Lorcan miró a su cuñada de arriba abajo: era espantosa. Nariz ganchuda y labios demasiado delgados, ojos saltones y pómulos marcados, dientes chuecos y con demasiado vello facial.
Había visto mujeres sin gracia antes, mujeres que no despertaban la pasión de un hombre, o mujeres que no podían ser consideradas lindas. Sin embargo, Kena Fontaine (ahora Scamander) daba todo un nuevo significado a la palabra "fea".
- Encantado - Murmuró sin dejar de mirarla con asombro. ¿Hasta qué punto podía llegar la estupidez de su hermano? - Deja que mi guarda le muestre sus aposentos.
El pequeño monstruo hizo una reverencia y se marchó de la sala. Lorcan ordenó que los demás sirvientes también se marcharan y finalmente se quedó a solas con su hermano, quien lo miraba como retándolo a decir lo que pensaba (porque Lysander ya sabía lo que Lorcan pensaba).
- ¿En serio?
- No empieces… - Pidió Lysander.
- ¿Cómo pudiste…? ¿En serio?
- Lorcan, no sigas - Insistió su gemelo - Los Fontaine brindaron 5 mil hombres a la causa de Roxane y ahora tendrá hombres suficientes que…
Sin poder evitarlo, el señor del feudo Scamander lanzó una carcajada.
Claro, tenía el peso de poner el nombre de una familia de lunáticos en alto, pero en momentos como éste se alegraba de tener un hermano idiota.
- ¿Te casaste...? No, ¿Te coges a ese monstruo porque Roxane te lo ordenó? – Adivinó mientras lanzaba una nueva carcajada.
- Roxane no me lo ordenó - Corrigió Lysander molesto - Me lo pidió y yo acepté. Además, 5 mil hombres hacen que cualquier mujer se vea más atractiva.
Lorcan se obligó a ponerse serio, cruzó la estancia y le pidió al guarda de la puerta que llamara a Nigel. Había un par de cosas que su hermano tenía que escuchar.
- ¿Me mandó a llamar, mi lord? - Preguntó su espía, ingresando al salón con las manos tras la espalda.
- Si, Nigel. ¿Podrías decirle a mi hermano cuántos hombres están en el campamento de Roxane Weasley a las afueras de la capital? – Preguntó Lorcan sin despegar la vista de su hermano.
- 2 mil, mi lord.
- ¿Y a cuantos más espera?
- Los que su hermano trajo para su causa, señor.
Lorcan asintió con la cabeza, observando que Lysander seguía necio ante la realidad.
- ¿Louis Weasley regresó de su viaje? - Le preguntó a su sirviente.
- Nadie tiene noticias de Louis Weasley, señor. Se rumorea que los de la Madriguera planean atacar a los Malfoy pero los Lupin no reunieron a sus abanderados.
Asientió levemente con la cabeza y, esta vez, dirigió la pregunta a su hermano.
- ¿Y por qué razón Victoire Lupin no vengaría la muerte de su esposo, uniendo sus hombres a la batalla?
- Lorcan… - Comenzó a decir Lysander.
- Porque los Weasley de la Madriguera aun no planean atacar - Contestó él mismo con sencillez - Eres mi hermano y, como hermano, considero apropiado aconsejarte: No regales 5 mil cadáveres a los Malfoy. Los hombres de Roxane no son suficientes, aunque unan fuerzas no serán suficientes. 7 mil hombres no pueden atacar la Capital. Toma mi consejo; abandona esa absurda obsesión que tienes por Roxane Weasley y no regales el ejército que te dio tu esposa a quien, por cierto, deberías cogértela a oscuras.
Lysander lo miró furioso, pero no dijo nada. Simplemente dio media vuelta y salió en dirección a su habitación.
Resignado, Lorcan se masajeó el puente de la nariz y enfoco la mirada en Nigel, quien se mantenía en silencio, ocultando bastante bien su incomodidad.
- ¿Qué noticias hay de la Capital?
- Garrick Nott se casó con la primogénita del Bosque - Informó el muchacho parado de pie - Blaise Zabini viaja demasiado al extranjero, aunque nadie conoce la razón. Su hijo Artemis visita los burdeles con más regularidad que antes, al parecer está encaprichado con un amor no correspondido - Hizo una pausa, recordando la información que recibía de los soldados borrachos y las prostitutas sobornadas - El rey elevará los impuestos durante el tiempo que Roxane Weasley planee atacarlo, y el príncipe prometió títulos a quien le entregue su cabeza.
Lysander perdería la razón si supiera que ponían un precio a la cabeza de su amor platónico. Lo más sabio sería mantener esa información para sí mismo, al menos por un tiempo.
