Capítulo 1

Apenas había llegado a su casa, había llamado inmediatamente al mismo lugar que parecía buscar un guardia que trabaje en la noche.

No sabe nada de ser un guardia pero siempre ha trabajo de noche hasta altas horas de la noche, aparte de trabajar hasta la mañana misma lo que puede asegurar que si uno se acostumbra a ello, realmente puede durar hasta días sin dormir… lo cual no lo recomienda para nada… pero si es por trabajo para poder sobrevivir… okey, es entendible.

Todo había terminado muy bien.

Había sido, de alguna manera, contratado. Eso le había hecho soltar un fuerte suspiro de alivio, llevando su mano a su frente, sonriendo con algo de alegría. Estaba más que contento con esto y tuvo que bañarse y luego tuvo que golpearse un poco porque no creía que de verdad esto había sido demasiado fácil. Fue raro… pero, oye, un trabajo es un trabajo y al saber que le pagarán 120 dólares por semana, honestamente hablando, no es la mejor paga del mundo pero es algo y le ayudará para poder seguir sobreviviendo.

Vio el periódico una vez más.

Vio todas las noticias y artículos mismos. Miró una vez más el artículo de búsqueda de un guardia que ofrecía dichoso lugar. Una vez más, lo miró por encima y no vio de nuevo la advertencia que parecía estar hasta subrayada.

Fue una pequeña coincidencia que realmente haya encontrado esto.

Pero más que nada, estaba sorprendido que el gerente le haya dicho que nadie ha llamado desde que ha puesto el anuncio durante casi dos semanas. ¿Realmente nadie quería aceptar dicho trabajo?

No es que fuera malo tampoco. Es quedarse despierto, posiblemente, y revisar si nadie se ha quedado allí, no es nada del otro mundo.

¿Puede que realmente los años de trabajo duro que ha realizado en su vida ha dado sus frutos y le ha dado por fin una buena chance de poder conseguir otro trabajo?

No es particularmente un hombre de Dios pero no puede sentirse agradecido con el de arriba por tal hermosa oportunidad caída del cielo mismo…

Siguiente día, 20:00hs

Hasta ese momento, no había hecho nada de nada.

Se había vestido de una manera algo acorde como para ir al lugar. No fue de traje, claro que no. Fue vestido de manera casual. Más allá de ir casual, eligió buena ropa. Camisa blanca, pantalones de vestir oscuros, zapatos oscuros también… okey, podría decirse que solamente el saco.

Había alguna que otra duda. Llamó de nuevo al lugar y el gerente le contestó, de la mejor manera posible, que debería venir después del turno del guardia de seguridad que trabaja de día. Él le daría una explicación de su trabajo y lo que debe de hacer, aparte de otras cosillas. Además de eso, preguntó sobre su talle de ropa. Le contestó y bueno, eso hubiese sido todo. Después de eso, el gerente le dijo que tenía grandes expectativas con él y de salir todo bien, su sueldo iría aumentando.

Bueno, tras cortar la llamada, no pudo evitar suspirar y sentirse de alguna manera feliz. Ya quería poner el 100% en esta trabajo por completo y poder cobrar más y más.

Aunque, había algo que a veces le hacía sentir algunas dudas.

¿Casi un mes sin haber encontrado un guardia de seguridad? ¿Nadie quería este trabajo? ¿Era muy poco? ¿El lugar era malo para que nadie haya llamado para este trabajo?

El lugar es bueno. Con el anuncio de la radio, que cuando volvió a su casa ayer lo había escuchado como 6 veces y todas eran diferentes en sí, podía darse una idea que este lugar era bueno, bastante por como lo hacen ver. Entretenimiento para los niños, comida como pizza que para ellos era genial, poder pasarla bien, era bastante bueno, más para los niños.

No quiso preguntarse a sí mismo más cosas con respecto a esto. Realmente no quería pensar de más, más cuando estaba frente al lugar y miraba con curiosidad el logo por unos segundos.

—… ¿eso es un oso?

Como estaba debajo, miraba el nombre enorme y veía que había algo así como un oso encima de las letras. Cree que es un oso, está seguro de eso… aunque se ve un poco flaco para ser un oso… ¿tal vez un oso que tenía hambre? No, no sería eso.

No decidió perder más tiempo.

Ya suficiente que tuvo que aguantar hasta ahora en no hacer mucho. No quería perder más tiempo, la verdad. Suspiró, estiró un poco y con seguridad, entró al establecimiento.

Dentro del establecimiento

Miró a todos lados con curiosidad.

