Lily cerró los ojos y escuchó las palabras del cardenal. "Descanso eterno", "encuentro con Dios", "recibe a esta servidora". La verdad es que esas palabras no podían describir lo que estaba pasando: Astoria Malfoy había sido asesinada.
Abrió los ojos y miró a su derecha. Albus tenía el ceño fruncido y lucía preocupado. Claro, la muerte de la reina implicaba caos, y cualquier cosa que amenace la paz que su hermano logró construir, era motivo de preocupación. A lo lejos observó a los amigos del príncipe y a su prima. Todavía no había tenido oportunidad de hablar con ella y contarle lo que escuchó. Lily y Rose estaban custodiadas todo el tiempo, los soldados Malfoy no la dejaban sola ni un momento, y su prima tenía a los hijos de Theodore Nott rondándola como mosquitos.
Ella nunca se había sentido así por su prometido. Al contrario, era como si Scorpius evitara mirarla más de lo necesario, y cuando lo hacía las cosas no terminaban bien para ella. Aun así, sintió un poco de lástima por el príncipe. No podía asistir al funeral de su propia madre porque nadie podía ver al rey (o al futuro rey) en un funeral, puesto que imaginar al rey muerto implicaba pecado.
Un segundo, ¿qué estaba diciendo? ¿Sentía lástima por el hombre que hizo su vida miserable durante meses? Era absurdo. Debía alegrarse de no verlo, de su sufrimiento y de que no pudiese tener herederos. Debía encontrar regocijo en su corazón al saber que todas las cosas horribles que Scorpius Malfoy había hecho con ella, finalmente pagaban su precio.
Dibujó una sonrisa, finalmente Dios castigaba a Scorpius Malfoy. No pudo evitar preguntarse qué estaría haciendo ahora mismo, que estaría pasando por su cabeza…
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- ¿Cómo puedes decir eso? - Preguntó Scorpius destrozado. Su padre era un monstruo, lo sabía, pero eso era algo cruel inclusive para él - Madre acaba de morir y tú piensas en…
- Tu madre no murió, tu madre fue asesinada - Interrumpió Draco luciendo imperturbable.
Se encontraban el salón privado del consejo. Estaban completamente a solas, así que Scorpius tenía la confianza de despotricar, sabiendo que los guardas no lo escucharían estando fuera.
- Es obvio que alguien quiere matarme - Señaló el príncipe - Esperaron el momento justo a que salga de los aposentos del médico, para envenenar la platería. Si madre no hubiera comido sola, tú y yo estaríamos en el mismo camino.
- Dices una verdad entre todas tus incoherencias. Si tú y yo estamos vivos es por suerte, no porque hayamos sido precavidos con nuestros enemigos. Tenemos que cambiar toda la platería, aumentar las medidas de seguridad y…
- ¿Cómo puedes ser tan egoísta? - Preguntó Scorpius con lágrimas en los ojos - Mi madre acaba de morir y tú solo piensas en un reemplazo. Mi madre acaba de morir y tú solo piensas en comprar vajilla nueva. Mi madre…
- Tu madre está muerta - Escupió Draco secamente - Cuando seas rey entenderás que no hay tiempo para sentimentalismos. Actúa como un hombre y mira hacia adelante, o me obligarás a mandarte con la madre superiora para que te unas al convento de mujeres.
Apartó la vista de su padre, el daño era demasiado pero no le daría la satisfacción de mostrarle cuánto le afectaba. Había perdido demasiado; su posibilidad de tener hijos y ahora su madre. No tenía a Atenea cerca para consolarse, y para colmo no podía comentar esto con sus amigos. La vergüenza de ser estéril era demasiado grande, casi tan grande como el dolor de perder a su madre… Y su padre usaba sus mayores dolores para recordarle eternamente que era un estéril con la madre muerta.
- Aun así no tienes por qué hacerlo - Intentó insistir ya sin fuerzas.
- Los hombres de los Potter jamás podrán sublevarse contra nuestra familia, si la perra queda embarazada de un Malfoy - Dijo Draco seriamente - Tú no puedes hacer ese trabajo y yo necesito una nueva esposa… Al final tienes lo que querías ¿no es cierto? No te casarás con Lily Potter.
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Artemis salió del funeral con un extraño sentimiento en el pecho. Que hayan asesinado a la reina de forma tan sencilla, justo en frente de sus narices resultaba perturbador. Mucho más puesto que no habían encontrado al responsable. ¿Cómo había podido pasar aquello? ¿Es que acaso nadie consideraba la seguridad de la nobleza? Si habían asesinado a la reina, significaba que todos estaban en peligro. Si habían asesinado a la reina, significaba que alguien dentro del castillo los había traicionado…
Como por reflejó observó el perfil de Rose Nott, quien se encontraba junto a su esposo. ¿Acaso podría ser que le hermosa rosa del bosque hubiera asesinado a la reina? Tenía razones para hacerlo, por supuesto. Aunque también las tenía Lily Potter… No, esa niña era demasiado boba. ¿Podría ser que Albus Potter los hubiese traicionado? ¿Acaso su lealtad con la familia real había sido una farsa?
