Capítulo 7

Al siguiente día, como era de esperarse, el guardia nocturno no fue a trabajar.

El mismo llamó y dijo que no iba a ir porque tuvo un pequeño accidente y que pronto se iba a recuperar. Lamentaba también el no poder ir a trabajar esta noche y dejó en claro que si hace falta, que se lo descuenten de su paga, no le importaba. El gerente fue bueno, entendió y aceptó este pequeño pedido del rubio, deseándole una pronta recuperación y en caso de necesitar algo, que simplemente llame, que él le atenderá con una gran sonrisa.

Pero es algo que los animatrones no son capaces de saber, claro.

Escenario, medianoche

Hoy no habría guardia.

Francis, el que ocupaba el cargo del guardia de día, no iba a venir tampoco por problemas familiares por lo que el gerente se las ingenió de alguna manera. No era su idea dejar este lugar sin un guardia nocturno pero tampoco es que llegue a pasar algo. Nadie entrará como para hacer algún destrozo. Estaba seguro que todo se iba a mantener tranquilo y seguro.

Al momento de llegar la medianoche misma, ellas empezaron a moverse.

De hecho, siempre se han podido mover en todo momento, solo que de día es muy peligroso hacerlo y de noche, bueno, por costumbre simplemente ellas despertaban de alguna manera en la medianoche y de ahí, empezaban a jugar un poco, disfrutar de la libertad de poder hacer muchas cosas que estando quietas no podrían hacer.

No vino —fueron las palabras de Chica—. El guardia no ha venido esta noche y tampoco ha venido durante el día… —bajó su cabeza. Se sentó en su lugar en lo que dejaba la guitarra a un costado—. Él no vendrá de nuevo… lo arruinamos

Es un humano, tal vez tenga cosas para pensar y procesar —Bonnie dijo esto mientras pensaba. El tema es que quería que viniera porque su suposición era la correcta. Sabe muy bien y lo reconoce perfectamente. Él vendrá… eso y por la apuesta—. Tal vez mañana esté aquí

Tú dijiste que vendría hoy —Fredica la confrontó—. No vino, no podrás hacer nada entonces con él hasta nuevo aviso

Oye, oye, ¿por qué debería hacer caso a eso? —la señalaba molesta—. Hice una apuesta y la misma no ha terminado ¿sabes? No pusimos límite de tiempo

Has dicho que vendría hoy. No vino, listo. Tu apuesta salió mal.

Hehe, cariño, yo nunca me equivoco —ella sonreía. Su sonrisa soberbia era algo que no podría sacarse nunca—. Te prometo que hoy estará en el día y vendrá a vernos desde lejos —sacó una zanahoria. La empezó a comer lenta y jugosamente—. Y cuando venga… esto le voy a hacer

Chica y Fredica se miraron de reojo ambas cuando notaron que Bonnie estaba haciendo una felación a una zanahoria como si nada.

¿Crees que le de atención a una coneja como tú?

Sé muy bien lo que un hombre quiere —soltó la misma—. Soy lo que todo hombre quiere. No tengo más que decir.

—… ¿qué ofreces? —preguntaba ahora Chica—. Todas tenemos trasero, todas tenemos pechos, todas tenemos cuerpos hermosos… ¿qué te diferencia de las demás?

¿Qué hombre no se resiste a una linda conejita? —esto lo dice porque una vez, había visto que un guardia tenía una revista y vio que dicha revista era de un hombre adulto alrededor de muchas mujeres vestidas de conejas. Si eso no es un indicio que un hombre cualquiera no desea a una chica coneja, entonces no tiene idea de lo que es—. Estoy segura que cuando tenga que elegir, va a elegir a la correcta

Bonnie estaba muy segura de ella misma. El cuerpo que tiene es suficiente para convencer a cualquiera, más este guardia. Sabe también que no podrá resistirse a ella y por lo que ha visto del mismo en apenas 10 minutos, reconoce que es el hombre perfecto.

Son pequeños pensamientos que tienen estos animatrones, más que nada Bonnie.

En general, con el tema del guardia es algo controversial porque a veces no se deciden qué hacer, si simplemente ir, molestarle, jugar con él, fingir que no hacen nada para luego sorprenderle a último minuto o tal vez, empezar a hacer lo que una vez hicieron que fue dañarlo… porque debían retribuir el daño que ellos le han hecho a ellas. Sí, algunas guardias simplemente tenían otros deseos… pero también, tenían ganas de lastimarles y ellas se defendían.