El lugar en serio transpiraba lo que era un restaurante para niños específicamente y por más que ha visto algunos jóvenes y adultos, estaba seguro que estos vienen acompañando a sus hermanos menores, lo cual es algo tierno… aunque no es algo que comparte porque no sabe lo que se siente para nada.

También, se tuvo que apartar porque apenas al entrar, unos niños pasaron corriendo frente a él con grandes sonrisas. Parecían muy felices, aparte de correr con un poco de queso en sus bocas, seguro por las pizzas que han comido.

—¡Ah! ¡Tú debes ser el hombre que llamó ayer!

Su vista fue apartada de esos niños. Miró al frente. Según esa voz, parece ser el gerente de este lugar el cual parecía estar esperándole con una gran sonrisa.

—Sí, soy yo —replicó en lo que estrechaba la mano con él—. Un gusto en conocerle.

—Sí, el placer también es mío —tras el apretón de manos, separó la misma y le miraba con una sonrisa—. También es un placer que vas a formar parte de esta hermosa familia que son los establecimientos de Freddy Fazbear. Espero que te adaptes rápidamente… aunque este no es un lugar para charlar, ven, sígueme —él asintió. Seguía entonces al gerente detrás de él. En lo que le seguía, no podía evitar mirar a sus alrededores, pasando por algunos lugares—. A estas horas no solemos muchos clientes, más porque pronto estaremos a punto de empezar a cerrar el lugar —decía el gerente entonces. Él asentía por detrás. Estaba concentrado un poco en mirar el lugar a decir verdad—. Debido a que no teníamos un guardia por las noches, no podemos arriesgarnos a quedar abiertos un poco más.

—¿Por qué?

—Porque usualmente el guardia de noche viene a por estas horas, puede que una hora antes. De ahí, aunque no estaba trabajando oficialmente, daba una mano. De esa manera, no era muy complicado para el que trabaja de día —le contestó—. Tuvimos algunos problemas también con el mismo guardia de noche así que… es genial que hayas llamado para poder tener el trabajo

—¿Pasó algo malo?

—Mm… podría decirse que sí. Algo así como que cosas por las noches se mueven o algunas alucinaciones tontas, nada serio.

—… —alucinar que cosas se mueven no suena como algo poco serio—. Entiendo —no quiso tocar más el tema—. ¿A qué hora debo venir?

—Eso lo hablaremos aquí —le abrió la puerta de su pequeña oficina aquí. Él decidió entrar aquí porque le abrió la puerta—. Toma asienta, no tomará más de 10 minutos —hizo caso y se sentó frente al escritorio. El gerente se sentó frente a él. Era un hombre un poco grande pero tampoco tanto. Era tu típico gerente de un establecimiento de comida—. Bueno, primero que nada y te lo repito, ¡bienvenido a la familia de Freddy Fazbear! Esperamos que tu estancia con nosotros sea la mejor y esperamos que des el 100% por nuestra familia. No te preocupes por nada, nosotros nos preocupamos por nuestros empleados. Mientras trabajes con nosotros, podrás comer gratis, hasta cierto punto, de nuestras pizzas —hacía algunos ademanes con sus manos mientras hablaba—. Nos vamos a preocupar por tu salud y tu seguridad

—¿Mi seguridad?

—Sí. No te preocupes, nada mal saldrá de esto de todas formas —decía—. Procura hacer un excelente trabajo y todo saldrá bien. Si sale mal… bueno, estoy seguro que ya sabes lo que pasa.

—Me van a despedir, entiendo eso.

—Es genial que entiendas. Con eso dicho —se levantó de su asiento mientras caminaba y caminaba frente a él—. La familia de Freddy Fazbear está feliz de contar contigo como guarda nocturno —le apoyó la mano en su hombro—. Esperamos mucho de ti

—Gracias por su confianza —contestó.

Años de trabajo y trabajo le hacen entender que esas palabras de "seguridad" y "bienestar" que le dijo, suelen ser una gran mentira. Espera que no sea así pero está preparado en caso de ser lo contrario.

—Ahora ven —le decía—. Es hora que conozcas al guardia que te hará un pequeño recorrido del lugar y te explicará tu trabajo

—Comprendo

Lo siguió por detrás entonces, sin mucho más que decir y sin mucho más que pensar.

Oficina de seguridad

La oficina misma no era muy grande que digamos, era un cuarto algo pequeño pero que era lo suficiente como para tener unas pantallas para poder observar las cámaras del establecimiento, asegurar que nadie entra a lugares que no puede y de paso, asegurarse que todo está en orden.

