Lorcan terminó de comer el puerco con enorme satisfacción. Desde hace semanas la comida sabía mejor, el vino era más dulce y las mujeres más cariñosas… ¿o acaso solo era la satisfacción de haber cumplido su cometido de tal forma que ningún alma en todo el reino sospechaba de él? Después de todo, él solo había conseguido más que todos los enemigos de Draco Malfoy con todas sus amenazas de guerra.

- ¿Cómo que no desea salir? - Le preguntó al tembloroso sirviente.

- Su hermano asegura que prefiere descansar en su habitación, mi señor. Sin embargo, lady Kena…

Oh, diablos. ¡Claro! Cometía regicidio por amor a su hermano ¿y que obtenía a cambio? Ser forzado a pasar tiempo a solas con el ser más grotesco de la humanidad.

- Retírate - Ordenó de mal humor. Pocos minutos después, ingresaba al comedor la esposa de su hermano con sus doncellas.

- Mi lord.

- Damas - Saludó Lorcan sin interés por ninguna de ellas. Una era horrible y a las otras dos ya se las había follado - Gracias por hacerme compañía

Las dos doncellas se sonrojaron e intentaron obtener su atención durante toda la cena. Al contrario, su cuñada lucía angustiada.

- ¿Hay algo que la aflige, mi lady?

- Mi señor - Contestó Kena con tono apagado - Siento inmensa preocupación por su hermano. Ya son varios meses que no visita mi lecho y me consterna saber que no puedo cumplir con mi deber como mujer al no darle hijos.

- Mi lord - Interrumpió un soldado ingresando al comedor - Llegó Nigel de la capital.

¡Gracias a Dios! No quería imaginarse ni por un segundo a Kena Scamander haciendo el amor con su hermano… Mucho menos porque era su hermano gemelo.

- Gracias, pídele que pase… Mi lady, hablaré con mi hermano, se lo prometo. Por el momento debe intentar encontrar consuelo en los brazos de Dios hasta que pase esta tormenta. Ahora debo pedirles que se retiren, hay asuntos urgentes que debo manejar.

Las damas se despidieron y salieron de la habitación, dejando a Lorcan solo pero mucho más cómodo que en su compañía. Pocos minutos después ingresaba Nigel, con ojeras y expresión de satisfacción.

- Querido amigo, toma asiento - Saludó Lorcan - Prueba el puerco, está exquisito.

- Gracias, mi lord - Sin perder tiempo Nigel tomó su lugar y comenzó con el reporte de noticias, aunque la mayoría ya se las sabía. Se sintió decepcionado al oír que Potter estaba casada con el rey, o que Karkarov era rehén de los Weasley de la Madriguera - Nigel, estoy decepcionado. ¿Acaso solo tienes información que todo el mundo ya posee?

El castaño lo miró por unos momentos, como si estuviera escondiendo algo. Hasta que finalmente habló.

- Theodore Nott llegará a la Capital y…

- Sí, sí, ya lo sé - Interrumpió groseramente - ¿Alguna noticia del Bosque?

- Rose Nott es la única que recibe información…

- Sí, ya lo sé - Volvió a cortar, comenzando a ponerse de mal humor - ¿Los Lupin?

- Nada, mi señor. Ni siquiera con Louis Weasley como rehén…

- ¿Lucy Weasley? ¿La encontraron?

Nigel respiró profundamente, al parecer nervioso de no tener mucha información relevante.

- Nada, mi señor. Nadie la vio…

- Estuviste lejos por meses - Regañó Lorcan, pensando seriamente en la utilidad de ese tarado - ¿Es que acaso ya no te interesa servirme?

- No, mi señor ¡Claro que me interesa! - Aseguró Nigel - Tengo rumores… Pero no es nada confirmado. Se dice que Draco Malfoy quiere intercambiar rehenes con Bill Weasley… Lamentablemente no encuentran una zona neutral y segura para ambas familias, para realizar el intercambio…

Lorcan dibujó una sonrisa, por fin algo de información útil. Quizá Nigel no lo sabía, pero aparentemente perdonarle la vida y conservarlo, había sido una de sus mejores decisiones en mucho tiempo.

