Capítulo 8

Solo al cabo de unos 10 minutos, Foxy terminó soltando al guardia. Ella, por alguna extraña razón ahora, quería estar a solas además que tendrá que seguir con su pequeño show a los niños que se estaban reuniendo nuevamente fuera de la cueva del pirata.

Nadie se ha preguntado que un hombre rubio haya salido de allí como si nada. Eso fue bueno para el guardia porque no sabe cómo explicar que un animatron, Foxy en este caso, le estuvo abrazando a tal punto que de no haber parado, jura que sus huesos serían destrozados por la fuerza que ella tiene y que, de paso, sin aire no por el abrazo sino por estar con su rostro en los pechos que ella tiene. Para agregar más a esto, era muy suave. Ella en general y sus pechos eran… bueno, la sensación que te da es muy realista. No puede explicar esto y cuando salía de allí y veía a los niños, pasaba de ellos, se preguntaba de cómo es posible que una persona cree algo así tan real como Foxy y los demás.

¿Cómo diablos hizo para que la sensación sea como si de verdad está abrazando a una mujer?

Caminaba con esas dudas. No fue al escenario donde estaban Fredica, Chica y Bonnie. Fue de nuevo a la oficina de seguridad. Quería ver algunas cosas. Le iba a pedir permiso primero a Francis para que le deje revisar sus cosas del escritorio. ¿Razón? Tal vez encontraría algo escondido allí del anterior guardia, nada más.

—Oye viejo —Francis estaba allí. Estaba sentado mirando las cámaras. No estaba mirando al rubio con una sonrisa… bueno, lo estaba haciendo pero su sonrisa era algo pícara—. No le diré al jefe lo de la otra noche

—¿Qué otra noche?

—Ya sabes, lo del baño. Mira, no es bueno que traigas una chica aquí contigo para pasar la noche —el rubio no estaba entendiendo nada—. Pero procura no dejar sucio —ya al escuchar esto, se hizo unos segundos para darse cuenta que muy posiblemente esté hablando lo de Fredica y de cómo se masturbó tan fuerte que casi hace explotar una pared—. Yo no diré nada —le levantaba el pulgar—. Pero me debes una

—Eh, sí, claro…

—Eso sí, es un gusto raro —soltó como si nada.

El rubio pestañeó varias veces. No comprendía eso que era un gusto raro. Francis miraba a la nada misma para luego mirar a las pantallas. Él, el rubio, todavía estaba procesando esto. Fue entonces que cuando seguía mirándole fijo a Francis, se dio cuenta de algo… o eso cree.

—¿Gusto raro? —preguntó—. ¿Qué hiciste…?

—Me sentí detective por un rato —decía entre risas—. Nada normal

—… —alzaba sus cejas porque en serio estaba sorprendido—. Espera… —empezaba a preocuparse por las ideas que ahora él tiene en la cabeza al escuchar lo que dijo—. …¿qué hiciste? —preguntó una vez más—. ¿Probaste… ese líquido?

—… ¿no?

—… viejo —estaba en serio que impactado—. ¿Por qué?

—Porque no es la primera vez que pasa —contestó—. También ha habido muchos casos que habían líquidos raros en los baños… y como guardia, debo hacer registro de todo. Por eso tuve que probarlo…

—¿Qué pasaba si era orina? ¿Veneno? ¿No te importa tu salud?

—Ah, bueno, detalles

El rubio realmente se pregunta si Francis está bien o está mal en estos momentos y no podía dejar de mirarle con cierto shock y con un buen asco.

Oficina de seguridad, 00:10am

Fredica y Bonnie una vez más estaban sentadas en el escenario, no sabiendo qué hacer con respecto al guardia, más que nada Bonnie porque esta fue la que ha dicho que él vendría después de todo porque necesita dinero. Como no vino, Fredica tenía razón de sobra para estar molesta con Bonnie porque al final, no tenía razón. El guardia no vendría y ahora ellas deberán, seguro, estar mucho tiempo sin poder hablar con alguien, divertirse, jugar, tener pequeños encuentros amorosos puesto que necesitarán una forma de liberar estrés…

No tengo idea qué estrés por ser robots pero, bueno, se entiende de alguna manera ¿no?