Miraba las cámaras, cada una de ellas, no había nada para destacar. Todo estaba en orden. No había muchos chicos ya y de a poco se estaban yendo. Como no tienen guardia nocturno que más o menos pueda dar una mano, la cosa es va muy bien que digamos para que se queden un poco más tarde.

¿En qué influye dicho guardia nocturno?

Bueno, para ser honestos, el mismo guardia que está en la oficina, se preguntaba lo mismo.

Simplemente venía antes de su turno que era medianoche, daba una mano al guardia, que era él, con algunas cosillas antes de poder empezar con su turno y listo, todo saldría bien para que se quede abierto unas horas más el lugar.

Ahora mismo, se iba a cerrar pronto para poder darle un pequeño recorrido al nuevo guardia que su jefe dijo que vendría hoy. Se iba a cerrar ahora porque también, hay un detalle que los niños hoy parecen haber ensuciado más de la cuenta.

—¿Hola?

Una voz entró en su oreja. Levantó su cabeza.

Ahí lo vio.

—Oh, jefe, hola —decía—. ¿Qué pasa? —notó también la persona detrás de su jefe. Lo señaló al instante—. ¿Ese es el nuevo? —preguntó—. No parece una persona adecuada para este trabajo

—Nadie lo parece —contestó el gerente—. Pero de todas formas, esta persona será la persona que le darás un pequeño tour y le explicaras lo que tiene que hacer. Es… —se dio la vuelta porque se había olvidado de un detalle—. ¿Cómo te llamas?

—Ah, sí, soy…

—Bueno, no importa —esto hizo que la persona detrás de él se molestaba un poco. ¿Su nombre no importaba? —. Espero que le expliques todo.

—Sí, lo haré —dijo entonces el guardia—. Ven conmigo, te explicaré todo lo que tienes que hacer en lo que seguro el jefe te prepara tu uniforme —comenzó a caminar para salir de allí. Hizo unos pasos. Volteó a ver entonces al nuevo. Su cabellera rubia y ojos claros de alguna manera le molestaban un poco—. ¿No vas a venir? —ese rubio asintió y comenzó a caminar detrás de él—. Bien, sígueme

El rubio decidió seguirle entonces y escucharía la explicación de su nuevo trabajo

Una explicación épica después

—Eso lo que tienes que hacer. Mientras estás en la pequeña oficina donde yo estaba, tendrás que ver las cámaras. Hay dos cámaras en los dos pasillos que dan a la entrada de la oficina. Hay dos cámaras en cada extremo del salón principal, aparte de haber una cámara tanto en la cocina como también en la parte de atrás y una que también da al escenario, así como también en los baños, ¿es claro eso?

—¿Por qué tienen cámaras en el baño?

—Antes pensábamos que era feo que haya en los baños… pero digamos que algunos chicos de 12 años creían que era gracioso hacer destrozos. Desde entonces, tenemos cámaras en los baños.

—Oh…

—Pero volviendo al tema, ¿has entendido el trabajo?

—Miras las cámaras, asegurarme que todo está en orden —era lo más importante que ha entendido tras toda esa explicación—. Ver que nada está fuera de lugar, ver que nadie ha decidido quedarse aquí para hacer vandalismo… sí, creo que he entendido todo

—Bueno —en eso, el guardia miró con curiosidad al rubio—. Antes que veas los animatrónicos, tengo una duda —el rubio le miraba atento—. ¿Por qué aceptaste este trabajo de mierda?

—Soy una persona desesperada —se señalaba con ambas manos—. Necesitaba dinero y necesitaba un trabajo

—Hay mejores cosas que esto

—Incluso juntar mierda de animales de circo necesitas al menos experiencia laboral —suspiraba de tan solo recordar cómo fue rechazado incluso en eso—. …necesitaba un trabajo. Los impuestos y boletas de servicios básicos no se pagan solo…

—Entiendo… de todas formas, por más desesperado que pueda estar, no aceptaría esto

—¿Por qué trabajas aquí entonces?

—Contrato —soltó rápidamente—. Aparte, también como tú, necesito dinero. Tengo una familia.

—… —alzó una ceja—. Creo que puedo entender entonces

—¿No tienes familia?

—Tipo, ¿hijos y eso? No. Tengo padres y tíos pero nada de hermanos, nada. Vivo solo.

