Capítulo 6
No había nadie.
Arribó a la oficina de seguridad pero, no había nadie allí. Solamente encontró algunos rastros de sangre en el suelo y también notó algunas piezas que posiblemente se cayeron de la cabeza de Foxy. Al ver eso, pudo intuir que el golpe ha de ser bastante fuerte porque no es fácil dejar noqueada a una animatrona, más si es alguien como Foxy que fue programada para ser dura… tiene sus errores pero en ese aspecto, no.
Pero eso no importa. El guardia no estaba aquí. ¿Se podrá haber ido? ¿Se escapó? Puede ser una idea pero la mera idea que se vaya antes siquiera de terminar su jornada laboral no es algo que ella haya visto nunca. Aparte de eso, ¿irse de esa manera? ¿Sin más? Cree que este guardia no haría eso para nada.
El rastro de sangre al menos decía otra cosa. Miró unos segundos de hecho. Se agachó. No pudo evitar tocar la misma. Estaba algo seca pero se podía todavía pegar en sus dedos. Curiosa, le dio una pequeña lamida. Sorpresa fue ver que parecía ser bastante deliciosa.
—Te hace querer tener más ¿eh? —su versión dorada no pudo evitar hablar de fondo al verle hacer eso—. Está bien, se entiende. Está herido, débil, seguro que no podrá defenderse… es tu oportunidad de actuar.
—No pienso hacer nada —reprime muy bien sus impulsos. Es de alguna manera la mayor y debe comportarse como una—. Tengo que asegurarme que está bien y nada malo le sucede —es que si algo malo le sucede, terminar muriendo más que nada… las cosas no van a mejorar para nada…—. No quiero que se repita aquello… una vez más…
—Por esta vez, solo te diré esto: tú no tuviste la culpa de ello…
—Aun así, siento que la tengo. Por eso tengo que asegurarme que el guardia no se muera… —se puede hacer una idea de dónde ha ido. No es tan complicado buscarle debido a que este lugar la conoce como su palma de su mano… eso y porque dentro de su programación está detallado cada parte del lugar—. Tan solo espero que realmente no se haya ido
—Y cuando lo encuentres, lo haces tuyo y…
Decidió ignorar a su versión dorada que ella sola podía ver, teniendo en mente al guardia.
Cocina, 01:00am
La cocina no era un lugar muy iluminado que digamos. Estaba ciertamente todo apagado. Había luz, claro que sí, pero eso no quitaba que la cocina llegaba a ser uno de los lugares más oscuros del establecimiento en altas horas de la noche.
Fredica fue equipada con visión nocturna. Esto no era nada para ella. Solía usarlo a veces cuando el anterior guardia se quedaba sin energía e iba a visitarle aunque… a veces cuando activaba su visión nocturna, la caja de música que tenía equipada dentro empezaba a sonar y sonar. Era una melodía típica para niños… pero en momentos así, uno puede escuchar eso estando a solas y a oscuras con cosas que se mueven por su cuenta y se llevará el mejor susto de su vida.
Es por eso que cuando iba por la cocina, la caja de música sonaba y sonaba.
Ella miró en toda la cocina. No lo encontraba por más mirase en todos lados. No había rastro tampoco de sangre cuando miraba al suelo. Tal vez ella se ha confundido y creyó mal que había venido a la cocina. ¿Dónde seguro se ha escondido? ¿Baños? No era un buen lugar tampoco que digamos pero… ¿dónde podría irse?
…
…
…
…
…
Escuchó un sonido.
Jura que había escuchado algo siendo abierto. Ella se dio la vuelta en dirección a dónde había escuchado aquello. Lentamente iba caminando, siguiendo entonces el eco del sonido producido hace unos segundos. Caminó hasta allí solamente para encontrarse con una pequeña puerta abierta y algunas cosas caídas de allí pero nada más. Eso sí, había un enorme espacio.