Otra vez una noche sin él —Fredica miraba a Bonnie—. ¿Qué se siente no tener razón?

¿Realmente crees que estoy equivocada? —parecía ofendida—. Yo estoy muy segura de lo que vi y dije. Ese guardia vendrá y estará con nosotras tarde o temprano

Ya van dos días, Bonnie —le recalcó haciendo dos con su mano al levantar dos dedos—. Dos días sin el guardia. Si las cosas siguen de esta manera, no está alejada la opción de darnos de baja

¿Darnos de baja? ¿Nos van a reemplazar de nuevo?

Solamente pienso que es una solución. No tener guardia de noche no es bueno. No es bueno para nada…

—… —Bonnie no compraba lo que estaba diciendo Fredica. Por ende, la coneja se acercó hasta ella para verle cara a cara—. ¿De verdad es eso o es porque no podrás poder jugar con él? —Fredica no comentó nada a eso. Ella solo le miraba. Su nariz se chocaba con la suya—. ¿Cuánto más durarás tratando de negar que lo quieres coger hasta matarlo? —Fredica seguía sin decir una palabra. Bonnie tenía las manos en su cintura. Estaba entre sonrisas y una mirada seria—. No puedes negarlo, no puedes y no podrás —se paró recta. Se cruzó de brazos, mismos que estaban por debajo de sus pechos—. Fufu… es una lástima que nunca podrás tenerlo para ti…

Eso quiere decir que te has equivocado

Soy feliz mientras tú seas infeliz, Fredica.

¡Chicas! ¡Chicas! ¡El guardia ha vuelto!

Las palabra de Chica, muy emocionada, entraron a oídos de Fredica y Bonnie. La segunda mostró una cara de decepción porque Fredica no tendría a nadie entonces para jugar y se tendría que quedar con la ganas. Fredica le sonreía triunfante pero luego de eso cambió porque la coneja tenía en cuenta lo que dijo que él iba a volver y claramente lo hizo y esto hace que ella pueda tener por fin su tiempo a solas con él y lo iba a aprovechar muy bien. Fredica cambió su sonrisa y estaba seria por esto, no por lo de Bonnie sino por Chica que no parecía muy feliz que digamos ahora mismo.

¿Por qué esa cara Chica? —le preguntó Fredica—. El guardia volvió pero, no estás muy feliz…

—… —Chica no dijo nada. Estaba temerosa, un poco. Tragó algo de saliva… ¿saliva? Sí, supongamos que lo es—. Es que… Foxy está con el guardia…

Tras escuchar esto, tanto Bonnie como Fredica siguieron detrás a Chica a toda prisa, esperando que nada malo suceda con esto.

Oficina de seguridad, minutos antes

Vino a trabajar después de todo.

Su hombre le duele un poco pero está bien. Mientras nadie sea capaz de venir y ejercer presión allí, aparte de tener que hacer movimientos bruscos, estará todo bien. Pensaba que podría estar en reposo pero, necesita el dinero. No es excusa un dolor como este. No puede detenerle… aunque si tiene que moverse para evitar problemas, no pensaría en hacer algo dos veces…

Y tiene justamente un problema ahora.

—… ¿por qué estás aquí? —volteó a ver al costado. La puerta de la izquierda—. Apenas es medianoche —miró de reojo al reloj. Apenas pasaron unos segundos de medianoche. No parecía hacerse esperar—. …¿qué necesitas?

Vine a verte

—Oh, wow. En serio cambias rápido de parecer Foxy

No tienes tu suerte, camarada —la misma apareció entonces. Apenas se hizo medianoche, ella ya estaba aquí para poder conversar con él—. Todavía no olvido lo que has hecho, humano. No me provoques porque no estoy de buenas

—… ¿qué hice ahora?

Ya sabes… —ella señalaba al guardia con su garfio… aunque se podía notar levemente un tenue color carmesí en sus mejillas, más tirando a ser un rosado que se lograba ver debido a su color rojo. Miraba a otro lado—. E-eso que has hecho… en mi camarote

—¿Un abrazo?

—… ¡E-eso! ¡U-un abrazo!

—¿Qué tiene de malo un abrazo?