- Eres listo, mi amigo - Felicitó Lorcan complacido - Ve al burdel esta noche, yo invito.

El muchacho asintió con la cabeza, algo confundido por el repentino cambio de actitud del noble.

Esa misma noche, Lorcan tomó un par de papeles, tinta y una pluma. Escribió mensajes parecidos para ambos líderes enemigos, ofreciendo su feudo como zona "neutra" para intercambiar rehenes.

A su Majestad Draco Malfoy, rey de Hogwarts

Ante los últimos conflictos que acarrean nuestra nación, me veo en la obligación religiosa y moral de prestar mis servicios para apaciguar los aprietos en los que la familia Weasley de la Madriguera ha puesto a este noble reino.

Véame con un fiel aliado, pues ofrezco mi feudo como una zona adepta a sus intereses para realizar las negociaciones pertinentes respecto al intercambio de prisioneros y lo que pueda conllevar posteriormente.

Su leal súbdito; Lord Lorcan Scamander.

Sonrió satisfecho, divertido porque era la única opción lógica que "su Majestad" tendría. Luego leyó la carta para Bill Weasley, asegurándose que suene amistosa.

A Lord William Weasley, señor de la Madriguera

Ante los últimos conflictos, en los que se vio forzado a enfrentar al falso rey Malfoy, me veo en la obligación moral de prestar mis servicios para que su familia deje de verse sola ante esta amenaza.

Por los años de amistad entre la familia Weasley y la familia Scamander, ofrezco mi feudo como una zona amiga para realizar las negociaciones pertinentes al intercambio de prisioneros y lo que aquello puedo conllevar.

Su leal amigo, Lord Lorcan Scamander.

Satisfecho, tomó el sello de su familia y dejó la marca de un thestral en ambas cartas.

En la mañana siguiente, llamó dos mensajeros de confianza y ordenó que entregaran ambos mensajes con suma urgencia.

- Luces contento – Dijo una voz a sus espaldas, una vez que las cartas despegaron.

- ¡Por Dios! ¿Estas vivo? - Se burló mirando a su hermano, quien lucía una enmarañada barba de varios meses y continuaba con su ropa de dormir. Sin embargo, había salido de la habitación, ese era un avance.

- Solo por fuera.

Observó a Lysander coger un huevo y pelarlo con unas largas uñas. Tenía el aspecto de un maldito pordiosero, pero considerando con quien estaba casado, podía asegurar que seguía siendo el más atractivo de ese triste matrimonio. Lo que le recordó…

- Lady Kena no puede embarazarse si no te la follas. La pobre está desesperada.

- No me importa.

No, claro que no. ¿A quién le importaría esa mujer? Lo único atractivo en ella eran los dos mil hombres pertenecientes a su ejército que seguían vivos, y hablando de eso…

- Los soldados Fontaine están hastiados - Mencionó Lorcan - Hablan sobre regresar a Ilvermony y tu mujer no hace nada para detenerlos.

- No me importa.

- ¡Pues debería importarte! - Gritó exasperado - ¡Demonios, Lysander! Podrías hacer algo útil y ayudarme un poco a manejar todo esto, ¿sabías? Tener que alimentar tu improductivo trasero, comienza a molestarme.

- ¿Qué quieres que haga? - Preguntó Lysander sin ningún interés en lo que su hermano decía.

- Draco Malfoy llegará para intercambiar rehenes con los Weasley - Finalmente tenía la atención de su gemelo, quien ahora lo miraba con cuidado - Si quieres que te permita estar cerca de los hombres que mataron a tu hermosa Roxane, tendrás que empezar a ser lucrativo.

- ¿Lucrativo…?

- Embaraza a la cosa esa que tienes por esposa, y pídele a su padre que aumente su dote y envíe más hombres para proteger a la criatura - Dijo Lorcan con determinación.

- Lord Fontaine fue demasiado generoso… Dudo mucho que quiera dar una moneda o un hombre más…

- Entonces sufrirá la terrible noticia del suicidio de su hija - Escupió Lorcan levantándose de la mesa y dejando a su hermano para que reflexionara un poco - Hermano, aséate un poco.