—Inteligente —fueron las palabras de su versión dorada—. Sabía que alguien vendría a por él y de antemano hizo espacio aquí para ocultarse —ella estaba asintiendo en señal de aprobación al guardia—. Tenemos un luchador por aquí…
—… ¿realmente crees que estaba preparado para esto? —preguntó Fredica—. Parece que lo hizo ahora, no antes. Él no creía que nosotras nos podíamos mover
—En ese caso, es alguien listo y acostumbrado a esto. ¿Qué habrá hecho antes de venir aquí? Meh, de todas formas, será un cascarrón vacío cuando lo usemos… hehe…
Menos mal que no deja que ya le aconseje en la vida… si era antes de que suceda todo lo que ha sucedido, puede que le hiciera caso y aproveche al herido guardia para hacerlo suyo… pero en estos momentos, debe actuar y comportarse. Ya suficiente ha tenido pobre tipo con tener que sufrir a Foxy y en estos momentos, ver a Chica una vez más.
Entonces, ella decidió salir de la cocina.
Cuando se fue, en ese momento fue el guardia que salió del lugar donde estaba escondido. Era el mismo que Fredica había visto pero estaba oculto más al costado de allí, habiendo hecho esto apropósito con el mero hecho de distraerle y hacer que gane tiempo.
El dolor que sentía de su hombro no era mucho ya. Ya lloró se secreto el dolor que sintió cuando tuvo que ponerse algo caliente para tener que cerrar un poco la herida, más también cuando tuvo que tratar de desinfectarla porque una herida así, más con el botiquín que poco tenía, se las tuvo que ingeniar. Agradecía que aprendió esto un poco antes de trabajar aquí.
Salió de allí.
Sus pies duelen pero no como antes. Sigue siendo incómodo para caminar. Siente que no es muy real que golpear el abdomen de Foxy doliera tanto pero, bueno, ahí está, con sus pies algo hinchados. Aprovechó para venir aquí y buscar algo de hielo que, bueno, había pero poco. Algo calmó pero no lo suficiente.
Su hombro apenas lo podía mover. Esta pequeña atención médica que se hizo a sí mismo servirá un poco pero debe hacerse ver pronto. Una vez que salga, irá al hospital y verá cuánto dinero perderá.
—Nada puede salir peor que esto
De por sí, no solo Chica ya no estaba en su lugar cuando apenas comenzó sino que Foxy vino, le dijo cosas que no entendía, cosas que le dejaron sin habla por cómo fue de directa para terminar con ella casi matándole por completo. Su cuello todavía duele. Puede respirar apenas un poco mejor pero todavía duele.
Se tocaba el cuello. Apenas se rozó el cuello, recordó el agarre de ella. ¿Cómo puede ser que le hayan puesto tanta fuerza? Cree que solo con su mano lo pudo haber matado. En cambio, tuvo que usar el garfio. Se miraba su herida en su hombro ya vendada y algo tratada. Se notaba un poco la sangre que salía pero ya estaba de alguna manera controlado… o eso quiere creer.
Caminó entonces para ir a la oficina y encerrarse por completo.
Miró a todos lados, no había ruido alguno. No había nadie. Es normal… pero en estos momentos, no quiere aplicar el sentido común de las cosas.
Llegó un minuto después a la oficina de seguridad. Se tomó su tiempo por completo para volver porque era entendible. Sus pies hinchados duelen para caminar. Quiere reposar y dejar que el tiempo pase y pase.
No había nadie dentro, eso fue bueno.
Apenas entró, vio que ya ha pasado una hora de lo sucedido. Energía quedaba de sobra. No pensó mucho. De momento, cerró ambas puertas de la oficina. Apenas lo hizo, vio que el consumo de energía es mayor y se gastaría más rápido, quedando a oscuras según supone. Al menos, una hora o dos o hasta que el porcentaje alcance un 30%, abriría todo. Se jugaría por completo su vida al abrir las puertas pero, ¿a oscuras completamente? No siente que sea las mejores de las ideas.
Una vez cerrado todo, se sentó en la silla.
Suspiraba pesadamente mientras trataba de relajarse y descansar.