- Bien, ¿noticias de Lucy Weasley? - Preguntó el gemelo intrigado.
Nigel miró el suelo antes de responder.
- Nada, los Malfoy pusieron precio a su cabeza, pero nadie supo dar con ella… Aunque se rumorea que la vieron en una taberna cerca del valle.
- ¿Quién la vio? - Preguntó interesado.
- Hombres de los Nott… Parece que la vieron pero que escapó antes de que pudieran atraparla. Aunque lo más probable es que sean mentiras desesperadas de los soldados para recibir algo de paga.
- Lo más probable - Estuvo de acuerdo - ¿Alguna otra cosa que sea de mi interés?
Nigel lo miró, como si hubiera guardado lo más importante para el final, incluso parecía haberse dibujado la sombra de una sonrisa en el rostro de su soplón.
- Hermione Weasley murió - Dijo Nigel con orgullo, y claro que debía sentir orgullo, era una noticia enorme - Un hombre del Bosque bajó a la capital para darle la noticia a su hija, pero se emborrachó demasiado y terminó llorando en la taberna para decírselo a todos.
- ¿Se sabe cómo murió? - Preguntó excitado.
- No, me temo que no tengo esa información.
Lorcan asintió con la cabeza, asimilando los hechos. Había sido una decisión totalmente acertada el haber aceptado que Nigel trabajase para él. Era, en definitiva, un experto a la hora de obtener información relevante de otros nobles del reino.
- Buen trabajo, Nigel. Mañana partirás nuevamente a la capital – Ordenó mientras le entregaba una pequeña bolsa con monedas.
El muchacho se despidió con una inclinación de cabeza, dejando a solas a Lorcan. Éste cerró los ojos intentando asimilar todo lo que había escuchado.
1. Garrick Nott se había casado con Rose Weasley. Conocía la reputación de Nott (alguien con quien jamás quisiera encontrarse en el campo de batalla) y conocía a Rose desde la infancia; era aburridamente ordinaria. Muy guapa, por supuesto, pero era lo único que tenía a favor. Apostaba que la rosa del bosque pronto sería carne molida a manos de su esposo.
2. Blaise Zabini, uno de los hombres más manipuladores de Hogwarts y el orquestador del asesinato de James Potter, viajando al extranjero. Lo más lógico era que intentaba mantener alianzas con los demás reinos en favor de los Malfoy, eso y explorar que tanto habían obtenido Lysander y Louis en su búsqueda de ejércitos fuera del reino.
3. Artemis Zabini visitando burdeles… Vale, esa era información innecesaria, pero apreciaba el esfuerzo de Nigel.
4. El rey elevando impuestos durante el periodo de guerra. Era una maniobra inteligente, el pueblo se enfadaría con Roxane por atentar contra reino y que por ende subieran los impuestos. La gente estaría en su contra mientras que el rey ganaba más oro y no perdía lealtad.
5. El príncipe pidiendo la cabeza de la culpable de la elevación de impuestos… Los Malfoy eran listos, sin lugar a dudas. Tenían los hombres necesarios para ganar la guerra, muros donde esconderse por si las cosas iban mal, y ahora un pueblo desesperado por acabar con Roxane Weasley cuanto antes. ¿Acaso su hermano no veía que mandar hombres a esa causa era una estupidez? No entendería jamás la extrema obsesión que sentía su gemelo por aquella mujer. Una obsesión que no solamente lo obligaba a humillarse, contraer matrimonio con un espanto y regalarle un ejército, sino que además la seguiría en su camino a la muerte sin dudarlo dos veces.
6. Aun no se tenían noticias de Lucy. ¿Cómo había podido esa muchacha, sin particular inteligencia ni astucia, desaparecer de la faz de la tierra con todos los hombres del reino buscándola? A lo mejor se había ahogado y ahora Lucy Weasley era un cadáver que todavía no encontraban en el río, pero no podía abandonar su búsqueda. Lucy Weasley era el regalo que entregaría para ganar lealtad y confianza, solo debía ver hacia qué lado se inclinaba la balanza para ver a quién entregaba dicho regalo.
7. La dama del Bosque Prohibido había muerto. Esa sí era una noticia impresionante, y algo que lo alegraba, a decir verdad. Ronald y Hugo Weasley eran impulsivos y no planeaban las cosas, era Hermione quien daba sensatez y solidez a la fuerza del Bosque. Ahora solo era cuestión de tiempo para su propia autodestrucción.
Lorcan dibujó una sonrisa y se dirigió a su habitación. Estaba de buen humor, a pesar de ser el único Scamander a quien le importaba la reputación de su familia.