¿Qué es lo que iba a decir esos guardias que le lastimaban? ¿Quejarse? ¡Nadie les iba a creer!

Eso ha llevado a que casi nadie tampoco tome este empleo y cuando alguien toma el turno de noche de guardia, ellas tampoco podían aguantarse mucho más de la cuenta y comenzaban a actuar cada vez más y más agresivas.

Han estado solas por un tiempo. El anterior guardia fue para ellas una bendición… pero también terminaron arruinando todo. Todas tienen la culpa de hecho. Fredica a veces cree que la culpable de todo es ella y nadie más. Pero la realidad es que todas tuvieron su grano de culpa. Ahora, luego de tanto, el tener a un guardia nuevo y que ellas han demostrado ser buenas y pacientes… creían que era el indicado… luego de decir que más de 10 guardias eran los indicados.

Pero todo salió mal, una vez más.

¿Qué haremos si vuelve? —preguntaba entonces Chica—. ¿Debemos ser buenas o…?

Seremos las mismas de siempre —Fredica al habla—. No tenemos razón ya de ser indiferentes a lo que hemos sido. El guardia entenderá

¿Qué? —es que incluso Bonnie se tomó las molestias de decir aquello con dudas—. ¿Cómo que las de siempre? Hablas de… ¿hacer lo mismo que los otros guardias que quisieron tocarnos?

No —volteó a verle haciendo algunas caras como de asco—. Me refiero a que debemos ser algo así como nosotras… —hizo una pequeña pausa para pensar un poco mejor—. Ya sabe que todas nos podemos mover y todas podemos hacer lo que queramos durante la noche. Supongo que querrá hablar…

¿Supones?

Sí porque desconozco al guardia. No tengo idea qué tipo de persona es.

No pudo leerlo tampoco cuando lo tenía al frente. El sistema instalado que veía dentro de ellas para el reconocimiento de caras no arrojó ningún dato tampoco. Era como si fuera una persona nacida de la nada. Pero saliendo de sus sistemas, no podía leerlo. El hecho que solo le pregunte del guardia anterior le hizo estar más confundida. ¿Era algún conocido de él? Curiosa ahora, tendría que preguntarle.

No es tu típico guardia de seguridad, para nada. Tenía un aire al anterior pero este mismo ya de por sí, salía de allí, cumplía con su trabajo, es que incluso mostró dudas cuando Chica se manchaba a sí misma para poder sentir sus manos. No quería tocarla por vergüenza.

No puede negar que ahora lo extraña un poco.

Si tan solo hubiese hecho algo cuando estaban a solas…

Y… ¿qué haremos con Foxy?

Esa es una muy buena pregunta…

Cueva del Pirata, 01:00am

Las tres vinieron a ver a Foxy.

Desde que Fredica hizo lo que hizo con ella, la misma actuó normal de día pero ahora mismo, no se sabe cómo es que se va a comportar.

¿De verdad le hiciste algunos cambios?

Solo hice que sea menos agresiva.

Eso fue lo único que hizo… bueno, de hecho no tiene idea. Solamente tiró de un cable y listo, lo volvió a reconectar en otra entrada. Esperaba que fuera un poco menos agresiva. La idea es que pueda dialogar más con ella. Nunca fue alguien de palabras. Ella se mantiene distante del resto. Se toleran entre ellas pero nada más.

En el escenario no había nadie. Las tres subieron al mismo y caminaron más a fondo de allí para ir a la parte de atrás del lugar donde siempre está Foxy.

Al adentrarse un poco y llegar a lo que uno puede considerar una especie de camarote de pirata, de un capitán más que nada, ella estaba como si nada, recostada en una hamaca y no en su enorme cama.

Hay que destacar que de los cuatro animatrones aquí, la única que tenía un lugar como para suplir esas necesidades humanas de dormir y disfrutar del ambiente era Foxy sola porque el resto no tenía nada salvo un escenario compartido y ya está, un detrás del escenario.

Foxy

¿Qué quieres? —su tono no era amigable, para nada—. No recuerdo haberles dado permiso para que entren aquí —ella se hamacaba. Realmente parecía disfrutar de esto. Desde allí, miró a las tres—. Sobre todo a la de amarillo —señaló con su garfio. Chica entonces se puso detrás de Fredica y de Bonnie. La osa miró a esta y luego volvió a mirar a Foxy—. No quiero que esté aquí ni ustedes. Largo, quiero fingir que descanso.

