Capítulo 3

Como la otra vez, venía un rato de día para compartir las cosas que ocurrieron por la noche a Francis y luego de eso, comería un poco, bebería una soda grande, un vaso mejor dicho, y luego volvería a casa para dormir y así estar perfecto para el turno de noche.

—¿Otra vez?

—Ya van 3 veces seguidas Francis —decía el rubio con una mala cara. Estaba enojado. Tenía comida frente a él. No la quería consumir porque estaba hablando y porque en serio estaba molesto de recordar en cómo pasaba esto—. No importa qué tanto investigue y qué tanto mire por encima de todo, no encuentro a nadie. Es como que entran, ensucian y se van

—¿Has visto siempre las cámaras?

—Siempre. Pero parecen tener un fetiche por ensuciar el comedor principal. ¿Otros lugares? No, solamente ese lugar… tal vez había algunos desperdicios en la cocina pero eso no era nada. Sólo manchaban el comedor y nada más. No hay otra zona afectada…

—… —él tuvo que pensar mucho. Si esto pasaba una vez, puede entenderse. Pero ahora mismo, según el rubio, ocurrió ya 3 veces seguidas. No se entiende eso. Los niños no cree que hagan tal cosa, más en la forma que hacen. Trataba de pensar seriamente—. …¿los animatrones siempre estaban bien? —preguntó

—Estaban sucios, un poco —replicó—. También con algo de soda, queso —suspiraba y negaba. Ahora sí tomaba su soda y comía su pizza enojado—. Después de eso, todo estaba muy bien… aunque tengo una duda con algo —Francis tenía ahora curiosidad con ese tono de voz del rubio—. Habías dicho que ese lugar, creo que era algo de pirata…

—La cueva del Pirata —dijo Francis—. Ahí tendría que estar Foxy pero, sigue en reparaciones… aunque a decir verdad, es raro que todavía la persona encargada de revisar a los animatrones no esté viniendo… ¿por qué preguntas?

—Oh, bueno, me dio curiosidad el ver ese lugar —es que de tanto revisar si encontraba a ese bastardo que hacía y hacía lo de manchar todo, encontró ese lugar—. Me pareció raro que esté vacío y luego de eso, encontré la bodega de atrás, donde están los repuestos, encontré… ¿Foxy?

—¿Hiciste algo?

—Me pareció raro, digo, que esté en reparación cuando se ve demasiado bien

—Ah, claro —se acordó de ese detalle—. No sabes pero, Foxy sufre de desperfectos desde que fue creada —Francis comenzó a explicarle al rubio las cosas sobre ese animatrón—. Se comporta y actúa como los demás que están en el escenario pero sus movimientos a veces son muy erráticos, parece que falla pero después funciona normalmente. Por fuera está muy bien y no tiene ningún daño pero por dentro, hay fallas en sus mecanismos. Casi… por un mal movimiento que hizo, le arranca la cabeza a un niño… —señalaba su mano—. El garfio que tiene en su mano derecha estuvo a nada de tener una cabeza clavada en ello…

—Wow…

—Sí, por eso está en reparación y se intenta reparar los daños internos que tiene. Es un modelo algo viejo —le contaba—. Se hizo mejoras pero parece que sigue teniendo fallas… —ahora que había dicho esto, miró al rubio—. Dime, ¿qué pasó con Foxy entonces?

—Parecía muy normal —es que recuerda que se veía muy normal—. Nada del otro mundo. No parecía que estuviese dañado… pero ahora que me cuentas esto…

—Pronto se va a arreglar y volverá a estar en acción —decía—. Cuando eso pase, tienes que venir a verlo. Realmente vale la pena y si tengo que admitir, es mejor que Fred y su banda

—¿Tan así?

—Tendrás que venir a verlo para comprobarlo

—… comprendo

No hubo más charla entonces

Ya no necesitaba contarle lo que había sucedido… que era lo mismo de siempre de buscar a ese desgraciado que seguía causando estragos en el escenario y más también el tener que limpiar a los animatrones. Eso no quiso contar nada, no quiere que piense que seguro inventó esa excusa como para agarrar, manosear a esos animatrones, hacer cosillas no muy sanas, terminando posiblemente con su despido.

Seguía comiendo mientras tenía en mente lo de ayer

Madrugada, 03:21am

Estuvo literalmente gran parte de la noche buscando a ese desgraciado pero también limpiando y cambiando algunas cosas que el gerente le había dicho que hiciera, además de Francis.