Nunca te di permiso para darme uno —el garfio de ella ahora sí tocó un poco la cara del guardia pero no se inmutó. De hecho tenía miedo y sentía que se iba a hacer encima pero tenía que mantenerse sereno—. No me gusta que me toquen tampoco… podrás hacerte una idea —el garfio se lo pasaba por la boca—. ¿No? —su silencio le indicaba que entendió… pero por las dudas—. La última persona que me tocó terminó muerta. ¿Tú? No tendrás la misma suerte dos veces, guardia

—Lo… tendré en cuenta… —con eso, no estaría bien que entonces baje el garfio de ella para sacárselo de su cara—. …¿viniste entonces a…?

Ya te dije que vine a verte —el hecho que pregunte de nuevo le incordiaba—. ¿Qué acaso eres idiota? ¿No entiendes cuando alguien te habla?

—Es algo complicado si ese alguien que te habla es un animatron que se supone que debe estar… ¿sin moverse?

—… —No quiere darle la razón. La tiene pero no quiere darle la razón por nada del mundo. Suspiró. Le vio una vez más, de arriba abajo. Definitivamente, de cerca incluso, no era el mismo guardia. Extrañaba al anterior. Era más de sus gustos… pero este frente a ella… hoy en la tarde le hizo sentir muy rara. Su garfio lo movió un poco más en su rostro para separarlo. Se paró erguida mientras miraba fijamente a los ojos del guardia con su único ojo—. Hoy no te haré nada si haces algo por mí y no, no hay forma de negociar porque te haré caminar por la plancha a una muerte dolorosa pero lenta y excitante

—… ¿qué debo hacer?

Foxy no perdió tiempo y se sentó en el regazo de él, apuntando directamente a su rostro, clavando su único ojo en ambos ojos del rubio que se sorprendió enormemente el hecho que ella se sentara en su regazo, más también que pase ambos brazos por detrás de su cabeza.

—… —no entendía nada—. ¿Qué…?

Haz eso que has hecho hoy —decía con un tono mandón—. Si quieres vivir, quiero que hagas eso una vez más

—… ¿el abrazo?

Sí, eso, el abrazo. Quiero eso. Quiero sentir de nuevo lo que se siente el querer ser abrazadas sin que sea un pervertido el que quiera tocarte —el guardia hizo una cara rara. Ella ya sabía—. Sé que no harás nada. Te tengo cerca y puedo matarte no con mi garfio sino con mis dientes —al abrir su boca, claramente se podía notar esos colmillos asesinos—. Procura hacer lo que te digo, camarada.

El tenerle tan cerca, además de tenerle encima y que parecía querer buscar un buen lugar para estar cómoda, no ayudaba. Sus pechos contra el suyo, sentir su gran trasero que se movía y no paraba, aparte de la mirada expectante de recibir eso que le había dado durante la tarde, parecái querer otro.

Insiste, dentro de él mismo, que lo que haya hecho Fredica con Foxy para que cambie tanto y que sea menos agresiva… bueno, ¿el gerente estará buscando a alguien que repare a los animatrones en caso de averiarse?

¿Mm? —quería comentar algo con respecto a su tardanza con respecto al abrazo pero pronto sintió algo que parecía chocar contra su trasero lo que generó que abra muy bien su ojo, sorprendida. Se movió un poco más y lo sentía ahora más duro que antes. Ella, no esperando esto, no pudo evitar sonreír un poco—. No te resistes ¿eh? —decía mientras parecía sonar algo coqueta, usando su garfio en estos momentos para pasárselo en la cara de una manera suave y seductora—. Fredica dijo que solamente te gustan como ella… pero mira, reaccionas conmigo… una zorra que te quiso matar no hace mucho… —soltó una carcajada—. En serio tienes problemas…

Foxy estaba por seguir y seguir con sus pequeños insultos y ahora divertirse con su pequeño amigo pero sintió que unos brazos le rodearon por completo. Como acto reflejo, ella intentó separarse y querer atacar porque ahora mismo, le hizo recordar algo, recuerdos que fueron programados para que tenga, de su vida como pirata. No pudo hacer nada cuando fue rodeada por dos brazos, uno que tardó en incorporarse por un dolor claro, sintiendo también un aliento contra ella que le hacía sentir muy rara, incapaz de poder procesar información.