Fue así que, cuando apenas abrió sus ojos nuevamente para mirar a la nada misma, al frente de él, una linda osa con ojos curiosos apareció.
—…
—…
—…
—…
—…
Realmente las cosas en serio no podían salir mal
Oficina de seguridad, 01:05am
Vino a la oficina con tal de ver si estaba aquí pero no había nadie.
¿Cómo no puede ser que no haya nadie? Pensaba que este sería el lugar a donde había ido. En su lugar, no había nada. Deberá buscar entonces en todo el establecimiento. Puede estar muy escondido… o puede que esté a simple vista. No se puede esconder si está en la oscuridad porque ella le podrá ver.
Es todo un acertijo ahora mismo porque no conoce a este guardia para nada.
Pero todos sus pensamientos se fueron cuando escuchó el sonido de puertas cerrándose fuertemente. Se dio la vuelta y bueno, el guardia que tanto estaba buscando para saber cómo estaba en estos momentos y si necesitaba darle una mano.
Ahí estaba, sentado, mirándole a los ojos… o siente que miraba sus pechos. Es extraño. Sonreía un momento pero volvió a estar muy seria.
—Hola —habló. El guardia no respondió para nada. Estaba quieto. Se notaba que respiraba y todo, ya es un avance. Solamente le miraba fijo. Ella esperaba que dijera algo pero, tal parece que se ha encontrado con alguien tímido—. Veo que no eres de hablar… ¿no? —no había respuesta tampoco en esto. Seguía con su mirada fija en ella. Le gustaba ser mirada de tal manera aunque… también sentía algo raro con esa mirada. Era como si estuviera viendo algo más que ella—. ¿No vas a hablarme?
Ahora pasemos a la mente del rubio.
¿Cómo puede sentirse en estos momentos?
Primero Chica, luego Foxy que casi le mata, ahora Fred que le hablaba como si nada.
Eso no era lo peor de todo.
Al ser mirado por ella, sentía algo muy raro. No solo sentía que ella le miraba fijamente, también sentía que era visto por otro par de ojos y estos ojos los sentía muy cerca de él, demasiado. Los tenía pegado de cierta forma. Era muy extraño para variar porque le daba una sensación de peligro y algo de miedo esa supuesta mirada que sentía encima. Pero no había nadie salvo ellos dos. Tal vez lo imagine… aunque si hablamos de imaginar cosas, después de vivir lo que ha vivido en estos momentos, está más que claro que no puede ser tan descabellado la idea que pensaba.
Por eso no hablaba, además de estar procesando lo de esta noche.
—… —intentó abrir su boca para decir algo. Fredica se mostró sorprendida porque al fin estaría por hablar. Se calló sus palabras. No salían. Es algo complicado de hablar cuando experimentas algo así en un lapso de… ¿1 hora? Es difícil para él. Tiene mucho que procesar y no puede dejarse llevar por el momento. Es… sí, complicado es la palabra perfecta.
—Veo que no vas a hablar tampoco, genial —Fredica suspiró. No había remedio alguno. En estos momentos, mostró preocupación, una notoria en su rostro que el guardia—. Escucha, he venido para ver si estás bien… lamento lo que hizo Foxy —en secreto, el guardia al menos tuvo una ligera buena impresión de ella. Claro, tiene en mente la música esa que había escuchado cuando estaba en la cocina. Fue raro y daba un poco de miedo—. Prometo que no sucederá de nuevo
—…
—No hace falta que digas nada —aun así sabía que no diría nada—. Tampoco hace falta que des las gracias. No quie… no queremos que algo malo te pase. No queremos que otro guardia se vaya…
—¿Es verdad?
—… ¿verdad?
Fredica no comprendía para nada.
¿Verdad? ¿Verdad de qué? No entendía su pregunta. Le miraba confundida, inclinando su cabeza a un costado. Se podía ver incluso el signo de pregunta encima de ella.
