Capítulo III
La clase concluyó y los Sly agarraron sus cosas y se retiraban, cuando Draco escuchó:
–Señor Malfoy quédese un momento.
El rubio agitó la mano en dirección de sus amigos y bajó hasta estar frente al escritorio del maestro.
–¿Qué sucede profesor Snape?
–... –El pelinegro vio significativamente al menor.
–Ah. ¿Qué pasa padrino?
–Tu madre vino a verme y...
Severus le contó todo al rubio y al terminar agregó.
–Por las noches cada tercer día, de mis habitaciones iremos a un aula vacía que conozco y que nos servirá.
–Debí olvidar todo y no dejar que se notara, esto solo nos meterá en problemas y pondrá en peligro a mis padres y claro a mí.
–Totalmente, por eso acepta y agradece todo lo que está haciendo tu madre para darte la oportunidad de elegir conociendo las dos cosas. Ella es una gran bruja y debió pensar detenidamente todo para tomar esta decisión, aun sobre tu padre.
–Pero ¿no estaremos equivocados?
–¿Qué sientes?
Draco exhaló aire y al pensarlo un poco, contestó:
–Si mi varita es mi espada, esa parte de mi es mi escudo
–... No lo hubiera descrito mejor.
–Mi padre...
–Lucius es un adulto y su decisión ya la ha tomado o si todavía hay una opción para él, debe encontrarla.
–Si te soy sincero nunca creí que tú lo tuvieras.
–Oh... supongo que el padre de mi madre no tuvo más herederos y su línea de mando me llegó a mí, mi padre nos hubiera repudiado más rápido si lo hubiera descubierto.
–Lo lamento Severus.
–Ya pasó. Ahora retírate, te veo esta noche, busca tiempo entre tus correrías con el grupo de inquisición.
Draco sonrió y salió del salón para ir a su sala común.
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En Grimmauld Place, Remus sirvió el té y llamó a Sirius, el animago llegó unos minutos luego y se aventó sobre su butaca favorita. Bebió un sorbo de su té y dejó la taza, sus ojos miraron hacia la ventana sin ver realmente. Remus observó a su amigo y suspiró con cansancio, su lobo aulló lastimero dentro de él.
Sirius reconoció por fin la presencia de su amigo y notó el rostro fatigado y algo enfermo de este.
–Moony... ¿es por la luna llena que acaba de pasar?
El rubio trigo sonrió un poco y asintió.
–Sí, ya sabes cómo es...
Remus no dijo más, no veía el caso, no cuando desde que eran unos estudiantes sus amigos sacaron conclusiones y él por miedo nunca les dijo que eran erradas, y ahora su problema solo les concernía a dos, esta vez era su deseo, no compartir con nadie lo que pasaba.
–Deberías descansar Moony, de igual forma yo le diré a Albus que no puedes salir de inmediato a ver a esas manadas de hombres lobo.
–Gracias Sirius, pero estaré bien en un par de días. Te llamaré cuando la cena esté lista.
–Está bien y deja que el holgazán de Kreacher preparé la cena, se la pasa refunfuñando por los rincones sin hacer nada.
–No me molesta y por el contrario, me distrae.
El Black frunció el ceño, pero no agregó más. Remus dejó que sus pensamientos divagaran y tomó una decisión, era hora de empujar a su necia pareja a aceptar... esperen, a eso, a que aceptara que eran pareja. El té fue bebido y Sirius se retiró. Moony recogió todo –porque evitaba pedirle algo al elfo gruñón– y fue a dejar todo a la cocina, enseguida caminó a la chimenea, pero se dijo que solo tenían conexión a las habitaciones de Albus en Hogwarts y ver a este no era su idea.
El rubio color trigo consiguió un pergamino y escribió una nota escueta y concisa, era preciso de ese modo, ya eran años de estar bailando entre coqueteos y frías respuestas.
Remus envió su lechuza y regresó a la cocina, deseaba darle tiempo al otro de pensarlo y darle una respuesta y esperaba que no fuera una negación o duda, porque si no lo mordería.
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Severus regresó a sus habitaciones luego del entrenamiento con Draco, en el camino escuchó susurros sin embargo, decidió ignorarlo, pues su día ya había sido muy largo y ocupado como para todavía perseguir a los alumnos revoltosos. El dichoso grupo de Defensa entrenaba hechizos de esto y de otro tipo, en su opinión esperaba que les sirviera de algo para salvar su vida y no solo para presumir como imaginaba que hacían Potter y sus compinches, juzgando como cobardes a los demás con base a sus prejuicios leonescos e inmaduros.
Snape llegó a su cuarto y vio a la lechuza parada en una percha, fue hasta ella le quitó el pergamino y dándole una chuchería la dejó descansar.
Severus se desvistió con un pase de varita y caminó hasta la ducha sin dejar de leer la nota, al terminar sonrió levemente, aunque ese gesto no salió de su esencia mágica si no de la otra y del mismo modo, fue esta la que decidió que debían reclamar a su pareja y evitar el sufrimiento o malestar que eso estaba ocasionando a los dos. Sobre todo a su compañero que ya padecía los efectos dañinos de no haber concluido el emparejamiento.
Severus se bañó y alistó para dormir, antes envió una dirección hora y fecha. El regreso de Voldemort era un peligro constante y se dijo que morir sin aceptar a su pareja parecía cruel para ambos, pues no hacerlo solo le haría el trabajo más sencillo al Lord de matarlos.
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Harry y Hermione llegaron justo a tiempo a su sala común, Ron no iba con ellos y lo esperaron, rogando porque no fuera atrapado.
El pelirrojo se encontraba escondido en uno de los pasillos más cercanos a las escaleras rumbo a Gryffindor, su forma de color caoba rojizo destacaba, pero se pegó más al rincón y logró que las sombras lo cubrirán evitando ser atrapado. Al perder a sus perseguidores salió y cambió, corriendo veloz y subiendo de dos en dos, los escalones hasta llegar a salvo al retrato de la Dama gorda. Aún resollando Ron entró y fue recibido por sus dos amigos.
–¡Ron! –chilló la castaña.
–Buen trabajo amigo.
–Créeme Harry, casi no lo logro.
–¿Y cómo lo hiciste? –preguntó con interés el de ojos verdes.
Ronald sonrió y les guiñó un ojo, confiaba en ellos dos y pasaron por muchas cosas durante ese tiempo, pero ese secreto no solo le pertenecía a él si no a su familia y la seguridad de esta, si era sincero ya se imaginaba a Hermione buscando información para corroborar lo contado por él y a Harry abriendo la boca con quien no debía, así que decidió seguir guardando su secreto.
–Con mucha suerte. Vayamos a dormir.
El trio dorado se retiró a sus habitaciones sin sospechar que uno de ellos les ocultaba algo muy importante a los otros.
...
Muchísimas gracias blackladymoon!