Quiso separarse como una de las reacciones pero en cambio, ella parecía querer más de esto, su cuerpo más que nada. La cabeza de Foxy decía que haga otra cosa pero, no, parecía solamente reaccionar su cuerpo, responder en cuanto al cálido abrazo.

Su ojo miraba muy raro al rubio. Quería entender pero no había forma de entender.

¿Esto en serio es un abrazo?

¿Cómo puede ser que se sienta tan bien?

¿Por qué no pedí esto antes al anterior guardia?

Pensamientos de esta manera atravesaban la mente de Foxy porque en serio, no sabe lo que es esta sensación extraña dentro de ella que ha nacido a partir de este abrazo.

Correspondió una vez más, como hoy en la tarde.

Le duele tener que aceptar que tal vez ella ha sido culpable que el anterior guardia haya terminado loco… pero… ahora mismo, puede aceptar a este nuevo guardia… siempre y cuando haga cosas como esta de abrazos…

Pasillos, justo después del abrazo

Chica fue seguida por Fredica y Bonnie.

Lo que dijo Chica entonces fue cierto.

Foxy estaba dentro con el guardia nocturno. Las dos que siguieron a Chica estaban de alguna manera feliz, más la coneja, con que haya vuelto pese a lo que ha sucedido… pero el hecho que estén viendo cómo Foxy está encima de él, con su trasero en el regazo del guardia, siendo abrazada y pudiendo ver cómo parecían que estaban por hacerlo, hacía que sus circuitos ardieran por completo.

Wow… —Chica solamente soltó un suspiro después de una expresión de sorpresa—. Foxy y el guardia… —ella cuando vino a verlo, estaba Foxy parada en la puerta. Ahora están muy cariñosos entre ellos—. Wow…

¿Es esto lo que querías que viéramos? —preguntó la coneja.

Yo pensé que Foxy iba…

En serio, solamente quieres ser algo mala, Chica —seguía Bonnie—. Pero, bien jugado. Ahora espera a que el guardia esté solo. Entraré yo y pasaré un lindo momento con él… mucho mejor que Foxy.

—… vino… —Fredica no prestaba atención a los murmullos de las otras dos. Solo miró por la ventana y miraba dentro de la oficina y miraba al guardia y a Foxy abrazarse—. …pero… —ella parecía molesta de hecho—. …¿por qué…?

Te sientes de esa manera porque sabes muy bien que Foxy está con algo que ya es tuyo —su versión dorada de nuevo aparecía. Nadie la veía salvo ella—. Por eso sientes un dolor extraño, mi hermosa Fredica. Vamos, entra, noquea a Foxy, cierra las puertas y hazlo tuyo

No lo haré —murmuró. Las otras no tienes razón de escuchar lo que dice a su versión dorada que flotaba a los alrededores—. No haré eso

Oh bueno, no digas luego que has perdido la chance. Tuviste dos chances de oro pero, no has hecho nada. Iré a dormir por ahí, avísame si te lo estás por coger.

Fredica seguía mirando entonces la escena dentro de la oficina. Foxy y el guardia en serio estaban muy abrazados y no parecen separarse. Le daban ganas de entrar pero, que curioso es que esté la puerta cerrada. No podía entrar. No quería hacer ruido tampoco aunque las otras dos estaban alzando la voz de a poco.

Apretó sus puños.

De poder salir sangre, saldrían.

Estaba aguantando bastante todo esto que está frente a sus ojos.

No quiere cometer una tontería, no quiere que todo se vaya a la mierda una vez más como ha sucedido en el pasado que conllevó a que ellas estén inactivas, casi siendo echadas a la basura.

Sumando todo esto, no entiende algo.

¿Por qué ahora el guardia está de abrazos con Foxy si no hace dos días ella le intentó matar?

En este momento, ella se dio cuenta que cuando cambió un poco a Foxy para hacerle menos agresiva y que pueda usar más las palabras que la violencia, comprendió que esto que está viendo es gracias a ella y no puede odiarse más de lo que se odia ahora.

Oficina de seguridad, 00:30am

Foxy se fue luego de eso.