—El anterior guardia —Fredica no esperaba que él hable. Aparte, su voz… su tono de voz es algo muy extraño para ella. Pero mencionar entonces al guardia, al menos por cómo dijo de anterior guardia, ya entendía algo—. ¿Es cierto lo que ha pasado con él?
Su mente vino el anterior guardia.
Teniendo en cuenta que Francis y el gerente han dicho que el guardia se fue porque los animatrones hablaban y querían hacer cosas con él, quería saber ahora por parte de una de las responsables del comportamiento de dichoso guardia. Quería saber qué podría decir, qué podrá contestar, qué razón dirá, qué excusa… tiene muchas dudas.
Habló solamente para eso. Todavía tenía sus dudas de comunicarse con ellas.
Fredica se sorprendió con esa pregunta.
Miraba al guardia sentado en la silla. Ella se apoyó, apoyó el trasero que se gastaba la Fredica, en el escritorio mientras se cruzaba de brazos, seria.
—Es cierto. Habíamos… pasado más de dos meses sin un guardia… la emoción nos ganó… y jugamos con él en todo momento. Queríamos también pasar el rato a su lado pero, creyó que queríamos hacerle daño…
—Lo querían vaciar a base de sexo, tienes que admitir que tras dos meses sin algo de acción…
—No le culpo tampoco, tenemos la culpa en cierta manera —ignoró a su yo dorado por completo. No quería tampoco dar indicios que estaba hablando con alguien más—. Es por eso que nos dijimos a nosotras mismas que no haríamos nada malo con el nuevo guardia, es decir tú
—Y aquí estoy, con un hombro lastimado y posiblemente dislocado —replicó el rubio mientras negaba—. Genial… —negaba una vez más mientras suspiraba—. Pensar que el guardia anterior de verdad tenía razón con lo que los otros me contaron… mierda, mierda y más mierda —miraba al suelo preocupado. Levantar su cabeza y ver las piernas de Fredica en serio era una vista muy hermosa… pero no podía pensar en cosas mundanas en estos momentos—. Entonces, ¿tú también harás algo conmigo?
—¿Eh?
—Tienes los ojos de un cazador cuando ve a su presa —sí, no podía ser engañado al menos en esto. Su dura infancia le hace reconocer estas cosas. Podía ver a Fredica actuar seria pero notaba cómo no dejaba de comerle con los ojos—. …¿Qué harás?
—Solamente vine a verte —maldecía en secreto al ser descubierta—. No te haré daño. Ninguna de nosotras te hará daño.
—En ese caso —la silla era de esas que podías moverte para todos lados. Empujaba, como podía de hecho, la silla con sus pies. Se impulsaba. Se acercó hasta una de las puertas y presionó el botón. La misma se abrió—. Vete, necesito descansar de todo esto
—… —Fredica no era quien para negarse a esto al menos. Sabe muy bien que debe darle algo de tiempo para procesar todo. Estaba debajo de la puerta ahora. Se detuvo. Pudo sentir la mirada del guardia en ella. También sintió su trasero ser visto de arriba abajo. Se dio la media vuelta—. …¿volverás…?
—… no sé
En cierto modo a la osa le bastaba esa respuesta.
Se alejó un poco. No sintió la puerta cerrarse. Parece que de alguna manera le tomó la palabra que no haría nada. Al menos confía en ella un poco. Fue un alivio. Como tal, con ese alivio, decidió primero hacer una parada en el camino.
Baños, 01:40am
—Tuviste tu oportunidad de hacer algo pero, no, ella decide simplemente ser una buena chica
—Te dije que lo único que quería hacer es ver si estaba bien
—Sabes muy bien que no puedes mentirme. Podrás decir que no querías hacer nada pero tu cuerpo te delata enormemente…
—… tsk…
Era cierto.
Fredica fue principalmente para ir y asegurarse que esté bien. No quería que se escape, no dejaría que eso pase porque primero tiene que ver si éste volverá a trabajar mañana. Estaba muy dispuesta a hacer de todo para que no se vaya, ya no pensando en ella sino en el resto de sus, como quien dice, hermanas.