Es por el guardia

El guardia es mío, ya te lo dije. No discutiré más del tema… que suficiente ya estoy hablando demasiado contigo…

No es el mismo guardia de antes, es otro.

Oh, claro, ¿cómo no pude haberme dado cuenta de eso? —se golpeaba la cabeza con gran asombro por este descubrimiento. Fue sarcástica, claro. Su rostro serio volvió—. Veré muy mal y tendré un ojo pero me doy cuenta que no es el mismo. Este es amarillo como esa maldita polla… ya sabía que no me iba a caer bien… —Chica ahora se sentía un poco mal—. Es por eso que tiene que desaparecer.

Matar a un guardia no traerá al otro

Cierra tu puta boca de coneja, Bonnie

¿Qué?

No quiero escuchar lo que una mentirosa como tú diga —le hacía señas para que se vaya en estos momentos—. Vete, vamos, no quiero verte.

El anterior guardia no volverá nunca —Foxy mostró una actitud hostil. Se levantó de su hamaca y caminó en dirección donde estaba ella. Se puso frente a ella. Estaban cara a cara mientras que Chica estaba muy asustada por lo que podría pasar. Bonnie era neutra pero también, tenía un poco de miedo. Ella era la única, Fredica, que no temía a Foxy—. No importa qué tanto trates, no volverá…

—¡Tú no sabes eso! —ella le puso su garfio en la cara—. Tú no sabes NADA de él. Volverá, lo sé… sé que volverá… no nos abandonaría…

Nos abandonó —Fredica le daba igual que Foxy le amenace con su garfio. Ella no podrá hacer nada mientras tenga ayuda… y esa ayuda es su yo dorada que a decir verdad, no quiere tener que recurrir a la misma pero en caso que las cosas se vayan muy a la mierda, es su carta del triunfo—. Escuché… una de las charlas del nuevo guardia y el que trabaja de día —tanto Bonnie como Chica saben a lo que se refiere. Las dos también han escuchado algo de esto mientras tocaban. Foxy era la única que no sabía nada era justamente ella—. Él… está encerrado en un lugar donde gente como él está… por nuestra culpa… culpa.

—… mientes

¿Parezco que miento?

Eres igual de mentira que la conejita perra esta —la misma se quejó pero al ser mirada por ella, optó por guardar silencio—. Él nunca nos va a dejar. Solamente dices esto para molestarme. Sigues siendo una perra, Fredica.

Seré una puta, perra y todo pero insultarme no va a traer al anterior guardia —no se inmutaba para nada frente a Foxy—. Está encerrado porque nosotras hemos hecho que se ponga loco. Hemos ocasionado eso… y eso te incluye a ti

Mientes… dime que es mentira —ella negaba fervientemente esa idea. No quería aceptar esto tampoco. ¿Ella? ¿Culpable que el guardia se vaya? No, no es así—. Yo no he hecho nada

La segunda noche que él estuvo aquí, no dejaste de aparecer frente a su puerta y patearla con todas tus fuerzas. Hasta lo amenazaste de muerte. Recuerda, son humanos, tienen miedo ellos… —técnicamente ellas también. Chica era un buen ejemplo. No dejó de estar temblando por lo que sentía. Las manos de ella estaban en su espalda. La idea de tener a Foxy cerca al parecer no era muy buena para Chica—. Tuvo miedo y tú seguías y seguías intentando entrar a la oficina… piensa.

—… —y ella lentamente pensó y se daba cuenta de esto—. No… yo no hice nada malo…

Claro que sí, lo has hecho. Has hecho que el guardia anterior no venga más. Fue tú culpa, siempre lo fue y siempre lo ha sido —Foxy no quería escuchar esto. No quería. Era empujaba por un dedo que era apoyado en su pecho, un dedo de Fredica. El duro golpe de la realidad le estaba afectando demasiado y de a poco, se mostraban indicios de fallas—. Por tu culpa, ahora, nosotras perdimos la chance de tener a un nuevo guardia… de nuevo, lo has hecho, has hecho que otro guardia se vaya… eres la culpable de todo…

Foxy retrocedía más y más. Cayó sentada en su cama al menos.

Su ojo estaba muy abierto. El shock pequeño de esta información y que ella tiene la culpa de todo fue mucho para ella. Ahora comenzaba a fallar, bastante. Algunas chispas saltaron de ella en lo que también, se tomaba su cabeza tanto con su mano como su garfio, teniendo las palabras bien grabadas dentro de ella de Fredica que es su culpa de todo esto.