Ya era jueves, su cuarta noche trabajando aquí.

Pensaba también en ese cuaderno que decía que muy posiblemente lo iban a matar esos animatrones que se movían solos, que piensan, que tienen alma, que tratan de seducirte para hacerte el amor hasta morir. No era cierto, nada lo era. Era los delirios de una persona que seguro se había vuelto loca. ¿Cómo diablos podría pasar eso? Es una tontería.

Pero más importante, mientras miraba en todos lados, porque salió a buscarlo, encontró el lugar ese que estaba fuera de servicio.

—¿La cueva del Pirata? —decía con sorpresa—. Ah, fuera de servicio, sí, lo recuerdo —asintió. No era muy grande el lugar pero podía acoger tranquilamente a 20 niños para contar algunas historias, según Francis contó—. ¿Dónde está? He revisado bastante este lugar pero no he encontrado nada —en lo que se preguntaba esto, salió de ese lugar. Recordaba que había una especie de bodega donde se guardaban repuestos. No estaba muy lejos de allí y le tomó unos minutos llegar. Esto se debe a que fue de nuevo al comedor y vio que todo estaba limpio y en orden. Con eso, fue a tal cuarto—. Creo que aquí es —dicho eso, habían todos los repuestos en caso que algo pase. Era una especie de pequeño mini taller porque se podían ensamblar tales piezas. Curioso, encontró lo que buscaba—. Oh…

Puede suponer que estos animatrones tienen la altura de una persona normal. Aunque puede admitir que es un poco más alto que ellos. Eso sí, había un fuerte detalle en este animatrón.

—Increíble…

Foxy, la pirata, estaba algo así como recostada en la mesa, con un ojo cerrado. Tenía un parche en su ojo derecho y se podía ver dos colmillos saliendo de su boca, uno dorado, un famoso diente de oro como todo un buen pirata. Pero eso no importaba en ella. Sacando lo bien que se ve, porque era igual de hermosa que los otros animatrones, encontraba también chocante que tuviera pechos enormes.

Estaba desnuda, eso no entendía.

Su curiosidad era grande.

Quería tocar esos pezones oscuros de ella. Además, tocar esos pechos. Su vista bajó y vio que por suerte llevaba unos shorts. Creía por unos instantes que estaría desnuda allí abajo.

Era como la gente que trabajaba en la morgue que veía muchos cuerpos pero no podían tocar para nada.

Estaba despierto, estaba muy seguro de eso. Sabía muy bien que lo que ve está pasando de verdad y no es una alucinación. Estaba viendo un animatrón casi desnudo. Desnuda de hecho porque esos pechos eran de una mujer… con pechos grandes. No eran parecidos a los de Chica pero seguían siendo grandes. Eran como los de Fred…

—¿Por qué comparo los pechos de dos robots? —se dijo a sí mismo en voz alta. Estaba algo mal ya si pensaba eróticamente en dos robots—. Okey, okey, entonces, esta es Foxy —apenado, trató de olvidar este tema de mirarle y mirarle. Había una especie de manta que parecía cubrirle. Lo mínimo que hizo fue cubrirle para evitar ver este tipo de cosas—. Si tan solo fuera una mujer de verdad… —pero de ser una mujer de verdad, estaría muerta por cómo estaba echada Foxy… y de ver y sentirse raro al ver un cadáver de una mujer… algo malo estaba si pasaba eso—. Oh, tiene un garfio y todo —dijo. Estaba un poco impresionado. Luego pensó que por ser una pirata tal vez tuviera que tener esto—. Le falta la pata de palo y estaría completa… pero ya tiene todo —por encima de esa manta, sigue viendo cómo resaltan sus pechos. No es normal que la siga mirando. Son grandes, sí, pero tiene que dejar de pensar en ellos—. Con que esta era Foxy —estaba de brazos cruzados mientras se dio la vuelta—. Dijo que parece que está en reparación pero, ¿qué tiene? Se ve demasiado bien para mi gusto —trataba de entender—. ¿A lo mejor será que están acomodando el escenario de ella para que se vea mejor? —era una posible razón—. No tengo idea. Es mejor que vuelva con mi trabajo

Antes de irse, miró de vuelta a Foxy.