Pero por otro lado, sabe que esto era por ella misma y nada más.
En todo momento, no solo notaba su mirada seria en ella sino podía sentir cómo miraba tanto sus pechos como sus piernas y a posterior y antes de irse de allí, su trasero. Podía sentir que la estaba devorando completamente.
Su cuerpo no mentía. También sus pensamientos le traicionaban porque claramente pensaba en cómo haber violado a ese débil guardia y cómo haber sido marcada, algo que podría presumir frente a las demás y dejar en claro quién es la que manda.
Líquidos fluían entre sus piernas y por todas las mismas. Ella agachó su cabeza y podía ver que era como unas cataratas. Realmente estaba muy mojada. Su respiración era muy entrecortada y le costaba también moverse como tal por el deseo que estaba sintiendo, la lujuria.
—¿Has visto? —la versión dorada de ella flotaba como si nada. Aparecía y desaparecía en otros lados. En eso, ella apareció por detrás de ella. Le tomó de los hombros— Mírate al espejo que han reparado por tu culpa —Fredica terminó haciendo caso—. Esta eres tú realmente, una osita sucia y pervertida que lo único que quiere es complacer a su dueño… —le sopló una de las orejas. Solamente ella, Fredica, podía sentir algo de lo que ella podía hacer—. Vamos… no te resistas…
Fredica solo le quedó una sola cosa que hacer…
Comedor principal, 02:00am
—¿Crees que deba ir a ver cómo se encuentra?
—Te preocupas demasiado. Fredica dijo que todo estará bien
—Pero Bonnie, estamos hablando de Foxy. Tú no viste cómo casi lo mata… fue…
—Tampoco hiciste nada
—¡Tampoco podía hacer mucho! Yo… tenía miedo… en serio… fue… fue horrible ver eso… yo…
—Ya, ya, ya. Tampoco te pongas de esa manera Chica. Hiciste algo después de todo y has salvado al guardia, tranquila… —por unos momentos, Chica volvió a calmarse. Ella negaba ante la actitud tan ingenua de ella—. No veo la hora de poder verme yo también con el guardia… esto es muy aburrido… demasiado… —y ella se lo estaba pensando seriamente—. ¿Debería…?
—No —la repentina aparición de Fredica hizo que Bonnie, junto a una Chica que estaba sollozando y esperando el bienestar del guardia, se asustaron y ambas se terminaron abrazando—. He vuelto… —Chica y Bonnie se dieron cuenta que ambas se abrazaron. Se separaron rápidamente—. ¿Foxy? —ambas señalaron a una zorra amarrada por completo. Por esta vez, no va a pregunta de dónde sacaron las cuerdas—. Bien…
—¡¿Cómo está el guardia?!
Chica no pudo evitar preguntar esto. Estaba muy tensa y quería saber.
—Él está bien —contestó. Chica soltó un enorme suspiro de alivio—. Pero dudo que decida quedarse más tiempo aquí
—¡¿Ehhhh?! —Chica se alarmó—. ¡¿Se va a querer ir?! Oh no… —una vez más, ella se puso muy nerviosa—. Si tan solo hubiese hecho algo antes… yo… yo…
—No es tu culpa, tranquila —Fredica acarició el cabello de ella. Pese a ser un animatron, su cabello era suave, como el de uno de verdad—. Yo tuve que anticiparme a que Foxy seguro iba a hacer algo así…
—Qué raro haciendo mal las cosas —el comentario de Bonnie afectó un poco a Fredica que se lo tomó mal. La coneja vio la reacción de la osa y ya se estaba queriendo evitar problemas—. Un decir, nada más… tsk.
—¿Se quedará el guardia entonces?
