- ¿No vino él? - Preguntó Roxann sonando decepcionada.

- Lord Scamander decidió quedarse con su esposa, pero deja a su disposición 5 mil buenos soldados, mi lady - Indicó el general del ejército de los Fontaine.

Asintió con la cabeza y le dedicó una sonrisa, no podía culpar a Lysander por no unirse a ella. Ya había hecho suficiente y no era justo pedirle más. Sin embargo le habría gustado tener a su amigo a su lado en esos momentos.

- Los hombres de los Malfoy salieron de la ciudad - Informó uno de los vigilantes del sur que llegaba corriendo.

- Perfecto, ordena a todos los hombres que comiencen a formarse.

Caminó hacia los dirigentes de su ejército y les ordenó llamar a sus hombres. Pocos minutos después, Roxanne era el centro de atención de 7 mil soldados que seguramente nunca habían imaginado recibir órdenes de una mujer en batalla.

- ¡Señores! - Exclamó Roxanne dejándose llevar por la rabia que corría en sus venas desde que quedó sin familia directa - ¡Estamos aquí para hacer historia, para que los juglares recuerden este momento en sus canciones, y sus hijos y esposas no olviden jamás su valentía! ¡Estamos aquí para hacer frente a cobardes y tiranos, a falsos reyes e impostores, a traidores y asesinos! ¡Estamos aquí por venganza, sí, pero también por algo mucho más grande; por gloria! ¡Estamos aquí para ser los malditos hijos de perra que asesinaron al pequeño príncipe y a su mascota Albus Potter! ¡Estamos aquí para romper la lanza del sol y destruir al hacha del infierno! - Los hombres asentían con la cabeza, incluso los Fontaine que no pertenecían a esa tierra se contagiaron por la histeria colectiva de tener gloria, fama y reconocimiento - ¡Asesinen a esos cuatro bastardos y la guerra estará ganada! ¡Asesinen a esos cuatro imbéciles y el mundo los recordará por siempre!

Los hombres gritaron y corrieron a formarse extasiados, al escuchar el cuerno que anunciaba la llegada de los enemigos.

Esos idiotas habían pensado en una emboscada, pensaban que Roxane tenía intenciones de tomar la capital cuando eso era completamente ridículo. Nadie en su sano juicio intentaría tal estupidez con tan pocos soldados. No, lo que ella quería era venganza, sangre y que el estúpido rey, junto a sus seguidores, pague por sus pecados.

Mostrarse como ratón en las afueras de la guarida del gato era una carnada tan irresistible que los idiotas no podrían resistir, y como lo había previsto, aquellos hombres demasiado orgullosos como para tener el mínimo levantamiento, habían caído directamente en la trampa.

- Los tambores se escuchan - Indicó el general que se encontraba a su lado - Ya se acercan.

- Suba a su caballo, mi señor.

Ella se quedó en el suelo, tenía puesto un vestido de caza color verde oscuro y estaba peinada con una gruesa trenza. Respiró profundamente, imaginando la cara de su madre, la risa de su padre y la mirada de picardía y complicidad de su hermano, y levanto el arco…

- ¡Ataquen! - Gritaron los hombres a su alrededor.

Observó que varios soldados ya se enfrentaban, a varios metros de donde se encontraba, pero como estaba en el centro de sus hombres y rodeada de los demás arqueros nadie lograba dar con ella. Vio que sus enemigos también preparaban a sus arqueros a lo lejos.

- Escudos - Ordenó Roxane, e inmediatamente la mitad de los hombres que la rodeaban levantaron una pared de escudos, antes de que las flechas enemigas lleguen a ellos.

No los veía… No había ni rastro de los bastardos a los que se había prometido asesinar. ¿Dónde se habrían metido? Su ego masculino nunca les permitiría dejar ir una presa tan fácil, una dama con un vestido en medio de la guerra era demasiado tentador como para ignorarlo. Se había vestido de carnada con un fin, pero aún no…

- ¡Cuidado! - Exclamó un soldado a su lado cuando una lanza atravesaba el cráneo de otro.

Roxane giró la cabeza y observó a Artemis Zabini cabalgando hacia ella junto a Garrick Nott. Los bastardos habían roto sus defensas demasiado rápido, pero no importaba. No les daría el lujo de mostrar miedo.

Tomó una flecha y apuntó al hermoso rostro del hijo de Blaise Zabini, el bastardo que había orquestado la muerte de su padre y hermano. ¡Zas!

- Demonios - Murmuró al ver que la flecha rosaba su objetivo y terminaba en el pecho del hombre que se encontraba detrás.

Artemis la miró espantado, seguramente no esperaba que Roxane fuese algo cercano a una oponente digna, y apunto con su lanza mientras se acercaba nuevamente hacia ella.

Rápidamente tomó una nueva flecha y apuntó a un objetivo más sencillo: su caballo.

El animal cayó luego de unos chillidos al tener una flecha en la cabeza, y Artemis cayó al suelo aplastado por la bestia. Roxane sonrió con satisfacción, pero rápidamente la sonrisa se le borró del rostro al ver que Garrick Nott asesinaba a su general con un fuerte golpe de su arma.

Apuntó nuevamente, estaba a punto de disparar y… ¡Pum!

El soldado a su lado la había empujado haciéndola caer al suelo, al levantar la mirada pudo descubrir lo que sucedía: el príncipe estaba tras ella y el soldado le había salvado la vida. Tomó la flecha y sin apuntar con el arco, se arrastró por el suelo, entre los hombres moribundos, para clavarla en la entrepierna del príncipe como si fuera un tenedor sobre un filete.

El grito del rubio fue desgarrador, pero no más desgarrador que el grito de Roxane al sentir que le pagaban con la misma moneda demasiado pronto. Garrick Nott había clavado su hacha por debajo del muslo de la morena.

Roxane casi se desmaya por el dolor. Todo comenzó a suceder en cámara lenta. Garrick Nott levantaba su arma para dar el golpe de gloria, los hombres de Roxane abandonaban la batalla para salvar sus vidas, Albus Potter aparecía por detrás de Nott sin ningún rasguño y con una sonrisa maniaca, y ella sacaba una flecha del carcaj que se incrustaba en su hombro

Tomando fuerzas por la adrenalina del momento y por el recuerdo de su hermano, Roxane tomó la flecha y la insertó en el brazo del hombre más letal de Hogwarts mientras simultáneamente éste enterraba su hacha en su cráneo.

Podía jurar que, antes de morir, escuchó la risa de su padre llena de orgullo.