Chica y Bonnie vieron cómo Foxy estaba teniendo una enorme crisis existencial y parecía que iba a explotar. Lo bueno es que no explotan de verdad, lo malo es que tampoco saben cómo diablos fueron hechas de nuevo para parecer casi humanas en ciertos aspectos.

Fredica miraba sin alma alguna a Foxy que parecía estar en un estado muy conflictivo. Tiene que afrontar la realidad de las cosas y entender muy bien que ella fue culpable de muchas cosas, más del anterior guardia. Sí, una vez más insiste ella misma que pudo detenerle pero no lo hizo.

Volteó a ver a Chica y a Bonnie, ambas calladas mirando a Foxy.

Volvamos al escenario y apaguémonos hasta el amanecer —dijo

¿Qué hay de Foxy?

Tras la pregunta de Chica, Fredica volteó a verla. Seguía de la misma manera. Estaría de esa manera por un largo rato. No es de su importancia, al menos ahora. Como actúe luego de esto, sí, es su problema.

Ya entenderá y cambiará un poco —soltó—. Venga, vamos.

Sin más, Chica y Bonnie siguieron detrás de Fredica mientras no podían evitar ver una vez más a una Foxy con problemas existenciales.

Freddy Fazbear's, 14:30pm

—¿No ha venido?

—Al parecer, no. Siempre termina viniendo a esta hora, jefe. Viene, come y bebe algo y me ayuda en algunas cosas. Pero… no, no ha venido hoy.

—Es raro…

—¿No has hablado con él?

—Sí pero lo único que me dijo es que no vendrá por un problema que ha sufrido. No me ha comentado a fondo qué fue lo que le ha pasado pero dijo que no podría venir… —él, el gerente, soltó un largo suspiro mientras estaba junto a Francis—. Parece y es una persona agradable pero… si realmente le sucedió algo, no tengo idea qué hacer con su trabajo de noche —lo miró—. ¿Tú no podrás tomar ese turno?

—Sabes jefe que no puedo —podría ser una excusa pero no lo toma porque durante las noches tiene otras cosas que hacer, precisamente estar con su familia—. Lo siento

—Sí, no te preocupes —él estaba preocupado. De no venir él, estaba seguro que debía buscar un reemplazo. Los que trabajaban durante el fin de semana no aceptarían trabajar durante la semana y como tal, deberá de poner un anuncio, nuevamente—. Espero que venga…

Entre que ellos parecían estar discutiendo sobre el guardia nocturno, los animatrones seguían con su rutina de tocarle a los niños así como también, de parte de Foxy, contar y contar más historias y advertir que no deben hacer nada de eso y de ahí, los asustaría y se burlaría con su típica risa de pirata. Pero más allá de eso, los que estaban en el escenario principal estaban analizando todo en lo que sus ojos se movían para ver a todos los niños debido a sus movimientos. No estaba el guardia que siempre suele venir a ver cómo va todo.

Esto demostraba que al final Bonnie estaba equivocada y que el guardia ya no vendrá más.

Era obvio.

Nadie se pensaría en quedar después de experimentar tales cosas.

Seguían como si nada tocando para los niños pero de poder mostrarse como tal, mostrarían una cara triste, más por el lado de Chica porque Fredica estaría mirando de mala manera a una Bonnie que no sabe qué hacer salvo sonreír nerviosamente por equivocarse, sonriente de la vergüenza que siente mejor dicho por equivocarse, algo que casi nunca sucedía.

La verdadera pregunta es, ¿dónde está el guardia nocturno?

Freddy Fazbear's, 18:36pm

Las horas pasaron pero la diversión no.

Los niños en el establecimiento o venían a jugar o a comer y beber algo o a escuchar a los animatrones… o todo a la vez. Este lugar en serio lo tiene todo.

Francis seguía vigilando todo y algo que le dio duda es lo que se había encontrado en uno de los baños al otro día que el guardia nocturno no vino para comer sus típicas rebanadas de pizza y su enorme soda. En ese baño, dio la casualidad que había encontrado un líquido muy extraño y que, un poco motivado por películas de detectives, quiso probar el mismo… aunque en las mismas películas que vio con su esposa esto no lo hacen pero quería intentar, sintió un gusto muy raro, casi pareciendo un líquido de una mujer.

