encontraba en un sitio muy distinto…

- Sé gentil – Suplicó con la voz cortada.

No obtuvo respuesta, solamente la sensación de un beso que aumentó en intensidad y la sorpresiva aceptación a su imploro cuando Garrick entró en ella con lentitud.