—Eso tenemos que ver si viene mañana durante el día como siempre hace
—Es cuestión de esperar… —Bonnie suspiraba—. Bien, total, no quería ver el guardia de todas formas…
—Dudo que quiera verte…
Fredica de nuevo tuvo que meterse en el medio para el cruce de palabras entre la polla y la coneja. Eso sí, vio a Foxy amarrada y sabía muy bien que debía hacer algo con ella para evitar problemas futuros…
Oficina de seguridad, 02:10am
…
Se va a ahorrar el comentario que ha visto cómo Fredica fue al baño a masturbarse.
Pasando a otra cosa, se tomó las molestias de ver cómo los animatrones parecían hablar y hablar en el comedor principal, parecían discutir también. Observó que incluso se tomaron las molestias de atar de arriba abajo a Foxy que yacía inconsciente todavía.
Vio que Fredica también pareció hacer algunas cosas más con ella. No abe que hace porque justo la cámara empezó a fallar. Tampoco pudo escuchar algo porque, bueno, es normal, quiere creer.
La cámara volvió a funcionar. Foxy ya no estaba allí. Empezó a buscar en las cámaras y fue hasta la cueva del pirata. Foxy estaba allí. No estaba parada ni nada, estaba recostada, sin estar atada. De alguna manera, sentía un leve escalofrío.
"No te preocupes, no despertará hasta mañana"
Bueno, tal vez uno de los animatrones ha escrito eso. Al menos sirve de algo. No tiene razón para preocuparse ahora. Abrió la puerta entonces del lado derecho. Quedaba menos del 40% de energía. Sabe que seguro nadie le vendrá a ver, eso esperaba.
Estaba tranquilo, ignorando que ha visto cómo Fredica se había masturbado con todas las fuerzas del mundo y que, por unos momentos, juró que ha visto que ella ha visto a la cámara porque sintió de alguna u otra forma su vista en ella.
¿Crear animatrones así de calientes también?
Realmente ese chico Afton en serio parece ser un genio… ¿cómo se le ha ocurrido semejante cosa?
No quiere pensar en esto porque de alguna manera, creerá que tiene la mente algo sucia como la tiene ese tipo. Por supuesto que estaba negando el hecho que quería felicitarlo por haber creado semejantes bellezas como animatrones.
Por el momento, cerró sus ojos y aprovechando entonces, estará dormido hasta que sea la hora.
Poco es lo que sabe que mientras cerraba sus ojos y disfrutaría de una pequeña siesta, alguien ya estaba observándole detenidamente y con signos de interés enorme.
Escenario, 02:20am
Fredica está al borde del colapso.
No porque estaba a punto de desmoronarse sino porque estaba teniendo problemas para comportarse como la mayor de todos estos animatrones.
La razón es que no era Chica quien faltaba, faltaba Bonnie. Esa maldita coneja en serio no podía resistirse y tuvo que ir y seguro molestar al guardia. La tenía que matar porque no soporta ya la actitud de ella. Puede soportar a la buena de Chica pero no puede soportar a la soberbia de Bonnie. Ya no aguanta más esto.
—Es mi tipo
Bonnie entonces apareció con una pequeña sonrisa. Vino y volvió rápidamente. Fredica, obviamente, estaba muy molesta y se notaba su cara.
—¿Qué pasa? —la sonrisa soberbia de Bonnie llegó hasta Fredica—. No fui a hostigarle, no te preocupes Fredica. Solamente quería ver a la persona que pone tonta a Chica… y que ha sobrevivido a Foxy… —llevó una mano a su mentón. La otra estaba todavía apoyada en su estómago que con esa mano de ese brazo, sostenía el codo del otro brazo que llevó su mano al mentón—. De ser posible, me gustaría tener conejos con él… ¿estamos programadas para simular eso también?
—…
—Fredica, cariño, vamos, es una broma —Bonnie soltó una linda carcajada. Es una broma esto que le hace a ella… porque sabe muy bien ella misma, Bonnie, que no lo es—. No haré nada… hoy.
—Siquiera sabemos si piensa quedarse o no
—Lo hará
Fredica mostró dudas con esa respuesta tan segura. La miró también con dudas. ¿Cómo puede saber eso?