—¿Y eres realmente una persona desesperada en busca de trabajo? —él negaba—. Realmente pareces que no sabes nada de vida

—No estoy aquí para discutir si tengo vida o no, señor —no se había presentado. Tampoco lo haría frente a un hombre como él—. Solamente quiero hacer mi trabajo y nada más. ¿Es mucho pedir eso o es complicado para usted?

El guardia lo miró de arriba abajo. Pronto, había sonreído un poco. Esto descolocó al rubio.

—Genial —asentía—. En ese caso, ven, tienes que conocer a Chica, Bonnie y Fred

Al cabo de unos minutos, mientras había personas limpiando la suciedad del lugar en lo que se juntaba la basura y demás, llegaron al escenario donde se podía notar entonces a los animatrónicos en una posición estática, en la que están por defecto.

Acá es cuando el rubio, entonces, encontró un poco chocante los mismos.

—… ¿estos son los animatrónicos que la gente tanto alaba? —señalaba los mismos con los ojos enormemente abiertos

—Así es —asentía el guardia—. El oso se llama Freddy, Fred. Luego tenemos a un pollo, Chica. Por último, el conejo es Bonnie. ¿Qué te parecen?

El guardia decía esto con mucha normalidad a lo que el hombre rubio miró con muchas dudas. Se tuvo que refregar sus ojos varias veces porque sentía que alucinaba.

Primero que nada, era la primera vez que veía un animatrón en su vida. Nunca había visto un robot y por ende, la sorpresa en su rostro era enorme. Segundo, quiere creer que esto no es algo de verdad. Osea, quiere creer que no son los de verdad.

Pudo reconocer rápidamente al oso. Era el mismo que salía en el cartel del nombre del lugar y ahora que le tiene cerca, vio que no era un oso, era una osa. Luego tienes una gallina y también una coneja.

Puede jurar en sus 32 años de vida que nunca ha visto robots que tengan un cuerpo… ¿perfecto? Como si fueran modelos… no, que la llamada Chica, la de amarillo, tenía dos enormes… cosas que le hacían destacar… por mucho…

—Hehe, todos reaccionan como tú cuando los ve por primera vez —el guardia habló y sacó de su repentino shock al rubio—. Es normal. Nunca antes nadie había visto algunos animatrónicos como estos —asentía—. Antes habían algunos que… no tenían esta forma que digamos —miraba al rubio que le miraba con los ojos abiertos, todavía—. Se veían como estos pero… como más animados, ya sabes, como si fueran juguetes

—… ¿entonces son de verdad?

—Por supuesto que lo son —decía el guardia, como si el rubio dijera algo prohibido—. Es por esto que nuestro establecimiento es el mejor de todos en el estado —decía con algo de orgullo pese a que odia un poco este trabajo—. Aparte, se ven bastante bien, ¿no lo crees?

—… —tuvo que mirar mejor. Realmente se ven muy bien. No, tiene que admitir que se ven demasiado bien. El cabello, lo que sería el cuerpo, el rasgo limpio de su cara, sus ojos, todo se veía enormemente bien. Además, ahora entiende muy bien la fama de estos. ¡Era como tener supermodelos trabajando para ti!—. Se ven demasiado bien, sí.

—Tu trabajo será cuidar de estos y asegurar que no se muevan

—¿Qué no se muevan?

—Es una tontería, lo sé. El anterior guardia que trabajó aquí dijo algo como que estos de noches se movían solos y que jura que intentaron matarle —negaba—. No todos parecen estar hechos para trabajar de noche en un lugar así… —en lo que negaba, también recordó más—. Ah, también decía que de no matarle, decía que querían violarlo… ya sabes cómo estas personas adoran mentir sobre esto

—… ¿qué pasó con ese tipo?

—Tras la primera semana, renunció —soltó sin más—. No quiso saber más de este trabajo —se encogía de hombros al recordarlo—. Se había vuelto loco… era una buena persona…

—… —alzaba sus cejas y luego miraba a los animatrones—. ¿Lo querían matar y violar? —se dijo a sí mismo—. Si fuera atacado por mujeres con ese cuerpo… mm… —no pudo evitar pensar en una realidad así. Aunque, luego pensó detenidamente en este guardia nocturno anterior a él—. ¿Se volvió loco has dicho?

—Demasiado. Casi logra hacer quedar muy mal al nombre de Freddy Fazbear —decía—. Por suerte, todo ha salido muy bien y seguimos siendo uno de los mejores establecimientos de comida rápida

—¿Hay más?