Sigue siendo algo irregular esa zorra. No entiende tampoco cómo Fredica hizo para que cambie tanto. Fue como algo así como magia… pero la magia no existe… aunque a decir verdad, teniendo en cuenta que unos animatrones tienen libre albedrío y pueden pensar y hablar a gusto, pues la magia no parece ser algo muy distante que digamos.

Un rato largo de abrazo fue agotador, debe admitir.

En lo que abrazaba e intentaba en pequeños momentos tomar algo de aire, podía ver en una de las pantallas la cámara que daba al pasillo derecho de la oficina. Había visto a unas tres chicas que parecían estar muy interesadas en ver lo que parecían hacer Foxy y él. De haber pasado a mayores lo que había hecho con la zorra, todo se hubiese ido al carajo porque no dudarían, cree él, en tirar la puerta abajo con tal de poder entrar y coger un poco de las posibles sobras que la zorra dejaría de él.

Ya cuando Foxy se levantó y se fue, dejando una leve marca en su cuello que debe de admitir que duele bastante, también se fueron las chicas fuera de la oficina. Abrió la puerta una vez que se fueron porque la cerró… bueno, no fue él sino ella, Foxy, quien corrió demasiado rápido y cerró la misma.

Ahora estaba relajado, tomándose no solo un poco el cuello y parte del hombro marcado por Foxy sino también no podía dejar de olvidar la mera sensación del cuerpo del aminatron. La suavidad pero a la vez rigidez de la misma eran increíbles. Era como si fuera una muñeca enorme. No había forma de poder explicar cómo es posible que alguien se le ocurriera la brillante idea de hacer algo así. Ahora mismo quiere y le gustaría poder conocer a ese tal William Afton. Le gustaría poder estrechar su mano y decirle que es un gran fan de su trabajo.

No se iba a olvidar para nada de la sensación del cuerpo de Foxy, cree que nunca lo haría.

Ahora mismo, volviendo a la realidad y saliendo de sus pensamientos impuros, comenzó a ver las cámaras una vez más. Iba cambiando en una en una. La energía todavía había bastante. El rato que pasó con la zorra solamente le quitó un 10% de la misma. Puede aguantar toda la noche si es necesario. Entre que revisaba, estaba tratando de ver si algo malo pasaba, no de los animatrones moviéndose porque eso ya lo sabe y no hay mucho para hacer, sino simplemente para corroborar que todo esté en orden y nada esté fuera de lugar.

Entre que cambiaba de cámaras, ahí se dio cuenta que en el comedor principal, había algo que tenía que solucionar.

Pasillos, 00:32am

Apenas intentó salir de allí, se encontró con una sorpresa.

Sabía que ibas a volver —la linda coneja Bonnie se paró frente al guardia. El mero guardia no dijo nada, solo se limitó a mirar a la coneja. Como siempre, el cuerpo que se gastaba la misma era increíble—. Un pobre como tú necesita dinero ¿no?

—… ¿disculpa?

No iba a hablarle pero el hecho que dijera eso de él, ya tocó una fibra muy sensible.

Ya me has escuchado, guardia —ella mostró, como siempre, una soberbia pero también un fuerte desdén por él—. Sabía que por más herido que estés, vendrías. Necesitas el dinero, ¿no es así? —se inclinó un poco. El mero hecho de inclinarse era para mirarle desde abajo la cara, aparte de inclinarse hacia delante y así dejar ver un poco los pechos que tanto apretaba ese traje suyo que llevaba encima—. ¿Mm? ¿Estoy en lo correcto?

—… —es que, no podía responderle. No porque tuviera razón o no sino es que le dijera de tal manera lo descolocó totalmente y no sabía cómo reaccionar. Que un robot le esté rostizando no es algo muy genial que digamos—. …

Tampoco hace falta que hables, querido guardia —parándose de manera erguida, Bonnie extendió su brazo para tocar el pecho del mismo. Su dedo con el cual tocaba su pecho, lo movía lenta y sensualmente—. Si hay algo que adoro son los hombres silenciosos… —sus ojos se entrecerraban un poco—. Y veo que a ti te gustan las conejitas malas… y yo he sido una conejita MUY mala…