—Hehe… ¿cómo lo sé? Una coneja sabe justo como yo sabe leer a las personas y ese guardia… va a quedarse
—¿En serio?
Chica de verdad quería una confirmación de esto. Sabe perfectamente que por más que Fredica le diga que ella no tuvo la culpa, siente que es así. Pudo de verdad hacer algo, detener todo desde un principio, pero nada. El miedo le ha dominado por completo. Por ende, al escuchar a Bonnie muy segura de ello, estaba con grande esperanzas. De quedarse, hará todo lo posible para poder complacer al guardia porque la culpa que siente es enorme… como sus pechos pero eso no viene al caso.
Bonnie sonreía de oreja a oreja.
—Reconozco a un pobre cuando lo veo —su comentario despectivo descolocó un poco a Fredica y a Chica—. Como tal, seguro que necesitará dinero… por lo que dudo enormemente que se vaya. Va a volver y nos tendrá que aguantar…
—¿Hablaste con él?
—No, no lo hice —dijo a Fredica—. Intenté entrar pero antes de hacerlo, pude notar que siempre miró a mi dirección. Me paré en la puerta unos minutos. Es un humano.
—¿A qué viene eso último? —preguntó Chica confundida de nuevo
—Por unos 5 minutos me miró fijamente sin pestañear, siquiera parpadear. Me miró y en serio, pude sentir su mirada en mi cuerpo —ella llevó una mano a su pecho—. Tal mirada de deseo de gente pobre como él mirando a una hermosa coneja de clase como yo, es normal notar ese deseo inalcanzable… pero tiene los rasgos perfectos —era rubio, ojos claros, algo alto y alguien que no temía mirarle a los ojos fijamente a pesar de saber que podría matarlo como si nada. Efectivamente, cumple con todo lo que ella busca—. Pero no puede ocultar el hecho que sea alguien pobre y como tal, queridas chicas, él, volverá
—¿Qué pasa en caso de no volver?
—Si él decide quedarse, deseo poder tener toda una noche a solas con él
—No
Uno pensará que fue Fredica quien dijo esto… pues estás en lo cierto, fue ella. Fue más rápida que Chica. La polla quería retribuir lo que no hizo al guardia. Quería tener una mañana con él y nada más.
—Oye, en caso de no volver, bueno, simplemente, no tendremos a nadie. ¿Qué puedes perder eh?
—Si realmente viene mañana… no, si realmente decide volver, entonces discutiré eso contigo sobre una noche a solas con el guardia… pero si no vuelve más, entonces tendremos que volver a la misma rutina de siempre.
Esa rutina de siempre era merodear como si nada, aburridas, incapaces de poder divertirse como querían… este guardia, podían usarlo como querían pero no quieren que suceda una vez más el hecho que otro guardia renuncia porque les tiene miedo o porque ellas de alguna manera le quisieron violar… o le mataron sin querer.
Querían hacer todo bien… pero ahora mismo, las cosas muy bien que digamos no terminaron.
Y tener que esperar otra vez un guardia, teniendo en cuenta que seguro se pasaba la voz que este empleo terminará con tu vida, pues llegará el momento que sean desmanteladas y nunca más sean armadas.
Pero Bonnie se mostraba muy segura de esto. Estaba ella segura que él iba a quedarse y no se iba a ir de este empleo porque es pobre y necesita dinero.
¿Realmente es así?
Fredica no tiene ni idea por lo que de momento, ordenó a todas que tomen sus lugares y solamente por esta noche, se desactiven y duerman para compensar al guardia que seguro, querrá descansar.
Eso sí, cuando todo, más o menos, sea algo normal, volverán a jugar con el guardia.
—¿Fredica?
—¿Sí Chica?
—Otra vez estás chorreando…
—Pff…
Fredica de alguna manera se había olvidado que no hace mucho se había masturbado a tal punto que podría haberse quebrado la mano y bueno, que Chica le recalque aquello y que Bonnie suelte una carcajada, le molestó un poco.
Menuda manera de desactivarse por el resto de la noche le ha tocado.