—… —en ese momento, estaba sorprendido—. Con que por eso no querías venir a trabajar… trajo una mujer aquí —asentía porque era la única respuesta posible. Tal vez tenía vergüenza para mostrar su cara… pero, ¿cómo ha metido una mujer?—. Meter una mujer al trabajo y hacerle el amor para que eyacule en el baño…

No dijo nada de esto al jefe.

Esto es algo que se guardará y luego le dirá al rubio.

No quiere meterle en problemas. Solamente quiere saber cómo diablos ha metido una mujer al trabajo y más llevarla al baño para hacerle el amor tan así que dejó mojado todo el piso… y parte del espejo… y de paso las paredes. Esa mujer era fuerte, al parecer. Tuvo que pedir al de limpieza que por favor, limpie todo, cosa que él también se sorprendió de esto y sacó la misma deducción que él.

Ese guardia, ese hombre rubio, era todo un loco.

Por ende, comprende que no venga a trabajar.

Después de hacer una ronda, que era pasear por todo el lugar, y no encontrar nada malo, salvo unos niños que tal vez quisieron pasarse de listos con las instalaciones y con los animatronicos, volvió a su oficina para vigilar las cámaras y ver si habían niños haciendo estragos.

Volver a su oficina de seguridad no fue nada para él. El tema ha sido cuando ha vuelto a la misma que encontró al rubio de brazos cruzados, mirando las pantallas con las cámaras con mucha curiosidad, aparte de tener los ojos clavados contra los mismos que casi no parecía pestañear.

Él abrió sus ojos al verle

—Hombre, eres tú —soltó. El rubio le miró con una expresión sorprendida pero volvió a estar como si nada—. Pensé que no ibas a venir —lo primero que hizo fue palmearle el hombro. Apenas hizo esto, el rubio no pudo anticiparse y fue impactado por la mano en su hombro, retirarse unos pasos mientras hacía muecas de dolor. Francis no dejó pasar esto—. …oye, ¿estás bien? —preguntó—. Soy fuerte y eso pero solamente fue una palmada amigable

—Me lastimé —suspiró y se calmó. Estaba bien ahora. Se sobaba un poco el hombro por encima de su atuendo algo casual—. Por eso no he venido anoche. Tuve que hacerme ver.

—¿Fue tan serio? —el rubio dijo que fue cortado por algo, no siendo profundo pero siendo doloroso a la vez. No entró en tantos detalles—. Oye, vaya. ¿Por qué has venido? No, espera, ¿por qué no le dijiste eso al jefe?

—No quiero dejar de trabajar —contestó el rubio—. Necesito el dinero

—Pero te pagan en caso de haberte lastimado… aunque eso sería si fuera dentro de un área correspondiente a la zona de tu trabajo… y seguro te has lastimado fuera de tu casa y… sí, tienes razón, no sería bueno

—Precisamente no dije nada y ya aclaré que si tienen que descontarme la paga, no tengo problema en ello —asentía. Mentía en lo que pensaba sobre este trabajo. Si había dicho que se lastimó en casa, no cobraría nada. Si decía que se lastimó en el trabajo, un interrogatorio comenzaría y las cosas no terminarán bien—. Pero aquí estoy, queriendo hacer mi trabajo.

—Genial —decía él—. ¿Te quedarás esperando en la oficina?

—Tengo hambre

—Oh, claro. Aunque no sé si queda algo para ti. Los del staff de limpieza tal vez se hayan terminado… —se había ido rápidamente—. …tus porciones…

No quiso molestarse con el rubio. Realmente está haciendo un excelente trabajo, no tiene razones para molestarse tampoco. Esperaba que hiciera su trabajo nuevamente y le deseaba lo mejor.

Comedor principal, 18:49pm

De chaqueta marrón de cuero, una camiseta blanca debajo así como vaqueros azules oscuros y unas botas negras, era el atuendo de nuestro querido guardia nocturno, el atuendo más casual posible que podría tener.

Solo le quedó una rebanada de pizza. No era mucho pero era lo suficiente como para poder comer algo porque tenía hambre. Aparte, no quería hacer mucho, por eso vino, para poder comer algo y beber también una buena soda bien fría que era mucho mejor que la pizza misma.

Caminó por todos lados del establecimiento y antes de ir al comedor principal donde todos los niños estaban disfrutando del espectáculo, fue directamente a la cueva del pirata.