—… —se quedó quieto ahora. Estaba seguro que puede responder en estos momentos y no estar congelado por la sorpresa de las palabras de la coneja. Solo se limitó a mirarle como siempre miraba a todo el mundo—. Yo los conejos me los como —soltó a Bonnie que alzó sus cejas en lo que mostró un poco de color carmesí—. A pesar que no me gusten, claro…

Mm… me gustaría ver cómo te comes a esta coneja, querido guardia —no hace falta decir que Bonnie en serio quería ver eso. Deseaba en todo momento ser comida y ahora que este guardia ha confesado tal cosa, es cuestión de tiempo que sea suyo—. Esta conejita mala quiere ser comida por ti, querido guardia… cómeme como la coneja mala que he sido…

Bonnie no perdía tiempo.

Ella sin duda alguna se abalanzó un poco al guardia para rodearle con sus brazos y apegarse lo más cerca posible de él. Quería sentir todo su cuerpo así como Foxy lo ha sentido. Es que ella, sin desaprovechar, tomó las manos del guardia mientras estaba le hacía caminar dentro de la oficina, cerrar las puertas y luego, poner sus manos en su trasero, unas manos que se hundían en el mismo y que ella hacía que apriete con fuerza.

—… —el suspiro del mero placer de ser tocada de esta manera, bueno, la sensibilidad que ella tenía era también enorme. Estaba un tanto roja. No parecía aguantar mucho que digamos, no quería tampoco. Había cerrado ambas puertas. No puede dejar pasar esto. Necesita esto más que nadie, lo necesita a tal punto que ya no podía pensar bien. Levantó su cabeza para mirar al guardia que podía sentir de él cómo algo golpeaba un poco su estómago. Ella soltaba unas pequeñas risas de burla—. Hehehe… tu amiguito parece reaccionar con mi cuerpo —decía. Lo miraba a la cara con total deseo y lujuria—. ¿Lo sientes? ¿Sientes cómo tu pene toca mi estómago? Sí, te gusta, te gusta mucho, mi querido pobre hombre —una vez más, le decía pobre. No sabe que por más que el guardia se está dejando llevar un poco, las venas parecían hincharse en él por ser llamado de esta manera—. Un hombre pobre como tú debe ser feliz por tener la chance de estar con una hermosa y mala conejita como yo… —entrecerraba sus ojos al verle a los ojos de él que eran serios y podía notar las ganas de comerla que tenía. Esto le excitaba más—. Sí, mírame con esos ojos… vamos, soy tuya… —pero no había reacción de él. Lo caliente que estaba más la frustración que llevaba encima por no tener algo de acción comenzaron a hacerse presentes y en poner algo molesta a Bonnie—. ¿Qué? ¿No harás nada? —decía en tono provocativo. Ahora mismo, ella soltó las manos del guardia. Ella llevó sus manos al miembro de este y notó algo muy duro. Sonreía ahora pese a estar molesta—. ¿Eh? Esto está muy duro… pareces que vas a explotar… —lo miraba—. ¿No harás nada guardia de mi vida? ¿Quieres que me encargue de ti? —pero ella solamente se comenzó a burlar de esto—. No, no lo haré… ¿sabes por qué? —una vez más, aparecía el desdén—. Porque eres pobre.

El guardia no pudo aguantar mucho más que digamos.

Se dejó llevar para ver cómo van las cosas.

Quería en cierta manera experimentar el comportamiento de Bonnie porque es la que no tiene idea de cómo actúa. Sumemos que también quería sentir el cuerpo de ella. Como Foxy, la sensación era incluso mejor. Era muy suave. No era fuerte como Foxy, eso era un plus para ella. Parecía algo delicada pero no parecía tener nada de delicada. Podía ver en cómo parecía actuar que era una chica… okey, ¿cómo decirlo bien? Parecía tener la actitud de una puta… bueno, no sabe mucho de mujeres, siente que tiene esa actitud de tales mujeres porque las mismas suelen comportarse de igual manera.