La manta que había estado en el suelo y que luego usó para taparla, porque no quería seguir viendo ese cuerpo de ella porque jura que haría algo indebido, estaba tirada en el suelo otra vez. Negó muy molesto. Seguro la tapó mal y por ello se cayó. Una vez más, la cubrió.

Se dio la vuelta y se iba a ir hasta que sintió un leve viento en su nuca.

El acto reflejo le hizo adelantarse un paso enorme y voltearse rápidamente, sintiendo claramente un aire en su nuca. No era un aire cualquiera de hecho, era un aire que una persona haría, básicamente un pequeño soplido, esa fue la sensación que sintió en su nuca.

Pero no importa qué haga, no había nada ni nadie que hubiese hecho eso, tampoco una fisura en el cuarto como para decir que algo de aire entró y le chocó en la nuca.

—… —se pasaba la mano en la nuca—. Eso fue raro —demasiado. Sintió encima enormes escalofríos y como una fuerte sensación de estar en peligro. El tener una infancia en la pobreza, aparte de haber sido siempre un revoltoso, te da un cierto grado de experiencia en tales cosas. Seguía sobando su nuca porque esa sensación fue muy rara—. …robots, de noche… —negaba y se odiaba a sí mismo—, solo a mí se me ocurre volver a ver Terminator…

Al irse, sintiendo que imaginaba cosas, el animatrón, Foxy, debajo de la sábana, apartó la misma sábana que le cubría mientras se sentaba en la mesa, evitando hacer todo el ruido posible para alarmar al guardia.

Por fin has vuelto…

Actualmente, oficina del gerente

—Según Francis, tu trabajo ha sido bastante bueno… aunque me da duda sobre esos incidentes

—Siendo honesto jefe, no tengo idea qué pasa. Cada vez que veía el lugar sucio, buscaba y buscaba por todos lados pero no encontraba a nadie. Revisé si había entradas, partes rotas para escabullirse… nada, no hay nada, no había nada…

—¿Estás diciendo que alguien dejó sucio?

—No puedo decir que sí… pero tampoco puedo decir que no… aunque sí, he limpiado siempre todo y me he encargado de las cosas que Francis me dejaba a cargo por la noche

—Eso lo sé… de todas formas, has hecho un excelente trabajo durante la semana. Es genial que también hayas decidido venir hoy… ¿fueron las pizzas? —no pudo negar nada. Asintió—. Sí, mayormente vuelven por eso… volviendo a lo que importa entonces —en eso, había sacado un pequeño trozo de papel. Se lo entregó al rubio que cuando lo tomó, no sabía qué era hasta que lo vio mejor. Se sorprendió incluso—. Normalmente se te pagaría a primera hora mañana pero como estás aquí ahora, me adelanto —el rubio simplemente no creía lo que ha visto en su salario—. Si te preguntas por el salario, no solo he escuchado las palabras de Francis que ha corroborado todo sino yo mismo lo he visto. Cuando tú sales, nosotros a las 8am solemos abrir, ahí es cuando yo entro y veo tu trabajo antes que Francis que viene un poco más tarde. He de admitir que en serio has estado trabajando duro… a lo que me recuerda, ¿has visto algo sospechoso aparte de la suciedad?

—¿Algo raro? —hizo memoria. No había nada—. No, aparte de eso que he comentado, nada malo ha sucedido… —en eso, miró curioso al gerente—. ¿Esto se debe a lo que el anterior guardia nocturno ha dicho?

—Tienes que entender que tengo que asegurarme que estás bien y no comenzarás a decir cosas como esa anterior persona

—¿Qué pasó con él?

—¿Él? —esbozó una sonrisa—. Por decir las cosas que dijo, terminó en un manicomio

—Uh, ¿tan así?

—No había forma que esa persona esté calmada, racional, que piense como alguien normal. Llevó todo demasiado lejos y a día de hoy… bueno, no tengo ni idea. Creo que está en un manicomio por decir y creer que nuestros animatrones se mueven

—¿Sería raro que se movieran por sí solos?