—¿Establecimientos como este? Sí, hay unos competidores que usan otros animales. Había uno de gatos y otro que usan como mascota principal una abeja… no te recomiendo ir a ninguno de esos dos

De todas formas no conoce a esos que menciona

—Pero, una vez más, volviendo a lo que tienes que hacer, tienes que asegurarte que todo esté en orden. Por ahora, algunas chicas te darán una ayuda con la limpieza pero más adelante, si es que conservas este empleo, tendrás que encargarte de terminar la limpieza del lugar, aparte de hacer otras cosas más, inventario, mover algunas cosas

—¿Ese es mi trabajo como guardia? Cool —no lo era—. Pensé que era vigilar que todo esté bien

—Durante la noche, eres la persona a cargo que todo esté bien, es tu trabajo. Yo hago el mío de día, más ahora al explicarte todo.

—Sí, entiendo, entiendo, gracias por la explicación.

—Genial. Entre mejor entiendas, mejor harás tu trabajo —tiene que fingir que es bueno. No por motivos raros, simplemente el rubio no le cae bien que digamos porque la primera impresión no fue la mejor. Aun así, tiene que explicar lo que tiene que hacer. Ya depende de él si hace un buen trabajo o no—. Ahora, ¿tienes alguna duda?

—Tengo una de hecho —hizo memoria—. Cuando me mostrabas todos los lugares, había algo así como una cortina y algo que decía "Fuera de servicio". ¿Qué era?

—Eso es un pequeño espectáculo ajeno a los que están en el escenario. Hablamos de Foxy, un pirata que cuenta a los niños sus magníficas aventuras en los mares y cómo conseguía muchos tesoros

El rubio no quiso decir nada de cómo se podría ver. Puede hacerse una idea viendo a los que tiene a un costado, frente suya mejor dicho.

—Tiene algunos fallos. Se esperaba que se revise en la semana para poder cuanto antes ponerlo a funcionar. No tengo idea si te interesa a no pero tienes que escuchar sus historias. No tengo idea cómo programaron a esa criatura pero, las historias que cuentan son geniales… y es más —recordó algo—. A veces hasta puedes interactuar con ella. A veces asusta pero no tiene desperdicio alguno

—… —con eso, sus dudas fueron zanjadas. Aunque se imagina cómo es que se ve también este robot. Puede adivinar que se ve más bien que estos de aquí—. No tengo más dudas.

—Oye, en serio, ¿por qué aceptaste este trabajo?

—Ya te dije, necesitaba un trabajo y dinero

—… ¿nada más que por eso?

—Sí, nada más que por eso

—… —le miró con cierta desconfianza. Pero sacando esa desconfianza, no parecía saber mucho del lugar. Eso es bueno—. Perfecto entonces... ¿sabes cómo usar una porra?

—Eh… ¿en trabajo? —preguntó con ciertas dudas.

—… ¿has usado una antes?

—No puedo decir que no, la verdad. Sí, he usado antes algunas porras… palos… de todo un poco

—¿Eras de pelear antes?

—Cuando eres pobre, de alguna manera, tienes que saber arreglártelas como puedas —contestó—. Es lo único que puedo decir

—… —asentía con satisfacción. Puede que le haya juzgado mal por esa apariencia suya que tiene—. Entonces no hace falta que te diga cómo usarla. Ah, también imagino que saber usar táser

—…

—…

—…

—… lo tomaré como un sí. Bien, simplemente, eso es todo. Cuando vayas a la oficina, seguro que tendrás tu uniforme. Hay un cuarto para los trabajadores. No está muy lejos de la oficina

—Está a la derecha, cerca de la cocina, lo sé

—Muy bien —lo felicitaba como si fuera un niño—. Puedes cambiarte allí. Yo de mi parte, marcaré mi salida y me iré a mi casa.

—Adiós y gracias por todo —decía cortésmente—. Ten una linda noche

—No me digas qué hacer tampoco…

El guardia de día entonces se dio la vuelta mientras que el rubio le miró muy confundido con esto que había dicho. ¿Lo había dicho de mala manera? ¿Dijo algo que no debía?

Mientras que él estaba todavía cuestionándose si había dicho algo malo, estaba caminando en dirección a la oficina para buscar su uniforme que seguro le dejaron allí e ir y a cambiarse al vestuario, cuarto del personal.

Detalle más, detalle menos, los animatrones que estaban arriba del escenario, solamente movieron sus ojos para fijarse precisamente en la espalda del que parece ser el nuevo guardia nocturno, no pudiendo describir qué tipo de emoción transmitía no solo porque solamente movieron sus ojos y nada más sino porque eran putos robots y no se sabe si tienen emoción alguna.