Su trasero era demasiado suave. Era grande, sí. ¿Comparable al de Foxy? Tal vez. Esa sensación suya, que se hunda sus manos en el mismo, era increíble. No quería separarse tampoco. Por un rato más, quería estar así. Estaba teniendo una fuerte erección encima. Lo que Foxy dejó a medias, Bonnie parecía terminar el trabajo. Y sus manos… podrían haber tocado por encima de su ropa su miembro, por encima de su uniforme, pero la sensación aquella transmitida con ese leve toque… insiste y lo vuelve a recalcar, ese William Afton es un genio.

Pero todo se fue al diablo cuando ella insistía en decirle pobre una y otra vez. No toleraba esto, más que ella sepa que de alguna manera es pobre. Hoy por hoy, no es pobre pero que le diga así, le hace ofender demasiado y siente que su tono de voz es de burla. ¿Quién se cree que es?

Hehe… ya sé —una vez más, ella habló, sacándole de sus pensamientos—. Tal vez… ese amiguito tuyo… es pequeño y no podrá satisfacer a nadie…

Había dos cosas sagradas para un hombre.

El orgullo de uno no es algo que se deba tocar, más burlarse. Uno puede tolerar hasta cierto punto que se burlen y traten de basura a su persona, objetando que su orgullo es una basura. Si las cosas son serias, reaccionaría. Aguantó esto muy bien. Está orgulloso de ser pobre o de haberlo sido, ha aprendido tanto de la vida y ha recibido muchas experiencias que hoy puede compartir a la nueva generación y aconsejarles demasiado.

Pero lo más importante y algo que no se puede tocar para nada y más aún burlarse, más si es con alguien que odias realmente, es el tamaño del miembro de los hombres. Todos tienen miembros grandes, medianos, pequeños, no importa, todos hacen su trabajo. No se agrega aquellos que por problemas directamente es MUY pequeño pero no importa, no es motivo de burlarse. No es algo para tocar. Esto es algo que a él le enfurecía. No es que tenga un miembro pequeño, no. Está orgulloso de lo que tiene entre piernas. Hace su trabajo y cumple con lo que promete: satisfacer a las mujeres.

Un maldito y puto robot de una coneja se estaba burlando de su miembro y como tal, su paciencia había llegado a su fin.

¡! —Bonnie sintió que fue tomada con algo de fuerza. No dijo nada, esto le tomó por sorpresa. Fue llevada contra la pared al otro extremo de donde estaba el escritorio con las pantallas de las cámaras del lugar. Su cara estaba chocando contra la pared mientras sentía algo de fuerza contra la misma para que no pueda voltear—. ¡¿Qué haces?!

—No voy a dejar que te burles de esa manera de mi persona —su tono era grave. Tenía contra la pared a Bonnie. Estaba ella exponiendo su trasero más de la cuenta. Él entonces le dio una fuerte nalgada para luego apretar con la misma fuera su trasero. Pudo escuchar cómo Bonnie soltó un gemido—. Ah, mira, realmente eres una puta ¿eh? Te gusta que te traten de esta manera ¿verdad?

¡No! —trató de soltar un grito. No pudo. Ella fue tomada un poco de su cabello para ser tirada para atrás y que impacte de nuevo contra la pared. No se hizo nada, es un animatron después de todo—. ¡Oye!

—Shh, shh —él entonces seguía apretando con fuerza su trasero. Bonnie parecía soltar a veces unos leves gemidos. Suspiraba entrecortadamente. Su rostro estaba rojo. Luego de eso, él comenzó a ponerse más y más detrás de ella. Apoyaba su miembro en su trasero. No sacó a la bestia, frotaba su cintura con la de ella. Por cómo parecía tener leves escalofríos, podía notar que le gustaba—. Sé que lo quieres. ¿Lo quieres dentro Bonnie?

N-no… e-espera, e-es una broma… —decía. El guardia mostró unos ojos sorprendidos por segundos. Al parecer, estos pueden sentir algo de miedo por cómo habló. ¿Importó? No—. Y-yo no qu-quería ha-hacer esto…

—No hay vuelta atrás, maldita coneja —acercó su boca a la oreja de esta. Bonnie temblaba al sentir una voz de hombre contra su oreja. Le hizo temblar para mojarse más de la cuenta. Esto fue notada por el guardia. Mostró agrado y asombro—. Veo que con mi voz, te has mojado toda… curioso… parece que deseas esto ¿no?