- Su padre llegó - Informó un sirviente, sacándolo de sus pensamientos.
Artemis asintió con la cabeza, e indicó a sus amigos que debían ir al salón del trono para recibir al rey de Dumstrang.
Cuando llegaron al salón, el rey y Scorpius ya se encontraban allí, y pocos minutos después ingresó su padre junto a varios hombres de Dumstrang que escoltaban al rey Karkarov.
- ¡Draco! - Saludó con un abrazo, luego de saludarse con el protocolo.
- ¡Igor, que gusto verte, amigo mío! Te presento a mi hijo, Scorpius…
Artemis se aburrió rápidamente de ambos reyes, y volvió a centrar la mirada en Rose. ¿Qué injusto juego del destino lo había obligado a conocerla, desearla y luego perderla? Saberla inalcanzable, saberla de Nott, era insoportable. De haberlo querido, los reyes habrían aprobado su matrimonio con ella, y ahora sería él quien le haría el amor por las noches. Él que admiraría sus curvas desnudas y entraría…
- Anya, princesa de Dumstrang - Presentaba Igor al rey.
- Hermosa ¿no? - Le susurró su padre, quien se encontraba a su lado - Convencí a Karkarov de casarla contigo.
Artemis miró a su padre sorprendido, y enfocó la vista en la princesa. Una cortina de cabello negro, labios delgados, nariz larga, ojos oscuros y porte orgulloso. Tenía títulos, era rica y hermosa.
- ¿Qué está mal con ella?
- No es virgen - Respondió Blaise divertido - Cuando el rey no está cerca, los hombres aseguran que es una ninfómana. Claro, son chismes que les harían perder la cabeza.
Artemis miró con una sonrisa a la princesa. Al parecer había perdido una gatita pelirroja pero había ganado una leona morena. Quizá el destino no era su enemigo después de todo.
- ¿Dónde vas? - Le preguntó a su padre al ver que se disponía a irse.
- A interrogar a los sirvientes. Que la reina muriera solo demuestra lo inútiles que son en este lugar cuando no estoy.
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Una vez que terminó el recibimiento del rey Karkarov, todos se dispersaron. Acordaron hacer una justa en dos días para celebrar la llegada del aliado de Dumstrang, y por supuesto su tío se encontraba presumiendo las habilidades de batalla del hacha del infierno.
- ¡El mejor del reino! - Reía Draco dándole una palmada en el hombro.
- Pronto veremos cómo le va con los caballeros de Dumstrang - Retó Igor - Me temo que implicarán un reto.
- Eso espero, Majestad - Contestó Garrick sin asustarse en absoluto, y viendo divertido cómo Scorpius intentaba ocultar los celos.
Por suerte llegaron Artemis y Albus para rescatarlo de tan aburrida conversación entre ambos reyes.
- Su majestad querrá conocer las mujeres del reino - Indicó Draco.
- Escuché que abrieron una nueva casa de placer - Intervino Artemis, quien sin duda era el más enterado en el tema - Mujeres que lucen como damas pero cogen como prostitutas.
- Suena decepcionante - Se burló Igor Karkarov.
- En absoluto, majestad - Repuso Albus - Hace que a uno le den ganas de cambiarlas por las mujeres reales de la corte.
Rieron ante el comentario y decidieron llevar al rey de Dumstrang a conocer el lugar. Draco se quedaría con la excusa de guardar luto a su esposa que murió hace menos de 24 horas, al igual que Scorpius. Por lo que Igor Karkarov conocería la nueva casa de placer en compañía de Artemis, Albus, Dolohov y Garrick.
Observó a lo lejos a su propia esposa. ¿Ir a un burdel cuando podía entrar a su lecho? Sonaba ridículo despreciar a la mujer más deseada de la corte, pero debía tomar sus distancias. Ya estaba demasiado implicado y nunca se había mostrado vulnerable frente a una persona. No podía permitirse actuar con imprudencia. Era el hombre más letal del reino y no debía tener debilidades. No podía permitir que sus sentimientos por su mujer evolucionaran.
Buscó a su hermano y se alegró de encontrarlo solo.
- Necesito que me hagas un favor.
- Últimamente es todo lo que hago - Se burló Duncan - ¿Qué necesitas ahora "mi lord"?
- Iré a la casa de placer con Karkarov y el resto. Necesito que custodies a Rose hasta mañana, de ser posible quédate a solas con ella. No quiero que intercambie palabras con otros nobles.
- ¿Y si quiere visitar el orfanato nuevamente? No tienes idea de lo aburrido que fue.
- Es mujer, tiene que divertirse con algo hasta que tenga hijos - Defendió Garrick, evitando pensar en su esposa con un enorme vientre de embarazo. Demonios, necesitaba desahogarse con otras mujeres, y necesitaba convencer a Duncan de custodiar a Rose. No confiaba en muchas personas para hacerlo - Solo asegúrate que no hable con nadie.
Duncan lo miró por un momento y luego miró a Rose. Finalmente asintió con la cabeza.