Pero que los mismos miraron entonces en dirección al nuevo guardia nocturno, claro que sí. Si es que alguien, también, podría estar aquí y viéndoles, podrán notar claramente que parecían… ¿sonreír?

No se sabe con exactitud pero una cosa es muy segura: por fin no iban a estar sola… nunca más…

Casi medianoche

Ya no faltaba mucho para ser las 12. De ahí, comenzaría su nuevo trabajo.

Ya tiene su uniforme puesto, ya ha visto todo el establecimiento de arriba abajo, aprovechando el poco personal. El gerente ya le dejó en claro también algunas cosas y de paso, le hizo firmar el contrato y así poder trabajar inmediatamente.

Estaba un poco emocionado.

Nunca había trabajo de guardia. Raro que le contraten pero, ahora mismo no se va a quejar para nada. Simplemente hará su trabajo, nada del otro mundo. Quiere poder ganar ese dinero extra. Es algo avaricioso, sí, pero también ambicioso.

Ya no quedaba nadie salvo él.

Como estaba solo, en la oficina, había visto unos botones a unos costados de la puerta. Al presionar uno, era una luz que iluminaba el pasillo algo oscuro que había a sus costados. Tras presionar el otro, se asustó. La puerta de la nada se cerró. El ruido mismo y de cómo también se cerraba le hizo dar un pequeño saltito hacia atrás. Tocó de nuevo la misma y se abrió.

¿Para qué cerraría la puerta de esta manera?

Encontró confuso eso.

Encontró más confuso todavía que en una de las pantallas de la oficina, había un contador de la energía restante que, para variar, también había una barra con la energía en estos momentos siendo utilizada.

Por curiosidad, cerró una de las puertas. Vio cómo la energía bajaba 1% y cómo el medidor de la energía usada estaba en dos barras de 6. Al abrir la puerta, volvió todo a la normalidad.

Se sentó frente a las pantallas. Esperaba que fueran las 12 entonces. Faltaban minutos.

Palmeando sus piernas, aburrido, miró a todos lados. Es curioso que no haya traído nada. Estar hasta las 6am haciendo nada salvo corroborar que todo esté en orden debe de ser aburrido. Mañana hará eso de traer algo.

En lo que miraba a todos lados, vio unos cajones. Abrió uno de ellos y encontró lo que parecía ser un cuaderno. Tal vez, podía sacar su aburrimiento a base de dibujar tonterías.

Lo tomó. Cerró el cajón. Se reposó en esa silla mientras subía sus pies encima del escritorio como si nada. Al empezar a ojear el cuaderno, no encontró nada fuera de lo normal. Eran todas hojas en blanco.

Eso creía.

—… —en eso, vio algo—. ¿Eh? —volvió unas páginas atrás. Encontró un título—. ¿Qué es lo que dice? "Si estás leyendo esto, es que has decidido tomar el turno nocturno como guardia en este infierno" ¿Infierno? —se sentó recto entonces. Pasó la hoja—. "Has sido engañado" —se burló de leer esto un poco. A todo el mundo engañan con lindas palabras para los nuevos trabajos… lo cual se pregunta si eso ha pasado con él—. "Este trabajo solo te matará lentamente y te llevará a la locura… pero… esas cosas… ellas… harán que desees matarte en todo momento…" Oh, ¿habla de los robots? "Ellas todas las noches que trabajé aquí intentaron hacerme de todo… pero no pueden, claro que no pueden… nunca podrán hacerme nada…" —hizo una pausa. Lo demás era ilegible. Pasaba y pasaba las hojas. No se entendía nada. Todo estaba tembloroso y borroso. Se iba a rendir pero seguía pasando hojas y hojas. Entonces, ahí encontró otra cosa más—. Ah, esto se puede leer bien. "Por lo que más hagas, procura no salir de la oficina quien quiera que sea que lea esto en el futuro. Ellas… no durarán en hacerte las peores cosas que imagines…"

Alzó una ceja.

Miró un rato esto.

Al final, tras mirarlo y meditarlo, agarró el cuaderno y trató de hacerle un boyo. En un extremo de la oficina había un cesto de basura. Lo lanzó.

No anotó por lo que tuvo que levantarse y tirarlo como una persona normal.

Apenas está por comenzar a trabajar y ya tiene que leer tonterías.

Mientras negaba con la cabeza, en secreto, los animatrones del escenario, una vez más, movían sus ojos de un lado a otro.

Qué noche le esperaba.