¿Por qué iría allí?

Tampoco tiene idea alguna pero algo le hacía querer ir.

—Oye —el rubio no le habló a alguien sino más que al escritor de esto—. Escucha, sé muy bien que este trabajo no es normal y todo eso pero, ¿por qué tengo que ir a donde está Foxy? —el rubio no podía evitar las ganas de adentrarse en la guarida de Foxy. Había algo que le atraía hacia allí—. Espera, oye, en serio, no quiero entrar allí. Que esa zorra me va a matar —él no quería entrar pero algo le decía en su cuerpo que debe adentrarse en tal guarida porque tal vez descubra algo importante—. Vamos viejo, en serio, no quiero… —decidido entonces, iba a entrar. No había ningún niño presente en estos momentos. Era raro eso. Pero teniendo en cuenta que él puede entrar y hacer lo que quiere, tampoco le importaría echar a los niños para poder revisar si Foxy funcionaba bien o no. De todas formas, él se adentró con la valentía enorme a pesar que no hace mucho, poco más de un día, quería matarle—. Te odio…

El guardia entonces entró al camarote de Foxy.

Miró a todos lados. No había nada. Bueno, había algo. Estaba recostado en la enorme cama que había contra una pared y en medio también. Estaba totalmente acurrucada, como todo un buen zorro, temblando un poco también. Alzó una ceja.

¿Qué le habrá hecho Fredica para que esté de esta manera?

Se quedó a unos cuantos pasos. Desde donde estaba podía ver claramente a Foxy, ¿por qué se iba a acercar? No vale la pena. Solo podía ver que estaba como un zorro recostado en la cama, acurrucada y nada más. Eso es todo. No había más.

Se volteó y se iba a ir

Alto

O eso estaba creyendo.

Se quedó parado. Pudo sentir los pasos de Foxy que iban en dirección a él. Claro, se detuvo. Él se dio la vuelta. Ella no estaba muy lejos. Estaba a unos cuantos pasos. Lo tenía frente a él.

De alguna manera, es la primera vez que ve a un animatron funcionando de esta manera, con un gran libre albedrio, de día.

¿Por qué has venido? —como siempre, su tono no era muy amigable que digamos—. ¿Quieres todavía sufrir como la otra vez?

—Solamente quería asegurarme que estás bien —contestó. Ya tenía la capacidad mental como para poder hablar como si nada con ella. En ese día que no fue a trabajar, aparte de tratarse su herida que todavía duele un poco, ejercitó su mente para cualquier tipo de escenario posible en lo que involucre comunicarse—. Nada más que eso

Eres un muchacho raro, guardia —dijo repentinamente Foxy tras escuchar lo que dijo—. Te preocupa alguien que intentó quitarte la vida. ¿Qué eres? ¿Un enfermo?

—Mi trabajo es asegurarme que tú y el resto estén bien, nada más, nada menos —dejó en claro eso—. No te confundas, Foxy.

No uses tu sucia boca para mencionar mi nombre, guardia

—Empieza a acostumbrarte, Foxy —en serio notaba cómo la zorra se enojaba. No quería hacerla enojar pero le gustaba por alguna razón. Aparte, se mostraba bastante calmada por tenerle frente a ella. Pensaba que le iba a matar pero parece que Fredica hizo algo bueno—. Tendré que lidiar contigo

Pronto terminarás como el resto de guardias, humano

—Como el anterior guardia

Foxy no lo tomó del cuello esta vez. Le tomó de su ropa y lo llevó contra la pared. Lo levantó un poco. Eso sí, lo bajó para luego apoyar su mano en el hombro que había lastimado. Ahí notó su expresión de dolor.

Más te vale no hablar del anterior guardia, ¿me has oído? —se acercaba más y más contra el guardia que seguía mostrando muecas de dolor—. Ese guardia del cual tu sucia boca ha salido es el mejor que ha habido…

—Es… está… en un loquero… por su culpa… —habló como pudo debido a la presión ejercida por su mano en su hombro—. …no…

¿Tú también? —que él también diga esto, lo mismo que Fredica, estaba harta. Puso su garfio en la cara del guardia—. No me vengas con esas…

—Lo vi… —pudo notar cómo comenzaba a dudar Foxy con respecto a lo que dijo. Es más, temblaba un poco. Tal vez no esperaba que dijera esto, para nada. Él menos esperaba decir algo así pero para poder librarse, lo que sea.