¡No es cierto! —decía—. ¡Yo no quiero esto! ¡Por favor! ¡No quería hacerte esto! ¡Perdóname! ¡No quiero ser violada!

—¿Es acaso una violación si la persona violada también desea esto? —él se reía—. No, no voy a parar ahora —ahora sí sacó su miembro. Lo pegaba al trasero de ella, lo ponía entre medio de las mejillas de su trasero. Entraba y encajaba perfectamente. Bonnie soltó otro sobresaltó al sentir algo de carne en su cuerpo—. Sí, lo deseas… y espero que estés preparada… porque te violaré tanto que me van a despedir por alterar a una coneja que se ha vuelto una puta…

Bonnie lo había conseguido

Bonnie por fin consiguió lo que quería.

Lo de ser algo mala con él era ella misma. Esto de pedir disculpas y pedir que por favor no la viole, sumado al hecho que había mostrado bastante miedo para que su cuerpo le traicione por completo, era todo parte de su plan. Quería que él tuviera el control, que la haga suya, que la viole tanto que no pueda vivir sin ese líquido blanco que liberan los humanos que tanto le gusta. Además, este guardia mostró en serio que su miembro es grande, bastante. De tenerlo adentro, realmente alteraría todos sus mecanismos y tal vez se convierta en su esclava. No sabe cómo tomarse esto pero quiere sentirlo dentro ya. Pudo sentir cómo hacía a un lado un poco su ropa de la parte inferior. Podía sentir cómo unos dedos estaban muy cerca de la entrada a su cuerpo. Estaba muy mojada pero seguía con el plan de ser una víctima ahora en vez de ser el victimario.

Podía sentir también la respiración en su nuca.

La estaba volviendo loca y eso que todavía no hicieron nada.

Pero de pronto, nada podía sentir.

Ella estaba asombrada. No sentía nada. ¿Qué era lo que sucedía? ¿Cómo no puede sentir nada? ¿Qué pasó? ¿Se murió luego de haber sido violada salvajemente? ¿Qué mierda estaba pasando?

Apenas se dio cuenta, estaba fuera de la oficina.

Miró a todos lados asombrada. La puerta de la oficina estaba cerrada también. Se asomó por la ventana y miraba al guardia que estaba sentado como si nada.

¡Maldito hijo de puta! —golpeaba la ventana—. ¡Eres un maldito hijo de puta! ¡Maldito guardia de mierda! ¡Menudo poco hombre que has resultado ser!

No importa qué tanto grite, el guardia no haría caso.

Con el mismo, pudo de alguna manera engañar a Bonnie que no paraba de insultarle en estos momentos a todo volumen. Curioso fue ver que en las cámaras nadie venía. Foxy seguía en su cueva y las otras dos estaban, al parecer, hablando, discutiendo un poco.

Él en su lugar, engañando a Bonnie, se preguntaba internamente lo que había dicho antes a modo de estar metido en ese momento candente con Bonnie que estuvo a nada de dejarse llevar y cogerse a la coneja de una manera brutal porque menuda erección que tiene ahora que necesita masturbarse a toda velocidad para poder terminar de trabajar o en tal caso, esperar a que termine su turno y buscar una mujer que con el dinero encima, mínimo unas dos se puede pagar.

¿Por qué no se dejó llevar entonces con Bonnie y así aliviar esa erección que le duele?

Había dicho aquello de ser despedido por cómo la llenaría de semen en el calor del momento pero, cuando Bonnie ya no mostraba reacción alguna de hacer algo y que en serio estaba inclinándose más y más para mostrar su trasero y sus entradas, que fue lo más hermoso que ha visto en su vida de lo perfecta que era tanto su vagina como su ano, se comenzó a plantearse eso sobre de acabar y que encuentren semen dentro de los animatrones o en el peor de los casos, porque esto es también muy malo, que encuentren rastros de semen encima de ellos.

Ahí mismo, decidió retroceder y sacar fuera a Bonnie que ahora mismo, le estaba diciendo de todo y le insultaba que, vamos, no tiene hermanos pero pobre de ellos, los insultó demasiado.

Poco sabe el guardia que justo ahora, había esquivado una bomba de tiempo.