Capítulo VI


Al salir de Azkaban, Draco se dirigió a Severus sin dejar de caminar para alejarse del lugar.

–No tengo que decir nada, mantenerme lejos de la mira del Lord y de todo el mundo ¿es así?

–Al parecer eso fue lo que tu padre quiere. Más no hay que ser crédulos, eso no es fácil ni con el Lord deseando la mansión para su uso, será aún más difícil.

–¿Crees que el Lord hará algo para sacar a mi padre y a los otros de Azkaban?

–Probablemente, pero a cambio de algo.

–Ya está en la casa, no veo porque negársela a cambio de que saque a mi padre.

–Quisiera tener otra idea, pero no la tengo. No con el nivel que manejas de tu fuerza en este momento.

–¿Crees que pueda cambiar algo?

–No puedes preguntarme eso, obviamente cambiaría mucho.

Draco no dijo más y el dúo se alistó para usar el Traslador y salir de ese lúgubre lugar.

Severus acompañó al menor hasta su hogar y allí lo dejó para ir a Grimmauld Place para una reunión de urgencia. El proteger a Potter era una prioridad, con Voldemort en escena, tenían pocos recursos al igual que espacio para actuar. Potter corría peligro al igual que todos los que estuvieran relacionados con él.

En esa reunión se decidió por el plan para sacar al chico de la casa de sus parientes muggles y llevarlo al colegio.

Con eso resuelto, Severus se dirigió a la salida, más lo consideró antes buscar a su pareja y la halló en la cocina. Remus sonrió en su dirección y el profesor respondió, pero su sonrisa se congeló al ver que el rubio color trigo no estaba solo, Nymphadora Tonks se encontraba allí y por la mirada de ella, supo que algo andaba mal, lo que confirmó al escuchar de la bruja...

–¿Y no es algo muy conveniente que no vayas con Albus por Harry? ¿O fingirás que eres más importante para la Orden estando con tu amo?

Severus estuvo a punto de responder, sin embargo se dijo que no valía la pena justificarse por enésima vez con alguien de la Orden. Así que se dirigió a Remus:

–Me voy...

–Te acompañaré.

Y de ese modo la pareja salió, dejando a Tonks con un palmo de narices. Rumbo al salón de la chimenea Remus agarró de la mano a Severus.

–Siento lo de antes, ella ha estado muy tensa por lo que le pasó a Sirius...

–Lamento lo de tu amigo, traté de hacer algo, pero Bellatrix es muy hábil.

Severus rodeó a su compañero entre sus brazos y dejó que este dejara su dolor en ellos.

–No es justo..., ni siquiera pudimos probar su inocencia.

–Lo harás, ya lo veras.

Severus alzó el rostro de Remus y lo besó con ternura. Su oclumancia debía ser perfecta para evitar que esos momentos robados con su compañero no fueran descubiertos por su Lord.

Se separaron con renuencia y el pelinegro usó la chimenea. Remus vio desaparecer a Severus y regresó para ver quién de los otros se habían ido y quienes se quedarían. Estar en esa casa, era un poco peligroso ya que sin Sirius solo Harry podría reclamar la propiedad o esperar y rogar porque las primas del difunto Black no pudieran hacerlo.

Remus fue hasta el comedor y en el pasillo se encontró con Tonks que se unió a él, el ceño fruncido de la metamorfaga auguraba un mal momento.

–Creo que las excusas de Snape solo justifican su cobardía para enfrentarse al innombrable.

–¡¿Cobardía?! –Se erizó enojado el rubio– ¡¿Está con él y trae noticias e información importante, arriesgando a cada segundo su vida y tú le dices cobardía?!

Tonks vio con asombro la reacción de Remus y es que el licántropo siempre era muy tranquilo y paciente

–Yo... yo...

–Déjalo así Tonks.

Gruñó el rubio y dejó inmóvil a la bruja impactada de pie en el pasillo.

...

Desde que Voldemort ayudó a sus mortífagos a salir de Azkaban y se apropió de la Mansión Malfoy, los dueños de esta, vivían al filo de la desesperación y con la constante zozobra de los cambios de humor del Señor Oscuro, se alistaron para lo peor y por eso cuando les fue anunciado que Draco sería marcado fue una sensación desagradable de alivio y dolor, combinados.

La noche de la fecha fatídica que Draco supo su destino, comenzó algo en su interior, un sentimiento que fue creciendo y convirtiéndose en algo que llenaba su interior, una especie de rebeldía y molestia porque recibiría órdenes de Voldemort, sin embargo, por el bien de sus padres debía obedecer y esconder como fuera esos sentimientos en el fondo de su ser.

Draco fue a ver a sus progenitores esperando que su padre se sintiera mejor luego de ese tiempo en Azkaban y de que el Lord le quitara su varita, el rubio menor pensó en la nueva actitud de su padre de no responder las afrentas y obedecer, considerando que si bien no era una buena solución por lo menos lo mantendría vivo y fuera de Azkaban.

Draco entró a la habitación de sus padres, –una pequeña, pues la principal se la apropió Voldemort– y los encontró sentados en la pequeña salita.

Narcissa vio a su hijo y por unos segundos sus ojos reflejaron tristeza, más se recuperó rápidamente y llamó al rubio menor para que los acompañara a tomar té.

Draco vio por unos segundos la figura derrotada de su padre y luego se dirigió a su madre:

–¿Qué sucede?

–Ya que hoy serás... marcado estamos preocupados.

–¿Por qué?

–La marca es magia que ata tu magia a la de un amo, es un contrato de servidumbre.

–Lo sé, es denigrante, pero lo acepté.

–Tú lo aceptaste como mago, Draco...

–Cissy, no hables de eso. –advirtió Lucius con una mezcla de miedo y aprensión.

La rubia arqueó una ceja y explicó para calmar a su esposo e hijo.

–Esta habitación y la de Draco están protegidas por la magia de los elfos, una que el Lord no puede usar en su beneficio. –Los dos magos guardaron silencio y Narcissa siguió– Tu otra parte no aceptara estar debajo de las órdenes de alguien que ni siquiera es cambiaformas, mucho menos sí no es un Alfa. Tratar de obligar a tu animal a hincarse ante el Lord, terminara mal.

–Severus me ha ayudado a calmar a mi otra parte y podré soportar el tiempo que dure la ceremonia.

–¿Y luego? –cuestionó Lucius.

–¿Luego?

–A lo que tu padre se refiere es que la marca no funcionara, no si tu animal no acepta la servidumbre, y conociéndote hijo, dudo que lo haga.

–Fingir, todo se trata de fingir. –Por fin aportó Lucius– Draco deberá fingir que la marca funciona y que las órdenes del Lord funcionan sobre él, la marca desaparecerá en el tiempo que tu animal logre sacarla de tu cuerpo y dependiendo de su fuerza puede tardar días o semanas, por lo que Severus tendrá que avisarte de las órdenes del Lord.

–Severus ¿él si conservó la marca? –inquirió Draco.

–La tomó cuando aún se resistía y rechazaba su otra parte y todo sobre esta, por eso no pudo liberarse de la servidumbre.

–Sabiendo todo lo que me han dicho, considero que esta noche no será tan difícil, no con la esperanza de deshacerme de todo después. Narcissa acercó a su hijo y le besó la mejilla.

–Gracias por hacer esto hijo.

Lucius vio a su hijo y asintió en su dirección, Draco no esperaba más de su padre, no en las circunstancias en las que se hallaba este.

...


Mil gracias a: giulianacontesso y susigabi.