Mientes —respondió Foxy—. Sé que mientes para librarte de mí, lo puedo notar en tu cara —pese a que dudó, no lo iba a creer. Este hombre tocó algo muy delicado para ella. Como tal, ella paseó su garfio en la cara del mismo—. Espero que estés preparado para sufrir las consecuencias…hombrecito…

—No… miento… —trató de decir.

¿En serio? Hehe… idiota como todos, no sabes que tengo reconocimientos faciales que me hacen ver si alguien miente o no…

—N-no… solo… no quieres… creer… lo —como alguien valiente, cosa que no es, llevó su mano por encima la de ella que estaba encima de su hombro. Foxy estaba quieta todavía, teniendo su garfio en su rostro—. Pero… él… terminó… loco… por culpa de ustedes…

—… deja de mentir…

—No miento…

Basta…

—… —el agarre de ella se hizo débil. Lentamente sacó esa mano de su hombro. Ella incluso retrocedió unos pasos. Estaba en conflicto, nuevamente—. Foxy…

No… no, es mentira… dime que mientes —de nuevo estaba en jaque mentalmente sobre el guardia anterior. No es culpable, no lo es. Ella no hizo nada malo. Ella solamente quería jugar y se expresó de la mejor manera posible… ¿en serio hizo algo malo?—. Yo… yo…

—…

La forma en la que se comportaba en estos momentos Foxy… no eran propias de un animatron, más uno que estaba hecho como para adultos… insiste que ese cuerpo que tiene Foxy no es algo para niños… pero si al final fueron hechos para los niños, no puede decir mucho que digamos. El tema es que en estos momentos, Foxy le daban grandes ganas de abrazarle. Quería abrazarle y hacerle sentir bien.

—Oye, Foxy, escucha —decía extendiendo un brazo mientras quería acercarse a ella—. Mira, que…

¡No te acerques! —pudo notar que lloraba incluso. De esas "lágrimas" que salían de ella, estaba funcionando de nuevo mal—. ¡Podría matarte!

El guardia nocturno era valiente como también era idiota.

No pudo evitar sentir esa necesidad rara de abrazarle. No tiene razón de hacerlo. Esa zorra casi le mata simplemente por algo trivial como que se confundió de guardia. Aparte, puede salir muy mal esto. Demasiado mal. Pero, él simplemente se acercó hasta ella.

Foxy no mostraba estar bien, parecía estar sufriendo mucho con todo esto.

Él no hizo esto con muy pocas palabras. Insiste, ¿qué ha hecho Fredica para que se ponga de esta manera? ¿Realmente cambió mucho de ella? No, no tiene sentido alguno. Tampoco podría saber qué hizo pero se supone que ahora es un poco más dócil Foxy, menos agresiva. De ser la que ha visto en su momento, estaba seguro que le mataría pero en estos momentos, ella estaba… ¿llorando? Frente a él con la idea que ella fue culpable de hacer que el otro guardia esté encerrado en un loquero.

La terminó abrazando.

Foxy se quedó congelada.

¿Qué era esto?

¿Qué diablos está haciendo este guardia?

¿Por qué carajos la atrapó como tal? ¿Qué le iba a hacer?

¿Por qué… se siente rara con esto que está haciendo?

¿Qué es?

¿Qué es esto que le hace sentir protegida?

¿Por qué se siente feliz…?

No tiene idea de lo que es. Ella solamente terminó correspondiendo sea lo que sea esto. Hizo lo mismo, rodearle con los brazos. Estaba llorando todavía con su ojo y las fallas eran más notorias que antes hasta que poco a poco comenzaba a calmarse y su cabeza también. Estaba con su ojo abierto enormemente y de esa manera, de a poco, se tranquilizaba.

—… ¿qué es esto?

Foxy quería saber.

No sabe qué es esto.

¿Alguna vez alguien hizo esto con ella? No, nunca.

—Un abrazo

Abrazo… un abrazo…

No tiene idea de lo que es pero le gusta… y mucho… lo suficiente como para poder adentrarse más y más y embriagarse con esta sensación que un poco feliz le ha hecho, ruborizándose un poco, algo que el guardia no ha visto… y no verá hasta entonces.

El guardia se quiso librar pero Foxy no le dejaba para nada. Se intentó librar en serio y con algo de fuerza pero ella no le permitía por nada del mundo.

Un problema se había resuelto, su vida, y otro, su vida nuevamente, había comenzado.