—Sería raro, sí… pero sería innovador —se imaginaba todo ya—. "Freddy Fazbear, animatrónicos que tienen vida propia", y se podrán ver fotos de ellos jugando con los niños… sería millonario… —más y más cosas venían a su mente si de verdad esto fuera cierto. No lo era, solamente le quedaba imaginar cosas de este estilo. Estaba alargando esto innecesariamente. Miró al guardia que tiene en frente. Le miraba pero también, podía notar que no dejaba de mirar el cheque que le había entregado—. Para terminar esto —tosía un poco. Atrajo la atención completa del rubio—, los fin de semana son opcionales, puedes venir a trabajar si quieres. En caso de no querer, nadie te dirá nada así que no te preocupes

—¿No habrá guardia de noche?

—Suelen venir otras personas

—¿Por qué no trabajan entonces esas personas en la semana?

Ahora tenía muchas dudas.

El gerente hizo algunas caras que él pudo entender que eran esas típicas caras de, "está complicado"

—La gente que suele trabajar en los fines de semana hacen otras cosas en los días de semana. Por eso solo trabajan sábados y domingos. Aparte de eso, también solemos hacer una revisión general de los animatrones y corroborar que todo esté en orden. Como dije, si quieres venir, no hay problema. Podrás cobrar horas extras de ello

—Entiendo… —miró ese cheque y sonreía—. Gracias, en serio gracias

—No agradezcas —le detuvo. Ya venía venir las lágrimas—. Te lo has ganado. Ahora ve, descansa y espero que hagas tu trabajo cada día mejor

El rubio no se hizo esperar. Agradeció una vez más, apretó con fuerza ese cheque y lo iba a cambiar en estos momentos para poder tener algo de dinero y así comenzar a pagar algunas cosas.

Esos 220 dólares se los iba a gastar como Dios mandaba.

Esa noche, 23:55pm

Se iba a guardar ese dinero.

Estaba pensando seriamente si también iba a trabajar durante el fin de semana para cobrar más dinero. Esas horas extras estaban siendo muy tentadoras en lo que esperaba a que su jornada laborar empezara. Solo eso tenía en su mente porque otra cosa no había.

Tal vez el fin de semana use algo de ese dinero para ver un estreno de Jurrasic Park si es que no decide trabajar. Es que esa película también era muy tentadora y no podía decir que no a películas de ese estilo. Bah, no sabe nada de la misma pero ir a verla seguro es genial.

Ahora, no estaba en su oficina de seguridad. Estaba sentado en el comedor principal, esperando a ver si ese maldito enano aparecía por completo. De hacerlo, le esperaba una paliza.

No iba a usar el taser, no. Estaba decidido a usar la porra y lo iba a golpear con todas las fuerzas posibles. Nada de golpes suaves, retenerle hasta que la policía llegue, no. Dirá que intentó dañar propiedad privada como los animatronicos y que, por contrato, tiene permitido aplicar toda fuerza necesaria. Tal vez su jefe le suelte la mano en esto… pero es algo que no dejará pasar.

Sentado, mirando a Chica, Fred y Bonnie, estaba de brazos cruzados. Estaba determinado a mirar fijamente a los tres animatrones. Si tiene que mirarles por 6 horas, que era su jordana laboral, estaba seguro de ello.

—Si no aparece ese enano lo voy a matar —aparezca o no, lo va a matar—. …no tengo ganas de limpiar de nuevo…

Horas después, 05:30am

No pasó nada.

No solo no ha pasado nada, fue algo muy aburrido.

Estuvo todo el rato sentado, mirando a los animatrones. No hacen nada tampoco por lo que las cosas que había leído en ese cuaderno son totalmente falsas. Se sentía estafado aunque a decir verdad, es normal que no hagan nada. ¿Vida propia? Que chiste.

Al menos tiene algo para comer, algo para tomar. Estaba allí sentado en todo momento, sin hacer nada. Hoy no hizo nada. Estaba centrado en que nadie haga tonterías en el comedor. Aparte, siente que si se va por unos segundos, ese maldito enano aparecerá… aunque tal vez, esta decisión no fue la mejor de todas porque no miraba las cámaras, no prestaba atención si alguien rondaba por la zona, si alguien dejó regalos que la gente que trabaja en el día no se ha encargado.

Se había olvidado de ese lindo detalle.

Estaba muy empedernido en encontrar a ese niño.

Se levantó entonces.

[Inserte una canción de los animatrones aquí]

Se frenó.

Una melodía, junto a una voz que parecía ser suave, venía detrás de él. Se volteó lentamente, viendo que los animatrones de alguna manera comenzaron a tocar y Fred comenzó a cantar, siendo la misma que ha escuchado cuando ha venido siempre de día a comer, no pudiéndose sacar esa canción de la cabeza.

Ahora que estaba a solas y tenía a los animatrones tocando, algo que sería muy normal… de día… con mucha gente, con muchos niños a su lado… pero ahora, de noche, a solas, que toquen de la nada, es… raro.

Pensaría que es raro porque usualmente, estos suelen activarse al notar que tienen público frente a ellos. Es raro porque cuando ha estado limpiando los mismos, ha estado no al frente sino cara a cara, más de Chica. Se tendrían que haber activado antes, no ahora.

Se les quedó observando porque era, como era de esperarse, la primera vez que los ve a solas. La primera vez que escucha detenidamente las palabras que soltaban. Era la primera vez que notaba que la forma que parecen cantar no es esa voz robótica tosca, no. Fred cantaba y parecía como si fuese una persona la que cantaba.

La tecnología avanza tanto… es sorprendente, pensaba. Era…

En serio era raro esto que estaba viviendo en estos momentos.

Fue como que los animatrones parecían que se quedara y les viera tocar.

Cuando, entonces, fue a tomar asiento frente a ellas, pararon.

Viendo esto, probó en pararse y alejarse. De nuevo, comenzaron a tocar. Esto ya se había puesto demasiado raro. Antes era raro pero en plan, la parecía tierno. Le gustaba escuchar esta melodía que tocaban Bonnie y Chica y más a voz de Fred que debe de admitir que la programaron muy bien. Era la que más miraba ahora.

No se sentó, ni nada. Se quedó a unos cuantos pasos del escenario y a unos cuantos pasos de una de las salidas del comedor para ir a los corredores. Miraba desde allí. Los animatrones parecían totalmente determinados en tocar más fuerte. Él miraba esto ya seriamente, no puede ser una coincidencia, para nada.

Aun así, terminó por retirarse de allí para ir a la oficina, mirar las cámaras, checar que nadie habrá hecho nada en otro lado porque muy seguro le hicieron eso porque hasta esa suerte tiene él.

Los animatrones lentamente comenzaron a dejar de tocar.

Disfrutaron los animatrones la dedicación y la mirada atenta del guardia. No se puede comparar para nada con la mirada de asombro y alabanza de los niños. El hecho que un hombre les mire les gustaba, más si era alguien con quien seguro podrá interactuar. Tampoco se puede comparar esos hombres que vienen con sus hijos.

Querían más, no quería que se vaya a ver las tontas cámaras. No hay nadie aquí, nunca nadie podrá entrar sin importar qué haga.

Empezaron a colocarse como están siempre que están inactivos aunque a diferencia de todas esas veces, se movían un poco para verse entre ellas.

Faltaba una

Oficina de seguridad, 05:55am

Revisó toda cámara posible pero no había nada.

Todo este lugar estaba desierto. Lo único que había en este lugar, era él solo. No vio destrozos, no vio nada malo, nada fuera de lugar. Todo estaba en orden.

Claro, no había revisado ahora las cámaras. Estaba sentado, de brazos cruzados, pensando detenidamente en qué diablos hacer. No puede estar esperando a que ese bastardo aparezca.

Suspiró.

Viendo que faltaba poco entonces para que termine su jordana laboral, comenzó a jugar con las cámaras. Empezó a mirar cada una de ellas. Sabe de sobra que no falta nada ni nada. No hay nada sucio, todo está limpio, todo está chequeado, todo 10 puntos.

—… —entre que pasó las cámaras, puso la que da al escenario. Estaba recostado en la silla, como si no fuera muy importante. Pronto, notó algo—. Un momento… solamente hay dos… Fred y Bonnie… —se sentó recto. Miró de nuevo la cámara. Se refregó sus ojos—. Bonnie, Fred… falta Chica… falta Chica… —se quedó mudo por unos segundos.

No puede ser que un robot de casi 2 metros, esta altura no la sabe con exactitud por lo que solo puede decir un estimado, desaparezca de la nada, más sin hacer ruido alguno.

Se levantó de su asiento rápidamente.

Tomó la linterna que encontró en uno de los cajones. Muy conveniente a decir verdad. Iba a investigar esa desaparición. No puede de la nada desaparecer.

Frente a una de las puertas, una que da a la derecha y que da a cercanías de la cocina, se quedó totalmente parado, tieso, con sus ojos incrédulos, no pudiendo ser capaz de siquiera soltar una palabra, respirar incluso.

Hola guardia nocturno

En cara, había algo amarillo que usaba un delantal. Ese algo amarillo con delantal, que para variar tenía dos cosas enormes que casi podían dar contra su cara, habló. Esa cosa amarilla, que vamos a decirle su nombre que es Chica, habló, habló como si fuera lo más normal del mundo. Aparte de eso, las expresiones faciales que hacía cuando solamente dijo tres palabras, eran las expresiones faciales de un humano cualquiera.

El guardia se quedó en serio en shock cuando vio y escuchó cómo habló.

Por fin puedo venir a verte… no podía aguantar más tiempo… querido guardia… siempre comes de mis pizzas y no sabes la alegría que eso me ocasiona… ¿no quieres comer conmigo…? Podemos… comer el uno del otro…

El rubio miró fijamente cómo también Chica hizo una expresión… algo pervertida. Se notaba el doble sentido de eso último. Notó cómo ella sacó algo de pizza en lo que hacía una cara pervertida pero tras eso, ella parecía darse cuenta que de alguna manera estaba muy incómodo. Volvió a sonreír como si nada, feliz.

Lo único que hizo, sintiendo que podía mover su cuerpo una vez más, fue tocar el botón que cerraba la puerta. La misma lentamente se iba cerrando, no como cuando tocó para probar para ver para qué servía. Lentamente iba bajando y Chica iba asomando su cabeza por debajo de ella hasta que por completo bajó.

Quieto en el lugar, miró por la ventana. El otro botón, el que estaba debajo del rojo, lo tocó. Era una luz. Iluminaba el corredor. Al presionarlo unos momentos, fuera de la oficina, al menos de ese lado, estaba Chica, tocando el vidrio con una cara… ¿estaba haciendo pucheros?

—… eres un mala persona, cerrándome la puerta en la cara…

—…

No sabe qué decir.

No tiene idea de cómo tomarse ese comentario.

Oh… ya es hora… —murmuró Chica—. Pronto nos volveremos a ver, guardia. Espero que dediques ese cuidado y atención que has hecho conmigo estos días… sí, yo he sido la persona que ha ensuciado todo para ver qué hacías… jeje… nunca pensé que fueras tan bueno… me gustas…

La luz comenzó a fallar. Tuvo pequeños cortes y en esos cortes, él dejó de ver a Chica.

Abrió la puerta, tocó el botón nuevamente, para asomarse fuera de la oficina. Vio que en serio no estaba allí. Miró a todo el corredor, no había rastro de ella.

Volvió dentro y vio las cámaras. No había usado mucha energía. Seguía, siempre, quedando más de 90% debido a que usaba poco este equipo. Miró en todas las cámaras. Entre que miraba todas, sabía que debía ver la principal.

Chica estaba allí junto a Bonnie y Fred

Las tres estaban allí, en la posición inicial en cada acto de cada día.

Miró fijamente esta cámara y puede jurar que en esos momentos que miraba la cámara como si fuera el fin del mundo, vio que Chica movió uno de sus ojos y luego, le guiñó.

Retrocedía lentamente.

Cayó sentado, por suerte, en el asiento.

Miró la hora, eran ya las 6am.

Su trabajo había terminado.

Su jornada laboral había terminado por completo y el fin de semana no tendría que trabajar a no ser que quiera ganar algo de dinero extra.

Pero, ¿importa esto ahora?

No, no importa eso ahora mismo, para nada. Lo que importa en estos malditos momentos es que un animatron no solo se movió de su lugar solo sino que habló y hasta le propuso algo indecente… esto es algo que nadie podrá creer en su vida… y de alguna manera, puede, esperaba que no, entender al anterior guardia.

Sus pensamientos se llenaron con eso, que ese tipo tenía al parecer razón.

Pero también cae en eso. No quiere perder el trabajo. No quiere que la gente le trate de loco…

Estaba en una encrucijada en estos momentos.

—… espero que esto lo esté soñando o que tenga mucho sueño e imagine cosas…

Se quería mentir en estos momentos para poder superar este pequeño shock que ha tenido al presenciar este momento.

Sabe muy bien que sin importar qué tanto se mienta, tal vez no lo sabe, no puede negar que lo que ha sucedido frente a él y en este momento ha sido de verdad.